Estado Universal - Juan Carlos Martín Yuste - E-Book

Estado Universal E-Book

Juan Carlos Martín Yuste

0,0
2,99 €

oder
-100%
Sammeln Sie Punkte in unserem Gutscheinprogramm und kaufen Sie E-Books und Hörbücher mit bis zu 100% Rabatt.

Mehr erfahren.
Beschreibung

Estamos ante un momento singular en la historia de la humanidad. Los próximos 30 años son decisivos para el futuro del planeta y de nuestra especie. Las estimaciones apuntan a que rebasaremos la cifra de los 10 000 millones de habitantes en la Tierra, cifra cercana al límite de ocupación con el ritmo actual de consumo de los recursos naturales. La población mundial se ha multiplicado por tres en el siglo anterior. A menudo se escucha comentar acerca de los logros y desafíos de la humanidad, acerca de lo que se debe hacer para preservar la vida, los ecosistemas, paliar el hambre, la enfermedad, la muerte y fomentar la justicia social. Pero la cuestión es ¿a quién se dirigen estos ruegos y plegarias? ¿Quién es esa entidad colectiva llamada humanidad de la que se habla? ¿Acaso escucha? ¿Es una especie de fe o creencia o existe realmente? De ser así, ¿quién la representa? Pero, con anterioridad a estas cuestiones, ¿se desea realmente que el mundo cambie? ¿Quién lo desea? ¿Quién se opone? ¿Quién está dispuesto a sacrificar parte de su capital y su estatus? ¿Quién a mitigar su egoísmo, su codicia y su miedo para colaborar a que los objetivos mencionados se cumplan? La humanidad podría estar constituida como entidad política, jurídica y administrativa, pero, en la actualidad, solo es una realidad biológica. Y esto representa un peligro para el potencial desarrollo de todos los seres humanos. Racional, atrevido e inspirador, este libro justifica y diseña los cimientos de un proyecto de convivencia inclusivo y sostenible. Sitúa al lector en el momento actual y convierte a la sociedad civil en protagonista y responsable del porvenir. Tiene todos los ingredientes para convertirse en referente y motor de cambio.

Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:

EPUB

Veröffentlichungsjahr: 2018

Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



© Juan Carlos Martín Yuste

© ESTADO UNIVERSAL

ISBN epub: 978-84-685-2426-9

Impreso en España

Editado por Bubok Publishing S.L.

Reservados todos los derechos. Salvo excepción prevista por la ley, no se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos conlleva sanciones legales y puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.

Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).

 

ÍNDICE

 

Presentación

Introducción

Definición

Justificación

Evolución lógica

Paz perpetua

Superación de las fronteras

Justicia

Gestión de los recursos mundiales

Gestión de los avances científicos y tecnológicos

Condiciones laborales justas y equitativas

Esperanza

Por los niños

Porque es posible

Desarrollo

Censo de elegibles

Cálculo del número de miembros de la Asamblea

Elección de los miembros

Formación

Implantación

Precauciones

La ley natural

Propiedades y dinámica del individuo

Dinámica de las relaciones humanas

La interacción del ser humano con el medio ambiente

La voluntad

Derechos humanos

Con reseñas históricas

Derecho natural

Natural y legal

Derecho y ley

Origen y propiedades de la ley

Razón y sabiduría

La virtud

La felicidad

Igualdad de los seres humanos

Corrupción de la ley

Prudencia

Ciudadanos del mundo

La ciudad y la república

Fraternidad

El estado de naturaleza

Actualización

Declaración de los Derechos Humanos

Por qué no es ya una realidad

Oposición y retos

Vicios y defectos propios y ajenos

La familia

El pueblo

La tiranía de las costumbres

La religión

El sistema político

El conocimiento

Economía y tiempo

La paternidad

El nacionalismo

Los medios de comunicación

La soberanía nacional

Principio y fin

Presentación

Este documento surge de la creación de una mente concreta: la de una persona que vive y se ha criado en la Europa de los siglos XX y XXI, en un Estado de derecho, democrático, social y abierto al mundo, con una influencia cristiana, una educación y una formación excelentes, en el seno de una familia humilde y trabajadora. El hijo de un padre noble, prudente, justo y honesto y de una madre valiente, carismática, compasiva y bondadosa. Una mente inquieta, con ansias de conocimiento y libertad; educada para la ingeniería, para enfocar su energía mental hacia la creación de sueños, para la consecución de objetivos a partir de unas especificaciones definidas aplicando todos los recursos a su alcance.

