Leer a Schelling - Wilhelm G. Jacobs - E-Book

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Wilhelm G. Jacobs

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Beschreibung

Esta introducción es un hilo de Ariadna para poder recorrer la compleja y prolífica trayectoria filosófica de Schelling. El libro, además de recoger los grandes hitos del pensamiento del idealista alemán, es capaz de ofrecer una idea central que sirve para trabar cierta unidad a través de la diversidad aparente de su obra. Este núcleo principal tiene que ver con el Schelling "filósofo de la libertad" que se ha redescubierto y puesto de manifiesto en los últimos tiempos, especialmente gracias al estudio crítico y especializado que ha reavivado la Edición histórico-crítica de las obras completas de Schelling, de la que el autor de este libro, Wilhem G. Jacobs, es coeditor. Experimentar la necesidad de volver a leer a Schelling a la luz de estos hallazgos, y la posibilidad de hacerlo teniendo a mano conceptos claves que permitan entender la coherencia de su trayectoria filosófica son, por sí mismas, razones suficientes para leer este texto. Leer a Schelling nos llevará a despertar el deseo de querer volver a dialogar con este filósofo, así como a entender por qué atrae tan fuertemente la atención de los investigadores en los últimos tiempos.

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Seitenzahl: 251

Veröffentlichungsjahr: 2018

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Wilhelm G. Jacobs

Leer a Schelling

Traducción deALEJANDRO ROJAS JIMÉNEZ

Herder

La Asociación para la Promoción de la Filosofía y la Cultura en Málaga (Ficum) ha colaborado en la edición de este libro.

Título original: Schelling lesen

Traducción: Alejandro Rojas Jiménez

Diseño de la cubierta: Gabriel Nunes

Edición digital: José Toribio Barba

© 2004, Frommann-Holzboog Verlag, Stuttgart-Bad Cannstatt

© 2018, Herder Editorial, SL, Barcelona

ISBN digital: 978-84-254-3931-5

1.ª edición digital, 2018

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro de Derechos Reprográficos) si necesita reproducir algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com).

Herder

www.herdereditorial.com

En memoria de Hans Michael Baumgartner(5 de abril de 1933-11 de mayo de 1999)y Francesco Moiso(5 de junio de 1944-9 de noviembre de 2001)

Índice

Prólogo

Sobre el modo de citar

Breve nota del traductor

INTRODUCCIÓN

1. RAMA DAMA

2. ESBOZO BIOGRÁFICO

2.1. Juventud suaba

2.2. Preceptor en Leipzig

2.3. Profesor en Jena

2.4. Profesor en Wurzburgo

2.5. En Múnich y Erlangen

2.6. De vuelta a Múnich

2.7. En Berlín

3. EL COMIENZO CON KANT

3.1. Causalidad teorética y práctica

3.2. La conciencia de la apercepción trascendental

3.3. La intuición intelectual de la libertad

3.4. Indicaciones en el Schelling temprano

4. LA MITOLOGÍA TEMPRANA

4.1. El mito como tema de la filosofía

4.2. La forma del mito

4.3. El contenido del mito

5. AUTOCONCIENCIA Y LIBERTAD

5.1. Autoconciencia y autodeterminación

5.2. Un hilo de Ariadna

6. NATURALEZA E INCONDICIONALIDAD

6.1. La teoría de lo incondicionado de Kant

6.2. Lo condicionado en lo incondicionado

6.3. La naturaleza: lo otro del espíritu

7. ARTE

7.1. La producción del arte

7.2. Historia y arte

8. PRINCIPIOS E HISTORIA

8.1. libertad y eternidad

8.2. Libertad como vida

9. FILOSOFÍA TARDÍA DE LA MITOLOGÍA

9.1. La realidad de los dioses

9.2. El politeísmo

9.3. Mitos y crisis

9.4. El monoteísmo absoluto

9.5. El proceso mitológico

10. RAZÓN Y REVELACIÓN

10.1. El concepto de filosofía de Schelling

10.2. La distinción de la filosofía en negativa y positiva

10.3. La filosofía de la revelación

10.4. Queremos la libertad como la última causa de todas las cosas

11. ¿LEER A SCHELLING?

