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Este ensayo clásico de Zubiri constituye una de las mejores introducciones a su filosofía. Publicado ahora por primera vez en edición separada, permitirá al lector apreciar en todo su valor la originaria formulación de la idea de religación, la cual constituye, a su vez, el inicio de la evolución intelectual del pensador vasco hacia esa metafísica de lo real que determina la plena madurez de su pensamiento.
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Seitenzahl: 98
Veröffentlichungsjahr: 2016
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En torno al problema de Dios
Serie
opuscula philosophica
59
Xavier Zubiri
En torno al problema de Dios
Prólogo de Juan Carlos Infante Gómez
Título original: En torno al problema de Dios
Publicado originalmente en Revista de Occidente, 149 (1935), pp. 129-159, y reproducido con ampliaciones en Xavier Zubiri, Naturaleza, Historia, Dios. Madrid, Editora Nacional, 1944.
© Fundación Xavier Zubiri
© Ediciones Encuentro, S. A., Madrid, 2016
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Colección Nuevo Ensayo, nº 3
Fotocomposición: Encuentro-Madrid
ISBN: 978-84-9055-342-8
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Este original estudio de Xavier Zubiri fue publicado en la Revista de Occidente en diciembre de 1935. Unos meses después, el filósofo vasco corregía y ampliaba su texto durante su estancia en Roma, ciudad en la que residió para resolver su situación eclesiástica y contraer matrimonio con Carmen Castro[1]. El nuevo texto, especialmente ampliado en los parágrafos II y IV, fue traducido al francés y publicado en Recherches philosophiques. Zubiri desaprobó esta versión calificándola de «sencillamente monstruosa». Posteriormente, en 1944, el texto español que sirvió de base para su traducción francesa fue el efectivamente publicado por Zubiri en su libro Naturaleza, Historia, Dios, y ahora vuelve a publicarse, por primera vez de forma independiente, gracias a la amable autorización de la Fundación Xavier Zubiri.
Naturaleza, Historia, Dios recogió una serie de estudios anteriormente publicados por Zubiri separadamente durante los años de 1932 a 1944, escritos desde una perspectiva heideggeriana, entre ellos, como queda dicho, el texto corregido en Roma de «En torno al problema de Dios». En una breve nota, Zubiri escribió unas palabras aclaratorias para precisar el significado de este estudio frente a las interpretaciones erróneas que, a su parecer, se habían ido haciendo de sus páginas desde su anterior publicación en la Revista de Occidente: «No se olvide que no trato en ellas sino del problema de Dios, no de Dios mismo» —dice nuestro filósofo—. «Sería absurdo pensar que pretendo dar una demostración de la existencia de Dios o descalificar las que vienen dándose. No se trata sino de fijar la línea en que tanto la “demostración” como la “aprehensión mediata” y racional de Dios puedan producirse; la línea en que también se mueve, negativamente, el ateísmo»[2].
En vida de Zubiri, Naturaleza, Historia, Dios tuvo cerca de diez ediciones; una de las últimas, de 1981 y traducida al inglés,contó con un importante prólogo en el cual el filósofo vasco describió su propia trayectoria intelectual, a cuyo itinerario ajustaré estas líneas de presentación[3]. Pero antes destacaré dos hechos fundamentales, también subrayados por Zubiri en los dos prólogos que escribió para este libro —el de la traducción inglesa ya referido, y el de su primera edición, treinta y siete años atrás—, pues de su consideración obtendremos la perspectiva adecuada que nos va a permitir apreciar el sentido y alcance que tuvieron los trabajos en él recogidos, entre ellos, el estudio que ahora presentamos.
