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La Cienorgasmología es un método fácil de entrenamiento de alto rendimiento sexual. Testado por el momento por decenas de parejas que han pasado de la rutina de uno o dos orgasmos por sesión a cien orgasmos por hora ¡alguno de los cuales han superado el récord en solo un par de semanas!, te permitirá incrementar la satisfacción de tus relaciones sexuales hasta límites increíbles: primer orgasmo de tu mujer en menos de un minuto, orgasmos encadenados, orgasmos de diez minutos de duración, modificación voluntaria de la intensidad de los orgasmos, cientos de orgasmos en una sesión... La satisfacción viril que te aportará formar parte de la élite sexual del planeta mediante la Cienorgasmología será de magnitud similar a la de tu mujer, que no se podrá creer que haya tenido la inmensa fortuna de vivir una experiencia semejante. Este manual está diseñado como un fácil entrenamiento deportivo guiado cualquiera, con sus ciclos, sus fases, su autoevaluación, la explicación pormenorizada de las técnicas a emplear y un apoyo permanente estilo coaching en el blog cienorgasmologia.blogspot.com, donde podrás exponer tus dudas y obtener todas las aclaraciones que necesites por parte del desarrollador del método y de otros cienorgasmólogos, para que siempre te sientas acompañado.Estamos encantados de ayudarte a que tú también seas un cienorgasmólogo y que tu mujer esté tan satisfecha como siquiera había soñado.
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Veröffentlichungsjahr: 2020
Manual práctico de
Cienorgasmología
© Jack Hammer
© Manual práctico de Cienorgasmología
Diseño de portada: Jack Hammer
ISBN ePub: 978-84-685-4505-9
Editado por Bubok Publishing S.L.
Tel: 912904490
C/Vizcaya, 6
28045 Madrid
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Agradecimientos
En primer lugar y muy especialmente, tengo que dar las gracias a Traserete, la primera descubridora y defensora de mi blog cienorgasmologia.blogspot.com del que surge este manual. Gracias a su curiosidad, su apoyo constante a través de sus comentarios y su compañía virtual no sé si hubiese sobrevivido tanto tiempo en la www, porque no solamente participó activamente con sus intervenciones y animó los debates desde el primer día, sino que lo divulgó entre sus conocidos, lo que permitió crear una notable red de asiduos que nos catapultó en muy poco tiempo a tener miles de visitantes semanales.
Y, cómo no, gracias al primer diplomado en Cienorgasmología del mundo: el Cienorgásmico. Desde su especialización en psicología, su empeño y su viva inteligencia supo ver el valor de esta Ciencia y Arte, consiguiendo igualar mi récord de cien orgasmos por hora ¡en sólo un mes!, confirmando así la asequibilidad y validez del método.
Miles de gracias a los amigos, habituales y todos los que me habéis animado con vuestras visitas desde todos los confines del planeta, porque habéis constituido un estímulo imprescindible para sacar adelante este proyecto.
Gracias, por supuesto, a mi querida sparring en estas lides cienorgasmológicas del alto rendimiento sexual. Sin su inexperiencia y devota entrega no hubiera podido concentrarme en la mejora de mi habilidad.
Gracias a los científicos que, más de un año después de iniciada esta aventura, confirmaron mis hipótesis de partida mediante rigurosas investigaciones. Me han hecho sentirme orgulloso de mí mismo.
También a los críticos, a los detractores y a los que me han regalado su indiferencia o directamente me han ignorado para evitar hacerme publicidad citándome en sus sitios, porque sin ese reto quizá no me hubiese sentido tan urgido a justificar mi método tan sólidamente de cara a los usuarios del blog y ahora a los lectores.
Gracias mil, por supuesto, mi querida sparring en estas lides cienorgasmológicas del alto rendimiento sexual.
A ti, lector, por confiar en mí y porque vas a ser mi mejor agencia de publicidad.
Finalmente, pero por encima de todo, gracias a Dios por encomendarme esta misión y prepararme para ella.
Introducción
El libro que tienes en tus manos es lo que es y no pretende ser otra cosa: un manual para ayudarte a conseguir provocar cien orgasmos por hora a tu mujer. No va a ayudar a que te desarrolles como ser humano, ni a que te ilumines o alcances satoris o samadhis, ni a trascender nada. Lo que sí te aportará es alguna noción nueva sobre lo que significa el amor real, poniéndote sobre la pista adecuada, pero no es su propósito; no conviene mezclar una cosa con otra, el amor con el sexo, porque se corre el riesgo de organizarse una soberana empanada mental y que al final a uno no le funcione ni lo uno ni lo otro, que es lo que suele ocurrir normalmente.
Este manual práctico está concebido como un programa de entrenamiento deportivo, con sus diversos ciclos, la explicación pormenorizada de las técnicas a emplear, la evaluación de tu rendimiento y la progresión adecuada, tanto desde una perspectiva física como psicológica. Todo muy concreto para que te quepan las mínimas dudas. Además no hay demasiadas concesiones a la teoría ni a la literatura, porque podrían distraerte de lo esencial. Ten en cuenta que este no es un libro para leer como uno de autoayuda o una novela, sino un manual de instrucciones para convertirte en un atleta de élite sexual sin necesidad de pasarte horas en el gimnasio.
Para tu tranquilidad, y como ya he anticipado, debes saber que este método ya ha sido utilizado por otras personas de la misma forma que vas a hacerlo tú, simplemente leyendo los textos, lo que significa que con saber leer es suficiente para lograrlo. No son necesarias demostraciones en vídeo, en primer lugar porque deseo seguir disfrutando de mi vida privada, después porque la Cienorgasmología no es pornografía, y finalmente porque tampoco creo que sirviera mejor a nuestros propósitos. Así funciona perfectamente, luego no hay motivo para intentarlo de otro modo.
