Levanto mi voz - Carmen Conde - E-Book

Levanto mi voz E-Book

Carmen Conde

0,0

Beschreibung

Carmen Conde es una de las autoras españolas más importantes del siglo xx.  Fue la primera mujer en obtener el Premio Nacional de Literatura en la categoría de Poesía (1967) y en ser elegida académica de la RAE (1978). Aunque destacó en la poesía, abordó también la novela, el relato, el teatro, el ensayo, la biografía, la autobiografía, la escritura epistolar, la traducción, el artículo periodístico o la redacción de guiones en cine y radio. En este volumen recogemos, por primera vez, las colaboraciones de Carmen Conde en el espacio En voz de mujer (1967-1969) de Radio Nacional, así como una selección de otros textos radiofónicos emitidos entre 1970 y 1972. Estas radiofonías constituyen un amplio retrato de las preocupaciones, tanto cotidianas como literarias o de carácter más trascendental, que ocuparon su pensamiento. Además, el libro dispone de un QR para escuchar y descargar en pódcast una selección dramatizada de estas radiofonías inéditas. Fran Gacerá, antólogo y prologuista del libro, es doctor en Estudios Hispánicos por la Universitat de València y se ha especializado en el estudio de las poetas españolas de la Edad de Plata, sobre todo, de Carmen Conde.  

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern
Kindle™-E-Readern
(für ausgewählte Pakete)

Seitenzahl: 227

Veröffentlichungsjahr: 2022

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



LEVANTO MI VOZ

Carmen Conde

LEVANTO MI VOZ

RADIOFONÍAS

(1967-1972)

Edición, introducción y notas deFran Garcerá

CUADERNOS DE OBRA FUNDAMENTAL

Responsable literario: Francisco Javier Expósito Lorenzo

Diseño: Armero Ediciones

Cuidado de la edición: Antonia Castaño

© Patronato Carmen Conde - Antonio Oliver

© De esta edición: Fundación Banco Santander, 2022

© De la introducción y las notas: Fran Garcerá, 2022

ISBN: 978-84-17264-31-4

Reservados todos los derechos. De conformidad con lo dispuesto en el artículo 534-bis del Código Penal vigente, podrán ser castigados con penas de multa y privación de libertad quienes reprodujeren o plagiaren, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica fijada en cualquier tipo de soporte sin la preceptiva autorización.

ÍNDICE

Fran Garcerá

UNA VOZ QUE ARDE SIN DESCANSO: CARMEN CONDE, TESTIMONIO RADIOFÓNICO DE UNA ÉPOCA

SOBRE ESTA EDICIÓN

Carmen Conde

LEVANTO MI VOZRADIOFONÍAS (1967-1972)

EN VOZ DE MUJER (1967-1969)

[Todas las mañanas la vi]

[¿Se puede hablar de algo que no contenga dentro ya su problema?]

[La señora de la casa]

[Muchas mañanas se abren los ojos]

[Recuerdo que hace muchos años]

[¿Alguien recuerda haber tenido un pájaro en su mano?]

[Los maestros, catedráticos, conferenciantes, Artistas, cantantes]

[Todos los años]

[De los jardines solitarios]

[El otro día]

[¿Quién no ha indagado, a costa de su sangre, qué es el amor]

[El enigmático poeta RilkE]

[Hubo un día en que el oído descubrió]

[Entre las muchas cosas que se le atribuyen a la primavera]

[No voy a asegurar que solo a nosotras]

[El espejo es un amigo fiel]

[A veces, ante uno de nuestros actos]

[Antaño, el viaje era una aventura]

[Hasta hace poco me consideraba]

[Como leí en cierta ocasión]

[Hace años, una perra, Diana, salvó la vida]

[El hombre ha ido labrando, día por día, su presente]

[Intento encerrar el inabarcable dramatismo de este día]

[Esa mujer a la que vulgarmente se llama «mujer de su casa»]

[En octubre del año pasado leí]

[Constituiría un descubrimiento genial]

[Esto que voy a decir es una nostalgia]

[Hay criaturas que llevan una brújula en el corazón]

[Creo que nunca se le ha exigido tanto al hombre como ahora]

