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LA HISTORIA DE UNA DE LAS BANDAS MÁS ICÓNICAS DEL HEAVY METAL Con más de cuatro décadas en plena vigencia, Iron Maiden han pasado de ser adalides de la New Wave of British Heavy Metal a convertirse en referentes de posteriores generaciones de músicos, poseedores de una discografía ejemplar y dueños de los escenarios. La influencia de su música es notoria en todos los rincones del planeta. Han vendido millones de discos y tienen cientos de miles de fans repartidos por todo el mundo. Fieles a su estilo a lo largo de su trayectoria, sus actuaciones en vivo continúan siendo un referente para todos los músicos y aficionados. •El primer concierto en el East End de Londres. •The Number of the Beast: la consagración definitiva. •La gestación de Live After Death. •Powerslave: una de las expresiones más puras del Heavy Metal de todos los tiempos. •La influencia de Iron Maiden en las posteriores generaciones del metal. Iron Maiden es una de las bandas más representativas del heavy metal. Surgidos en los barrios obreros de Londres y fundados en 1975 por el bajista Steve Harris, están considerados como uno de los grupos más importantes del metal de todos los tiempos. Han vendido más de cien millones de discos desde sus comienzos como líderes de la New Wave of British Heavy Metal, papel al que contribuyeron en mayor medida la ambición musical de Harris y la sagacidad empresarial de su representante Rod Smallwood. Ambos llevaron a la banda a la conquista del mercado estadounidense, ergo mundial, en el que se asentaron gracias a obras maestras como The Number of the Beast (1982), Piece of Mind (1983) y Powerslave (1984), pilares de una leyenda. Con más de cuatro décadas a sus espaldas, Iron Maiden se han convertido en ilustres del heavy metal mundial. Una de las pocas formaciones de su generación que han perpetuado su marchamo entre los aficionados más jóvenes del rock, sobreviviendo a las modas, a la crisis del negocio musical y al reto artístico de renovarse en cada nuevo trabajo sin perder por todo ello su esencia. •Iron Maiden en la New Wave of British Heavy Metal. •El origen de una leyenda. •Killers y la primera gran gira internacional. •"Rime of Ancient Mariner", o la inspiración surgida de un poema de Coleridge. •El papel de Blaze Bayley, el cantante vocalista que sustituiría a Dickinson. •La conclusión de la gira The X Factour visitando Brasil, Chile, Argentina y México.
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Veröffentlichungsjahr: 2018
Prólogo
1. El nacimiento de la doncella de hierro
2. El origen de la leyenda
3. La bestia
4. Nuevos horizontes
5. Los años Bayley
6. El retorno
7. La última década
8. El legado
Discografía
Discos en solitario
Videografía
Las giras
Bibliografía seleccionada
«…et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo.»
«Creo que lo más importante ha sido mantener la integridad. En Iron Maiden siempre hemos tenido muy claro quiénes éramos, quiénes queríamos ser y quiénes no queríamos ser. Siempre hemos sido nosotros contra el mundo, por encima de tendencias y de cualquier opción con la que no nos sintiéramos cómodos y que pudiera traicionar nuestra esencia. No hemos querido salir en revistas sensacionalistas, ni en ‘reality shows’, ni en anuncios frívolos. Nuestra esencia era más importante y hemos sabido mantener nuestra integridad. El resultado ha sido una carrera de éxito.»
Bruce Dickinson
«Si Steve no llevara las riendas de todo esto, Iron Maiden habrían desaparecido hace mucho tiempo. Steve guía a la banda y no tiene nada que ver con ser un controlador, sino con llevar a cabo una especie de control de calidad, que va desde el diseño de las portadas hasta la música. Alguien tiene que ocuparse de ello y Steve lo ha hecho desde el principio.»
Dave Murray
—¿Qué les dirías a los que piensan que Iron Maiden ya no son importantes? —A tomar por culo.
Steve Harris, Metal Hammer, 1995
«En realidad, un concierto de Iron Maiden de 2017 no es tan diferente de un concierto de Iron Maiden de 1987. Por supuesto, la tecnología es distinta y Bruce Dickinson se viste como si estuviese en una banda de nu-metal de principios del siglo XXI, pero si estás buscando un espectáculo con una gran puesta en escena, una mascota que se mueve y solos de guitarra, la Doncella que amaste entonces es la Doncella que seguirás amando ahora.»