La persona que escribe no tiene ninguna importancia o, mejor dicho, tiene tanta como cualquier otra, es decir, la suficiente como para reclamar el derecho a disfrutar de su propia existencia y al desarrollo de su personalidad.

Esa persona escucha su interior, que le pide proponer a la humanidad una forma política que nos permita coexistir en paz y armonía, y que bajo unas especificaciones bien sencillas pretende definir un sistema que logre que todos los habitantes del mundo, sin excepción, puedan disfrutar de su experiencia vital. Común es, sin embargo, la idea tradicional de que la paz será posible cuando hayamos acabado con aquellos que nos molesten o nos resulten hostiles.

Lo consiga este proyecto o no, al menos el reto a la humanidad está planteado. ¿Eres capaz, humanidad, de empezar a existir como organización política? ¿Eres capaz, humanidad, de utilizar el potencial racional que la naturaleza te ha dado con fines políticos universales para el establecimiento de la paz perpetua? ¿Qué te lo impide ahora que la tecnología te permite comunicarte de forma tan eficaz y rápida?

Esta mente parte de la unión de una serie de ideas y conceptos previos y de la combinación lógica de los mismos. El primero de ellos es el reconocimiento de la existencia de los derechos humanos. El segundo, la necesidad de un gobierno que los defina, regule, promueva, dote, proteja y garantice. El tercero surge de la naturaleza universal del primero, que implica necesariamente la del gobierno. Por último, se necesita una asamblea, que designará el modo y miembros del gobierno, que será justa, equitativa, representativa, sencilla de constituir y difícil de degenerar de toda la humanidad, con el objetivo primordial del establecimiento de la paz universal, la libertad, la igualdad y el respeto al medioambiente, en representación también de la vida en general.

Por otro lado, esta persona pide disculpas de antemano a todo aquel que pueda sentirse ofendido por algunas de las conclusiones a las que le lleven los razonamientos de su mente en el propósito, a veces crudo y duro, de tratar de despertar la conciencia sobre nuestros propios vicios y defectos que dificultan el progreso de la humanidad. Partimos de la base de que si el individuo puede mejorar como ser humano, y un servidor confía en que sí, podemos cambiar el mundo porque, de lo contrario, no hay esperanza, y entonces estaremos condenados a desaparecer y la historia no existirá como tal, dado que no habrá continuidad y, sin ella, no hay nada que decir.

Al ser nuestros propios pensamientos y emociones creaciones involuntarias del ser, nos identificamos con ellos o no una vez que pasan por el juicio de la conciencia. Por tanto, es también mi voluntad como escritor manifestar mi absoluta lealtad y responsabilidad con el objeto de este escrito, porque mi corazón y mi alma así me lo dictan, en el deseo de aportar esperanza y futuro al mundo, convencido de que, en gran medida, el fin último de nuestro egoísmo radica en la garantía del bienestar de nuestros hijos. Hagamos entonces que la paternidad sea fusionada por el futuro de todos ellos.

Introducción

El individuo, ese ser indiscutiblemente indivisible e identificable, mínimo elemento constituyente de la sociedad, tiene una aspiración inequívoca: disfrutar de la experiencia vital en la medida que él mismo decida ser quien es, o quien desee ser, relacionarse y desarrollar su personalidad.

No son pocos los peligros que se cruzan en su camino desde el mismo momento de su nacimiento, interponiéndose entre sus necesidades, objetivos y aspiraciones. Hasta en el hogar, su propia familia supone, en muchos casos, el primero de sus retos. Así, la insoportable necesidad de algunos padres de sentirse orgullosos de sus hijos limita y puede llegar a frenar el desarrollo de la personalidad de estos, que se enfrentan a sus progenitores, incluso de una manera agresiva y violenta, por el derecho a ser quienes son. De la misma manera, el ser humano adulto, como partícipe e integrante de una sociedad, y una nación, a menudo lucha por el mismo propósito que en su entorno familiar.

Desde el momento del nacimiento, las circunstancias familiares, económicas, sociales, culturales, políticas y religiosas, así como los mitos, costumbres y creencias, determinan el escenario en el que se desarrollará la vida de la persona, que reprimirá, en muchos casos, la evolución de la personalidad en beneficio de una identidad colectiva.

