Espiritualidad en los negocios - Jaime Meschoulam - E-Book

Espiritualidad en los negocios E-Book

Jaime Meschoulam

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Beschreibung

Descubre el profundo sentido de unir estos dos conceptos en la vida profesional y empresarial. Hay aspectos de la vida cotidiana que son tan dispares entre sí, que el hecho de pretender unirlos sería algo similar a querer juntar perfectamente agua con aceite, éxito con humildad o espiritualidad con negocios y dinero. Justamente es sobre esta mezcla -casi imposible de lograr para muchos- de lo que Jaime Meschoulam, reconocido empresario, deportista y conferencista, nos habla en su primer libro, Espiritualidad en los negocios, y nos plantea que puede ser justo lo contrario.    Por medio de un relato sólidamente fundamentado, no solo en una rica tradición familiar, sino también en diversos enfoques espirituales de las principales religiones monoteístas, el lector irá descubriendo que este vínculo no solo es posible, sino que incluso es muy deseable y que, en estos tiempos, tan plenos de retos de todos tipos, adoptar un enfoque espiritual tendría que ser el camino de todos aquellas personas que llevan a cabo una actividad empresarial, un emprendimiento o que simplemente desean mejorar y enriquecer su espiritualidad, aspecto vital de nuestra esencia humana. Gracias a este interesante intento por conciliar lo material y la ganancia productiva, con temas espirituales como lo son la ética y la honestidad, así como muchas más que se descubren con su con su ágil y amena lectura, hacen que Espiritualidad en los negocios, esté llamado a convertirse en un libro imprescindible en las bibliotecas personales y empresariales contemporáneas.    

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Seitenzahl: 115

Veröffentlichungsjahr: 2022

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Jaime Meschoulam

ESPIRITUALIDAD en losNEGOCIOS

Un enfoque empresarial desde una perspectiva humanista

Prólogo por Rabino Moisés Chicurel

A mi esposa: Estela, a mis hijos: Tania, Jaqueline y Samuel, Alan, Emilio y Tania.

A mis padres: Samuel (QEPD) y Clarisse.

A mis hermanos: Loren, Mauricio y Jack.

A mis maestros: Rabino Moises Chicurel, Rabino Arturo Kaner y Rabino Amram Anidjar.

ESPIRUTUALIDAD EN LOS NEGOCIOS. UN ENFOQUE EMPRESARIAL DESDE UNA PERSPECTIVA HUMANISTA

ISBN: 978-84-18520-86-0

© 2022 by Jaime Meschoulam

© 2022 by Gratia Ediciones

Calzada de las Aguilas 94-501, Col. Los Alpes, CDMX 01010, México

Primera Edición. Diciembre 2022. Ciudad de México.

gratiaediciones.com

[email protected]

Edición: Valeria Le Duc

Diseño editorial: Karina Flores

Portada: Adobe Stock por Spectral-Design

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, solo puede hacerse con autorización de su titular, salvo excepción prevista por la ley. Dirigirse a si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.

Queda rigurosamente prohibida, sin responsabilidad escrita del titular del Copyright, bajo las sanciones establecidas por las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la tipografía y el tratamiento informático, y su distribución mediante algún préstamo público.

PREFACIO

Queridas lectoras y lectores, reciban una cordial bienvenida. Juntos realizaremos un enriquecedor recorrido por senderos que aparentemente no se entrecruzan, pero que en realidad son uno y un solo camino; me refiero a la espiritualidad y los negocios. Durante el mismo iremos enriqueciendo nuestro repertorio de habilidades con herramientas prácticas y lo más importante: nuestra visión del mundo se enriquecerá con ideas y pensamientos que nos guiarán durante nuestra vida personal y empresarial.

¡Y no solo eso!