Cory García, Houston Press, 2017
Iron Maiden son, con permiso de Judas Priest, la banda más representativa del heavy metal. Y en ambos casos, al igual que en el de otros muchos, son la reafirmación del sueño de los hijos de la clase trabajadora británica. El de la banda de Rob ‘Metal God’ Halford desde la industrial Birmingham (a su vez cuna de otra vaca aún más sagrada, Black Sabbath), mientras que en el caso de la Doncella de Hierro, desde los barrios obreros de Londres. El padre de Harris era camionero y el de Smith pintor, mientras que la madre de Murray trabajaba ocasionalmente como camarera. El padre de Dickinson, nacido en Worksop, en el corazón de Inglaterra, era mecánico, así que otro miembro más de una clase obrera, cuya pertinencia marca, enorgullece y diferencia, pero que aún así ha ganado a lo largo de su carrera como cantante el dinero suficiente como para permitirse el capricho de invertir en 2015 medio millón de euros en Hybrid Air Vehicles, una compañía aérea embarcada en el proyecto de construir el Airlander, un avión híbrido similar a un dirigible y considerado la aeronave más grande de la historia.
Musicalmente, los orígenes de Iron Maiden se circunscriben a las postrimerías de 1975, año en el que se publicaron álbumes clásicos del hard/heavy rock, como Physical Grafitti, de Led Zeppelin; A Night at the Opera, de Queen; Wish You Were Here, de Pink Floyd; Caress of Steel, de Rush; Sabotage, de Black Sabbath; High Voltage, de AC/DC; Welcome to my Nightmare, de Alice Cooper... Afortunadamente, en aquel entonces la industria musical, o mejor dicho, el gran público, era capaz de absorber tanto derroche de talento, condicionando las fruslerías sonoras al circunspecto apartado de simple anécdota. En los años setenta, al igual que antes en los cincuenta y en los sesenta, cantidad y calidad iban de la mano.
También es cierto que en 1975 el punk –que rechazaría en vano un futuro que le sería favorable– se estaba gestando en Londres. Fue tan abrasador su inminente y virulento alcance que hasta algunos lumbreras quisieron ver en el retoño musical de Steve Harris la crudeza y el descaro del fugaz género. Risas, porque esa ocasional evaluación regiraría al bajista, que se defendió contenida pero palmariamente con declaraciones como «para cortarse el pelo bastan dos minutos, pero para hacerlo crecer hacen falta más de dos años» o la explícita «el punk es heavy metal mal tocado.»
Lo del maridaje con el género del que hicieron gala Sex Pistols y demás surgió de cierta carencia auditiva de algunos que mal entendieron la terrible producción del primer disco de la banda como propósito ubicado en la intersección del punk y el hard rock tradicional. En realidad, Iron Maiden, el álbum, acabaría imponiéndose como boceto fresco y directo de las pautas que tan sólo dos años después harían de Maiden una de las bandas definitivas del rock duro internacional.
Tras el más logrado Killers (1981), Iron Maiden fueron aceptados como miembros de la New Wave of British Heavy Metal, papel al que contribuyeron en mayor medida la ambición musical de Harris y la sagacidad empresarial de Rod Smallwood. Ambos llevaron a la banda a la conquista del mercado estadounidense, ergo mundial, en el que remataron su presencia con las obras maestras The Number of the Beast (1982), Piece of Mind (1983) y Powerslave (1984), cimientos de una dilatada carrera y una merecida leyenda forjada por temas clásicos como «22 Acacia Avenue», «Hallowed be thy Name», «Run to the Hills», «The Number of the Beast», «The Trooper», «2 Minutes to Midnight», «Aces High»...
Luego, una segunda vuelta de tuerca con dos títulos más osados, Somewhere in Time (1986) y Seventh Son of a Seventh Son (1988), en los que Harris daba rienda suelta a sus pretéritas aspiraciones de emular desde la calculada equidistancia a progresivos como Rush y Yes. Después, No Prayer for the Dying (1990) y Fear of the Dark (1992), preámbulo bicéfalo de la desértica travesía de años sin Smith, doce, y Dickinson, cinco, reemplazado este último por un inadecuado Blaze Bayley. Por contra, el substituto de Smith, Janick Gers, resultaría un acierto total, tanto que su contribución musical y carisma personal durante los años noventa llevarían al quinteto a sexteto.
Con el siglo XXI, llega la resurrección y definitiva consagración de la Doncella de Hierro. Etapa, esperemos que inconclusa durante mucho tiempo, que se inició con el revitalizante Brave New World (2000), al que siguieron trabajos en estudio que parte de la crítica se empeñaría en devaluar en favor de títulos pretéritos, por la asimilada convicción de que lo moderno es decadente y lo pasado legítimo. Modismo, no obstante, que no impide apreciar Dance of Death (2003), A Matter of Life and Death (2006), The Final Frontier (2010) y The Book of Souls (2015) como grabaciones vigorosas y que han servido para apuntalar a Iron Maiden como maestros del heavy rock.
Con el paso del tiempo, sometidos a una intensa actividad –más prudente e inteligente que en el pasado–, Iron Maiden se permiten, año tras año, innumerables y vastos baños de masas, tanto en sus propias giras como en diversos festivales ad hoc; lanzar cuidadas líneas de merchandising, que incluyen su propia marca de cerveza, The Trooper, y viajar en su propio Boeing 747, pilotado por el avezado y siempre inquieto Dickinson.
