Gratitud y educación - Owen M. Griffith - E-Book

Gratitud y educación E-Book

Owen M. Griffith

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Si hubiera algo capaz de ayudar a las personas, una herramienta poderosa, que además, no tuviera precio, ¿nos gustaría compartirlo? La mayoría de las personas responderíamos con un sonoro: "¡Sí, por supuesto!". Bien, de esto hablamos cuando proponemos trabajar la gratitud. La gratitud es algo que podemos aprender a poner en práctica para mejorar nuestras vidas y nuestras aulas. Pero también es mucho más que eso. La gratitud es una forma de pensar, de vivir y de enseñar. Diariamente, podemos elegir practicar la gratitud y experimentar los numerosos benefi cios que tiene para nosotros y para quienes nos rodean. A través de la gratitud se puede llegar a captar una de las lecciones más importantes para la persona, tener una actitud positiva, especialmente ante los aspectos más desafi antes de la vida. La reciente investigación científi ca ha confi rmado que practicar la gratitud puede llegar a remodelar nuestros cerebros de una manera positiva, lo que nos permite ver todo lo bueno que sucede en nuestras aulas y en el mundo, mejorando la vida de adultos y estudiantes de manera poderosa y transformadora. El autor demuestra que practicar la gratitud permite enseñar de manera más efectiva, valorar mejor a cada uno de los alumnos y alumnas, crecer en la profesión educadora y disfrutar de la vida. A través de la narración de historias, ejercicios y experiencias personales, el autor entrelaza herramientas simples y prácticas, para que no solo podamos ver el mundo con más optimismo, sino que además comencemos un efecto dominó, capaz de transformar también a quienes nos rodean.

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Seitenzahl: 244

Veröffentlichungsjahr: 2020

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Gratitud y educación

OTRA FORMA DEENSEÑAR, APRENDER Y VIVIR

Owen M. Griffith

NARCEA, S.A. DE EDICIONESMADRID

Este libro está dedicado a mi mujer, Tricia, y a mi hijo, Asher,con profunda gratitud y cariño por su creciente e incondicional amory por haber inspirado este libro.También está dedicado a todos los profesores: especialmente a aquellosque me han enseñado e inspiradoy que ahora están en las trincheras (las aulas) conmigo.Todos somos profesores de una u otra manera;ojalá todos enseñemos con gratitud.

Índice

PRÓLOGO. Jeffrey J. Froh

PREFACIO. Thich Nhat Hanh

INTRODUCCIÓN

¿Por qué hablamos de gratitud?La gratitud puede cambiar tu aula y tu vida. Gratitud en el trabajo. Gratitud: un elemento que suele faltar en las escuelas. Objetivo de este libro.

I. QUÉ ES LA GRATITUD

1. Raíces de la gratitud: la psicología positiva

De la “indefensión aprendida” al “optimismo aprendido”. Reprogramar nuestros cerebros. La gratitud remodela nuestros cerebros. Cómo actúa la felicidad. Beneficios de practicar la gratitud.

2. Un reto a la cultura de la queja

Explorando las raíces de la insatisfacción con la vida. Cuando la queja se convierte en endémica en el entorno escolar. Convertir lo negativo en positivo. Promover una cultura positiva en el aula.

3. Gratitud, ¿o creerse con derecho a todo?

Estamos demasiado centrados en lo material. Investigaciones sobre el materialismo. Gratitud vs materialismo. Disciplina positiva. Ser agradecidos desplaza a creerse con derechos. Algunas maneras de practicar el altruismo.

4. Quitar barreras a la gratitud

Algunos mitos que bloquean la gratitud. Conceptos erróneos de los docentes sobre la gratitud. Barreras y soluciones. ¿Por qué no todo el mundo practica la gratitud?Conceptos erróneos de los estudiantes sobre la gratitud.

5. Gratitud y pérdida

Gratitud y emociones. Investigación sobre la gratitud y el pensamiento sobre la muerte. Ayudar a los estudiantes a tratar con la pérdida.

