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Un libro divertido, interactivo y valiente. ¿Qué hacemos con las cosas que nos pasan? Todos tenemos un inicio en el planeta, el mío empieza así: Mi viaje interior empezó nada más salir del horno cuando mi mamá biológica decidió romper con las reglas establecidas y liándose la manta a la cabeza en un acto de valentía con intuición coraje y amor, tomó riesgos sabiendo que si no interfería con sus viejas creencias, miedos y mandatos, su sexta hija podía tener un futuro diferente y se atrevió a hacer un gran cambio en su vida saliendo ella sola del hospital y dejando a su recién nacida sola en el baño para no volver a verla nunca más. Este comienzo marcó mi vida y fui pasando por muchos estados y creencias, desde el dolor hasta anularme completamente, siendo rehén de mis propios patrones de víctima. Esta es mi historia de superación, te cuento qué fue lo que me pasó cuando diagnostiqué y le bajé el volumen a la voz interior de «mi jueza crítica implacable» y cómo mi vida cambió. He utilizado lo que descubrí a mi favor y te ofrezco herramientas para conectar con tu «yo interior». Cómo pasé de no saber quién era ni cuáles eran mis fortalezas a ser mi propio caso de éxito y ofrecer acompañamiento a clientes a través de un método propio. Si la gran mayoría creímos en los Reyes Magos durante al menos seis años…¿por qué no dar ese salto de fe y recorrer la senda de creer en nosotras?
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Seitenzahl: 357
Veröffentlichungsjahr: 2023
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© Derechos de edición reservados.
Letrame Editorial.
www.Letrame.com
© Lía Segal
Diseño de edición: Letrame Editorial.
Maquetación: Juan Muñoz Céspedes
Diseño de portada: Rubén García
Supervisión de corrección: Ana Castañeda
ISBN: 978-84-1181-326-6
Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.
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Antes de ser consciente de que soy mi propia base segura, los primeros ladrillos vinieron en forma de familia, Ester, Marcos, Mauri y mi tercer padre, mi tío Mariete que vivió de forma concentrada cuarenta y pocos años y que tan profundo llegó a mí. Gracias.
PRÓLOGO
Lía nos sumerge a través de un texto muy personal, muy íntimo, que nos acerca muchísimo a ella, a lo largo de su viaje, a través de su propia experiencia, a nuestro propio yo interno.
Es un libro que nos ofrece herramientas para conectar con nuestro yo interior y de esa forma atrevernos a salir de la incomodidad aceptada en la que solemos vivir la mayoría.
En el libro podemos ver a una mujer que se ha atrevido a conocerse, a conocerse en profundidad y a aceptarse, y utilizar todo lo que ha ido descubriendo sobre sí misma a su favor.
Es un libro que nos habla de confianza, de fe, de saber que al final todo se alineará.
Lía a través de múltiples anécdotas e historias cercanas, nos narra la historia de un logro maravilloso: conocerse y quererse a uno mismo. Y ese logro nos acaba trayendo regalos fabulosos, a veces incluso inesperados.
Si buscas inspiración, herramientas, alguien que ponga voz a algunas de las cosas que pasean por tu subconsciente, pero no logras verbalizar y ayuda práctica, de alguien que sí ha pasado el proceso de conexión real con su yo interior, este libro es para ti.
Azucena Caballero Bernal.
Escritora - Mentora Mujeres Emprendedoras.
Experta en productividad.
Pedagogía Blanca.
Disclaimer de la autora:
Este libro es solo para personas con disposición de mente abierta sino el sufrimiento y la incomodidad aparecerán en el lector.
Una de las incomodidades que pueden aparecer es lo siguiente: después de varias semanas de contactar con 2 profesionales a la hora de que este relato tuviera coherencia sintáctica me di cuenta de que las correcciones que me hacían en efecto eran correctas, pero se perdía la esencia de esa voz que me fue dictando estas páginas, al principio dudé de si era mi ego el que se quejaba y esperé ocho semanas para tomar la decision correcta. Antes de que este libro entrara en maquetación y ya no pudiera hacer más correcciones, decidí mantenerlo original, tal cual emergió de mis profundidades.
Es mi don natural el escribir desde un lugar que a veces puede ser mental, pero otras son desde otra profundidad y sabiduría y si tenés ojo e intelecto crítico disfuncional encontrarás tal vez varios errores, he aquí mi manifestación escrita tal cual fue dictada, la original.
Si el lector no aborda este relato de no ficción desde otro propósito expansivo, la incomodidad aparecerá tarde o temprano ya lo dijo el filósofo francés ese señor tan pesimista.
Un libro tiene que hurgar en las heridas, incluso provocarlas. Un libro ha de ser un peligro. Emil Cioran.
Los libros de autoayuda de los que en algún momento fui tan fan me di cuenta de que no me sirvieron más que para pasar un rato, encontré que solo trabajan a nivel superficialy con aquello que tenemos aceptado y vemos como un buen valor y reforzaban solo una parte de mi identidad. No era íntegra y sentía que me faltaba algo, mi otra mitad, mi propia media naranja y no otra.
El autoconocimiento que me brindaron se basaba siempre en los mismos derroteros y me di cuenta de que estaba en bucle repitiendo siempre lo mismo y solo cambiando algunas cosas superficiales. No era por ahí, me cansé, me rendí y sin darme cuenta la gran muralla de autoprotección se abrió y algo nuevo entró.
