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Libro especializado que se ajusta al desarrollo de la cualificación profesional y adquisición del certificado de profesionalidad "ADGD0108. GESTIÓN CONTABLE Y GESTIÓN ADMINISTRATIVA PARA AUDITORÍAS". Manual imprescindible para la formación y la capacitación, que se basa en los principios de la cualificación y dinamización del conocimiento, como premisas para la mejora de la empleabilidad y eficacia para el desempeño del trabajo.
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Seitenzahl: 297
Veröffentlichungsjahr: 2023
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Gestión contableADGD0108
Manuel Abolacio Bosch
iceditorial
Gestión contable. ADGD0108
© Manuel Abolacio Bosch
3ª Edición
© IC Editorial, 2023
Editado por: IC Editorial
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ISBN: 978-84-1103-533-0
El Certificado de Profesionalidad es el instrumento de acreditación, en el ámbito de la Administración laboral, de las cualificaciones profesionales del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales adquiridas a través de procesos formativos o del proceso de reconocimiento de la experiencia laboral y de vías no formales de formación.
El elemento mínimo acreditable es la Unidad de Competencia. La suma de las acreditaciones de las unidades de competencia conforma la acreditación de la competencia general.
Una Unidad de Competencia se define como una agrupación de tareas productivas específica que realiza el profesional. Las diferentes unidades de competencia de un certificado de profesionalidad conforman la Competencia General, definiendo el conjunto de conocimientos y capacidades que permiten el ejercicio de una actividad profesional determinada.
Cada Unidad de Competencia lleva asociado un Módulo Formativo, donde se describe la formación necesaria para adquirir esa Unidad de Competencia, pudiendo dividirse en Unidades Formativas.
El presente manual desarrolla la Unidad Formativa UF0314: Gestión contable,
perteneciente al Módulo Formativo MF0231_3: Contabilidad y fiscalidad,
asociado a la unidad de competencia UC0231_3: Realizar la gestión contable y fiscal,
del Certificado de Profesionalidad Gestión contable y gestión administrativa para auditoría.
Portada
Título
Copyright
Presentación del manual
Índice
Capítulo 1La teoría contable
1. Introducción
2. La información contable
3. Las cuentas
4. Resumen
Ejercicios de repaso y autoevaluación
Capítulo 2El Plan General de Contabilidad (07)
1. Introducción
2. La reforma de la legislación mercantil en materia contable
3. Estructura del nuevo PGC
4. El marco conceptual
5. Resumen
Ejercicios de repaso y autoevaluación
Capítulo 3Tratamiento de las masas patrimoniales
1. Introducción
2. Inmovilizado material
3. Activo intangible. Arrendamientos
4. Activos financieros
5. Pasivos financieros
6. Existencias. Moneda extranjera
7. Ingresos
8. El IVA, el IGIC y el IS
9. Provisiones
10. Pasivos por retribuciones al personal
11. Resumen
Ejercicios de repaso y autoevaluación
Capítulo 4Cuentas anuales
1. Introducción
2. Modelos normales y abreviados
3. Cuenta de pérdidas y ganancias
4. El estado de cambios en el patrimonio neto
5. El estado de flujos de efectivo
6. La memoria
7. Resumen
Ejercicios de repaso y autoevaluación
Capítulo 5Análisis económico y financiero de las cuentas anuales
1. Introducción
2. Funciones y diferencias entre el análisis económico y el financiero
3. Instrumentos de análisis
4. Resumen
Ejercicios de repaso y autoevaluación
Bibliografía
Capítulo 1
La teoría contable
1. Introducción
2. La información contable
3. Las cuentas
4. Resumen
En el desarrollo habitual de sus actividades mercantiles y comerciales, las empresas siempre han tenido la necesidad de registrar sus operaciones de modo que pudieran tener un control sobre ellas a la vez que un resumen histórico de su evolución.
La creciente complejidad que desde siglos han ido experimentando los mercados y los entornos económicos propició la homogeneización en la forma de llevar a cabo estos registros, más aún cuando las empresas dejaron de ser familiares y pasaron a recibir capitales de inversores que colocaban su dinero en espera de futuras remuneraciones por la buena marcha de las empresas de las que eran accionistas.
Todo ello hacía necesario la existencia de sistemas de registros estandarizados y que pudieran ser conocidos por todos los agentes que participaban en la actividad empresarial.
