Homeopatía en casa - Colin Griffith - E-Book

Homeopatía en casa E-Book

Colin Griffith

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Beschreibung

¿Por qué, para quién y cuándo está indicada la homeopatía? ¿Podemos aprender a administrar sus remedios de forma segura para mantener la buena salud de nuestra familia? El doctor Colin Griffith, uno de los especialistas en homeopatía más reputados en Gran Bretaña, pone a nuestro servicio esta guía exhaustiva para acertar en las prescripciones de las afecciones más comunes. Se incluye una relación de los 50 remedios homeopáticos más útiles e instrucciones para reunir y mantener al día un botiquín de primeros auxilios homeopáticos. Esta obra es una herramienta imprescindible para cuidar la salud familiar de forma natural. - Accidentes y urgencias - Infecciones y enfermedades contagiosas en la infancia - Fiebre, trastornos asociados y gripe - Mononucleosis infecciosa - Cefaleas - Vértigos y mareos - Problemas oculares, de oído, nariz y garganta - Afecciones bucales, dentales, linguales, gingivales y del aparato digestivo - Desequilibrios hormonales - Dermatitis y problemas en cabello y uñas - Huesos, músculos y ligamentos - Alteraciones del sueño

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Seitenzahl: 702

Veröffentlichungsjahr: 2016

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Colin Griffith

Homeopatía en casa

Manual práctico de diagnóstico y tratamiento de las dolencias más comunes

Traducción de Daniel Menezo

NOTA IMPORTANTE: en ocasiones las opiniones sostenidas en «Los libros de Integral» pueden diferir de las de la medicina oficialmente aceptada. La intención es facilitar información y presentar alternativas, hoy disponibles, que ayuden al lector a valorar y decidir responsablemente sobre su propia salud, y en caso de enfermedad, a establecer un diálogo con su médico o especialista. Este libro no pretende, en ningún caso, ser un sustituto de la consulta médica personal. Aunque se considera que los consejos e informaciones son exactas y ciertas en el momento de su publicación, ni los autores ni el editor pueden aceptar ninguna responsabilidad legal por cualquier error u omisión que se haya podido producir.

© Colin Griffith, 2012.

© de la traducción: Daniel Menezo García, 2012.

© de esta edición: RBA Libros S.A., 2012.

Avda. Diagonal, 189 - 08018 Barcelona.

rbalibros.com

Título original: The practical handbook of homeopathy

Edición publicada en UK en 2006 por

Watkins Publishing, 6º piso, Castle House

75-76 Wells Street, Londres WIT 3QH

© Colin Griffith 2006.

Primera edición: abril de 2012

REF.: OEBO951

ISBN: 9788491180135

Queda rigurosamente prohibida sin autorización por escrito del editor cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, que será sometida a las sanciones establecidas por la ley. Pueden dirigirse a Cedro (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesitan fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47). Todos los derechos reservados.

Para Sofi, con todo mi amor

Agradecimientos

Este libro nunca habría visto la luz de no ser por el ánimo y el apoyo de mi agente, Fiona Spencer-Thomas, y de mi editor, Michael Mann. Fiona, que también es homeópata, ha sido muy generosa con su tiempo y sus conocimientos, y nunca podré expresarle toda mi gratitud por creer en mi tarea literaria. Michael, un adalid del pensamiento práctico alternativo, me ha ofrecido una ayuda inestimable durante todo el proceso de publicación. No llegué a tiempo de dar las gracias a Annie Wilson por su tacto y su capacidad en la edición de The Companion to Homoeopathy; solo ella sabe lo exigente que fue esa labor. Quisiera compensarla dándole las gracias de todo corazón por su ayuda en este libro. También agradezco la ayuda y los ánimos que me ofreció Penny Stopa por medio de incontables e-mails y llamadas telefónicas. En especial, quiero dar las gracias a mi colega homeópata, Linda Rogerson-Heath, por la lectura cuidadosa y la corrección exhaustiva que hizo del texto original. Los muchos años que ha pasado como enfermera en un centro hospitalario le confieren una autoridad a la que me alegra poder recurrir.

También quiero dar las gracias a todos mis pacientes a quienes la homeopatía les ha resultado muy útil, y que en el proceso me han enseñado tanto. Incluso después de todos estos años de práctica, aún me resulta increíble y estimulante que tantas personas quieran seguir una vía de bienestar que exige mucho, y que requiere fuerza de ánimo frente a la oposición tan intensa a la que se enfrenta.