BIBLIOGRAFÍA

Textos de Schelling citados

Fuentes secundarias citadas

Bibliografía sobre Schelling

Bibliografía de Schelling en español

ÍNDICE DE NOMBRES

Prólogo

El presente texto se publicó por primera vez en Alemania el 20 de agosto de 2004, en conmemoración de los 150 años de la muerte del filósofo Friedrich Wilhelm Joseph Schelling. Quien recuerde pasadas conmemoraciones sabe que Schelling nunca fue ignorado, pero tampoco había encontrado aquella atención que le correspondía. Esto no solo vale para las conmemoraciones, sino para todo el estado de la investigación. En el siglo pasado, aparecieron significativos trabajos, como, por ejemplo, el de Horst Fuhrmans, Karl Jaspers, Walter Schulz y Xavier Tilliette, pero solo en 1976, con la publicación de la edición histórico-crítica de Schelling, un año después de que se cumplieran doscientos años de su nacimiento, se incrementa considerablemente el número de publicaciones sobre el filósofo. La fundación de la Sociedad Internacional Schelling creó en 1986 un foro mundial para la discusión de la filosofía schellinguiana, a la que siguió inmediatamente la fundación de la Sociedad Japonesa Schelling, que colabora estrechamente con la internacional. El número de publicaciones sobre su filosofía aumentó repentinamente, tanto que se puede hablar ahora de una continuada y fecunda investigación sobre este autor.

El interés por la filosofía de Schelling se ha reabierto y renovado. Este proceso, lejos de estar cerrado, se encuentra más bien en curso. A la vista de esta situación, la intención de este texto no es presentar un informe de la investigación, ni desde luego hacer un resumen. No se debe contabilizar, sino estimular el diálogo sobre la filosofía de Schelling.

El presente libro pretende despertar la curiosidad por la lectura de su obra. Considero que Schelling es un pensador al que merece la pena prestarle atención, y solo porque su pensamiento me fascina puedo promover su lectura. Por consiguiente, presentaré a Schelling desde mi propia perspectiva de investigación llamando la atención sobre las reflexiones que se deben encontrar en este filósofo, y los aportes que se pueden extraer de ellas. Quisiera despertar la curiosidad científica, no la mera curiosidad, sino la curiosidad por un pensamiento que aborda las cuestiones que nos conmueven profunda y reflexivamente.

Dedico este libro a dos amigos recientemente fallecidos, con los que he colaborado estrechamente en la investigación sobre Schelling: Hans Michael Baumgartner y Francesco Moiso. A su diálogo filosófico y a su amistad debo mucho.

WILHELM G. JACOBS

Sobre el modo de citar

Schelling es citado según la Historish-kritischen Schelling-Ausgabe der Bayerischen Akademie der Wissenschaften [Edición histórico-crítica de Schelling de la Academia Bávara de las Ciencias], editada por Hans Michael Baumgartner (†), Wilhelm G. Jacobs, Jörg Jantzen, Hermann Krings (†) y Hermann Zeltner (†), Stuttgart-Bad Cannstatt, Frommann-Holzboog, 1976.

Serie I Obra (AA I), serie III Correspondencia (AA III). Las cifras romanas seguidas de los primeros arábigos designan el volumen; los arábigos siguientes, los números de página.

AA I,1, editado por Wilhelm G. Jacobs, Jörg Jantzen y Walter Scchieche, 1976.

AA I,2, editado por Hartmut Buchner y Jörg Jantzen, 1980.

AA I,3, editado por Hartmut Buchner, Wilhelm G. Jacobs y Annemarie Pieper, 1982.

AA I,4, editado por Wilhelm G. Jacobs y Walter Schieche, 1988.

AA I,5, editado por Manfred Durner, 1994.

AA I,6, editado por Jörg Jantzen, Kai Torsten Kanz y Walter Schieche, 2000.

AA, I,7, editado por Wilhelm G. Jacobs y Paul Ziche, 2001.

AA I,8, editado por Manfred Durner y Wilhelm G. Jacobs, 2004.