La identificación de los elementos que intervienen en una transacción, el conocimiento de su comportamiento, los derechos y obligaciones que generan y el momento en que estos son efectivos, la clasificación de partidas homogéneas en unidades superiores, la presentación de los distintos registros que se llevan a cabo, etc., son puntos que la teoría contable ha estudiado, definido y desarrollado, permitiendo la comprensión de las cuentas de las empresas por cualquier agente interesado en el estudio contable.
La información contable estará compuesta por el conjunto de informes de carácter económico y financiero que pretende mostrar la situación de la empresa, de modo que sirva como base informativa para la toma de decisiones a los distintos agentes interesados.
Esta información se generará a través del sistema contable establecido en la empresa.
El objetivo fundamental de la contabilidad es proporcionar información financiera sobre una entidad económica.
Quienes toman decisiones en las empresas necesitan información financiera en la que basar la planificación y la actuación de sus actividades. Y a ellos se le suman una serie de agentes económicos que igualmente están interesados en conocer el estado económico y financiero de las empresas, como son los inversores, los accionistas, el gobierno, los acreedores, etc.
El sistema contable de una organización es el encargado de desarrollar y comunicar esta información.
Definición
Sistema de información contable
Es el conjunto de métodos, procedimientos y recursos que las entidades emplean para llevar a cabo el control y el registro de sus actividades comerciales y empresariales y resumirlas a través de informes útiles para el uso por los distintos agentes económicos interesados.
La información contable obtenida de estos sistemas puede clasificarse en dos grandes categorías:
Contabilidad financiera o externa:
aquella que tiene como finalidad mostrar al público en general la situación económica y financiera de la empresa mediante el registro de sus operaciones empresariales, ajustándose a las regulaciones vigentes. Es la que se estudiará en el presente manual.
Contabilidad de costes, analítica o interna:
aquella cuya función consiste en el estudio y el análisis de las relaciones entre costes, volumen de negocio y beneficios, permitiendo una valoración de la eficacia y la eficiencia de los distintos departamentos o centros de coste de las empresas y, de ese modo, la toma de decisiones estratégicas o de planificación. Su calificación de interna se debe a que esta información es de uso exclusivo del personal de la empresa y no de agentes externos o del público en general.
Ejemplo
La contabilidad de costes supone dividir la empresa en centros de coste para permitir determinar las áreas más o menos rentables y, de ese modo, poder tomar las oportunas decisiones.
Una empresa con varios centros de trabajo es un claro ejemplo de la necesidad de llevar una contabilidad analítica. Supóngase una empresa X con tres centros de trabajo, A, B y C. La empresa X tiene unos beneficios a final de año de 500 €.
La composición de este resultado por centros de trabajo es la siguiente:
En este caso, si no se llevase contabilidad analítica, no se podría focalizar el problema o el centro de trabajo donde la empresa no es rentable y, por lo general, si la situación no cambiara, en periodos siguientes la empresa seguiría disminuyendo sus beneficios por este motivo.
La información de la contabilidad de costes permite determinar qué áreas deben ser analizadas en mayor detalle a fin de poner medidas correctoras para conseguir la máxima productividad global.
No únicamente se consideran centros de coste los distintos centros de trabajo que pueda tener una empresa, sino que también se consideran como tales los distintos departamentos, delegaciones o cualquier otra segmentación que la empresa crea oportuno establecer.
Debido a la diversidad de usuarios que tiene la contabilidad, la información que esta suministra debe ser de calidad, pudiéndose entender que esto se consigue cuando presenta una serie de características como:
Utilidad:
la información debe adecuarse al propósito del usuario, es decir, debe valer para que aquel pueda tomar sus decisiones de forma coherente. El contenido de la información debe ser significativo, relevante y veraz.
Confiabilidad:
el proceso empleado en el sistema contable debe ser estable (aplicando siempre las mismas reglas, informando cuando por necesidad estas cambian), objetivo (debe ser un sistema imparcial) y verificable (las operaciones registradas en el sistema deben poder ser comprobadas).
Provisionalidad:
en ocasiones la información contable no refleja hechos concluidos, sino estimaciones o previsiones de los mismos. Más que una cualidad deseable para la información de la contabilidad, la provisionalidad se trata de una realidad de esta que supone una posible limitación a su precisión.
Nota
El sistema contable de cualquier empresa se ejecuta en tres pasos básicos que se aplican a la información relacionada con su actividad financiera: registro, clasificación y archivo.
Con objeto de sentar las bases desde un primer momento, conviene definir el término de empresa.