[El señor George Edward Briggs]

[Estamos ante el segundo Kennedy asesinado]

[La obra anónima ha dejado]

[Todos los días sufre descalabro nuestra innata confianza]

[Llega el tiempo de pensar en las vacaciones]

[Casi todos los niños hacen lo mismo]

[Las cosas que nos acompañan en la tierra]

[En esta convulsión del mundo]

[La mayor parte de las catástrofes domésticas]

[Aprender a perder es la más dura de las lecciones]

[Cuando se ama a los libros]

[Nadie debería quedarse sin saber qué hacer con sus manos]

[Cuenta una leyenda oriental]

[Quiero rendir homenaje público a los artistas de teatro]

[Disponemos de unos refranes]

[Contaban a mi infancia]

[Hablando de Marcel Proust]

[Días brotan]

[De lo que hemos ido leyendo]

[Las canciones deben volar]

[Se nos ofreció, hasta la saciedad]

[La sensibilidad...]

[Buenos días, Amistad]

[Ya está ahí nuevamente]

[Cuando un año acaba respiramos]

[Hay una hermosa leyenda]

[Cuentan de Atenodoro]

[¿Qué es la leyenda?]

[Si alguna vez puedo, hablaré del corazón]

[No se debe maltratar al amor]

[La realidad como apremio indiscutible]

[Se mantienen vivos]

[Todos nos fijamos]

[Nunca, en mis ya muy dilatados años madrileños]

[Se equivocarán los que me oyen]

[¿Qué es el Tiempo?]

[Aunque parezca exagerada esta afirmación]

[No sé si ahora tendrán las madres]

[No existe una criatura en la tierra]

[Las mujeres españolas estamos de enhorabuena]

OTRAS RADIOFONÍAS (1970-1972)

La creación literaria

La mujer ante los libros

Acerca de la fe (meditaciones juveniles rehabilitadas)

Fran Garcerá

UNA VOZ QUE ARDE SIN DESCANSO: CARMEN CONDE, TESTIMONIO RADIOFÓNICO DE UNA ÉPOCA

Una de las autoras españolas más prolíficas de nuestro siglo xx fue Carmen Conde (Cartagena, 1907 - Majadahonda, Madrid, 1996). Poesía, teatro, novela, relato, ensayo, antología, biografía, guion y artículo periodístico, además de su intenso ejercicio de escritura epistolar, fueron los géneros literarios por los que se interesó a lo largo de su extensa y prolífica carrera autoral.

Esto es posible conocerlo hoy gracias al ahínco y el cuidado con el que la escritora guardó y preservó su legado personal. También, gracias a la donación que hizo del mismo al Ayuntamiento de Cartagena y a la creación del Patronato Carmen Conde-Antonio Oliver, que custodia el archivo público perteneciente a una escritora más extenso de España y de Europa. En palabras de quien es la mayor experta en su legado, Cari Fernández, Carmen Conde tuvo un sentimiento preclaro de «inmortalidad programada», que le hizo atesorar todo material documental que producía o que caía en sus manos[1].

Sin embargo, uno de los aspectos todavía inéditos de la figura y de la obra de Carmen Conde es su relación con la radio y la literatura que se originó de sus intervenciones radiofónicas a modo de reflexiones, breves ensayos o también relatos y obras dramáticas adaptados a este medio, entre otros. Asimismo, Conde aprovechó la proyección que le concedió este medio de masas para revalorizar y difundir las obras de sus contemporáneos y, sobre todo, de las escritoras coetáneas a ella, así como de las que conformaron su genealogía literaria.

Todo ello lo hizo desde una temprana edad. De hecho, las primeras intervenciones radiofónicas de Carmen Conde que se conservan están fechadas entre 1934 y 1938 y se emitieron en Radio Murcia. La primera de estas, radiada el 24 de marzo de 1934, se tituló «Estampas murcianas: La acequia; El gusano de seda; Torre; La nana». Tras la Guerra Civil española, sus colaboraciones se sucederán prácticamente sin interrupción desde 1944 —tanto en emisiones destinadas al público adulto como al infantil— hasta 1976 y, probablemente, 1977. Y Radio Nacional fue el medio escogido para ello[2].

