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En la actualidad, hablar de contextos (in)migratorios es hablar de una serie de complejidades que rebasan las disciplinas y los marcos explicativos y comprensivos. Cuando pensamos en las movilidades humanas y las migraciones internacionales nos referimos a sociedades que se mueven y se desarrollan sobre uno, dos o más territorios, pero también a la creación de un tercer espacio que se circunscribe como un mundo de vida paralelo y simultáneo donde cada acción, pensamiento, recuerdo y palabra de las personas y las comunidades (in)migrantes resuena más allá de las fronteras y las temporalidades. Latinyorks. Identidad cultural y asimilación de los (in)migrantes latinoamericanos en Nueva York es un trabajo de investigación teórica, empírica y comparada que narra la experiencia de inserción de las y los (in)migrantes jóvenes latinoamericanos de primera, segunda e intermedia generación que estudian, trabajan y crean su vida presente y futura en Nueva York. En esta ciudad diseñan sus identidades entre la experiencia de su (in)migración —espacial, social y cívico-cultural— y el imaginario transnacional.
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Seitenzahl: 475
Veröffentlichungsjahr: 2021
ÍNDICE
PRESENTACIÓNpor LUCIANA GANDINI
AGRADECIMIENTOS
INTRODUCCIÓN
1. MIGRACIÓN, IDENTIDAD Y ASIMILACIÓN: UN ACERCAMIENTO TEÓRICO
2. LA (IN)MIGRACIÓN LATINOAMERICANA A NUEVA YORK: ANTECEDENTES HISTÓRICOS
3.I LOVE NEW YORK. LA (IN)MIGRACIÓN CONTEMPORÁNEA DOMINICANA Y MEXICANA EN NUEVA YORK (1960-2010)
4. LA CIUDAD DE HIERRO Y SUS GHETTOS: INSERCIÓN TERRITORIAL EN LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE NUEVA YORK
5. DEL SALÓN DE CLASE AL BASEMENT: EDUCACIÓN Y TRABAJO EN LA INSERCIÓN DE LOS JÓVENES
6. ¿CIUDADANOS INVISIBLES? IDENTIDADES CÍVICAS Y CULTURALES
CONCLUSIONES
REFERENCIAS
APÉNDICE METODOLÓGICO
ÍNDICE DE CUADROS
antropología
migraciones y movilidadesen américa latina
Catalogación en la publicación
Nombres: Narváez Gutiérrez, Juan Carlos, autor
Título: Latinyorks: identidad cultural y asimilación de los (in)migranteslatinoamericanos en Nueva York / por Juan Carlos Narváez Gutiérrez
Descripción: Primera edición | Ciudad de México: Siglo XXI Editores, 2022|Colección: antropología: migraciones y movilidades en América Latina
Identificadores: isbn Siglo XXI Editores 978-607-03-1150-5; isbn UNAM978-607-30-4697-8
Temas: Latinoamericanos – Estados Unidos | Hispanoamericanos |Inmigrantes – Estados Unidos | América Latina – Emigración e inmigración
Clasificación: LCC E184.S75 N39 | DDC 973.0468
primera edición, 2022
© siglo xxi editores, s. a de c. v.
isbn siglo xxi editores 978-607-03-1150-5
e-isbn siglo xxi editores 978-607-03-1151-2
d.r. © universidad nacional autónoma de méxico
isbn unam 978-607-30-4697-8
e-isbn unam 978-607-30-4698-5
derechos reservados conforme a la ley.
prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio
Let it be the dream it used to be.
Let it be the pioneer on the plain
Seeking a home where he himself is free.
(America never was America to me.)
Let America be the dream the dreamers dreamed.
Let it be that great strong land of love.
Where never kings connive nor tyrants scheme.
That any man be crushed by one above.
(It never was America to me.)
O, let my land be a land where Liberty
Is crowned with no false patriotic wreath.
But opportunity is real, and life is free,
Equality is in the air we breathe.
(There’s never been equality for me,
Nor freedom in this “homeland of the free.”)
Say, who are you that mumbles in the dark?
And who are you that draws your veil across the stars?
I am the poor white, fooled and pushed apart,
I am the Negro bearing slavery’s scars.
I am the red man driven from the land,
I am the immigrant clutching the hope I seek
And finding only the same old stupid plan
Of dog eat dog, of mighty crush the weak.
I am the young man, full of strength and hope...
That’s made America the land it has become...
And make America again!
LANGSTON HUGHES
PRESENTACIÓN
LUCIANA GANDINI1
El siglo XXI imprimió un nuevo sello en los patrones migratorios latinoamericanos, con notables transformaciones que trascienden patrones y tendencias que por muchas décadas han sido predominantes en la región. Aunque existe una tradición que persiste de dinámicas subregionales diversas y coexistentes, la emergencia de ciertos flujos –originarios de Venezuela, fundamentalmente, pero también de Haití, Cuba, países de Centroamérica, entre otros, e incluso extracontinentales– están generando un patrón migratorio con alcance hemisférico.
Los flujos se dispersan a través de gran parte de la región, en diversas direcciones que desafían los tradicionales movimientos sur-norte. Como consecuencia, muchos países están experimentando una transición en sus roles tradicionales en materia migratoria que, como resultado de diversos factores, han generado nuevas rutas migratorias, convirtiendo a muchos países en zonas de tránsito, pero también de destino cuando no lo eran o al menos no de manera destacada, posicionando a América Latina como lugar de acogida definitiva o transitoria.
En este escenario destaca la diversificación de las migraciones, cuestionando la noción más tradicional de que la mayoría de los movimientos son de carácter económico o laboral. En cambio, se han visibilizado intensamente los movimientos no voluntarios, producidos como consecuencia de un conjunto de factores diversos que fuerzan u obligan a las personas o grupos de personas a moverse de sus lugares. La línea que define movimientos forzados o no forzados es difusa y, en general, conlleva a que muchas de las corrientes migratorias actuales se compongan por flujos mixtos, es decir, por personas con diversas motivaciones para migrar. Como consecuencia, muchos de estos flujos han sido considerados de manera diferente por los países de la región: como migrantes, como refugiados o como ambos.
Lo anterior expresa claros desafíos para la gobernanza migratoria en Latinoamérica. La región se encuentra en un momento en el que un conjunto importante de los países dispone de un marco jurídico, tanto de migración como de refugio, en general progresista y garantista que permitiría dar respuesta a este nuevo flujo. Al mismo tiempo muchos de ellos cuentan con una gran inexperiencia en su puesta en práctica, tarea que debieron emprender en medio de la llegada, en algunos casos abrupta, de personas migrantes y refugiadas.
El panorama brevemente esbozado otorga pistas sobre la necesidad de comprender nuevas temáticas emergentes en la región, junto a otras de más larga data, pero reformuladas en este nuevo escenario. Temas que tradicionalmente eran del norte global hoy se vuelven parte del sur y requieren de su entendimiento situado. Para ello, es preciso fortalecer el repertorio de recursos que desde distintos campos y disciplinas permite acercarse al estudio profundo, al análisis y a la comprensión holística de las migraciones internacionales y la movilidad humana.
Por ello, la inauguración de la colección sobre Migraciones y Movilidades en América Latina, coeditada por la Secretaría de Desarrollo Institucional y el Seminario Universitario de Estudios sobre Desplazamiento Interno, Migración, Exilio y Repatriación (SUDIMER) de la Universidad Nacional Autónoma de México y Siglo XXI Editores, es un importante esfuerzo que se propone abonar la comprensión de este escenario desafiante. Esta colección se aventura a trascender miradas exclusivamente disciplinares dentro de las ciencias sociales y, en su lugar, ofrecer en sus títulos una multiplicidad de voces y acercamiento. Así, este espacio editorial se configura como un punto de entrecruce disciplinar donde el conocimiento se debata frente a las distintas realidades relacionadas con las movilidades y las migraciones internacionales.