Contenido

Presentación

Prólogo

PRIMERA PARTE. EL QUIÉN, QUÉ, DÓNDE, PORQUÉ Y CÓMO DE LA HOMEOPATÍA

SEGUNDA PARTE. LOS REMEDIOS

ACCIDENTES Y URGENCIAS

EL TRAUMA EMOCIONAL

INFECCIONES Y ENFERMEDADES CONTAGIOSAS EN LA INFANCIA

FIEBRE Y TRASTORNOS ASOCIADOS

GRIPE

MONONUCLEOSIS INFECCIOSA

LA CABEZA Y JAQUECAS

VÉRTIGO Y MAREOS

PROBLEMAS OCULARES

OÍDO, NARIZ Y GARGANTA

AFECCIONES EN BOCA, DIENTES, LENGUA Y ENCÍAS

EL PECHO Y LAS VÍAS RESPIRATORIAS ALTAS

EL APARATO DIGESTIVO Y LOS ÓRGANOS DEL TUBO DIGESTIVO

TRASTORNOS EN LA MUJER

TRASTORNOS MASCULINOS

PROBLEMAS DE VEJIGA Y RENALES

DESEQUILIBRIO HORMONAL

AFECCIONES DE LA PIEL

CABELLO Y UÑAS

HUESOS, MÚSCULOS Y TENDONES

EL SUEÑO

PRUEBAS MÉDICAS, EXÁMENES E INTERVENCIONES QUIRÚRGICAS

EMBARAZO Y PARTO

LAS VACUNAS

ENFRENTARSE A NIÑOS DIFÍCILES

LOS VIAJES

TERCERA PARTE. EL BOTIQUÍN DE PRIMEROS AUXILIOS

CINCUENTA REMEDIOS PARA EL BOTIQUÍN DE PRIMEROS AUXILIOS

LA ORGANIZACIÓN Y EL MANTENIMIENTO DEL BOTIQUÍN DE PRIMEROS AUXILIOS

Apéndice

Direcciones de interés

Presentación

A veces se habla de la homeopatía como una medicina alternativa, otras veces se la considera complementaria. Es ambas cosas, pero en terrenos distintos. Aunque este libro habla de la práctica homeopática en el hogar, también se centra, en parte, en cómo pensar de forma homeopática. Esto significa percibir cuándo la homeopatía difiere de la medicina convencional o incluso se opone a ella, además de saber cuándo es posible seguir una vía paralela. La homeopatía es alternativa cuando es necesario que el cuerpo expulse o elimine lo tóxico o residual, sea físico o emocional. Es complementaria cuando la cirugía o los fármacos son la única manera de garantizar la conservación de la vida mediante la eliminación o la supresión de los síntomas. Si bien la supresión es la antítesis de la filosofía de base de la homeopatía, a veces es vital cuando se produce una crisis aguda o una patología crónica, que lleva mucho tiempo en curso. Espero que este libro ayude a los lectores a entender cuándo es posible abordar los trastornos de salud recurriendo a la automedicación, consultando a un homeópata o acudiendo tanto a este como a un médico. En un mundo perfecto, las tres partes podrían dialogar con una profunda comprensión de sus respectivos papeles.

Prólogo

Cuando me propusieron que escribiera un libro de primeros auxilios de homeopatía, me quedé abrumado por la inmensa cantidad de ejemplos excelentes que ya pueblan las librerías. A menudo recomiendo a mis pacientes que lean varios de ellos, de modo que si una de las obras se queda corta en algún aspecto, otra llene esa laguna. Los libros de D. M. Gibson, Phyllis Speight, Dorothy Shepherd y Miranda Castro son muy recomendables, y hay muchos otros que resultan muy útiles. Dado que las normas básicas de la homeopatía no están sujetas a ningún cambio evolutivo apreciable, parece innecesario añadir otro título a la lista. Tardé un tiempo en descubrir qué podría resultar útil a esas personas que quieren usar la homeopatía en su hogar y que tienen preguntas que aún no ha respondido nadie.

