6,49 €
"El Tercer Libro de Enoc", también conocido como "Enoc Hebreo" o "El Libro de los Palacios Celestiales", es un texto apócrifo que forma parte de la rica tradición literaria y espiritual del judaísmo. Aun siendo un libro apócrifo, ha capturado la imaginación de creyentes y estudiosos a lo largo de los siglos debido a sus relatos fascinantes y su profundidad simbólica. El texto se sumerge en los reinos celestiales, llevando al lector a un viaje místico a través de los cielos y revelando los secretos de la creación y el propósito divino. En su centro, encontramos a Enoc, el personaje bíblico que, según la tradición, caminó con Dios y fue llevado al cielo sin experimentar la muerte. En "el Tercer Libro de Enoc", este se convierte en el ángel Metatrón y esto le permite descubrir los misterios más profundos del universo.Metatrón, es un ser celestial de gran importancia en la mística judía. Se le atribuye un papel único como príncipe de la presencia divina y mediador entre Dios y la humanidad. En el relato, Metatrón es guiado a través de los reinos celestiales y se le revelan conocimientos ocultos sobre la naturaleza de Dios y la creación.
Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:
Seitenzahl: 110
Veröffentlichungsjahr: 2025
ENOC
EL TERCER LIBRO DE ENOC(Metatrón Revelado)
Título: El Tercer Libro de Enoc (Metatrón Revelado)
Autor: Enoc
Título Original: The Third Book of Enoch
Editorial: AMA Audiolibros
© De esta edición: 2024 AMA Audiolibros
AMA Audiolibros forma parte de TAM-TAM Media, S.L.U.
c/ Miquel Tort, 18
08750 Molins de Rei
Barcelona
Audiolibro, de esta misma versión, disponible en servicios de streaming, tiendas digitales y el canal AMA Audiolibros en YouTube.
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO 1
CAPÍTULO 2
CAPÍTULO 3
CAPÍTULO 4
CAPÍTULO 5
CAPÍTULO 6
CAPÍTULO 7
CAPÍTULO 8
CAPÍTULO 9
CAPÍTULO 10
CAPÍTULO 11
CAPÍTULO 12
CAPÍTULO 13
CAPÍTULO 14
CAPÍTULO 15
CAPÍTULO 15 B
CAPÍTULO 16
CAPÍTULO 17
CAPÍTULO 18
CAPÍTULO 19
CAPÍTULO 20
CAPÍTULO 21
CAPÍTULO 22 A
CAPÍTULO 22 B
CAPÍTULO 22 C
CAPÍTULO 23
CAPÍTULO 24
CAPÍTULO 25
CAPÍTULO 26
CAPÍTULO 27
CAPÍTULO 28
CAPÍTULO 29
CAPÍTULO 30
CAPÍTULO 31
CAPÍTULO 32
CAPÍTULO 33
CAPÍTULO 34
CAPÍTULO 35
CAPÍTULO 36
CAPÍTULO 37
CAPÍTULO 38
CAPÍTULO 39
CAPÍTULO 40
CAPÍTULO 41
CAPÍTULO 42
CAPÍTULO 43
CAPÍTULO 44
CAPÍTULO 45
CAPÍTULO 46
CAPÍTULO 47
CAPÍTULO 48 A
CAPÍTULO 48 B
CAPÍTULO 48 C
CAPÍTULO 48 D
FIN
"El Tercer Libro de Enoc", también conocido como "Enoc Hebreo" o "El Libro de los Palacios Celestiales", es un texto apócrifo que forma parte de la rica tradición literaria y espiritual del judaísmo. Aun siendo un libro apócrifo, ha capturado la imaginación de creyentes y estudiosos a lo largo de los siglos debido a sus relatos fascinantes y su profundidad simbólica. El texto se sumerge en los reinos celestiales, llevando al lector a un viaje místico a través de los cielos y revelando los secretos de la creación y el propósito divino. En su centro, encontramos a Enoc, el personaje bíblico que, según la tradición, caminó con Dios y fue llevado al cielo sin experimentar la muerte. En "el Tercer Libro de Enoc", este se convierte en el ángel Metatrón y esto le permite descubrir los misterios más profundos del universo.
