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El fenómeno cultural Kinfuiti, ha sido objeto de estudio del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (Cidmuc) para resaltar una manifestación centenaria vigente y dotada de una particularidad muy genuina, que ha motivado la exploración de esta expresión que resalta actualmente el arraigo de una cultura de antecedente africano con poca divulgación y exclusivamente conservada en una localidad de la zona occidental de Cuba. La autora de este libronos adentra en una manifestación de antecedente Congo donde religión, música y danza se entrelazan para dar continuidad a una tradición iniciada y preservada por una población de esclavos y sus descendientes. Aquí encontrará detalles de lo que acontece los días 12 y 13 de junio, en la víspera y el día de San Antonio, así como de los cantos y toques (interpretados por los practicantes portadores) característicos de la celebración en Quiebra Hacha, único vestigio de la presencia del Kinfuiti, nombre del singular instrumento de raíz africana, del conjunto instrumental, los cantos, los toques y baile que caracterizan la manifestación.
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Seitenzahl: 125
Veröffentlichungsjahr: 2017
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Título original:Kinfuiti. Cantos y toques en la fiesta de San Antonio de Padua
Texto original, selección musical y fotográfica: Mercedes Lay BravoGrabaciónin situ, Raúl Díaz Puig, Laura Vilar, María Elena VinuezaDigitalización de las grabaciones, restauración digital de las grabaciones, edición y masterización: Raúl Díaz Puig
Transcripción musical: Mercedes Lay BravoFotos: Frank Escariz, Ángel de la Osa
Edición y corrección: Ernesto Pérez Chang
Corrección de versión ebook: Gladys Mayola Suárez
Edición digital de partituras: William Sotolongo
Diseño de colección: Jorge Méndez Calas y Susana de la Cruz Rodríguez
Diseño de cubierta e interior, mecacomposición: Susana de la Cruz Rodríguez
Digitalización de imágenes: Annette Gallart Creagh / William Sotolongo
Restauración digital de imágenes: Elisa Álvarez/Susana de la Cruz Rodríguez
Archivo sonoro y fotográfico Cidmuc.
© Mercedes Lay Bravo
© Sobre la presente edición: Ediciones Cidmuc, 2013
ISBN: 978-959-7216-28-5
Ediciones Cidmuc
Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana
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Prólogo 7Agradecimientos 20Introducción 22Quiebra Hacha 27La fiesta de San Antonio, San Antonio de Padua,Patrón del cabildo de Quiebra Hacha32Los toques de Kinfuiti 41La fiesta de San Antonio 43El toque en la fiesta de San Antonio 49El conjunto instrumental de Kinfuiti 64El tambor kinfuiti 72La construcción75Técnica de ejecución81Los ngomas 85La construcción87Técnica de ejecución88La guataca , La construcción91Técnica de ejecución 92Las maracas 94La construcción94Técnica de ejecución96Análisis de la música 99Recolección 99Transcripción 102Los cantos y toques 108Metodología utilizada para el análisis 108Cantos 110Caracterización de los cantos 127Toques 130Caracterización de los toques 137Ejemplos musicales 142 Testimonios170Bibliografía 172
El legado de los pueblos bantuhablantes en Cuba es uno de los más antiguos y estables, precisamente, por ser de los primeros grupos humanos que fueron objeto de la trata forzada de africanos esclavizados en las Américas y el Caribe.
El área histórico-cultural de procedencia es la que hemos identificado en otras ocasiones con la Zona IV. Entre Cabo López y Cabo Negro1 y se corresponde con una parte del gran conglomerado de pueblos de habla bantú, que abarca los actuales territorios de Gabón, Congo, República Democrática del Congo y Angola. No es posible comprender la complejidad multiétnica del área y su riqueza cultural sin hacer unas referencias necesarias, a lo que se conoce como «civilización bantú»2 o «mundo bantú»,3 desde el punto de vista etnolingüístico y territorial.
1 Véase Jesús Guanche: Africanía y etnicidad en Cuba, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, 2011, pp. 132-159. [Todas las notas pertenecen a los autores, excepto cuando se indique lo contrario (N. del E.)].
