Es todo verso - Daniel Mecca - E-Book

Es todo verso E-Book

Daniel Mecca

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Beschreibung

¿Cómo se empieza a escribir un poema? ¿Cómo alcanzar el estilo propio? ¿Dónde se cortan los versos? ¿Escribir poemas con rima o en verso libre? ¿Qué temas son buenos para un poema? ¿Estar triste te hace mejor poeta? ¿Quién define qué es poesía? ¿Qué es poesía? Estas y otras preguntas flotan en este libro como disparadores de un texto que navega la incertidumbre con una sola certeza: lo único que importa es el poema. El poeta trabaja siempre para el poema. Ante las preguntas de un oficio interpelado por lo técnico y lo inasible, Es todo verso se propone ser un Centro de atención al poeta, no porque pretenda dar respuestas infalibles, sino porque presenta la pregunta como lugar de surgimiento de la poesía. Leer es hacerse preguntas y es el mejor entrenamiento para el poeta. Sin lectura no hay poesía. Por eso estos apuntes —que en absoluto buscan la solemnidad— son textos que miran otros textos, desde poemas y poetas a fragmentos de películas y músicas. Se detienen en los detalles, los contemplan desde todos sus cuadrantes, hacen de la observación una ética y estética hasta encontrar ese hilo de Ariadna donde surge la palabra por escribirse.

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Seitenzahl: 89

Veröffentlichungsjahr: 2024

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Es todo verso

Es todo versoCentro de atención al poeta

Daniel Mecca

Índice de contenido
Portadilla
Legales
Es todo verso

Mecca, Daniel

Es todo verso : centro de atención al poeta / Daniel Mecca. - 1a ed - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Galerna, 2024.Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga ISBN 978-631-6632-04-3

1. Manual de Estilo. I. Título.

CDD 808.02071

© 2024, Daniel Mecca

© 2024, RCP S.A.

Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna, ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopias, sin permiso previo del editor y/o autor.

Digitalización: Proyecto 451

Termina siempre así, con la muerte. Pero primero estuvo la vida. Escondida bajo el bla, bla, bla, bla. Y todo sedimentado por la charlatanería y los rumores. El silencio. El sentimiento. La emoción. El miedo. Los exiguos e inconstantes rayos de belleza. Y luego la tristeza desgraciada. El hombre miserable. Todo sepultado bajo la vergüenza de estar en este mundo. Bla, bla, bla, bla. Más allá, está el más allá. Yo no me ocupo del más allá. Por lo tanto, que comience esta novela.

En el fondo es solo un truco. Sí, es solo un truco.

Paolo Sorrentino, Escena final de La Grande Bellezza

Man, sometimes it takes you a long time to sound like yourself.

Miles Davis

Silencio. Está pasando la nieve de otro cuento entre tus dedos.

Olga Orozco

A MODO DE PRESENTACIÓN

Estuve escribiendo este libro, sin saberlo, desde la primera vez que escribí un verso malo cuando era adolescente. Es el resultado de años de escritura, de dar talleres, de intercambiar ideas, pensar interpolaciones, corregir textos propios y ajenos y, sobre todo, es el resultado de mucha lectura. Diversa, combinada, insaciable. Como se verá en estos apuntes, sin lectura no hay poesía. Leer es el mejor entrenamiento para ser poeta.

ES TODO VERSO se propone ser un libro práctico ante esas preguntas inevitables de un oficio interpelado por lo técnico y, a la vez, lo inasible. No porque pretenda dar respuestas infalibles, sino justamente porque presenta la pregunta, el misterio, como lugar de surgimiento de la poesía. Leer es hacerse preguntas. Como dice una de las entradas, ir de la idealización de la poesía a su realización sin perder el pensamiento de la poesía como ideal.

Estos apuntes —que en absoluto buscan la solemnidad— ponen foco en la atención y la observación permanentes: son textos que miran otros textos, desde poemas y poetas a fragmentos de películas y músicas. Se detienen en los detalles, los contemplan desde todos sus cuadrantes hasta encontrar ese hilo de Ariadna donde surge la palabra por escribirse. Observar como ética y estética. De este modo, estas entradas se convierten no solo en apuntes para escribir, sino en una guía de lecturas.