Metatrón, es un ser celestial de gran importancia en la mística judía. Se le atribuye un papel único como príncipe de la presencia divina y mediador entre Dios y la humanidad. En el relato, Metatrón es guiado a través de los reinos celestiales y se le revelan conocimientos ocultos sobre la naturaleza de Dios y la creación.
Otro personaje destacado es el Rabino Ismael, cuya presencia en el relato añade una capa adicional de profundidad. A este sabio judío del siglo II. se le atribuye la autoría del texto o se le considera un canal a través del cual las enseñanzas de Enoc fueron preservadas y transmitidas. En el inicio del libro el Rabino Ismael asciende a los cielos y conoce a Metatrón, convirtiéndose así en un puente entre la antigua sabiduría mística y las generaciones posteriores, contribuyendo a la perpetuación de una cosmovisión esotérica que trasciende los límites del tiempo y el espacio. En cada capítulo, el Rabino Ismael comienza con las palabras: "Metatrón me dijo", lo que sugiere que está transmitiendo las enseñanzas y revelaciones que recibe directamente de Metatrón que es, a su vez, Enoc. Esta conexión entre el Rabino Ismael y el Enoc-Metatrón subraya la importancia de la transmisión oral del conocimiento místico y revela el papel crucial del Rabino Ismael como narrador y portador de la sabiduría celestial.
La transformación de Enoc en Metatrón forma parte de la tradición mística judía, que considera que son una misma entidad. Según esta interpretación, Enoc, el patriarca bíblico, fue elevado al cielo por Dios y transformado en Metatrón, el arcángel supremo y mediador entre lo divino y lo terrenal. Esta confluencia de identidades sugiere una continuidad entre la vida humana de Enoc y su existencia celestial como Metatrón, lo que enfatiza su papel único y trascendental en el cosmos. Esta interpretación resalta la idea de la elevación espiritual y la transformación divina como temas centrales en la experiencia humana. Así, que Enoc y Metatrón sean uno y el mismo, refleja la aspiración del alma humana a alcanzar niveles más altos de conocimiento y comunión con lo divino, trascendiendo las limitaciones terrenales para unirse con la presencia celestial de Dios. En última instancia, ya sea que se interprete a Enoc y Metatrón como entidades separadas o como una sola y misma presencia celestial, el mensaje fundamental del texto sigue siendo el mismo: la búsqueda incesante de la verdad y la unión con lo divino en los reinos celestiales.
El Rabino Ismael asciende al cielo para contemplar la visión de la Merkaba (el Carro Celestial) y es puesto a cargo de Metatrón.
Y ENOC CAMINABA CON DIOS; Y DESAPARECIÓ; PORQUE DIOS SE LO LLEVÓ.(Génesis 5:24)
El Rabino Ismael dijo:
(1) Cuando ascendí a lo alto para contemplar la visión de la Merkaba (el Carro Celestial) y hube entrado en las seis Salas, una dentro de la otra.
(2) Tan pronto como llegué a la puerta de la séptima Sala me detuve enoración ante el Señor, bendito sea, y, levantando mis ojos a lo alto, hacia la Majestad Divina,dije:
(3) "Señor del Universo, te ruego que el mérito de Aarón, hijo de Amram,el amante y buscador de la paz, quien recibió la corona del sacerdocio de tu gloria en elmonte del Sinaí, valga para mí en esta hora, para que Cassiel, el príncipe, y los ángeles que lo acompañanno puedan apoderarse de mí ni me arrojen fuera de los cielos".
(4) Entonces el Señor, bendito sea, me envió a Metatrón, el siervo, el ángel, el príncipe de la presencia, y él, desplegando sus alas, con gran alegría vino a mi encuentro para salvarme de ellos.