1 Investigadora titular en el Instituto de Investigaciones Jurídicas y coordinadora del SUDIMER de la UNAM.
AGRADECIMIENTOS
Una tarde de julio, en medio de un concierto de Lila Downs en el Prospect Park de Brooklyn, me encontré con Baltazar. Habían pasado algunos años desde la última vez que nos vimos. Baltazar llevaba el cabello más largo y sin rastas; me costó un poco de trabajo reconocerlo y a él también. Pasó frente de mí un par de veces, una de ellas acompañado de una niña. Casi al terminar el concierto y, dudándolo un poco, me acerqué a él y de inmediato me dijo “¿Nos conocemos?”, a lo que yo contesté “Creo que sí. ¿Eres Baltazar?”. Una vez que nos dimos un abrazo, me dijo: “Te quiero presentar a mi hija, le conté de cuando nos juntábamos a contar nuestras historias y de los paseos que hicimos para tu libro”.
Esa tarde conocí a la hija y a la esposa de Baltazar, y volvimos a saber uno del otro. A él, y a otras muchas otras personas que me abrieron su casa y me permitieron ser parte de sus espacios y momentos de su vida, no sólo les agradezco sino que les dedico este libro. Sin sus palabras habría sido imposible desentrañar y narrar las experiencias de (in)migración en la ciudad de Nueva York. Por su confianza, su honestidad, su tiempo y sus palabras, gracias.
Arribar a este lugar donde la investigación adquiere materialidad en el libro impreso ha sido un camino largo en el que han participado en distintos momentos muchas personas e instituciones, todas determinantes para llegar a estas páginas. De manera inicial, quiero agradecer tanto al doctor José Carlos G. Aguiar y al doctor Patricio Silva de la Universidad de Leiden, quienes me alentaron a seguir el curso de esta investigación.
Ahora, para que este estudio llegara a esta publicación, quiero reconocer el apoyo que he recibido en años recientes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en donde he podido desarrollar investigación vibrantemente, de manera particular quiero agradecer al Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) que me acogió para realizar una estancia como investigador posdoctoral en el marco del programa de estancias posdoctorales de la Coordinación de Humanidades. Agradezco de manera muy especial a la Secretaría de Desarrollo Institucional (SDI) que, a través del Seminario Universitario sobre Desplazamiento Interno Migraciones Exilio y Repatriación (SUDIMER) abre espacios para el diálogo, la colaboración, la divulgación y el diseño de agenda de investigación novedosa alrededor de las movilidades y las migraciones en el contexto global, regional y local. Asimismo, le doy las gracias al Seminario de Investigación en Juventud (SIJ) por impulsar el estudio de las migraciones desde el enfoque de las juventudes en movilidad. A Siglo XXI Editores por sumarse a esta iniciativa con esta nueva colección editorial.
Les agradezco infinitamente a mis colegas, con quienes en estos últimos años me he sumergido en el oficio de investigar de frontera a frontera; de manera muy especial, les agradezco a las doctoras Luciana Gandini y Alethia Fernández de la Reguera Ahedo, y a nuestro equipo de investigación: Rob y Marisol, muchas gracias. Al doctor Pedro Salazar, un reconocimiento por impulsar agendas de investigación más allá de las fronteras disciplinarias. Por último, a las personas que desde el comité editorial de la SDI y al equipo editorial de Siglo XXI han hecho todo para que este libro esté en nuestras manos.
Agradezco a todos los amigos y amigas que me acompañaron a lo largo de estos años y que lo siguen haciendo. Gracias por su compañía, sus recomendaciones, sus lecturas y su ayuda en distintos momentos de vida; es simplemente invaluable. A mi madre Rosario; a Adriana, mi pareja, y a los chicos, gracias.
INTRODUCCIÓN
Actualmente, la (in)migración internacional se define por los escenarios de complejidad que produce tanto en los lugares de origen, destino, tránsito y retorno migratorio. Los estudios y las investigaciones alrededor del fenómeno han tratado desde distintas disciplinas explicar y comprender lo migratorio desde enfoques y planos analíticos vastos. Hasta el día de hoy en la literatura global sobre migraciones se encuentran trabajos de investigación creativos que abordan lo migratorio ya sea desde lo colectivo o individual, lo cualitativo o cuantitativo, desde perspectivas mixtas. Entender sus causas y efectos como proceso social, económico, político, geográfico y cultural ha impuesto en las regiones académicas así como en los espacios de migración retos epistemológicos que –a lo largo de los años– han culminado en la construcción de alternativas teórico-metodológicas útiles para cercar, describir, narrar, analizar y comprender los procesos migratorios contemporáneos.
Esta investigación1 se acerca a los procesos (in)migratorios desde la inserción2 y la identidad como ejes analíticos que atraviesan la vida y el hacer cotidiano de los sujetos (in)migrantes –empíricamente ubicados en los lugares y espacios donde los (in)migrantes latinoamericanos se realizan como sujetos (sociedades de destino)– en la dimensión de lo espacial, lo social y lo cívico-cultural. Además, analiza las acciones que realizan los sujetos (in)migrantes desde un horizonte de significación donde el imaginario transnacional constituye el repertorio de sentido y representación del cual se valen los sujetos en su arribo y su estancia (temporal o permanente) (in)migratoria.
Latinyorks toma como escenario empírico la ciudad de Nueva York, en ella, se concentran dos grupos de (in)migrantes representativos de la población latina e (in)migrante de la ciudad. Tanto por su magnitud, sus dinámicas y estrategias de establecimiento urbano, las poblaciones de origen dominicano y mexicano, cuyos miembros pertenecen a distintas generaciones (in)migratorias, protagonizan dos importantes episodios de arribo histórico y establecimiento de (in)migrantes latinoamericanos en Nueva York, lo que ha producido patrones socioculturales, ecos e imaginarios transnacionales que se reflejan en la (re)configuración de la cartografía (in)migratoria de la ciudad.
En el contexto (in)migratorio, se puede hablar de sociedades que se desarrollan sobre uno o dos territorios definidos –estatalmente– y de la creación de un tercer espacio que se circunscribe como mundo de vida paralelo y simultáneo, en el cual, las acciones locales de los sujetos producen resonancias sociales y simbólicas –multidireccionales– que traspasan al sujeto de la migración, trastocando a otros sujetos (in)migrantes y no (in)migrantes, y construyendo identidades ahí donde convergen las subjetividades de unos y otros: los que emigraron, los que migran y transitan, los (in)migrantes y los que regresan de su (in)migración.
En este sentido, se han diseñado una serie de preguntas principales de investigación que sirven como guía, foco analítico y compresivo que a lo largo del libro permitirán ubicar e interpretar las acciones y los significados de la inserción y las identidades de los sujetos (in)migrantes, así como sus distinciones:
1] ¿Cómo se internaliza el proceso de inserción en los sujetos –jóvenes (in)migrantes– y constituye sus identidades étnicas e (in)migratorias y cómo se configura y expresa la distinción del sujeto o los sujetos frente a los otros y frente a su propia subjetividad?
2] ¿En qué hechos o símbolos anclan y recrean los jóvenes como sujetos (in)migrantes los significados de su inserción multidimensional en el contexto neoyorquino. ¿Ello cómo los dota de herramientas de pertenencia y sentido para vivir y trabajar en la sociedad que los hospeda?