2 El Centro Internacional de la Civilización Bantú (CICIBA), fundado en 1983 y con sede en Gabón, desarrolla esta abarcadora concepción en sus trabajos.
3 Estudiosos de Angola, por ejemplo, también emplean esta denominación para referirse a la amplia difusión de este conglomerado lingüístico y espacial en África al sur del Sahara.
Los estudios lingüísticos y genéticos señalan que los primeros grupos humanos bantúhablantes eran originarios de la parte oriental de lo que hoy es el territorio de Nigeria, colindantes con el corredor del actual Camerún hacia el sur en una inmensa área de África central y oriental hace unos dos mil años. El proceso de amplia dispersión de estos pueblos se encuentra asociado con el temprano uso del hierro, la agricultura y la alfarería. Aunque la agricultura y el manejo del hierro parecen haberse diseminado juntos, el análisis lingüístico más reciente señala que la expansión bantú se efectuó antes de la denominada Temprana edad del hierro.
El conjunto de lenguas bantú forma parte de la rama Benué-Congo de la familia lingüística Níger-Congo. Se habla ampliamente en África oriental y en zonas tan distantes de su sitio de origen como al sur del Sudán. Los hablantes de las lenguas Benué-Congo se expanden dentro de Nigeria oriental y en las áreas inmediatas al sur de Camerún. Si se estima el tiempo que tomaría para las lenguas de este origen la diferenciación de un antepasado común, según la técnica conocida como glotocronología, los lingüistas consideran que los hablantes del proto-bantú comenzaron a extenderse a lo largo de los bosques tropicales y las márgenes de la sabana inmediatas al ecuador hace aproximadamente unos cuatro mil años. El empleo del proto-bantú estaba cambiando el léxico de los cultivadores de ñame y palma aceitera, así como de los pescadores costeros, debido a la antigüedad de palabras bantú que se les relaciona. En cambio, como pudiera inferirse de su temprana invención, no aparecen términos del proto-bantú en el uso del hierro ni en los herreros. Las ramas oriental y occidental de las lenguas bantú comparten palabras relacionadas que se refieren a los forrajeros. De ese modo, se adoptaron tecnologías férricas probablemente después que el proto-bantú ya se había dispersado a lo largo del bosque tropical lluvioso, aunque hubo una dispersión secundaria hacia el este y el sur.
Hacia el año 1500 a.n.e. los hablantes del proto-bantú se habían establecido en la costa de lo que hoy es Gabón. Los modelos lingüísticos sugieren que desde allí emigraron a lo largo de dos rutas distintas que comienzan alrededor del año 1000 a.n.e. Un grupo se dirigió hacia el sur (lo que hoy es Angola) y dio lugar al Grupo Bantú Occidental. Paralelamente, el Grupo Bantú Oriental se extendió al este y sudeste. Aunque estudios anteriores consideraron que el uso del hierro había conducido a la rápida expansión hacia el sur, otras teorías enfatizan en la adaptación de nuevos cultivos como el mijo, una práctica que probablemente se difundió entre los hablantes de las lenguas Sudánica y Cushítica debido a los tempranos contactos de los pueblos bantú cuando estos pasaron del este hacia regiones más áridas. No obstante, las razones exactas que posibilitan explicar la expansión bantú aún permanecen inciertas.
Cuando los bantú orientales localizaron Urewe en la región de los Grandes Lagos durante los últimos milenios a.n.e., las palabras que emplearon para el uso del hierro ya estaban extendidas. Desde Urewe se movieron rápidamente al sur y más tarde al este, hasta alcanzar la costa oriental entorno al siglo II a.n.e. Igualmente, el Grupo Bantú Occidental se había movido hasta el territorio de la actual República Democrática del Congo hacia el año 400 a.n.e. Las evidencias genética y lingüística sugieren que cuando los Bantú Orientales se desplazaron al sur y al oeste del Lago Tanganika, y entraron en contacto con los Bantú Occidentales, ya estos se habían establecido y llevaban largo tiempo de relaciones culturales.