6. Gratitud y tecnología

Distracciones digitales. Directrices para una tecnología saludable. Usos positivos de la tecnología.

II. CÓMO APLICAR LA GRATITUD EN LAS AULAS

7. Compartir el regalo de la gratitud con los estudiantes

La gratitud consciente transforma nuestras aulas. Recompensas de la gratitud. ¿Nos controlamos a nosotros mismos?Beneficios de la gratitud.

8. Mindfulness y gratitud

Qué es el mindfulness. Mindfulness para profesores. Métodos para ser plenamente conscientes. Mindfulness y gratitud. Ideas para practicar en la clase.

9. Adolescencia y gratitud

Fisiología del cerebro adolescente. La investigación sobre la gratitud y los adolescentes. Efectos positivos de la gratitud en los adolescentes y ejemplos de actividades.

10. Conseguir el apoyo de las familias

Álbumes familiares de gratitud y otras actividades.

11. Mantener la gratitud activa a lo largo del curso escolar

Practicar la gratitud radical. Ayudar a otros a perdonar y olvidar. Superar los miedos. Elegir la amabilidad siempre.

12. Dejarse enseñar por la gratitud

Escuchando con un corazón receptivo. Conferencias y cartas de gratitud. Ser “dadores” y no “consumidores”, en clase y en la vida. Un último reto.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Prólogo

Matthew, un estudiante de secundaria de 12 años que vive en un barrio rico, tenía una vida familiar muy diferente a la de sus compañeros: él y su madre habían acabado en un albergue debido a una crisis financiera, y Matthew tenía que ir al colegio en autobús público en vez de en uno de esos coches importados de Alemania con el que los padres de sus amigos iban a dejarlos por las mañanas.

A medida que se acercaba el invierno, Matthew seguía yendo a la escuela vestido con vaqueros y camisetas, y solo una sudadera delgada para cubrirse, lo que provocó que una maestra, le consiguiera una americana de lana del ropero de su iglesia. Fue un gesto amable, pero un alumno de 12 años que usa una americana de lana en una próspera escuela pública significa una cosa: es un blanco para la intimidación (bullying). Sin embargo, nadie se metía con él; Matthew no se avergonzaba de llevar una chaqueta varias tallas más grande. En cambio, sonreía de oreja a oreja. «Mira cómo mola la chaqueta que me han dado la profesora; me encanta; no puedo dejar de agradecérselo», les decía a sus amigos y a otros profesores. Su positividad contagiosa era tan sincera que incluso los demás compañeros la reconocían y la respetaban.

Las condiciones en que vivía Matthew habrían conseguido que muchos se sintieran llenos de envidia, engañados, enfadados y resentidos. Sin embargo, Matthew se sentía increíblemente agradecido con sus profesores y amigos porque su madre, a pesar de las limitaciones económicas y de tiempo, le había infundido un enorme sentimiento de gratitud, lo que tenía un profundo efecto en su manera de enfrentar la vida.

Mis colegas y yo hemos recopilado casi dos mil redacciones sobre qué significa la gratitud para los adolescentes, y la de Matthew estaba entre ellas: «Mi vida no sería la misma sin las personas que me han ayudado a tener éxito. Le doy las gracias a Dios y a mi familia, a mis amigos e incluso a mis profesores por ayudarme a mejorar mi vida».

Esta historia de un adolescente que vive por debajo de los estándares materiales de la mayoría de sus compañeros, y que tiene que esforzarse más para llegar a la escuela y participar en actividades extracurriculares, es un pequeño pero profundo ejemplo del poder que la gratitud puede tener en el bienestar emocional, las relaciones, la espiritualidad y el éxito de una persona joven. De hecho, mi experiencia trabajando con niños y adolescentes en riesgo respalda esta suposición.

Pero Matthew no es un niño «normal» porque ha aprendido a aprovechar una virtud que, aunque se ha valorado durante mucho tiempo, últimamente ha sido menospreciada: la gratitud.