3] ¿En tanto se generan y disputan cotidianamente en contextos locales de alta competencia y multiculturalidad, y atravesadas por referencias del imaginario transnacional vividoin situ, los sujetos (in)migrantes –jóvenes latinoamericanos– cómo y bajo qué escenarios reformulan su identidad y sus dispositivos de identificación a partir de su inserción a la sociedadhuésped?
En este tenor es pertinente observar el desarrollo de los procesos de inserción y de las formaciones identitarias en un contexto de interminorías étnicas como la ciudad Nueva York, que se ha distinguido de entre otras ciudades o regiones en Estados Unidos por su historia y particularidad (in)migratoria; en el siglo XIX fue el mayor centro de inmigración en Estados Unidos y actualmente es –como ciudad global– escenario de constantes y cambiantes dinámicas raciales y étnicas. Nueva York es una ciudad en donde los procesos raciales, étnicos y de género se interrelacionan con el cambio local y global de las economías. Asimismo, es un espacio de acción transnacional y nodo de interacción con las economías y culturas globales (Smith, Cordero-Guzmán, Grosfogel, 2001).
En este sentido, Latinyorks. Identidad cultural y asimilación de los (in)migrantes latinoamericanos en Nueva York aborda la inserción de los (in)migrantes jóvenes-latinoamericanos en el espacio urbano de Nueva York en tres dimensiones básicas:3 espacial –se encuentra la ciudad, el barrio, la calle, la esquina, el vecindario, la escuela, los espacios públicos, entre otros–, social –la escuela y el trabajo como espacios sociales y económicos funcionan en el proceso de inserción a la sociedad de recepción como fuertes anclajes y detonadores de relaciones sociales– y cívico-cultural –la iglesia, la peregrinación, la marcha, la protesta, la música y otras organizaciones y manifestaciones formales e informales–. Asimismo, y a partir de su experiencia de inserción como (in)migrantes internacionales, la investigación analiza cómo constituyen y diseñan los sujetos –jóvenes (in)migrantes–4 sus identidades entre la experiencia de la inserción local y el imaginario transnacional.
Además, trata de constituir un ensamblaje teórico y empírico que dote de marcos comprensivos para el estudio comparativo de comunidades de (in)migrantes latinoamericanos en sociedades huésped. De manera sintética, la presente investigación busca ubicar patrones diferenciados de inserción espacial, social y cultural de los (in)migrantes latinoamericanos en el contexto de (in)migración neoyorquino por origen étnico: observar de acuerdo a la longevidad de la (in)migración el tipo de áreas –residenciales, laborales, escolares, cívicas y culturales– en los que se inserta el sujeto (in)migrante y su grupo étnico; analizar con base en la generación de pertenencia el tipo de relaciones, estrategias y dinámicas –individuales o colectivas– que establecen y emplean los jóvenes (in)migrantes latinoamericanos para insertarse en los distintos espacios territoriale,5 sociales6 y culturales;7 analizar las identidades étnicas de los jóvenes (in)migrantes de cara al proceso de inserción, en tanto expresión de distinción de los sujetos frente a los otros y frente a su propia subjetividad; conocer las estrategias por medio de las que atribuyen y recrean los jóvenes (in)migrantes latinoamericanos los significados de su inserción, así como comprender el proceso de construcción de identidad y de dispositivos identificatorios de los sujetos (in)migrantes –jóvenes latinoamericanos en condición migratoria– a partir de su inserción en la ciudad de Nueva York como sociedad huésped.
En cuanto al diseño de la investigación, por un lado, el abordaje teórico, las preguntas de investigación, la hipótesis, responden a la definición de las tres dimensiones de análisis de inserción e identidad de los (in)migrantes en la sociedad huésped –espacial, social, cívico-cultural–. Y, por otro lado, la estrategia de aproximación empírica responde a un diseño de campo y acercamiento escalonado, acotado a fases, momentos y espacios de acercamiento a los sujetos –individual y colectivamente–, bajo el criterio metodológico del origen nacional (dominicano y mexicano), de manera que la muestra teórica de entrevistas a profundidad abarca tanto a los (in)migrantes mexicanos e (in)migrantes dominicanos –jóvenes– con el objeto de observar, escuchar y comprender el sentido y significado de los discursos y las narrativas que los sujetos diseñan sobre sí y sobre los otros en el contexto (in)migratorio.
La estructura, diseño y sistematización del trabajo de la investigación se definió en principio a partir de hallazgos, información bibliográfica y estadística. En este sentido, el espacio referencial donde se decidió realizar el trabajo de campo con la población de origen dominicano, fue el Alto Manhattan y, para los mexicanos, El Barrio en Harlem hispano –además de los dos barrios nodales y simbólicos, donde se localizan las comunidades de (in)migrantes dominicanos y mexicanos–. Se ubicaron barrios conexos que por su concentración o predominio poblacional son característicos de alguna de las dos comunidades e incluso mixtos. Los primeros acercamientos hacia el trabajo de terreno, se llevaron a cabo en encuentros cotidianos con los sujetos (in)migrantes en las calles, los centros de trabajo, los centros de entretenimiento, las escuelas, espacios públicos y centros comunitarios, dicha ruta metodológica se trazó desde el trabajo de gabinete en donde se definió la cuota de entrevistados –jóvenes (in)migrantes de corto y largo arribo, así como jóvenes nacidos en la sociedad huésped, es decir, jóvenes de primera, segunda y generación intermedia en Nueva York–.8
Así, imaginar, construir y diseñar el problema de investigación obligó a delimitar no sólo el campo disciplinario (desde la teoría y los hallazgos previos), sino los espacios y tiempos sobre los que se desarrolla el conocimiento.
Disputa y negociación, diferencia y similitud, solidaridad y competencia, son dicotomías sobre las que se construyen las narrativas de los sujetos sociales inscritos a tiempos y espacios de inserción en sus tres dimensiones analíticas:9 espacial, social y cívico-cultural sobre el escenario urbano de la ciudad de Nueva York.
Es importante enunciar que el estudio se acerca metodológicamente a los sujetos a partir de su experiencia generacional (primera, intermedia y segunda) como (in)migrantes internacionales y reconstruye su diseño identitario, el cual se maquila entre la experiencia de lo local y lo global, y el imaginario transnacional –como dispositivo para la significación de sus mundos, opciones de vida e itinerarios cotidianos–, en otras palabras, los observa como sujetos anclados a un repertorio de construcciones subjetivas de las que se valen para recrear desde su posición como pre o post migrantes, entre el antes y el después, sobre escenarios públicos y privados complejos, localidades múltiples y movilidades, un telar de sentido para sus relaciones e interpretaciones del lenguaje y el todo social. Porque las palabras y los sentimientos atraviesan las fronteras y trastocan la vida de los (in)migrantes y no (in)migrantes.
Los (in)migrantes jóvenes son los hacedores de nuevas dinámicas donde vinculan e intercambian con sus pares códigos específicos que no sólo implican intercambios fácticos, materiales o monetarios, sino otros tipos de intercambios que contienen información, ideales, conocimiento, sentimientos, afectos, historias, experiencias y percepciones que comunican otra forma de vivir en un mundo global, bajo sus propias formas y medios de expresión sobre los que recrean subjetivamente su inserción, identidad e imaginario transnacional.
El lugar de esta investigación responde principalmente a dos criterios: el primero, de carácter teórico-metodológico, asociado a un sesgo o vacío en la investigación sobre (in)migración internacional desde la perspectiva comparada –dado que la mayoría de los estudios desde distintas disciplinas se han limitado al estudio de caso, al análisis de un grupo, comunidad, etnia, nación, lugar de origen o destino–, en este sentido, de acuerdo con Ariza y Portes este estudio se enmarca en una necesidad de estudios comparativos de carácter internacional que se proclama a su vez como una de las vías para eludir el efecto pernicioso del llamado “nacionalismo metodológico” sobre este campo de conocimiento, pero también como una alternativa para aprehender algunas de las profundas repercusiones, de las transformaciones sociales, que la nueva era de las migraciones empieza a tener sobre las sociedades y las personas envueltas en ella (2007: 2).