De entre estas colaboraciones, cobra un especial interés el espacio radiofónico En voz de mujer (1967-1969), pues nos permite acercarnos al género de la reflexión breve[3], dado el poco tiempo de emisión del que disponía, así como algunas reflexiones posteriores en la década de 1970 algo más extensas, que dan testimonio del pensamiento condiano en torno a la escritura desde diversas perspectivas, como la creación, la mujer o la fe.

i. Carmen Conde y el espacio radiofónico En voz de mujer

(1967-1969)

En la historiografía literaria española en general y en la condiana en particular, sin lugar a duda, 1967 es una fecha señalada. Es el año en el que Carmen Conde logró uno de sus grandes hitos: la escritora se convirtió en la primera mujer en obtener el Premio Nacional de Literatura en la categoría de Poesía por su Obra poética (1929-1966)[4]. Aunque este no fuera solo un triunfo particular, sino un reconocimiento que tuvo un gran impacto entre sus contemporáneas, por lo que significaba en cuanto a la legitimación literaria de las escritoras y, también, de esperanza respecto a la reparación de la discriminación histórica de la mujer en el campo cultural y en cualquier ámbito de la esfera pública generalmente[5].

Además del gran número de publicaciones de la autora que vieron la luz ese año[6] y del comienzo de su colaboración con Televisión Española como lectora, asesora y guionista, en 1967 se intensificó la relación de Carmen Conde con la radio gracias a su participación en el espacio En voz de mujer, perteneciente al programa España a las 8. De hecho, su primera colaboración se emitió a las 08:25 h de la mañana del viernes 9 de noviembre de ese año, dato que conocemos gracias a una nota de la propia autora en el mecanoscrito del texto que se radió. Ese fue el inicio de las más de sesenta colaboraciones que se extendieron hasta el 17 de febrero de 1969.

Pese a que estas radiofonías condianas, por el mismo medio efímero en el que se emitían y debido a la no conservación de las grabaciones, estaban condenadas a desaparecer tras su emisión, el celo con el que Carmen Conde conservó todo lo relativo a su archivo personal nos ha permitido conocer el programa completo de textos que radió en el espacio En voz de mujer. De hecho, la autora anotó la fecha de emisión de sesenta y una de sus sesenta y seis emisiones, por lo que pueden abordarse cronológicamente, en su mayor parte, sus intereses y preocupaciones. Además, a estos textos fechados debemos sumar otros siete que se encuentran sin fechar o que no fueron dados finalmente para su emisión[7]. Entre estos, debe resaltarse el dedicado a María Moliner por la publicación de su Diccionario de uso del español[8].

A propósito de este hecho y gracias a la correspondencia personal de Carmen Conde, podemos conocer que la escritora había enviado a María Moliner el borrador de su texto sobre ella y su diccionario antes de la fecha prevista para la emisión, a lo que esta le respondió en una carta, datada el 16 de noviembre de 1968, lo siguiente:

Mi querida Carmen: muchas gracias por tu idea a favor mío.

He tachado en tu «esqueleto» lo que solo es espejismo dictado por tu generosidad. A la obra se le han aplicado en algún sitio los calificativos de monumental y de acontecimiento lexicográfico; pero ni la Academia ni los académicos se han dado por enterados de su existencia. Tal vez tienen miedo de que les acusen de papanatas por parar su atención en una obra salida de persona totalmente ajena a los círculos de lingüistas y literatos, totalmente desconocida, que se lanza al circo sin más armas que su propia obra.[9]

Al final de la misma misiva, María Moliner añadió: «Recibe un abrazo muy fuerte (y no vuelvas a ponerme “admirada” en el encabezamiento ni en ningún otro sitio, si no quieres que riña contigo. / María». Carmen Conde, quien conocía a Moliner desde la Guerra Civil, siempre mantuvo un vínculo amistoso con ella y este comentario deja traslucir la buena relación entre ambas. A esta carta le acompañaba la reflexión radiofónica que Conde elaboró y, como comentaba Moliner en su carta, el fragmento tachado fue el siguiente:

Y ninguno de los sesudos varones a quienes la Academia encomendó tan solemne tarea ha dejado de reconocer el valor, el mérito [...]. Hay que reconocer que la Real Academia Española, a la altura de su transcendente misión histórica en cuanto al lenguaje, ha estado en su punto con respecto a doña María Moliner. No es que yo sepa aún que haya tomado ninguna medida de alcance a nivel universal, eso no: la Academia es la Academia. Pero particularmente, uno por uno, los señores académicos, que son criaturas de juicio clarividente, han expresado a nuestra admirada investigadora su admiración y respeto.