Conocí a Matthew cuando trabajaba como psicólogo escolar. Verlo caminar por el pasillo y sonreír de oreja a oreja mientras llevaba una americana de caballero es algo que quedará grabado en mi memoria para siempre. Fue un momento decisivo para mí. ¿Cómo es posible que se sintiera tan agradecido? ¿Por qué no tenía envidia de los otros niños, que llevaban ropa de marca? ¿Se daba cuenta siquiera de que su nueva chaqueta «no mola nada»? Mi búsqueda para comprender el desarrollo de la gratitud en los adolescentes comenzó en ese pasillo.

Después de revisar la literatura psicológica sobre la gratitud en los niños, encontré notables huecos que habría que llenar. Uno de esos agujeros era la falta de investigación sobre la gratitud en las primeras etapas de la vida. Hasta 2005, que yo sepa, no hay estudios que investiguen la relación entre la gratitud y el bienestar de los niños. Al año siguiente, en 2006, los profesores e investigadores de psicología Nansook Park y Christopher Peterson realizaron un análisis del contenido de las descripciones de los padres sobre las fortalezas de sus hijos, siendo la gratitud una de ellas. Descubrieron que, de las veinticuatro fortalezas examinadas, la gratitud era la que correlacionaban más directamente con la satisfacción con la vida.

Ser testigo de primera mano del poder de la gratitud en los niños y adolescentes con los que había trabajado, junto con este último hallazgo, hizo que me decidiera a embarcarme en un programa de investigación que buscara comprender la medición, el desarrollo y la mejora de la gratitud en los jóvenes.

Quizás la técnica más utilizada para aumentar la gratitud es la que usó el Sr. Griffith con su clase de niños de 10 años: hacer un “diario de gratitud”. Para iniciar mi estudio sobre la gratitud en los jóvenes, les pedí a los estudiantes de secundaria que, durante dos semanas, enumeraran cinco cosas por las que estaban agradecidos diariamente, y comparé a estos estudiantes con otros que escribían sobre los problemas que tenían en su vida o sobre acontecimientos normales de la vida diaria. Mantener un “diario de gratitud” estaba relacionado con más optimismo y satisfacción con la vida, y con menos quejas y emociones negativas.

De manera muy significativa, en comparación con los otros estudiantes, los que escribían un diario de gratitud mostraban más satisfacción con su experiencia escolar (es decir, les parecía que el colegio era interesante, se sentían bien en él, pensaban que estaban aprendiendo mucho y estaban ansiosos por ir) inmediatamente después de pasadas dos semanas; este resultado se mantuvo incluso pasadas tres semanas. Las expresiones de satisfacción escolar eran de este tipo: «Estoy agradecido por la escuela», «estoy agradecido por mi educación» y «estoy agradecido de que mi escuela tenga un equipo de atletismo y de que me hayan aceptado para formar parte de él».

La satisfacción escolar está positivamente relacionada con el éxito académico y social. En este sentido, el autor hace un gran trabajo en este libro que describe la investigación de vanguardia que respalda esta relación.

Muchos adolescentes tempranos y tardíos, sin embargo, están significativamente insatisfechos con su experiencia escolar. Por lo tanto, inducir agradecimiento en los estudiantes mediante la escritura de un diario de gratitud puede ser una intervención viable para mitigar las opiniones negativas de la escuela y de los profesores, al tiempo que promueve opiniones positivas sobre estos. Tener una visión tan positiva predispone a los estudiantes a mejorar tanto su competencia académica como social y puede convertirse en una motivación para que aprovechen el colegio al máximo.