El segundo criterio se relaciona con el espacio (in)migratorio y el contexto en el que se realiza el estudio, ya que, si bien la ciudad de Nueva York fue uno de los puntos y puertos centrales (Ellis Island) en la historia de la (in)migración y el cruce intercultural en Estados Unidos, hasta mediados y finales del siglo XX se visualiza como un nuevo destino (in)migratorio –intensivo– para el establecimiento (objetivo y subjetivo) de los grupos de (in)migrantes procedentes de Latinoamérica –en concreto, de República Dominicana y México– (Sassen, 1991; Foner, 2000; Pessar y Graham, 2001).
La selección de los casos de la (in)migración de República Dominicana y México hacia Nueva York no se justifica en ninguna suerte del azar o empatía nacionalista. Por el contrario, se articula, construye y basa en una categorización tempo-espacial (in)migratoria definida por los eventos y las oleadas migratorias, y los tiempos de arribo de ambas comunidades étnicas. En este sentido, se han definido dos eventos en las historias (in)migratorias de los latinoamericanos en Nueva York, mismas que permiten, de acuerdo con su temporalidad migratoria, comprender la pertinencia de seleccionarlos como casos de estudio.
El acercamiento a los sujetos sobre terreno, en vía autónoma o bola de nieve, dependió tanto del diseño de la ruta etnográfica trazada, como del azar, la voluntad, el sentido de cooperación y la confianza construida al contacto con los sujetos (in)migrantes durante el trabajo de campo realizado entre los años 2008 y 2009.
El caminar en los barrios seleccionados, el insertarse en los espacios habituales ocupados por los (in)migrantes y entablar conversaciones casuales formaron parte de la estrategia y el itinerario cotidiano donde el que narra, como sujeto e investigador, observó y participó de la red de relaciones y solidaridades (in)migratorias que se tejen en la metrópolis, sumado a la multitud de personas en movilidad cotidiana por las líneas del metro de la ciudad de Nueva York.
Aunque en el diseño de investigación se dispuso la ubicación de los entrevistados a partir de la selección de dos espacios referenciales, la naturaleza y la alta movilidad del fenómeno, requirió que la investigación tuviera in situ un diseño flexible y multisituado, lo que amplió el espacio de observación no sólo a más de un lugar referencial; esto permitió reconocer en la jornada de campo contextos y símbolos que trascienden el espacio local, nacional y transnacional (Marcus, 2001).10
Migrar y establecerse en un país distinto al de nacimiento, ¿por qué? ¿Qué lleva a las personas a tomar la decisión de migrar? Si bien las migraciones y sus motivaciones han sido descritas y explicadas reiteradamente desde un enfoque que privilegia la distancia entre las oportunidades económicas que ofrecen los países emisores respecto a los receptores, la evidencia empírica ha demostrado que, en efecto, en un primer momento, la variable económica es aquella que tiene más peso en el cálculo costo-beneficio que hacen los migrantes para dejar el lugar de origen o para establecer su residencia en un lugar distinto al de nacimiento o residencia habitual, sin embargo, a lo largo de la historia de las migraciones se han observado que otras motivaciones, momentos y coyunturas (políticas, culturales, sociales) históricas determinan también los movimientos poblacionales.
El marco sociohistórico de esta investigación demuestra que ambos horizontes son pilares motivacionales sobre los que se construye la decisión tanto para emprender la migración o la movilidad, como para establecer la residencia de las personas (in)migrantes en sociedades receptoras.
La (in)migración de personas de República Dominicana hacia Estados Unidos (particularmente hacia Nueva York) permite ilustrar lo anterior. En una primera fase (años sesenta) se puede hablar de un flujo emigratorio derivado de las presiones y las restricciones políticas que se vivían en la isla durante el periodo posterior a la caída de la dictadura Trujillista. En una segunda fase la continuidad y permanencia del flujo, así como su establecimiento en Estados Unidos se asocia al sentido de reproducción y diversificación, que en conjunto abonan no sólo a una (in)migración económica sino sociocultural (Gammage, 2004).
Respecto a la (in)migración mexicana hacia Estados Unidos, se ha señalado en numerosas ocasiones al diferencial salarial y a la desigualdad existente entre ambas economías como los factores determinantes que explican la atracción de mexicanos a los mercados laborales estadunidenses. Lo cierto es que éstos y otros factores también de orden económico sirven al análisis de la (in)migración desde México hacia Estados Unidos, sin embargo, a lo largo de la historia, estas (in)migraciones han construido y establecido una serie de estrategias que constituyen la base para la diversidad de culturas (in)migratorias.
La creciente incorporación de (in)migrantes de origen mexicano en el área de Nueva York ha creado un ciclo de diversificación y sustitución étnica al interior de la ciudad y su metrópoli; su presencia se debe históricamente al proceso de diversificación de las regiones de destino migratorio vivido en Estados Unidos, el cual se enmarca dentro de los cambios que produjo la amnistía conocida como Immigration Reform Control Act (IRCA) de mediados de los años ochenta (Smith, 2001).
En dos decenios de establecimiento (in)migratorio, los mexicanos han obligado a un reordenamiento espacial, social y cultural, y propiciado el reacomodo interétnico entre las primeras, segundas y posteriores comunidades de (in)migrantes latinoamericanos en la ciudad. Ello desde la perspectiva de cooperación, competencia o complementariedad puede producir o no, tensiones sociales, sin embargo, yendo más allá de estas dimensiones interpretativas, estos nuevos condicionamientos sociales permiten observar y analizar desde las ciencias sociales el desarrollo de nuevos patrones de socialización en contextos pluriétnicos.
El diseño conceptual y metodológico de esta investigación parte de dos escenarios paralelos de análisis. El primero, anclado en la dimensión objetiva de vida y el segundo, diseñado para profundizar en la dimensión subjetiva de la vida del sujeto (in)migrante. En ambos, la estrategia o dinámica que sigue el sujeto o el grupo frente a los otros forma parte de la narrativa de la (in)migración.
Siguiendo esta distinción, algunas preguntas de trabajo que guían el camino en la dimensión objetiva son:
1] ¿Cuáles son, cómo y en qué se distinguen los patrones de inserción espacial, social y cultural de los (in)migrantes latinoamericanos11 –de acuerdo a sus diferencias étnicas– en el contexto de inmigración neoyorquino?
2] ¿De qué manera la longevidad de la (in)migración determina el tipo de áreas –residencial, laboral, escolar, cultural o política– en los que se inserta el sujeto migrante y su grupo étnico?
3] ¿Hasta dónde la generación de pertenencia determina y define el tipo de relación, estrategias o dinámicas –individuales o colectivas– que establecen los jóvenes (in)migrantes latinoamericanos para insertarse en los distintos espacios territoriales –la ciudad, el barrio, la calle, la esquina, el vecindario, la escuela–, sociales –escuela y trabajo–, culturales –la iglesia, la peregrinación, las marchas, las protestas, la música–, entre otros?
