Historia romana. Libros I-XXXV - Dion Casio - E-Book

Historia romana. Libros I-XXXV E-Book

Dion Casio

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Según cuenta el propio Dion Casio, político imperial de alto rango, se le apareció un genio en un sueño que le ordenó escribir textos históricos. Fruto de ello es su Historia romana, una de las obras más importantes en su género y fuente insustituible para el estudio de la evolución histórica y política de Roma. Escrita en griego, la lengua materna del autor, es una obra que abarca desde los orígenes míticos de la ciudad hasta la época del emperador Alejandro Severo, contemporáneo del autor. De los ochenta libros que ocupa Historia romana, tan solo se conservan íntegros una tercera parte. En este primer volumen se recogen los valiosos fragmentos y resúmenes de los libros I a XXXV, que abarcan desde la fundación de Roma hasta la época de Pompeyo (primera mitad del siglo I a.C.).

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Veröffentlichungsjahr: 2025

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HISTORIAROMANA
DIONCASIOHISTORIAROMANAI-XXXVIntroducción dePATRICIAVARONATraducción y notas deDOMINGOPLÁCIDOSUÁREZ
LaBibliotecaClásicaGredos,fundadaen1977ysindudaunadelasmásambiciosasempresasculturalesdenuestropaís,surgióconelobjetivodeponeradisposicióndeloslectoreshispanohablanteselricolegadodelaliteraturagrecolatina,bajolaatentadireccióndeCarlosGarcíaGual,paralaseccióngriega,ydeJoséLuisMoralejoyJoséJavierIso,paralasecciónlatina.Conmásde400títulospublicados,constituye,condiferencia,lamásextensacoleccióndeversionescastellanasdeautoresclásicos.PublicadooriginalmenteenlaBCGconelnúmero325,estevolumenpresentalatraduccióndeHistoriaromana(LibrosI-XXXV)realizadaporDomingoPlácido.Paraestaedición,PatriciaVaronaharedactadounanuevaintroducción.Asesordelacolección:LuisUncetaGómez.LatraduccióndeestevolumenhasidorevisadaporJuanJoséTorres.©delaintroducción:PatriciaVaronaCodeso,2025.©delatraducciónylasnotas:DomingoPácidoSuárez.©deestaedición:RBALibrosyPublicaciones,S.L.U.,2025.Avda.Diagonal189-08018Barcelona.www.rbalibros.comPrimeraediciónenlaBibliotecaClásicaGredos:2004.Primeraediciónenesteformato:abrilde2025.RBA·GREDOSREF.:GEBO713ISBN:978-84-249-3993-9Composicióndigital:www.acatia.esQuedarigurosamenteprohibidasinautorizaciónporescritodeleditorcualquierformadereproducció,distribución,comunicaciónpúblicaotransformacióndeestaobra,queserásometidaalassancionesestablecidasporlaley.PuedendirigirseaCedro(CentroEspañoldeDerechosReprográficos,www.cedro.org)sinecesitanfotocopiaroescanearalgúnfragmentodeestaobra(www.conlicencia.com;917021970/932720447).Todoslosderechosreservados.
INTRODUCCIÓN GENERALEl lector tiene ante sí la obra del último representante de una larga estirpe de historiadores de la Antigüedad. Dion Ca-sio es el último de los grandes historiadores griegos producto de la cultura grecorromana anterior a la irrupción del cristia-nismo en la escritura de la historia y, en general, en la cultura de las élites. Historia romana, su única obra conservada, si bien parcialmente, es absolutamente imprescindible para la reconstrucción de algunos periodos de la historia de la anti-gua Roma. Es el único relato extenso de la crisis de la repú-blica que se conserva, con la excepción de Apiano, y el único que narra los acontecimientos cruciales de los años 35-31a.C.Es la fuente más importante de que disponemos para la histo-ria de las instituciones del periodo tardorrepublicano y tam-bién una fuenteesencial para el periodo de los Antoninos, aunque esta parte de su obra solo nos haya llegado indirecta-mente1. Además de ofrecer una crónica incomparablemente detallada de los entresijos de la política romana en el último siglo de historia de la república o en época de Augusto, es un 1El lector encontrará información detallada sobre el valor de la obra de Dion como fuente histórica en la introducción de plácidoa la traduc-ción de los volúmenes I-IV de la BCG (Madrid 2004).
6 historia romanaexponente de un periodo dorado de síntesis entre cultura grie-ga y administración romana en el que la paideíagrecorroma-na alumbró la segunda sofística, el neoplatonismo y el pensa-miento cristiano. Es también una obra estrechamente ligada al poder político, escrita desde su núcleo por quien tuvo que vivir tiempos convulsos y supo sobreponerse a ellos. Entre los historiadores conservados es difícil encontrar un paran-gón a su historia de supervivencia, que ofrece mucho mate-rial para la reflexión sobre el poder y sobre la dimensión ética de la política. Una generación más joven que Luciano y Ga-leno, Dion Casio es contemporáneo de Filóstrato, Eliano, Ateneo, Tertuliano, Clemente de Alejandría y Orígenes. A di-ferencia de muchos de sus predecesores en la escritura de la historia, su obra nos deja entrever la personalidad de un autor que se aproxima de manera poco convencional a la historia de su época, sin triunfalismos ni moralinas, desde la decep-ción, la crítica y el esfuerzo intelectual. En esto se parece a su admirado Tucídides. vidayobradeluciocasiodion, senadorromanoAprincipios del año 230, Lucio Casio Dion o DíōnhoKássios2presenta por última vez sus respetos al emperador enlos predios imperiales de Campania y emprende el camino delretiro en su Bitinia natal como un hombre profundamente desen-2De ahí la diferencia entre su nombre en español o francés (Dion Casio, Dion Cassius) y en inglés o italiano (Cassius Dio, Cassio Dione). La forma latina del nombre se ajusta al tria nominadel ciudadano roma-no, mientras que la griega refleja el carácter distintivo del cognomen entre los elementos del nombre romano y se adapta a los usos griegos expresan-do el nomen al estilo de un patronímico griego.
