Evidencia científica y autismo - Iván Ruiz - E-Book

Evidencia científica y autismo E-Book

Iván Ruiz

0,0

Beschreibung

La evidencia científica, esa expresión que parecía irrefutable, se ha revelado como una marca detrás de la cual no hay más que un mercado. En ese contexto, las investigaciones genéticas sobre el autismo tropiezan con la imposibilidad de encontrar una relación causal simple entre bases genéticas y fenómenos clínicos. Sus resultados llevan a conclusiones parciales sobre fenómenos dispersos. ¿Con qué legitimidad cuentan entonces los tratamientos que parten de esa supuesta evidencia? Este libro presenta, por un lado, un estudio riguroso sobre el estado actual de las investigaciones científicas serias en el campo del autismo. Y, por el otro, los beneficios que el recurso a la evidencia científica ha reportado a lo que se ha convenido denominar el mercado del autismo. Las promesas de tratamientos únicos, explicaciones causales o nuevos fármacos no se concretan y falsean las esperanzas de familias, escuelas y centros de atención. Debemos preguntarnos cuáles son los resultados de la evidencia en relación con los retos que el autismo nos plantea como sociedad.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern

Seitenzahl: 365

Veröffentlichungsjahr: 2020

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



IVÁN RUIZ(compilador)

Agnès Aflalo, Mariano Almudévar, François Ansermet, Ariane Giacobino, Michel Grollier, Jean-Claude Maleval, Arseni Maximov

Evidencia científica y autismo

Una burbuja de certidumbre

Director de la colección:

VICENTE PALOMERA

© del prólogo: Iván Ruiz, 2020.

Realización de los gráficos: Grafime.

© de esta edición, RBA Libros, S. A., 2020.

Avda. Diagonal, 189 - 08018 Barcelona

rbalibros.com · editorialgredos.com

Primera edición: febrero de 2020.

RBA · GREDOS

REF.: GEBO540

ISBN: 9788424939694

GRAFIME • COMPOSICIÓN DIGITAL

Queda rigurosamente prohibida sin autorización por escrito del editor cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, que será sometida a las sanciones establecidas por la ley. Pueden dirigirse a Cedro (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesitan fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47). Todos los derechos reservados.

CONTENIDO

Prólogo: Una burbuja de certidumbre, por Iván Ruiz1. AUTISMO: NUEVOS ESPECTROS. NUEVOS MERCADOSUn escándalo sabiamente orquestadoLa hegemonía de un espectro«DSM»: «Diagnosis as a Source of Money»Big Pharma corrompe a los Kols en la universidadLa invención de enfermedades mentales2. AUTISMO: A CADA UNO SU GENOMAPreámbulo: Genética y psicoanálisis: un cruce inesperado¿Descifrar el autismo?La causalidad genética: una creencia modernaEl ADN decodificado: ¿cuáles son los progresos?La pista de los desequilibrios cuantitativosDe una causa a otra y vuelta a lo mismoLos enigmas de la singularidad3. EVIDENCIA CIENTÍFICA Y CONDUCTISMO: UN SALTO AL VACÍOEl condicionamiento feroz del método ABA, Jean-Claude MalevalLa experimentación institucional del ABA en Francia: una severa desilusión I, Jean-Claude Maleval y Michel GrollierLa experimentación institucional del ABA en Francia: una severa desilusión II, Jean-Claude Maleval y Michel Grollier4. EL CASO «APRENEM»De la evidencia a la eficacia, Iván RuizEvidencia científica, psicoanálisis y autismo, Arseni MaximovAutismo, conductismo y conduautismo, Mariano AlmudévarÍndice de autoresÍndice de referencias bibliográficas

1.AUTISMO: NUEVOS ESPECTROS. NUEVOS MERCADOS38

AGNÈS AFLALO

En memoria de Jacques Lacan

UN ESCÁNDALO SABIAMENTE ORQUESTADO

Desde hace algunos meses, en Francia, el psicoanálisis vuelve a ser objeto de violentos ataques. Para poder dilucidar lo que está en juego es conveniente tener en cuenta el contexto nacional e internacional en el que tienen lugar.