Respecto a la segunda dimensión de análisis, es necesario construir los porqués y los significados de los procesos sociales e (in)migratorios en términos del discurso, las narrativas y las identificaciones y las subjetividades que producen los jóvenes insertos en el escenario global: si las acciones locales se enmarcan en un espacio de referencia amplio o limitado geográficamente, o si dichos procesos involucran movilidades que redimensionan la localidad, en ambos casos, se parte del supuesto que las localidades son “construcciones” sociales y culturales que fragmentan el territorio y el sentido, en tanto son los sujetos quienes dotan a sus espacios y prácticas de significado y, con ello, producen hiperespacios, trans-naciones o puertos deslocalizados (Appardurai, 1996; Gupta, 1992), donde las identificaciones de la dominicanidad y la mexicanidad se construyen en y fuera de la cultura dominante de la sociedad huésped, con y sin los referentes de la localidad del origen, siendo eje, estructura y diseño del discurso (in)migrante.
El arribo permanente y la continua inserción de comunidades de (in)migrantes latinoamericanos –específicamente dominicanos y mexicanos a Nueva York– con un perfil demográfico joven, ha creado un nuevo ciclo de diversificación y sustitución étnica al interior de la ciudad y la metrópoli. Con ello, nuevas formas de interacción que producen un reordenamiento territorial, social, político y cultural. Lo cual hace necesario repensar y redistribuir los espacios de socialización y, con ello, las estrategias o dinámicas de inserción, ya sea del grupo frente a los otros o del individuo frente a los otros.
En este sentido, los (in)migrantes adquieren papeles y posiciones específicas al momento de su inserción e incorporación en el espacio local y transnacional, lo cual depende directamente de su tiempo de arribo a la ciudad. Por ejemplo, los de origen dominicano a diferencia de los mexicanos se insertan al mercado de trabajo con mejores condiciones laborales; tienen mayor presencia política en la ciudad, así como un mayor nivel de integración sociocultural. Sin embargo, ambos grupos, de acuerdo con sus características sociales, culturales y demográficas, redefinen cotidianamente su posición, asociada a sus capacidades y recursos de inserción, sean: redes sociales, capital social, capital humano, experiencia migratoria y circulación de conocimiento.
En este tenor, se desprenden los siguientes supuestos sobre los que se sostienen algunas ideas sobre la inserción y la identidad de los jóvenes (in)migrantes:
1] La inserción de los jóvenes (in)migrantes latinoamericanos en los distintos espacios está asociada a su condición étnica y condiciones espacio temporales de arribo a la ciudad de Nueva York.
2] El éxito o fracaso de la inserción laboral de los jóvenes (in)migrantes latinoamericanos depende de las estrategias y dinámicas que sigue el grupo para incorporarse a ciertos espacios del mercado laboral estableciendo posiciones de acogida para los nuevos migrantes.
3] Los jóvenes (in)migrantes latinoamericanos se apropian y re-significan el territorio sobre el que habitan, trabajan, estudian y viven cotidianamente, mediante la atribución de elementos que los dotan de sentido. Así una esquina, un taller de confección, un parque, la fachada de un inmueble se vuelven parte del repertorio de sitios y lugares de pertenencia para los jóvenes migrantes.
4] Los jóvenes (in)migrantes latinoamericanos en Estados Unidos crean espacios de participación política y cívica para su inclusión, ya sea por medio del ejercicio de la ciudadanía formal, o por la vía cívica, religiosa o política informal. Asimismo, ven en la incivilidad una opción reiterada de su auto adscripción, por ejemplo, el caso de las pandillas de carácter étnico.
5] La inserción a un contexto de (in)migración como Nueva York, termina por trastocar y reformular las identidades y la subjetividad de los jóvenes migrantes latinoamericanos, produciendo nuevas formas de identificación juvenil que igual los distingue de los otros –“los adultos”– pero que los homogeneiza a la categoría que les impone su latinidad por encima de su etnicidad.
6] La identidad de los jóvenes (in)migrantes latinoamericanos se construye en la interacción de elementos objetivos y subjetivos que a través de un proceso de decodificación resignifica las prácticas y les da sentido frente a los otros en la ciudad y nación que habitan, y fuera de ellas, constituyendo un imaginario de lo transnacional.
Para la consecución de lo anterior, esta investigación sigue una metodología de corte cualitativo y se apoya en fuentes cuantitativas como recurso de segunda mano a fin de construir de manera coherente y exhaustiva la tarea de investigación.
El objetivo de abordar el fenómeno de estudio de manera comparativa y observando la inserción en tres dimensiones de análisis lleva a tratar de comprender y aprehender de manera inmediata y acotada la realidad social en lo concreto y lo simbólico.
La aproximación empírica de corte cualitativo permite conocer y profundizar en los hechos sociales a través del uso de distintas herramientas de recolección de información e instrumentos metodológicos ad hoc a la población y al tiempo-espacio del trabajo en terreno. De ahí, que se considera a la entrevista a profundidad, la observación y a los grupos de discusión como estrategias para lograr el análisis de la inserción y el diseño de identidades en el contextos de esta investigación.
En suma, a lo largo del documento se analiza información derivada de sesenta y cinco entrevistas a jóvenes (in)migrantes e informantes clave, de la observación sistemática y de la participación en grupos de discusión. Si bien, los tres componentes hacen el todo del cuerpo empírico, las entrevistas a profundidad (distribuidas simétricamente por origen nacional o étnico, grupos de edad, sexo y ocupación) han sido diseñadas de acuerdo con las categorías analíticas, temáticas y conceptuales de lo territorial, lo social y lo cívico-cultural.
La selección de los jóvenes (in)migrantes como población objetivo atraviesa el origen, la condición migratoria, el lugar de nacimiento, el año de llegada y la edad como anclajes y categorías espacio temporales. En este sentido, se construye a través de cuotas de entrevista una distribución homogénea tanto para la aproximación por origen y grupos de edad (14-21 y 22-29 años) y género. Asimismo, se diseña un universo teórico que a su vez responde a construcciones ad hoc de la investigación que trata de enfatizar la posición de los sujetos como jóvenes, observando como (de)construyen sus discursos, sus expectativas y repertorios culturales frente a otros que se adscriban o auto-adscriban al universo de la adultez, la juventud o como jóvenes/adultos.12
El documento se organiza en seis capítulos. A lo largo de ellos se recorre una geografía de la (in)migración internacional vista desde la inserción e identidad de los (in)migrantes jóvenes. En el primer capítulo, titulado “Migración, identidad y asimilación: un acercamiento teórico”, derivado de la definición del problema de investigación, se trazan una serie de supuestos teóricos por los que atraviesa el sujeto en el proceso (in)migratorio, mismo que servirá como marco referencial, explicativo y comprensivo en el contexto del análisis de inserción e identidad de jóvenes (in)migrantes de origen latinoamericano en Nueva York.
En el capítulo dos, titulado “La (in)migración latinoamericana a Nueva York: antecedentes históricos”, se realiza un ejercicio re-constructivo sobre el contexto histórico en el que se realiza la (in)migración latinoamericana –específicamente de origen dominicano y mexicano hacia Nueva York–. Para ello, se lleva a cabo el registro y análisis de eventos alrededor de lo (in)migratorio a través de un seguimiento puntual en la literatura especializada y recolectando narrativas recogidas en el trabajo sobre terreno con informantes clave.
En el tercero, “I love New York. La (in)migración contemporánea dominicana y mexicana en Nueva York (1960-2010)” se describen algunos episodios de la historia (in)migratoria contemporánea y se revisan sus vínculos con la inserción y la identidad de los (in)migrantes a la ciudad de Nueva York.