Este libro no busca el lugar común ni la frase de ocasión. No es un recetario con fórmulas secretas; tampoco es un compendio de hechizos, conjuros y encantamientos para lograr mucho con muy poco. Este no es un libro que nos brinde atajos, trampas o caminos dudosos para lograr el éxito empresarial en forma rápida y sin esfuerzo. El libro que hoy tienen en sus manos le brinda al ser humano comprometido con su familia, con su empresa y con la sociedad, probadas herramientas espirituales, las cuales provienen de la Sabiduría que el Creador ha confiado a la Humanidad a lo largo de los siglos y que se encuentran en las palabras y ejemplos de grandes seres humanos, hombres y mujeres por igual, que nos han marcado el camino a lo largo de incontables generaciones. Esto no significa que esta obra busque imponer una visión de Dios o que promueva alguna religión en particular, ¡todo lo contrario! A lo largo de su lectura descubriremos que Dios ha depositado Su confianza en personas íntegras y bondadosas, a quienes ha confiado la misión de compartir Sus Preceptos, los cuales nos permiten llegar a ser hombres y mujeres íntegros, materialmente prósperos y espiritualmente ricos. Si bien el eje vertebral del mismo es la Sabiduría espiritual que el Eterno entregó a Moisés en el Monte Sinaí, también abrevaremos en la sabiduría ancestral de grandes y respetables tradiciones religiosas y filosóficas, de las cuales todas las personas podemos —y debemos— aprender para dar la mejor versión de nosotros mismos. Esta obra no es para memorizar ni para repetir frases huecas cada mañana. Por el contrario, nos llama a la acción, nos invita a vivir con un propósito de servicio, para reconocer lo que nos falta, saber dónde estamos y cuánto nos falta para llegar a donde deseamos; y lo más importante: ayudar y servir a nuestros semejantes durante este viaje, como dice el refrán chino quien viaja solo viaja más rápido, pero quien viaja acompañado llega más lejos.

Una última acotación.

Este no es un libro de una sola lectura, sus páginas son para leer y releer según se nos vayan presentando los obstáculos en el camino, ya que con cada vivencia que tengamos, y con cada reto que superamos, creceremos personal y espiritualmente y por consiguiente podremos extraer mayor riqueza de sus páginas.

Gracias por acompañarme en este viaje, es mi deseo sincero que aprendamos de la sabiduría que encierran estas páginas y lo más importante, que reconozcamos que, sin distinción alguna, la humanidad entera está hecha a Imagen y Semejanza de Dios, bendecida con una dignidad y una valía inherente y por lo tanto somos Sus Creaturas, con la obligación ética de respetar nuestras diferencias. Tenemos el deber —y la oportunidad— de llevar nuestros negocios con una visión espiritual ética, moral y espiritual y solo de esta manera, respetando nuestras diferencias, buscando el bien común y el servicio mutuo, honraremos a Nuestro Padre y Creador.

PRÓLOGO

DE CAZADORES A EMPRENDEDORES

UNA CRÓNICA DE LA EVOLUCIÓN EMPRESARIAL

La tribu Hedzabe es una de las últimas tribus de cazadores recolectores que aún quedan en el planeta. Viven de forma nómada en los alrededores del río Eyasi, en la actual Tanzania. Sobreviven moviéndose constantemente al ritmo de las manadas de cebras, antílopes y familias de babuinos, a las que suelen cazar auxiliados por una jauría de perros que son la punta de lanza de la jornada de cacería. Al amanecer, se puede observar cómo suben a lo alto de las colinas, armados con sus arcos y flechas, para ver desde lejos el movimiento de sus presas. Hace algún tiempo, Mike Corey, famoso presentador de la BBC de Londres, realizó una magnífica entrevista a uno de los líderes de la tribu, la cual nos puede llevar a reflexionar profundamente sobre temas esenciales de la sociedad en la que vivimos, los procesos que permitieron a la humanidad desarrollar la civilización gradualmente, así como la realidad actual en la que dominan —aparentemente— la organización social, la ciencia, y el desarrollo tecnológico. En la entrevista, Mike Corey hace una simple (y a la vez compleja) pregunta a Socolo, el líder de la tribu: ¿Qué es lo más importante en la vida? A lo que el entrevistado, esbozando una sonrisa un tanto inocente, pero a la vez escalofriante, responde inmediatamente: Manaco (carne...) y tras unos segundos agrega Baala (miel). Aparentemente, el cazador obtiene una gran ventaja de su método de vida, la cual hace que se despierten en él los instintos y el ímpetu necesarios para levantarse cada mañana tras una nueva presa. Esta ha sido tal, que la tribu Hadzabe continúa sobreviviendo tras miles de años, y consiste en la gratificación del placer inmediato, es decir se busca la recompensa instantánea que resulta de aprovechar cualquier oportunidad que se presente en el momento. No importa el esfuerzo o el riesgo que hay que asumir al adentrarse en el hábitat de la presa. No importan los riesgos de exponerse ante depredadores más poderosos. No importan los días de persecución y acecho. Todo se valida al momento eufórico de matar a la presa y festejar la ingesta de su carne a la luz de las fogatas rodeadas de hambrientos humanos que felizmente disfrutan de su éxito efímero.