Otro ejercicio que hemos probado, y sobre el que trato en este libro, es “la visita de gratitud”. En este caso, los estudiantes tienen que escribir una carta a alguien que les haya ayudado, pero al que nunca se lo han agradecido adecuadamente. Los estudiantes leen su carta en persona, luego hablan de su experiencia con otros que también han hecho una visita de agradecimiento semejante. Para ilustrar esto, he aquí la carta que una chica de diecisiete años escribió y leyó a su madre:

Me gustaría aprovechar este momento para agradecerte todo lo que haces a diario y lo que has estado haciendo toda mi vida. […] Estoy muy agradecida por que me lleves (al instituto) todos los días y por todo el trabajo que haces para nuestra iglesia. […] Te doy las gracias por estar ahí cuando te necesito. Te agradezco que cuando el mundo está en mi contra, me defiendas y seas mi voz cuando no puedo hablar por mí misma. Te doy las gracias por preocuparte por mi vida y querer participar en ella, […] por las palabras de aliento y los abrazos de amor que me ayudan atravesar las tormentas. Te doy las gracias por sentarte a jugar muchas veces bajo el frío y la lluvia y, aun así, tener la energía para preparar la cena y todas las cosas que haces. Te doy las gracias por criarme en un hogar cristiano donde he aprendido a saber quién es Dios y cómo servirlo. Me siento muy bendecida por tenerte como mi mami, y no tengo ni idea de lo que hubiera hecho sin ti.

Los resultados indicaron que los estudiantes que habían comenzado el estudio con pocas emociones positivas registraban más gratitud y emociones positivas justo después de acabar la investigación, y mayores emociones positivas dos meses después, que los estudiantes que no habían hecho una visita de gratitud.

Sobre la base de esta investigación y la de otros colegas, hemos identificado varios principios clave que los adultos pueden usar para promover la gratitud en niños y adolescentes, principios que hemos incorporado a nuestro propio currículum para la gratitud. Este currículum tiene la intención de inculcar sutilmente el pensamiento agradecido en los jóvenes sin tener que centrarse de manera explícita en la gratitud. Enfatiza tres principios clave que pueden estar detrás de un diario de gratitud, una visita de gratitud o simplemente de la práctica de la gratitud en la vida cotidiana. Estos tres principios son:

•Darse cuenta de las intenciones: Trata de animar a los jóvenes a que adivinen la intención que hay tras los regalos que reciben, a que piensen en cómo alguien se ha dado cuenta de su necesidad y ha actuado en consecuencia. La investigación sugiere que esto contribuye en gran medida a cultivar «una actitud de gratitud» entre niños y adultos por igual. Para los niños en particular, saber que otros creen en ellos y en su potencial motiva la superación personal. Para que los niños y adolescentes reflexionen sobre las intenciones que hay detrás de los regalos que reciben, los adultos pueden hacerles alguna una pregunta: «¿Alguna vez un amigo (o padre, profesor o entrenador) ha notado que necesitabas algo (por ejemplo, comida) o se ha acordado de algo que es importante para ti (por ejemplo, coleccionar plumas) y te ha conseguido esas cosas?». A medida que los niños van dando ejemplos, los adultos pueden conseguir que profundicen en ellos: «¿Cómo sabías que te estaban ayudando?» «¿Qué sentiste después de que te ayudaran?».

•Apreciar los costos: También hemos visto que es importante subrayar que cuando alguien es útil, normalmente esa persona sacrifica tiempo o esfuerzo para brindar esa ayuda. Por ejemplo, los adultos podrían preguntar: «¿A qué cosas crees que tu amigo tuvo que renunciar para ayudarte en ese momento?» o decir, «Fíjate, para que tu amigo viniera a jugar contigo, tuvo que dejar de ir a jugar al fútbol, y eso que es su juego favorito». O también podrían señalar: «qué bonito fue que esa niña te dejara usar su ordenador».

•Reconocer el valor de los beneficios: Los adultos también pueden fomentar la gratitud recordando a los jóvenes que, cuando otros nos ayudan, nos hacen «regalos». Esa es una de las razones por las que, en nuestro currículum para la gratitud, pedimos a los niños que se concentraran en el valor personal de los actos amables de otros. Una manera de hacer esto es pedir a los niños que completen la frase: «Mi día (o vida) es mejor porque…» y dar ejemplos como «mi profe me ayudó cuando no entendía algo» o «mi entrenador me enseñó cómo jugar mejor al baloncesto».