Dos cosas me ayudaron a superar ese pequeño bloqueo. Primero, tras haber dedicado ocho años a escribir The Companion to Homoeopathy, un grueso volumen sobre la filosofía en la que se basa la homeopatía y sobre cómo funciona en la práctica, parecía necesario un libro complementario sobre la aplicación práctica de la homeopatía en el hogar. Segundo, recordé los ruegos de muchos de mis pacientes (sobre todo madres) a lo largo de los años, quienes me preguntaron cuándo escribiría un libro para responder a las preguntas que no dejaban de hacerme por teléfono. La gente quiere saber cosas de la práctica en el hogar; quiere participar en su propia curación; quiere comprender qué, por qué y cuándo aceptar la responsabilidad.

«La homeopatía en el hogar»… ¿De qué podría tratar esto exactamente? Son tantas las personas que han usado y han puesto su confianza en las medicinas homeopáticas como primer recurso que la solicitud de más información ha generado una industria cuyo tamaño (¡y rentabilidad!) sorprendería a muchos. Hoy día usted puede entrar prácticamente en cualquier farmacia y adquirir remedios homeopáticos para tratar todo tipo de afecciones, desde los resfriados y las alergias hasta la gripe intestinal y los tirones musculares. Puede entrar en cualquier farmacia homeopática y pedir uno de los cientos (literalmente) de remedios que pueden usarse para tratar cualquier trastorno que pueda imaginar. Si echa un vistazo a los títulos de los capítulos verá lo amplísima que puede ser la homeopatía, y hasta qué punto hay que considerar el tratamiento homeopático como una opción, no solo en el hogar sino también dentro del contexto más amplio de las primeras opciones para enfermedades crónicas. (Este tipo de trastornos crónicos debe tratarlos siempre un médico profesional y titulado.) La práctica en casa debe incluir algo más que el mero uso de remedios de primeros auxilios para problemas de poca importancia; también es necesario saber cuándo hay que llamar al homeópata; cuándo una terapia complementaria aceleraría el proceso de curación; cuándo un tratamiento convencional experto es necesario para solventar unos problemas que escapan al alcance de otras terapias; o cuándo no recurrir a ella.

Para problemas relativamente sencillos como son la tos, los resfriados, los golpes y las torceduras, muchas personas se lanzan de cabeza a probar los remedios con la actitud de «esperemos que funcione». Esto no tiene nada de malo: es un buen punto de partida. Es prácticamente imposible causar daños con una medicina homeopática; incluso si se elige un remedio inadecuado, nadie empeorará por ello, a menos que la demora implique que un problema grave no se trate a su debido tiempo. No obstante, al cabo de un tiempo la escuela de primeros auxilios basada en la prueba y el error no resulta satisfactoria. Una vez el sanador particular haya tenido la dulce satisfacción de curar un resfriado, un dolor de cabeza o un calambre menstrual, querrá hacer más de lo mismo. La homeopatía es adictiva. Una vez atrapa, no deja escapar. Entonces es cuando resultan útiles los libros de primeros auxilios. En la estantería de la cocina hay muchos libritos manoseados que indican qué remedio usar para un corte profundo o un mal golpe, una tos irritativa o un principio de resfriado. Los más osados querrán tener la capacidad de solventar una fiebre alta o un caso de intoxicación alimentaria. Pero ¿qué hará si la fiebre del pequeño Mark no remite después de darle Belladona; si la erupción de Mary respondía muy bien a Pulsatilla pero ahora ha vuelto a salirle; si la indigestión de Nick no la resuelve la dosis habitual de Nux vomica, etc.? Es importante la ayuda profesional para luchar con trastornos que podrían minar la confianza en uno mismo.

«Es que ya he mirado en los libros, pero no sé qué debo hacer ahora. ¿Tengo que ir al médico? ¿O puedo probar otra cosa?»

Aunque este libro abarca el territorio familiar de trastornos agudos frecuentes y no tan frecuentes, de todos los remedios de primeros auxilios que creo que deberían tener todos los hogares del país, además de sobre cómo mantenerlos y administrarlos, y de las posibilidades de las medicinas, también explica por qué y cuándo es posible que los remedios no funcionen como se esperaba, y qué se puede hacer al respecto, incluyendo cómo reconocer los momentos en que senecesita ayuda profesional. Además, incluye secciones explicativas sobre problemas que suelen darse en el hogar, que parecen tener poco que ver con la administración de un fármaco, pero que inciden en la salud del paciente y, posiblemente, en la de toda la familia: problemas conductuales, trastornos alimentarios, dificultades de aprendizaje y demás. Saber adónde y a quién acudir puede reducir la frustración y la soledad que son fruto de la duda. Este libro trata de ayudarle a hacer varias cosas:

expulsar del hogar parte de la frustración y de la ansiedad de la automedicación, mostrándole cómo pensar «homeopáticamente».saber cuándo hay que recurrir al consejo de su médico elegido.tener claro qué tipo de información puede ayudar al médico cuando acuda a su consulta.detectar las señales y los síntomas de patologías más graves, que no hay que pasar por alto y que quizá exijan la intervención de los servicios de Urgencias.descubrir cuándo es buena idea considerar otras terapias alternativas que complementan la homeopatía.saber cuándo arriesgarse a hacer sonar la alarma porque su instinto le dice que es una emergencia.tener más información sobre trastornos que usted sospecha que están latentes pero que le hacen sentirse impotente, como trastornos alimentarios y una conducta obsesivo-compulsiva.entender que la homeopatía, en manos de un practicante competente, también puede abarcar enfermedades que, normalmente, se consideran fuera del alcance de las terapias alternativas.

En resumen, esta obra pretende ser un libro de «gestión homeopática casera». No intenta demostrar que el homeópata es innecesario. No habla de lo que se llama «tratamiento constitucional», general o sistémico, esas visitas progresivas, constantes y regulares que uno hace al médico como parte del proceso de sanación y desarrollo personal; eso es una experiencia física global (holística) que uno no puede ni debe hacer por sí solo (ni por sus seres queridos). Los primeros auxilios se centran en un tratamiento terapéutico concreto de trastornos agudos o subagudos (recidivas de enfermedades crónicas) que pueden darse en cualquier momento. Algunos homeópatas preferirían que sus pacientes no practicasen mucho esos remedios en casa, porque creen que los beneficios a largo plazo de los remedios inespecíficos que han recetado podrían verse comprometidos. Esto, en parte, es cierto. Algunas personas se vuelven adictas a recetar indiscriminadamente, para cualquier cosa. La homeopatía consiste en discriminar, recurriendo a la discreción y a una observación paciente. Siempre es mejor hablar de esta cuestión con su homeópata si tiene usted alguna duda. Incluiré algunas excepciones que evitarán que interfiera con las recetas de otras personas. Si plantea la consulta de este libro como un trabajo en colaboración con su médico, pronto podrá responsabilizarse de la salud de su familia sin sentirse incapaz, y sin sospechar que la homeopatía es demasiado difícil o solo «tiene alguna que otra cosa buena».

Recuerde que hace falta tiempo para pensar homeopáticamente, pero que la mejor manera de aprender a hacerlo es mediante la práctica.

PRIMERA PARTE

EL QUIÉN, QUÉ, DÓNDE, PORQUÉ Y CÓMO DE LA HOMEOPATÍA

SEGUNDA PARTE

LOS REMEDIOS

Accidentes y urgencias

TRAUMATISMOS

Los golpes y traumatismos en cualquier parte del cuerpo necesitan a menudo conocer solamente un puñado de remedios: Arnica, Aconitum, Rhus tox., Ruta, Hypericum, Ledum, Bryonia, Symphytum, Bellis perennis y Quercus. Dado que las heridas en distintas partes del cuerpo exigen diversos remedios, resulta útil diferenciar entre ellas. Algunos remedios sienten una afinidad especial por los tejidos blandos (músculos, abdomen, mamas), mientras que otros se asocian con tejidos duros (huesos, tendones y ligamentos).

Cuando deba tratar una herida, primero evalúe cómo se siente el paciente en general, y luego compruebe cuál fue el punto exacto del impacto. El primer remedio aplicable a cualquier trauma debe ser para aliviar la conmoción, y la elección del remedio puede determinar si la recuperación es breve o larga. Hay dos remedios principales que debemos tener en cuenta: Aconitum y Arnica. No son intercambiables; tienen imágenes diferentes. La diferencia entre ellos puede dar pie a confusión, de modo que conviene saber cuál trata cada tipo de conmoción.

Aconitum está indicado cuando la conmoción del trauma ha generado una intensidad rayana incluso al miedo, al pánico o a la angustia extrema en el paciente, y posiblemente en cualquier otra persona que haya sido testigo. Si detecta ese estado en el paciente, lo primero es Aconitum; si no lo administra, los remedios elegidos para las magulladuras, los cortes o los huesos rotos no funcionarán, o reducirán su eficacia. Recuerde que en cualquiera de nosotros el miedo puede ser más fuerte que el dolor y las lesiones. La conmoción unida al miedo puede ser tan fuerte que los tejidos corporales lo almacenen de por vida, e influir en la salud futura. Una persona traumatizada en Aconitum manifiesta una expresión temerosa y, si es un niño, es probable que grite y que llore. No es el caso de Arnica.