En el cuarto capítulo, “La ciudad de hierro y sus ghettos: inserción territorial en la construcción social de Nueva York”, se analizan los patrones de inserción territorial de los jóvenes (in)migrantes. Este ejercicio teórico-empírico trata de ubicar al lector en el espacio referencial habitado, vivido e imaginado por la comunidad (in)migrante, entre su estar objetivo y subjetivo. En el capítulo, “Del salón de clase al basement: educación y trabajo en la inserción de los jóvenes”, se observa y analiza el desarrollo de la inserción social de los (in)migrantes, se describen la formas y los patrones de inserción diferenciada de acuerdo a los perfiles (in)migratorios, las generaciones de pertenencia y otras variables como el origen nacional, la temporalidad, el estatus (in)migratorio, los objetivos o metas predispuestas de la (in)migración, así como las características que distinguen a la primera generación, la generación intermedia y la segunda generación de (in)migrantes dominicanos y mexicanos.
El sexto capítulo, de título “¿Ciudadanos invisibles? Identidades cívicas y culturales”, analiza la inserción cívico-cultural de los jóvenes (in)migrantes a partir de las narrativas de los sujetos se trata de registrar y comprender los elementos sobre los que los jóvenes construyen sus ideas del ser (in)migrante, de la cultura, la política, la participación cívica, las identidades, así como sus posicionamientos como jóvenes (in)migrantes viviendo, estudiando y trabajando en un espacio global, interétnico y transnacionalizado –de forma real o imaginaria–.
Finalmente, en el apartado conclusivo se plasman los principales hallazgos con respecto a los ejes analíticos de la inserción, la identidad y el imaginario transnacional; mismo que permiten continuar con el debate de algunos conceptos y métodos alrededor de la incorporación de los jóvenes (in)migrantes latinos y las generaciones de pertenencia.
A lo largo de esta investigación, se observa como las sociedades contemporáneas que hospedan (in)migrantes al igual que los sujetos (in)migrantes son parte de un sistema complejo, heterogéneo y sumamente cambiante. De ahí, que en contextos de (in)migración, la socialización al interior y exterior de los espacios de la cotidianidad tengan que ser analizados de manera profunda y a sabiendas de que cada parte es una molécula o sujeto móvil de un todo social diverso y heterogéneo, y por ello, los patrones de inserción e identidad pueden ser observados desde las ciencias sociales no sólo como registro objetivo, sino para abonar a la compresión y al registro subjetivo de las acciones que realizan los sujetos en sus trayectorias de (in)migración en las ciudades que los hospedan.
Mucho antes del primer minuto del 12 de diciembre, año con año, la comunidad mexicana en la ciudad de Nueva York comienza celebrar a la Guadalupana. En cada uno de los distritos y barrios de la ciudad, de manera un tanto silenciosa, los preparativos se echan a andar. En el Barrio-Harlem, el Bronx, Brooklyn, Staten Island y Queens sigilosa pero potentemente se organizan las personas, las familias, los comités y los colectivos para festejar a la madre de la comunidad. El día de la Guadalupana, más allá de cualquier diferencia, las y los mexicanos de primera, segunda o generación intermedia se unen al andar de las peregrinaciones y los festejos guadalupanos. Fotografía: Juan Carlos Narváez Gutiérrez.
1 Latinyorks: Primera, intermedia y segunda generación de (in)migrantes latinoamericanos en la ciudad de Nueva York, tesis doctoral, Leiden University, 2015 <https://scholarlypublications.universiteitleiden.nl/handle/1887/35901>.
2 A lo largo de esta investigación, “inserción” e “incorporación” se usan de manera indistinta; más adelante se explicará el uso de estos conceptos observados como ejes de la acción e interpretación objetiva de los sujetos sobre el hecho del (in)migrar.
3 El estudio de la inserción de los jóvenes (in)migrantes se acota territorialmente a dos barrios de la ciudad como nodos centrales de las dos comunidades estudiadas y barrios periféricos que por su concentración poblacional o predominio nacional y étnico pueda ser característico de alguna de las dos comunidades. Las dimensiones se operacionalizan y se comprenden de la siguiente forma: la espacial en las dinámicas de adscripción al barrio de residencia o de trabajo, la social a la inserción en el mundo de lo laboral y escolar, y la cultural en la participación cívica y sus expresiones culturales.
4 En esta investigación a los jóvenes (in)migrantes se los define y reconoce dentro de dos grupos de edad (14-21 y 22-29 años); el primero conceptualizado como juventud y el segundo como jóvenes/adultos, esto a partir de un análisis del discurso sobre su posición como sujetos jóvenes en el contexto migratorio, pasando por un proceso de adscripción o auto-adscripción al universo de la juventud, jóvenes/adultos, incluso la vida adulta.
5 Entre los cuales se encuentra la ciudad, el barrio, la calle, la esquina, el vecindario, la escuela, los espacios públicos, entre otros.
6 Espacios sociales: escuela y trabajo.
7 Espacios culturales.
8 La definición de generación intermedia, se refiere a una cualidad de los sujetos asociados a las variables espacio-temporal de la (in)migración (edad en donde se realiza el suceso migratorio); primera generación: nacidos fuera del país o la sociedad huésped; segunda generación: nacidos de padres inmigrantes dentro del país o la sociedad huésped; finalmente, generación intermedia o 1.5, se refiere a aquellos nacidos fuera del país, pero inmigrados a una edad previa a la adolescencia.
9 Las dimensiones se corresponden y se comprenden de la siguiente forma: la espacial en las dinámicas de adscripción al barrio de residencia o de trabajo; la social a la inserción en el mundo de lo laboral y escolar a través de establecer vínculos sociales, y la cultural en la participación cívica, en las expresiones culturales y la construcción de sentido y significado.
10 La jornada diaria de terreno comenzaba en Manhattan, recorría algún barrio del Bronx y por la tarde o noche culminaba en Queens o en el área de la Quinta en Brooklyn.
11 A lo largo de esta investigación se utiliza el concepto de latinoamericano para referir a la población de origen dominicano y mexicano.
12 Para la selección de los entrevistados se tomaron como variables de control el origen nacional y el tiempo de residencia en Estados Unidos al momento de la entrevista (0 a 5 años y 6 años y más), así como jóvenes de la segunda generación (in)migratoria.
1. MIGRACIÓN, IDENTIDAD Y ASIMILACIÓN:UN ACERCAMIENTO TEÓRICO
Repita conmigo en voz alta:
México es California
Marruecos es Madrid
Pakistán es Londres,
Argelia es París,
Puerto Rico es Nueva York
Centroamérica es Los Ángeles
...your house is also mine
your language mine as well
and your heart will be ours one of these nights.
GUILLERMO GÓMEZ PEÑA
INTRODUCCIÓN
A lo largo del tiempo migratorio, los sujetos construyen una línea narrativa sobre la que reflexionan distintas perspectivas y momentos en torno a las interpretaciones de su experiencia (inserción e identidad) como (in)migrantes en las sociedades huéspedes.
El (in)migrar individual o colectivamente genera en el espacio donde transcurre la vida del sujeto (in)migrante un significado que va más allá de sí mismo y más allá del espacio que habita, por eso se puede afirmar que gesta imaginarios de lo (in)migratorio transnacional.
Como proceso, la representación de lo nómada en lo (in)migratorio aparece en el contexto contemporáneo como permanencia, ya que por medio de la (in)migración se ha podido observar un conjunto de posiciones y producciones que se expresan como creación de una cultura de la diferenciación de los sujetos, ya sea frente a sí mismos o los otros, frente a la tradición y la modernidad, frente a la sociedad de origen y la sociedad de llegada.
La literatura clásica sobre el fenómeno y los procesos migratorios han apostado por el debate alrededor de los impactos económicos y demográficos en las sociedades de arribo y origen. Sin embargo, aún no se ha puesto la debida atención al análisis del sentido y el significado que la (in)migración produce en otras dimensiones tanto objetivas como subjetivas sobre las que atraviesa la inserción de los (in)migrantes.