Los estudios realizados en nuestro currículum para la gratitud han encontrado que la capacidad de los niños para pensar con gratitud se puede fortalecer, y que con este cambio se producen mejoras en su estado de ánimo. Una versión semanal del currículum produjo efectos hasta cinco meses después. Una versión diaria tuvo efectos inmediatos (dos días después) y llevó a que los niños escribieran hasta un ochenta por ciento más de tarjetas de agradecimiento a su asociación de padres y maestros; incluso sus profesores notaban que estaban más felices.

En Gratitud y educación. Otra forma de enseñar, aprender y vivir, Owen Griffith hace un excelente trabajo al dar a los maestros las estrategias prácticas necesarias para ayudar a los estudiantes a que comprueben el valor de la gratitud en sus vidas. Siguiendo estas estrategias con paciencia y constancia, podemos influir significativamente en los niños de nuestros entornos personales y, si lo hacemos, eso también influirá en los programas, clubes, escuelas y otras instituciones de la comunidad.

Por todo ello, te pido que aceptes mi desafío y te dediques a hacer posible que un niño se sienta más agradecido. Nuestra sociedad lo necesita más que nunca. Ahora es el momento. Y con maestros como el Sr. Griffith en el aula ondeando la «bandera de la gratitud», los padres tenemos otra razón más para estar agradecidos.

JEFFREY J. FROHProfesor asociado en Hofstra University

Prefacio

Si hubiera algo que supieras que podría ayudar a las personas, una herramienta poderosa que además es gratuita, ¿te gustaría compartirlo? La mayoría de la gente respondería con un sonoro: «¡Sí, por supuesto!». Bien, porque eso es la gratitud es para mí. La gratitud puede verse como una herramienta, algo que podemos aprender a poner en práctica para mejorar nuestras vidas y nuestras aulas. Pero también es mucho más que eso. La gratitud es una forma de vivir y de enseñar. Diariamente, podemos elegir practicar la gratitud y experimentar los numerosos beneficios positivos que tiene para nosotros y para todos los que nos rodean.

Al reflexionar sobre cómo utilizar la gratitud durante más de diez años en mis clases, me doy cuenta de que practicar la gratitud me ha permitido enseñar de manera más efectiva, apreciar a cada uno de mis alumnos, crecer en mi profesión y disfrutar de la vida. A través de la gratitud puedo llegar a moldear una de las lecciones más importantes de la vida, tener una actitud positiva, especialmente ante los aspectos más desafiantes de la vida. De hecho, hace tres años, fui elegido maestro del año en mi escuela, como resultado directo de practicar la gratitud consciente, en mi vida personal, en mis clases y con mis colegas.

Personalmente, comencé a practicar la gratitud antes de ser profesor y cuando pude integrar la gratitud en mis clases vi una transformación, un cambio de paradigma, desde el que sentía que me convertía en mejor maestro, acercándome a mi trabajo con más alegría y más energía. De la misma manera, veía que los estudiantes cambiaban ante mis ojos, creciendo emocional y socialmente, así como intelectual y académicamente.

En 2006, introduje la gratitud en mis clases con una simple lista de gratitud para comenzar nuestro día. En ese momento no había mucha investigación científica para apoyar esta práctica, pero con la evidencia real que se materializaba frente a mí, me animé y seguí usándola, encontrando nuevas vías y nuevas aplicaciones para la gratitud. Los estudiantes impulsaron y alentaron nuestro esfuerzo con agradecimiento, encontrando nuevas formas de aplicarla en sus vidas, mostrándome que la gratitud es mucho más que una emoción placentera: se trata de una acción y una forma de vida.