Arnica está indicada para un patrón de conmoción distinto: el paciente está conmocionado, como si hubiera recibido un golpe en la cabeza. En lugar de tener expresión de miedo, Arnica presenta un aspecto agotado, macilento, como si la persona estuviera conmocionada y no lograse hallar las palabras para expresar cómo se siente. Cuando se les pregunta cómo se sienten, los afectados de Arnica responderán: «No, si estoy bien. En serio que estoy bien. Déjame solo, que ya me las arreglo yo».

Sin embargo, usted se da cuenta de que la persona no está bien, e incluso puede que le irriten los esfuerzos que hace usted para ayudarla. La hipersensibilidad hace que le resulte insoportable el contacto o la cercanía de otros.

Si le cuesta recordar esta diferencia, visualice estas dos imágenes: Aconitum es como un pico: agudo, repentino y amedrentador; Arnica es como un martillo: romo, que conmociona y debilita. Los pacientes de Aconitum pueden producir suficiente adrenalina en su sistema como para expresar sus temores, pero los pacientes de Arnica tienen mucha menos energía; en realidad, una indicación de Arnica es que después de la lesión, el paciente se adormila y es posible que se duerma del todo, o incluso que pierda el conocimiento.

En un número elevado de heridas comunes, es necesaria la administración de uno de estos remedios o de los dos. Lo que determina la potencia usada es la gravedad del accidente. Evalúe las reacciones del paciente; sobre una escala arbitraria del 1 al 10, administre 30 en cualquier punto entre 1 y 5 sobre 10, y 200 para los puntos entre 6 y 9 sobre 10. Si una herida es lo bastante grave como para que el paciente necesite tratamiento hospitalario, está perfectamente justificado administrarle 1M o 10M. Cuando se produce un accidente grave, uno no siempre tiene el lujo de poder elegir; haga lo que pueda con lo que tenga a mano. Sin embargo, aunque el estado Aconitum puede insertarse rápidamente en el procedimiento (es decir, el hospital), y por tanto perderse de vista, Arnica no desaparece tan pronto. Es buena idea usar la potencia elegida más adelante, aunque se haya iniciado otro tratamiento (ortodoxo).

Por lo general, no es necesario administrar más de una dosis de Aconitum; éste solo conseguirá que el organismo se libere de la sensación de miedo. No posponga cualquier otro remedio indicado para la lesión concreta en la carne o los huesos. Podría aplicar el siguiente remedio en un lapso de entre dos y diez minutos; y, a menudo, después de Aconitum se recomienda Arnica para la contusión y la conmoción físicas. (Recuerde que Aconitum es el antídoto de Arnica o lo modifica. Si no ha administrado Aconitum y sí Arnica, y entonces percibe que el paciente tiene miedo, adminístrele una dosis de Aconitum y luego de Arnica, una vez el temor haya desaparecido. No alterne la administración de Aconitum con la de Arnica, porque sus efectos se contrarrestan.)

Hay otro aspecto destacado en Arnica: existen muchas lesiones en las que podría esperarse que hubiera contusión, y Arnica es el remedio principal para hacer que esta salga a la superficie, donde debe estar. Cuando no aflora, puede convertirse en origen de dolor y tensión en los músculos durante muchos años, e incluso puede activar una propensión a padecer accidentes. Informe siempre al homeópata de esta tendencia a padecer accidentes, ¡porque es, en sí misma, un síntoma muy importante! Puede indicar la necesidad de aplicar un tratamiento general profundo.