No es posible explicar por un solo factor el rápido proceso de expansión bantú hacia el sur y el este, aunque se han sugerido varias hipótesis. Una parte de la migración bantú temprana se efectuó por la apropiación simple de tierras de los agricultores que desplazaron a los koisan (cazadores-recolectores) quienes eran nómadas y poseían bajas densidades de población. Otros estudios toman en consideración el creciente desecamiento del Sahara hacia el tercer milenio a.n.e., que aceleró la pérdida de la sabana arbórea, el bosque lluvioso y generó la necesidad de ocupar nuevas áreas de cultivo. Sin embargo, la expansión bantú fue motivada por varios y continuos procesos de ocupación territorial, a la vez que indica múltiples factores influyentes. Por ejemplo, la introducción o invención del hierro pudo haber contribuido a la más rápida expansión de los bantúhablantes después de los primeros milenios a.n.e., lo que habilitó más tierras aptas para la agricultura y el empleo de instrumentos más eficaces. La difusión de plátanos y ñames procedentes de Asia constituyó también un factor favorable en la difusión de especies vegetales en climas más húmedos y con ellos las técnicas de cultivo y los hábitos de consumo.
Entre los años 500 y 1000 la mayor parte de la ocupación bantú ya había tenido lugar. Hoy los bantúhablantes viven en una amplia gama de ecosistemas y han adoptado numerosas estrategias de subsistencia.
La presencia de grupos humanos procedentes de este extenso territorio africano en Cuba, desde inicios de la época colonial mediante el tráfico de africanos esclavizados, es identificada de modo general con la denominación metaétnica congo, condicionada por su denotación topográfica e hidrográfica. De ellos ha sido posible identificar a muchos africanos de origen banda, boma, bubi, fang, kamba, kongo (propiamente dichos), kuba, marawi, mbala, mbamba, mbundu, ndamba, nganguela, nhaneca-humbi, ovimbundu, rundi, songe, sundi, téké y yaka, un amplio grupo de pueblos extraídos de sus respectivos territorios de origen y vendidos en diferentes momentos históricos a través de esa gran cuenca fluvial: el río Congo. Muchos de ellos tuvieron una temprana vinculación con el comercio trasatlántico de esclavos y su presencia en Cuba se observa en las más variadas denominaciones.
En el caso específico del pueblo kongo (ocasionalmente referido como bakongo o congo),4 son el etnos más grande de la República Democrática del Congo, uno de los mayores al sur del Congo y también se ubican al norte de Angola.5 Actualmente son más de cinco millones de personas. Hablan el kikongo una de las lenguas bantú con trece variantes dialectales.
4 De modo general se distingue en la literatura antropológica el término kongo (con k) para referirse al pueblo (etnia), respecto de congo (con c) para referirse al territorio, a países o al caudaloso río.
5 El topónimo kongo y congo se reitera en los referidos países. Aparece como kongo en Kasai Occidental, en tres ocasiones en el Bajo Congo (República Democrática del Congo) y en dos ocasiones en la República Popular del Congo; y como congo en cuatro ocasiones en Angola.
Aunque ahora se encuentran divididos a lo largo de tres países en África Centro-occidental, los kongo constituyeron un importante reino centralizado que se extendía entorno a los ríos Congo (Zaire), Kwango y Kwanza. Sus antepasados se establecieron en pequeñas comunidades agrícolas desde antes del siglo xii. Estas comunidades se fueron relacionando mutuamente y hacia el siglo xiv formaron parte del reino conocido por Mbanza Kongo, un pueblo que creció apoyado en el desarrollo de la agricultura cercana a la desembocadura del río Congo. Los dignatarios de Mbanza Kongo lograron organizar las comunidades circundantes en territorios tributarios, recaudaron impuestos e instituyeron un sistema monetario mediante conchas (denominadas nzimbu) que los pescadores reales obtenían en la isla de Luanda. Los dignatarios eran responsables de la protección de todo el territorio, de su población y de las ceremonias religiosas.
El primer contacto documentado entre los kongo y los europeos se efectúa en 1482 cuando el explorador portugués Diego Cão navegaba por la desembocadura del río Congo y sostuvo los primeros encuentros con este pueblo. Más tarde propició el viaje de emisarios kongo a Portugal, que regresaron en 1491 con misioneros católicos y soldados, así como con productos europeos para el rey, Nzinga Nkuwu, quien fue bautizado, aunque luego abandonó el catolicismo. Su hijo, Nzinga Mbembe, más tarde denominado Afonso (o Alfonso), ascendió al trono en 1507 y gobernó como un ardiente e ilustrado cristiano hasta su muerte en 1543. Asumió el catolicismo como religión oficial e invitó misioneros para educar y catequizar a su pueblo, y renombró la capital como São Salvador.