En las palabras de Carmen Conde se entrevé su reivindicación de la labor de María Moliner y cuánto hubiera deseado que la Real Academia Española celebrase de manera oficial la publicación de su colega. Finalmente y por motivos que no han podido discernirse, este texto no se emitió. En este sentido, es singular también que Conde reivindicara la necesidad del acceso de la mujer como miembro de la RAE a raíz del fallecimiento de la escritora chilena Marta Brunet, que se produjo mientras leía su discurso de ingreso en la Academia uruguaya. El tono irónico que brindó al texto era imprescindible para su emisión, puesto que agradecía a los académicos que cuidasen de la salud de sus contemporáneas al no exponerlas a un trance semejante, como era el de ingresar en la RAE[10]. Esto resulta, cuando menos, paradójico, ya que Carmen Conde se convirtió en 1978 en la primera mujer en ser elegida académica de número de esta institución, en la que ingresó un año después. Tuvo que ser también singular para ella releer el texto años después, puesto que apuntó: «En 1979 ingresé en la Real Academia Española».

La anécdota, como podemos comprobar, además del recuerdo, será parte de estas reflexiones radiofónicas. Debido a esto, junto a algunos de los textos mecanoscritos de sus intervenciones en el espacio En voz de mujer, conservará diversos recortes de prensa de noticias que motivaron sus intervenciones y que se correspondían con sus preocupaciones, como era el bienestar de los animales o el de los niños[11]. Esto hizo que se ganase el cariño de los radioyentes[12]; un ejemplo de ello lo encontramos en la misiva que Fernando Ramos, de Radio Nacional de España, le dirige el 10 de febrero de 1968, en la que le adjunta la carta recibida en la emisora en la que un radioyente de Valencia elogia En voz de mujer:

Valencia, 23-1-[19]68.

Agradable sorpresa la de esta mañana con ventana abierta a España, réplica de diálogo desde Madrid. Mucho mejor que el antiguo noticiario de provincias. No dejen, por favor, tampoco «Voz de mujer». Y mejor si es dialogado. Está interesantísimo. Las mejores plumas femeninas de España. Una delicia. Se han oído cosas de auténtica antología. Maravilloso.

Esta obra ocho la debemos agradecer todos los españoles. Supongo serán millones los que la oigan. Gracias y gracias a todos los que la llevan adelante.[13]

Por medio de las anotaciones que Carmen Conde realizó en sus agendas personales, podemos conocer algunas de las vicisitudes del espacio radiofónico respecto a la emisión de sus textos. Así, el viernes 17 de enero de 1968, la escritora anotó lo siguiente: «No dieron por la mañana lo de “Voz de mujer”». La emisión se produjo al día siguiente: «Dieron mi colaboración en “Voz de mujer” a las 8 ½». También, el 5 de julio de ese año, anotó ciertos incidentes en la grabación debido a uno de los empleados. Sin embargo, la anotación más contundente se produjo el 14 de febrero de 1969, fecha en la que apuntó lo siguiente: «Suprimido el programa “Voz de Mujer” en Radio Nacional». Aunque este hecho no pudo sorprender a Carmen Conde, pues ya había sido avisada de antemano por José Manuel Riancho, director de la Red de Emisoras de Radio Nacional de España, en una carta fechada el 1 de febrero de 1969 en Madrid, en la que este le expresaba:

Mi querida amiga:

El nuevo horario de los servicios de Radio Nacional de España aconseja un cambio en la estructura de los Boletines y Diarios Hablados.

Uno de los Diarios Hablados al que afecta esta renovación es el de España a las 8, en el que has venido colaborando desde su fundación.

