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Guía esencial para comprender laimportancia del entrenamiento de fuerza en el éxito del proceso de rehabilitación. Cuenta con ejercicios de aplicación combinando experiencia práctica con evidencia científica. Esta es una obra ideal para el ejercicio diario de la profesión y la profundización de conocimientos de estudiantes en la ciencia de la rehabilitación y entrenamiento físico.
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Seitenzahl: 182
Veröffentlichungsjahr: 2024
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Asinari, Javier
Manual del ejercicio físico adaptado : de la rehabilitación a la performance / Javier Asinari. - 1a ed - Córdoba : EDUCC - Editorial de la Universidad Católica de Córdoba, 2024.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-626-572-0
1. Rehabilitación. 2. Rehabilitación Profesional. 3. Promoción de la Salud. I. Título.
CDD 615.82
De esta edición:
Copyright © by Educc Editorial de la Universidad Católica de Córdoba.
Está prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier método fotográfico, fotocopia, mecánico, reprográfico, óptico, magnético o electrónico, sin la autorización expresa y por escrita de los propietarios del copyright.
ISBN edición digital: 978-987-626-572-0
Obispo Trejo 323. X5000IYG Córdoba. República Argentina
Cel.: + (54 - 351) 2080432
[email protected] librosucc.ucc.edu.ar
A mi familia, amigos, y pacientes por tanto apoyo y confianza.A mi papá, que sin querer me motivó a esto.A quienes me enseñan todos los días. Mis equipos de trabajo.A mis mentores, que hoy también son amigos.
¿Qué harías si te dijera que puedes ahorrarte muchos errores y equivocaciones, al mismo tiempo que obtienes años de experiencia y aprendizaje en menos de dos semanas?
Esta pregunta no es una escena de la película Matrix, es el objetivo que busca el Manual del ejercicio físico adaptado, una obra esencial para estudiantes y profesionales en el campo de la fisioterapia y la kinesiología, que busquen entender la importancia que tiene el entrenamiento de la fuerza en el éxito del proceso de rehabilitación.
¿Por qué deberías leer este libro? Javi es la persona más estructurada y metódica que conozco, con una capacidad extraordinaria de ordenar y sistematizar procesos (todo lo que en la cabeza de los mortales parecería un caos, él disfruta haciéndolo). A partir de esto, su pasión por el estudio y su constante actualización, pone a nuestra disposición este manual que es la combinación de todo lo dicho anteriormente, a lo largo de más de una década. Así este libro nos permite actualizarnos al mismo tiempo que nos ayuda a evitar cometer errores.
Tengo que declarar que, siendo su amigo, pongo a prueba su superpoder en repetidas ocasiones, le comparto manuscritos que parecen no tener un orden claro, y él los transforma en textos simples y ordenados con una facilidad increíble.
Este libro es una guía que acompaña al lector a lo largo de todo el proceso de rehabilitación, desde los fundamentos y principios básicos del entrenamiento, hasta la selección de ejercicios, la planificación, la evaluación y la utilización de métodos de entrenamiento de la fuerza que actualmente están muy en auge, como el BFRT y el método excéntrico acentuado.
Volviendo a remarcar la capacidad de Javi para organizar el contenido, cada capítulo se presenta de manera clara y concisa, con un resumen de los tres puntos clave, permitiendo una comprensión profunda de cada temática, sin abrumar al lector.
Lo más destacado de este manual es cómo se combina la experiencia práctica, con la evidencia científica. La información proporcionada está basada en evidencia, y es totalmente aplicable en el día a día de un profesional de la fisioterapia y la kinesiología.
He tenido la fortuna de presenciar el crecimiento profesional de Javier, hasta convertirse en un referente de la readaptación basada en ejercicio. Su enfoque único y su incesante búsqueda de entender el “porqué” y el “para qué” detrás de cada concepto lo distinguen del resto. Este libro es el reflejo de esa búsqueda incansable: una amalgama de experiencia práctica y teoría, servida de manera que enriquece y facilita el camino de aprendizaje de sus lectores.
Al final, el Manual del ejercicio físico adaptado no es solo un recurso educativo; es una herramienta que acelera el proceso de aprendizaje, minimizando errores y maximizando la eficiencia. Es una ventana hacia el futuro de la fisioterapia y la kinesiología. Al adentrarte en sus páginas, te equiparás no solo con las herramientas del hoy, sino también con la visión para anticipar y adaptarte a las tendencias emergentes en el campo.
Es un libro indispensable para aquellos que deseen profundizar en el arte y la ciencia de la rehabilitación y el entrenamiento físico, escrito por alguien que no solo entiende su complejidad, sino que también disfruta compartiendo esa comprensión con el mundo.
Al cerrar las páginas de este manual, no solo te llevarás un cúmulo de conocimientos y técnicas; habrás emprendido un viaje que transformará tu enfoque hacia la rehabilitación y el entrenamiento físico. Este libro no es solo una guía, es un faro que ilumina el camino hacia una práctica más informada, eficiente y humana. Javier te invita no solo a aprender, sino a evolucionar como profesional y como persona en el apasionante mundo de la fisioterapia y la kinesiología.
Lic. Lucas Pereira Thiem
Llamamos funcional a todo aquello que intente mejorar una función. Bajo esta premisa, la pregunta en realidad debería ser “¿qué no hay que no sea funcional?”. O al menos esa es la intención de este manual, poder sentar las bases que nos permitan tomar decisiones respecto a la prescripción del ejercicio físico adaptado en distintas poblaciones, con criterios objetivos e interesados en no seleccionar ejercicios simplemente porque utilizan un medio inestable o resulta atractivo, sino porque tiene un verdadero impacto funcional en una persona, que puede no coincidir en otra.
Diremos que nuestra rehabilitación o entrenamiento será funcional cuando el constructo de la prescripción se haya centrado tanto en las necesidades y los objetivos de cada persona como en nuestros objetivos profesionales. Por lo que, en tanto a la selección de ejercicios, en determinadas personas y contextos, a veces, serán las máquinas más funcionales que los pesos libres, mientras que en otro momento serán los ejercicios unilaterales sobre los bilaterales. La respuesta siempre será “depende”. No hay recetas ni protocolos. Solo criterio.
Casi ningún deporte se practica sentado, o en entornos estables provistos de máquinas o acciones uniarticulares, pero puede que en determinados contextos y situaciones debamos utilizar estas condiciones para cumplir un determinado objetivo, y eso será lo funcional en esa persona.
El ejercicio físico se refiere a una actividad física planificada y estructurada que se realiza con el objetivo de mejorar la salud o la forma física mientras que la actividad física se refiere a cualquier movimiento del cuerpo que requiere gasto de energía, independientemente de que sea planificada o no, y puede incluir desde caminar, subir escaleras como hacer tareas de la vida cotidiana.
Ambas formas son importantes para mantener un estilo de vida saludable. Sin embargo, el ejercicio físico es una forma específica de actividad física que se realiza con un propósito y un objetivo definido, que viene dado tanto por lo que la persona quiere mejorar como por lo que identificamos nosotros desde un rol profesional.
Sabemos bien que la inactividad física aumenta el riesgo de padecer distintas disfunciones a nivel metabólico, cardiovascular, como de la salud en general. Así, personas que no realizan ejercicio de manera regular tienen más probabilidades de padecer diabetes, alguna afección cardiaca y hasta trastornos mentales (depresión y demencia). Por esto, la inactividad física y el sedentarismo debieran ser considerados un problema de salud pública puesto que están asociados, junto a estilos nutricionales poco saludables, a una mayor adiposidad abdominal e inflamación persistente de bajo grado.
Por ello, el movimiento diario y la realización de ejercicio físico son un poderoso mediador para la salud, puesto que la contracción muscular promueve la liberación de distintos factores protectores (mioquinas) capaces de mediar respuestas metabólicas y fisiológicas en distintos órganos y tejidos fortaleciendo el sistema inmune. Por lo tanto, la realización de ejercicio físico, y particularmente el entrenamiento de la fuerza y del tejido musculoesquelético, tienen un rol mucho más importante que el de solo la “estética”, y es que posee un impacto trascendental en la salud en general, con beneficios multisistémicos (Gomarasca, Banfi & Lombardi, 2020).
La mecanotransducción se refiere al proceso por el cual el organismo convierte señales mecánicas en señales bioquímicas y respuestas celulares, capaces de promover una adaptación estructural en distintos tejidos (Khan & Scott, 2009). Un ejemplo clásico viene dado por el fortalecimiento del hueso que se da progresivamente con el crecimiento y en respuesta a una carga mecánica apropiada a través de este proceso de mecanotransducción.
Consta de tres etapas denominadas “mecano acoplamiento”, “comunicación célula-célula” y “respuesta del efector”. En términos simples, la primera etapa se asemeja a un gatillo que dispara el mensaje, el cual viaja a través de los tejidos (célula a célula) y llega a un receptor que emite una respuesta que generalmente consiste en una adaptación (Thompson et al., 2016).
Veamos específicamente cada etapa:
a) Mecano acoplamiento
Refiere a la carga física o mecánica (cizalla - compresión - tensión - deformación, etc.) que provoca la perturbación en las células de un determinado tejido, la cual desencadena una serie de señales químicas intracelulares capaces luego de promover las adaptaciones deseadas.
b) Comunicación celular
Implica la señalización química que se produce a partir del primer paso, cuyo impacto se facilita a partir de las múltiples uniones celulares que se encuentran dentro del tejido.
c) Respuesta del receptor
Si la carga aplicada fue óptima, el tejido receptor se adapta estructural y funcionalmente reparando o remodelando el tejido, que luego va a poder tolerar cargas más altas. Esto es importante de entender puesto que el ejercicio promueve a través de estos procesos la reparación o la remodelación de los tejidos, que gráficamente se vería como lo muestra la siguiente figura.
Síntesis o degradación de matriz extracelularFuente: adaptado de Thompson et al., 2016
• Toda prescripción del ejercicio será funcional en la medida de que la toma de decisiones se haya centrado tanto en las necesidades y los objetivos de la persona como de nuestros objetivos profesionales.
• El movimiento diario y la realización de ejercicio físico constituyen poderosos mediadores para la salud, a partir de la liberación de mioquinas producto de la contracción muscular, con múltiples beneficios sistémicos.
• La mecanotransducción y la mecanoterapia no es otra cosa diferente a la cascada de señalización bioquímica y celular que produce la realización de ejercicio y que promueve adaptaciones estructurales y funcionales.
La fisiología es la rama o disciplina que estudia los procesos biológicos y el funcionamiento de los distintos órganos y sistemas del cuerpo. Forma parte de nuestras ciencias básicas y elementales, que debemos conocer como terapeutas o entrenadores para prescribir u organizar programas de ejercicios para optimizar la salud, la rehabilitación o el rendimiento deportivo.
A su vez, en la rama del ejercicio, se encarga de entender cómo el movimiento interacciona con los sistemas del cuerpo (es decir, el sistema cardiorrespiratorio, el sistema nervioso, el sistema musculoesquelético y el sistema endocrino), tanto a nivel celular como molecular. Por lo que podemos dimensionar el impacto de la realización de actividad física de forma aguda, como crónica o a largo plazo (Henige, 2021).
Estas respuestas agudas son cambios - adaptaciones que se realizan en los distintos sistemas, necesarios para poder dar respuesta a los distintos requerimientos, desde lo energético hasta lo celular o molecular. Por ejemplo, cuando empezamos a correr, aumentamos la frecuencia cardiaca (FC) y la frecuencia respiratoria (FR). La FR porque necesitamos más oxígeno en los miembros inferiores y la FC porque lo necesitamos de forma rápida. Esto sería un ejemplo muy simple de una respuesta AGUDA.
Mientras que, la respuesta crónica implica la adaptación y la optimización de esas respuestas agudas. Esto es, tras una exposición reiterada - regular a esos estímulos. Por ejemplo, la adaptación podría ser una menor FC ante la misma intensidad de carrera, con menos esfuerzo cardiovascular.
No obstante, para que esa adaptación de largo plazo se produzca, es necesario planificar una dosis que resulte óptima para maximizar esas adaptaciones. Básicamente, que el estímulo no quede por debajo (subumbral) que no genere adaptaciones, pero que tampoco supere el umbral de tolerancia, provocando una lesión por “sobreuso” o “sobrecarga”. De esto, se desprende la importancia de que, como entrenadores y rehabilitadores, conozcamos acerca de la fisiología del ejercicio ya sea para un atleta o para un adulto mayor.
Conocer sobre fisiología nos permite ser eficientes en la dosificación y prescripción de cargas: nos va ayudar a decidir si realizar 6 o 12 repeticiones, o bien colocar un ejercicio antes que otro, siempre en busca de maximizar las adaptaciones, con el mínimo estrés posible, sin la necesidad de exponer al paciente o deportista a una carga alta innecesaria (Birch, MacLaren & George, 2005).
Particularmente, en el ámbito de la rehabilitación, tiene una importancia trascendental puesto que después de una lesión, cualquiera sea, enfrentamos una pérdida de nuestra capacidad tanto estructural como funcional, que a través del ejercicio debemos contrarrestar a fines de devolver a la persona a su mejor performance posible, sea para el deporte o las actividades de la vida cotidiana. De allí la importancia de conocer las bases que nos permitan tomar decisiones, respecto a entender cómo recuperar fuerza, no perder capacidad aeróbica, recuperar la movilidad o las adaptaciones metabólicas.
El término desuso se refiere a la disminución del uso de una parte del cuerpo en relación con los niveles habituales de actividad física de un individuo tras una lesión traumática o por un uso excesivo. Mientras que el término inmovilizar significa evitar todo movimiento de una parte del cuerpo debido a una lesión, y el término carga se define como la aplicación de fuerza a una parte del cuerpo.
Los “entornos de carga baja” (LLE, por su sigla en inglés), por lo tanto, vamos a definirlos aquí como aquellos en los que existen cargas más bajas que las que se aplican habitualmente a una parte del cuerpo de un individuo debido al desuso como ocurre posterior a una lesión. En general, toda lesión da como resultado cierto nivel de desuso, afectando múltiples tejidos y sistemas corporales con la consiguiente disminución del nivel de aptitud física.
Por esto, es necesario que como clínicos y profesionales de la salud, comprendamos los efectos secundarios de las lesiones en los distintos tejidos y sistemas, para así minimizar la inmovilización o el desuso a lo mínimo necesario, proveyendo lo que llamaremos un reposo adaptado o relativo (Porter & Wilson, 2020, 15-24).
Las cargas intermitentes de tensión y compresión son particularmente importantes para influir en la homeostasis ósea a través de múltiples vías de estimulación celular, incluida la deformación física de la matriz extracelular, la inducción del flujo de líquido canalicular y la generación de flujo eléctrico lacuno canalicular. Durante la inmovilización e incluso poco después del desuso, se puede observar una disminución de la actividad de los osteoblastos y un aumento de los osteoclastos, lo que resulta en una disminución neta del volumen óseo.
Se ha informado evidencia de descomposición del colágeno óseo después de períodos prolongados de desuso posterior a una lesión o una cirugía, lo que puede provocar osteopenia tanto local o proximal como distal del sitio de la lesión primaria.
La inmovilización de las articulaciones periféricas puede provocar cambios en el tamaño, la forma y la actividad metabólica de los condrocitos. Se ha informado que los entornos hipóxicos que resultan de la inmovilización muestran una mayor expresión del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF, por su sigla en inglés) dentro del cartílago articular, lo que puede conducir a la angiogénesis y al crecimiento vascular desde el hueso subcondral.
Una consideración importante para la práctica clínica es que los cambios observados en el cartílago articular después de períodos de desuso pueden afectar la capacidad futura del tejido para tolerar la carga, haciéndolo más propenso a la “sobrecarga” y, en consecuencia, a una respuesta de estrés anormal y a más lesiones después de volver a la actividad física habitual o el deporte.
Las respuestas celulares a la inmovilización están constantemente relacionadas con cambios en las propiedades mecánicas del tejido del ligamento. Las disminuciones en las cargas de tracción habituales dan como resultado adaptaciones negativas en las características mecánicas de los ligamentos y las articulaciones resultando en una disminución del stiffness del ligamento, reduciendo la fuerza máxima del tejido que puede derivar en una falla del ligamento ante niveles de carga externa mínimos, o muy bajos.
Quizás el sistema que más sufre las consecuencias de entornos de baja carga es el músculo esquelético. La pérdida de masa muscular y volumen, del área de sección cruzada (CSA, por su sigla en inglés) puede evidenciarse tras 5 días de reposo absoluto o inmovilización. Los cambios fisiológicos y estructurales ocurren muy rápido en el músculo esquelético después del desuso o la inmovilización, a partir de la proliferación de tejido conectivo sobre el tejido contráctil llevando a la atrofia del músculo esquelético. Por este motivo, resulta fundamental minimizar la baja carga y asegurar la activación aunque sea de manera intermitente, bajo contracciones isométricas y mucho control, de las fibras musculares esqueléticas.
Sabemos bien que el sistema cardiorrespiratorio contribuye al transporte de oxígeno, nutrientes y hormonas alrededor del cuerpo y la eliminación de subproductos metabólicos. Por el contrario, la eliminación del estímulo de entrenamiento conduce a una reversión de esas adaptaciones, cuyo alcance depende de la duración del desuso, la inmovilización y la reducción de la actividad física general.
Las lesiones articulares y músculo-tendinosas suelen ser las más frecuentes en múltiples deportes. El daño a nivel tisular y los déficits posteriores a la lesión suelen traer como consecuencia limitaciones tanto estructurales como funcionales que conllevan una restricción al menos temporal de la participación deportiva o la actividad física habitual.
Estas limitaciones de la actividad física o el deporte, que se manifiestan como consecuencia de una lesión, forman parte de un “espectro de desuso” o de un entorno de baja carga (Birch, MacLaren & George, 2005). El desuso y la inmovilización, en determinados periodos de tiempo y en lesiones puntuales, pueden formar parte de la recuperación biológica, pero rápidamente hay que limitarlos buscando optimizar el reposo absoluto por el relativo o adaptado dado que la evidencia muestra consistentemente adaptaciones negativas tanto en la fisiología del hueso, como el cartílago articular, la cápsula y a nivel músculo esquelético.
Por lo tanto, la fisiología del ejercicio es la base para entender cómo respuestas agudas conducen luego adaptaciones crónicas, no solo en el rendimiento deportivo sino para múltiples poblaciones, aplicando cargas de forma eficiente en busca de maximizar adaptaciones que promuevan la salud o potencian el rendimiento. En el ámbito de la rehabilitación, tiene su base en entender cómo el desuso y la baja carga impactan en las adaptaciones mecánicas y funcionales de los tejidos / sistemas, por lo que es crucial minimizarlo cuidando siempre la relación “carga / capacidad”.
• Es importante que conozcamos sobre fisiología del ejercicio y el deporte, puesto que es la ciencia básica y fundamental que nos permitirá entender cómo interaccionan entre sí los distintos sistemas, tras la aplicación de un agente estresor (ejercicio) y cómo esa respuesta aguda sostenida en el tiempo, se transforma en una adaptación crónica, positiva o negativa de acuerdo a la magnitud del estrés.