Una empresa es una entidad autónoma de producción en la que se coordinan diversos medios productivos (trabajo humano y elementos materiales e inmateriales) bajo la dirección de un empresario con el fin de elaborar productos o prestar servicios que permitan la satisfacción directa o indirecta de alguna necesidad humana.
En cualquier caso, no es esta una definición estándar ni universal. Los distintos autores y organizaciones atienden a los aspectos más relevantes para ellos, enfatizándolos en sus definiciones. Así, por ejemplo, la Comisión de la Unión Europea considera empresa a “toda entidad, independientemente de su forma jurídica, que ejerza una actividad económica”. O, según el derecho internacional, “la empresa es el conjunto de capital, administración y trabajo dedicados a satisfacer una necesidad en el mercado”.
Ante la amplitud de definiciones existentes, sí que se puede afirmar que existen ciertas pautas comunes en todas ellas, como es la existencia de unos medios productivos organizados para la producción de bienes y servicios encaminados a satisfacer una demanda.
Igualmente, a la hora de clasificar las empresas existe una amplia diversidad de criterios, si bien algunos de ellos tienen un mayor interés desde un punto de vista contable, como pueden ser aquellos que tienen en consideración el tamaño, el sector productivo y la forma jurídica y titularidad.
Algunas de las clasificaciones que se podrían realizar son:
En relación al
tamaño
, están los siguientes tipos de empresas:
Microempresa.
Pyme pequeña.
Mediana.
Grande.
La determinación de si una empresa se encuadra en una u otra categoría dentro de esta clasificación no siempre resulta fácil de delimitar. Generalmente, los parámetros usados para considerar el tamaño de la empresa son la cifra anual de negocios y el número medio de empleados.
Nota
El PGC permite presentar cuentas anuales abreviadas a las empresas en función de su tamaño.
La Recomendación de la Comisión Europea 2003/361/CE realiza la siguiente clasificación en función de este criterio:
Tamaño de empresas según la Recomendación de la Comisión Europea 2003/361/CE
En relación al sector productivo, las empresas pueden clasificarse en:
Empresas productoras de bienes o industriales (que a la vez pueden subdividirse en agrícolas, artesanales, extractivas, etc.).
Empresas comerciales (mayoristas, minoristas, comisionistas).
Empresas de servicios (transporte, enseñanza, ocio, etc.).
Es importante mencionar que, debido a las especiales características de determinados sectores productivos, el PGC adapta las normas generales que en él se incluyen a través de adaptaciones sectoriales, como pueden ser la del sector inmobiliario, de entidades aseguradoras, de empresas concesionarias de infraestructuras públicas, empresas vitivinícolas, entre otras.
En función de si el capital está en manos públicas o privadas:
Empresas privadas: cuando la propiedad de la empresa es de esta naturaleza.
Públicas: si el capital pertenece al Estado, a comunidades autónomas, a diputaciones, a ayuntamientos o a otros organismos dependientes de estas instituciones.
Mixtas: si la titularidad es compartida por entes públicos y privados.
Según el ámbito geográfico donde realizan su actividad serán:
Locales: cuando operan en una localidad determinada.
Nacionales: si sus operaciones se realizan únicamente en territorio nacional.
Internacionales: cuando operan en al menos dos países distintos.
Según la cuota de mercado que posean:
Empresa líder: cuando posee la mayor cuota de mercado, fijando precios y estrategias que son seguidas por las demás.
Empresa aspirante: aquella que intenta ganar cuota de mercado respecto al líder y el resto de competidores.
Empresa seguidora: aquella con una cuota de mercado pequeña, que no supone amenaza para el líder.
Empresa especialista: aquella que se especializa, buscando un segmento de mercado muy concreto, en busca de un posible monopolio.
Fijándose en la forma jurídica y titularidad, se podría hacer la siguiente distinción:
Según tengan o no ánimo de lucro:
Empresas mercantiles.
Empresas no mercantiles (asociaciones, fundaciones, patronatos, etc.).
Según si la titularidad pertenece a una o a más personas físicas o jurídicas:
Empresas individuales.
Empresas sociales:
Regulares o irregulares: según las formalidades de su constitución y acceso a un registro público. Son irregulares aquellas compañías que, desarrollando una actividad empresarial, no se someten a los requisitos de forma, publicidad, constitución y registro de las sociedades mercantiles habituales.
Mercantiles puras (colectivas, comanditarias, anónimas y limitadas) o especiales (cooperativas, mutualidades, etc.).