introducción general7cantado. Tiene cerca de setenta años, padece gota o artritis y, alechar la vista atrás, se sume en el recuerdo de una larguísimatrayectoria de servicio al Estado como miembro del Senado,como magistrado y como gobernador provincial. Alo largo dediez años, ha documentado su propia experiencia y emprendi-do una investigación histórica. Le llevó otros doce dar forma auna historia de Roma a partir de este material. Dicha obra es sutestamento político, una visión implacable del fracaso a largoplazo de Roma como entidad política y del amargo fracaso dela monarquía imperial, institución de la que ha sido un lealdefensor. La suya es una época «de hierro y herrumbre»3, in-digna heredera del legado dorado de Marco Aurelio.Es más que posible que su vida empezara en Roma entre el 162 y el 1644, ya que su padre era senador, pero su familia estaba vinculada a la región de Nicea, donde suele pensarse que vio la luz5. Nació en el seno de una familia plebeya rica e influyente. Su padre fue el senador Casio (¿Dion?) Apronia-no, gobernador de Licia y Panfilia, y legado de Cilicia bajo Marco Aurelio (161-180) y Cómodo (180-192)6. Su gentili-3Célebre expresión con la que pone fin al relato del reinado de Mar-co Aurelio y anuncia el de Cómodo: 72(71).36, 4 [Xiph.]. Dado el estado de la obra de Dion, que se explicarámás adelante, es aconsejable citar también la fuente de cada pasaje en la tradición indirecta (entre corchetes, después de la referencia), siguiendo a madsenyscott (2023a).4birley (2020: cviii y n. 4 y 5).576(75).15, 1 [Xiph.]: «Nicea, mi ciudad natal».6No se llamaba Dion Casio Cocceyano, cognomenque tiene su ori-gen en un malentendido de la Suda, enciclopedia del siglo x, compartidopor el patriarca focio(Bibl.cod. 71). Este malentendido se explica por laconfusión con Dion Crisóstomo (o de Prusa), como ya demostró gowing(1990), o incluso por una confusión entre letras griegas y latinas, comoapunta bekker-nielsen(2023: 40). Sabemos que su praenomenera Luciopor un diploma militar (AE 1985, 821).
8 historia romanacio indica aparentemente un origen itálico, pero lo más pro-bable es que la familia de Dion fuera nativa de Bitinia y se naturalizara en el 43a.C., cuando, siguiendo la práctica ha-bitual, habría tomado su gentilicio del gobernador provincial de turno, que entonces era el célebre Gayo Casio Longino, uno de los instigadores del asesinato de César7. Es evidente que recibió una educación retórica y entre sus lecturas se con-taban con seguridad Homero, los trágicos, Plutarco y Tucídi-des, así como Salustio, Cicerón, Livio, Virgilio y probable-mente Séneca. Como era propio de los jóvenes de su posición, persiguió una carrera política en Roma, donde se instaló pro-bablemente hacia el 180, tras alcanzar la mayoría de edad. Como establecía la carrera política o cursushonorumsenato-rial, ejerció en primer lugar la cuestura e ingresó en el Senado unos diez años después, bajo Cómodo. Seguidamente ejerció la pretura bajo Pértinax (192-193) y hacia el 206 fue cónsul suffectusbajo el reinado de Septimio Severo (193-211)8, de cuyo consejo asesor o consilium principis formó parte y con quien debió de mantener una relación complicada y ambiva-lente que se refleja en su obra. Un currículum impresionante.Aunque su carrera literaria parece comenzar con un libro sobre los sueños y portentos que presagiaron el ascenso al trono de Septimio Severo9, que pudo contribuir en alguna medida a su nombramiento para el consejo imperial, es posi-ble que su carrera política no se viera favorecida particular-7bekker-nielsen (2023: 32).8Es decir, cónsul elegido en sustitución de un consul ordinariuscuyo mandato hubiera terminado por razones inesperadas.9Perìtônoneirátōnkaìtōnsēmeíōn, «Sobre los sueños y los porten-tos» (73(72).23, 1 [Xiph.]). Es quizá la obra que la Suda menciona bajo el título de Enodia; en 74(73).3 [Xiph./Exc. Val.] hay un breve resumen del contenido.
introducción general9mente ni por este ni por su hijo Caracalla (211-217)10, a quien acompañó en su gira provincial por Asia y Bitinia. Macrino (217-218), sin embargo, lo nombró curatorde Pérgamo y Es-mirna, cargo que quizá ejerció también bajo Heliogábalo (218-222)11. Después fue nombrado procónsul de África y legado imperial en Dalmacia, y su trayectoria política concluyó con aparente brillantez bajo el último miembro de la dinastía, Alejandro Severo (222-235), que lo nombró legado imperial en la Panonia Superior, así como cónsul junto con el propio emperador en el 229, un privilegio reservado a los miembros de más edad del Senado y el último cargo que desempeñó antes de retirarse definitivamente de la política. Sin embargo, este colofón aparentemente espléndido se vio empañado por la prohibición, decretada por el emperador, de permanecer en Roma como cónsul en ejercicio a causa de las presiones del ejército y especialmente de la guardia pretoriana, a quienes su reputación de funcionario estricto, adquirida en el trato con la guarnición de la Panonia Superior, inspiraba un vio-lento rechazo que amenazaba su integridad física. Es posible que esta circunstancia, a la vez inquietante y amarga, precipi-tara la retirada de un hombre de avanzada edad que lo había vivido todo. Los inicios de esta trayectoria pública estuvieron marca-dos por la crisis sucesoria en la que desembocó la extinción de la dinastía antonina en el 192, a la que siguieron tiempos convulsos marcados por la inestabilidad y la violencia políti-ca. En estas circunstancias, sus cuarenta años de carrera se 10madsenyscott (2023b).11En esta época el curator(gr. logistés) de una ciudad tenía enco-mendada la supervisión de sus finanzas, de modo que sus funciones com-plementaban las competencias administrativas de los gobernadores pro-vinciales.
10 historia romanaantojan poco menos que un milagro y dejan traslucir unas ex-cepcionales habilidades de supervivencia. Como miembro del Senado, fue partícipe de innumerables actos de crueldad y despotismo, siendo quizá los que marcaron el ascenso de Septimio Severo los que más le impresionaron, más aún por-que, en la guerra civil que lo había precedido, la mayor parte del Senado se había decantado por Clodio Albino12. Cuando Severo compareció ante el Senado después de la decisiva ba-talla de Lugdunum (197), que puso fin al «año de los cinco em-peradores» con la derrota de Albino, muchos senadores, entre los que se encontraba Dion, temieron por su vida. El empera-dor, que había ordenado decapitar el cadáver de Albino para exponer su cabeza en Roma y había dado rienda suelta a su crueldad al verse libre de toda oposición, hacía gala en su dis-curso de su voluntad represiva remitiéndose a precedentes tan ilustres como los de Sila, Mario o Augusto, mientras re-chazaba la clementiade César o Pompeyo13. Por si fuera poco, la ciudad de origen de Dion, Nicea, se había alineado con otro pretendiente, Pescenio Níger. Cuando Dion fue consciente de que una nueva dinastía se había instaurado definitivamente en el poder, puso su intelec-to y su cultura al servicio del nuevo emperador, a fin de no convertirse en un cadáver político, en primer lugar, por me-dio del citado opúsculo sobre los omina imperii, breve cróni-ca de los sueños y portentos que presagiaron el ascenso de Septimio Severo,y después con una obra más ambiciosa so-bre las gestas militares del emperador, muy posiblemente ba-sada en una autobiografía de este. Así, las tres guerras que 12Sin embargo, Dion se incluye expresamente entre los senadores que no tomaron partido por ninguno de los aspirantes al trono (76(75).4, 2 [Xiph.]).1376(75).8, 1 [Xiph.].