Mucho se ha hablado de teoría idealizada y sobre todo de positividad extrema y de ver solo un lado de una polaridad en lugar de abordar la complementariedad. En tus manos tenés un relato de verdad sin teorías y sí con muchas experiencias. Por momentos parecerá un libro de autoayuda, de autoconocimiento, de desguace de manera delicada. La mente humana necesita clasificar y etiquetar para entender.
La salida es hacia adentro, yendo a mi mayor profundidad, atravesando mis abismos fue que gané claridad. Estas son mis claves.
Este libro es solo para personas con disposición de mente abierta.
Uno de los grandes desafíos para mí es ponerme en “modo poro” para absorber aquello que desconozco, sin juicios. Lía
INTRO
Si miro mi vida a distancia, con perspectiva, puedo observar que está llena de puntitos… esos momentos especiales que son un punto de anclaje de algo importante… que son la semilla de algo que nos cambia la vida, los puntos de inflexión que todos tenemos.
Un día especial pero común como cualquier otro día, después de años de observación y de ser víctima de mí misma, de mi propio patrón de disfuncionamiento de «la voz interior de mi jueza implacable» que devastaba cualquier brote de algo nuevo y que tuviera un toque, un ingrediente diferente, esa voz invisible y sin continente que me censuraba todo el tiempo… tenía un poder inmenso… esa voz que podía conmigo pese a saberme yo dueña de una gran fuerza, esa voz que dominaba mi vida criticándome porque no era lo suficientemente perfecta y porque nada de lo que hiciera iba a ser perfecto, que vivía adentro de mí pero que no era yo, igual que en los antiguos circos que tenían elefantes en sus shows que veía cuando era más chica no podía entender cómo un animal de ese tamaño podía estar «trabajando» en un circo con esa mirada vacía, triste y pudiera hacer esas piruetas… la respuesta estaba en la cadena y en el momento que apareció esa cadena en su vida… cuando el elefante era chiquito lo ataron a una cadena más o menos grande… a saber cuántas veces intentó liberarse sin éxito y dependiendo del grosor que tuvieran esos eslabones y de la fuerza del animal las cadenas estaban ahí para detenerlo, no se dio cuenta de que fue creciendo en tamaño y creciendo en fuerza y un día aceptó o se rindió que la cadena estaba ahí y no se rompería jamás… triste, agotado, frustrado, amargado vivió toda su vida atado a una cadena en un lugar que no era para él. La diferencia entre el éxito y el fracaso es intentarlo una vez más, no fue consciente de que de adulto y con un poco de actitud ganadora y otro poco de suerte seguramente rompería la cadena que tiempo atrás no pudo ni hacerle cosquillas.
Un día cualquiera mientras que transitaba la certificación para ser guía del Sistema de Diseño Humano brotó algo diferente en mí, en lugar de ser una formación más con un montón de información intelectual apasionante que es una de las cosas que puede pasar decidí «liarme la manta a la cabeza» y en un acto de valentía y honestidad interno pasé a experimentar conmigo misma y esta es mi historia…
El día que bajé el volumen a esa voz interior de mi jueza implacable y al mismo tiempo abrí la puerta a una posibilidad, no sabía a qué exactamente pero me puse en disposición o en una actitud abierta al aprendizaje, al cambio, a la vida y esperé… sin darme cuenta de que estaba abonando el terreno de la zona de mis preguntas y pensamientos existenciales, cuando tomamos cualquier decisión, internamente se activan un montón de mecanismos invisibles que si somos muy observadores podemos detectar alguno y esto es lo que me pasó a mí.
De repente algo diferente fue emergiendo sin ser devastado por el volumen de la voz inquisidora. Al ser algo desconocido se le coló a la voz crítica, censuradora, el «ojo de Mordor» que todo lo veía hasta ese mismo instante… y se fue gestando, madurando, tomando fuerza y ahora ese brote ya es como el bambú… un bosque imparable porque su base fundante es fuerte y por más que cortes los tallos, vuelven a crecer.
Igual que en una huerta donde hay que cuidarla, hacer movimientos de tierra ocasionales, abonar, sembrar, etc. en mi terreno de la zona interior de mis preguntas y pensamientos existenciales se sembraron y crecieron preguntas y dudas nuevas. ¿Por qué valido la opinión de alguien desconocido y que no me importa realmente? cuando por ejemplo me decían en el instituto siendo adolescente «sos inconstante y mala estudiante o tiene buena conducta pero no destaca especialmente en clase, está ausente y no se involucra, etc., etc., etc.».
¿Y por qué no valido la opinión de las personas que me quieren y que ven mis cualidades y dones? «Tenés un don para escribir, o qué capacidad de responder a los conflictos que nos pasan a todos de manera creativa y diferente etc., etc., etc.».
¿Por qué valido la opinión de alguien que no conozco ni me conoce apenas, porque valido un estímulo negativo y cuando alguien que me quiere y me conoce no tomo en valor ese estímulo positivo? ¿Realmente puede estar equivocada tanta gente opinando casi las mismas cosas positivas de mí?
Y esas dudas y preguntas nuevas que empezaron a caer en forma de lluvia finita sobre la huerta de mis creencias que eran cultivadas y cuidadas bajo la intensidad de esa voz crítica de repente empezaron a desvanecerse, a diluirse.