Tus trabajos han sido siempre excelentes, dentro de la tónica que previamente nos propusimos, pero de momento vamos a tratar de dar otra orientación e incluyendo reportajes y entrevistas.

Aunque a partir del próximo día 15 de febrero no emitiremos el espacio En voz de mujer, tu nombre queda en nuestra lista de colaboradores pues yo, como bien sabes, deseo que pronto puedas reanudar tus artículos bien en espacios informativos o en otros programas, aunque de momento las razones que te expongo anteriormente nos impongan esta suspensión transitoria.

Con mi gratitud por tu trabajo durante este tiempo, y mi deseo de que reanudes pronto tu colaboración, te saluda con viejo y hondo afecto

José Manuel Riancho[14]

La última anotación sobre En voz de mujer en las agendas personales de Carmen Conde se produjo el 17 de febrero de 1969, fecha en la que se radió por última vez este espacio: «Dieron mi “En voz de mujer” por la mañana», y después indicó que grabó tres colaboraciones radiofónicas más ese día. Para esta última emisión, la escritora decidió rendir un sentido homenaje a los molinos de vela de Cartagena y reivindicar su cuidado y preservación para el futuro, como sí ocurría con los molinos de La Mancha[15]. Puede comprobarse, así, que Carmen Conde era plenamente consciente del altavoz que suponían sus emisiones y del alcance nacional de las mismas, por lo que no dudó en hacer oír sus reivindicaciones, recuerdos y deseos.

En todo caso, el cese en la emisión del programa no significaba el final de las colaboraciones de la escritora con la emisora nacional, o ese era el deseo de Riancho, quien así se lo aseguraba en una nueva carta fechada el 5 de marzo de ese año:

Querida Carmen:

Recibí tu amable respuesta a mi carta y agradezco de verdad tu comprensión.

He hablado con Antonio Campoy, Jefe del Departamento de Programas Culturales, y ya le he expresado mi especial deseo de que no se olvide tu nombre. Espero y deseo que pronto se te pidan colaboraciones para algunos espacios de aquel Departamento.

Con hondo afecto de nuestra vieja amistad, recibe un muy cordial saludo de

José Manuel Riancho[16]

Pese al final del programa, En voz de mujer ayudó a la consolidación y difusión de la figura de Carmen Conde entre el público general. Y también debió de ser así para las escritoras que colaboraron en dicho espacio —cuyos nombres desconocemos hasta la fecha—, como puede inferirse de una carta que Conde envió a José Enseñat, secretario del Círculo Mallorquín, el 18 de marzo de 1969:

Muy señor mío: Precisamente esta mañana he ido al Tercer Programa de Radio Nacional, del que soy colaboradora de los viernes por la noche, ¡y me han entregado su amable carta del 4 de enero de este año! Lamento que haya sufrido tan extraordinario retraso, pero así ha sido.

Voy, pues, a referirme a ella en lo que me atañe. Las compañeras de emisión [de] En voz de mujer podrán, por su parte, decir lo que gusten si ustedes logran comunicarse con ellas. En primer lugar: esa emisión ha sido suprimida ya. En segundo lugar: yo no sé dónde vive cada una de las otras escritoras, ni las conozco más que de oído. Me figuro que, suprimido el programa que le interesaba, ya a estas alturas no le interese tampoco nuestra presencia en su Círculo Mallorquín...[17]

Aunque la labor de Carmen Conde en el espacio En voz de mujer requiere un estudio mayor que el que nos permiten estas páginas, hemos querido, al menos, incidir en algunos de sus textos e ideas más significativos. También en algunos de los sucesos que rodearon este espacio a través de otros materiales documentales, como su correspondencia y sus agendas personales, que dan lugar al conocimiento de los entresijos de un medio tan particular como el de Radio Nacional y la exposición pública del ideario de una mujer progresista en plena dictadura franquista, para aquel que supiera escuchar con atención.

II. Continuidad de Carmen Conde en el medio radiofónico

Como José Manuel Riancho adelantase en su carta del 5 de marzo de 1969 a Carmen Conde, a la que ya nos hemos referido, Radio Nacional no prescindió de las colaboraciones de la escritora, sino que la invitó a participar en el III Programa de Radio Nacional, que hoy por hoy conocemos como Radio 3 y que se caracteriza por su programación cultural.