introducción general11Septimio Severo libró contra sus rivales por el trono y sus campañas párticas contemporáneas de aquellas inspiraron a Dion Casio su primera incursión en la historiografía, que de-bió de presentar al emperador quizá con motivo de la celebra-ción de sus diez años de reinado (202) o de los ludi saecula-res (204)14. En este sentido, Dion pertenece a la larga y fecunda estirpe de historiadores motivados por la guerra so-bre los que ironiza Luciano al principio de Cómo debe escri-birselahistoria15, escrita justo hacia el nacimiento de Dion y precisamente a propósito de la historiografía mediocre sobre las campañas párticas de Marco Aurelio y Lucio Vero. Tanto su primera obra de historia como la Historia roma-narecibieron el beneplácito de Septimio Severo. En la Histo-ria romanaDion explica que, tras recibir la felicitación del emperador por la primera, sobre los portentos que presagia-ron su reinado, soñó que una fuerza divina (tò daimónion) le ordenaba escribir historia16. También relata que tuvo una vi-sión en la que el fantasma de Septimio Severo le invitaba a escribir la historia de su época17. Así, después de escribir mo-nográficamente sobre las campañas de Septimio Severo, de-cidió escribir una historia de Roma desde su fundación en la que insertó su obra anterior, bajo los auspicios de la diosa 14madsenyscott(2023b: 4). Las decennaliacelebraban cada dece-nio del reinado de un emperador desde Augusto, como explica el propioDion (53.16), y los ludi saeculares, instituidos también por Augusto, cele-braban el final de un siglo (saeculum)en sentido romano, es decir, un perio-do de ciento diez años que se identificaba con una época definida por laduración máxima de la vida humana. Ambas festividades tenían una impor-tancia muy significativa en el contexto de la propaganda imperial.15Luc. Hist. cons. 2.1673(72).23, 2 [Xiph.].1779(78).10, 1-2 [Xiph.]. El pasaje es complicado de interpretar por-que lo introduce tras la muerte de Caracalla.
12 historia romanaFortuna como divinidad tutelar. La muerte de Septimio Seve-ro fue seguramente su límite inicial, pero después se propuso continuar escribiendo sobre su época hasta el final de su vida, pues él mismo nos informa de que estuvo recopilando mate-rial sobre la historia de Roma desde sus comienzos (ap’ ar-chés) hasta la muerte de Septimio Severo (211) y escribiendo durante otros doce años18. Antes de partir definitivamente a Bitinia, Dion se refugia en su finca de Capua, donde la tran-quilidad le permite concentrarse en su obra19. Cabe pregun-tarse si su relatodel reinado de Alejandro Severo llegó a de-sarrollarse mucho más allá del resumen que conservamos o si realmente publicó sus últimoslibros en vida20. Desconoce-mos la fecha exacta de su muerte, que es la muerte de un hombre y a la vez la de una forma de escribir historia, la his-toria senatorial.elcontextoculturalyliterariodelahistoriaromanaLa obra de Dion es producto de una época dorada de la prosa literaria griega. El griego es la lengua literaria por ex-celencia en el Imperio romano. La retórica griega causa furor y la élite romana se divierte haciendo gala de sus proezas declamatorias. La oratoria ocupa una posición central en el 1873(72).23, 1-5 [Xiph.]. No se ha resuelto definitivamente la con-troversia acerca del periodo de composición de la Historia romana, aun-que parece imponerse la visión de que comenzó tras la muerte de Septi-mio Severo y en todo caso la versión final ha de situarse en la época de su retiro o incluso después de su muerte. Para la cronología de las obras de Dion y su problemática, véanse scott(2023: 19-37) y kemezis(2014: 282-293).1977(76).2, 1 [Xiph.].20birley (2020: cxv).
introducción general13panorama de las formas literarias y ejerce su influencia sobre todas las demás. Es la época de la llamada «segunda sofísti-ca», etiqueta acuñada por la figura literaria más destacada de la época, Flavio Filóstrato (c. 170-235). Los sofistas descritos por él, entre los que cabe incluirlo a él mismo, son maestrosprofesionales itinerantes de toda clase de disciplinas artísticasy científicas que llegan a acumular grandes riquezas y a con-vertirse en figuras públicas actuando, entre otras cosas, como embajadores de las ciudades de Asia Menor en Roma y sir-viendo como consejeros de reyes y tutores de príncipes. Por lo demás, el Imperio sufre de una «ansiedad», en lacélebre expresión de Eric Dodds, que se concreta en el temor alas invasiones externas, a las guerras civiles, a las constantesepidemias y a la inseguridad e incertidumbre generalizadas so-bre el futuro de la civilización y del propio ser humano. Roma,que se aproxima a su primer milenio de historia, ha dejado deser el centro de gravedad del Imperio, que se desplaza por losdistintos frentes en los que las legiones romanas combaten porsu supervivencia, cada vez más hacia el este. La península itá-lica pierde para siempre el estatus privilegiado que le conferíael ius Italicumcuando todos los territorios del Imperio accedenuniversalmente a la ciudadanía romana en el 212, algo queDion interpreta como una medida puramente recaudatoria21. Elejército consume enormes recursos y acumula poder político ysocial. Se consolida lo que Peter Brown llamó la «época de laambición». Se ahonda la división entre clases, se empobrecenlos funcionarios locales, y la riqueza y el estatus se acumulande forma creciente en muy pocas manos. La riqueza no solo seredistribuye de otro modo, sino que sus consecuencias y mani-festaciones también lo hacen, dejando cada vez menos espacioa los moresmaiorum,las costumbres ancestrales que antaño 2178(77).9, 5 [Xiph.].