Las que limitan la responsabilidad de sus socios al capital comprometido (anónimas, limitadas, etc.) y las que no lo hacen (colectivas, comanditarias simples).
Actividades
1. Pensar en empresas que conozca y encuadrarlas en función de las clasificaciones anteriormente expuestas. Encontrar al menos una empresa para cada categoría de cada clasificación.
2. ¿En qué tipo de empresa, atendiendo a las clasificaciones propuestas, le gustaría trabajar? ¿Por qué motivos?
El origen de la palabra patrimonio se remonta al derecho romano, entendiéndose por él la propiedad familiar que se heredaba del padre. Distintos pensadores y escuelas fueron matizando este término y fue a partir del Código Napoleónico cuando se introdujo en su definición una característica que tiene especial relevancia a la hora de estudiar la vertiente económica de la palabra, estableciendo que el patrimonio solo abarcaba aquellos elementos capaces de ser evaluados monetariamente.
Nota
Desde un punto de vista contable, se considera patrimonio al conjunto de bienes, derechos y obligaciones que, bajo la titularidad de la empresa, están afectos a su actividad económica en busca de un fin concreto y que son susceptibles de valoración económica.
En esta definición existen tres aspectos fundamentales a los que debe prestarse una especial atención:
Deben estar bajo la titularidad de la empresa, en cualquiera de las figuras jurídicas que permite la ley vigente.
Deben estar afectos a la actividad ordinaria de la empresa.
Deben poder valorarse económicamente, como modo de homogeneización de los distintos elementos.
La contabilidad se encarga del estudio y el análisis del patrimonio empresarial y es por ello que del concepto general deban realizarse divisiones o clasificaciones en las que se encuadren partidas o elementos que por sus características comunes puedan ser sometidas a un mismo tratamiento y análisis. Una primera división que debe realizarse de forma necesaria es en función de su valoración o contribución al patrimonio global, de forma que se tendría:
La parte positiva:
formada por los bienes (elementos materiales o tangibles, como edificios, sillas, coches, etc.) y los derechos (elementos inmateriales o intangibles derivados de relaciones jurídicas de uso, posesión y propiedad, como derechos de cobro de clientes, mercancías pendientes de recibir, etc.).
La parte negativa:
que la compone las obligaciones (inmateriales o intangibles, como pueden ser deudas pendientes de pagar, materiales que hay que entregar, etc.).
La diferencia entre la suma de la parte positiva (bienes y derechos) y la suma de la parte negativa (obligaciones) dará el valor del patrimonio neto de la empresa, que es lo se podría considerar como el valor objetivo de la empresa en un momento dado, es decir, lo que realmente queda o lo que realmente se llevarían los empresarios si en ese preciso momento decidieran cerrar el negocio. Así, se tendría que:
A la hora de estudiar las masas patrimoniales, puede comenzarse por definir los elementos fundamentales que las componen.
Se entiende como elemento patrimonial cada una de las partes, autónoma e indivisible, en las que se divide el patrimonio de una empresa.
En función de la homogeneidad de sus características, estos elementos patrimoniales se encuadran dentro de una de las tres masas patrimoniales que componen las empresas:
El activo
El Plan General de Contabilidad define el activo como los “bienes, derechos y otros recursos controlados económicamente por la empresa, resultantes de sucesos pasados, de los que se espera que la empresa obtenga beneficios o rendimientos económicos en el futuro”.
El activo recogerá todo aquello cuanto la empresa posee, ya sean bienes tangibles (dinero, edificios) o intangibles (derechos de cobro o de cualquier otro tipo), y que serán empleados en la actividad económica en busca de la obtención de beneficios futuros.
Atendiendo a lo expuesto puede entenderse que el activo está integrado por los elementos que constituyen los medios económicos de producción de la empresa y sus inversiones.
Recuerde
El activo está compuesto por los bienes, los derechos y otros recursos controlados económicamente por la empresa.
El activo se clasificará en dos grupos: corriente o circulante y no corriente o fijo.
Corriente o circulante
Se considerarán activos corrientes aquellos que:
Estén vinculados al ciclo normal de explotación de la empresa y que esta espera vender, consumir o realizar en el transcurso del mismo. Con carácter general, este ciclo no excederá de un año.
Sin estar vinculados al ciclo normal de explotación de la empresa, se espera que su vencimiento, enajenación o realización se produzca en el plazo máximo de un año.
El efectivo y otros activos líquidos equivalentes que no tengan utilización restringida al menos en un año para ser usados.
No corriente o fijo
Son todos aquellos activos que no son corrientes.