En este sentido, el transnacionalismo redefinido como un horizonte de representación imaginaria figura como un contenedor de significado social y simbólico, que dota y provee de elementos que permiten comprender y digerir los discursos cotidianamente expuestos al (in)migrante y, a su vez, expresados por el (in)migrante y sus pares.
El presente capítulo propone una ruta crítica y teórica para comprender la intersección de los escenarios de inserción e identidad que se observan en el acto de (in)migrar. Como parte del todo social, en la (in)migración se construye un camino sobre el que a su vez se diseñan itinerarios cotidianos y relacionales que definen la reproducción material y simbólica de los sujetos de la (in)migración. A continuación se presentan algunas notas teóricas que sirven como antecedente y sustento para comprender y analizar la inserción, la identidad y el imaginario (in)migratorio transnacional en las generaciones de (in)migrantes jóvenes de origen latinoamericano en Nueva York.
EL ESTUDIO DEL FENÓMENO MIGRATORIO
Cuenta Chuy Negrete (1987: 57):
cuando llegamos a la escuela la maestra nos decía: What´s your name? El niño contestaba Jesús y la monja respondía desde ahora te llamas Jesse. Volvía a preguntar la monja: What is your name? Y el niño contestaba Juan. La monja le ordenaba: desde ahora eres John. Para confirmar su enseñanza, la monja le volvía a preguntar su nombre: What is your name? El niño contestaba de nuevo: Juan. Entonces la monja sacaba la regla y gritaba John. El niño decía está bien, John… Si te llamabas María eras Mary, si te llamabas Jesús eras Jesse y si te llamabas Facundo eras Joe.
A propósito de las palabras de Chuy Negrete vale la pena comenzar a hacer preguntas y, al tiempo, reflexionar sobre el modo de inserción e incorporación de los migrantes a las sociedades de destino y los ecos culturales que esto genera en las identidades de los (in)migrantes.
Las teorías contemporáneas sobre la migración internacional han dejado un poco de lado el interés sobre las fuerzas que orientan los flujos de un lado a otro (push-pull), interesándose más por la forma en que funcionan los sistemas (in)migratorios, por ejemplo: las redes sociales. Cada vez es más frecuente que las teorías traten de explicar el lugar que ocupan los (in)migrantes en las sociedades de destino, en tanto, en su habitar, los (in)migrantes hacen uso cotidiano de la infraestructura urbana e institucional, participan de los mercados laborales locales, promueven estrategias de asociación política o cívica, reproducen códigos culturales y religiosos sobre el espacio en concreto que ocupan en el lugar de arribo. Sobre este debate, distintas aproximaciones, desde la sociología, la ciencia política, o la antropología han tratado de dar respuesta por medio de sus propios marcos cognitivos al fenómeno (in)migratorio y sus consecuencias multidimensionales (Portes 1995, 1997; Sassen, 1997; Fernández Kelly, 1995; Roberts, 1995).
Actualmente, las ciudades contemporáneas han dejado de ser sólo un nodo concéntrico para volverse sociedades multicéntricas, racial y étnicamente plurales (Sassen, 1991; Davis, 2000). En ellas, es imborrable la presencia de los (in)migrantes, que autorizados o no, y cual sea su motivación para estar o permanecer, ese sólo hecho lleva consigo transformaciones inevitables y choques culturales, donde las diferencias, a su vez, exaltan virtudes e infortunios, polarizan y sintetizan discursos y narrativas cotidianas, e inclusión y exclusión conviven en un mismo argumento indisoluble: estar dentro o fuera del sistema, ser o no ser mainstream. ¿Dónde queda entonces, la redefinición, la reivindicación étnica, el derecho a la igualdad y a la pluralidad?
En medio de esta dinámica de identidades, escenarios límite, espacios, procesos y planos sociales que produce la (in)migración, es necesario atender desde un lente de observación multidimensional, evitar caer en la invisibilidad de elementos que particularizan ese todo social, pensar el (in)migrar no “como un conjunto de actos y eventos cortos, excepcionales y episódicos en el curso de vida” sino como proceso colectivo y duradero, multidireccional y permanente; un continuo espacio-temporal donde la vida cotidiana como migrante adquiere sentido en tanto “nueva forma de conditio humana” (Pries, 2001: 4).
En otras palabras, indagar desde la teoría y la evidencia empírica, sobre cómo dan sentido los sujetos inmersos en los procesos (in)migratorios a las transformaciones societales y los nuevos escenarios de inserción y saber qué sucede respecto a sus mundos de vida y qué determina sus acciones en las diversas arenas en las que se desenvuelven, lleva a examinar en torno, a los modos de participación de los (in)migrantes, ya sea desde la lógica de la inserción, la asimilación, la incorporación, la integración, la segmentación o el transnacionalismo. En otras palabras, a buscar en la oposición y la fractura ideas que logren traducir los vacíos epistémicos en significado.
Por ello, es necesario dotar al discurso de una perspectiva histórica, la cual, sin ir más lejos en el tiempo, sitúa y acota el tema en la primera mitad del siglo XX, momento en el cual se gesta uno de los conceptos más importantes en la sociología estadunidense, el de “asimilación” (Giddens, 1989; Lezama, 2005), mismo que en la literatura contemporánea ha sido constantemente reinterpretado.
Algunas inquietudes de investigación que enuncia Portes (2004) para el futuro de las migraciones resaltan el desarrollo empírico de su concepto de “asimilación segmentada”; se pregunta, por ejemplo, “¿qué impacto tienen los inmigrantes sobre la vida de la sociedad receptora y expulsora, su cultura y sus instituciones políticas?”; pregunta que, en un proceso de traducción y reformulación, se enuncia así: ¿qué impacto tiene la sociedad huésped, el espacio urbano, su dinámica cotidiana, su cultura y sus instituciones sobre la inserción de los inmigrantes y su grupo étnico?
Elaborar respuestas ha sido a lo largo de distintas geografías y temporalidades motivo de una serie de propuestas teóricas que deben más allá de pensarse como la única vía hacia la comprensión, servir para comprender la heterogeneidad y complejidad del fenómeno. En seguida, se presenta sucintamente un esbozo sobre algunas tradiciones teóricas, referencias obligadas al construir un marco analítico para comprender las migraciones internacionales y sus implicaciones en la inserción y la identidad del sujeto (in)migrante.
Inserción e incorporación como imperativos de la (in)migración, definen un par de condiciones para el permanecer en una sociedad distinta a la nativa bajo el carácter de (in)migrante. Si bien, no es un acuerdo escrito, la mayoría de las migraciones masivas del sur al norte son imperativamente económicas, ya sea por sobrevivencia o crecimiento personal, una vez en la sociedad huésped, para los sujetos, la decisión siempre será emplearse o educarse; insertarse al mercado laboral o escolar local.
Las teorías de migración desde las leyes de Ravestein1 han hecho lo posible por explicar los determinantes de la migraciones o, en otras palabras, aquellos factores que hacen posible la dicotomía del push-pull/expulsión-atracción2 (Massey et al., 2000). Sin embargo, y aunque estas teorías en su estructura incorporan algunos factores que hablan no sólo de las causas o motivos de la migración, pocas son las que han tratado de comprender específicamente el proceso de inserción laboral y escolar de los migrantes en las nuevas sociedades. Una de ellas, quizá, es la teoría del mercado dual del empleo de Piore (1979), que si bien no es explícita en cuanto a un modelo completo de incorporación, logra dibujar un panorama para aproximarse al ambiente y a las condiciones en las que el (in)migrante se adhiere al mercado de trabajo y los sistemas escolares en una sociedad industrializada, urbana y jerárquica.
