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La revolución educada es un ensayo sobre economía ecológica y relevantología (la sugerente nueva disciplina que estudia qué es lo importante y prioritario para la humanidad) que critica la actual antieconomía por su gestión negligente y despilfarradora, y propone como solución una Economía Basada en Recursos (EBR) (que incluye diseño social y tecnologías disruptivas). Este libro desmitifica muchas mentiras que fundamentan la actual sociedad global, como que no hay alternativas a lo establecido o que no hay recursos suficientes para todos. Estébanez identifica las causas de nuestros problemas más graves (la pobreza, la guerra y la contaminación) y aporta las claves para detener el peligroso modelo de principios del siglo XXI y diseñar el que nos merecemos: uno actualizado, sostenible, eficiente, integral, preventivo, colaborativo y, sobre todo, a favor de la ley natural. Este ensayo está escrito de forma entendible para todos, con un estilo directo, sintético, incisivo, sin eufemismos, optimista, motivador y empoderador.
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Seitenzahl: 113
Veröffentlichungsjahr: 2023
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Larevolucióneducada
Delaantieconomíaalaeconomíabasadaenrecursos (EBR)
AlfonsoEstébanez Capilla
3ª Edición, 2023
© La revolución educada.
Delaantieconomíaalaeconomíabasadaenrecursos (EBR)
© AlfonsoEstébanezCapilla
www.larevolucioneducada.com
ISBN papel: 978-84-685-7746-3
ISBN ePub: 978-84-685-7747-0
Depósito legal: M-17336-2023
Algunos derechos reservados.
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Dedicado a tí, lector,
porque creo en el potencial de la humanidad.
Esto es una invitación a la acción individual,
¡a la revolución educada!
Índice
Prólogo de Fernando Valladares. La humanidad debe entender y actuar
Introducción
Capítulo I. Introducción a la relevantología
Definición de relevantología
Sobre necesidades humanas
Igualdad biológica
Individualidad
Dinámica de las necesidades
Orientación de la economía
Ensayo de demostración y justificación de la relevantología
Conclusiones
Capítulo II. La escasez como origen de cualquier conflicto
Problemas que causamos nosotros
Son consecuencias, no causas
Escasez y Abundancia
Sistemas monetarios
Redefiniendo economía
Crítica a los SM's
Nuestro único problema: la escasez
El papel de la tecnología en la economía humana
El valor de las cosas
Tolerar lo intolerable
La escasez es un crimen
Conclusiones
Capítulo III. Libertad(es). Conflicto en la base del sistema monetario
Definición de libertad
El rol de la Constitución en la libertad
Consecuencias de la falta de libertad
La primera violencia
Libertad y desposesión
La falacia del falso dilema
Conclusiones
Capítulo IV. Instituciones peligrosas para la Humanidad
Al grano
Sobre la violencia
El problema no son las flechas, sino quienes las disparan
Excepciones
Necesitamos no necesitarles
Control social
Objetivos de las instituciones
¿Conspiracionismo? No, gracias
Caída de las viejas instituciones
Conductas antisociales
Conclusiones
Capítulo V. La crisis primera, causa de todas las demás
La única crisis
La naturaleza es una dictadura
Actividad insostenible
Es un problema humano
El mapa no es el territorio
Un muro ante la realidad
El valor y la función de la cosas
Propiedad y acceso
Objetivos difusos
Identificar causas
Conclusiones
Capítulo VI. Soluciones: responsabilidad, reparación y transición
Economía Basada en Recursos (EBR)
EBR como sistema económico global
EBR como filosofía económica
EBR como propuesta técnica
Principios de diseño de la EBR
Objetivos y medios para alcanzar la EBR
Transición
Transición internacional organizada
Fomento de la transición
Reforma y revolución
El cambio es cuestión de actitud
Resistencia al cambio
Cuota de responsabilidad
Castigo y reparación
Ideas unificadoras
Una sociedad no resiliente
La desigualdad perjudica a todos
Conclusiones
Anexo 1: Cuadro comparativo de paradigmas económicos
Anexo 2: Características del sistema antieconómico
Glosario
Agradecimientos
Prólogo de Fernando Valladares. La humanidad debe entender y actuar
Hace ya tiempo que el ser humano se ha convertido en su principal amenaza; hace tiempo que la economía se puso por delante de los derechos humanos y hemos permitido que la oferta y la demanda regule nuestras vidas en una sociedad creciente y compleja y un planeta finito con recursos limitados. Estamos viendo que esto no es así. La esperanza de vida o la igualdad no evolucionan como habíamos pensado. El capitalismo sobrexplota el planeta y nos empobrecemos todos ante una falta cada vez más evidente de regulación para no rebasar los límites planetarios. Las manifestaciones ambientales de este modelo socioeconómico en forma de cambio climático, contaminación o pandemias se muestran cada día con más crudeza, y no hay margen para el negacionismo ni para el “retardismo”, esa estrategia de posponer las acciones aludiendo que no es ni tan urgente ni tan importante.