AA III,1, editado por Irmgard Möller y Walter Schieche, 2001.

AA I, Manfred Durner, Jörg Jantzen y Francesco Moiso: Ergänzungsband zu Band 5 bis 9. Wissenschaftshistorischer Bericht zu Schellings Naturphilosophischen Schriften 1797-1800 [Complemento a los volúmenes del 5 al 9. Informe histórico científico sobre los escritos de la filosofía de la naturaleza de Schelling 1797-1800), 1994.

En caso de que AA no exista, se cita con las siglas SW correspondiente a las Sämmtlichen Werken [Obras completas] editadas por Karl Friedrich August Schelling, Stuttgart y Augsburgo, 1856ss. Los volúmenes de la segunda sección serán citados, como es habitual, como volúmenes XI-XIV. Los números arábigos detrás de los romanos señalan las páginas.

Las Críticas de Kant serán citadas con las siglas habituales:

• Kritik der reinen Vernunft (Crítica de la razón pura) como KrV

• Kritik der praktischen Vernunft (Crítica de la razón práctica) como KpV

Los textos de Schelling que han sido publicados en castellano aparecen al lado del original alemán entre corchetes y en cursiva. Si no existe traducción al castellano, aparecen entre corchetes y en redonda.

Breve nota del traductor

Que Schelling sea un autor complejo y difícil lo pone de manifiesto el hecho de que se puedan reconocer en su trayectoria filosófica alrededor de seis o siete etapas,1 que hacen a su filosofía merecedora del sobrenombre de una filosofía en devenir.2 El devenir es, efectivamente, el corazón de esta filosofía, pero no simplemente un rasgo accidental propio de una intensa vida filosófica, sino que cabría, además, entenderlo como una pieza clave y nuclear de su particular filosofía a partir del cual reconstruir una nueva imagen de la filosofía schellinguiana que sustituyera a aquella imagen proteica que se había generado antaño. Uno de los objetivos centrales de este trabajo es justamente el de invitar a la lectura de un Schelling redescubierto a la luz de las últimas investigaciones, convirtiéndose de este modo en una oportunidad sencilla de acceso a esa nueva óptica desde la que los especialistas se acercan a Schelling hoy en día siendo capaces de reconocer en ese devenir una trayectoria unitaria, un hilo de Ariadna.

Esas últimas investigaciones, y esa imagen actualizada de Schelling, están estrechamente relacionadas con la fundación de la Sociedad Internacional Schelling y la aparición de los primeros volúmenes de la edición crítica de sus obras completas. El autor de este libro fue fundador de esa Sociedad Internacional Schelling, y también responsable de esa edición crítica. Se trata, pues, de una figura central, sobradamente legitimada y a la que conviene dirigirse para acercarse a Schelling.

Este libro ha sido redactado como invitación y con la aspiración de despertar en el lector la necesidad de querer leer a Schelling. Y, en la medida en que para ello hace un valioso recorrido a la luz de la investigación reciente por la filosofía del idealista alemán, este trabajo se convierte en una herramienta muy interesante que tener siempre a mano a la hora de enfrentarse a su lectura.

Quiero aprovechar estas líneas para dejar constancia, además, de mi agradecimiento más sincero a W. G. Jacobs, por su amistad, su magisterio constante desde que nos conociéramos en Múnich en 2009 y por confiar en mí para esta traducción. También a mi buen amigo Alberto Ciria, por sus comentarios y consejos sobre la traducción. Y, por supuesto, a la editorial Herder y a la Asociación para la Promoción de la Filosofía y la Cultura en Málaga (Ficum), por haberla hecho posible.

ALEJANDRO ROJAS JIMÉNEZ

1. Seis etapas distingue Fernando Pérez-Borbujo en su estudio introductorio a su traducción del Vom Ich als Princip... (Schelling, F. W. J., Del Yo como principio de la filosofía o Sobre lo incondicionado en el saber humano, traducción y estudio preliminar de I. Giner Comín y S. Pérez-Borbujo, Madrid, Trotta, 2004), y siete A. Leyte en el estudio introductorio a su traducción del llamado Freiheitsschrift(Schelling, F. W. J.,Investigaciones filosóficas sobre la esencia de la libertad humana y los objetos con ella relacionados, edición y traducción de H. Cortés y A. Leyte. Introducción de A. Leyte y V. Rühle, Barcelona, Anthropos/MEC, 1989. Reedición: Investigaciones filosóficas sobre la esencia de la libertad humana, Barcelona, RBA Coleccionables, 2002).