No está mal para los hijos de una clase obrera a la que los distintos gobiernos laboristas y conservadores británicos vienen doblegando desde 1970.
«Siempre hemos sido un grupo por y para la gente. Nunca hemos sido un producto de los medios. De hecho, nunca hemos intentado complacerlos.»
Bruce Dickinson
Waltham Forest es un pequeño distrito de algo más de un cuarto de millón de habitantes, perteneciente al ceremonioso condado denominado como Gran Londres, una de las principales regiones económicas de Europa desde su creación administrativa en 1965.
En particular, Waltham Forest es un buen ejemplo del acomodado proletariado inglés; un lugar con zonas residenciales de nivel medio, parques meticulosamente empavesados y zonas boscosas. Y fue en uno de sus barrios, Leytonstone, once kilómetros al noroeste de Charing Cross, donde el 12 de marzo de 1956 nació Stephen Percy Harris.
En los años cincuenta del pasado siglo, las calles de Leytonstone, cuyas edificaciones bien podrían hermanarse con algunos de los vecindarios de la clase trabajadora londinense mucho más conocidos internacionalmente, como Portobello o Camden Town, rebosaban de chavales que, al igual que Harris, soñaban con convertirse en futbolistas y emular las hazañas de ídolos como Jimmy Greaves, pletórico en sus años en el Chelsea y en el Tottenham Hotspur, o Ron Davis, a su paso por Southampton. De hecho, Harris llegaría a militar en los juveniles del West Ham, el histórico club de la Premier League que en la liga 1972-1973 tendría en sus filas al máximo goleador de la temporada, Pop Robson.
Pero mientras cursaba estudios en el Leyton County High School, un centro de secundaria para chicos, una lesión le encaminó a centrarse en su otra afición, la música, interesándose en un principio por la batería, en un intento por imitar al gran Keith Moon, el legendario y excéntrico miembro de los Who. No obstante, la percusión fue descartada por el práctico contratiempo de falta de espacio en casa. Así que, con quince años, Harris acabó comprando una imitación del Fender Telecaster que le costó cuarenta libras: «Mis influencias son muy conocidas: Wishbone Ash, The Who, los primeros Genesis, Jethro Tull y algunos más. Todas bandas increíbles. Tuve mucha suerte de crecer en una época en que la música alcanzó la excelencia».
Iron Maiden en una actuación en el Cart & Horses en 1976.
Con ases de las cuatro cuerdas en mente como John Entwistle (Who), Martin Turner (Wishbone Ash), Rinus Gerritsen (Golden Earring) o Chris Squire (Yes), el despierto Harris adquiriría rápidamente la destreza suficiente como para entrar en su primera banda, Influence, que a finales de 1973 cambiarían de nombre por el de Gypsy’s Kiss, de la que formaban parte los guitarras Dave Smith y Tim Wotsit, el batería Paul Sears (quien en 1977 haría las funciones de mánager de Iron Maiden) y el cantante Bob Verschoyle (en 2015 Verschoyle participaría en el álbum acústico homenaje a Iron Maiden Remembrance, interpretando el tema «Burning Ambition»).
Por aquel entonces, a las mañanas de Steve como basurero le sucedían las noches como miembro de los Gypsy’s Kiss, con los que daría su primer concierto en el Saint Nicholas Church Centre, de la calle Aberfeldy en el barrio londinense de Poplar. Organizó el concierto Dave Beasly, conocido años después como Dave ‘Lights’, responsable de la iluminación en los conciertos de Iron Maiden y creador del Eddie escénico. Aquella actuación formaba parte de un concurso en el que los Gypsy’s Kiss quedaron en segundo lugar, detrás de otra banda local llamada Flame. «Aquella fue la primera vez que vi a Steve –recordaría años después ‘Lights’–. La siguiente vez que nos vimos, él estaba con su novia Lorraine, amiga de mi primera esposa, Kim. Yo me fui de casa a los quince años y vivía en una vicaría. Lorraine me preguntó si Steve podía ensayar allí con su nueva banda, Iron Maiden. Según fue pasando el tiempo me fui involucrando más con ellos y cuando empezaron a hacer sus primeras actuaciones me ofrecí para encargarme del equipo de iluminación, ya que entonces estaba metido en un curso de diseño de interiores e iluminación».