Se puede profundizar aún más y ver algunos de los conceptos que se incluyen en cada una de esas subdivisiones del activo:
Activo corriente:
Activos no corrientes mantenidos para la venta:
son aquellos activos no corrientes cuyo valor contable se recuperará fundamentalmente a través de la venta en lugar de por su uso continuado (parece raro que un activo no corriente se clasifique dentro de los activos corrientes, pero esto se debe a que en ocasiones un activo de naturaleza no corriente se decide poner a la venta y, al esperar que esta se realice en un periodo inferior al año, tendría la consideración de corriente).
Existencias:
son los bienes poseídos por una empresa para su venta en el curso ordinario de la explotación, o bien para su transformación o incorporación al proceso productivo (materias primas, productos terminados, productos en curso, etc.).
Deudores comerciales y otras cuentas a cobrar:
son los créditos que la empresa posee con los distintos agentes económicos (clientes, deudores, personal, administraciones públicas, etc.).
Inversiones financieras temporales o a corto plazo:
inversiones que realiza la empresa con la idea de mantenerla por un periodo inferior a un año (obligaciones y bonos a corto plazo, participaciones en otras empresas a corto plazo, etc.).
Tesorería:
dinero efectivo de que dispone la empresa (bancos, caja, etc.).
Activo no corriente:
Inmovilizado intangible:
conjunto de bienes intangibles y derechos susceptibles de valoración económica, que cumplen además las características de permanencia en el tiempo (concesiones, licencias, marcas, etc.).
Inmovilizado material:
conjunto de elementos patrimoniales tangibles que se utilizan de manera continuada en la producción de bienes y servicios y que no están destinados a la venta (instalaciones, mobiliario, equipos informáticos, maquinaria, etc.).
Inversiones inmobiliarias:
activos no corrientes que sean inmuebles y que se posean para obtener rentas, plusvalías o ambas (edificios, terrenos, etc.).
Inversiones financieras a largo plazo:
inversiones que realiza la empresa con la idea de mantenerlas en el tiempo (al menos por un periodo superior al año).
ACTIVO
(Medios económicos o Inversión / Empleos en bienes y derechos)
ACTIVO NO CORRIENTE
- Inmovilizado intangible
- Inmovilizado material
- Inversiones inmobiliarias
- Inversiones financieras
ACTIVO CORRIENTE
- Activo no corriente mantenido para la venta
- Existencias
- Deudores
- Inversiones financieras temporales
- Tesorería
Actividades
3. Piense en al menos tres elementos patrimoniales que pudieran encuadrarse dentro de cada una de las divisiones consideradas anteriormente para el activo corriente y el no corriente.
4. ¿Considera correcto que por norma general los elementos patrimoniales se clasifiquen en corrientes o no corrientes atendiendo a si estos son disponibles o realizables en un periodo inferior o superior al año? ¿Cree que debería considerarse otro método de clasificación?
El pasivo
El Plan General de Contabilidad define el pasivo como las “obligaciones actuales surgidas como consecuencia de sucesos pasados, para cuya extinción la empresa espera desprenderse de recursos que puedan producir beneficios o rendimientos económicos en el futuro. A estos efectos, se entienden incluidas las provisiones”. En definitiva, el pasivo recogerá las deudas que tiene la empresa con terceros (acreedores, proveedores, bancos, administraciones públicas, etc.).
En resumen, el pasivo se integra por los elementos que constituyen los medios de financiación de la empresa.
Atendiendo al horizonte temporal en que las obligaciones deben ser atendidas, y siguiendo el criterio anteriormente expuesto del corto y el largo plazo, el pasivo se clasifica en las siguientes categorías:
Corriente o circulante:
que comprenderá, por normal general, las obligaciones cuyo vencimiento o extinción no exceda del ciclo normal de explotación de la empresa, o del plazo máximo de un año contado desde el cierre del ejercicio anterior.
No corriente o fijo:
cualquier otro no incluido en la definición anterior.
A continuación se verán algunos de los elementos que se incluyen en cada uno de estos grupos:
Pasivo corriente:
Provisiones a corto plazo: estimaciones de pagos futuros, que habrán de hacerse efectivos en un periodo inferior al año (provisión para reestructuraciones, para actuaciones medioambientales, etc.).
Deudas a corto plazo: obligaciones de pago en un periodo inferior al año (con entidades de crédito, acreedores, proveedores, personal, etc.).
