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"Al ver que las demás ya se habían ido a dormir, me invitó a un último trago y lo sirvió en dos vasos. Luego se sentó a mi lado y conversamos en voz baja. Después de un rato, y sin gran ceremonia, empezamos a besarnos. No era la primera vez, pero nunca habíamos hecho más que eso, pero esa noche el deseo ganó: nos acabamos las copas rápidamente y juntamos los dos sofás para crear una cama grande, decidiendo, sin hablar, que dormiríamos juntas. Ya bajo las sábanas, nos fuimos desnudando mientras nos reíamos, como si compartir nuestros cuerpos fuera un juego prohibido." Un grupo de cinco amigas alquilan un apartamento para asistir a un festival de música durante el fin de semana. Nelle y su amiga Catalina continuarán la fiesta entre las sábanas la primera noche. Por si no fuera suficiente, la siguiente noche conocerán a un grupo de música con el que explorarán nuevos deseos y experiencias únicas.
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Veröffentlichungsjahr: 2023
Por Leonora Ríos
Lust
La ciudad de la lujuria
Cover image: Shutterstock
Copyright ©2022, 2023 Leonora Ríos and LUST
All rights reserved
ISBN: 9788728442227
1st ebook edition
Format: EPUB 3.0
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Llevábamos horas bailando. La música sonaba durísimo por los altavoces, haciendo que toda la sala vibrara. El calor provenía no solo de la temperatura del club, sino de los cientos de cuerpos que bailaban y se tocaban, disfrutando al ritmo de la música y de las luces de colores que, al reflejarse en sus pieles, hacían que parecieran hologramas de una película futurista.
Observaba con fascinación a los grupos de electrónica del momento que tocaban música con tal facilidad que me inspiraban a bailar y a dejarme llevar por la música toda la noche, a hacer música con el cuerpo. Hacía mucho que no salía, porque por la pandemia me había convertido en toda una ermitaña. Disfrutaba no solo del espectáculo, sino de ver a mis amistades bailando, riendo y abrazándose, yendo y viniendo por las distintas salas de la discoteca. Había varios escenarios, cada cual con un espectáculo distinto, desde grupos en vivo hasta los DJ más escuchados. Incluso había exhibiciones de fotografía y performances artísticas. En los bares, los camarerosparecían esculturas.
No me acordaba de la última vez que había salido de fiesta así. No era precisamente una discoteca, tampoco una fiesta; era algo grande, fenomenal y muy divertido, lleno de gente feliz, sudorosa y sexy, follando en los baños y tocándose en las esquinas, intercambiando números de teléfono, invitándose una cerveza o un cóctel, queriendo bailar toda la noche y amanecer en la cama equivocada. Era como si fuera la primera vez que gozaban de su libertad después de un largo invierno.