Cada vez que algún amigo, familiar me obsequiaba con un estímulo positivo sobre algo que se me daba bien hacer de forma natural yo pensaba que estaba loco… que eran unos exagerados y que me decían eso simplemente porque les caía bien… porque era muy simpática… no me consideraba alguien que hiciera cosas extraordinarias… a veces sí pero muchas otras no… si yo podía hacer tal o cual cosa, todos podíamos hacerlo… era incapaz de ver mis dones, era incapaz de ver mi valía… desconocía las fortalezas que tenía de manera natural ni siquiera era consciente de que tengo cualidades para desarrollar mi propósito de vida que están desde siempre y no sabía verlas y si otros las veían, no les creía, estaba ciega y perdida dando palos en mi vida pero de a poco el filtro que me tapaba los ojos se empezó a resquebrajar y fue mirándome y experimentando conmigo misma que encontré la salida, la salida es hacia adentro y fue así mirándome con otros ojos que descubrí mi maravilloso mundo interior y el poner mi referencia en el exterior fue mutando y mi vida fue acompañando ese proceso, el universo conspiró para que en mi vida aparecieran cambios propicios a ese volver a mirar adentro de mí, un viaje fascinante que no fácil a veces pero que ahora cuando lo miro en retro, un viaje indispensable de personas que como yo nos llamamos buscadoras… o encontradoras de nuestra propia verdad, de volver a recuperar nuestro poder y clamar al viento que soy la protagonista de mi propia vida, fiel a mí misma.
El camino de darme cuenta y aprender a mirarme siempre estuvo ahí… tuve un montón de distracciones que iban apareciendo al costado de ese camino, hice muchísimos planes de cómo vivir una vida perfecta según lo establecido que me hacía infeliz mientras me iba pasando la vida misma, no era consciente y sin saber mucho lo que hacía… lo hice… al igual que cuando apagué la televisión para siempre… que a los días aparece ese vacío que no sabía mucho cómo ocupar y pasar por el aburrimiento que me generaba ese tiempo que antes le dedicaba a estar pasiva y absorbiendo como una esponja emergen cosas nuevas o volví a sacar de los cajones aquellos libros, juegos, lápices o pasatiempos que fueron sustituidos por cosas más fáciles si lo miro desde un punto de vista pero muy de empastarme el cerebro y hasta atrofiar mi singularidad si lo miro de otro y volví a ocuparme de mí misma… así me pasó cuando le bajé el volumen a esa voz de mi jueza implacable interior.
Esa voz sigue existiendo, no era una voz malvada como creía al principio que sospechaba que dentro de mí vivía mi mejor amiga y mi peor enemiga. ¡No era ella la responsable de mis desgracias, era yo la inmadura! Esa voz estaba extenuada, sobregirada, sobre dimensionada, desenfocada, desentonada, distorsionada tras años de un funcionamiento que no le correspondía… ahora es una voz crítica pero no es personal y tampoco tiene un sensor tan delicado que salta al primer pensamiento germinativo… mi voz interior se está modulando y vamos creciendo juntas, no hay que matar a nadie, ni programar una voz opuesta que invalide a la voz anterior… cada cosa tiene que ocupar su propio lugar y emitir en la frecuencia adecuada para que la sinfonía singular de mi Ser se exprese de manera equilibrada, fue así de fácil y así de complejo darme cuenta, asumirlo y finalmente vibrarlo. La serendipia se dio en el momento preciso.
¿Cuántas veces intentaste algo para obtener un resultado deseado y no funcionó? No era el momento, tampoco era la manera… yo además no estaba en el estado de maduración óptimo, pero hoy sí… Me agradezco profundamente haberlo intentado una vez más.
Una vez fui consciente, igual que una reina en el día de su coronación… ya nohay marcha atrás… no puedo volver atrás, ni sé cómo hacerlo, ni me planteo volver… se despliega ante mí un camino como cualquier otro camino… la diferencia es que yo hoy camino entera, sabiendo que tengo mi propio ritmo, diferente a otras personas y siendo la protagonista de mi propia vida.
Este es el camino de la maestría de ser yo misma. Una mujer de rompe y rasga perfectamente imperfecta con fuerza radiante que a veces ilumina y otras fulmina. Me reventé y me reinventé muchas veces en este… mi recorrido hacia mi propia maestría. No hay un brillante sin pasar por un tonto, todo tiene un proceso de sembrado, germinación y floración y gracias a bajarle el volumen a esa voz para poder escucharla bien hoy te muestro uno de mis dones, el de escribir. Mi hambre voraz de experiencias me llevó a todo tipo de aprendizajes. Tengo una voz interior que me va dictando lo que estás leyendo, me siento respaldada por mi familia de luz que también se expresa a través de mí, soy un canal aprendiendo a mantenerme ecualizado en la vibración de la alegría coherente y cohesivo con todos los elementos del universo. El afán de los humanos por etiquetar y encasillar todo para comprenderlo, hizo que me pudiera descubrir como Escritora Álmica, no hice cursos de escritura ni sé escribir, es mi Don natural conectar con esa parte que es mucho más sabia, más amorosa y abrirme, ecualizar con mi emisora FM para que me cuente y lo pueda compartir
AMOR. FUERZA. SABIDURÍA.
El bambú japonés es un gran ejemplo: al ojo inexperto e impaciente que solo mira la superficie cuando lo siembra no ve nada… pueden pasar cinco años sin que pase nada encima de la tierra… pero por debajo se está gestando un complejo sistema de raíces que avanza y avanza y cuando está maduro y completo ¡en apenas cuatro semanas crece más de cuatro o cinco metros! Se vuelve imparable y lo llaman invasivo ya que si cortas sus tallos como sus raíces son tan potentes y maduras que crece con más fuerza aún.