14 historia romanafueron un componente esencial de la identidad romana y que otorgaban una gran importanciaal autocontrol, la sobriedad y el deber cívico. Los «cultos orientales» se difunden por do-quier, ante la desconfianza de quienes, como Dion, ven en ellos una amenaza para la concepción romana del Estado y la sociedad22. Septimio Severo tendrá claro que el emperador debe proteger la religión tradicional, pero sus herederos pen-sarán de otro modo23. Una famosa anécdota recogida en la Historia Augustanos muestra a Alejandro Severo rindiendo culto en su larariumnada menos que a Cristo, Abraham y Apolonio de Tiana24. La época de los Severos se caracterizará por una considerable toleranciareligiosa, pese a las persecu-ciones ocasionales y, sobre todo, en comparación con lo que vendría después, y este contexto de inquietud irá dando for-ma a una nueva conciencia de la condición humana y de sus relaciones con la naturaleza y con lo divino. Dion Casio y Herodiano escriben completamente a espaldas del cristianis-mo, como herederos del clasicismo, justo cuando aquel se encuentra en un momento de gran madurez y vitalidad, y siendo paganos procedentes de regiones en las que el cristia-nismo ha alcanzado una gran difusión25.A su vez, el principado se transforma en monarquía. Los Severos, primera dinastía imperial de origen no itálico, reem-prenden una labor de consolidación del poder imperial de 22Acaballo entrelos siglos vy vi, la Nuevahistoriade Zósimo achacará la decadencia del Imperio al abandono de la religión tradicional (y la imposición del cristianismo). Eunapio de Sardes (345-post 414), ad-mirador de Juliano, también polemizará con el cristianismo desde la his-toriografía.23Dion expone las razones en 52.35-36.24HA,Sev. Alex. 29.2.25Dion ni siquiera distingue entre judíos y cristianos (67.14, 1-2[Xiph.]).
introducción general15corte autoritario y militarista, amparada en un discurso res-taurador que promete el regreso a la paz y la prosperidadque habían marcado la época de los Antoninos. Los Severosno presumen de intelectuales y no parece que ejercieran unmecenazgo cultural propiamente dicho como los Antoni-nos, pero sin duda patrocinan la cultura con fines propagan-dísticos. En su corte destacan personalidades extremada-mente cultas e inteligentes como la emperatriz Julia Domna(c. 160-217), segunda esposa de Septimio Severo. Dionpudo ser miembro del círculo de favoritos de la emperatriz,que con seguridad incluía a Filóstrato, con quien compartíaintereses como la figura de Cicerón, los reinados de Neróny Domiciano, y el problema de la tiranía26. El propio empe-rador favoreció a Antípatro de Hierápolis, maestro de Filós-trato, a quien nombró secretario ab epistulis Graecisy tutorde los príncipes, y a quien encomendó su biografía. JulioAfricano (c. 170-240) pudo haber dedicado sus Kestoi a Alejandro Severo, a quien sirvió como consejero y paraquien diseñó una biblioteca en el Panteón. Como hemos vis-to, el propio Dion declara haber recibido los elogios del em-perador. Al presentar su relato del reinado de Septimio Se-vero, Herodiano (c. 180-238) se desmarca de los escritorescontemporáneos que lo adulaban exagerando sus gestas,entre los que bien pudo estar Dion27. Sin embargo, en laHistoria romana Dion no adula precisamente a los empera-dores a los que sirvió, sino que presenta una visión muycrítica de su época28. 26Véase para ambos kemezis (2014).27Hdn. 2.15, 6. También pudo referirse a Dion como uno de los «muchos hombres sabios» que habían narrado el reinado de Marco Aure-lio (1.2, 5).2876(75).7, 5 [Xiph.].
16 historia romanaEn este contexto cultural, la historiografía desempeña un papel protagonista. La culturagriega surgida al amparo del poder romano se fortalece y legitima conectando con un pa-sado que venera. No solo quienes escriben historia se sumer-gen en la búsqueda de los orígenes de la civilización, la divi-nidad, la sabiduría o las formas de organización política, sino que el interés por el conocimiento del pasado y por la rela-ción entre el presente y el pasado impregna toda la actividad literaria. Este conocimiento construye tradiciones que cimen-tan en buena parte el nuestro y queda acrisolado en numero-sas formas: historias, poemas, recopilaciones de toda clase... El cultivo de la retórica anima y sustenta estas obras. Dióge-nes Laercio (principios del sigloiii) reconstruye la genealogía completa de la filosofía en términos de pedigrí helénico, es-poleando el debate sobre el origen de la civilización entre paganos, judíos y cristianos, y Filóstrato, la de la oratoria epidíctica a partir de Esquines. Ateneo (c. 200), Eliano (c.170-235), Clemente de Alejandría (c. 150-215) y Julio Africano, cada uno a su manera, recopilan sus particulares síntesis de la historia de la cultura en forma de desorden calculado (poiki-lía)29. En época de los Severos se producen los primeros in-tentos de insertar la historia cristiana contenida en el relato bíblico en la historia universal del mundo grecorromano, construida por generaciones de historiadores desde la época helenística. Dion, por su parte, da forma a una visión concre-ta de las tradiciones políticas de Roma. En todos los casos, la idea de la universalidad de la cultura griega, perfeccionada en época helenística y abrazada con entusiasmo por el mundo romano, proporciona el fermento de la literatura. 29La expresión es de swain(2007). De hecho, la literatura latina más destacada de la época es la jurídica, en la que sobresale Ulpiano(†212).
introducción general17La historia, como casi todo lo demás, se escribe en lenguagriega, pero también se nutre de la tradición latina, como nopuede ser de otro modo en un mundo dominado por Roma,cuyas élites son forzosamente bilingües porque, aunque la len-gua de su administración local pudiera ser el griego, el latín erala de la administración imperial, las leyes y el ejército.Una cuarta parte de los senadores romanos provienen del Oriente de lengua y cultura griegas, y otros tantos de fuera de Italia. ¿Se consideraban estas élites griegas o romanas? Es difícil afirmarlocon certeza, en la medida en que la identidad es una cuestión subjetiva, pero todo indica que la cultura lite-raria griega había sido plenamente absorbida por el mundo romano, donde había ocupado cómodamente el nicho de la alta cultura. Su conocimiento era una seña de identidad de las élites romanas ya desde la época republicana. El poder roma-no y la cultura griega transmitida por la paideía se comple-mentaban a la perfección. Paralelamente, algunos autores de esta época oriundos del Mediterráneo oriental parecen haber-sepercibidoenmayormedida como griegos y en sus obras setrasluce lo que se ha dado en llamar «helenocentrismo», que noes sino una exhibición particularmente enfática de elementosde la identidad griega, como la exaltación del pasado griego oel culto a los dioses griegos30. Entre ellos cabe citar a Plutarco,Pausanias, Filóstrato o Elio Arístides. Aunque es innegableque la identidad griega se vincula esencialmente con la pai-deía, entendida como una forma de educación y su demostra-ción pública, también lo es que Dion, aun siendo un pepaideu-ómenos, no lo es en un sentido específicamente griego y noromano. En todo caso, escribir sobre los orígenes delmundo30Véanse burden-strevens(2015) y asirvatham(2023) para el tema de la identidad de Dion, uno de los principales focos de la investiga-ción actual.