(5) Y me tomó de la mano y me dijo: "Entra en paz ante el alto y exaltado Rey y contempla la imagen de la Merkaba (el Carro Celestial)".
(6) Entonces entré en la séptima Sala, y él me condujo a la Shejiná (la morada Divina), y me colocó ante el Señor, bendito sea, para contemplar la Merkaba (el Carro Celestial).
(7) Tan pronto como los príncipes de la Merkaba (el Carro Celestial) y los Serafines candentes me percibieron, fijaron sus ojos en mí. Al instante, un temblor y un estremecimiento se apoderaron de mí y caí rendido al suelo quedando paralizado ante la imagen radiante de sus ojos y la espléndida apariencia de sus rostros; hasta que el Señor, bendito sea, los reprendió, diciendo:
(8) "¡Mis siervos, mis Serafines, mis Querubines y mis Ofanim! Cubrid vuestros ojos ante Ismael, mi hijo, mi amigo, mi amado y mi gloria, para que no tiemble ni se estremezca".
(9) Enseguida Metatrón, el Príncipe de la Presencia, restauró mi espíritu y me puso en pie.
(10) Después de ese momento, no hubo en mí fuerzas suficientes para recitar un canto ante el Trono Celestial del Rey glorioso, el más poderoso de todos los reyes, el más excelso de todos los príncipes, hasta que pasó la hora.
(11) Después de la hora, el Señor, bendito sea, me abrió las puertas de la Shejiná (la morada Divina), las puertas de la paz, las puertas de la sabiduría, las puertas de la fuerza, las puertas del poder, las puertas del habla, las puertas del cantar, las puertas de la Kedushá (la bendición recitada).
(12) E iluminó mis ojos y mi corazón con palabras de salmo, de canto, de alabanza, de exaltación, de acción de gracias, de ensalzamiento, de glorificación, de himno y de panegírico. Y mientras abría mi boca, pronunciando un canto ante el Señor, bendito sea, los ángeles Jayot (literalmente "los que queman"), los de más alto rango, sostenedores del Trono Celestial respondieron y dijeron recitando la Kedushá (la Bendición): "SEÑOR" y "¡BENDITA SEA LA GLORIA DE DIOS DESDE TU LUGAR!".
Las clases más altas de ángeles hacen preguntas sobre el Rabino Ismael que son respondidas por Metatrón.
El Rabino Ismael dijo:
(1) En aquella hora las águilas de la Merkaba (el Carro Celestial), uno de los cuatro Jayot, los llameantes Ofanim y los Serafines candentes preguntaron a Metatrón, diciéndole:
(2) "¡Joven! ¿Por qué permites que un nacido de mujer entre y contemple la Merkaba (el Carro Celestial)? ¿De qué nación, de qué tribu es éste? ¿Cuál es su origen?
(3) Metatrón respondió y les dijo: "De la nación de Israel a quien el Señor, bendito sea, escogió para ser su pueblo de entre setenta naciones. De la tribu de Leví, a la que consagró porque ofrecían ofrendas y alabanzas a su nombre. De la simiente de Aarón a quien el Señor, bendito sea, escogió para ser su siervo y puso sobre él la corona del sacerdocio en el Sinaí".
(4) Entonces hablaron y dijeron: "Ciertamente, éste es digno de contemplar la Merkaba (el Carro Celestial)". Y dijeron: "¡Bienaventurado el pueblo que tiene esta bendición!" (Salmos 144:15).
Metatrón tiene 70 nombres, pero Dios lo llama 'Joven'.
El Rabino Ismael dijo:
(1) En esa hora le pregunté a Metatrón, el ángel, el Príncipe de la Presencia: "¿Cuál es tu nombre?"
(2) Él me respondió: "Tengo setenta nombres, que corresponden a las setenta lenguas del mundo y todos ellos son un reflejo de mi rey y mi Creador; pero mi Rey, el Señor, bendito sea, me llama "Joven"
Metatrón es idéntico a Enoc, que fue trasladado al cielo en la época del Diluvio.