En general, nos mostramos incapaces de ver las conexiones globales entre nuestras acciones e inacciones y ciertos hechos. Esas conexiones nos permitirían, en caso de verlas y entenderlas, evitar una invasión cruel como la de Ucrania por el ejército de Putin o una pandemia no menos cruel como la Covid-19, o unos daños económicos derivados del cambio climático que sencillamente no podemos pagar. Por ilustrar estos ejemplos, desglosémoslos brevemente:
1.La invasión de Ucrania posiblemente no hubiera sucedido si hubiéramos iniciado efectivamente la transición hacia la sostenibilidad planeada en 2015 con la Agenda 2030 y los objetivos de desarrollo sostenible, en concreto lo relativo al uso de combustibles fósiles y la reducción de emisiones que se estableció aquel año en el Acuerdo de Paris, ya que Europa no hubiera mantenido siete años después la tremenda dependencia del gas ruso que respaldó a Putin en su osadía de violentar el orden geopolítico existente hasta principios de 2022.
2.Las zoonosis, es decir, las enfermedades infecciosas de origen animal que acaban afectando al ser humano son el 70% de las enfermedades humanas emergentes y su frecuencia está aumentando rápidamente en las últimas décadas. La creciente peligrosidad de zoonosis como la covid-19 está derivada de nuestra relación suicida con la naturaleza, a la que sobrexplotamos y degradamos sin ser conscientes de que dependemos de ella.
3.Muy pocos bienes y servicios están valorados y mucho menos su suministro garantizado. Un análisis de los daños más importantes causados por el cambio climático en 2022 reveló que las inundaciones que sumergieron partes de Pakistán en junio desplazaron a 7 millones de personas y causaron daños estimados en más de 30.000 millones de dólares, de los que sólo 5.600 millones estaban cubiertos por seguros. El huracán Ian, que azotó Estados Unidos y Cuba en septiembre, costó 100.000 millones de dólares. La ola de calor y la sequía que asolaron el Reino Unido y Europa en verano causaron pérdidas por valor de 20.000 millones de dólares. El clima extremo derivado de las emisiones de gases de efecto invernadero y el correspondiente calentamiento global genera inundaciones, ciclones y sequías que matan y desplazan a millones de personas en todo el planeta en lugares que poco han contribuido a provocar la crisis climática.
Son apenas tres ejemplos de las múltiples conexiones que no queremos o no sabemos ver y que son clave para cambiar el rumbo de colapso que lleva la civilización actual. Como se planteaba hace unos años el filósofo y antropólogo francés Bruno Latour, ¿puede haber, acaso, algo más estimulante que vivir un tiempo en el que sea preciso repensarlo todo para seguir existiendo? Claro que hay riesgos en la transición hacia una sociedad libre de carbono, pero más riegos hay en la actual economía. La nueva clase ecológica deberá dar la batalla de las ideas, ya que sin ecología no hay nada: ni economía ni margen para la supervivencia de la civilización actual.
La transformación necesaria para evitar los peores escenarios de conflicto y colapso es de tal envergadura que solo podremos abordarla con un enfoque interdisciplinar y con colaboración internacional. La sociedad debe aprender lo que es y lo que no es posible en un planeta finito. Debemos entender qué nos trajo a la situación actual. La ecología es la gran oportunidad para recivilizarnos, es decir, para cambiar el modelo, abandonar la idea de que la economía está por encima de todo y que el crecimiento es el gran indicador universal de progreso y éxito. La economía debe decrecer, algo que hace unos pocos años sonaba a blasfemia, pero que ya varios presidentes de gobierno como Emmanuel Macron en Francia o Gustavo Petro en Colombia incluyen en sus discursos. Incluso la propia Unión Europea está dedicando fondos para investigar modelos y formas de implementar el decrecimiento. Tenemos la palabra ‘crecimiento’ asociada al éxito, pero resulta más sugerente y motivador hablar de prosperidad en lugar de decrecimiento, que es lo que traerá consigo una economía basada en recursos. Igualmente sugerente es el término empleado en varios países iberoamericanos para aludir al decrecimiento. En estos países se habla de “el buen vivir” ya que estos pueblos han sufrido depreciaciones monetarias y otros graves problemas económicos.
Precisamos de una nueva sociedad, ilustrada y consciente. Todas las decisiones, colectivas e individuales, deben ir girando en torno a una nueva e inevitable necesidad: la de reducir esos dos grados de calentamiento (o más) a los que nos dirigimos y que están, de hecho, reflejados en los precarios acuerdos climáticos que no estamos cumpliendo.
Hace falta por tanto una revolución, un cambio profundo en las prioridades y en los objetivos de la sociedad para evitar el implacable escenario al que nos abocamos si seguimos trabajando por una economía que nos empobrece y amenaza. No nos vale cualquier revolución. Tal como nos detalla Alfonso Estébanez Capilla, la revolución debe ser educada para ser eficaz y global.