Rhus tox. es útil para tratar lesiones en el tejido muscular. Ruta está indicado para las heridas del periostio (el recubrimiento que protege los huesos), las articulaciones y sus tendones flexores. Ledum actúa sobre las articulaciones y los tendones, y está especialmente indicado cuando la lesión provoca dolores reumáticos. También Bryonia es un remedio para los huesos lesionados, y se caracteriza especialmente por la extrema reluctancia del paciente a mover la parte afectada, dado que el movimiento agudiza el dolor. Hypericum es necesario para las lesiones en zonas ricas en nervios: las puntas de los dedos, los labios, los dientes, la espina dorsal. Symphytum se aplica a las lesiones en el periostio y en los huesos, sobre todo cuando hay fisuras o fracturas; resulta especialmente eficaz cuando el hueso lesionado está recubierto de poca carne, como el hueso que rodea el ojo o la espinilla. Bellis perennis es necesario para lesiones en los tejidos blandos y en los órganos de la cavidad abdominal, y en especial los pechos. Quercus es un buen remedio para las heridas en la espina dorsal, sobre todo el cóccix (la rabadilla; véanse páginas 22–25). Para lesiones relativamente leves, use la potencia 30c. En otras más graves, use la 200, e informe al homeópata de las circunstancias.

Tras padecer una herida se debe sopesar otro remedio (más tarde o más temprano) que tal vez parezca que no es idóneo. Se trata de Pulsatilla. Si la imagen emocional típica de este remedio ubicuo está presente, entonces sin ella el resto de los remedios que recete puede verse comprometido. Si el paciente llora mucho, se muestra dependiente y necesitado de afecto, siente un exceso de calor y la necesidad de respirar aire fresco, lo único que funcionará será Pulsatilla. Se trata de un tipo distinto de remedio contra la conmoción emocional, y con frecuencia es necesario.

Las lesiones en distintas partes del cuerpo suelen producir síntomas que indican la necesidad de usar distintos remedios. Para ayudarle a elegir el remedio para una herida concreta, veamos una lista que diferencia entre los diversos tipos.

GOLPES EN LA CABEZA

En el caso de golpes en la cabeza, ¡contacte siempre lo antes posible con su homeópata, incluso si usted dispone de los remedios necesarios o debe llevar al paciente al hospital! Las lesiones en la cabeza de un bebé suelen producirse porque se ha caído de los brazos. Si ha impactado con un ángulo o una superficie muy dura, a menudo Aconitum es lo primero, seguido de Arnica rápidamente. A veces el cráneo del bebé, todavía blando, puede soportar un impacto mejor que el de un adulto, pero el temor de la inseguridad lleva a Aconitum. Con mucha frecuencia, Arnica hace que el hematoma surja muy deprisa, lo cual es buena señal. Busque indicios de somnolencia, vigile si el bebé se duerme y, especialmente, si vomita, porque son indicios de que algo no va bien. Si tiene dudas, lleve al bebé a un hospital, y no se preocupe por si está perdiendo el tiempo propio o el de otros; se limita a ser responsable y a tomar todas las medidas. Las lesiones en la cabeza son una de esas categorías de las que hay que estar seguro.

En otro tipo de lesiones, hay que estar pendientes de si se manifiestan vértigo, dolores de cabeza o alteraciones de la visión. Si el golpe en la cabeza ha sido fuerte, telefonee a su homeópata y fije una cita urgente con un osteópata craneal. Este tratamiento inmediato complementará los remedios que pueda haber administrado ya, y una segunda opinión puede aumentar su confianza.

Si después de una lesión en la cabeza se producen alteraciones de la visión, resulta útil saber que Cicuta virosa es el remedio más indicado. Puede que el paciente gire mucho los ojos, como si quisiera aclarar su visión, o que le cueste encontrar las palabras para expresarse; es posible que vea doble. A veces, esto va acompañado de movimientos espasmódicos de la cabeza. Si el homeópata no puede atenderla de immediato, en ese lapso de tiempo administre una dosis de Cicuta a la potencia 200.

También hay que consultar al homeópata acerca del remedio para una lesión craneal cuando el paciente se muestra aletargado, perezoso, ensimismado, carente de motivación y espeso; tendrá la sensación de que la herida ha ralentizado por completo todo el mecanismo. Incluso es posible que el mismo paciente diga que se siente como fuera del cuerpo. Esta es exactamente la imagen de Opium. Si es así, nada excepto este remedio sacará al paciente de su estado; vaya a ver a su médico, pero si no puede hacerlo pronto, haga lo mismo que aconsejamos con Cicuta (véase lo dicho antes) y lleve al paciente al hospital, dado que se trata de un estado potencialmente peligroso.

Las cefaleas, el vértigo y las náuseas después de una lesión craneal, que persisten a pesar de la administración de Arnica, suelen requerir una dosis de Natrum sulphuricum (en los casos graves se recomienda 1M; siga los consejos dados para Cicuta). Natrum funciona bien después de Arnica, de modo que no entran en conflicto.