Algunas personas somos bambú y esta historia es para todos los seres del planeta que tienen esas cadenas invisibles o visibles, esas voces interiores o exteriores, por los que están agotados y no ven la luz por mí y por todos mis compañeros y especialmente a los elefantes.
Capítulo 0: HIJA DE LA NADA
Desde que tengo dos o tres años me percibo como diferente. Mi mamá no se cansó de decírmelo y lo tomé como que siempre fui alguien especial, diferente. Ya vendría años después asumir lo de ser un bicho raro, pero estos fueron los inicios.
Mi viaje interior empezó nada más salir del horno cuando mi mamá biológica decidió romper con las reglas establecidas y en un acto de valentía tomó riesgos, se lió la manta a la cabeza con intuición, coraje y amor sabiendo que si no interfería con sus viejas creencias, miedos y mandatos su sexta hija podía tener un futuro diferente… brillante tal vez… y se atrevió a hacer un gran cambio en su vida saliendo ella sola del hospital y dejando a su recién nacida sola en el baño para no volver a verla nunca más.
Imagino que se te puede arrugar el estómago como poco leyendo esto. Este pequeño relato que marcó mi vida fue modificándose infinitas veces a lo largo de mi vida y que lo leas ahora de esta manera expresado no significa que sea una creencia estática e inamovible. Lo fui observando desde diferentes filtros, fui carne de psicoanálisis desde muy temprana edad, sobre los seis años y como uruguaya que soy el decir al viento abiertamente «voy al terapeuta» es algo habitual, me moví en círculos donde me ocupé sobre mis dieciséis años más o menos de algo diferente a lo que hacía el resto de adolescentes y fui encontrando respuestas a mi existencia, los porqués de los conflictos y las preguntas sobre los misterios incognoscibles de la vida así que hice muchísimas terapias y formaciones, cursos, talleres y pasé por experiencias intensas de autoconocimiento.
En mi búsqueda de inspiración existencial y respuestas del viaje de mi vida, mi recorrido, mi camino hubo veces que fue rígido y estructurado y otras muchas fue más salvaje y se va descubriendo ante mis ojos y voy respondiendo a las señales a veces forzando y las cosas cuando son forzadas las experiencias son de un crecimiento a base de palos y otras veces el camino se abre como si fuera un bosque encantado como los de las pelis donde muros verdes de repente se abren ante mi paso, despejan el camino y parece que todo es liviano y la vida me sonríe.
Cuando tenía cuatro o cinco años me encantaba los fines de semana ir a la cama de mis padres (aprovechando que mi papá no estaba porque se iba temprano a pasar visita al hospital a ver a sus otros «hijos», los pacientes que había operado días antes y que les hacía un riguroso seguimiento incluso los fines de semana antes de irnos de paseo… esa era su rutina- ritual) y le pedía a mamá que me contara cuentos, es una fuente inagotable de contar cuentos leídos o de historias pasadas hasta la actualidad que se los cuenta a sus nietos.
Además de que me leyera cuentos le pedía que me contara «el día en que nací»… porque de la noche a la mañana pasó a ser mamá a pesar de haberlo deseado durante más de diez años y finalmente le llegó la nena deseada y luego del barullo inicial de tener las primeras ropas, pañales, un lugar donde dormir que hasta que consiguieron una cuna fue un cajón de manzanas y alimentos básicos para que la cría se mantuviera calentita y con vida y acostumbrarse a tener una hija en casa luego de tantos años de buscarla tocaba presentarla y compartir la alegría máxima a la familia que nada sabía de mi existencia porque todo se dio de manera sorpresiva y había muchos papeles que ordenar y trámites que realizar… (eran los setenta).
Todo el relato era especial, como yo… lo que más gracia me hacía era la parte en que mi mamá llama a su mamá para invitarla a casa porque quería mostrarle una sorpresa.
Mis abuelos llegaron y cuenta mamá que mi abuela venía con las expectativas de ver qué mueble de salón se habría comprado su hija finalmente después de tanto tiempo usando tablas como mesa de comer… y se encontró con una nieta… cuenta la leyenda que mi abuela Ester pasó tres días y tres noches sin habla de la sorpresa…
Cada persona tiene su propia versión de un hecho… durante muchos años me pregunté qué tenía yo mal que mi mamá biológica se había ido con sus otros hijos y me había abandonado…
Me hice muchas preguntas… fui mirando ese hecho a medida que crecía desde diferentes perspectivas… fui cambiando de opinión… de sentimientos… hasta llegar al relato de acá arriba que acabas de leer… me llevó años verlo y escribir esto… hice todo tipo de trabajos interiores con ayuda, constelaciones familiares, terapias de todo tipo, biodanza, lógica global convergente, nueva medicina germánica, meditación, yoga, biodecodificación y luego me adentre en temas de ceremonias de plantas sagradas, chamanismo etc., etc., etc., y gracias a ese pistoletazo de salida que es el que me tocó fue el shock inicial para mi maratón de fondo… el conocerme a mímisma y nadar en mis conflictos existenciales. No hay elección con lo que me toca transitar, la cosa es cómo elijo vivirlo. Otra cosa distinta es ser consciente y atravesar la vida sintiéndome un bicho raro especial, no es fácil pero tampoco fue complicado, fueron momentos puntuales de mi infancia, adolescencia y juventud y así como los pude gestionar hoy soy el resultado. A medida que me fui alejando de la juventud y entré en los profundos treinta y puse mis dos pies en la cuarentena veo cómo cada vez más es apreciado por mí y por otras personas los bichos raros que aún nos mantenemos con ese brillo especial a pesar de todo, el mantenerme real, fiel a mí misma fue un camino que hubo etapas de mi vida en que yo misma he pecado, padre.
