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SOBRE en50MINUTOS.ES | Historia
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Seitenzahl: 41
Veröffentlichungsjahr: 2016
Napoleón I llega al poder en Francia en 1799 e intenta controlar, durante su reinado, todo el continente europeo, lo que incita a la creación de numerosas coaliciones que reúnen contra él las grandes potencias europeas de la época (Reino Unido, Prusia, Rusia y Austria).
Vencido una primera vez en 1814, Napoleón I retoma el poder un año después y recluta un nuevo ejército. Con la esperanza de vencer a sus adversarios antes de que se alíen de nuevo contra él, entra en Bélgica el 15 de junio con el objetivo de vencer a los británicos, los neerlandeses y los prusianos. Una victoria francesa haría renacer el Imperio y sumiría de nuevo a Europa en la guerra; una derrota marcaría el final de la epopeya napoleónica y el retorno de la monarquía en Francia: así pues, el enfrentamiento es crucial.
La batalla transcurre el 18 de junio en Mont-Saint-Jean, a algunos kilómetros al sur de Waterloo. A las 11:15 horas, Napoleón I se juega el todo por el todo y ataca. El ejército anglo-neerlandés, dirigido por Arthur Wellesley, consigue contener a los franceses y recibe, algunas horas más tarde, el refuerzo de las tropas prusianas dirigidas por Gebhard Leberecht Blücher. La coalición contrataca y los franceses, vencidos, se ven obligados a huir.
La victoria es decisiva: Napoleón I abdica por segunda vez el 22 de junio de 1815 y es desterrado a la isla Santa Elena (en el Atlántico Sur).
Lejos de ser un acontecimiento aislado, la batalla de Waterloo es el punto final de una lucha entre la Francia revolucionaria y luego imperial y las otras potencias europeas, que se sienten amenazadas por las ambiciones expansionistas de Napoleón I. Para entender los orígenes de este conflicto, hay que remontarse a la Revolución francesa (1789).
En 1789 el pueblo francés se subleva para manifestar su malestar frente a los desequilibrios de la sociedad. La Revolución se radicaliza rápidamente y empuja a los soberanos europeos a reaccionar, puesto que temen que esta se extienda a sus posesiones. El movimiento sufre amenazas, pero esto no hace más que reforzarlo: tras duros combates, se proclama la República el 21 de septiembre de 1792 y el rey Luis XVI (1754-1793) es encarcelado, juzgado y finalmente ejecutado el 21 de enero de 1793.
En vez de cesar, el conflicto aumenta y se convierte en ideológico: el objetivo del nuevo régimen es extender la Revolución a los otros pueblos europeos para aportarles la libertad, mientras que los soberanos desean vencer a la República para evitar que las ideas revolucionarias amenacen a sus reinos. Por lo tanto, los diferentes estados se unen y crean coaliciones con las que Francia tendrá que medirse:
la Primera Coalición, formada en 1793 incluye, en particular, Gran Bretaña, Austria, Prusia, las Provincias Unidas (Países Bajos), España y Rusia. Los combates duran hasta 1797 y terminan en victoria para Francia, que incluso logra conquistar los Países Bajos austriacos (Bélgica) y la orilla izquierda del Rin. La República también teje una alianza con España y extiende su influencia en el norte de Italia;la Segunda Coalición, formada en 1798, reúne principalmente a Gran Bretaña, Rusia y Austria. Mientras que la coalición primero parece capaz de ganar, se divide de nuevo y Francia vuelve a ganar el conflicto. En 1801 y 1802 se firman una serie de tratados entre los aliados y Francia, que oficializan la anexión de Bélgica y de la orilla izquierda del Rin y aumentan su influencia en Italia.¿Sabías que…?
En ese momento, el mapa de Europa no es como el que conocemos hoy en día:
Alemania no está unificada: está dividida en muchos pequeños estados, dominados por Austria por el sur y Prusia por el este. La unificación termina en 1871;Italia también está fragmentada. El país se unirá en 1870;Bélgica forma parte de Austria hasta la conquista francesa en 1794. Después de la derrota de Napoleón I, se une a las Provincias Unidas para formar el Reino de los Países Bajos. Pero la unión no dura y los belgas consiguen su independencia en 1830. Por esta razón, se habla de soldados neerlandeses para designar a los holandeses y los belgas.