2. Tilliette, X., Schelling. Une philosophie en devenir, París, Vrin, 1970.

Introducción

Este libro quiere despertar la curiosidad por la lectura de Schelling. Entendido filosóficamente y llevándolo al terreno de las razones, de lo que se trata es de por qué se debe estudiar a este filósofo. Estas razones deben convencer a los lectores de que leer a Schelling conlleva una ganancia para ellos. Estas razones, sin embargo, no deben persuadir, ya que, por un lado, no serían entonces auténticas razones y, por otro, al hecho de filosofar le corresponde libertad. Ser convencido, por tanto, exige de un pensamiento que de modo autónomo siga los argumentos. Quien filosofa –Schelling lo supo como casi ningún otro– se dirige a hombres libres que tienen el valor de «servirse de su propio entendimiento».1

El pensamiento libre es, sin duda, el origen y la condición indispensable de la filosofía. Por otro lado, Schelling sabe que se encuentra inmerso en una historia de la filosofía de más de dos mil años; tiene ante sí una serie de pensadores. Estos le fijan los temas y los problemas. Cuando Schelling concluye su carrera universitaria, con veinte años –tres años antes de lo normal–, había encontrado ya en la historia de la filosofía tres puntos de referencia para su pensamiento que le quedarán para toda la vida: Platón, Spinoza y Kant. Sobre todo Kant, con cuyo pensamiento Schelling se enfrenta intensamente a lo largo de su vida: lo acepta y precisamente desde este reconocimiento lo critica y continúa. En este punto, Schelling no se distingue de los otros dos grandes pensadores de su tiempo, Fichte y Hegel. Todos ellos conciben la filosofía de Kant como un nuevo inicio y se adentran en él.

En la comparación de Schelling con Kant, se ve con más claridad que este último vuelve a estar en sus escritos críticos, y que por esa razón recurra relativamente menos a la historia de la filosofía. Kant aparece como el reformador de la filosofía; cuando se lo relaciona con la enseñanza filosófica, principalmente se hace de forma crítica y delimitándolo. Pero los idealistas, que se puede decir que representan la generación más joven de esta reforma filosófica, hacen todo lo contrario. Especialmente Schelling, que presenta su primer opúsculo filosófico con diecisiete años, refiriéndose desde entonces continuamente al estado de la discusión de su tiempo, marcada por Kant, y, de este modo, refiriéndose a Kant mismo.

Por eso, un conocimiento sólido de Kant es la mejor entrada a la filosofía de Schelling. Ahora se me puede recriminar de actuar como Laban, que le endosó Lía a Jacob, cuando este quería casarse con Raquel, y solo posteriormente le entregó a Raquel por mujer.2 En el supuesto de que sea necesario dedicar siete años al estudio de Kant y otros siete a Schelling, no sería en todo caso tiempo perdido. Sin embargo, Schelling ha tenido a bien desde el inicio dirigir su filosofar hacia la historia de la filosofía, y Kant desempeña en ello un papel especial. Todo esto se tiene que tener en consideración cuando se lee a Schelling. Desde mis conocimientos de Schelling solo puedo aconsejarlo; obligar a ello sería contrario a la filosofía. Al hecho de filosofar no le queda más remedio que atreverse por cuenta propia a un inicio. Schelling, en todo caso, hizo de Kant este inicio.