EL AUTISMO MALPARADO

En el ámbito internacional, la publicación del DSM-539 marca el tempo. Sus diagnósticos, fruto de frenéticas negociaciones, generan un mercado para la industria farmacéutica de miles de millones de dólares. Sin embargo, la categoría de «autismo» que debía extenderse, sale malparada. También sus defensores, generalmente seguidores de las terapias cognitivo conductuales (TCC), se ven obligados a ampliar su campo de acción fuera de Estados Unidos si no quieren correr el riesgo de ver reducida su influencia y pagar así un alto precio.

En Francia, el informe de la Haute Autorité de Santé40 (HAS) sobre las buenas prácticas con relación al autismo era, en consecuencia, muy esperado tanto más cuanto que debía permitir a los defensores de las TCC abrir un mercado codiciado desde hacía mucho tiempo.

Justo antes de la publicación de este informe, un documental intentó desacreditar a los psicoanalistas de orientación lacaniana y fue presentado un proyecto de ley con el fin de prohibir el ejercicio del psicoanálisis con los autistas.

A mediados de febrero de 2012, el periódico Libération revelaba que, en ese informe, la HAS tenía la intención de desaprobar el psicoanálisis. La HAS publicó inmediatamente después un desmentido, difundido en seguida en Lacan Quotidien. Desde entonces, una «Petición internacional para el abordaje clínico del autismo», puesta en circulación por el Institut Psychanalytique de l’Enfant,41 recogió más de once mil firmas y continuó su movilización más allá de las fronteras francesas.42 Esta movilización43 consiguió hacer retroceder a la HAS, que cambió su condena inicial e hizo público que no tenía intención de aportar un juicio en cuanto al psicoanálisis. En efecto, en su informe hecho público, la HAS indicaba el 8 de marzo de 2012, en el capítulo «Intervenciones globales no consensuadas», que la «falta de datos sobre la eficacia y la divergencia de opiniones expresadas no permiten concluir respecto a la pertinencia de las intervenciones fundadas en los enfoques psicoanalíticos; la psicoterapia institucional» en el abordaje del autismo y de otros trastornos generalizados del desarrollo (TED).

La HAS se presenta como un organismo de evaluación científica público e independiente. Sin embargo, sus recomendaciones, lejos de ser independientes como se pretende, están fundadas en la opinión de expertos mayoritariamente subordinados al DSM y, en consecuencia, tal y como veremos, al servicio de la industria farmacéutica. En otras palabras, la HAS ha defendido la misma controvertida orientación que la Agence national d’accréditation et d’évaluation en santé44 (ANAES) que la había precedido. Así pues, reincide de nuevo en 2012, después de haber sido puesta en el banquillo de los acusados por los Forums des psys45 y por el periódico Le Nouvel Âne en el momento del asesinato fallido del psicoanálisis en Francia, a finales de 2003.46

UNA MÁQUINA DE GUERRA CONTRA EL PSICOANÁLISIS

Ya sabemos que desde su tercera edición, en 1980, el DSM se ha convertido en una máquina de guerra contra el psicoanálisis. Robert Spitzer fue elegido para acabar con las concepciones freudianas del síntoma presentadas en los DSM-I y DSM-II. Los síntomas descubiertos por el psicoanálisis fueron rechazados y otros fueron fabricados con la ayuda de los cuestionarios de las TCC. De esta manera el DSM se ha convertido en un instrumento inventado por y para los seguidores de las TCC, y todo ello en beneficio de la Big Pharma y las aseguradoras.

Pongamos el ejemplo de la timidez: esta ha sido rebautizada como «fobia social» y se ha convertido en el tercer trastorno mental más diagnosticado en Estados Unidos.47 A partir de este mismo procedimiento, un centenar de nuevos diagnósticos han ido apareciendo desde el DSM-II sin que estén justificados por ningún descubrimiento clínico.48

