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Hipotético nace en el 2017 y se va extendiendo su contenido, corrección y edición hasta el 2021, año en el cual Julio Aurelio decide que la obra está lista para dar sus propios pasos en otras manos, en otros ojos, en otros lectores. Hipotético es un honor a sus influencias en la poesía clásica y rítmica, consonante y métrica; es un juego de palabras, un conocimiento empírico, una historia tras cada poema que deberá ser "experimentada" nuevamente desde el punto de vista del lector. Compuesto por una recopilación de 100 poemas, crea su propio esquema y se dirige a la poesía, en su mayoría, de versos dodecasílabos, aún habiendo excepciones de prosa y uno que otro soneto con versos endecasílabos. Hipotético es haber entendido que aquello que vivimos no es la única realidad.
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Seitenzahl: 65
Veröffentlichungsjahr: 2021
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© Derechos de edición reservados.
Letrame Editorial.
www.Letrame.com
© Julio Aurelio Olivero Lara
Instagram: @frasesdeuncaballero / @hipotetic
Twitter: @AurelioOlivero
Facebook: @AurelioLara
LinkedIn: Julio Aurelio Olivero Lara
Diseño de cubierta: © Robert Ogando Villanueva
Ilustración de cubierta: © Carlos M. E. Lazala Lamarche
Fotografía del Autor: © Eduardo Ballester
Diseño de edición: Letrame Editorial.
Maquetación: Juan Muñoz
Supervisión de corrección: Ana Castañeda
ISBN: 978-84-1386-519-5
Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.
Letrame Editorial no tiene por qué estar de acuerdo con las opiniones del autor o con el texto de la publicación, recordando siempre que la obra que tiene en sus manos puede ser una novela de ficción o un ensayo en el que el autor haga valoraciones personales y subjetivas.
«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».
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Este no se lo dedico a nadie…
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▢ • ▽
Para el 2017, cuando comencé a escribir este libro, tenía una idea clara de qué quería expresar, tenía un lienzo frente a mí, en el cual, desde mis ojos, ya veía toda la obra terminada. Así que el mayor porcentaje estaba concluido desde sus inicios.
—Quiero sencillamente escribir poemas que expresen mi forma de pensar tan compleja —decía en mi hombro derecho a quien solo por esta vez llamaremos «complejo de acertijo».
Antes de que avances, me gustaría explicarte un poco de qué se tratan los símbolos que aparecen en la portada.
El cuadrado ( ▢) representa la letra h en cada palabra homófona, esto porque me parece impresionante cómo la h marca la diferencia entre un «hola» (cuando el sentir se asoma) y una «ola» (cuando la presencia se aleja o retrocede); la h significa el dualismo de las palabras.
El punto ( • ) representa la letra i en cada poema, su concepto se basa en la supuesta terminación y el seguimiento de historias tras los puntos finales, seguidos y suspensivos; es la oportunidad que le da este intento de poeta al lector de transformar una experiencia escrita en una que solo puede completar cada par de ojos que me leen.
El triángulo inverso ( ▽) representa la letra t en cada escrito; para mí significa el haber tocado fondo y saber que desde allí no nos queda más que crecer, entender que nuestras caídas no son más que un impulso hacia algo más grande, más nuestro, más consciente.
Este no es solo el comienzo, es el detalle en versos y prosa, es el tiempo que no publico en mis redes, es el abecedario de sentimientos que cabe en un tic tac o en el bum bum o en el clap clap.
No me leas, revíveme.
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Sí, prometo hacer mi esfuerzo porque no te guste nada de lo que leerás más adelante, la verdad es que es tremenda irresponsabilidad de mi parte darte siquiera la posibilidad de tener estas hojas llenas de tinta sin haber tocado mi pensar, pero también repletas de mi pensar; de ese que no ha tocado la tinta. Este es uno de mis secretos, es uno de estos libros que los autores guardamos en el baúl de la existencia omitida, de esos que no es que digan mucho, pero lo hacen.
Lo sé, lo sé, no ha sido la mejor introducción, sin embargo sería injusto juzgar una historia que todavía no conoces. Yo tú me detengo aquí, en la poca curiosidad de leer el penúltimo verso de la página 36 o en la exclusividad de entender el escrito XX. Sí, yo tú ya fuese por Ru(t)ina, pero lo comprendo, leer todo esto no es más que un argumento Hipotético.
I(Hi)po(t)ético
Confitarme la mirada con mirarte
mientras diriges en almíbar un beso;
beso de esos, los que se han de llamar arte;
beso de esos, pieles, desorden, exceso.