Un día más de caza. Un día más de supervivencia.

Aunque, aparentemente, nuestra sociedad está alejada del modo de vida de los cazadores-recolectores, es evidente que esa psicología instintiva de acecho y conquista persiste en una enorme cantidad de personas que cazan a sus presas diariamente en la jungla de acero y concreto de las grandes ciudades de la “Civilización avanzada”.

Habría que preguntarse si en verdad hemos evolucionado y avanzado en aspectos más significativos, más allá de las técnicas de caza y el modo de vida de estas antiguas tribus. Las estrategias comerciales de la actualidad, tanto de las grandes empresas como de los individuos, son una versión actualizada del cazador antiguo. Las estrategias comerciales siguen basadas en instintos ocultos que se encuentran tras la actitud primitiva de acecho y dominio, mismas que son evidentes a todos los niveles de la economía mundial. El instinto del cazador permanece oculto tras los modales sociales de convivencia pacífica, pero continúa causando la misma euforia primitiva al alcanzar el aparente éxito en los negocios. Un día más de caza, un día más de supervivencia.

¿Realmente hemos evolucionado?, o solo hemos sofisticado nuestra metodología de caza y nuestra ambición de devorar una presa más gratificante que un babuino o un antílope. Sin embargo, la humanidad tiene un potencial mayor, ya que cada uno de nosotros tiene la oportunidad para desarrollarse plenamente, con una visión funcional e integral en el marco de la actividad económica, tanto a nivel empresarial, como laboral, profesional y personal. Podemos afirmar -sin lugar a duda- que somos más que simples cazadores. Podemos generar bienestar de una manera organizada y armónica, pero para eso debemos estar listos para renunciar al placer de la gratificación inmediata y dejar atrás a la estrategia del cazador, para convertirnos en seres integrales y visionarios, con la capacidad de construir a largo plazo.

La civilización comienza, sin duda, en el momento en el que el ser humano cambia la estrategia de la caza por la de la agricultura. A diferencia del cazador, el agricultor es un visionario que puede imaginar a largo plazo; ya que sabe que la recompensa inmediata parece dulce y muy atractiva, pero efímera. Su aspiración va más allá del éxito instantáneo y el placer transitorio. Esto se dice fácil, pero ello implica que el agricultor dejó de intentar tener todo bajo control. Cuando tomó las semillas (con las que podría haber tenido sustento inmediato durante cierto tiempo) y las depositó en lo profundo de la tierra, aprendió a ceder a la búsqueda del placer inmediato, con la esperanza de que, junto a su arduo trabajo, los elementos favorezcan su esfuerzo y, en un tiempo razonable, la cosecha de su labor sea muy superior al puñado de semillas que sembró.

Justo en ese momento el agricultor se convirtió también en el primer inversor de la historia.

Para ganar mucho, hay que saber perder y asumir que es necesario renunciar al placer inmediato, arriesgarse, renunciar a tener el control, y, sobre todo, visionar, planear y ejecutar.

Sin embargo, con la sociedad sedentaria no desapareció del todo el instinto del cazador.