El DSM ejerce una función económica en diferentes niveles. Es de referencia obligada para las aseguradoras, en los hospitales, en los tribunales y en las prisiones, en las escuelas, en la Administración y para el conjunto de profesiones de la salud. Pero su objetivo principal es vender. En 2010, Carol Bernstein, presidente de la APA49, escribía «que era necesario hacer aceptar a los pacientes los tratamientos farmacológicos recientemente aparecidos».50 El inconveniente del DSM es que impone únicamente las ideas de sus autores. Con relación al DSM-III, R. Spitzer acabará por admitir que «pedía a todos los colegas con los que se sentía en sintonía» reunirse con él en el seno del comité de redacción formado por 15 miembros, «los cuales se lamentaban de que los convocara pocas veces y de que dirigiera los trabajos de manera poco metódica pero muy autoritaria».51 Marcia Angell añade: «Spitzer declaró en una entrevista en 1989: “Alcanzaba mis metas dirigiendo amigablemente mi palabrería a la asistencia y otros trucos por el estilo”».

Los estragos que el DSM impone a la psiquiatría no son nada tranquilizadores. Numerosas publicaciones los dan a conocer, entre ellas tres libros publicados recientemente que constituyen una severa crítica contra estos estragos y sus consecuencias en psiquiatría: Antidépresseurs. Le Grand Mensonge, de Irving Kirsch;52Anatomy of fan Epidemic [Anatomía de una epidemia], de Robert Whitaker;53Unhinged. The Trouble with Psychiatry [Trastornada. Malestar en la psiquiatría], de Daniel Carlat.54 M. Angell les rinde homenaje en un reciente dosier de la revista Books.55 Su artículo es en parte retomado aquí incluyendo las tesis de otros autores que han publicado sobre los mismos temas.56

LA HEGEMONÍA DE UN ESPECTRO

El DSM no ha cesado de ampliar la categoría del autismo de manera arbitraria entre los niños y los adultos hasta el punto de absorber de manera progresiva muchos otros diagnósticos psiquiátricos. Para hacerse una idea, solo hace falta comparar las diferentes ediciones del DSM a propósito del único diagnóstico de autismo infantil.

VAMPIRIZACIÓN

DSM-III

En 1980,57 en el DSM-II el «autismo infantil» ocupa tres páginas (97-100) y es juzgado como muy raro: «Prevalencia. El trastorno es muy raro (de 2 a 4 casos por cada 10.000). Aparentemente es más frecuente entre las clases socioeconómicas favorecidas, pero la causa no resulta clara».

El autismo es ubicado en la categoría de trastornos generalizados del desarrollo (TGD). Es necesario precisar que, de ahora en adelante, este reemplaza la categoría relativa a las psicosis infantiles justificándose en el hecho de que las manifestaciones de las psicosis en adultos son consideradas de distinta naturaleza.58

Los diagnósticos diferenciales del autismo que se mantienen son los siguientes: deficiencia mental, esquizofrenia infantil, trastorno generalizado del desarrollo originado en la infancia, deficiencia auditiva y trastorno en la adquisición del lenguaje.

DSM-IV

En 1995, en el DSM-IV, el autismo fue rebautizado con el nombre de trastorno autista (TA). Esta nueva nominación le permite absorber dos diagnósticos más: el retraso mental y los movimientos estereotipados. De esta manera, el trastorno autista acaba abarcando el doble de espacio (págs. 79-85).

La categoría que comprende el autismo es también rebautizada y pasa a constituir los trastornos invasores del desarrollo (TID). Esa categoría acoge el síndrome de Asperger, que hace su aparición en ese momento. Engloba, pues, aquello que la psiquiatría clásica llamaba psicosis crónica pero sin déficit intelectual. Una vez más, se impuso una nueva denominación para borrar la palabra «psicosis».

El trastorno autista sigue siendo muy raro, puesto que su prevalencia se reduce a una franja de «2 a 5 casos por cada 10.000 personas». Ese trastorno se pinta a la vez con los colores de la democracia porque ya no es tratado como un signo de las clases ricas.

Los diagnósticos diferenciales que se mantienen son nombrados a partir de ese momento como «otros trastornos invasores del desarrollo». Seguimos encontrando la esquizofrenia infantil, a la que se le suma el síndrome de Asperger, así como otros diagnósticos diferenciales: el síndrome de Rett, el mutismo selectivo y otros trastornos del lenguaje. El antiguo trastorno generalizado del desarrollo en la infancia pasa así a llamarse trastorno desintegrativo de la infancia.