Pecado por omitir ser yo misma, el resultado fue doloroso, igual que un rollo de alambre de los gordos que me resulta muy difícil enderezar por el grosor, me forcé a mí misma a hacer cosas que no iban conmigo, puse en marcha mi botón de autodestrucción, transité por algunos años locos, grandes periodos de enseñanza en mis propias carnes. Cómo bajé a mis profundidades más oscuras por omitir ser yo misma, cómo me revolqué en mis propias miserias y me victimicé y cómo emergí despacio para aprender a mirarme de una forma diferente.
Mi viaje único, valiente, aunque muchas veces tuve miedo… cómo pasé del dolor al color.
Tengo un montón de abuelos, los abuelos del corazón más los abuelos adquiridos también del corazón, personas que querían mucho a mis padres que tenían un vínculo emocional más allá que el de sangre y que los ayudaron con mi crianza porque estaban más cerca que los otros abuelos, así que tengo muchos abuelos y abuelas, abuela Zulema, abuela Quinita, tía Ton, Ramona, tía Dina…
Muchas veces me sentí hija de nadie e hija de todos y me sentí muy especial y diferente al resto y no sabía cómo entrar en un el mundo homogéneo y aburrido del resto del mundo que me rodeaba… incluso cuando algunas veces contaba mi historia en la escuela no me creían… y así me inventé mi propio mundo y me tapé los ojos con un cerquillo que me hacía sentir a salvo y esta era solamente una de mis rarezas.
Ahora que soy madre, cuando mi hija está por cumplir años, además de prepararle su fiesta los días previos tengo momentos muy personales, son esos momentos sagrados e íntimos, me retrotraigo a esos días previos donde recuerdo cómo se movía mi panza, cómo me sentía, qué cosas hacía en mi día a día y cómo no era consciente de todo lo que me iba a cambiar la vida para siempre el hecho de ser madre primeriza… ¿Cómo se preparan una mujer y su entorno para el parto y cómo se prepara un bebé para salir del horno? Luego aparece lo que ya estaba escrito en las estrellas y realmente no controlamos nada y las expectativas perfectas que teníamos explotan en mil pedazos.
¿Te acordás algo de cómo fue tu salida del horno?
Te invito a que unos pocos días antes de tu cumple y haciéndote con aquella información que te resuene y que disponemos todos a mano gracias a internet si tenés ganas por las noches antes de dormir dediques unos minutos de forma neutral sin culpas a terceros a prepararte para ese momento de tu nacimiento, solo con estar abierta a recordar y dejar que fluya la información que tenga que fluir podemos reescribir nuestra historia en lugar de dejarla estática en una creencia del pasado.
Porque no hay una sola manera de hacer las cosas o de verlas, porque no hay una única verdad, porque el cambio es lo único que no cambia.
Capítulo 1: DEJAR HUELLA
Dos meses antes de que mi papá se muriera de cáncer de pulmón por metástasis que no sabemos cuándo empezó pero que este Ser eligió vivirlo en silencio sintiendo los síntomas y como cirujano vascular que fue no quiso consultar, quizás por miedo o a saber por qué hasta que ya fue demasiado tarde para hacer nada, un día de diciembre justo antes de Navidad sabiendo que era la última fiesta que celebraríamos todos juntos y recién graduada como secretaria de dirección me regaló un collar de oro con la huella de un felino.
Podría parecer solamente un regalo banal pero viniendo de alguien especial tenía un propósito oculto.
Mi papá era un señor alto y flaco, en el hospital lo conocían como «el flaco Segal», pelirrojo con bigotes y ojos turquesa de pocas palabras, enfocado en el bienestar de su tribu, se tomó tan en serio lo de ser la viga maestra de la tribu que un día se partió de tanto peso y con su gran ausencia la estructura tribal se derrumbó.
En su trabajo a veces serio y otras queriendo dejar moralejas con chistes solemnes, me costaba hacerlo reír pero se reía cuando estábamos de vacaciones. Me dijo que ese regalo era para que yo también dejara mi propia huella en la vida. Era la primera vez que me graduaba en algo fuera de la educación reglada obligatoria y mi papá, Marcos León, estaba ahí para verlo.
¡Quién me iba a decir que mi última huella fuera un libro! Algo que desde que era muy chica se perfilaba así por las cualidades que tenía innatas pero al no creer en mí no se había manifestado hasta hoy. Aún sigo usando ese collar, me recuerda cuál es el camino, es mi amuleto.
Mi collar es la huella de un león o más bien una leona como indica mi nombre en latín, igual que Manuelita (canción de María Elena Walsh) un poquito caminando y otro poquitito a pie fui recorriendo mundo, soy una leona solitaria mayoritariamente que disfruta de forma puntual de compañía… estuve buscando mi lugar en el puzle de la existencia hasta que ha sido encontrado y una vez lo encontré muy rápidamente como cuando llega la primavera y las plantas florecen en un proceso que es muy gradual si observamos al detalle pero si vamos deprisa por la vida solo nos damos cuenta de primavera en primavera los cambios que nos muestran las flores.