18 historia romanagriego o sobre la filosofía griega no debe interpretarse auto-máticamente como una profesión de identidad en este con-texto cultural, sino como una actividad intelectual propia de su tiempo. Incluso los intelectuales cristianos se veían a símismos como una suerte de filósofos griegos. Así pues, elpasado griego no era para los romanos una «tierra extranje-ra», sino un territorio propio. Y nada indica que Dion no se considerara ante todo como un senador romano, sin mayores conflictos, aunque sin duda se nos escapan muchos matices que solo un viaje en el tiempo nos permitiría captar, y eso con suerte.Así, los principales relatos históricos producidos en esta época están escritos en griego. Se trata principalmente de la Historia romanade Dion Casio, que no ha llegado completa hasta nosotros, la Historia del Imperio romano después de Marco Aureliode Herodiano y los Mil añosde Asinio Qua-drato, de la que se conservan solo fragmentos. Antes del fin de la Antigüedad, solo queda por escribir una gran narración histórica en latín, la de Amiano Marcelino (c. 330-c. 395), continuador de Tácito, y no se conserva ninguna historia con-temporánea de carácter eminentemente crítico entre Tácito y Dion. Sabemos de la existencia de un biógrafo imperial en esta época, Mario Máximo, conservado indirectamente a tra-vés de la Historia Augusta, pero las biografías más importan-tes de este periodo, las Vidas de los sofistasde Filóstrato y las Vidas y opiniones de filósofos ilustres de Diógenes Laercio, se escribieron en griego, al igual que el Banquete de los eru-ditosde Ateneo, que no pertenece al género historiográfico, pero tiene como tema principal la historia literaria. Lo mismo puede decirse de la naciente cronística cristiana: las Crono-grafías de Julio Africano, de las que conservamos una peque-ña parte, están escritas en griego.
introducción general19lasingularidaddelahistoriaromanaLa Historia romana (Rōmaikèhistoríao Rōmaiká) relata en ochenta libros la historia de Roma desde su fundación has-ta el 229, dejando sin concluir el relato del reinado de Alejan-dro Severo. La obra se estructura cronológicamente sobre la base del año consular, la unidad básica del tiempo histórico en el mundo romano.Frente al paradigma del historiador clá-sico, Dion no proclama la grandeza de su objetivo histórico, sino que se presenta ante el lector como un testigo cualificado de los hechos31. El historiador clásico que habita en él emerge en el motivo del mandato divino como estímulo para la escri-tura de la historia. También en la aspiración a la veracidad32. No se conserva el prefacio completo, lo que conlleva una im-portante pérdida de información programática, y la parte de la obra conservada en su estado original arranca en el 69a.C. (libro 36). Después del relato de las consecuencias inmedia-tas de la batalla de Accio (31a.C.), hito cronológico (epoché) que se consolidará como punto de arranque de la historia del Imperio romano, que ocupa todo el libro 51, Dion explica que hasta entonces ha narrado la historia de Roma bajo la monar-quía (basileía), la república (dēmokratía) y las dictaduras (dynasteîai), antes de pasar a la monarquía imperial (monar-chía), haciendohincapié en su visión de la historia como un proceso marcado por la sucesión de formas de Estado o cons-tituciones, un pensamiento presente ya en Platón, Aristóteles oPolibio33. Ala altura del año 192, Dion se introduce porprimera vez en su historia como testigo de los acontecimien-3173(72).18, 3-4 [Xiph.]. scott(2023) se desarrolla en gran parte en torno a esta idea.32Fr.1, 2 [Exc. Val].3352.1, 1.
20 historia romanatos, como espectador de los desmanes de Cómodo en el cir-co34. La obra concluye con una cita de Homero, que corona la vida y la obra del historiador y de algún modo también la re-significa. En uno de los mejores cantos de batalla de la Ilíada, cuando todos los caudillos griegos sufren los estragos de la guerra y el poeta canta la aristeíade Agamenón, Zeus, que ha dado a conocer sus designios por medio de un rocío de san-gre, ha decididoguardar la vida de Héctor: «Zeus sustraía a Héctor de los proyectiles y del polvo / del asesinato, de la sangre y del tumulto»35. Si el héroe troyano es aquí un trasun-to del autor, Dion nos dice que al término de su obra aún vive para contarlo.La singularidad de la obra de Dion radica principalmente en la convergencia de varias líneas maestras de la tradición historiográfica grecolatina, que se decantan en ella de forma consciente y cuidadosamente trabajada: la historia contem-poránea como objetivo inicial, el modelo biográfico, el enfo-que ab urbe condita, la maestría retórica griega, la historia analística, la teoría política, la combinación de narrativa y discursos, y la perspectiva senatorial. Resulta paradójico que haya tenido que esperar al siglo xxipara obtener el reconoci-miento que merece por haber combinado todos estos elemen-tos de forma única. En época de Dion esta tradición ofrece mucho material a quien quiere contribuir a ella, incluyendo la posibilidad de elegir entre diversos modelos de escritura de la historia. Así, sus decisiones como historiador no pueden entenderse al margen de sus objetivos históricos. Inspirado por los aconte-cimientos de su propia época, Dion está centrado en la histo-ria de Roma, a partir de cuyos avatares políticos y constitu-3473(72).18, 3-4 [Xiph.].35Il. 11.163-64; traducción de crespo (BCG 150).
introducción general21cionales quiere ofrecer una tesis sobre el gobierno ideal y sus amenazas, con la vista puesta en su propio legado intelectual y en la instrucción del hombre público: «Te sentirás muy sa-tisfecho con escoger un retiro apartado y cercano al mar don-de entregarte al cultivo del campo y a la confección de alguna obra histórica, como Tucídides y Jenofonte. Esta es, en efec-to, la más perdurable forma de instrucción y la que más cua-dra a cualquier hombre y a cualquier Estado»36. Esto explica la elección de una serie de modelos y ele-mentos formales particularmente idóneos para la consecu-ción de estos objetivos. Dion no necesita manejar gran canti-dad de información heterogénea sobre distintos pueblos de la Antigüedad, ni tiene problemas para combinarla, organizar-lay fecharla con el propósito de dar forma a una síntesis de la historia romanaen el contexto de la historia universal desde el principio de los tiempos hasta el presente, como Diodoro Sículo († post 36a.C.), Nicolás de Damasco (c. 64a.C.-ante 6)oJulio Africano. A él solo le interesan la alta política enRoma y la historia constitucional, y ocasionalmente la com-plejidad de los acontecimientos le plantea algún problemacon la estructura basada en el año consular, lo que le lleva asaltársela puntualmente o a organizar los acontecimientos entérminos de política interna (domi) y de política exterior (mi-litiae).El contenido histórico (historia de Roma ab urbe condi-ta), su condición de senador, la estructura analística, numero-sos temas históricos y políticos, y la influencia de los mode-los griegos inscriben a Dion en la tradición historiográfica romana más venerable, que parte del propio Fabio Píctor afinales del siglo iiia.C. En Calpurnio Pisón Frugi (nacido36Así aconseja Filisco a Cicerón en forma de consolatiopor su exi-lio (38.28, 1-2).