GOLPES EN LA ESPALDA

Las lesiones dorsales más frecuentes son resultado de accidentes en los que el paciente o bien cae mal sobre la espalda y se produce una torsión (una torcedura), o bien aterriza sobre el cóccix (la rabadilla). Ambos golpes son considerables, y si no se tratan pronto pueden tener consecuencias a largo plazo. ¡Acuda a Urgencias cuando se produzca una lesión dorsal grave!

Por lo general, Arnica es el primer remedio que hay que aplicar en las lesiones de la espalda cuando el paciente se ha quedado sin aliento y ha padecido una torsión violenta. La persona siente dolor y conmoción. Arnica contribuye a relajar el espasmo concentrado en el diafragma, el punto que el accidentado tensa en el momento del impacto. Esto puede causar palpitaciones además de irritabilidad. Como los músculos se han visto afectados (en la torsión), generalmente habrá que complementar Arnica con Rhus tox., indicado para los espasmos musculares que causan rigidez, dolor y agitación. Es buena idea usar Arnica 200 (dos dosis al día durante tres días), seguida de Rhus tox. 30 (una dosis cada 3–4 horas hasta que remitan los síntomas). En caso de que los síntomas sean graves, está justificado usar Arnica 1M y Rhus tox. 200 siguiendo la misma posología. Estos dos remedios son totalmente complementarios, y funcionan estupendamente juntos. Si a pesar de su administración persisten los dolores, puede ser que la torcedura que tuvo lugar durante el accidente haya activado un patrón de torsión en todo el sistema. Esta situación requiere un tratamiento profesional; es posible que el terapeuta deba recetar Ayahuasca para aliviar la torcedura.

Si ve que una persona que ha padecido una lesión dorsal se pone en pie, agitada, y va de un lado para otro intentando mantener la flexibilidad, esto es una indicación de que requiere Rhus tox. Si esto parece lo más pertinente, existe un tercer remedio que puede complementar a Rhus tox. y a Arnica: Calcarea carb. 30 resulta muy eficaz en situaciones como esta si se administra justo antes de irse a dormir, durante tres días, mientras se administran los otros dos remedios tal como se ha indicado. Relaja los nervios alterados de la médula espinal, mientras los otros dos remedios cumplen su misión.

De vez en cuando, en lesiones repentinas y graves en la columna, Arnica es insuficiente si hay espasmos en los músculos que conectan todas las vértebras. Arnica no alivia los espasmos musculares intensos cuando existe una gran sensibilidad al dolor. En tales casos, resulta muy eficaz alternar Arnica a una potencia elevada con Nux vomica 30 o 200 (a intervalos de 20–30 minutos). Por lo general, no es necesario administrar más de tres o cuatro dosis de ambos remedios. Si surge la necesidad de aplicar esta receta, es esencial hacer una visita al osteópata craneal. Si persisten los dolores en los nervios, administre Hypericum 30 dos veces al día.

En caso de lesiones dorsales, debe comprobar también los riñones. Estos dos órganos se encuentran situados a ambos lados de la columna, por debajo de la caja torácica, un poco más arriba de lo que piensa mucha gente. Si se detectan dolores en la zona renal, se recomienda hacer una visita urgente al osteópata craneal; telefonee también a su terapeuta. Puede que sea adecuado el uso de Arnica, pero si tiene Bellis perennis a 30 o 200, úsela en su lugar. Si detecta sangre en la orina, es necesaria la atención hospitalaria inmediata.

Otro remedio que vale la pena considerar en las lesiones dorsales es Quercus. Resulta invaluable cuando el paciente resiste estoicamente el dolor, y pretende seguir con su vida cotidiana pero no puede debido a los espasmos, que pueden ser tan intensos que le obliguen a permanecer tumbado de espaldas. Quercus es el remedio indicado para las personas que quieren seguir activas pase lo que pase. Admiten la gravedad de la lesión (a diferencia de Arnica), pero les inquieta tener que interrumpir su actividad habitual. También es un remedio que puede usarse después de que Arnica haya concluido su trabajo en la zona afectada; Quercus ayuda a las personas a sentirse más fuertes después de un accidente. Es totalmente complementario con Arnica. Si se administra como remedio único para una lesión, use la potencia 1M. Si se administra como remedio complementario después de Aconitum, Arnica o Rhus tox., use 30.

DISTENSIONES DORSALES