Este es mi recorrido desde el momento en que nací hasta el día de hoy, cuarenta y nueve años mostrados de manera condensada en la búsqueda desesperada a veces y otras solamente existiendo y respondiendo a lo que me traía la vida así sin más… en mi camino de encontrar las respuestas para conocerme a mí misma, de saber quién soy y a quién me parezco, es una historia de autosuperación por supuesto y también de descondicionamiento y de encontrar mi propio lugar en el mundo, igual que hacen las lapas en las rocas. La guinda del pastel de mi existencia la puso una certificación como guía de Diseño Humano de la cual hoy me dedico entre otras cosas a hacer sesiones de acompañamiento, mentorías sanadoras a personas que quieran descubrirse de una manera amable y a su ritmo para saborear cada paso.
No hay un lugar al que quiera llegar, es el recorrido en sí lo que es apasionante. De mayor no sé lo que quiero ser, disfruto lo que va emergiendo hoy en mí y al igual que las veces que fui a los parques de Disney, pero podemos usar cualquier parque de atracciones, las colas para acceder a cualquier atracción son interminables, dan un montón de vueltas para que no te quedes de pie en el mismo sitio mucho tiempo y te empieces a aburrir o te empiecen a doler los pies y empieces a preguntarte qué haces en ese lugar gastando fortunas, la escenografía de la atracción empieza mucho antes de subirte a un carrito que te va a adentrar en el meollo en sí y ya te vas poniendo en el mood correcto y vibrando la temática antes de poner el culo en el asiento, luego la atracción dura no más de tres minutos y el recorrido esta supercuidado al máximo detalle para que la experiencia sea gratificante y solo te acuerdes el resto de tu vida de lo que te hizo sentir subirte en el barquito de It’s a small world o en el barco volador de El viaje de Peter Pan o en la montaña rusa espacial pero son solo tres minutos de acción y más de noventa minutos de espera y andar despacio…
Mensaje:
Después de darle stop a la centrifugadora de pensamientos recurrentes en mi cabeza y dejar de interferir conmigo misma, que la voz crítica se ecualizara, hoy vivo mi vida compatibilizando mi pasión y mi trabajo que es ser yo misma de forma natural, di un salto de fe, un salto a la incertidumbre y tomé una decisión de transformación (no una decisión de alivio) y confié en que estoy perfectamente diseñada para vivir una vida donde mi trabajo es la plena expresión de lo que soy.
Guau… ¡escribir esto despierta mi química interior!
Capítulo 2: ESCRITO EN LOS GENESEN BUSCA DE LA ESMERALDA DEL NILO
Como decía mi amiga Sole Blixen luego de que le extirparan un tumor cerebral del tamaño de una pelota de golf, tuvo que aprender de nuevo a hablar, a hilar frases, a coordinar movimientos, a escribir y darme cuenta de que su letra había cambiado pero fue capaz y volvía a escribir como un nene de cinco años teniendo más de treinta o a coordinar las manos y juntarlas para aplaudir varias veces seguidas mientras se le iluminaba la mirada ante el logro de un aplauso sostenido como cuando íbamos a conciertos y donde cada logro a desafíos como chasquear los dedos era una alegría inmensa, no te cuento la fiesta que armamos la noche que logró dar una vuelta completa sobre sí misma sin perder el equilibrio… se volvió sabia y empezó a «mirar para adentro». Tapó todos los espejos de su casa para no distraerse con su imagen exterior y aprender a verse para adentro en vez de ver para afuera. Tuve el gran privilegio de conocer a la hija de Samuel y de Stella Maris antes y después de su cambio de vida. Un Ser muy especial mi amiga Sole, mamá soltera muy joven y una vida repleta de historias.
Nuestro cuerpo está diseñado para ser guiado por nuestro Espíritu y mis genes se están expresando hoy ya que estaban tapados con capas que le fui poniendo encima, nuestros cuerpos son tan resilientes y maravillosos que se adaptan a todo, es capaz de disfuncionar durante años.
Abajo de todo eso se escondía la esmeralda perdida, la mía que como la Bella Durmiente despertó de su letargo pero sin beso de príncipe salvador.
Tenemos un cuerpo, un vehículo con el cual nos movemos que ya quisieran los fabricantes de coches inventar motores adaptables a cualquier tipo de combustible según nos parezca o nos lo vayan enchufando… hay veces que nuestros propios vehículos debido a los conductores sufren como una especie de locura «transitoria para siempre» de autoboicot y de vivir situaciones para las que no estamos diseñados por el mero hecho de que es lo que está de moda o lo que nos inculcan en diferentes ámbitos o por acuerdos inconscientes.
Como no me veía ni tenía ojos para mirar para adentro me reflejaba en el exterior, con una familia de origen español y otra polaca siempre me consideré europea sin saber que por mis venas corría el espíritu salvaje del Río de la Plata ya que lo poco que sé de nativos americanos que me enseñaban en la escuela eran de Bolivia, Perú, Brasil, Paraguay… y yo me percibía muy diferente a ellos… crecí creyendo como la gran mayoría de uruguayos por lo que nos enseñan en la escuela que a los indígenas de mi país los habían extinguido a todos en la última batalla de «sal si puedes» en 1831 y no fue hasta que se murió mi padre que mi tía mayor me dio un gran regalo de esos que tienen el envoltorio feo con esta frase célebre «muerto tu padre no sos más mi sobrina». Los primeros tiempos fue un shock sentirme excluida y darme cuenta de que todo había sido una mentira en pos de mantener la paz con la viga maestra de la familia que todo lo abastecía acompañado de su esposa que era la abundancia y alegría personificada pero todo ha ido mutando luego.
