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Javier Alfonso Delgadillo Molano
San Pacho. una experiencia semiótico-cultural en Quibdó, Choco
Javier Alfonso Delgadillo Molano
San Pacho. una experiencia semiótico-cultural en Quibdó, Choco
GUARDIANES DE LA TRADICIÓN: SAN PACHO.
Una experiencia semiótico-cultural
en Quibdó, Choco
Autor © Javier Alfonso Delgadillo Molano
Primera edición: 05 / 2024 ISBN: 978-958-99355-5-2
Revisión editorial:
Pedro Morales López
Apoyo:
Fundación Ciaes, Centro de Investigación Pedagógica de las Artes Escénicas.
Diseño y diagramación:
Andres Felipe Castillo
Fotografías:
Fredy Enrique Cuesta Valencia
Javier Alfonso Delgadillo Molano
Preprensa e impresión:
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INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO UNO.
MODELO ACTANCIAL EN CONDUCTAS SOCIALES Y CULTURALES
Semiología del movimiento
Modelo actancial
Interpretación desde una semiología sociocultural
CAPÍTULO DOS.
VIVENCIA DE LOS CULTORES DE LA FIESTA
Categorización de una acción festiva
Aplicación del modelo actancial desde el video
Identidades patrimoniales de la fiesta
Cultores compartiendo saber
CAPÍTULO TRES.
EL MODELO ACTANCIAL HECHO VIDA EN
UN FESTEJO RELIGIOSO
Análisis de la fiesta desde lo actancial
Importancia del modelo actancial en lo cultural
REFERENCIAS
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ste libro es resultado de la investigación realizada para optar por el
Doctorado en Cultura y Educación en América Latina, programa crea-
do según convenio entre la Universidad Católica del Maule, la Universidad
de Artes y Ciencias Sociales y el Ministerio de Educación de Chile.
Aquí se aborda el modelo actancial de Greimas y la propuesta hecha por
Gilberto Giménez a partir de dicho modelo, para analizar la fiesta de San
Pacho en Quibdó, capital del departamento colombiano de Chocó. Con
base en aquel modelo, y en la referida propuesta, el análisis se hace desde
una semiótica sociocultural.
Se estudia la fiesta de San Pacho como tradición en la que convergen -en
forma de pacto social- tanto el poder eclesial como la herencia viva de los
cultores de dicha fiesta. La misma se da justamente por la transformación
dinámica de una imagen, la de San Francisco de Asís, un santo prominente
del catolicismo, en el San Pacho del pueblo negro y probre de Quibdó.
El actante, concepto base del modelo actancial, se reconoce en esta inves-
tigación, en primer lugar, como gestor y promotor de cultura, desde su ac-
cionar protagónico en la fiesta. La celebración religiosa se torna momento
carnavalesco, que acoge principios religiosos y -especialmente- francisca-
nos, en el contexto colombiano. Así las cosas, la fiesta de San Pacho deriva
en un accionar emancipatorio con trasfondo ideológico, político y de su-
pervivencia social en un escenario profundamente asimétrico.
Un modelo actancial sociocultural, aplicado a un escenario festivo, pue-
de aportar a lo que acontece en espacios educativos o de formación de
sujetos y colectividades, sobre todo si pensamos en lo indispensable de
reconocer y respetar a los diferentes actores que participan de tales espa-
cios formativos.
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CAPITULO UNO
EL MODELO ACTANCIAL EN CONDUCTAS SOCIALES Y
CULTURALES
Las manifestaciones culturales de toda comunidad dialogan entre sí y con diversas
expresiones tradicionales o emergentes que, con el transcurrir del tiempo, pue-
den convertirse en rasgos identitarios del pueblo responsable de aquellas mani-
festaciones culturales. Este estudio enfoca dichas manifestaciones desde el modelo
narrativo, a partir del cual gestos, palabras, formas y contenidos propios de una
celebración religiosa, empoderan a una comunidad negra para dar fe de su exis-
tencia y su trascendencia. Centramos la atención en signos y símbolos polisémicos,
en aras de comprender mejor a los implicados y sus maneras de ser en contexto
territorial. Escuchamos a los protagonistas de la fiesta, reconociendo y resaltando
el contenido ideológico y mitológico presente en acciones sociales que preservan
la memoria cultural de la comunidad.