Hasta bien entrado 1974, los Gypsy’s Kiss darían algunas pocas actuaciones más, dos en el Cart & Horses y otras dos en el Bridge House de Canning Town, en el East End londinense, ofreciendo un repertorio formado por versiones de clásicos del hard rock como «Paranoid» (Black Sabbath), «All Right Now» (Free), «Smoke on the Water» (Deep Purple), «Blowin’ Free» (Wishbone Ash) y «Southern Man» (Neil Young), además de dos temas propios, «Heat Crazed Voled» y «Endless Pit», este último origen del más tarde conocido como «Innocent Exile». Pero al contrario que Harris, los Gypsy’s Kiss entendían la música como un entretenimiento: «Supongo que el resto perdieron el interés o algo así. Lo único que querían era ‘probar’. Pero ‘probar’ no era suficiente para mí. Yo quería pasarlo bien con los conciertos y eso es lo que siempre he querido».
Los Gypsy’s Kiss entendían la música como un entretenimiento.
Gypsy’s Kiss se disolverían en el mes de noviembre de 1974, pero en febrero de 1975 Harris ya tenía otro grupo, Smiler, una formación influenciada por el blues que interpretaba su propio material y que estaba formada por los hermanos Mick y Tony Clee a las guitarras, y Dennis Wilcock como cantante, quien definiría el sonido de la banda como «blues a lo Lynyrd Skynyrd; ese tipo de cosas que los hermanos Clee tocaban tan brillantemente». Cerrando la formación estaba el batería Doug Sampson, decisivo en los posteriores Maiden: «Nunca me involucré en el proceso compositivo, sólo acompañaba a Steve cuando él tenía alguna idea –reconocería Sampson–. La única canción en la cual influí fue «Running Free», que nació mientras yo estaba tocando unos ritmos de glam rock, al estilo de Sweet».
El hecho de que Smiler compusieran sus propias canciones llevó a Harris a empezar a hacer lo propio y, de hecho, a esa época pertenecen temas como «Innocent Exile» (en una versión prácticamente definitiva, tras haber sido recuperada del repertorio de Gypsy’s Kiss) y «Burning Ambition», ambos mucho más elaborados que el resto del cancionero de Smiler.
«Sólo una de cada diez bandas con contrato discográfico consigue el éxito suficiente para vivir de la música. Hay muchísima gente con talento en el mundo, pero el talento no diferencia. Lo único que diferencia es la determinación. El entusiasmo y la pasión funcionan muy bien en momentos concretos, pero sólo la determinación es capaz de superar los momentos de desánimo y tedio. Es la diferencia entre el éxito y el fracaso.»
Bruce Dickinson
El 25 de diciembre de 1975 nacieron Iron Maiden, formados por, además de Steve Harris, los guitarristas Dave Sullivan y Terry Rance, el batería Ron ‘Rebel’ Matthews (en los ochenta, miembro de las bandas de Bernie Tormé y John McCoy) y el cantante Paul Mario Day (más tarde miembro de More y Sweet). Para el llamativo nombre del grupo, Harris se inspiró en El hombre de la máscara de hierro, un clásico del cine de aventuras de finales de los años 1930, basado en la novela de Alejandro Dumas y protagonizado por el actor sudafricano Louis Hayward y la actriz norteamericana Joan Bennett. En una de las escenas del film aparecía una caja de tortura antropomórfica, inspirada en la que realmente se había construido en el siglo XIX con el fin de introducir en ella a los condenados que morían por las fatídicas heridas producidas por los numerosos hierros afilados que guardaba en su interior el artilugio de castigo.
La 'dama de hierro', una antigua caja de tortura en la que se introducían a los condenados.
Sin demasiadas dilaciones, el sábado 1 de mayo de 1976 el quinteto daría su primer concierto en el Saint Nicholas Hall de Poplar, presentando un setlist que ya incluía piezas como «Prowler», «Transylvania», «Innocent Exile», «Burning Ambition» y «Iron Maiden». No fue un éxito desde ningún punto de vista, ni musical (el grupo estaba poco rodado), ni de público, ya que la actuación sólo fue presenciada por ocho personas, ni económico, pues el dueño del local les ‘aflojó’ cinco libras.
Lejos de amedrentarse, aquel prototipo de Iron Maiden apostó por curtirse en los escenarios. Ejemplos de su infatigable esperanza son las actuaciones del 5 de noviembre de aquel mismo año, en la que usaron por primera vez pequeñas explosiones y hielo seco como efecto de niebla, o la celebrada una semana después, el día 13, como participantes de un concurso local celebrado en el Queens Theatre de Romford y en el que lograron el segundo premio.
Pero para finales de año la actitud imprevisible y errática de Paul Day llevó al grupo a tener que prescindir de sus servicios y substituirlo por el viejo conocido Dennis Wilcock, vocalmente menos dotado que Day pero con una mayor presencia en el escenario, la cual incluía un número con una espada y sangre falsa, en parte inspirado en la teatralidad de Kiss. Wilcock, a su vez, resultaría involuntariamente determinante en el devenir de Iron Maiden, puesto que fue quien le hablaría a Harris de Dave Murray (David Michael Murray, 23 de diciembre de 1956, Edmonton, Londres). La idea de una banda con tres guitarristas atrajo al bajista, aunque tardaría aún lustros en verla hecha realidad. El propio Murray recordaría cómo entró en la banda: «A Maiden llegué a través de Dennis Wilcock, que fue cantante de la banda a mediados de los años setenta. Hicimos un ensayo y tocamos unas cuantas canciones, «Strange World», «Invasion» y «Iron Maiden», entre otras. Se produjo un momento mágico y me quedé en la banda.»
