Isabella y Torben - Camille Bech - E-Book

Isabella y Torben E-Book

Camille Bech

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Beschreibung

"Ella se había olvidado por completo de John y la fantasía de esa mañana ni siquiera existió. No había nada en su mente aparte de estar con este hombre a su lado. Le sintió abrir su vestido por la espalda y su mano segura contra su piel." —————— A Isabella le encanta su trabajo que le permite volar recorriendo el mundo, así como le encanta el flirteo con John, uno de los pilotos que acaba de traerla en el último vuelo que acaba de aterrizar, dejándole por delante un fin de semana para estar en casa y descansar… quizás también fantasear un poco con él… No está a la espera de cruzarse con un desconocido, un hombre elegante y maduro que de forma muy inesperada le hará cambiar el curso de sus fantasías y sus deseos.

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Seitenzahl: 43

Veröffentlichungsjahr: 2020

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Camille Bech

Isabella y Torben

LUST

Isabella y Torben

Original title:

BEGÆRETS MAGT - Isabella og Torben

Translated by Cymbeline Núñez

Copyright © 2017 Camille Bech, 2020 LUST, Copenhagen.

All rights reserved ISBN 9788726498257

1st ebook edition, 2020. Format: Epub 2.0

No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.

Isabella y Torben

Isabella se estiró en la cama. Se había acostado tarde la noche anterior. Aún le dolían los pies después de todas las horas que había pasado llevando tacones, y estaba aliviada de que tendría el fin de semana completo para descansar. Se habían retrasado en Nueva York y no despegaron hasta pasadas tres horas y media de la hora programada para el despegue. Ella llevaba seis años trabajando como azafata de vuelo y le encantaba su trabajo que le permitía ver casi el mundo entero. Estaba pensando en John, él había sido uno de los pilotos del avión que venía de Nueva York la noche anterior,  y le había hecho saber que la deseaba.

Ella suponía que él estaba casado; era un poco mayor que ella, pero muy atractivo, incluso sin tener en cuenta el precioso uniforme que excitaba a la mayoría de las mujeres. Había atravesado el avión unas cuantas veces durante el viaje, y cada vez, se había rozado de una forma innecesariamente dura contra sus nalgas firmes cuando tenía que pasar por delante de ella en el pasillo estrecho del avión. Ella había contenido el aliento cuando él le susurró que era hermosa mientras apretaba su pene contra sus nalgas de vuelta a la cabina del piloto. Él se había propasado, pensó ella, y mucho. Pero no se podría considerar que era realmente acoso sexual si ambas partes disfrutaban.

Habían volado juntos en otras ocasiones y ella sabía desde hacía tiempo que a él le gustaba su aspecto, pero nunca lo había demostrado de una manera tan clara hasta entonces. Cuando aterrizaron en Copenhague, él dejó el avión con un colega rápidamente, y ella sólo le vio un instante mientras se metía en su coche y se alejaba.

Ella retiró las mantas y la sábana y dejó que su mano se deslizara hasta su vientre antes de colocar ambas manos en cada uno de sus pechos redondos y agraciados, luego, cerrando los ojos y amasándolos, mientras se imaginaba que eran las manos fuertes y bronceadas de John. Respiró un poco más pesadamente, y la increíble sensación cálida de la excitación se difuminó desde su coño hasta el resto de su cuerpo, mientras ella cautelosa, experimentalmente, susurró su nombre. Daba gusto, no tuvo ninguna dificultad en imaginarse cómo sería estar con él, y el pensamiento hizo que la calidez la invadiera.

Una de sus manos se abrió camino abajo, mientras que la otra jugueteaba  ávidamente con sus pezones, que se habían endurecido y vuelto más sensibles con cada toque ligero. Daba un gran placer, y jadeó mientras sus piernas levemente dobladas se abrieron y dejó que sus dedos se deslizaran hacia arriba y hacia abajo en su coño que ya estaba mojado. Pronto dejó que sus dedos se deslizaran hacia dentro y gimió en voz alta. Empezó a moverse rítmicamente contra sus dedos. Habría dado lo que fuera porque él estuviera allí en ese momento. No habría titubeado ni un instante. Sus muchos avances y flirteos en el avión la habían debilitado.

Ella se había enamorado de él, sin duda alguna, y se estaba obsesionando cada vez más con su idea. Había sentido su erección muy claramente cuando se había apretado contra ella fuertemente en el pasillo, allí entre los pasajeros y le había susurrado lo hermosa que estaba. Ella llevaba el pelo largo y rubio recogido mientras trabajaba, pero durante las últimas semanas se había asegurado de soltarse la melena al bajar del avión de manera que él pudiera ver lo seductoramente bella que era. Era alta y esbelta, y sus ojos azules brillaban cuando le miraban. Estaba segura de que él sabía lo que ella sentía por él.

Estiró la mano para alcanzar un consolador que tenía en la mesilla de noche. Después de que ella y Danny se divorciaron hacía casi un año, lo había usado con frecuencia. Necesitaba sus orgasmos y quería estar en forma para cuando, esperaba que fuese pronto, volviera a tener una vida sexual activa. Ella y Danny habían hecho el amor varias veces al día durante los primeros años. Eran insaciables y estaban en la misma onda en cuanto a probar sus límites y explorar de forma juguetona y guarra maneras nuevas de hacer el amor. Pero Danny había pedido el divorcio cuando ella se negó a abandonar su trabajo. Él quería una mujer que estuviera en casa todas las noches, y ahora había encontrado una que lo estaba.