Podría decirse y, en efecto, así puede comprobarse, que la nación es, en gran medida, una extensión de la familia, pues actúa del mismo modo que muchos progenitores que piensan que sus hijos son una prolongación o continuidad de sí mismos, y temen sentirse avergonzados por sus actos como si fueran propios. ¿Dónde quedan entonces el individuo y sus sueños?

La humanidad y el individuo tienen la capacidad de evolucionar en múltiples aspectos. Actualmente, aún, las posibilidades de evolución de ambos dependen, irremediablemente y en primer lugar, de las coordenadas espaciotemporales y la evolución solo puede empezar en el momento de su existencia. La humanidad apareció hace millones de años y las sociedades que la integran no son uniformes en el progreso político ni cultural. Sin embargo, cada ser humano viene a la vida en un momento determinado, la especie existía mucho antes que él y gran parte de sus contemporáneos ya estaban hacía tiempo a su llegada… Por otro lado, presenta la singularidad de poder adelantar el desarrollo colectivo de su entorno. ¿Qué ocurre entonces en este caso?

El individuo, consciente de la existencia de la sociedad, desearía un Estado con la capacidad de defender la libertad como garantía de la expresión de su personalidad; un Estado que permitiera la convergencia y el respeto de las singularidades de cada uno de los individuos que lo integran.

Resulta difícil vislumbrar si existe una tendencia histórica, en el sentido social y político, que pueda determinar un desarrollo sincronizado, coherente y convergente de ambos entes, la persona y el Estado. Los dos parecen depender del progreso de la naturaleza racional humana que, por ende, es la que determina realmente la existencia de la historia de la humanidad.

La oposición a uno y otro se identifica por otros aspectos de la naturaleza humana: la ignorancia, la intolerancia, el egoísmo, la envidia, la codicia, la prepotencia, la inconsciencia, la brutalidad, el salvajismo y la crueldad.

Hoy, este Estado no existe como tal, pero puede crearse y, siendo esencialmente bueno, debe convertirse en realidad.

Definición

El Estado universal es una organización política común a los seres humanos, una realidad necesariamente superior, tanto cuantitativa como cualitativamente, a cualquier agrupación parcial de los mismos, cuyos límites son invariables con el tiempo.

Es la única organización que puede garantizar la igualdad, la libertad y la paz en el mundo, los derechos y libertades fundamentales de todos sus integrantes, así como alinear el progreso individual y colectivo.

Posee una Asamblea que representa a la humanidad y al medioambiente y que constituye los poderes ejecutivos y legislativos. Sus miembros son elegidos aleatoriamente entre un censo formado por todos aquellos ciudadanos, mayores de edad, que deseen participar en la vida política y que son posteriormente educados para esta actividad, no siendo necesarias ni campañas electorales ni partidos políticos.

 

 

 

Justificación

 

 

 

El ser humano tiene necesidades y legítimas aspiraciones materiales, profesionales, sociales, artísticas y espirituales; también aspira al perfeccionamiento de las virtudes, al desarrollo de la personalidad y al disfrute de la experiencia vital que, en general, se resume a la búsqueda de la felicidad. Además de cada persona de manera individual, la humanidad dispone de la capacidad de progresar, cimentando sus expectativas sobre los logros de las generaciones precedentes.

Los derechos humanos, inspirados por la propia naturaleza racional, son el medio y la justificación de tales necesidades y aspiraciones. Estos, por su propia esencia, son de carácter universal.

El ser humano necesita de la comunidad para la colaboración mutua, el progreso propio y ajeno de las obligaciones y anhelos humanos, y la creación de un gobierno e instituciones públicas que regulen y garanticen el disfrute común de estos derechos y los representen. Dado el carácter universal de estos, dicha comunidad incluye a la totalidad de la especie humana, en la que todos sus integrantes adquieren el rango de ciudadanos del mundo.

Los derechos humanos son la proclamación de la ley natural en lo concerniente a las propiedades que definen al ser humano y las relaciones con su entorno, dado que su obstaculización o negación limitan su progreso. La ley natural también dispone derechos para los seres vivos en general, especialmente a la vida y a la libertad, ya que sin ellos ninguna criatura puede cumplir con el hecho fundamental de ser quien es conforme a su naturaleza. La humanidad, a causa su creciente impacto sobre la vida, tiene el deber y la responsabilidad de cuidarla en cualquiera de sus formas y de representarla en toda la extensión de su influencia.