22 historia romanac.180a.C.), encontramos por primera vez la estructura ana-lística y la visión de la historia de Roma como una historia dedecadencia, de la que Dion es un epígono. Tácito (55/56-post118)se sirve de la estructura analística para escribir una his-toria parcial de Roma desde una perspectiva senatorial. LaHistoria romanade Dion presenta un tratamiento sumamentedetallado de una serie de ideas sobre el gobierno ideal y lascausas de la corrupción política que también encontramos enSalustio (86-34a.C.), Veleyo Patérculo (nacido c. 20/19a.C.) oel propio Tácito, entre otros escritores romanos. Lo mismopuede decirse de la preocupación por el destino de Roma, unaconstante en la historiografía latina, o la exaltación de la vir-tud. El modelo biográfico, que se sirve de aspectos de la vidade los emperadores como marcadores estructurales y presen-ta los hechos como consecuencia de su carácter individual,tiene importantes precedentes en Roma, entre los que destacapor su influencia posterior Suetonio, pero también está pre-sente en Tácito, donde se deja ver más claramente en el relatodel reinado de Tiberio como consecuencia del solapamientoentre la estructura cronológica analística y la concepción delreinado como unidad histórica.Pese a estos numerosos y muy reconocibles elementos de continuidad con la tradición historiográfica romana, la obra de Dion ocupa un lugar privilegiado en ella porque es la pri-mera historia ab urbe condita hasta el presente que ha llegado hasta nosotros desde sus predecesoras de la época de Augus-to, muy en particular desde TitoLivio (59a.C.-17d.C.)37, lo 37Para Jacoby(1876-1959), fundador del estudio científico de la historiografía griega, esto significaba directamente que la época de Au-gusto había puesto fin a la historiografía antigua para dar paso a obras de síntesis (Alejandro Polihístor, Cástor, Diodoro, Nicolás de Damasco, Pompeyo, Trogo). Hoy sabemos que no es así.
introducción general23que además nos informa del juicio que mereció por parte de la posteridad. Y también es única en cuanto a su contenido histórico, porque es la única narración histórica de la An-tigüedad grecolatina que relatade manera detallada los perio-dos republicanoe imperial de la historiadeRoma,yaqueno conservamos la de Nicolás de Damasco, tutor de los hijos deCleopatra y Marco Antonio, a quien se debe la obra históricamás larga escrita en la Antigüedad (144 libros hasta el 4a.C.).Los siete libros de los Orígenesde Catón (234-149a.C.) de-bían de ofrecer un tratamiento muy resumido de la historia re-publicana hasta su tiempo. Sempronio Aselión (c. 160-90a.C.)debió de ocuparse principalmente de la segunda guerra púnica,continuando quizás a Polibio, al igual que Cornelio Sisenna (c. 118-67a.C.), que escribió con todo detalle sobre una únicadécadadelahistoria de la república. Por su parte, Livio y Apiano se quedan muy cortos en su relato del periodo impe-rial, Veleyo Patérculo trata el periodo republicano de forma muy resumida y Tácito no se ocupa de él en absoluto, al igual que Herodiano o Amiano Marcelino. Por otra parte, la obra de Dion guarda importantes simili-tudes con sus principales homólogos griegos de la república y la época de Augusto, Polibio (200-post 118a.C.), Posido-nio de Apamea (c. 135-51/50a.C.) y Dionisio de Halicarna-so (finales s. ia.C.). Todos ellos se ocupan con gran detalle de la historia de la república romana y se sirven prácticamen-te de los mismos elementos de la tradición historiográfica que Dion. Sin embargo, les faltan la perspectiva senatorial y la estructura analística característica de la tradición romana, y, quizá lo más importante de todo a ojos de un lector de nuestro tiempo, profundas diferencias de visión histórica los separan de él. Mientras que sus predecesores griegos abordan las cau-sas de la hegemonía de Roma desde una perspectiva legitima-dora, Dion aborda la historia de su fracaso moral y político.
24 historia romanaPor lo demás, Dion comparte con Polibio la perspectiva ana-lítica y el interés por la historia política y constitucional. Con Posidonio, que continuaba el relato de la expansión de Roma de Polibio a la luz de la visión estoica de la naturaleza huma-na y cuya obra se ha perdido por completo, compartía muy probablemente los rasgos principales del pensamiento estoi-co y el interés por la psicología humana. Con Dionisio de Halicarnaso, cuya precuela de Polibio le llevó veintidós años solo de lectura y recopilación de las fuentes38, la maestría re-tórica y la convicción de que para exponer adecuadamente una tesis histórica hay que escribir la historia desde sus co-mienzos.Sin perder de vista estos precedentes, la obra de Dion se diferencia de la de sus predecesores más inmediatos tanto en la estructura como en el contenido histórico. Apiano (ante 100-c. 165) estructura su historia de Roma por zonas geo-gráficas y Arriano (c. 86-post 170) se dedica a la monografíahistórica39. Herodiano, una generación más joven que Dion, estructura su obra por reinados y abarca un periodo mucho más limitado. En resumen, los fundamentos de la obra de Dion radican en las primeras etapas de la historiografía roma-na en latín y también de la historiografía de Roma en griego, pero él los combina para dar lugar a una creación propia. No tiene nada de extraño que admire a historiadores muy anti-guos —hasta el punto de que su obra ha sido interpretada como un ejercicio de imitaciónclasicista—, sino que se trata de una típica manifestación del culto al pasado de su época, una de cuyas principales consecuencias es el particular diálo-go entrepasado y presente que caracteriza la producción cul-38D. H. 1.7, 2-3.39No podemos incluir en esta relación a Dexipo de Atenas(c. 210-73) porque solo se conservan fragmentos de su obra.