DSM-IV-TR

En el año 2000, en el DSM-IV-TR el trastorno autista continúa prosperando y se amplía ahora a ocho páginas (81-88). Se percibe una primera tentativa de acrecentar la frecuencia. Su prevalencia es ahora de «5 casos por cada 10.000 individuos, estando las frecuencias reportadas comprendidas entre 2 y 20 por cada 10.000 individuos. No se sabe todavía si el aumento en las frecuencias refleja las diferencias metodológicas o un aumento de la frecuencia de la enfermedad».59

Un nuevo diagnóstico diferencial —nombrado «trastorno del lenguaje»— se añade a los precedentes. La novedad se sitúa sobre todo del lado del síndrome de Asperger; los diagnósticos diferenciales de esta nueva criatura inventada por el DSM se expanden en dos direcciones opuestas: la primera, del lado de las personalidades esquizoides con las cuales puede ser confundido y, la segunda, del lado de las fobias sociales, los trastornos de ansiedad y los trastornos obsesivo-compulsivo (TOC). La primera vertiente acentúa la patología psicótica y la segunda tiende a banalizarla.

DSM-5

Con el DSM-5 y sus numerosos espectros, la situación del autismo conoce un nuevo desarrollo. En febrero de 2010, la APA hace pública una versión preliminar de los criterios diagnósticos del DSM-5 en su página de internet.60 El imperio del autismo se expande hacia el interior y el exterior de la categoría. En este marco se reinventan los nuevos criterios diagnósticos y se dispone de un nuevo nombre para el autismo: trastorno del espectro autista (TEA). El espectro se vuelve así compatible con otra criatura del DSM, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH),61 algo que el DSM había decretado como imposible hasta el momento. Pero el DSM no reconoce caer en contradicción cuando lo que está en juego es el imperativo de sacar provecho de ello. En efecto, la asociación de estos dos trastornos debe facilitar la puesta en común de una serie de nuevas operaciones de cómputo así como nuevas prescripciones médicas.

El batiburrillo heterogéneo del espectro TEA

El espectro TEA es un batiburrillo heterogéneo en el cual, hoy en día, el autismo propiamente dicho (el «autismo de Kanner») solo representa un tercio del total (trastornos autísticos: 35 %); el resto es ajeno al autismo: un 55 % para el trastorno invasor del desarrollo no especificado (TID-NE), un 8 % para el síndrome de Asperger y un 2 % para el resto (un 1 % para el síndrome de Rett y un 1 % para el trastorno desintegrativo de la infancia).

Desde que el autismo ha sido promovido al grado de espectro, es capaz de engullir todos estos diagnósticos diferenciales y reemplazar los trastornos invasivos del desarrollo. De ahora en adelante, el autismo ya no se reduce a ser una pequeña parte del conjunto, sino que nombra al conjunto. Esta serie de nuevas denominaciones solo tiene un único objetivo: el de aumentar la prevalencia del autismo bajo el paraguas de «el gran número». Estas tentaciones hegemónicas del espectro han desencadenado un violento contraataque en Estados Unidos procedente de grupos que representan a las personas afectadas por el síndrome de Asperger y a sus familias.

En efecto, el síndrome de Asperger es utilizado por la Big Pharma como argumento de marketing para que el autismo genere mayores ventas. Este síndrome recubre aquello que la psiquiatría clásica denominaba «psicosis sin déficit intelectual». Es un hecho conocido desde hace tiempo que algunos sujetos psicóticos pueden ser también brillantes intelectuales o artistas. Los mayores descubrimientos científicos del siglo pasado les deben mucho. Jacques Lacan, quien nunca dejó de luchar contra la concepción deficitaria de la psicosis, señaló frecuentemente este rasgo así como las crisis subjetivas que acompañaban estos momentos de creación fecunda.