En ese dejar huella como hacen las leonas, también hay muchas cagadas como hacen las leonas que no es más que abono para un terreno fértil donde va a crecer algo más adelante. En ese dejar huella como las leonas construí y pertenezco a una manada desparramada por el mundo de no muchos integrantes pero hecha en base a la confianza y a mostrarme real con todas mis sombras para que se puedan ver las luces y viceversa.
Así como en redes sociales cada dos por tres aparece una foto con un mensaje tipo «somos las nietas de las brujas que no pudiste quemar» frase cortita y reactiva que como guerrera me enciende y si conecto con mi alma solo el amor es lo que mantiene todo unido en coherencia.
Y no fue hasta hace muy poco que empecé a averiguar sobre la sangre charrúa y al igual que con las mal llamadas brujas, mujeres y hombres sabios y con una cultura diferente a la imperante en aquel momento que ponían en peligro el statu quo en Europa, pasó algo similar en Uruguay con los mal llamados y creídos extintos indígenas de los cuales soy una representante con latido fuerte.
Yo hice mi recorrido y me descubrí casi tal que así.
Estas líneas no son solo cosecha propia, son inspiración anónima popular.
Tuve conflictos con esta mujer que responde a la llamada de Lía y con partes de su historia.
No la he amado a plenitud todo el tiempo, como se merece.
Le he permitido traicionarse a sí misma y le he cuestionado si es suficientemente buena, hábil, capaz.
He permitido que se rompa, he permitido que otros la traten irrespetuosamente.
La han herido y se ha hecho grandes heridas.
La he visto levantarse y ser una luz para el mundo y amar a los demás a pesar de todo eso.
Me he quedado paralizada mientras luchaba batallas en su mente, corazón y alma.
Esta mujer ha fallado muchas veces en sus relaciones: como pareja, hija, madre, hermana, tía y amiga porque no siempre hace las cosas que necesitan hacerse.
Algunas personas aman a esta mujer, otras la quieren, y algunas del todo no la quieren.
Ella es quien es, cada error, fracaso, pruebas, decepciones, éxitos, alegrías la han convertido en la mujer que es hoy.
Puedes amarla o no, si ella te ama, lo hará con todo su corazón y no se disculpará por su forma de ser.
Esta mujer no es perfecta, tiene mucho valor, ella es imparable.
Agraciadamente rota y bellamente de pie, ella es amada, ella es la vida, ella es la transformación,
Una verdadera mujer medicina…
No es aquella que hace temazcales, que también.
No es aquella que hace círculos de mujeres,
no es aquella que sabe leer el tarot,
tampoco es aquella que es danzante,
ni la que trabaja el útero.
No, tampoco es la que canaliza seres,
tampoco la que trabaja con plantas de poder.
La que sabe el arte de la herbolaria y las velas.
Ni la que ha hecho formaciones de yoga, meditación y reiki.
La verdadera mujer medicina,
es aquella que sabe su valor.
Que conoce su dignidad.
Que es coherente y congruente con el trabajo que hace.
Antes de acercarte a una mujer medicina,
mírale la vida.
Su palabra será dulce y sus brazos guardarán calor.
Se ha olvidado de los rencores, y toma cada experiencia como un aprendizaje, aunque le hayan causado un dolor muy grande en el alma, guardará con amor cada experiencia.
Sentirá cada emoción sin identificarse y las va
a transformar en sabiduría…
Eso realmente la convierte en una curandera.
Una mujer libre.
Soy Lía, leona.
Soy mujer medicina.
Soy chamana humana.
Capítulo 3: PORQUE A VECES NOS SALEN ALAS Y NO SABEMOS CÓMO USARLAS
¿Cómo cuento mi propia historia? Antes y después.
Antes de saber todo o lo poco que sé (que esto es otro tema…) hay veces que creo que sé mucho sobre algo y cuando descubro algo nuevo me doy cuenta de que iba de supersabionda y en realidad estaba viviendo adentro de un táper y alguien hizo un agujerito y se puede ver más allá… el típico dilema que nos pasa a algunos… y vamos ampliando el táper a otro diferente, llámalo plataformas de consciencia o llámalo equis, la cosa es que yo antes me definía como una persona con muchas características, pero lo que tiene el ampliar la propia consciencia es que se va diluyendo mi imagen anterior, creo que era abierta de mente y muy comprometida con mis propias causas con ovarios, valentía y fuerza descomunal y claro… podés ver a superwoman o un toro que arrasa con todo lo que se le pone enfrente o a saber qué ves vos con este relato… que era mi mejor amiga y también mi peor enemiga, que podía llegar a ser una persona maravillosa pero que tenía un punto de coartarme yo misma… alguien a veces maravilloso y otras un pequeño demonio, mi hermano me decía Hulk cuando me enojaba. Bastante rebelde no me casaba con nadie e iba a mi propia historia que si coincidía con la tuya íbamos juntos pero luego si cambiaba de opinión me iba a otro lado y opinaba otra cosa. Tenía pocos amigos pero en sitios diferentes y cada grupete era muy distinto entre sí, eso me daba la posibilidad de sacar diferentes personajes de mí misma y no me gustaba mezclar grupos de amigos. Me gustaba cambiar de colegio, de clases particulares, en el cole y en secundaria me apuntaba a todo con tal de no asistir a clases, buscarle el té a la maestra, a limpiar el borrador dándole golpecitos en los árboles del jardín y perderme en los pasillos, baños, ir a mirar por las ventanitas de las puertas a otras aulas, intentar mirar la oficina de la directora para ver qué hacían los grandes mientras nosotros estábamos en clases, investigar si en la estatua de Artigas, prócer uruguayo que hay en cada escuela pública tenía pegado algún chicle o moco nuevo, apuntarme a coro del colegio a cualquier espectáculo que estuvieran organizando, me daba igual aprender a bailar el «pericón» que a cantar las mañanitas del Rey David, el arte de todo tipo siempre me cautivó y la creatividad se fue desarrollando desde utilizar mi memoria prodigiosa hasta desarrollar sistemas de cómo copiar y tener éxito en las recuperaciones de final de curso.