Pero ¿por qué se debe leer en general a Kant o a Schelling? Hay una serie de razones pragmáticas que se podrían mencionar. Filosofar significa, especialmente para la gente joven, pensar también en oportunidades profesionales. En este sentido, Schelling puede servir muy bien para una tesis doctoral o para un trabajo de acceso a la universidad. En primer lugar, él es actualmente algo así como un soplo de aire fresco. La bibliografía sobre Schelling se ha disparado –aunque no se haya notado aún en todas partes–. En segundo lugar, aparece por fin una edición histórico-crítica que presenta una base segura para la investigación. También, porque en esta edición se puede redescubrir a Schelling, y así, por ejemplo, en su filosofía de la naturaleza, que tiene ahora que ser contemplada desde una reflexión realmente abierta, se pueden construir nuevos horizontes. Estas razones pragmáticas no tienen que ser despreciadas; en cualquier caso, no serían posibles si no se siguiesen intereses filosóficos.

Los intereses filosóficos, que van más allá de Kant, son múltiples. Más adelante, se detallarán con más precisión. Al menos se tiene que indicar aquí que el llamado idealismo, el que se separa del idealismo crítico de Kant, se esfuerza por conseguir la unidad del sistema. Es palpable que la libertad no puede tener ningún papel secundario en un sistema. A la cuestión de cómo se tiene que pensar dicha libertad en un sistema, responden los idealistas de modo distinto, pero esta cuestión es para todos ellos una cuestión directriz.

Schelling ha examinado a fondo esta cuestión, al tratar el tema de la realidad de la libertad. Naturalmente, para él esta es la autonomía de la razón, cosa que había aprendido de Kant. Pero no solo eso, la libertad humana es para él «una capacidad del bien y del mal».3 También en esta cuestión se le anticipó Kant, a saber, en el escrito de la religión. Es extraño que la reflexión de Schelling sobre el mal haya sido deducida de la literatura mucho más que del discurso de Kant, y que se haya declarado como romántico. Schelling no tiene los ojos puestos en el lado oscuro de la vida, como gustaba decir, sino en Kant, que le abrió los ojos cuando tenía solo diecisiete años –algo que no se observa a menudo–. No cabe duda de que es una cuestión propia de Schelling la de cómo podría ser pensada la esencia de la libertad humana y los objetos con ella relacionados –es decir, los objetos unidos sistemáticamente–, por introducir aquí el título, con algún ligero cambio, del texto llamado El escrito de la libertad. El interés por lo sistemático lleva a Schelling, en efecto, mucho más allá de Kant, pero no a cambiar el punto de vista sobre el mal, que comparte con él.

Pero las reflexiones de Schelling van un paso más allá. No observa solamente el mal en el mundo, sino que se fija incluso en lo inútil y lo vano. Esto lo interpretará después como una consecuencia del mal. La vida de los hombres es un «completo esfuerzo y trabajo, y no se ve aún que se haya logrado algo, que se consiga algo de verdad, es decir, algo en lo que se pueda permanecer».4 Y, a continuación, Schelling cita de un viejo libro: «Todo es en vano» –y continúa–, «pues vano es todo lo que carece de una auténtica finalidad». Si realmente es esto lo que sucede, entonces el hombre que toma conciencia de esta vanidad resulta ser lo más incomprensible de todo, y precisamente él –escribe Schelling–, «el hombre, fue quien me llevó a una última pregunta totalmente desesperada: ¿por qué existe algo? ¿Por qué no nada?». Esta pregunta suena a la más antigua metafísica y a una vuelta a los razonamientos prekantianos. ¡Pero se debe leer bien! Es el hombre el que se vuelve incomprensible a sí mismo, que concibe que es inconcebible y por eso retoma nuevamente la cuestión última. Lo que debe ser comprendido es que el único ser que en general concibe se concibe a sí mismo como inconcebible. La pregunta apunta al sentido de la existencia humana y, puesto que está en conexión, al sentido de todo.

Esta cuestión no la plantea un pensador cansado que se mete bajo el manto de la Santísima, sino un pensador que sabe que en la filosofía, «en la completamente libre, ciencia regenerada en sí misma»,5 se tiene que abandonar todo lo que parece firme. Aquí «es válido dejarlo todo [...] al mismo Dios», es decir, en tanto que es pensado como un ente. Schelling piensa de manera radical. Y aquí está la fascinación que se apodera de los que filosofan junto a Schelling. Él no es un romántico entusiasmado ni ningún orador grandilocuente: Schelling es radicalmente filósofo y se dirige al todo en todos los sentidos de esta alocución. Es indiferente si logró o no concebir adecuadamente el todo y describirlo, ya que lo que nos arrastra a leerlo es su decisión de comprender y fijarse en el fundamento.