La Biblia nos narra que Nimrod, uno de los primeros dictadores que aparece en la historia de la humanidad, fue monarca de una sociedad sedentaria, y siguió utilizando la misma fórmula de dominio y violencia de los cazadores primitivos, buscando someter a toda una civilización. Antes mencionamos que la estrategia del cazador se basa en dejarse llevar por los instintos y alimentarse “químicamente” de la euforia implícita en el peligro de la cacería y el placer inmediato de capturar a la presa. Y justamente en esos mismos impulsos radica el peligro del ser humano cuando se convierte en un opresor, que dejó de cazar antílopes para cazar a otros humanos. No sólo con la violencia de las guerras y el asesinato; sino con la sutileza del acecho transformado en seducción y demagogia. Es el cazador como Nimrod el que, haciendo valer los mejores artilugios de la cacería y la violencia, se convierte en un conquistador despiadado. Su conquista, es ahora de ciudades, y la aniquilación de poblaciones. El festín de la carne ahora es el botín de la guerra. El dominio sobre la presa es ahora la opresión de los débiles. La euforia de la conquista, del poder y el dominio.

Tras varias generaciones, encontramos un nuevo episodio que nos hace ver este mismo peligro, pero ahora desde la perspectiva individual.

Los dos hijos del Patriarca Itzják (Isaac), aunque hermanos, no podían ser más diferentes entre sí. Por un lado, Esav (Esaú) es el cazador que obtiene los beneficios inmediatos de su cacería; de hecho, vestía las mismas ropas que Nimrod vestía en su jornadas de caza. Por otro lado, su hermano Yaacob (Jacobo) es el paradigma del hombre de estudio. Es la persona que se dedica a lo espiritual dentro de las tiendas y que, desde su juventud, veía la grandeza del intelecto por encima de lo material. Dos individuos tan distintos como antagónicos, pero también, potencialmente, complementarios. Su padre Itzják creyó hasta sus últimos días, que esta sociedad era posible; mientras que su esposa Rivká (Rebeca), sabía que esta alianza era imposible en la práctica. Sin embargo, Itzják quiso hasta el último momento darle una oportunidad a Esav y darle la bendición del agricultor: te dará Dios la bendición de la lluvia... (Genesis 27:28), esperando que el fiero cazador se volviera un exitoso agricultor. Pero Esav sabía que el ímpetu y las ganas del cazador no son del todo negativas por sí mismas, ya que implican también las ganas de crecer y superarse a sí mismo. Desgraciadamente esta posible alianza no pudo concretarse, ya que Esav no pudo superar la necesidad del placer inmediato y cayó presa de sus propias pasiones.

No obstante, el agricultor no está exento de otros riesgos que ponen en peligro su propia integridad humana, veamos por qué. A diferencia del cazador, que depende directamente de su fuerza y habilidad, el agricultor depende de los elementos de la naturaleza, tan poderosos como impredecibles, y a los cuales trata de sobornar y adorar, surgiendo así las deidades de la lluvia, de la tierra, de las cosechas, etcétera. Estos sobornos, en forma de sacrificios animales o humanos, eran tan violentos, o más que las sangrientas cacerías. Debemos preguntarnos si es acaso posible resolver esta aparente dicotomía, y unir estas dos visiones tan opuestas, ya que solo el ser humano que logra integrar ambas visiones, con plena consciencia de las fortalezas y debilidades de cada una, puede trascender en la sociedad actual.

No es nada fácil lograr el equilibrio entre la naturaleza agresiva del cazador y la actitud pacífica del agricultor. Para unificarlas armoniosamente es necesario potenciar las capacidades intelectuales, morales, espirituales y emocionales del individuo. Ese es el secreto del hombre de negocios que los tiempos actuales demandan, quien sabe que no es necesario “cazar” al cliente ni “sobornar” a las “entidades” de las cuales depende, ya que sabe que en su condición espiritual, el libre albedrio y la chispa Divina con las que está dotado, le permiten trascender estas dos aparentes visiones encontradas, que no son dos enemigos irreconciliables, sino dos poderosas herramientas que en manos del ser humano espiritualmente pleno, le permitirán trascender a lo espiritual a través de lo material.