¿Cómo se empieza a escribir un poema? ¿Qué tipo de estilo elegir? ¿Cómo alcanzar el estilo propio? ¿Dónde se cortan los versos? ¿Escribir poemas con rima o en verso libre? ¿Qué temas son buenos para un poema? ¿Estar triste te hace mejor poeta? ¿Quién define qué es poesía? ¿Qué es poesía? Preguntas enunciadas aquí, arbitrariamente, que flotan en el libro como disparadores. Con una sola certeza: lo único que importa es el poema. El poeta trabaja siempre para el poema.

Sin más, los dejo con estos apuntes. Ahora, a entrenar. Tu poema está esperando.

Daniel Mecca

Buenos Aires, 12 de junio de 2024

1

Lo que falta no son poetas, sino inversionistas.

2

El poema empieza a escribirse cuando se termina de escribir. Corregir es la ética de la poesía.

3

Siempre se puede decir en menos palabras el verso que escribiste. Incluso esto que estoy escribiendo se puede decir más breve.

4

Parafraseando a Oscar Wilde, un poema no es moral ni amoral. Un poema está bien o mal escrito. Eso es todo.

5

No esperes aplausos. He visto las mejores mentes de mi generación esperando que las aplaudan por escribir ese poema.

6

No exageres el verso para causar mayor efecto en el poema. No sumes drama a las palabras. Las palabras se deben defender con su propia lengua.

7

¿Qué tipo de palabras evitar? Por ejemplo, prestar atención a no adjetivar de más (“El adjetivo, cuando no da vida, mata”, decía el chileno Vicente Huidobro); a los adverbios que suelen usarse mal y en demasía. La sobreproducción de palabras, como en la economía, solo hace colapsar el poema.

8

Leer en voz alta el poema después de escribirlo. Todas las veces que sea necesario. El oído es el mejor corrector de la poesía.

9

No hay originalidad alguna a la hora de escribir poesía. Somos y hacemos reescrituras. La idea de texto definitivo, escribió Borges, pertenece a la religión o al cansancio.

10

El poeta es un fingidor, sentenció Fernando Pessoa. Es decir, la verdad, mintiendo. Es mentir, diciendo la verdad. Escribir poesía es entonces, hacer ficción.

El poeta es un imaginador. Un imaginador imaginado.

11

Nada más lejano a la poesía que la pretensión de “ser” poeta.

12

Curioso: imaginemos que le preguntaran a Patricia Highsmith, Stephen King o Edgar Allan Poe si cometieron alguno de los crímenes que ocurren en sus novelas. ¿Sería ridículo, no? Sin embargo, en el género de la poesía suele suceder lo contrario: es común que le pregunten al poeta cómo está a partir de leer sus versos, si realmente le pasó lo que está contando, como si toda poesía fuera un testimonio personal, como si estuviera disociada de la posibilidad de inventar. No le pregunten al poeta si está bien o está mal de ánimo a partir de leer sus versos. A los fines del poema, no tiene ninguna importancia cómo está el poeta. Para todo el resto está la terapia.

13

El poeta es un trabajador de la palabra. Se trabaja como un/una oficinista del verso. La poesía es el oficio de la paciencia. El uso que se dará a ese poema ya es otro tema que va en cada singularidad: por ejemplo, si sirve para coger, mejor.

14

La poesía, como el humor, es una cosa muy seria. No la solemnicemos.

15

Decía Wallace Stevens que “el mundo entero es materia de la poesía”, pero que “no hay ningún material específicamente poético”. Todo material, todo tema, puede ser materia para poesía, pero tener un buen tema, un buen motivo, no lo convierte necesariamente en un buen poema. Esa es la frontera del trabajo del poeta.

16

No evitar ni forzar un poema de amor porque ya se ha escrito mucho sobre eso. Todo dependerá del resultado de su elaboración. “Yo no sé Enrique / si la poesía trata de esto / o trata de aquello / pero es cierto que siempre hay / un amado, no sé / un evocado”, escribe en un poema Tamara Kamenszain hablándole a Enrique Pezzoni. Más allá del resultado, siempre habrá un amado/a que está esperando ese poema, bueno o malo, en algún lugar. No importa cuando leas esto.