Semiología del movimiento
Hablar de una semiología del movimiento supone acercarse a comportamientos
y acciones que construyen las sociedades como formas de autoidentificación, de
autorreconocimiento.
Arco Barrial 2012
Tomada por Javier Alfonso Delgadillo Molano
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En su
Antropología de la gestualidad
(1952), Ray Birdwhistell plantea que la his-
toria de la kinesis y la antropología de los gestos es básicamente la historia del
desarrollo comunicativo de la especie humana. En términos generales se define
la comunicación no verbal como aquella centrada en la expresión o lenguaje
corporal, desprovisto de palabras, en tanto conjunto de signos relacionados con
movimientos, olores, expresiones del rostro, entre otros. Este conjunto de sig
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nos puede ser más complejo que el lenguaje verbal, y con mayor contenido en
cuanto a lo que expresamos voluntaria e involuntariamente. Todos estos signos
permiten, además, hacernos una idea de quiénes y cómo somos en tanto sujetos
integrantes de grupos culturales (Birdwhistell 1952:14).
Una manera de estudiar el lenguaje no verbal es desde el paralenguaje, que inclu
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ye las cualidades de la voz: vocalizaciones; sonidos no lingüísticos (risa, bostezo,
llanto, gruñido); distorsiones e imperfecciones del habla (pausas repentinas, re-
peticiones, silencios momentáneos, que se usan consciente o inconscientemente
para apoyar o contradecir los signos). El paralenguaje debe conjugarse con la
proxémica o estudio del espacio personal y/o social para comunicarnos con otras
personas. Nos referimos a la dimensión física del lugar de enunciación, o la dis-
tancia para hablar y comunicar. Como cualquier otro animal, el hombre necesita
un territorio o espacio apropiado a su estructura específica y a su modo de vida,
nos dice el antropólogo norteamericano Stuart Hall, referenciado por Birdwhistell
(1970:36).
Este mismo autor acabado de referir nos habla sobre las diferencias entre mane-
jos de espacios en las comunidades: espacios de organización fija, espacios de
organización semifija y espacios de organización informal. En los espacios de or
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ganización fija se determina el modo social de satisfacer necesidades materiales
como dormir, comer, beber y transpirar. Los espacios de organización semifija se
relacionan con el agrupamiento de individuos en salas de espera, cafés, ascen-
sores, parques, etc. Los espacios de organización informal regulan las distancias
que construimos inconscientemente con los demás, como es:
a
) Distancia íntima:
Espacio menor de un metro, entre 15 y 50 cm, definido
por la percepción del calor, del olor y de la respiración del cuerpo de otra
persona, como ocurre en una relación sexual o en una práctica deportiva.
b)Distancia personal:
Espacio entre 50 y 75 cm; designa la distancia fija
que separa a los individuos que no tienen contacto entre sí, especie de ca-
parazón que un cuerpo crea inconscientemente para aislarse de los demás.
c) Distancia social:
Espacio entre 1 y 2 metros y medio, que marca el límite
del poder que se ejerce sobre los demás, es decir, el límite a partir del cual
la otra persona no se siente afectada por nuestra presencia.
d) Distancia pública:
Espacio que va más allá de los 2 metros y medio, y
quese considera impersonal. Está fuera del círculo en el que el individuo se
encuentra directamente afectado (Birdwhistell 1970:75).
