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De la mente surgen todos los sentimientos y las representaciones imaginadas. Todos los efectos de la sugestión, sean ya resultado de la hipnosis, de la autosugestión o de la sugestión ajena, no son más que el resultado de nuestra fe en las cosas. La hipnosis puede ser una terapia altamente efectiva que a menudo es directamente responsable de cambios importantes en las pautas vitales de una persona. Este libro está pensado para satisfacer las necesidades de las personas que se quieren iniciar en el campo de la hipnosis, pero también puede ser muy útil para aquellos profesionales que utilizan o les gustaría utilizar la hipnosis en su práctica. • Beneficios y contraindicaciones de la hipnosis curativa. • Cómo se realiza una inducción eficaz. • Aplicaciones prácticas de la hipnosis: dejar de fumar, perder peso, eliminar el estrés, etc. • ¿Cómo funciona el subconsciente? • Crear la atmósfera adecuada para conseguir determinados objetivos en la vida.
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Veröffentlichungsjahr: 2017
Hipnosis curativa
Hope Parker
© 2017, Hope Parker
© 2017, Redbook Ediciones, s. l., Barcelona
Diseño de cubierta e interior: Regina Richling
ISBN: 978-84-9917-513-3
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Índice
Introducción
1. Evidencias históricas de la hipnosis
De los primitivos chamanes a la Edad Media
Los pioneros de la hipnosis
2. ¿Qué es esto de la hipnosis?
Una mente condicionada por sugestiones
Beneficios y contraindicaciones de la hipnosis curativa
La autohipnosis
Salir de la hipnosis
3. La inducción hipnótica
Estilos de inducción
Características de la inducción
Técnicas hipnóticas
Cómo se realiza una inducción
La sugestión eficaz
Pautas que deben seguir las sugestiones
Imaginación, motivación y expectativa
4. Aplicaciones prácticas de la hipnosis
Perder peso
Dejar de fumar
Acabar con el estrés
Motivación para el éxito en la vida
Temores, angustias y fobias
Bibliografía
Introducción
Todo lo que los humanos captan en su entorno por medio de los sentidos es sugestión. Gracias a ella, orientamos nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, y en consecuencia también nuestras acciones.
Cuando el individuo alcanza la conciencia de sí mismo y de sus necesidades, o sea la aptitud para pensar, para formar y desarrollar dentro de sí las ideas y las imágenes, se dilata la sugestión y la capacidad de autosugestión. Esto es, la facultad de controlar uno mismo, de una manera consciente o inconsciente, dichas ideas e imágenes. Cuanta más experiencia acumula una persona, más posibilidades tiene de obedecer a las autosugestiones, que serán positivas o negativas en función de las experiencias acumuladas.
Las ideas y experiencias originadas en experiencias positivas, se admiten y asumen como cuestiones habituales. En cambio, las ideas procedentes de experiencias negativas suelen desencadenar temores y bloqueos que determinarán el comportamiento de la persona en el futuro y que, seguro, van a obstaculizar el desarrollo de su personalidad.
El terapeuta que aplica la hipnosis utiliza sus conocimientos en beneficio de sus pacientes. Hay que pensar que cualquier persona tiene un poder de sugestión más o menos acusado. Cuando una persona habla a un grupo, de una u otra manera está tratando de sugerir sus pensamientos, sus opiniones, sus convicciones y sus sentimientos. Cuanto más intensa, explícita y emotiva sea esa sugestión, mayor será su ascendencia sobre los demás.
Si una persona dirige su atención hacia sí mismo, sucede que la persona se convierte en hipnotizado e hipnotizador, ya que es capaz de sugestionarse por la acción de sus propias ideas. De la mente surgen todos los sentimientos y las representaciones imaginadas. Todos los efectos de la sugestión, sean ya resultado de la hipnosis, de la autosugestión o de la sugestión ajena, no son más que el resultado de nuestra fe en las cosas. Nadie puede sugerir nada a otra persona si ésta se opone a la influencia. La sugestión sólo se desarrolla eficazmente cuando es aceptada. De ahí se deduce que cualquier persona puede sugestionarse a sí mismo, ser su propio hipnotizador.
La sugestión ajena, la que transmite un terapeuta especializado en hipnosis, suele ser más eficaz y de resultados apreciables. Y es que en un cierto estado de relajación, disminuye la sensibilidad a los estímulos del entorno, permitiendo a la persona que se concentre en todo aquello que se sugiere.
La hipnosis puede ser una terapia altamente efectiva que a menudo es directamente responsable de cambios importante en las pautas vitales de una persona. Este libro está pensado para satisfacer las necesidades de las personas que se quieren iniciar en el campo de la hipnosis, pero también puede ser muy útil para aquellos profesionales que utilizan o les gustaría utilizar la hipnosis en su práctica.
1. Evidencias históricas de la hipnosis
La primera prueba documental del conocimiento de la hipnosis procede de la civilización sumeria, ni más ni menos. Unos 4.000 años a.C.
Pues bien, aún con eso, su naturaleza no ha sido explicada de manera plausible. Y es que todavía suscita muchos prejuicios, rechazos y temores. La culpa quizá sea de esos espectáculos sensacionalistas que pululan en las televisiones y en los teatros de medio mundo donde un hipnotizador priva de su voluntad a un número determinado de espectadores.
De los primitivos chamanes a la Edad Media
La palabra «chamán» se asocia a términos como curandero o sanador.
El chamán es aquella persona que se supone tiene un poder sobrenatural que le permite contactar con espíritus, curar enfermedades, predecir el futuro o incidir sobre las cuestiones meteorológicas, entre otras cuestiones.
Cuando se preparaba para la curación, el chamán solía entregarse a determinadas prácticas que le permitían intensificar sus poderes de concentración. Horas antes de realizar su trabajo, evitaba el contacto con sustancias químicas o con alcohol para así sentirse fuertemente centrado, de manera que ninguna cuestión pudiera distraerle de su objetivo. Incluso podía llegar a aislarse en una cueva o en lo más profundo de un bosque. Era su particular «descenso» a un mundo inferior. A menudo, este viaje lo acompañaba de toques de tambor, cantos, bailes, una serie de actividades que tenían dos rasgos característicos: eran rítmicos y monótonos. La repetición y la continuidad permitían centrarse al chamán, singularizar el espíritu enfermo del paciente y visualizar la curación de la persona que debía sanar.