introducción general25tural de la segunda sofística. Su renovación del modelo de la historia contemporánea para construir una visión personal y crítica de su propia época como un tiempo de decadencia es, sin embargo, única entre los historiadores de su tiempo, y sus predecesores, si bien muy ilustres, se remontan como poco a un siglo. No perdamos de vista que para la aristocracia sena-torial a la que pertenece Dion el culto al pasado tiene una importancia si cabe aún mayor, porque remite a la época de su apogeo político y social.Como historiador senatorial, Dion es el último de una lar-ga estirpe. También es el último de los analistas romanos. Sin embargo, aunque conoce bien la tradición historiográfica en latín, de la que, salvo por la lengua, es un exponente perfec-tamente reconocible en cuanto a contenido histórico, estruc-tura, perspectiva y público, como hemos visto, desde el punto de vista de la temática, del método y del estilo su principal modelo es, sin duda, Tucídides. Dion lee a Tucídides en clave de pesimismo, se apropia de su visión de la naturaleza huma-na como constante del proceso histórico, presidido por hom-bres dominados por la codicia, la ambición, la belicosidad y el miedo. Quizá lo viera como un alma gemela por habernarrado el ocaso de la democracia ateniense en un contexto de crisis moral y política, del mismo modo que él se había propuesto narrar el declive del Imperio romano. Al igual que Tucídides, y en buena medida por los rasgos que comparten, Dion ha sido leído principalmente como una fuente histórica esencial y como un teórico de la política.Desde el punto de vista de la teoría política, la obra deDion se acerca a las fuentes del pensamiento político griego (Platón y Aristóteles) y a sus principales exponentes en latradición historiográfica griega(Tucídides y Polibio), pero en su visión de las élites políticas, que tienen un protagonismo absoluto en su relato, Dion encuentra un componente excesi-
26 historia romanavo de codicia, agresividad y envidia. Este pesimismo genera-lizado puede achacarse no solo a la influencia de Tucídides, sino también a la del estoicismo, corriente de pensamiento dominante en la sociedad grecorromana educada de los dos primeros siglos de nuestra era y cuya vertiente ética aplica Dion a la reflexión histórica y política. La sabiduría, adquiri-da mediante una educación adecuada (paideía), y el dominio de las pasiones radicadas en las partes no racionales del alma son vistos como instrumentos imprescindibles del orden so-cial y político, y como tales cualidades deben darse en el go-bernante, pero no puede haber esperanzas de que se den en el conjunto de la élite política o en el grueso del ejército, porque «es más fácil encontrar un hombre bueno que muchos»40. En el ser humano predominan, de forma natural, la debilidad (as-théneia) y la sinrazón (atopía)41.laescrituradelahistoriaenépocadedioncasioLa historia no es como la poesía. Para escribir poesía bas-ta con una educación y alguna clase de inspiración, pero para escribir historiatambién hacen falta materiales. Estos mate-riales son básicamente de dos tipos: cronológicos y narrati-vos. En algunos casos, los historiadores no los utilizan de forma independiente, sino que se sirven únicamente de histo-riadores anteriores, reaprovechando su relato y su cronología. En el caso de Dion, el material cronológico pudieron sumi-nistrárselo las listas de cónsules o las fuentes cronísticas que se sirven de ellas; el material narrativo, los historiadores an-teriores, las fuentes documentales o de archivo, las fuentes 4044.2, 1.4142.5, 1.
introducción general27orales y sus propios recuerdos. A partir de estos recursos y con la ayuda imprescindible de uno o varios secretarios, los materiales necesarios se localizaban, se transcribían y des-pués recibían cohesión, por escrito o por medio del dictado; a continuación, se reelaboraban y pulían para dar forma a una primera versión y a menudo esta versión se corregía y com-plementaba posteriormente, generando una copia definitiva que, con muchasuerte, ha llegado hasta nosotros y que muy a menudo daba lugar a ulteriores ediciones. Si tenemos esto en cuenta, podemos apreciar en su justa medida la magnitud de la empresa de producir un relato de la historia de Roma que abarcara un periodo tan largo y que satisficiera las expec-tativas del público culto en cuanto a fiabilidad, instrucción y buen gusto. Hoy en día, ni el apoyo de las tecnologías ni las técnicas modernas de composición escrita, además de los có-digos éticos, libran a los historiadores de incurrir en contra-dicciones, inexactitudes o plagios más o menos conscientes, por no entrar en consideraciones estilísticas. A diferencia del poeta, el historiador no lo sabe todo. Lo que no ha presenciado lo preguntará a posibles testigos o de-positarios de conocimiento tradicional, pero si quiere escribir sobre la historia más antigua, no le bastarán sus recuerdos, los de sus coetáneos y los archivos del momento, sino que deberá ampliar su búsqueda de material a otras fuentes escri-tas, entre las que destaca la historiografía precedente. En el tratamiento de estas fuentes adoptará métodos y estrategias diferentes, acordes con los objetivos de su obra y sus aspira-ciones como escritor. En ocasiones, es posible que se deje influir por el relato o el estilo de sus fuentes. Aun así, es im-portante no confundir las fuentes de un historiador con sus modelos literarios. A menudo desconocemos las razones por las que los historiadores antiguos tomaban esta clase de deci-siones. Por ejemplo, aunque Dion parte de un modelo histo-
28 historia romanariográfico comparable al de Livio, no parece utilizarlo como fuente principal para los libros 1-35. Lo más probable es que la explicación de que Dion no continúe a Livio ni lo utilice como fuente principal haya que buscarla en sus propios obje-tivos como historiador. Dion se centra en una temática his-tórica muy concreta, a la que quiere imponer su visión del desarrollo constitucional y político de Roma. Siendo así, ne-cesita reescribir la historia de la república y establecer una continuidad entre su final y el comienzo del principado.Por último, al valorar sus fuentes y servirse de ellas los historiadores antiguos utilizan como referencia un canon his-toriográfico integrado principalmente por los historiadores clásicos que suministran ejemplos para la enseñanza de la retórica y, secundariamente, por las obras más leídas y esti-madas en su tiempo. En una cultura profundamente apegada a las tradiciones y el culto al pasado, reescribir el relato canó-nico de un determinado periodo requería una justificación convincente. Así, cuando Dion aborda el periodo de la histo-ria tratado por Polibio (264-150a.C.), le dedica el espacio necesario para aportar su perspectiva del desarrollo histórico, pero lo trata de una forma mucho más breve que Polibio, sin rivalizar con él en exhaustividad. A Arriano, el historiadormás prestigioso de su generación, no lo reescribe, sino que lo completa, ocupándose del relato de la continuación de la con-quista helenística del Próximo Oriente que este había narrado desde una perspectiva romana, cuya última fase corresponde-ría a las campañas párticas de Septimio Severo y Caracalla. Sin embargo, a Apiano, que es su predecesor más inmediato en todos los sentidos y que no puede considerarse como un historiador canónico en su tiempo siquiera de forma secunda-ria, lo desafía con una visión histórica antagónica al desarro-llar la historia posterior del principado en términos de conti-nuidad, frente a la concepción del reinado de Augusto como
introducción general29la culminación de la historia42. Es posible que su visión críti-ca de la expansión de Roma, que contrasta enormemente con la perspectiva de la aeternitas de Apiano, encierre la actitud crítica de Dion con respecto a la política militar de los Seve-ros43. Apiano, que murió durante el reinado de Marco Aure-lio, escribe desde una perspectiva finalista el relato de la uni-ficación del Mediterráneo grecorromano bajo la égida de Roma, imperio que juzga superior a todos los anteriores y cuya consolidación ve como resultado de una necesidad his-tórica. La recopilación de fuentes para una obra de historia como la proyectada por Dion podía convertirse en un proceso largo y difícil44. A menudo Dion se lamenta de la imposibilidad de conocer los hechos con exactitud45. Dice haber leído práctica-mente todo lo que se había escrito sobre los acontecimientos que trata y haber seleccionado la información de sus fuentes en lugar de transcribirlas por entero, la prueba por excelencia del criterio del historiador46. También nos advierte de que el acceso a la información necesaria se complica fuera de Roma47. Él mismo nos informa de que necesitó diez años de trabajo previo de documentación, y también nos explica que la reconstrucción de algunas épocas es particularmente difícil a causa de la escasez de fuentes o de la imposibilidad de ac-ceder a ellas. Así, establece una importante distinción entre el acceso a las fuentes para la historia de la Roma republicana, 42zecchini (2016: 23-24).43bertrand (2023: 241).44La Fortuna asiste a Dion y le impide desfallecer (73(72).23, 4[Xiph.]).4553.19; 72.18.46Fr. 1, 2 [Exc. Val].4780(80).1, 2 [Xiph.].
