Las llamas de la culpa - Capítulo 6 - Inger Gammelgaard Madsen - E-Book

Las llamas de la culpa - Capítulo 6 E-Book

Inger Gammelgaard Madsen

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Beschreibung

Luego de trabajar en un segmento televisivo sobre la inauguración de una muestra de arte en Randers, Anne Larsen decide visitar a Liv Løkke y a su hermano. Cuando llega a la dirección de Liv, nota que la puerta de su departamento está entreabierta y teme que algo le haya ocurrido. Liv no está allí pero Anne confirma su horrible sospecha. Tienen que encontrar al homicida para evitar que cometa más asesinatos. Será un desafío angustioso para Anne Larsen, Roland Benito y su compañero.-

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Inger Gammelgaard Madsen

Las llamas de la culpa

Capítulo 6

SAGA

Las llamas de la culpa - Capítulo 6

Original title:

Brændende skyld: Afsnit 6 Copyright © 2017, 2019 Inger Gammelgaard Madsen and SAGA Egmont, Copenhagen All rights reserved ISBN: 9788726233292

1. E-book edition, 2019 Format: EPUB 2.0

All rights reserved. No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.

Las llamas de la culpa

Capítulo 6

El gerente de noticias se recostó en la silla de su oficina y mordisqueó la patilla de sus lentes. Hamacaba la silla mientras escuchaba la presentación de Anne Larsen.

No le había gustado que hubiera actuado por su cuenta cuando escuchó sobre su viaje a Paderup y la reunión con Liv Løkke en Randers. Pero ahora, con ella sentada allí y la promesa de que el caso se resolvería y que ella obtendría una entrevista exclusiva con Roland Benito de la UIDP más tarde, su cara comenzó a mostrar que la estaba disculpando. Se puso los lentes y dejó de hamacarse.

—¡Hazlo, Anne! Esto es fabuloso. ¡Qué exclusiva! La queremos en las noticias de las siete y treinta. Y, por cierto, gran toma del Museo Randers ayer. Hoy filmaremos la inauguración, ¿recuerdas? —le gritó cuando ya había salido de la oficina.

Había sido toda una apuesta asegurarle al jefe que podrían poner al aire el segmento de la resolución del caso del asesinato, así como prometerle una entrevista con Roland Benito. Una exclusiva. Pero quizás no era tan poco realista ya que ella había descubierto lo que había descubierto la noche anterior en el Hogar Oak. Sólo necesitaba verificar algunas cosas.

Las reacciones de Liv Løkke la habían dejado perpleja, pero no tanto como lo que su hermano había escrito en la pantalla. Su cerebro no tenía nada malo. Ahora estaba segura de ello.

Ese día había comenzado por hablar con un psicólogo experto en trauma que le había explicado que un trauma podría compararse con un estrés extremo que ejerce una presión constante, tanto física como psicológica, sobre el cerebro humano. Los síntomas son más intensos que con el estrés regular. Esto puede llevar a una falta de habilidad para hablar o moverse. Incluso podría llevar a la amnesia en la que todo el recuerdo de lo traumático quedaría reprimido. Si el paciente no tuviese tratamiento, el trauma podría llevar a insomnio, irritabilidad, agresión y otros problemas psicológicos.

Por supuesto que Villads había reprimido el evento traumático. Anne no tenía dudas de que lo que le había dicho era verdad, aunque todavía no le parecía del todo imposible que Villads hubiera matado a Johan Boje. La reacción de Liv Løkke había confirmado su historia. ¿Cuánto había logrado ver en la pantalla antes de que Villads lo borrara?

Pero ambos hermanos sufrieron un trauma; Liv también.

—¿Estás lista? —preguntó el fotógrafo a sus espaldas.

Se volteó confundida.

—La inauguración de la exhibición en el Museo Randers. ¿Te olvidaste? —dijo Flash con una mirada que quería simular molestia.

Anne se puso de pie rápidamente y tomó su abrigo.

—No, claro que no. El jefe me lo acaba de recordar. Pero, mm. Iré allí por mi cuenta. Tengo que hacer un recado luego.

—¿Y no necesitas un fotógrafo para ese mandado?

—No, es privado.

—De acuerdo, nos vemos en Randers entonces. —Flash subió al elevador para ir al estacionamiento.

Ella sabía que era técnicamente contra las reglas, pero no tenía evidencia suficiente para ver a la policía. No había pruebas, ya que Villads había borrado todo del programa para comunicarse, pero quizás podría hacer que lo repitiera frente a un testigo. Entonces tendrían algo con qué trabajar. Pero primero, la estúpida inauguración de arte debía ser filmada.

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La inauguración duró casi cuatro horas. Frente al museo, había una larga fila de personas. Anne había entrevistado al artista y lo habían puesto al aire el día anterior. Aparentemente, había atraído la atención de muchas personas hacia el museo. Flash filmaba y encontraba diferentes ángulos para ilustrar la extraña forma de arte del artista, y Anne comenzaba a mirar el reloj con impaciencia. Finalmente, pudo entrevistar al director del museo e irse.

—¿Volverás para ayudarme a editar? —le preguntó Flash cuando se iba. Prometió volver.