Cobran una especial importancia los textos radiofónicos titulados «La creación literaria», «La mujer ante los libros» y «Acerca de la fe (meditaciones juveniles rehabilitadas)», que se radiaron en 1970 y en abril y octubre de 1972, respectivamente. Este interés radica en que en estos convergen algunos de los temas o preocupaciones fundamentales del itinerario condiano y, además, la autora diserta sobre estos con una cierta extensión que, exceptuando algunos pasajes de sus memorias, no vamos a encontrar en otros textos.

Para Carmen Conde, creación literaria y fe se convirtieron en un mismo camino. Crear y creer son en el pensamiento condiano dos caras de la misma moneda que no se dan la espalda, sino que se completan y permiten enfrentar la vida. Y, quizás, para comprender la totalidad de su obra, esta sea una de las claves fundamentales, incluso respecto a la preocupación social que abordó en un gran número de sus libros, sobre todo durante la Guerra Civil. En este sentido, suscita una especial atención que, cuando Carmen Conde comenzó a escribir en los últimos años de su infancia y en los primeros de su adolescencia, lo hiciera bajo la estampilla de Santa Teresa de Jesús[18]; esto es: creación literaria y fe unidas en su síntesis más etérea y alejada de los institucionalismos literarios o eclesiásticos.

También podemos observar en estas reflexiones cómo la escritora no se queda aislada del contexto histórico en el que vive. Prueba de ello, ante la llegada del ser humano a la luna en 1969, su preocupación por la relación entre la poesía y la era espacial, para al final afirmar: «No ha nacido todavía la poesía de la era espacial de hoy hacia mañana»[19]. La humanidad prosigue su camino, sea este el que sea, y Carmen Conde nunca detuvo su paso ni en la literatura ni en lo social.

Respecto a este último aspecto, como hemos visto, la discriminación histórica de la mujer fue una de sus grandes preocupaciones. En el texto donde mejor puede observarse su reivindicación es, como puede inferirse de su propio título, «La mujer ante los libros». Además de dar cuenta en una de sus secciones de un gran número de escritoras, tanto nacionales como internacionales, este texto constituye una arenga en defensa de la educación de la mujer en unos años en los que todavía la dictadura y su represión estaban vigentes. Aunque ello no le impidió exclamar a todas sus radioyentes: «Leer, leer... ¡Mujer que tienes hambre de infinito: abre un libro y penétrate con él de la telúrica sensación de vivir!»[20]. Esto, como ella bien había vivido, era una forma de decir a todas sus contemporáneas que abrieran las fronteras de su libertad.

Este volumen, Levanto mi voz. Radiofonías (1967-1972), se presenta como un ejemplo de la vocación literaria y cultural de aquella generación de mujeres que, tras vivir la Edad de Plata, de encarnar el estereotipo de la nueva mujer moderna frente al caduco «ángel del hogar», vieron rotos sus proyectos vitales pero no se rindieron. En el caso de nuestra escritora cartagenera, con una clara excepcionalidad en cuanto a la calidad y la cantidad en su producción literaria, que desarrolló a lo largo de todo el siglo xx y que, en lo que respecta al último tercio de su vida, entre finales de la década de 1960 y 1990, no ha sido atendida con el rigor que merece. Por ello, este libro abre caminos para nuevas investigaciones que permitan redondear su figura, su obra y su infatigable trabajo.

Las radiofonías de Carmen Conde son, en definitiva, el testimonio de una época y de una voz que arde sin descanso[21].

SOBRE ESTA EDICIÓN

La totalidad de la documentación que conforma la presente edición pertenece al Patronato Carmen Conde-Antonio Oliver del Ayuntamiento de Cartagena.

Los textos se han ordenado de manera cronológica. En un primer apartado, titulado «En voz de mujer», se encuentran los que se emitieron en el espacio radiofónico homónimo, fechados entre 1967 y 1969. Al final del mismo, también se han incluido aquellos que figuran sin fecha o que finalmente no se radiaron. En cada caso, se ha indicado, en nota a pie, la fecha de emisión —tal como la anotase Carmen Conde— o la falta de esta.