Entonces, ¿por qué leer a Schelling? Porque Schelling, de un modo u otro, piensa de forma radical o, dicho de otra manera, desde el fundamento, o aún dicho de otro modo: desde el principio. Pero lo que es pensado como principio puede ser pensado de otro modo, como libertad. Esta, hoy y siempre, debería ser digna de reflexión. ¡Leamos, pues, a Schelling!

¿Qué puede aportar este librito a esa lectura? Las lecturas ni pueden ni deben ser sustituidas. La filosofía en abstracto no existe. Lo que se puede ofrecer son indicaciones a temas, problemas y argumentos, advertencias que puedan estimular el comienzo de la lectura en su sentido propio. Por eso, en lo que sigue son expuestos los círculos de problemas del pensamiento de Schelling, de tal manera que debe ser también posible leer por separado las distintas secciones del libro.

1. Kant, I., «Beantwortung der Frage: Was ist Aufklärung? (1784)», en Kants gesammelte Schriften, vol. VIII, Berlín, Deutsche Akademie der Wissenschaften zu Berlin,1923, p. 35 [vers. cast.: «Respuesta a la pregunta ¿Qué es la Ilustración?», en ¿Qué es la Ilustración?, trad. de A. Maestre y J. Romagosa, Clásicos del Pensamiento 43, Madrid, Tecnos, 1999].

2. Cfr. Gn 29.

3. Freiheitsschrift [El escrito de la libertad], SW VII, 352.

4. Aquí y en las referencias siguientes, Philosophie der Offenbarung, SW XIII, 7.

5. Aquí y en las referencias siguientes Erlanger Vorträge [Lecciones de Erlangen] de los años 1821-1825, SW IX, 217.

1. Rama dama

Cuando Múnich quedó en ruinas después de la Segunda Guerra Mundial, el alcalde Thomas Wimmer extendió el lema «Rama dama», que viene a ser algo así como «¡Hagamos limpieza de escombros!».1 La expresión ha permanecido hasta hoy como proverbio. Es un dicho muniqués que se puede aplicar perfectamente a la investigación sobre Schelling, quien durante muchos años ha sido ciudadano de esta ciudad. Son muchos, muchísimos, los escombros que hay que retirar.

La investigación más reciente ha sometido los viejos clichés a una revisión fundamental y ha marcado claramente nuevos rasgos en la imagen de Schelling. El filósofo de Leonberg es redescubierto en el transcurso de la publicación de la edición original de este libro, entre el segundo centenario de su nacimiento en 1975 y el centésimo quincuagésimo año de su muerte, en 2004.2 Este proceso, tanto el de la edición como el de la investigación posterior, dista mucho de estar concluido. Por otro lado, Schelling ha debatido de forma exhaustiva los temas filosóficos: la libertad, la historia, el arte, la mitología, la naturaleza, la religión, el saber. La pluralidad de sus temas le ha supuesto el nombre del Proteo de la filosofía, con el que le fue negada la unidad de su pensamiento.

Desde que Walter E. Ehrhardt extendió, en 1975, el lema de «un Schelling»,3 la investigación se ha desprendido de aquel y de algún otro cliché. La expresión de un Schelling se dirige contra aquella referencia al Proteo de la filosofía. Con esta última locución se quería caracterizar justamente un pensamiento que cambiaba a voluntad, sin necesidad objetiva. Justo este nombre muestra la superficialidad de la lectura de este enérgico pensador que ha examinado a fondo una y la misma filosofía en los distintos campos temáticos. Si se hubiera visto con más detalle, se habría podido sacar algo en positivo de la alocución. Proteo puede cambiar a voluntad, pero, cuando se lo consigue sujetar, dice la verdad.4

Schelling –así fue leído– habría llevado una juventud tempestuosa. ¿No se echó un vistazo a sus diplomas, que lo caracterizan como un joven aplicado y un trabajador ordenado?