Pasivo no corriente:
Provisiones a largo plazo: estimaciones de pagos futuros, que habrán de hacerse efectivos en un periodo superior al año (provisión para reestructuraciones, para actuaciones medioambientales, etc.).
Deudas a largo plazo: obligaciones de pago en un periodo superior al año (con entidades de crédito, acreedores, proveedores, etc.)
PASIVO
(Medios financieros financiación ajena / fuentes obligaciones con ajenos)
PASIVO NO CORRIENTE
- Provisiones a largo plazo
- Deudas a largo plazo
PASIVO CORRIENTE
- Provisiones a corto plazo
- Deudas a corto plazo
Aplicación práctica
Una empresa solicita un préstamo a una entidad bancaria, a devolver en 5 años, pagadero mediante cuotas mensuales. Evidentemente se estaría tratando como un pasivo, al ser una deuda que la empresa tendría la obligación de devolver. Sin embargo, ¿cómo se clasificaría dicha deuda? ¿Se estaría hablando de un pasivo corriente o de uno no corriente?
SOLUCIÓN
A pesar de que el préstamo se devolverá en 5 años, considerando la clasificación de pasivo corriente o no corriente en función de que las deudas sean exigibles en un periodo inferior o superior al año, al ser pagadero mensualmente, habría parte del préstamo que debería ser considerado como corriente (los pagos de los 12 primeros meses, pues su pago sería exigible en un periodo inferior al año), y el resto sería considerado como no corriente, ya que su exigibilidad excedería el año marcado como fecha de corte para la clasificación expuesta.
Anualmente, al cierre del ejercicio contable, habría que realizar una reclasificación de la deuda, traspasando los pagos que deberán satisfacerse en los siguientes 12 meses como pasivo corriente, y dejando el resto como no corriente. Así se haría sucesivamente hasta la amortización total del préstamo.
El patrimonio neto
El Plan General de Contabilidad define el patrimonio neto como “la parte residual de los activos de la empresa, una vez deducidos todos sus pasivos e incluye las aportaciones realizadas, ya sea en el momento de su constitución o en otros posteriores, por sus socios o propietarios, que no tengan la consideración de pasivos, así como los resultados acumulados u otras variaciones que le afecten”.
El patrimonio en esencia recoge las deudas que la empresa tiene con sus propietarios.
Nota
El pasivo es la fuente de financiación ajena, las deudas y las obligaciones pendientes. El patrimonio neto es la fuente de financiación propia.
Los principales elementos que componen el patrimonio neto de una empresa son los siguientes:
Fondos propios (capital aportado por los socios, reservas, resultado de la empresa en la marcha de su actividad empresarial).
Ajustes por cambios de valor (cuando se producen ajustes en la valoración de los activos y pasivos, que pueden suponer un incremento o decremento del patrimonio neto).
Subvenciones, donaciones y legados.
PATRIMONIO NETO
(Diferencia entre los activos y pasivos)
a. Fondos propios
b. Ajustes por cambios de valor
c. Subvenciones, donaciones y legados
En el siguiente esquema puede verse la composición y las subdivisiones del patrimonio de una empresa:
Composición y detalle de las distintas masas patrimoniales
Las cuentas contables son el instrumento con el cual la contabilidad realiza el seguimiento de los movimientos y las alteraciones de los elementos que integran el patrimonio de una empresa.
Definición
Cuenta
Es un elemento conceptual que sirve como representación y medida, a lo largo del tiempo, de un elemento patrimonial o un grupo de ellos con características homogéneas.
Basándose en su definición, puede observarse que la contabilidad se sirve de las cuentas para representar los valores y las alteraciones que experimentan los elementos patrimoniales a lo largo del tiempo. De este modo, pueden establecerse dos funciones principales que desarrollan:
Clasificación de los elementos patrimoniales:
permitiéndose a la vez la agrupación de estas (por ejemplo las cuentas de Cuenta corriente en euros y Cuenta corriente en dólares se pueden agrupar en la de Bancos).
Control del patrimonio:
ya que en ellas se muestra tanto el valor inicial como cada uno de los movimientos o las alteraciones que se producen en los elementos que la componen, permitiendo así:
Realizar un análisis histórico de ellos.
Realizar estimaciones futuras de su evolución.
Las cuentas se representan de forma esquemática en forma de T, dividiendo de esta manera las operaciones que irán al DEBE (y que se anotarán en la parte izquierda de la T) y las que irán al HABER (que se anotarán en la parte derecha).