En un segundo apartado, bajo el título de «Otras radiofonías (1970-1972)», se han agrupado tres colaboraciones que Carmen Conde ofreció en el III Programa de Radio Nacional entre esas fechas: «La creación literaria», «La mujer ante los libros» y «Acerca de la fe (meditaciones juveniles rehabilitadas)». En el primer y en el tercer caso, se han incluido los textos en su totalidad, mientras que, en el segundo, se han transcrito tan solo las secciones primera, cuarta, quinta y sexta del texto radiofónico. Esto responde a dos motivos: por un lado, porque la segunda y tercera secciones no se han conservado y, por otro lado, porque las secciones séptima, octava y novena se alejaban del tema principal del texto radiofónico; esto es, la mujer ante la literatura.

Cuando de un mismo texto se conservan varias versiones, se han indicado en nota las diferencias más significativas entre ellas. Asimismo, se ha modernizado la ortografía y la acentuación, tal como recomienda hacer con los textos contemporáneos el Manual de crítica textual de Alberto Blecua.

AGRADECIMIENTOS

Desde estas páginas, quisiera expresar mi agradecimiento a Cari Fernández, técnico de Archivo del Patronato Carmen Conde - Antonio Oliver de Cartagena y la mayor experta en el legado de la escritora, por su amistad, su orientación y su ayuda inestimables. También a Nuria Capdevila-Argüelles, catedrática de la University of Exeter y directora del proyecto CartasVivas, por su generosidad y cariño, que abre caminos no solo en la investigación, sino también en la vida. Y, por último, a Javier Expósito, de la Fundación Banco Santander, por su confianza, su entusiasmo preclaro y su apuesta por Carmen Conde, quien nos une a todos en este libro.

F. G.

LEVANTO MI VOZ

EN VOZ DE MUJER 1967-1969

[1]

Todas las mañanas la vi, durante años, hacer lo mismo: ir a misa y darse una vuelta por la ancha calle donde brotaban frescos y olorosos los puestos de flores, para comprar una rosa, únicamente una, e irse a su casa con ella en la mano, erguida para que nada estropeara su preciosa carga. Era una mujer muy anciana y muy castigada por la vida, durísima con ella y sus hijas, pero conservaba el amor por las flores, por la música, y todos los días hizo igual durante la mayor parte de su vida. Rezar y comprarse una rosa.

Yo la veía desde el balcón de mi casa, un balcón muy alto que se abría sobre los puestos de flores. La esperaba con interés y emoción todas las mañanas, y no os engaño si os digo que hasta olía la rosa que ella se llevaba en su altanera mano. Cómo la llevaba era un rito también: alzada, cual antorcha de hermosura intacta, salvándola de todo tropiezo involuntario, para ponerla en un vaso sobre el piano (esto lo supe más tarde) y que perfumara la pequeña salita en donde todos los compositores del mundo clásico se daban gozosa cita a diario.

Cualquiera pensaría: ¿qué hacía aquella anciana con su capricho de la flor única cotidiana? Pero yo sabía que aquello era, además, un símbolo: salvar la vida sombría, gris, penosa, a veces trágica, con el conjuro soberbio de la rosa. Cuando una mano, por seca que la ponga el tiempo para las caricias, sabe acariciar una flor, el alma del dueño de la mano está salvada. Pues todo empeño humano en sobrenadar las turbias aguas que nos acometen es un voraz acercamiento a lo divino inmortal.

Desde esta orilla de la eternidad hoy pronuncio con emoción estas palabras; son, mejor aún, una oración por aquella criatura ya ausente y por las otras que no se acuerdan de las rosas, para que se acuerden. Para que todos los días, o siempre que puedan hacerlo, vayan a donde se reúnen las flores y busquen una rosa. Y la alcen, la salven, la lleven con mano bien ungida por las calles hasta su hogar o hasta donde tengan que vivir unas horas. La compañía de una flor, una rosa sobre todo, es la que ahuyenta el maleficio de la fealdad y de la tristeza. Me lo enseñó aquella por quien ahora yo levanto mi voz con elogio. Dios la tendrá junto a Sí, lo sé, con una rosa en la mano.[22]

[2]