Henry Ford - 50Minutos - E-Book

Henry Ford E-Book

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Beschreibung

Este libro es una guía práctica y accesible para saber más sobre Henry Ford, que le aportará la información esencial y le permitirá ganar tiempo.

En tan solo 50 minutos, usted podrá:

• Comprender el contexto de las revoluciones industriales y la importancia que tiene la invención del automóvil y del motor de combustión
• Profundizar en la vida de Henry Ford hasta comprender cómo un joven apasionado por la mecánica transforma el mundo de la industria mediante la producción en cadena
• Entender cómo se transforma la vida del siglo XX gracias al progreso industrial y los pros y los contras que tiene el fordismo para los trabajadores 

SOBRE en50MINUTOS.ES | Historia

en50MINUTOS.ES le ofrece las claves para entender rápidamente los principales acontecimientos históricos que cambiaron el mundo. 

Nuestras obras narran de forma rápida y eficaz una gran variedad de acontecimientos históricos clave de distintas épocas, desde la Antigua Grecia hasta la caída del muro de Berlín.

¡Descubra en un tiempo récord la historia que ha marcado el rumbo del mundo!

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EPUB

Seitenzahl: 32

Veröffentlichungsjahr: 2017

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Henry Ford

¿Nacimiento?El 30 de julio de 1863, en Greenfield Township (Estados Unidos).¿Muerte?El 7 de abril de 1947, en Fair Lane (Estados Unidos).¿Principales invenciones?El Ford T, el coche universal. La línea de ensamblaje en movimiento.El fordismo, un método de racionalización de la producción.¿Repercusiones de sus invenciones?La movilidad al alcance de todos.El desarrollo de la producción en masa.La aparición de una nueva clase social como consecuencia del aumento salarial de los obreros.El comienzo del consumo masivo.

Aunque Henry Ford no inventara el coche de gasolina y, en este comienzo del siglo XX, estuviera lejos de ser el único fabricante de automóviles, su mérito reside en haber entendido que este invento cambiaría el mundo. En esta época, poseer un automóvil es un lujo reservado a unos pocos privilegiados. Ford sueña con democratizarlo para que todas las familias puedan tener uno.

El 1 de octubre de 1908, el modelo T, un pequeño coche fabricado por la Ford Motor Company, ve la luz en la fábrica de Piquette Avenue, en Detroit (Michigan). El Ford T es un coche sencillo, sólido y, sobre todo, asequible; tiene tal éxito que, entre 1908 y 1927, se venden más de 15 millones de ejemplares.

Para alcanzar este resultado, Henry Ford revoluciona el proceso de producción automovilística mediante la introducción de la división del trabajo —cada obrero tiene asignada una sola tarea muy precisa— y la línea de ensamblaje en movimiento —el producto fabricado avanza automáticamente de un puesto de trabajo a otro, con lo que los obreros no tienen que desplazarse—. Consigue así reducir el precio de venta e incluso duplicar el salario de sus obreros, sin por ello alterar la calidad del producto. Con posterioridad, el principio de la línea de ensamblaje se aplicará ampliamente en toda la industria y contribuirá al desarrollo de la producción en masa y del consumo masivo que caracterizan la sociedad del siglo XX.

Contexto

Las revoluciones industriales: el camino del progreso

Desde el siglo XIX, los países occidentales se encuentran en el camino del progreso. Las numerosas innovaciones tecnológicas y el descubrimiento de nuevas fuentes de energía alimentan la industrialización y el crecimiento económico, que van de la mano. Frente a una sociedad hasta entonces mayoritariamente agrícola, el cambio producido es tan radical que suele hablarse de revolución(es) industrial(es).

La primera de ellas se origina en el Reino Unido durante la segunda mitad del siglo XVIII. Esta revolución surge gracias al auge de la metalurgia y de la industria textil, a la invención de la máquina de vapor y a la explotación de las minas de carbón. En Europa, y después en el mundo entero, se desarrolla la producción a gran escala, en fábricas especializadas, tras siglos de producción artesanal. En 1873 se interrumpe brevemente este impulso a causa del crac bursátil de Viena, pero el crecimiento se reanuda a partir de 1880. Esta segunda revolución industrial tiene como base las innovaciones aportadas por el uso de la electricidad, el gas y el petróleo, y por la industria química.

Así, se crean numerosas empresas para explotar las posibilidades de los nuevos sectores (electricidad, automóvil, etc.), y el número de inversores que aportan el capital necesario aumenta considerablemente. La demanda no deja de crecer gracias al enriquecimiento de los países más industrializados y a la expansión de los mercados a nivel mundial. Se venera la tecnología, que ha aportado la luz, el motor de gasolina, el teléfono e incluso el cinematógrafo. Pero de nuevo, en 1929, el comienzo de una crisis económica de alcance mundial frena el optimismo y la creatividad.

La invención del automóvil