El Rabino Ismael dijo:
(1) Pregunté a Metatrón y le dije: ¿Por qué eres llamado por el nombre de tu Creador con setenta nombres? Tú eres más grande que todos los príncipes, más alto que todos los ángeles, más amado que todos los siervos, honrado por encima de todos los poderosos en realeza, grandeza y gloria: ¿por qué te llaman "Joven" en las alturas de los cielos?
(2) Metatrón respondió y me dijo: "Porque yo soy Enoc, hijo de Jared".
(3) Porque cuando la generación del diluvio pecó y se confundió en sus actos, diciendo a Dios, como está escrito: "Apártate de nosotros, pues no deseamos conocer tus caminos (Job 21:14)"; entonces el Señor, bendito sea, me alejó de ellos elevándome para ser testigo, en las alturas de los cielos, contra todos los pobladores del mundo para que no digan: 'El Misericordioso es cruel'.
(4) ¿Pero qué pecado cometieron todas esas multitudes, sus esposas, sus hijos y sus hijas, sus caballos y sus mulas, su ganado y sus propiedades, y todas las aves del mundo, todo lo cual el Señor, bendito sea, destruyó del mundo junto con ellos en las aguas del diluvio?
(5) Por eso el Señor, bendito sea, me elevó en vida de ellos ante sus ojos para ser testigo contra ellos ante el mundo futuro. Y el Señor, bendito sea, me convirtió en príncipe y gobernante entre los ángeles ministradores.
(6) En aquella hora tres de los ángeles ministradores: 'UZZA, 'AZZA y 'AZZAEL, vinieron y presentaron cargos contra mí en las alturas de los cielos, diciendo ante el Señor, bendito sea: "No dijeron los primeros ángeles, con razón, ante Ti: ¡No crees al hombre!". El Señor, bendito sea, respondió y les dijo, como está escrito: "Yo soy el que hice, yo os llevaré, os soportaré y liberaré" (Isaías 46:4).
(7) En cuanto me vieron, dijeron ante Él: "¡Señor del Universo! ¿Quién es éste para que ascienda a la altura de las alturas? ¿No es uno de entre los hijos de aquellos que perecieron en los días del Diluvio? ¿Qué hace él en la Rakía (el Firmamento)?"
(8) De nuevo, el Señor, bendito sea, respondió y les dijo: "¿Quiénes sois vosotros para entrar y hablar en mi presencia? Me complazco en él más que en todos vosotros, y por eso será príncipe y gobernante sobre vosotros en la altura de los cielos."
(9) Entonces todos se levantaron y salieron a mi encuentro, se postraron ante mí y dijeron: "Feliz eres tú y feliz es tu padre porque tu Creador te ha favorecido".
(10) Y como soy pequeño y joven entre ellos en días, meses y años, por eso me llaman "Joven".
La idolatría de la generación de Enós hace que Dios elimine la Shejiná (la morada Divina) de la tierra.La idolatría inspirada por 'Azza, 'Uzza y 'Azziel.
El Rabino Ismael dijo: Metatrón, el Príncipe de la Presencia, me dijo:
(1) El día en que el Señor, bendito sea, expulsó al primer Adán del Jardín del Edén protegido como estaba por un Querubín, morando bajo el Árbol de la Vida.
(2) Y los ángeles ministradores se reunían y descendían en grupos desde los diferentes cielos en escuadrones y regimientos para hacer la voluntad del Señor, bendito sea, en todo el mundo.
(3) Y el primer hombre, Adán y su generación, Eva, estaban sentados ante la puerta del Jardín del Edén para contemplar la radiante aparición de la Presencia Divina.
(4) Entonces el esplendor de la Presencia Divina recorrió el mundo de un extremo al otro con un brillo 365.000 veces el del sol. Y todo aquel que se servía del esplendor de la Presencia Divina, no se posaban sobre él ni moscas ni mosquitos, ni enfermaba ni sufría dolor alguno. Ningún demonio se apoderaba de él, ni eran capaces de dañarle.