Por otra parte, el Estado universal representa la evolución lógica de la humanidad y el camino para alcanzar la paz perpetua y superar las fronteras, es sinónimo de justicia, permite encarar los desafíos globales, la gestión de los recursos, de los avances científicos y tecnológicos y el establecimiento de unas condiciones laborales justas y equitativas. También da esperanza, facilita el pleno desarrollo de las nuevas generaciones y, además, es viable.

 

 

Evolución lógica

Desde sus comienzos, el ser humano ha formado parte de una comunidad. Las comunidades representan la necesidad de conseguir objetivos colectivos ligados a su propia naturaleza, en especial y primer lugar, su supervivencia. Este objetivo está ligado a los recursos naturales, el agua y el alimento, por lo que la defensa y apropiación de un territorio común ha sido indispensable.

La necesidad de colaboración en estos y otros aspectos ha hecho necesaria la organización política de las comunidades, la existencia de un gobierno y la creación de una serie de instituciones comunes. Este es el origen del Estado.

Los Estados han defendido su territorio o luchado por ampliarlo a costa de sus vecinos. El gobierno se ha establecido desde el inicio a través de diversas formas, que han ido cambiando en cada periodo y región y alternan también entre ciclos de prosperidad y decadencia en cualquiera de sus manifestaciones.

La historia de la humanidad tiene sentido en la propia naturaleza racional del ser humano. De no ser así, cualquier evolución sería ajena a su voluntad. La historia se corresponde con el desarrollo político, cultural y económico; por otra parte, el avance de la ciencia y el desarrollo de la técnica y la tecnología ha sido constante, aunque la velocidad ha sido variable a lo largo del tiempo, porque, al mismo tiempo que ha desarrollado sus virtudes, con sus positivas consecuencias, el ser humano no ha dejado atrás sus defectos, al contrario, en muchos casos, también los ha refinado, lo que ha provocado la paralización de logros conseguidos. Esta característica se denomina factor humano.

La generalización del progreso se ha debido al aumento de la interacción entre las personas. Las posibilidades de contacto y comunicación entre las diferentes comunidades han estado determinadas por el avance de la tecnología del transporte de la información, de las personas y por el idioma.

A esto se une el talante y la voluntad de los gobernantes, asunto concluyente en el progreso, las esperanzas y el estilo de vida de los miembros de la comunidad. Por extensión, se puede considerar que ha existido una clase gobernante que incluye a todos los miembros de la comunidad influyentes en la vida política y social.

En un Estado ideal, dotado de gobernantes virtuosos, se entiende la ordenación de las personas como una mejora encaminada a la coordinación de los aspectos y facultades humanos para asegurar las necesidades colectivas y progresar. Sin embargo, como se ha comentado anteriormente acerca de la dualidad del ser humano, capaz del cultivo de la virtud y de los defectos por igual, este ha sido, susceptible a la degeneración de su propia existencia, entendiendo como tal la capacidad de dejarse arrastrar por sus defectos. Las consecuencias para la sociedad de las acciones de las personas degeneradas son proporcionales a su estatus social.

Así, los gobernantes presos de sus vicios, pero conscientes de su propio poder y de la capacidad que les confiere el mismo, han dispuesto del orden para mantener una posición de privilegio a toda costa, concibiendo a los miembros de la comunidad como herramientas útiles para defender o ampliar sus intereses materiales. En suma, la capacidad de corrupción no es una característica única del individuo, sino extensible a cualquier institución humana por efecto de uno o más miembros.

El fomento del miedo al otro por parte de la clase gobernante, del miedo al extranjero, ha sido una manifestación real del riesgo de ser atacados por parte de comunidades vecinas, o la excusa perfecta para la implantación de un orden profundamente jerarquizado y estratificado tendente a mantenerse indefinidamente. Por supuesto, esto último, no se ha logrado sin la aquiescencia, en muchos casos, de otros miembros de la comunidad, dado que cada uno, desde su posición, ha tenido su propia necesidad de mantenerse o ascender y, por ende, someter a aquellos que tiene por debajo.