Cartel publicado por la banda a la búsqueda de un batería.
A lo largo de 1976 el grupo se labraría cierta reputación en el East End londinense, a pesar de los cambios en su alineación, que a finales de año la formaban Harris, Murray, Wilcock, Matthews y el guitarrista Bob Sawyer, conocido también como ‘Rob Angelo’. No obstante, la banda no tardaría en volver a tener problemas, en esta ocasión provocados por Wilcock, que resultó un individuo polémico y manipulador. De esto último lo fue hasta el extremo de llegar a convencer a Harris para que despidiese a Murray, movido simplemente por la subjetiva apreciación de que no simpatizaba con la novia del guitarrista. El avieso Wilcock permanecería en los Maiden hasta comienzos de 1978 (de hecho, su última actuación con el grupo fue la del 17 de febrero en el Bridgehouse de Canning Town), junto a Harris, los guitarristas Tony Moore y Terry Wapram y el fugaz batería Barry Graham ‘Thunderstick’ Purkis, éste último proveniente de Mr. Zero y que abandonaría la banda en la primavera de aquel mismo año para ingresar en Samson.
De la primera actuación que haría con Maiden, celebrada en el Bridgehouse de Canning Town, Moore recordaría: «El concierto fue algo ‘borroso’, como lo suelen ser todos los conciertos en directo. La adrenalina, los nervios, la concentración de todos influyeron para llegar a ese recuerdo difuminado. No obstante, es justo decir que todo el mundo sentía que había algo que no iba bien. Por lo que a mí respecta, creo que el concierto fue en plan amateur y mi aportación no ayudó especialmente a la banda. En muchos aspectos, no fue un buen concierto y durante las siguientes semanas nos provocó inquietud y cierta frustración. Recuerdo mi último ensayo con el grupo muy tenso. No importa lo mucho que me gustaba estar en el grupo, respeté el sueño de Steve, su pasión y energía, en los que yo no encajaba.»
Harris, libre por fin del caprichoso Wilcock, rearmó la banda, llamando para ello tanto a Doug como a Dave. Y como flamante nuevo cantante, y por mediación de Sampson, daría entrada a Paul Di’Anno (17 de mayo de 1958, Chingford, Londres), hasta entonces miembro de los Bird of Prey. En el libro El sonido de la bestia, editado en castellano por Redbook ediciones en su sello Ma Non Troppo, Ian Christie describía a Di’Anno: «Vestido con una camisa negra, un brazalete y un cinturón de púas plateadas, el cantante Paul Di’Anno, un skinhead reformado, dominaba la escena con una pose de Tom Jones, enrrollándose en la mano el cable del micrófono y extendiendo el dedo meñique con una autoridad evidente.»
Primer logo de la banda.
Por lo que respecta al puesto de segundo guitarra, éste iría variando a lo largo de los tres años siguientes, recayendo en músicos como Paul Todd, Tony Parsons y el más efímero Mad Mac; pero se hizo evidente que se consolidó una base estable, integrada por Harris-Di’Anno-Sampson-Murray, conjurados en dedicarse profesionalmente a la música. Un ejemplo de esto es que buena parte del dinero que ganaron en aquella época lo destinaron a la adquisición de un camión para transportar al equipo y a ellos mismos y al que bautizaron como la ‘Diosa Verde’.
«Recuerdo caminar junto a Paul (Di’Anno) por la calle Wardour de Londres y ver a un montón de gente delante nuestro. Pensamos que debía tocar alguna banda importante aquella noche, pero nos dimos cuenta de que llevaban camisetas de Maiden. ¡Iban a vernos al Marquee!»
Doug Sampson
Llegados a 1978, Iron Maiden decidieron plasmar su efectividad en directo en una grabación. Para ello contrataron, por doscientas libras, el estudio Spaceward, fundado en el mes de julio de 1975 por Mike Kemp y Gary Lucas. La sala de grabación se encontraba en los bajos del número 34 de la calle Clarendon, mientras que la mesa de grabación estaba situada en los bajos del número 19 de la calle Victoria. La elección de estos estudios se basó en la calidad de una demo grabada por los V1, grupo en el que por entonces militaban Dennis Wilcock y Terry Wapram.