17

Las circunstancias de nuestra vida son arcilla, materia prima para el poema, pero esa vivencia en absoluto se convierte en un poema por el solo hecho de transcribirlo. En todo caso es una base sobre la cual empezar a trabajar, pero no una garantía de poema. La única garantía del poema es que no tiene garantías.

18

Es inevitable salirse de uno mismo para escribir poesía, pero es evitable escribir solamente sobre uno mismo. Usar lo inevitable a favor del poema.

19

Ir de la idealización de la poesía a su realización sin perder el pensamiento de la poesía como ideal.

20

En la novela del “Curioso impertinente”, nouvelle intercalada dentro del primer Quijote, Cervantes hace decir a uno de los personajes: “Mira que el que busca lo imposible, es justo que lo posible se le niegue, como lo dijo mejor un poeta”. Entrar a la poesía con aire de gloria solo hará que lo posible se niegue. La poesía reclama pragmatismo.

21

La poesía crea lo posible en el aire de lo imposible.

22

La poesía es ficción porque el lenguaje —todo lenguaje— lo es. Por esta razón, nunca dejes que la verdad te arruine un buen poema. Si esa escena pasó a la tarde, pero funciona mejor poner “al alba”, será mejor lo segundo. Lo que importa es el poema, no la vida de su autor.

23

No se puede definir la poesía. “A la poesía no se la define, se la reconoce”, dijo Alberto Girri. Cuando le preguntaron a Girri cómo surge un poema, respondió que se trata de una elaboración que puede partir de un recuerdo, un impulso, una palabra al azar oída en la calle, una anécdota, una meditación, etcétera, pero que en cualquier caso requiere estar atento a eso. “Eso” empieza a cobrar forma a partir del lenguaje, el artificio. Y entonces se prueban palabras. Se agregan. Se quitan. Se hacen enroques. Se prueba otra vez. Las palabras mismas te van indicando el rumbo. Girri lo resumió así en un verso esclarecedor: “Antes hacía, ahora comprendo”. No se puede decir más lento.

24

La imaginación pide más imaginación. En medio de la aventura de Sierra Morena, el Quijote ordena a Sancho llevarle una carta a Dulcinea del Toboso. Su escudero finalmente regresa y, páginas después, el caballero andante le pregunta en torno a ese encuentro que, en efecto, nunca ocurrió porque Sancho apenas llegó a una venta. El escudero miente. El escudero inventa. Miente bien. Inventa bien. Improvisa e imagina. Sancho es un poeta.

25

Una idea central por poema. Una y solo una. El resto del poema se va estructurando bajo esa columna vertebral. Sumar muchas ideas, como en cualquier arte, debilita el texto, lo sofoca. “No te pases de listo”, me decía mi primer maestro en poesía. La idea del poema suena como la idea de una melodía.

26

O juremos con gloria corregir.

27

La orquesta afina sus instrumentos antes de que comience el concierto. Buscan oscilar en la misma frecuencia de la nota. Así el poeta oscila las palabras, las tantea como en la niebla, mientras está escribiendo el poema.

28

Leer el culteranismo de Góngora y leer el conceptismo de Quevedo. No hay bandos que elegir. O, mejor dicho, leer a los poetas barrocos españoles y su brevedad engañosa de la vida. Todas las estéticas sirven al poema y al lector.

29

Hay que corregir el poema, pero no llegar al punto de ahogarlo. Nadar en aguas abiertas en el mar puede ser imponente, pero sin los elementos de seguridad y conocimiento del océano puede ser riesgoso volver a la costa por agotamiento.

30

Quitar palabras agrega misterio al poema: al editar, el lector llena ese vacío, construye una base de sentido, con las palabras que quiera reponer. Esas palabras que estaban de más, al borrarlas, se convierten en misterio. Y el misterio siempre reclama ficción.

31

El misterio no se basa en las preguntas. El misterio las inventa.

32