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En esta referencia a las distancias espaciales identificamos unos signos corporales
propios de la comunicación no verbal, que se consideran kinésicos. Recordemos
que la kinesis remite a la capacidad de efectuar comunicación mediante gestos u
otros movimientos corporales, incluyendo la expresión facial, el movimiento ocular
y la postura, entre otros. Este tipo de señales o signos no verbales puede ser espe-
cífico para cada individuo o para cada grupo de individuos, de acuerdo al territorio,
al momento histórico, a la cultura en general.
Correlacionado con este planteamiento de la antropología de la gestualidad, vale
recordar al precursor de la lingüística contemporánea y de la semiología, Ferdi-
nand de Saussure. Era común en su tiempo -fines del siglo XIX e inicios del siglo
XX- asumir que las lenguas son nomenclaturas, esto es, un catálogo de palabras
que simplemente designan a las cosas o estados del mundo. Saussure, en cambio,
entendió la lengua como el lazo social que constituye el habla. Veía la lengua,
además, como un tesoro depositado por la práctica del habla en los sujetos que
pertenecen a una misma comunidad; un sistema gramatical virtualmente existente
en cada cerebro o, más exactamente, en los cerebros de un conjunto de individuos,
pues la lengua no está completa en ninguno, no existe perfectamente más que en
la masa (Saussure 2007:63). Saussure propone pensar el sistema de la lengua como
parte de la ciencia general que estudia los signos, a la que denominó semiología.
Por ello, el habla hace referencia a la expresión individual, al uso personal de la ca-
pacidad del lenguaje. En consecuencia, existen lengua y habla, estructura y puesta
en práctica social de esa estructura a través del habla:
De esta manera, Saussure ve a la lengua como artefacto cultural o producto social
mientras el habla es acción individual e intencional, o -dicho con otras palabras-
realización concreta de la acción comunicativa. Así las cosas, el lenguaje humano
es el proceso social que organiza y construye el sentido de la realidad; de hecho,
lenguas diferentes producen composiciones distintas de lo real. El modo como se
conceptualiza el mundo depende, al fin y al cabo, de la lengua en que se habla y,
por analogía, de la cultura en que se vive. Los significados que el lenguaje hace
posible, son resultado del vínculo entre combinación y selección, semejanza y di
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ferencia. De ahí que significante y significado conformen el signo lingüístico (Saus
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sure 2007:24). El significado no es el resultado de una correspondencia esencial
entre significantes y significados, sino más bien lo que deriva de la diferencia y la
relación. Por lo tanto, el significado de la frase se produce a través de un proceso
propio de selección y combinación, lo que le otorga un sentido específico.
la lengua es un sistema de signos que expresa ideas, y por lo tanto es com-
parable a un sistema de escritura, al alfabeto de los sordomudos, a los ri-
tos simbólicos, a las fórmulas de cortesía, a las señales militares, etc. […]
concebir una ciencia que estudie la vida de los signos en el seno de la vida
social. Tal ciencia sería parte de la psicología social, y por consiguiente de la
psicología general. Nosotros la llamaremos semiología (Saussure 2007: 66).
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De ello se desprende que la lengua que hablamos no refleja simplemente la rea
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lidad material del mundo, sino que más bien nos ofrece un mapa conceptual con
el que podemos construir un orden determinado a lo que vemos y experimenta-
mos. La lengua que utilizamos juega un papel significativo para dar forma simbó
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lica a lo que para nosotros constituye la realidad del mundo material y concreto.
El concepto saussuriano de signo como entidad de doble faz (significante/sig
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nificado) no es solo una cuestión terminológica, sino que toca la naturaleza y
los componentes mismos del fenómeno, destacándose el papel del significante
como aquel objeto que nuestra mente percibe, ocupando el lugar de otra cosa
para significarla.
Feligreses festivos (Adorno de calle)
Barrio Las Margaritas 2012
Tomada por Javier Alfonso Delgadillo Molano
La imagen acústica no es el sonido material, cosa puramente física, sino su
huella psíquica, la representación que de él nos da el testimonio de nues-