A bordo de una vieja furgoneta Transit, sin seguro y con neumáticos desgastados, el grupo se dispuso a efectuar una única sesión, producida por Mike Kemp, poco después productor de artistas como Gary Numan y Stranglers, y mezclada posteriormente por Gary Lucas. En la nevada y fría Nochevieja de 1978, única fecha que tenía libre el estudio a un precio ajustado a la economía del grupo, Iron Maiden grabaron, por doscientas libras, cuatro temas: «Prowler», «Invasion», «Strange World» y «Iron Maiden». Maiden pagarían su inexperiencia en el negocio musical, puesto que apalabraron la recogida del máster de la grabación para una semana después, al no disponer de las cincuenta libras que por añadido costaba su adquisición. Cuando al cabo de ese tiempo volvieron al estudio para recogerlo, se dieron cuenta que las pistas de «Strange World» habían sido borradas.
Esto según la versión del grupo. Mike Kemp, por el contrario, declararía años después: «Hubo algunos comentarios maliciosos respecto a que Iron Maiden regresaron para recuperar las grabaciones semanas después de la sesión, debido a que no habían podido pagarlas y que por ello el estudio las había borrado. Mi versión de los hechos no se ha escuchado. La realidad es que por cinco libras a la semana las guardábamos hasta que las bandas pagaban lo pendiente o decidían desentenderse tras las mezclas. Probablemente, ellos no asumieron ninguna de esas opciones.»
Sea como fuere, el EP con los tres temas resultantes –«Iron Maiden», «Invasion» y «Prowler»– se vendería en las actuaciones que el gupo llevaría a cabo durante el segundo semestre de 1979, siguiendo el planteamiento de Rod Smallwood. Sin embargo, a comienzos de año el representante aún no se había cruzado en el camino de los Maiden, por lo que Harris y el resto decidieron entregarle una copia, en formato cassette, a Neal Kay, el DJ residente de The Bandwagon, un pub situado en Kingsbury Circle, próximo a la estación de metro de Kingsway, al noroeste de Londres: «En 1978 el punk era la música que predominaba, pero desde 1975 yo había levantado una pequeña sala de heavy metal en Kingsbury –recordaría Kay. Antes era un pub llamado Prince of Wales, pero la rebauticé con el nombre de The Heavy Metal Soundhouse. En la sala principal cabían unas setecientas personas y tenía un potente equipo de sonido.»
En un principio, Kay se sacó de encima a Harris sin demasiados miramientos (años después se disculparía sinceramente por su condescendencia), aunque, una vez hubo escuchado el material que éste le entregó, se volvió un entusiasta del grupo pinchando constantemente «Prowler» en el Bandwagon: «A principios de enero de 1979 se me acercó un chaval y me entregó una maqueta. Me dijo: Hazme un favor, llévatela a casa y escúchala, ¿vale? Le respondí: Oh, sí, la tuya y cinco millones más. Pero al llegar a casa la escuché y era electrizante. A años luz de cualquier cosa que hubiera escuchado antes. A la noche siguiente la pinché en el Soundhouse y fue una locura.»
Poco a poco los astros comenzaron a alinearse en favor de la banda. Por un lado, Ashley Goodall, representante de EMI, los vió en la actuación que ofrecieron el 10 de marzo de 1979 en el pub Swan de Hammersmith: «Parecían estar más unidos que cualquier otra banda de heavy metal que hubiese visto. Estaban mejor organizados, tenían un nutrido grupo de seguidores, una grabación, camisetas, una identidad… todo parecía estar en su sitio.»
Con Bandwagon como epicentro de su actividad, la popularidad de los Maiden comenzó a propagarse por todo Londres. Mick Parker, el encargado de Music Machine de Camden Town, telefoneó a Neal Kay para saber si podía organizar en su sala un concierto con algunas de las bandas más conocidas del público asistente a The Bandwagon. Con el beneplácito de Kay, el 8 de mayo Music Machine, con capacidad para mil cuatrocientas personas, acogió el primer concierto de la mini-gira The Heavy Metal Crusade, integrada por Samson, Angel Witch y Iron Maiden. Como miembro de Samson, Bruce Dickinson pudo comprobar ya entonces el despunte de la que iba a ser su futura y definitiva banda: «Me resultó evidente que estaban tres pueblos más allá del resto de bandas del cartel. Se me puso la piel de gallina al verlos, la misma sensación que tuve cuando de chaval escuché por primera vez "In Rock" de Deep Purple. Recuerdo que pensé: Joder, ¡Son los Purple de los años ochenta!»
«Iron Maiden parecían tocar diez veces más notas que cualquiera y su deslumbrante enfoque compositivo elevó el nivel musical del heavy metal durante varias décadas.»
Ian Christie, El sonido de la bestia
«A algunos grupos la Nueva ola del heavy metal británico les vino de perlas; por ejemplo, sirvió para aupar a Iron Maiden a la estratosfera.»