Teorizo en la locura-cordura, darte
todo y nada sin el mínimo consenso
de las partes que se mueren por atarte
con un lazo color labios, color lienzo.
Las cinturas de tus ojos no se arrugan,
no saben lo que es perder su brillo, intenso;
no son de criticarse, más bien conjugan
sus errores en pasado. Sabio. Extenso.
Degustar tus comisuras con besarte,
dibujando con azúcar tus lamentos.
Correr, estar cerca, tenerte, tocarte
las ranuras de mil recuerdos, tus besos.
Callarnos los minutos ilusionistas,
esos que nos hacen sentir ir a Marte
volver en rayos de poeta, cronistas;
y luego aterrizar; complejos de amarte.
Ensartas tus colmillos en mi traviesa
díada de rojas, futuro poético.
Entonces, querida lectora, confiesa,
¿cómo explico que estás? Siendo yo hipotético.
IIGárgola en el infierno
Si fuese desagüe de fuego su boca
como carbón se encendiera su garganta;
y limpiara los tejados con su roca,
aquella con la que actúa, figuranta.
Tendría en alas dinámica ilusoria,
tendrían sus ojos un rojo escarlata,
tendrían sus piernas fibras, lava escoria
que se forma al escupir lo que relata.
La gárgola en el infierno no figura,
no tendría cómo defender su pecho
al venir tantos demonios, su escultura,
quedaría sin juez, sin ningún derecho.
Gárgola de tantos juegos infernales,
permítete ser útil aquí en la tierra
donde los males no vuelan, pedernales;
donde el odio más dañino pisa en fierra.
Gárgola tan terca, ¿qué es lo que te amarra
a quedarte donde el daño ya es rutina,
a cambiar amaneceres, sol y larra
por muerte en los cementerios de sentina?
IIIPuente amenazado por la gravedad
Caminar del Danyang-Kunshan cada metro
con pulmones llenos de helio y no de metas.
Sin tocar con la planta del pie el pluviómetro
que calcula exigente mis canaletas.
Canaletas de olvido, pesado, estricto;
canaletas de vivir luto presente;
canaletas de gotas de lluvia; edicto
recita «No soy ladrón, ¡soy inocente!».
Me equilibrio en el puente de Rakotzbrücke;
en la circunferencia imperfecta, en su arco
que se refleja en mi ira como retruque
dando retoque, respuesta al lago zarco.
Se quebranta la hache que une las orillas,
de un lado paciencia, del otro ansiedad.
Comienza batalla, ficticias guerrillas;
puente amenazado por la gravedad.
IVFracturarse la lengua
Permuta la inocencia por deletérea;
comprender lo socialmente incomprensible:
«Por encima de cualquier palabra aérea
se encuentra la razón de ser; omisible».
Pues el habla ya no cuenta con la boca.
La utiliza, la explota, usa y no lo entiendo
el cómo tantas palabras (mar de isoca)
se mal dicen, maldicen…, siguen diciendo.
Se fractura la lengua entre tanta lasca
de piedra ignorante, de orgullo maldito.
Si el fruto prohibido uva fuese, ¿su casca?
El medicamento placebo infinito.
VQuerer debiendo
Por encima del querer está el qué debo
potenciado atacando mi dignidad,
haciéndome parecer un torpe efebo;
con más cuerpo que responsabilidad.
Entonces, quiero tanto debiendo tanto,
obviando lo que (culpable) quiero ser.
Así conllevo, así batallo, así imanto
los metales del deber y del placer.
Querer, debiéndole la vida a las letras;
querer, debiéndole mi tiempo a un café;
querer, debiéndole al sol, juego de metras;
querer, debiéndole a mi orgullo un piafé.
VICelebrando caídas
Llorarnos un veinte y siete de febrero
las guerras que se acabaron en presente,
quemando en tanta incultura aquel librero
que guardaba la enseñanza bivalente.
Vestirme de orgullo, de un cuatro de julio,
algún viernes trece, un once de septiembre.
Hablando caídas con un contertulio
en medio de la tristeza plurimembre.
Cortarnos las huellas que deja la historia
en la piel patriota; venir soledad.
Repetir el casete, ley invocatoria
del mismo partido, ley de sociedad.
Celebrar cada golpe que recibimos
en el pecho, en la frente, en la libertad.
Pararnos sonrientes como que exhibimos
los errores en marcos de pubertad.
VIILuna vacía
Se vuelve independiente, se va de casa;
la luz, sus padres, ya no es necesidad.