Tenemos muchos y estimulantes ejemplos de lo que la sociedad, las comunidades locales, pueden lograr cuando asimilan conceptos y luchan por su implantación. Ejemplos de revoluciones educadas los tenemos en las asambleas ciudadanas, en los jurados populares y en los movimientos sociales que trasladan conceptos científicos como salud planetaria o infraestructura verde a la realidad de sus barrios y municipios para detener proyectos urbanísticos y establecer las bases de una nueva relación con la naturaleza. Acabemos ilustrando el poder de la gente con un ejemplo, en la ciudad de Londres. La vigilancia de los ciudadanos de la calidad del aire es una práctica habitual en muchos lugares del mundo. Así, saben que se superan las cifras de contaminantes permitidos en las normativas habituales de control de la calidad del aire. Esta vigilancia ciudadana puede no limitarse a recopilar datos, sino que puede implicar interacciones con las redes de vigilancia, los focos de contaminación, las obras de construcción, los proyectos de urbanización, las reuniones de planificación, y generar así propuestas justificadas y consensuadas entre la ciudadanía. Estas prácticas no sólo desafían los guiones oficiales de detección de la contaminación, sino que también rehacen las formas habituales de delimitar la salud, alejándose de los viejos métodos y acercándose a las acciones ciudadanas colectivas. Las propuestas comunitarias de diseño y acción urbana se unen a las prácticas de detección por parte de la ciudadanía para generar estrategias de salud más holísticas en consonancia con el concepto de salud planetaria abordando los sistemas terrestres totales y la injusticia ambiental. Esto no es sólo teoría. Esto ha ocurrido en algunos distritos londinenses y lo ha analizado Jennifer Gabrys1. Ejemplos como este hay, por fortuna, muchos. Aunque aún no son suficientes, ni están afinados para apuntar a un mismo objetivo global, suponen sin duda un estimulante paso adelante en la revolución educada, tan inminente como imprescindible, que ya está ocurriendo.
1. Gabrys, J. 2020. Planetary health in practice: sensing air pollution and transforming urban environments. Nature. Humanities and Social Sciences Communications 7, 35. https://doi.org/10.1057/s41599-020-00534-7
Introducción
Sobre el mundo.
Nuestra sociedad aparenta complejidad, pero en realidad es muy simple. Vivir en una sociedad compleja en apariencia nos hace olvidar el sentido de la vida y nuestro lugar en la naturaleza.
La humanidad está a punto de hacer una transición pacífica hacia un modelo respetuoso con todo, un nuevo paradigma en el que ninguna cosa estará reñida con ninguna otra y en el que habrá un nivel de vida altísimo para todas las personas.
La realidad la hacemos y construimos entre todos. El mundo no va lo mejor que puede. Puede ir mucho mejor, y para mí es un imperativo moral mejorarlo y motivar a las personas a que hagan lo mismo.
Nuestra relación con la naturaleza es insostenible porque hemos basado nuestra economía en el crecimiento infinito en vez de basarla en la estabilidad y la calidad. Afortunadamente, este error tiene solución.
Sobre el libro.
Los objetivos son los siguientes:
1. Simplificar, aclarar, precisar y desmitificar partes vitales de la economía.
2. Expresar un manifiesto.
3. Fundar un movimiento literario solucionista1, optimista y sintético.
4. Demostrar que si queremos sobrevivir y ser felices es prioritario transicionar hacia una auténtica economía (porque la actual es antieconómica).
5. Protestar contra la crueldad intolerable e innecesaria del sistema.
6. Posicionarme a favor ya no de la dignidad, sino del altísimo nivel de vida que ofrece la Economía Basadaen Recursos (EBR)2.
7. Transmitir ambición saludable, inconformismo y empoderamiento.
¿Qué aporto concretamente?
1. Inicio el estudio de la relevantología.
2. Una perspectiva humanista, optimista y empoderadora de la economía.
3. Un discurso motivador y unificador.
4. Especifico las características que definen el diseño económico global que debemos adoptar a largo plazo (si queremos sobrevivir y disfrutar de bienestar).
Con este libro entenderemos qué necesitamos, cómo se organiza la economía para satisfacer necesidades, hacia dónde está orientada, por qué y hacia dónde reorientarla. Después de leerlo no entenderás cómo la economía se ha podido basar en cualquier otra cosa que no sean los recursos tangibles. La idea principal es: el mundo está anticuado y debe actualizarse como lo hace un ordenador. Otra idea fundamental: podemos hacerlo. Sólo hay que focalizarse en dejar de destruir y construir.
El libro se titula La revolución educada porque:
•Cuanto mejor educados estamos más libres somos.
•Mi estilo es culto, directo, asertivo y proactivo.
•Entiendo lo revolucionario como altamente ético, estratégico, pacífico y alegre.
•Nos estamos preparando para la revolución definitiva.
Bien podría llamarse La Revolución Ética, La Revolución Ilustrada o La Revoluciónde la Naturaleza (a través del ser humano).