Ian ‘Lemmy’ Kilmister, Lemmy, la autobiografía
La New Wave of British Heavy Metal (NWOBHM, en castellano Nueva ola del heavy metal británico) apareció en Gran Bretaña a finales de la segunda mitad de los años setenta, teniendo como epicentro la mítica sala The Bandwagon, un pub de Kingsbury que, como ya se ha dicho, en 1975 reorientó su oferta musical declarándose «la única discoteca de heavy rock de Londres», atrayendo de esta manera a seguidores de Black Sabbath, Led Zeppelin, Rush o Thin Lizzy, en unos tiempos en los que el rock duro estaba en declive por el desinterés de las compañías discográficas, volcadas en el fenómeno musical del momento, el punk.
Como reducto del rock, The Bandwagon, a instancias de su DJ Neal Kay, apostó por grupos noveles, acogiendo así las primeras actuaciones de Samson, Angel Witch, Praying Mantis, Saxon, Motörhead y, por supuesto, Iron Maiden.
La exitosa programación de Bandwagon llamó la atención de Geoff Barton, editor de la revista Sounds (más tarde también lo sería de Kerrang!), quien seguía de cerca a todas aquellas bandas noveles para las que acuñó el término ‘New Wave of British Heavy Metal’, el cual apareció impreso en el número del mes de mayo de 1979. Nueve meses después se publicaba el doble álbum Metal for Muthas, grabación colectiva que el sello Sanctuary Records encargó a Neal Kay y en la que participaron grupos que habían actuado previamente en Bandwagon. Iron Maiden, a la postre cabecillas de la NWOBHM, fueron los únicos que colaron dos temas en el doble vinilo, «Sanctuary» y «Wrathchild».
De la mano de Iron Maiden, 1980 sería el primer año de la New Wave of British Heavy Metal, tal y como Ian Christie lo recordaba en El sonido de la bestia: «En febrero de 1980, Iron Maiden interpretaron "Running Free" en directo en Top of the Pops; más tarde, en mayo, lanzaron el álbum Iron Maiden. El heavy metal británico ya estaba listo para su máximo momento de audiencia y apareció una inundación de álbumes simultáneos.»
Discos del calibre de British Steel, de Judas Priest; Lightning to the Nations, de Diamond Head; Back in Black, de AC/DC; Ace of Spades, de Motörhead; Wheels of Steel y Strong Arm of the Law, de Saxon; Heaven and Hell, de Black Sabbath, despuntaron al mismo tiempo que desde todos los rincones de Gran Bretaña surgían nuevas promesas, como Holocaust, de Edimburgo, o Witchfinder, de Stourbridge, si bien sólo algunas, como Venom, de Newcastle, o Def Leppard, de Sheffield, conseguirían convertirse en grandes nombres.
Iron Maiden en el Bandwagon en 1979.
«Es una buena persona, pero no aguanta mucho a los tontos. ¡Así que no sé cómo ha aguantado a la banda tantos años! Necesitas tener a alguien que coja a la gente de las pelotas y les de un par de guantazos. Pero no le prestes un centavo, porque no sólo no te lo devolverá, sino que, además, terminarás pagándole una comisión.»
Nicko McBrain
Hacia el mes de junio de 1979, Goodall tenía claro que quería fichar a Iron Maiden para EMI, a pesar de que la discográfica no estaba interesada en contratar a bandas de heavy metal. Al mismo tiempo, por entonces, el grupo sabía que debía hacerse con los servicios de un representante que les diese el espaldarazo definitivo. Así que enviaron otra copia de su The Soundhouse Tapes a Rod Smallwood (Roderick Charles Smallwood, 17 de febrero de 1950, Huddersfield, Inglaterra), un antiguo estudiante de Arquitectura que había representado a Steve Harley & Cockney Rebel y que, avizor de las posibilidades del grupo dentro de la convulsiva escena musical británica de aquella época, les organizó un par de conciertos con la intención de evaluarlos.
Las dos fechas escogidas se sucederían en el Windsor Castle de Harrow Road y en el Swan de Hammersmith. La primera, inicialmente prevista para el 9 de julio, no llegó a producirse debido al escaso número de público, mientras que en la segunda, celebrada el 12 de julio, Harris tuvo que encargarse de las labores de cantante durante casi todo el concierto, hasta que, hacia el final del mismo, Di’Anno subió al escenario tras haber sido arrestado por la policía por llevar un cuchillo de dimensiones considerables. A pesar de estos contratiempos, Smallwood aceptó representarlos: «Estaba muy impresionado – recordaría el representante. Nunca había visto a una banda que miraba al público directamente a los ojos y, obviamente, eso les gustaba. Me pareció evidente en aquella primera impresión que era una banda que podía tener futuro. Tenían predisposición, integridad, vitalidad y carisma sobre el escenario y Steve y Davey resultaban muy potentes. Creo que fue su honestidad lo que más me impresionó. Eran auténticos.»