Ahora, casi diez años después, la investigación científica está en marcha y ha confirmado que practicar la gratitud en nuestras vidas y aulas ayuda en muchos niveles. El uso de las herramientas de gratitud mejora la vida de adultos y estudiantes de manera poderosa y transformadora.

Este libro trata sobre la gratitud como una forma de enseñar y aprender, y una forma de vivir. Incluso si no eres docente, encontrarás cosas para ayudarte en tu vida. Y si eres padre, madre o tutor puedes encontrar que algunas de estas herramientas son especialmente útiles.

Me siento muy agradecido por tener la oportunidad de compartir mi experiencia con vosotros.

He aquí una cita que resume algunas de estas ideas sobre la práctica de la gratitud para ver todos los milagros en nuestras vidas: «Las personas, generalmente, consideran que caminar sobre el agua o en el aire es un milagro. Pero creo que el verdadero milagro no es caminar sobre el agua o en el aire, sino caminar sobre la tierra. Todos los días estamos inmersos en un milagro que ni siquiera reconocemos: un cielo azul, hojas verdes, los ojos negros y curiosos de un niño, nuestros propios dos ojos. Todo es un milagro».

THICH NHAT HANH

Líder espiritual, poeta y activista por la paz

Introducción

Con el paso del tiempo, uno mira con aprecio a los maestros brillantes, pero recuerda con gratitud a aquellos que tocaron nuestros sentimientos humanos. El currículum es una materia prima muy necesaria, pero la calidez es el elemento vital para el crecimiento de las plantas y para el alma del niño.

CARL G. JUNG

¿Por qué hablamos de gratitud?

Desde el principio de los tiempos, los maestros, de manera natural, han integrado la gratitud en la educación. No pretendo haber inventado la idea de aplicar la gratitud en el aula. En este libro compartiré mi experiencia y mis logros al utilizar la gratitud en mi clase y en mi vida. También exploraré la riqueza de la investigación sobre la gratitud llevada a cabo en el área de la educación.

La gratitud es un juego de números. Cuanto más la practiquemos y encontremos nuevas formas de expresarla en nuestras vidas y en nuestras aulas, más se convertirá en un hábito y en un aspecto profundo y vital de ellas. La gratitud es como una subvención de un millón de dólares, de la que vamos recibiendo un dólar cada vez. No siempre es una gratificación instantánea, aunque cada vez que la practicamos, podemos sentirnos mejor y más positivos. La gratitud ayuda a recalibrar nuestros cerebros de manera positiva, lo que nos permite ver todo lo bueno que sucede en nuestras aulas y en el mundo.

Hoy en día, vivimos en una cultura de «microondas», con tantas cosas al alcance de la mano que la transformación de nuestras vidas o aulas también se considera algo que debe hacerse instantáneamente. Se han escrito muchos libros sobre superación personal y también sobre enseñanza, que ofrecen soluciones rápidas y baritas mágicas para cambiar todo a la vez. Sin embargo, la gratitud es más que una dieta de moda o una receta para hacerse rico rápidamente, que suena prometedor y da esperanza hasta que no se logra el éxito instantáneo y volvemos a nuestra perspectiva original. La gratitud es mucho más que una solución rápida; es como una herramienta para usar en nuestras aulas y aplicar en nuestras vidas, reconfigurando nuestros cerebros y remodelando nuestras vidas.

Aunque la gratitud no sea una panacea que resuelve todos los problemas instantáneamente, se trata de un potente dispositivo que puede impulsarnos a realizar cambios que se volverán permanentes en nuestras clases y en nuestras vidas, afectando a todo lo que hacemos. Al aplicar la investigación científica y las actividades prácticas, la gratitud puede convertirse en una elección consciente a través de la que filtrar la vida, y podemos comenzar a tomar decisiones más positivas.

Cuando comencé a practicar la gratitud a diario, todo cambió, pero el cambio más grande se produjo en mí.