Durante su mandato, Afonso mantuvo estrechas relaciones comerciales con Portugal a través del intercambio de esclavos y marfil por armas y otros productos europeos. Sin embargo, el comercio de esclavos se transformó en un significativo riesgo para el reino del Congo. Muy pronto, la necesidad de mano de obra esclava en la gran colonia portuguesa de Brasil fue tan importante que solo podía ser satisfecha con intensas guerras de rapiña. Los gobernantes kongo se encontraron presionados por la demanda portuguesa y la emprendieron contra los téké y kuba, quienes a menudo también se desquitaron. Involucrados en un constante conflicto, los kongo se hicieron muy dependientes de la ayuda portuguesa. Cuando la guerra contra los jaga (yaka) (1568-1569) sólo consiguieron la victoria con la ayuda de mercenarios portugueses.
En 1575, Paulo Dias de Novais fue enviado como conquistador a inaugurar una nueva fase de la presencia portuguesa en la zona. Estableció su base en Luanda, algo al sur de la frontera de Kongo, y desde allí inició una guerra de conquista que duró un siglo contra los ngola de Ndongo. Oficialmente, las relaciones con los manikongos continuaron siendo pacíficas. Pero el nuevo método de colonización portugués, dirigido principalmente a abastecer la trata de esclavos, era entrenar y armar bandas de nativos «aliados» para hacerle la guerra a los pueblos fronterizos de la colonia, que se ampliaba de manera lenta, y naturalmente, no transcurrió mucho tiempo para que las provincias del reino de Kongo se convirtieran en blanco favorito de estas incursiones.
Debilitado pero intacto, el reino del Congo continuó haciendo negocios con europeos comerciantes de personas esclavizadas, incluso con los recién llegados holandeses. Debido a las correrías mutuas se efectuó un debilitamiento interno general ante el suministro de esclavos para los comerciantes portugueses. En 1709, después del luchar considerablemente, Pedro IV, un miembro del clan kimbangu que se había ganado el apoyo de los misioneros católicos, ejerció el control de São Salvador. Logró reunir la dispersión del reino y lo mantuvo unido hasta fines del siglo xix aunque nunca recobró su anterior tamaño y poder.
En Cuba los kongo representan la mayoría de esta área y aparecen referidos con las siguientes denominaciones: angunga, cabenda, cabinda, cabunda, cacongo, congo, congo angoyo, congo angunga, congo baco, congo bacongo, congo bayombe, congo cabenda (congo cabida, congo cabinda, congo cabinda de perla ma, congo cabinda de perlá má, congo cubenda, congo gabinde) congo cocongo, congo colongo, congo entótera (congo etontera), congo gollo, congo gollo de quiluimba, congo loango, congo-luango, congo longo, congo luango, congo llanga, congo llombo, congo maconga (congo macongo), congo malembo, congo mani, congo masconga, congo masambí, congo mayombe (congo majumbe, congo mayote, congo mayonga, congo mayumba), congo mumboma, congo musombo, congo milongo, congo minquela, congo mombata, congo mosolongo, congo motembo, congo mumbata, congo musenga, congo musoro, congo musoso, congo musulongo (congo musolongo), congo musungo, congo musoro, congo musoso (congo mussosso), congo musucongo, congo musulungo, congo mussolongo, congo muzumbo, congo nizanga, congo real (boango, congo real y fino, congo real musilongo), congo sosso, congo tiberé, congo vivi, embondo, embuyla, ensenza (esensa, ensensa, ynsenza), entótera (entontera), loango (luango), longo, manicongo, matamba, matumba, mayombe, monengue, motembo (motemo, montemo, montembo), mumboma, musabela, rey y canónigo. Estas denominaciones, independientemente de la variedad de transcripciones, reflejan mayoritariamente topónimos y lingüónimos.