Una de las primeras decisiones de Smallwood fue que la banda debía vender en los conciertos The Soundhouse Tapes, y así se distribuyeron dos mil de las cinco mil copias, mientras que las tres mil restantes se despacharon por correo en tan sólo una semana. Editadas a través del sello creado expresamente por el grupo, Rock Hard Records, a partir del 9 de noviembre The Soundhouse Tapes sería devorado por todos los jóvenes rockeros de clase trabajadora de Londres.
Maiden también consiguieron por aquel entonces cuatro logros decisivos con los que ampliaron sus horizontes: uno fue la entrevista que les hizo la revista musical Sounds, publicada a finales de 1979, poco después de su primera actuación, el viernes 19 de octubre, que fue su segundo logro: en el club Marquee y de la cual el programa de televisión 20th Century Box dio testimonio. El tercero sería su intervención en el programa Friday Rock Show de la emisora Radio 1, filial de la BBC, el 14 de noviembre (recogida en 2002 en el álbum BBC Archives); en esa ocasión interpretaron los temas «Iron Maiden», «Sanctuary», «Transylvania» y «Running Free». El cuarto fue la visita que les harían John Darnley y Brian Shepherd, ejecutivos de EMI, a petición de Smallwood, tras el citado concierto en la sala Marquee. A la velada también asistieron representantes de Chrysalis, pero Smallwood prefirió decantarse por EMI. De hecho, Smallwood no se convertiría oficialmente en mánager de la banda hasta que ésta no firmó su contrato discográfico con EMI, el 15 de diciembre de 1979, y el editorial con Zomba.
Iron Maiden en el Marquee en 1980.
En las negociaciones con EMI, Smallwood insistió en que la vinculación del quinteto con el sello debería ser por tres discos. Por su parte, la discográfica propuso lanzar como primer single «Running free» antes de las Navidades de aquel año, iniciativa que finalmente se pospondría, además de incluir a Maiden en la ya citada compilación Metal for Muthas, de la cual llegarían a venderse veinte mil copias, cifra nada desdeñable para un proyecto que tan sólo incluía artistas noveles.
Aún con todas estas buenas noticias, Sampson no estaba satisfecho. De hecho, se sentía física y mentalmente cansado de las incomodidades de la carretera, que empezaron a pasarle factura. Así que, antes de que ello perjudicase al resto de Maiden, optó por abandonar: «Mi salud no aguantaba el ritmo de las giras y al final fue tiempo de dejarlo todo de lado.» Tras dejar Iron Maiden, Sampson tocaría junto a Tony Parsons, también ex de Maiden, y el hermano de éste, en una banda llamada Pressgang.
De cara al definitivo paso al profesionalismo, y en substitución del citado Parsons, el grupo fichó a Dennis Stratton (aunque ya en aquel entonces se barajó el nombre de Adrian Smith), un guitarrista de Canning Town de veintisiete años con un buen nivel y que había sido miembro de Remus Down Boulevard, banda de boogie rock que había teloneado a Rory Gallagher y a Status Quo. El estilo de Stratton se ajustó a las exigencias musicales sin problemas, si bien cómo entró en Iron Maiden resulta peculiar: «Mi mujer de entonces vio un anuncio en Melody Maker que decía: Iron Maiden, artistas de EMI, buscan guitarrista/coros. Estuvimos dándole vueltas a si responder por escrito o telefoneárles. Tenía un trabajo de pintor en Stratford y cogí el autobús en Stratford Broadway para ir a Canning Town, donde vivía. Una chica se me acercó y me preguntó: ¿Eres Dennis Stratton?, y le dije que sí. Ah, hola. Soy Lorraine, la novia de Steve Harris. ¿Aún no ha llegado a casa? Pues cuando llegues tienes un telegrama de Rod Smallwood para que lo llames, porque están interesados en que te unas a Iron Maiden.» Stratton estaba desconcertado, ya que no conocía ni a Harris ni a nadie del grupo, aunque Lorraine le confesó que el bajista lo había visto actuar con su banda en varias ocasiones.
Al día siguiente, Stratton se encontró con Harris, Murray y Smallwood en un pub de la calle Wardour cercano a la sala Marquee. El representante fue directo al grano: «Steve te quiere en la banda. No sé si tendrás algún problema en aprenderte el material.» El grupo también quería a alguien con cierta experiencia sobre el escenario, preveyendo que tras la grabación de su primer disco tendrían que lanzarse a la carretera en su primera gira profesional. Stratton aceptó la propuesta y, tras preparar el repertorio acordado, acudió a la audición en el local que los Maiden tenían en los Hollywood Studios, situados en Clapham, próximos a donde Murray vivía en aquel entonces con su madre. Stratton recordaría cómo salió airoso de la prueba: «Me dijeron: Es exactamente lo que estábamos buscando. Estás dentro.»