Schelling habría llegado a la filosofía a través del Escrito sobre el concepto5 de Fichte. Sus conocimientos sobre Kant fueron sencillamente pasados por alto, tanto como que su tesis doctoralquiso ser filosófica.

La filosofía de la naturaleza habría sido un sobrevuelo por encima de las realidades a la manera romántica. Nadie se atreverá a seguir diciendo después de que una buena parte de los Escritos de la filosofía de la naturaleza se hallen en la edición histórico-crítica.

La muerte de Caroline, su primera mujer, le robó el ímpetu, lo enmudeció. ¿No sería también concebible que Schelling temiera que Las edades del mundo, de haber sido impresa, hubiese sido vista por Jacobi como confirmación de todas sus afirmaciones y, por tanto, correspondientemente aprovechadas?

En Lasedades del mundo se muestra una dependencia casi servil de Böhme. No se ha leído lo que Schelling escribió sobre este teósofo contemplativo: «Lo que encuentra, lo encuentra efectivamente, pero sin poder estar seguro de ello, sin poder situarlo fijamente ante sí, sin poder volver a contemplarlo como en un espejo».6

Dicen que el viejo Schelling se habría vuelto piadoso. Puede ser o no; solo se podría estar en contra de la supuesta religiosidad de Schelling si él la hubiese querido hacer pasar por filosofía, pues no hubiese sido ni filosófica ni piadosa. Pero que esto sea así debería ser demostrado. Se impone la sospecha de que se ha preferido hablar de un Schelling que hace discursos piadosos para no exponerse a la radicalidad de su modo de preguntar.

No se ha leído a Schelling; es tiempo de hacerlo.

1. Se trata del llamamiento con el que el alcalde de Múnich movilizó a los ciudadanos para la gran operación de retirada de escombros tras la Segunda Guerra Mundial. (N. del T.)

2. La publicación de la edición alemana tuvo lugar el 20 de agosto de 2004, como conmemoración por los 150 años de la muerte del filósofo. (N. del T.)

3. Ehrhardt, W. E., «Nur ein Schelling», en Atti del Convengo internationale di studio. Il concetto di natura. Schelling e la «Critica del giudizio», Urbino, Università, octubre de 1975, en Studi Urbinati 51 (1977), pp. 111-122.

4. Según la mitología griega, Proteo cambiaba de forma a voluntad para evitar profetizar, pero, cuando se conseguía atraparlo, decía la verdad. (N. del T.)

5. El Begriffsschrift es como se conoce a Über den Begriff der Wissenschaftslehre oder der sogenannten Philosophie(Sobre el concepto de la enseñanza de la ciencia), escrito programático que desarrollará posteriormente. El término Wissenschaftslehre ha sido traducido tradicionalmente al español como «doctrina de la ciencia», por lo que la traducción aquí de «enseñanza de la ciencia» merece al menos una breve justificación. «Doctrina» es una de las varias acepciones de «Lehre», y, aunque en otros contextos habría que traducirlo así, en este contexto doctrina resulta un término demasiado dogmático. El sentido más habitual de «Lehre» es más bien el de «enseñanza», que evita el sentido dogmático del término doctrina(Doktrin). Además no parece justificado que se entienda «Lehre» en este contexto como «Doktrin» en lugar de enseñanza (Lehre; de donde se construyen las voces «lehren» (enseñar) o «Lehrer» (maestro, que es el que enseña). Otra traducción posible sería «docencia de la ciencia», pero con «enseñanza de la ciencia» se resuelve, además, el problema de la rima interna que produce aquella expresión en español. (N. del T.)