Me es un poco complicado contar cómo era yo antes… es algo que en su momento lo viví intensamente, lo vibré pero que al igual que las lapiceras modernas que usa ahora mi hija que tiene una tinta especial que se puede borrar si le pasas una goma o incluso aplicando calor y es por eso que también la utilizan las costureras que han dejado atrás la era de la tiza donde tenían que borrar después de trazar las marcas, solo con pasar la plancha ya se borra la tinta moderna. La persona que fui antes se va difuminando porque ya empezó a aparecer una versión nueva de mí y está cobrando tanta intensidad que no me da el cerebro para seguir registrando a mi yo del pasado, lo solté y algo nuevo se materializó, se llama instante, estoy aprendiendo a ver los instantes de una manera diferente, primero siendo consciente de lo que son. Soy socia fundadora del movimiento «ahorista», vivir en el Ahora.
Está muy de moda hablar del ahora pero la gran mayoría lo hace desde la disfuncionalidad, soy una de ellas y me encuentro en tránsito a descubrir algo nuevo que todavía no puedo plasmar porque no estoy ni soy en ese lugar pero a lo lejos intuyo su resplandor y presencia.
Nuestros familiares nos suelen seguir viendo como éramos antes, mis viejas versiones están ya desinstaladas de mi particularidad, nos siguen viendo así porque ya no convivimos juntos ni están dentro de nuestras cabezas pero son testigos de la evolución. Tengo la suerte de que mi madre confió en mí y no fue un trabajo que le haya resultado fácil y hoy tenemos una relación madre/hija que veo en muy pocas madres e hijas, hicimos las dos un gran trabajo, más ella que yo porque es la mamá y la adulta mayor.
Sentir apoyo incondicional es una gran base segura, es un gran cimiento para mi brotecito de bambú japonés que nació en tierras criollas. Visto en retro desde que el patrón de víctima de mi misma empezó a quebrarse, veo el apoyo que tuve siempre aunque muchas veces me pusiera furiosa porque no veía ese apoyo que anhelaba de la forma que yo lo hubiera querido.
¿Vos cómo te veías cuando estabas en primaria/secundaria?
Cuando tenías la vida por delante y tantos desafíos, sueños y aventuras por explorar.
¿Y ahora?
¿Te gustaría escribir unas líneas de cómo te veías en tu infancia y cómo te ves hoy?
Cuando yo estaba en primaria una vez la maestra nos mandó hacer una redacción sobre el año 2000 que quedaba casi a 2000 leguas de un viaje submarino de lejos en el tiempo y cuando llegara el siglo XXI yo tendría unos veintiséis años. No hice una redacción porque era imposible poner en palabras lo que tenía en mi imaginario y me salté las normas e hice un dibujo con la nota correspondiente a tal desobediencia y otra vez más la educación primaria pasó por encima de mi expresión artística por no cumplir con las normas.
Aparecía yo dibujada como una señora vieja revieja con un moño en la cabeza lleno de canas y con dos o tres hijos al mejor estilo Susanita la amiga de Mafalda pero también se mezclaba con platillos voladores que transportaban personas y vivíamos en ciudades de edificios de cristal, una mezcla de todos los comics y dibujos animados que veía en la televisión por aquella época…
Lo que más gracia me hace es recordar cómo cuando era muy chica ver a los de veintiséis años como una abuela casi, ¡cómo nos puede cambiar la percepción de las cosas!
¿Te das permiso para cambiar tus creencias o crees que la vida es así tal cual te contaron y no hay posibilidad de cambio y no te preguntas nada de nada?
Capítulo 4: TRIÁNGULO AMOROSO - LAS MARAVILLAS DE MALAY
Todos tenemos algo que reclamarle a alguien, alguien de quien renegar, las típicas personas que nos dan los grandes impactos en nuestra vida y si nosotros somos nosotros más las circunstancias que nos rodean y si no las salvamos a ellas vamos fritos todos tuvimos desde el inicio una puerta de horno por la cual salir y una mamá que nos albergó bien porque si no, no estarías leyendo este libro en la realidad que te contiene y un espermatozoide pegado en la espalda. Después los conflictos que puedan existir en cada tribu con los miembros que sean bueno… son infinitos y variopintos y te voy a contar el mío con mis tres padres. ¡Tres! y madre por suerte hay solo una, pero en mi caso tampoco se dio así y esta nota de diferenciación me dio un color y un tono que estoy ya desacatada de la vida después de vivir mi vida de una manera diferente y no bajo las voces críticas disfuncionales por no saber yo que había otra manera de funcionar en mi vida, una vez la encontrás y dejás que las voces hagan todo el drama del mundo, te taladren la cabeza con miedos, con los famosos ysis y ahí se enciende la centrifugadora cerebral a 1400rps porque está en su máxima potencia de control y yo era víctima de ese funcionamiento inadecuado ¡pero mira qué suelta de cuerpo y qué en flow te lo estoy contando!
