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Este libro es una guía práctica y accesible para saber más sobre la batalla de Solferino, que le aportará la información esencial y le permitirá ganar tiempo.
En tan solo 50 minutos usted podrá:
• Examinar las reclamaciones de los Estados italianos, que pretenden unificarse y que se alían con Francia para enfrentarse a la dominación del Imperio austriaco de Francisco José I
• Seguir las estrategias de la alianza franco-sarda, con Napoleón III y Víctor Manuel II a la cabeza, cuyos ejércitos acaban derrotando a los austriacos y marcan el inicio de la unificación italiana
• Analizar el impacto de la guerra y de sus horrores, con muchísimas pérdidas humanas, lo que lleva a Henri Dunant, banquero suizo, a crear una organización neutral, el Comité Internacional de la Cruz Roja
SOBRE en50MINUTOS.ES | Historia
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Seitenzahl: 35
Veröffentlichungsjahr: 2017
«¡Cuántas lágrimas silenciosas se derramaron ese penoso atardecer, cuando […] se prescindía de todo respeto humano!» (Dunant 1862)
Para poner punto final a la época revolucionaria que agita Europa desde 1789, las grandes potencias deciden restaurar el antiguo orden en 1815, poco después de la derrota de Napoleón I (emperador de los franceses, 1769-1821) y de su exilio a la isla de Santa Helena. Pero no tienen en cuenta los deseos de libertad y las reivindicaciones nacionalistas que mueven a los pueblos europeos desde principios del siglo XIX.
Estos anhelos también aparecen en las ocho regiones que conforman el territorio italiano. Todas desean liberarse de la dominación extranjera para estar reunidas al fin en un único Estado. La batalla de Solferino, previa a la creación de esa Italia unificada e independiente, es uno de los momentos clave de la segunda guerra de Independencia italiana. En ella, se enfrentan las tropas aliadas franco-sardas y las tropas austriacas, y ambos bandos reivindican la dominación en las regiones del norte de Italia: Lombardía y Véneto. La campaña, que se inicia el 3 de mayo de 1859, es rápida y, a pesar de la victoria de Francia sobre Austria, Napoleón III decide romper la alianza que había firmado unos meses antes con el reino de Piamonte-Cerdeña y se retira del conflicto. El 11 de julio de 1859, firma un armisticio con el emperador austriaco Francisco José I.
Aunque la batalla de Solferino solo dura un día, tiene consecuencias territoriales y políticas importantes para los tres beligerantes. Pero, sobre todo, inaugura una época de conflictos distintos, dignos de las primeras guerras modernas.
Tras la caída de Napoleón I en 1815, las grandes potencias europeas se reúnen para celebrar el Congreso de Viena (1814-1815) con dos objetivos precisos:
decidir el futuro de los territorios transformados por las conquistas napoleónicas;reconstruir un nuevo orden europeo volviendo a definir las áreas de reparto y de influencia.Para ello, las potencias que han derrotado a Napoleón I (el Imperio austriaco, el Imperio ruso, el reino de Prusia y el Reino Unido) están convencidas de que hay que restaurar las antiguas monarquías derrocadas durante el periodo revolucionario y garantizar la implantación de regímenes autoritarios, capaces de mantener el orden en su país y de acabar rápidamente con cualquier germen de idea revolucionaria. Las potencias europeas presentes en Viena también se conceden el derecho de intervenir en los países donde su influencia es evidente para restablecer el orden, sin recibir la autorización previa del país insurrecto, ya desde las primeras señales de una corriente de voluntad liberal o nacional. A pesar de este deseo, la onda expansiva revolucionaria se siente en toda Europa, donde las ideas de los filósofos ilustrados se han difundido a lo largo de todo el siglo XVIII. No tardará en brotar el germen revolucionario nacido de las invasiones napoleónicas.
¿Sabías que…?
El siglo XIX, llamado a menudo «siglo de los nacionalismos», está marcado por numerosos acontecimientos que se deben a la escalada de los sentimientos nacionalistas en Europa. En efecto, los pueblos europeos, influidos por las ideas ilustradas y por el romanticismo ambiente, reivindican la aplicación de las libertades individuales y la creación de Estados-nación.
Este movimiento abarca dos tendencias:
un nacionalismo de asociación, que marca el deseo de unirse de varios pueblos porque reivindican una misma cultura y una misma historia, como sucede en Alemania;un nacionalismo de disociación, en el que los pueblos sometidos a una dominación extranjera reivindican sus particularismos para constituirse como Estado independiente, como ocurre en Bélgica.