La gratitud puede cambiar tu aula y tu vida

La enseñanza es una tarea costosa. Con todas las demandas de tiempo y energía que recaen sobre un maestro, es fácil perder el entusiasmo que nos llevó al aula. Además, los maestros han añadido recientemente nuevas exigencias a su carga, incluidas las pruebas estandarizadas y los constantes cambios en los planes de estudio.

Sin embargo, hay buenas noticias. Investigaciones recientes y la experiencia personal han demostrado que la gratitud, una herramienta sencilla pero poderosa, puede aplicarse en nuestras aulas para mejorar la cultura y elevar las calificaciones y las metas del alumnado.

No siempre he sido una persona agradecida. No es que tuviera un carácter sombrío, pero tenía una naturaleza algo cínica que parecía robar la alegría a mi vida. Incluso ahora, la gratitud no siempre me es fácil. Algunos días no me siento agradecido y puedo entrar en un bucle negativo. Pero aquí es cuando veo la eficacia de la gratitud, ya que simplemente me siento a escribir una lista de gratitud y me siento un poco mejor con todas las cosas.

Poco a poco, la gratitud se ha convertido en algo más fácil, a medida que la he ido practicando a diario y he ido tratando de ejercitar la musculatura de mi gratitud. Practicar la gratitud es como hacer ejercicio físico. A veces no quiero hacer ejercicio, pero cuando lo hago, siempre recompensa. Veo el mundo y a las personas con una luz mucho más positiva. Si puedo ser constante y hacer que la gratitud sea parte de mi rutina, consigo ver de nuevo lo hermosa que es la vida.

Comencé a aplicar la gratitud hace quince años cuando trabajaba para una empresa de alimentación. Estando en el departamento de logística y servicio al cliente, mi turno era de 7 a.m. a 5 p.m. Hacia el final de casi todos los días, me sentía cansado y comenzaba a pensar negativamente sobre todo. Después del trabajo, llevaba ese pesimismo a mi vida hogareña.

Una amiga, que siempre parecía estar sonriendo y de buen humor, me dijo que su secreto para la felicidad y la resiliencia en la vida era mantener un «diario de gratitud», donde escribía al menos cinco cosas por las que estaba agradecida cada día. Mi amiga añadió un desafío más al decirme que no se permitían repeticiones en la lista.

Al principio, cuando comencé mi diario de gratitud, me sentía incómodo y me preguntaba si sería una pérdida de tiempo. Sin embargo, después de la primera semana, sentí que estaba ocurriendo un cambio sutil pero importante. Al estar extremadamente ocupado, descubrí que tenía que hacer aparecer un recordatorio en la pantalla de mi ordenador, o me olvidaría de hacer el diario de gratitud.

Incluso si el día era muy ajetreado, estaba dispuesto a dejar de hacer lo que estaba haciendo y escribir la lista de agradecimientos. Descubrí que solo me llevaba un par de minutos y que siempre refrescaba y reorientaba mi energía. Esa negatividad que solía ser una bola de nieve durante todo el día comenzó a derretirse cuando empecé a llevar un registro de gratitud. Después de establecer este nuevo hábito, todas las noches, cuando llegaba a casa, podía saludar a mi esposa con una sonrisa y disfrutar del resto del día juntos.

A medida que iba realizando esta sencilla actividad, algunos de los sutiles cambios que había ido experimentando se hicieron más pronunciados. Me encontré reflexionando sobre las cosas buenas que me pasaban. Lo que me sorprendió aún más, incluso cuando la vida se volvía desafiante, era que podía encontrar algo positivo en cualquier situación negativa. Por ejemplo, cuando tenía que quedarme hasta tarde y hacer algunas horas extra, me sentía inmediatamente resentido. Pero cuando empecé a respirar y a escribir una lista rápida de gratitud, me sentía agradecido por tener un trabajo y por recibir el pago de esas horas extra en mi próxima nómina.