Esta representación se muestra de la siguiente manera:
En el debe se anotarán esencialmente las siguientes operaciones:
Incrementos en las cuentas de activo (que, como se ha visto, son aquellas que representan los bienes y los derechos).
Disminuciones en las cuentas de pasivo (que representan las obligaciones).
En su contra, en el haber se registrarán:
Incrementos en las cuentas de pasivo.
Disminuciones en las cuentas de activo.
Se podría sintetizar esta operativa en el siguiente cuadro:
Aplicación práctica
Represente a través de la cuenta contable de bancos las transacciones descritas y determine e interprete el saldo resultante.
Ingreso de 5.000 € en efectivo
.
Pago a un proveedor por importe de 2.300 €
.
Cobro a un cliente por 1.200 €
.
Pago de un préstamo por valor de 2.000 €
.
Liquidación de recibo domiciliado de suministro eléctrico por importe de 500 €
.
SOLUCIÓN
La cuenta de bancos es una cuenta de activo, por lo que sus incrementos se anotarán en el debe y sus disminuciones en el haber.
De las transacciones descritas suponen incrementos en su saldo las siguientes transacciones: el ingreso y el cobro del cliente.
En cambio, las operaciones que suponen disminuciones son: el pago al proveedor, el pago del préstamo y el recibo domiciliado.
Transcribiendo estas operaciones a la cuenta contable se obtendría:
De las operaciones descritas puede obtenerse el saldo resultante:
La cuenta presenta un saldo deudor de 1.400,00 €, que indica que la cuenta bancaria dispone de esos fondos, ya que el saldo deudor indica que su debe es mayor que su haber y, al ser una cuenta de activo, en el debe se registran los incrementos de bienes o derechos en cuestión.
Existe una terminología usada de forma general en el ámbito contable para describir las distintas operaciones que pueden realizarse con las cuentas:
Siguiendo con el mismo ejemplo, la cuenta se saldaría de la siguiente manera:
DEBE
BANCOS
HABER
100
600
Saldo acreedor 500
*
500
Total apuntes debe 600
Total apuntes haber 600
* Apunte para saldar la cuenta
Recuerde
Cargar es hacer anotaciones en el debe de una cuenta y abonar es hacer anotaciones en el haber.
Como se ha estudiado, las cuentas contables reflejan la valoración y los movimientos de los distintos elementos contables que componen el patrimonio de la empresa.
Por una parte, deben contemplarse las cuentas representativas de los bienes, los derechos y las obligaciones de la empresa, es decir, aquellas que constituyen el balance de situación. Son las cuentas de activo y pasivo.
Por otra parte, se tendrá el conjunto de cuentas que refleja la marcha de la actividad empresarial, es decir, la marcha de su gestión y el resultado obtenido en un periodo determinado y delimitado de tiempo. Estas cuentas son usadas para el cálculo del resultado contable y se enmarcan dentro del estado contable de la cuenta de pérdidas y ganancias. Son las cuentas de ingresos y gastos.
Nota
Existen cuatro grupos principales de cuentas:
Activo.
Pasivo.
Ingresos.
Gastos.
El comportamiento de cada uno de estos grupos de cuentas a la hora de registrar los distintos hechos contables que generan las operaciones empresariales se rige a través del convenio de cargo y abono, que especifica en qué parte de la cuenta (debe o haber) han de registrarse las alteraciones producidas en cada elemento patrimonial (aumentos o disminuciones), según sea su naturaleza.
De este modo, los distintos tipos de cuentas contables se comportan de la siguiente manera:
Cuentas de activo:
Cuentas de pasivo:
Cuentas de ingresos:
Cuentas de gastos:
Lo expuesto puede resumirse en los siguientes cuadros:
Actividades
5. Si se le presenta una situación con una cuenta que a primera instancia no sabría reconocer si es de activo, pasivo, gasto o ingreso, ¿cómo conseguiría saberlo para así poder registrar sus operaciones correctamente?
6. Piense en los efectos contables y en la información financiera que supondría confundir una cuenta si no se aplicara el convenio de cargo y abono correctamente.
Actualmente, el método de registro contable es el de la partida doble, que parte de la idea de dividir el patrimonio de la empresa en grupos de elementos patrimoniales homogéneos (bienes, derechos y obligaciones, debidamente adscritos a las masas patrimoniales de activo, pasivo y patrimonio neto) y que están representados a través de cuentas, permitiéndose la representación de las alteraciones patrimoniales derivadas de las actividades comerciales a través de la coordinación de dichas cuentas en un registro informativo unitario denominado asiento contable.