De acuerdo con Piore (1979), estos tres elementos estructuran el funcionamiento del mercado de trabajo, en tanto asocia empleo o tipos de empleo con estatus. De tal forma, los (in)migrantes cubren una serie de empleos que no proyectan un estatus lo suficientemente atractivo y que es imposible cubrirlos con los trabajadores nativos ya que, además, se ofertan en un rango de salario bajo y sin incentivos. Esa porosidad y vacíos de las economías avanzadas hacen necesario incorporar (in)migrantes al sistema productivo, en tanto son la mano de obra barata y cautiva que lo reproduce.
Grosso modo, de manera sistemática cuatro supuestos que sustentan la teoría Piore y ayudan a comprender la inserción y participación de los (in)migrantes bajo la lógica de jerarquías sociales, de la inflación estructural, de los problemas motivacionales, del dualismo económico, de la demografía del mercado de trabajo.3
La teoría del mercado dual o de los mercados segmentados circunscribe su análisis en una lógica de macro nivel, es decir, subordina a éste las decisiones individuales llevadas a la práctica por el (in)migrante. Si bien existen fisuras o vacíos en algunos supuestos, es innegable el valor y el carácter instrumental que expresan los mismos. ¿En dónde ubicar el capital humano y el capital social con el que cuenta el migrante? Quizá aparezcan inexistentes en los argumentos anteriores, sin embargo, en la realidad se observan comunidades enteras reproduciendo redes de (in)migrantes densas, sólidas y permanentes, basadas en los conocimientos adquiridos pre y durante el proceso de la (in)migración.
Dichas redes se han definido como un “conjuntos de lazos interpersonales que conectan a los migrantes, primeros migrantes y no-migrantes en las áreas de origen y destino mediante lazos de parentesco, amistad y de compartir un origen común; las redes incrementan la probabilidad del traslado internacional porque bajan los costos y riesgos del movimiento e incrementan los rendimientos esperados de la migración; las conexiones de redes constituyen una forma de capital social que la gente puede usar para acceder a oportunidades de empleo en el extranjero” (Massey et al. 2000: 27). Sin embargo, no sólo constituyen o se instrumentan como estrategia para el traslado y la llegada del migrante, sino que intervienen en los acomodos sociales y culturales en la sociedad de destino, es decir, en la inserción a la sociedad, sosteniendo las oportunidades del empleo y la educación.
El análisis por medio de las redes ha permeado una serie de planteamientos teóricos y empíricos en la investigación de migración internacional contemporánea (Roberts et al., 1999; Goldring, 1997; Menjívar, 2000; Velasco Ortiz, 2002; Andrade-Eekhoff, 2005).
El análisis formal de redes sociales, se basa en las cuatro propiedades básicas y observables:4 centralidad, densidad, multiplicidad y profundidad. En Getting a job, trabajo pionero en el análisis de redes sociales, Mark Granovetter (1974) analiza desde la sociología la función que ocupan los vínculos y las redes personales para la consecución de un empleo. A partir de la aplicación de un modelo de análisis de redes, el autor define la fuerza de un vínculo en el proceso de combinación de las variables de temporalidad, intensidad emocional, confianza mutua y reciprocidad. Puntualmente lo ejemplifica así: suponga a dos individuos A y B cualesquiera, seleccionados arbitrariamente y a un grupo de personas S, la hipótesis que permite relacionar estos vínculos duales con grandes estructuras es: en cuanto más fuerte sea la unión entre A y B mayor será el número de individuos del grupo S con los que ambos estarán relacionados (Granovetter, 1973).
De acuerdo con esto, un lazo “fuerte” no significa un puente, ya que no posee la característica de generar otras interacciones más allá de las que se producen entre A y B. De ahí la importancia de los vínculos “débiles” y su funcionalidad como puentes locales que generan más recorridos pequeños, permitiendo hipotéticamente cierta libertad para retirar del sistema cualquier otro lazo “fuerte” sin perturbar la transmisión de la red, no así si se eliminara un lazo débil. En síntesis, la propuesta sostiene que cualquier información, idea, conocimiento, chisme, dicho o rumor, que sea difundido logra llegar a un gran número de personas y atravesar una gran distancia social cuando se experimentan vínculos débiles antes que fuertes, ya que los vínculos “débiles”5 se presentan como un importante recurso en la oportunidad de la difusión y la movilidad (Pozas, 2007).
Anclados en el campo epistémico de las redes sociales y sus estudios de migración internacional, se presentan una serie de supuestos sobre los que se entiende no sólo la reproducción y la estabilización de corrientes migratorias sino la inserción de los migrantes en la sociedad huésped.
Supuesto de expansión: la migración tiende a expandirse en el tiempo hasta que las conexiones de la red se han difundido ampliamente en la región expulsora haciendo que la gente que desea migrar pueda hacerlo con menores dificultades; este proceso trae, a lo largo del tiempo migratorio, desaceleración y, a la vez, alimenta la permanencia y el dinamismo del ciclo.
Supuesto de crecimiento: el volumen del flujo migratorio entre dos países no se encuentra correlacionado estrechamente con los diferenciales salariales o las tasas de empleo, ya que cualquier efecto que tengan estas variables en la promoción o inhibición de la migración es disminuido progresivamente por la caída de los costos y los riesgos del traslado generados por el crecimiento de las redes migratorias.
Supuesto de independencia: al mismo tiempo que la migración internacional se institucionaliza, a través de la formación y elaboración de redes, también se independiza de los factores que originalmente la causaron, sean éstos estructurales o individuales; se producen cambios en los patrones motivacionales, generando culturas de la migración en términos tanto de salida como de permanencia de los migrantes en las sociedades de arribo.
Supuesto de universalidad: si las redes se expanden, y los costos y los riesgos de la migración disminuyen, el flujo se hace menos selectivo –en términos socioeconómicos–, y más representativo de la comunidad y la sociedad expulsora, es decir, el migrar en cortos o largos periodos de permanencia se universaliza en ese espacio social.
Supuesto de desbordamiento: una vez que ha iniciado el flujo migratorio y se encuentra envuelto en la dinámica de las redes sociales de migración, para los gobiernos será sumamente difícil controlarlo, ya que el proceso de formación y difusión de redes, se encuentra en gran medida fuera de su alcance: se desborda más allá de cualquier tipo de políticas que apliquen los Estados.
Supuesto de ambigüedad: en el ánimo de promover la reunificación entre migrantes y sus familias en el extranjero, algunas políticas operan coyunturalmente a contracorriente con el control generalizado de los flujos migratorios de carácter laboral y otorgan momentáneamente a los familiares del migrante adscrito a una red derechos especiales de entrada, permanencia e incorporación, con ello reforzando el sistema de redes (Massey et al. 2000; Durand, 2003; Blanco, 2000; Arango, 2000).
En este sentido las llamadas también “redes migratorias”, utilizadas en la reproducción y permanencia de la migración, basan su funcionamiento en este tipo de supuestos, vínculos e intercambios, los cuales se materializan en bienes, servicios y apoyo moral, es decir, en una cadena de recursos sociales, simbólicos y económicos, en los que la red se configura como mecanismo de relaciones interpersonales dadas en un campo social e (in)migratorio (Granovetter, 1973; Lomnitz, 1994), mediante el cual, los (in)migrantes trazan su camino hacia la incorporación a la sociedad huésped, definiendo patrones de éxito o fracaso educativo y su distribución en los mercados laborales.
CAMBIO DE PARADIGMAS:DEL MULTICULTURALISMO A LA INSERCIÓN
A lo largo del siglo XX