La mayoría de las personas que conozco que han intentado hacer una lista diaria de gratitud, de al menos cinco cosas por las que estar agradecido, y que han tenido fuerza de voluntad para hacerlo durante al menos dos semanas, han experimentado enormes beneficios. Puedes hacer la lista en papel, crear un documento de Word o usar tu teléfono inteligente. Hay aplicaciones que te lo facilitan. Para mí, una lista escrita es más útil que una lista mental.

También, para aquellos con los que no funcionaba el diario de gratitud, pudimos encontrar otras actividades que se ajustasen mejor a su personalidad, como expresar la gratitud verbal o visualmente. Al hacerlo de ese modo, también pudieron disfrutar de los beneficios de la gratitud. Por lo tanto, no te rindas si una actividad determinada no te funciona.

Mi amigo Eduardo

Cuando le dije a mi buen amigo Eduardo que estaba escribiendo este libro, me preguntó si iba a usar su historia de gratitud. Es una historia preciosa que muestra cómo se puede aplicar la gratitud en cualquier situación.

Ed viaja mucho a causa de su trabajo. En medio del calor opresivo del verano en Luisiana, tuvo un pinchazo. No tenía rueda de repuesto, así que usó su teléfono móvil para pedir ayuda. Hacía mucho calor, unos cuarenta grados, y la humedad añadía una pegajosidad incómoda a un día ya miserable. Al volver a su camioneta, descubrió que el aire acondicionado tampoco funcionaba.

Entonces me llamó, diciéndome que su camioneta se había estropeado, que estaba sofocado, el aire acondicionado no funcionaba, llegaba tarde a su cita, su camisa estaba empapada de sudor, y que acababa de llegar un tipo con una llanta nueva para reparar su camioneta.

Respondí: «¿Por qué no haces una lista de agradecimiento? Comienza por ese tipo que te está arreglando el pinchazo. Dijo: «Muchas gracias», se recostó en su asiento, sudando, pensando que era una llamada telefónica perdida. ¿Cómo podría alguien estar agradecido cuando su vehículo se había estropeado, llegaba tarde a una reunión de negocios y la temperatura había pasado de cuarenta grados?

Sorprendentemente, más tarde me dijo que había hecho mentalmente una lista rápida de gratitud, y que había funcionado. Se dio cuenta de que, en realidad, estas cosas eran inconvenientes menores. Lentamente, se dio cuenta de que tenía un automóvil y mucha gente no. Tenía un buen trabajo, cuando otros luchaban con el desempleo, y había recibido la ayuda de un amable señor para solucionar su problema. Después de arreglar el neumático, se secó la camisa y llegó a su cita con una sonrisa. La gratitud le salvó el día.

A veces, la gratitud funcionará en las circunstancias más improbables; pero tenemos que intentarlo. Desde esa experiencia, mi amigo Eduardo todavía aplica la gratitud en su vida y ahora me recuerda que esté agradecido cuando se me olvida. Algunos días necesito ese recordatorio amistoso.

Hay que estar agradecido por todo; incluso por los problemas. Un compañero de trabajo dijo que no se daba cuenta de lo negativas que eran algunas personas hasta que comenzó a practicar la gratitud. Tengo otro amigo que pone su lista de agradecimientos en su nevera, de modo que la ve cada vez que va a buscar algo de comer. Un día quedé con él para salir y fui a ver su nevera. Me encantó ver que yo también estaba en su lista de agradecimientos. Mi hermano, que es profesor de secundaria, comenzó a usar la lista de gratitud con sus alumnos y me llamó el otro día, entusiasmado por la emoción que ha generado en su clase.

Mientras trabajaba en atención al cliente y logística, mi trabajo consistía en encontrar soluciones cuando las cosas salían mal. Sabía que la gratitud remaba a mi favor cuando podía estar agradecido por los «problemas» en el trabajo. Algunos días, incluso veía que estos desafíos me permitían encontrar nuevas soluciones y poner en práctica nuevos protocolos para evitar que se repitieran las mismas situaciones problemáticas. En el pasado, me habría quejado de esas situaciones y me habría sentido agotado después de lidiar con ellas.

Gratitud en el trabajo