El principio fundamental del método de contabilización por partida doble se basa en que toda anotación o registro contable debe realizarse de forma que se mantenga el equilibrio establecido en la ecuación fundamental de la contabilidad:
De esta manera, por ejemplo, un incremento de un elemento de activo supondrá un decremento de otro elemento de activo (por importes equivalentes, de modo que se mantenga la igualdad), o bien un incremento de algún elemento del pasivo o del patrimonio neto. De ese mismo modo, incrementos de elementos de pasivo o patrimonio neto supondrán decrementos de otros elementos de estas mismas masas patrimoniales o bien incrementos de algún elemento de activo.
En cualquier caso, deberá respetarse que la ecuación fundamental de la contabilidad mantenga su equivalencia.
Ejemplo
Imagínese una operación por la cual una empresa recibe un préstamo de una entidad bancaria. El dinero recibido por la empresa es un activo (supone un bien para la empresa), por lo cual habrá que registrar un incremento de activo por el importe que recibe. Por su parte, este préstamo supone igualmente una obligación por parte de la empresa de devolver los fondos que recibe, es decir, un pasivo que se incrementa. Puede observarse que se produce un incremento del activo y del pasivo por el mismo importe, manteniéndose la equivalencia de la ecuación fundamental de la contabilidad.
A nivel práctico, la partida doble significa que, al contabilizar una operación, todo cargo en una cuenta tiene como contrapartida un abono en otra u otras cuentas por el mismo importe. Asimismo, todo abono en una cuenta tendrá como contrapartida un cargo en una o varias cuentas por el mismo valor.
De este modo, en toda operación habrá movimiento de al menos dos cuentas que sufren alteraciones, respetándose en todo caso que la suma de las anotaciones realizadas en el debe será igual a la de las anotaciones realizadas en el haber.
Recuerde
La partida doble respeta siempre el equilibrio establecido en la ecuación fundamental de la contabilidad.
Cada hecho contable genera alteraciones en al menos dos cuentas.
Todo cargo tiene como contrapartida un abono, y viceversa.
La suma de las anotaciones realizadas en el debe será igual a la de las anotaciones registradas en el haber.
La partida doble, como técnica de registro contable, se fundamenta en los siguientes aspectos:
Separación:
entre bienes y derechos (activo) por un lado y conjunto de obligaciones (pasivo y patrimonio neto) por otro.
Diferenciación:
en todo hecho contable que se realice, entre el origen o fuente de financiación y la aplicación o materialización de estas.
Reciprocidad:
no hay deudor sin acreedor, y viceversa. Esto se basa en el principio básico de que no hay origen sin destino ni destino sin origen.
Correspondencia:
quien recibe es deudor y quien entrega acreedor.
Equivalencia:
el total del valor cargado en un hecho contable debe ser igual al total del valor abonado.
Consistencia:
todo valor que entra en una cuenta debe salir por la misma cuenta.
Confrontabilidad:
las pérdidas se cargan (debe) y las ganancias se abonan (haber).
En el siguiente esquema se puede apreciar una representación grafica del método de registro por partida doble, indicando tanto su procedimiento como sus fundamentos:
Resumen del método por partida doble
Aplicación práctica
Aplicando el método de la partida doble y el convenio de cargo y abono, registre en las cuentas oportunas las siguientes operaciones contables:
Venta a crédito de mercancías por valor de 5.000 €
.
Cobro de la mitad de la venta realizada
.
SOLUCIÓN
En primer lugar, la venta supone el uso de una cuenta de ingresos, concretamente un aumento, por lo que deberá realizarse una anotación en el haber.
Como contrapartida, al realizarse a crédito, deberá usarse una cuenta de clientes (cuenta de activo, incrementado su valor) por el mismo valor de la venta.
Se tendría entonces:
A la hora del cobro parcial, el derecho de cobro (activo) se reduce, por lo que debe hacerse una anotación en el haber de la cuenta de clientes.
Como contrapartida, se recibe el dinero, que es un activo que se incrementa, por lo que deberá reflejarse en el debe de su cuenta correspondiente.
Quedaría:
A la hora de determinar las regulaciones que deben aplicarse a los procedimientos contables, debe entenderse que existe una amplia variedad de normas que sin ser directamente contables sí que tienen incidencia en la contabilidad de las empresas.
A nivel básico, y como normativa esencial de referencia, debe tenerse en consideración el Plan General de Contabilidad a través de sus dos regulaciones existentes:
