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• Saber más sobre Luis XVI, un hombre tímido e irresoluto, que intenta modernizar la monarquía y la sociedad francesas sin lograrlo y que termina plegándose a los designios de la Revolución
• Descubrir más sobre la Francia del siglo XVIII, un Estado a punto de caer en la bancarrota por la crisis financiera y por su participación en la guerra de Independencia estadounidense
• Comprobar cómo el carácter impasible de Luis XVI juega a favor del triunfo de la Revolución francesa, ya que en ningún momento intenta frenar violentamente el movimiento
SOBRE en50MINUTOS.ES | Historia
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Seitenzahl: 34
Veröffentlichungsjahr: 2017
Luis XVI, el último rey de la monarquía absoluta, también es quien intenta ir más allá en las reformas institucionales, financieras y sociales destinadas a sacar a Francia de la crisis que atraviesa durante el último cuarto del siglo XVIII. Así, lejos de oponerse brutalmente a la Revolución francesa, busca contemporizar para evitar conflictos y dar una nueva imagen a la monarquía, más en consonancia con los deseos de la época.
Sin embargo, los distintos movimientos de oposición a la monarquía absoluta, constituidos por los partidarios de una monarquía constitucional de tipo inglés, por los aristócratas nostálgicos de un cierto tipo de feudalidad y, en menor medida, por los republicanos se aprovechan de la buena voluntad de Luis XVI. Sus ministros van sucediéndose sin lograr imponer sus reformas. Al final, el rey se ve obligado a aceptar medidas que, poco a poco, lo van despojando de sus poderes en favor de la Asamblea Revolucionaria.
Luis XVI es un monarca realmente inteligente, aunque la timidez y la falta de confianza a veces interfieren en su labor. Su carácter dulce y su gran bondad no lo incitan a actuar con firmeza y a imponerse en un contexto de tensiones económicas e ideológicas. Así, Francia entra en la era contemporánea sin él e, incluso, contra él.
¿Sabías que…?
El futuro rey, bautizado como Luis Augusto, tendría que haber reinado lógicamente con el nombre de Luis Augusto I. Sin embargo, decide seguir en la misma línea que sus predecesores y escoge el nombre de Luis XVI.
Luis Augusto, duque de Berry, nacido el 23 de agosto de 1754 y bautizado en octubre de 1761, es el hijo de Luis Fernando (1729-1765), a su vez hijo mayor del rey Luis XV (1710-1774), y de María Josefina de Sajonia (1731-1767). La muerte de Luis José Javier, duque de Borgoña (1751-1761), el hermano mayor del joven Luis Augusto, y más tarde la de sus padres marcan su infancia y lo convierten en el heredero de la Corona con tan solo 11 años.
Educado con esmero por preceptores devotos, resulta ser un alumno minucioso y talentoso en muchas áreas, en particular en ciencias y en matemáticas. Junto con la caza y la cerrajería, la lectura y el estudio seguirán siendo durante toda su vida sus ocupaciones favoritas. Intenta vencer su timidez y sus aires torpes, pero no logra realmente deshacerse de ello. Taciturno, a veces depresivo, irresoluto y confundiendo moral personal y acción política, Luis XVI no tiene el temperamento de un rey. Él mismo lo reconoce y considera que el reinado es un deber, pero también una carga.
El matrimonio que lo une a María Antonieta de Austria (1755-1793) el 16 de mayo de 1770 permite reforzar la alianza franco-austriaca. En un primer momento, las relaciones entre el delfín y su esposa son problemáticas, sobre todo desde un punto de vista carnal, puesto que el matrimonio no se consuma hasta mucho tiempo después. Parece ser que este problema se debe a la timidez y a la torpeza de Luis XVI, más que a una malformación física. De hecho, este no tendrá ninguna amante, dado que no muestra ningún interés por los asuntos amorosos. Aun así, la pareja real tendrá cuatro hijos, María Teresa, llamada Madame Royale (1778-1851), Luis José Javier (1781-1789), Luis Carlos (1785-1795), futuro Luis XVII, y Elena Beatriz-Sofía (1786-1787). Tras estos inicios difíciles, el cariño mutuo entre los esposos va creciendo, hasta llegar a una cierta complicidad en el momento trágico de la Revolución francesa.