6. Die Weltalter [Las edades del mundo], SW VIII, 204.

2. Esbozo biográfico

2.1. JUVENTUD SUABA

Schelling nace el 27 de enero de 1775 en Leonberg. Su padre era el diácono local. Dos años después de su nacimiento, el padre pasará a ser maestro de idiomas orientales –sobre todo hebreo– en el seminario mayor de teología de Bebenhausen, en un antiguo convento cisterciense cerca de Tubinga, donde las dos últimas promociones de alumnos daban clases, antes de pasar a la universidad, o sea, a la carrera de teología. De ahí que la instrucción para el niño de cuatro años comenzara a través de los alumnos de la institución. Con ocho años, Schelling llega a Nürtingen, a la familia de su tío, diácono local de Köstlin, y visita la escuela de latín, coincidiendo periódicamente con Hölderlin. A partir del otoño de 1786, es estudiante invitado en Bebenhausen; el niño superdotado se salta el seminario menor. Tanto la familia como el entorno de Nürtinger están fuertemente influidos por el pietismo.1 Esto se verá reflejado en la primera publicación de Schelling, un poema a la muerte, que aparece en 1790, dedicado al pietista Philipp Matthäus Hahn, fallecido ese año.

Una autorización especial hace posible que con tan solo 15 años pueda asistir, en 1790, a la universidad local de Tubinga, donde normalmente se empieza la carrera con 18 años; es el caso también de Hegel y Hölderlin en 1788. Ambos, unos cinco años mayores, se encuentran allí con Schelling e incluso llegan a compartir una habitación en el mismo seminario de Tubinga.2 Enseguida, Schelling pasa a ser el primero de la clase de su promoción. La carrera dura cinco años: los dos primeros se terminan en el seminario menor de la Facultad de Filosofía; los tres últimos, en la Facultad de Teología (evangélica). La Universidad de Tubinga se presenta a menudo como bastión de la reacción y la antiilustración. Esta presentación es injusta. Sus profesores no son los grandes profesores del siglo, pero hay que tomarse en serio que son plenamente científicos y en ningún caso están anticuados. Así, a modo de ejemplo, el exégeta Schnurrer enseña la exégesis moderna, y se exige a los estudiantes que adquieran la bibliografía correspondiente a sus trabajos. Estas exigencias no se podrían hacer en una universidad atrasada.3

Tras los primeros dos años, se debe hacer el examen de final de carrera. Schelling escribe su propia tesis, ya mencionada más arriba, y realiza dos Specimina (tareas). Además tiene que defender tesis con otros estudiantes de su promoción en las asignaturas en las que imparte clases: Filosofía teorética y práctica, Matemática/física, Historia y exégesis de ambos testamentos.

Al año siguiente, publica un artículo que retoma el tema de su tesis Sobre mitos, leyendas históricas y filosofemas del mundo más antiguo. Hegel y Hölderlin acaban su carrera y se hacen preceptores, lo que quiere decir que no ingresan, así como tampoco Schelling, en el servicio eclesiástico. Comienza un intercambio epistolar con Hegel, también tendrá noticias de Hölderlin. Schelling se dedica, además de a su licenciatura, a sus estudios de Platón.

Entretanto, en las publicaciones filosóficas estaba destacando Reinhold. Él había querido remodelar el análisis kantiano de la razón hacia un sistema de filosofía elemental, como él denominó. Contra este hubo réplica. Destaca el libro anónimo Enesidemo o sobre los fundamentos de la filosofía elemental del sr. prof. Reinhold llevada a cabo en Jena, que aparece en 1792. En este mismo año, Fichte había causado sensación con su Ensayo de una crítica a toda revelación; el libro fue, en primer lugar, tomado por una obra de Kant; este rectificó la autoría con una honrosa declaración.

En febrero de 1794, aparece una reseña de Fichte, al principio anónima pero pronto reconocida, del llamado Enesidemo.4 Casi al mismo tiempo, Fichte es llamado a Jena y se presenta allí con un librito Sobre el concepto de la enseñanza de la ciencia o de la llamada filosofía, como invitación escrita a sus lecciones sobre esta ciencia.5 El librito cobra fama enseguida en Tubinga, y aviva en Schelling unos pensamientos que él «ya llevaba albergando desde hacía algún tiempo».6 Redacta, por su parte, un cuaderno Sobre la posibilidad de una forma de la filosofía en general, que ya en septiembre de 1794 envía a Fichte acompañándolo de una carta en la que explica que su cuaderno está escrito en referencia al último texto de Fichte, «y motivado en parte por él».7