Pero el marketing farmacéutico se emplea a fondo en comercializar el autismo, borrando aquello que su acta de nacimiento debe al psicoanálisis. Esto es debido a que este último ha verificado, en su clínica, el acierto de la enseñanza de Freud con relación a las psicosis infantiles precoces, que Bleuler decidió nombrar «autismo». El rechazo del nombre de «psicosis» sirve entonces para banalizar el autismo. A continuación, su asociación al síndrome de Asperger lo convierte en algo digno de orgullo. El marketing tiende a olvidar que el autismo precoz (dicho también «de Kanner») se asocia frecuentemente a un retraso mental. Por ello numerosas páginas dedicadas al autismo se jactan de los nombres de aquellos miembros que reconocen como suyos. La mayoría, desaparecidos hace tiempo, no rechazarán el homenaje de tal distinción. Entre los ejemplos evocados encontramos a Sócrates, Newton, Kant, Mozart, Spinoza, Andy Warhol, Stanley Kubrick, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Einstein, etc., sin olvidar a varios héroes de series de TV y de cómics de gran alcance para niños, que convencerán, aún en mayor medida, que ser «autista» es algo envidiable.

La introducción del espectro autista es facilitada por todos aquellos que rechazan someterse a la segregación de los diagnósticos psiquiátricos. Actualmente se rechaza el de psicosis tal y como se hizo en su día con el de perversión, empleado para calificar algunos tipos de homosexualidad. Considerado de esta manera, el autismo estaría menos estigmatizado y parecería más inofensivo. No figurar más en el DSM fue una victoria para los homosexuales. Sin embargo, ¿por qué se mantuvo a los heterosexuales? Y, hoy en día, ¿cuáles son los intereses para mantener a los autistas?

BATALLAS ESTRATÉGICAS

Por primera vez en la historia, el DSM se vio obligado a retroceder después de recibir críticas virulentas contra sus elucubraciones expuestas en el anteproyecto del DSM-5. Meses después de la aparición de este último, en febrero de 2012, la APA dio a conocer su decisión de revisar su definición de autismo. En la versión preliminar del DSM-5, el síndrome de Asperger recuperaba la autonomía perdida. Algunas asociaciones consagradas al autismo manifestaron de inmediato su inquietud por las consecuencias financieras que entrañaba dicha decisión. La fabricación del espectro debía propulsar al autismo al rango de los otros «grandes trastornos» del DSM, como el TDAH y el espectro del trastorno bipolar (ETB), y procurar las mismas ventajas a aquellos que lo padecen.62

La negativa a dejarse vampirizar por parte de los partidarios del síndrome de Asperger relanzó nuevamente la batalla de cifras y puso en riesgo los esfuerzos de los expertos del DSM-5 por inventar este nuevo híbrido a fuerza de nominaciones sucesivas sin base en descubrimientos clínicos o estudios científicos que corroborasen esa manipulación de cifras.

Surge entonces una pregunta: ¿qué contrapoder pudo oponerse de esta manera a los poderosos intereses de los monopolios farmacéuticos? La respuesta es bastante sencilla. Es necesario saber que, en Estados Unidos, la lucha gira en torno a partidarios y detractores de los medicamentos. Todos aquellos que protestan contra la psiquiatrización forzada de niños y adolescentes son siempre sospechosos de pertenecer a alguna poderosa Iglesia que las leyes francesas han conseguido elevar a la categoría de secta. Estos dos adversarios, que se enfrentan sin piedad desde hace mucho tiempo, han jurado llevar el psicoanálisis a su desaparición (el cual rechaza someterse a sus intereses poco divinos y más bien financieros).

Las apuestas estratégicas son bastante claras. En primer lugar, expandir la moda del TEA. El DSM ya había introducido dos modas sucesivas relativas a la infancia: la del TDAH y posteriormente la del ETB (espectro de los trastornos bipolares). El TDAH consiguió transformar los momentos de inquietud legítima del niño —manifestados en un aumento de la actividad— en hiperactividad patológica de obligada cura sistemática. En cuanto al ETB, llevó a cabo el milagro de convertir los momentos legítimos de tristeza en una patología con la necesidad de ser tratada también de manera sistemática. La industria farmacéutica utiliza estos procedimientos para impulsar la venta de aquellos psicotrópicos que ya están a su disposición.63