En primer lugar, el filósofo vasco resalta la unidad interna que, frente a su carácter disperso, se percibe en el conjunto de trabajos reunidos en Naturaleza, Historia, Dios, al representar todos ellos, en palabras de Zubiri, «la línea general y el espíritu en que he desarrollado mis cursos universitarios desde el año 1926»[4]. Asimismo, nuestro pensador «subraya muy enérgicamente», en el prólogo a la edición inglesa, que la lectura de los estudios debe estar siempre referida a la fecha precisa en la que cada uno fue escrito, pues sus ideas básicas «no sólo no han prescrito para mí» —dice textualmente— «sino que por continuar estando vivas es por lo que me han forzado a esos ulteriores desarrollos»[5]. En efecto, Zubiri manifiesta con rotundidad que el hecho de haber conservado en lo esencial las mismas ideas durante un periodo de tiempo tan dilatado —próximo a las cinco décadas, si consideramos la fecha de algunos estudios— le ha forzado a realizar ulteriores desarrollos, en ocasiones tomando direcciones distintas dirigidas a conceptos más hondos y radicales. «De esta suerte» —afirma nuestro filósofo— «el presente libro, Naturaleza, Historia, Dios, es una etapa no tan sólo superada, sino asumida en esta metafísica de lo real en que desde hace treinta y cinco años me hallo empeñado. Es, repito, la etapa determinada por la inspiración común de lo real en cuanto real. Es una etapa rigurosamente metafísica»[6].
Pues bien, todas estas consideraciones de Zubiri se aplican también, desde luego, a su penetrante estudio «En torno al problema de Dios». Por ello, nos resultarán muy útiles para tratar de ver el papel que sigue teniendo este texto en el conjunto de su obra, así como para indicar, muy someramente, algunos de los desarrollos posteriores que sus ideas han tenido en la filosofía madura de nuestro pensador.
En relación con el primer aspecto señalado, relativo al lugar que sigue ocupando este estudio una vez publicada prácticamente toda la obra de Zubiri tras su muerte, creo que no estará de más resaltar que el filósofo vasco publicó muy pocos libros en vida, distanciados por lapsos de tiempo próximos a los veinte años. Así, su primer libro fue su tesis doctoral, dirigida por Ortega, titulada Ensayo de una teoría fenomenológica del juicio, del que Zubiri se fue alejando intelectualmente con el paso del tiempo. Este libro se publicó una sola vez, en 1923, con carácter privado y fines exclusivamente académicos, pero, sin embargo, conviene incluirlo en el elenco de sus obras por tratarse del primer libro dedicado a la fenomenología en un idioma distinto del alemán, y por marcar el punto de partida de la filosofía zubiriana[7]. Transcurridos algo más de veinte años apareció el segundo libro, Naturaleza, Historia, Dios, que ya hemos comentado. En 1962, justo dieciocho años después del anterior, publicó el tercero, Sobre la esencia, seguido de Cinco lecciones de filosofía, único curso oral que publicó en vida, en 1963, tan sólo unos meses después de ser impartido. Ya al final de su vida, en 1980, publicó el primer volumen de su trilogía Inteligencia sentiente, seguido poco después de los otros dos: en 1982, Inteligencia y logos, y en 1983, el año de su fallecimiento, Inteligencia y razón[8].
Esta rápida visión de su muy escasa producción editada en vida nos pone de manifiesto que, junto al trabajo suyo que ahora presentamos, tan sólo tres estudios más relativos al problema de Dios constituyen los textos básicos que Zubiri publicó sobre la realidad divina, dos de ellos también recogidos en su libro Naturaleza, Historia, Dios —desde su primera edición, «El ser sobrenatural: Dios y la deificación en la teología paulina»; y añadido a su quinta edición, en 1963, «Introducción al problema de Dios»— y otro texto, de 1975, publicado en el volumen colectivo Teología y mundo contemporáneo, Homenaje a Karl Rahner, con el título «El problema teologal del hombre»[9]. Por consiguiente, únicamente son cuatro los textos fundamentales que Zubiri llegó a publicar en vida sobre el problema de Dios, uno de los temas que más le preocuparon desde su juventud, hecho que sin duda realza la importancia del viejo estudio que ahora el lector tiene en sus manos[10].