30 historia romanacuando el control del Senado garantizaba el acceso a la infor-mación, y el principado, cuando el carácter unipersonal del gobierno y a menudo confidencial de la política se interpuso entre el historiador y el conocimiento fidedigno de los acon-tecimientos48. En otras ocasiones nos explica que cuenta con fuentes orales que le proporcionan un acceso privilegiado a la información, como es el caso de los relatos de su padre sobre el ascenso de Adriano, o se vale del registro autobiográfico para reforzar su credibilidad, aun cuando describe hechos in-creíbles (o precisamente por ello)49.En términos generales, Dion se sirve tanto de fuentes li-terarias como documentales. Puede recurrir en gran medida a sus recuerdos para reconstruir la historia a partir de Cómodo, sobre todo en lo que respecta a los Severos, pero debe basarse sustancialmente en fuentes narrativas para los periodos ante-riores. Correspondía a la maestría del historiador fusionar esta heterogeneidad de materiales en un único producto lite-rario. En este sentido, es importante no perder de vista que Tucídides, Salustio o Tácito lo tuvieron mucho más fácil y que, teniendo en cuenta la dificultad del desafío, Dion salió de él considerablemente airoso, pues una de las mayores vir-tudes de su obra tiene que ver con sus aspectos estructurales y de cohesión interna. En el marco de la estructura analística, Dion se sirve hábilmente de distintos procedimientos narrati-vos como la anticipación, el flashback y la digresión para re-forzar la exposición de su visión histórica en términos de am-plitud y profundidad.Desde un punto de vista contemporáneo, es importante tener en cuenta que el uso de las fuentes en una obra de exten-4853.19, 1-3.4969,1, 3; 73(72).3, 2 [Xiph.]. Se compromete en general a describir con más detalle todo aquello que ha presenciado (73(72).18, 4 [Xiph.]).
introducción general31sión y complejidad semejantesno puede explicarse en virtud de un modelo de interpretación único. Pese a su estructura analística, Dion rompe constantemente la estructura cronoló-gica para imponer una narrativa causal, como es característi-co de la historiografía narrativa. Encontramos un claro ejem-plo de esto en los libros dedicados a la crisis de la república (21-50). La división en décadas, adoptada por la mayoría de los historiadores de época helenística e imperial —muy posi-blemente porque facilitaba el almacenamiento de las obras en una biblioteca (10 libros cabían perfectamente en una estan-tería, apilados de arriba abajo en un montón compuesto por hileras de 4, 3, 2 y 1 rollo)—, llevaba a enfatizar especial-mente los acontecimientos que marcaban el comienzo y el final de cada década50. Sin embargo, en la Historia romanaelrelatode la crisis de la república desborda la división en libros y décadas porque gira en torno a grandes aconteci-mientos. Paralelamente, se ha advertido que cada década en-tre los libros 31 y 50 viene marcada por un tema recurrente. En ocasiones, Dion organiza la información en domi y mili-tiae,de acuerdo con la convención de la analística romana, y otras veces necesita adoptar una perspectiva espacial para subrayar la conexión entre acontecimientos.En la tercera dé-cada, el tratamiento de algunas individualidades (Escipión Emiliano, los Gracos, Mario, etc.) se convierte en una carac-terística estructural51. El relato de la época imperial, sin embargo, no se estruc-tura por reinados, sino que gira en torno a las relaciones entre el emperador y el Senado, a fin de dar forma a una perspecti-va senatorial de la historia, no a una historia de la sucesión imperial (estructura por regna) o de la sucesión de aconteci-50fromentin (2016).51bertrand (2023: 229).
32 historia romanamientos (estructura analística). Con la salvedad de que el re-lato de la época de los Flavios y los Antoninos no ha llega-dohasta nosotros en su estado original, el material conservadosigue un patrón recurrente que enfatiza la relación entre cau-sas y consecuencias desde el punto de vista de la interpreta-ción histórica de Dion52, por lo que cabe suponer que los bi-zantinos, a quienes debemos la conservación parcial de gran parte de su obra, también supieron interpretar bien su relato en los libros 61-78, aunque su lectura está centrada en la per-sona del emperador y en los elementos reveladores de su con-ducta, a menudo anecdóticos. Como gran parte del relato de Dion está basado sustan-cialmente en fuentes escritas, es muy posible que las caracte-rísticas y estructura de estas influyeran de alguna manera en la forma narrativa de su obra. Por este motivo, los historiado-res que no escriben sobre el pasado reciente no suelen tener un estilo totalmente uniforme, pues inevitablemente se veninfluidos por el estilo de sus fuentes, sobre todo cuando setrata de otros historiadores. Con todo, la obra de Dion destaca por la presencia de su personalidad como autor tanto en el contenido como en la forma. Muchas de sus fuentes no se conservan. Sabemos que utilizó a historiadores anteriores a Livio cuyas obras se han perdido, lo que incrementa el valor de su obra desde un punto de vista histórico53. En el relato de la conjuración de Catilina, del que afirma que «alcanzó [...] una preeminencia ciertamente superior a la merecida por sus actuaciones»54, cuestiona las versiones tanto de Cicerón como de Salustio, ofreciéndonos el testimonio de fuentes al-ternativas que no han llegado hasta nosotros sobre aconteci-52pistellato (2023: 319).53urso (2019).5437.42, 1.
introducción general33mientos de la historia política de Roma que siguen despertan-do un gran interés. Es solo un ejemplo de muchos.elestiloliterariodelahistoriaromana