En efecto, «En torno al problema de Dios» constituye la primera enunciación de la «religación», dimensión constitutiva personal del hombre donde quedan enmarcados el hecho religioso e incluso el ateísmo. Pero si comparamos el contenido de este estudio —recordemos que publicado en 1935— con el del último que nuestro autor publicó en vida —«El problema teologal del hombre», de 1975— podremos observar el desarrollo conceptual de la idea de la religación en un lapso de tiempo de cuarenta años, una considerable distancia temporal que abarca casi toda la vida de nuestro pensador, en la que, «conservando lo esencial de las ideas, han acontecido muchas cosas», como bien señala el filósofo vasco[11]. Entremedias de ambos estudios, mencionaremos dos cursos orales dictados por Zubiri de extraordinaria relevancia, así destacados por él mismo con estas palabras: «Pero he desarrollado la idea de religación en otra dirección, en la dirección de la religación como momento estructural del hombre. Es lo que he llamado dimensión teologal. Ha sido el tema de varios cursos míos, aún inéditos; sobre todo dos. En primer lugar, el curso sobre “El problema teologal del hombre: Dios, religión cristianismo” (Madrid, 1971). Y después el curso sobre “El hombre y Dios”, profesado en la Facultad de Teología de la Universidad Gregoriana (Roma, 1973)»[12].
En el primero de estos dos cursos orales, precisamente destacados por Zubiri por el desarrollo que en ellos hace de la idea de la religación, el filósofo vasco expuso por primera y única vez su pensamiento sobre el problema teologal del hombre; en el segundo, denominado por los editores de su obra «Curso de Roma», porque allí fue impartido en 1973, Zubiri desarrolló la primera parte de la trilogía expuesta en el curso de 1971. Sin embargo, hasta la nueva edición de El hombre y Dios, de 2012, y la publicación de El problema teologal del hombre: Dios, religión, cristianismo, de 2015, no hemos podido contar con el texto íntegro de ambos cursos, editados con anterioridad de forma tan sólo parcial[13]. En 1983, Zubiri empezó a redactar como libro el «Curso de Roma» poniéndole el título de «El hombre y Dios». Su súbita muerte le impidió terminarlo, llegando a escribir poco más que la primera parte, dedicada a la realidad humana. Esta parte constituye, por tanto, el último texto escrito por Zubiri que fue publicado, junto con otros suyos, unos meses después de su muerte, en la primera edición del libro El hombre y Dios.
Pues bien, para analizar a continuación muy someramente el contenido de este estudio de Zubiri, recordemos que el filósofo vasco advirtió expresamente que en su texto no ha tratado de Dios mismo, sino del problema de Dios. En efecto, a través de sus páginas nuestro pensador ha tratado de reflexionar sobre el problema de Dios como problema para la filosofía, que no coincide formalmente con la posibilidad de probar racionalmente la existencia del ser divino, sino con el problema que constitutivamente tiene todo hombre al encontrarse existiendo y tener que realizarse como persona viviendo con las cosas, con los demás y consigo mismo. Vemos, por tanto, cómo en el inicio del planteamiento que Zubiri hace de este problema pueden percibirse las huellas del pensamiento de su maestro Ortega.
Pero tras su permanencia en Friburgo, entre 1928 y 1930, el pensador que más influencia tuvo en la obra de Zubiri fue, sin duda alguna, Heidegger, por lo que fácil será comprobar dicha influencia en el trabajo suyo que ahora comentamos[14]. Así, en su planteamiento del análisis de la dimensión humana dentro de la cual el filósofo vasco dice que ha de considerarse el problema de Dios, se toma como punto de partida la idea heideggeriana que sostiene que la existencia humana está arrojada entre las cosas por la constitutiva indigencia del hombre, de un hombre que está en el mundo (In-der-Welt-sein). Pero observemos que Zubiri va mas allá de lo que dice Heidegger. Oigámosle expresar el paso intelectual que da y que tiene por decisivo: «Todo el sentido de lo que va a seguir consiste en tratar de hacer ver que no está descrita la existencia humana con suficiente precisión si no se dice sino que el hombre se encuentra existiendo»[15]