Ten presente, además, que personas de diversas edades, formaciones y profesiones, con relaciones recientes o consolidadas, han conseguido acercarse, igualar o superar mi récord de cien orgasmos por hora. Así que puedes tener la absoluta certeza de que tú también lo vas a conseguir si sigues las instrucciones que me he esforzado en detallar para ti.
¿Cien orgasmos en una hora?
Dijo la premio Nobel Rita Levi-Montalcini que el ser humano funciona movido por impulsos de bajo nivel, hoy igual que hace 50.000 años. Lamentablemente no puedo dejar de estar de acuerdo con ella, porque paradójicamente, aunque hemos evolucionado hasta el punto de ser capaces de desarrollar una inmensa galaxia de conocimientos, tecnologías e industrias que nos facilitan la vida, seguimos a la espera del instrumento definitivo para superar nuestras limitaciones animales más vergonzantes, como nuestra susceptibilidad terca e infantil a la manipulación y al engaño. Como especie somos igual de primitivos que entonces en numerosos aspectos, y fundamentalmente en lo relativo a la impulsividad de nuestras conductas, al enorme déficit racional que nos lleva a tomar decisiones en base a filias y fobias en lugar de atender a los hechos; o a anteponer las emociones y pasiones a la razón, motivo por el cual la vida humana está plagada de insatisfacción, conflicto y dolor.
El panorama relativo a las relaciones sexuales no es más alentador, porque aunque a lo largo de la historia han surgido una enorme variedad de ideologías, pócimas, píldoras, religiones, y más recientemente todo tipo de juguetes −aparatos cada día más sofisticados que revelan su ineficiencia a través de la incesante sofisticación de sus características− poco podemos presumir de evolución con respecto a nuestros ancestros de hace unos pocos miles de años, y menos si tenemos en cuenta que también algunos simios utilizan juguetes sexuales, o que sus prestaciones sexuales son equivalentes a las nuestras.
¿O no es cierto que el enorgullecedor avance científico que supone para la humanidad la famosa Viagra o el más moderno Cialis no le hace a uno más hábil sexualmente? No, obviamente no lo hace; lo que consigue el medicamento, fuera del uso sanitario para el que se concibió, es sostener la fantasía de la perpetuación del deseo para los perpetuamente insatisfechos, aquellos que no aceptan la vida tal y como es, que viven y vivirán hambrientos de sentido de la vida, angustiados a la espera del maná del placer en ausencia de un verdadero alimento para su alma que, siendo gratuito, paradójicamente rechazan.
Quizá incluso ocurra todo lo contrario, quizá esté aumentando día a día la ineptitud sexual en la especie humana porque el aumento de la promiscuidad buscadora de refuerzos para egos frágiles sustituye calidad por cantidad mediocre, y quizá también esa sea la razón por la que abundan ya miopes visionarios que, frustrados en sus expectativas farmacológicas, ven el futuro de su insatisfactoria sexualidad en las máquinas, a ver si así.
Lamentablemente, a día de hoy los mitos −o realidades− generados por las interpretaciones de los célebres estudios de Hite y Masters & Jonson, que revelaron por primera vez con carácter estadístico la deplorable salud sexual del mundocivilizado, perviven ejerciendo una suerte de profecía autocumplida que nos mantiene en ese más que paradójico medievalismo sexual, porque se tiende a pensar que si tales expertos afirman que las cosas son así, nada puedo hacer yo para cambiarlo, nada que no sea comprar un cachivache sexual más moderno o un ridículo ungüento potenciador del orgasmo.
Entre esos mitos, seguramente el más difundido es la presunta monoorgasmia femenina: la limitación de la mujer para experimentar más de un orgasmo −o poco más− en cada encuentro sexual, asumida como irremediable y normal por muchas féminas, para sosiego de sus lamentables amantes.
Pero como otros tantos mitos, semejantes a aquel que perpetúa el zafio y totalmente erróneo aforismo español que asegura que «Con buena picha bien se jode», esa limitación femenina para maximizar su capacidad de obtener placer sexual es rotundamente falsa. De hecho la evolucionaria Cienorgasmología desintegra esas pueriles barreras mentales que asimilan tamaño con éxito y mujer con ausencia de placer, tomando su nombre de la marca récord de orgasmos producidos a una mujer en un lapso de una hora de tiempo. Cien orgasmos por hora, éste es el listón que uno debe superar si desea formar parte del exclusivo club de la élite sexual del planeta. Pero no sólo sexual, porque afecta de lleno a los hábitos de comportamiento y relación conyugal, mejorándolos espectacularmente, poniendo sobre la pista del verdadero significado del pervertido concepto amor.
La afirmación es radical, fantasmagórica si quieren los ofendidos por la comparación o las resignadas a su suerte; sí, pero real: un cienorgasmólogo de nivel medio puede conseguir que una mujer anorgásmica o monoorgásmica experimente más de diez orgasmos por hora tras un par de sesiones de entrenamiento, o de veinte a cuarenta orgasmos por hora tras un entrenamiento de menos de un mes. Igualmente exagerado puede parecer afirmar que cualquier varón normal con una pilila normal puede proporcionar cien orgasmos en una hora a una mujer monoorgásmica tras un par de meses de gozosa práctica, pero es rigurosamente cierto. Tan cierto como que el sencillo pero no simple derribo de barreras mentales que propicia la lectura de los primeros capítulos de este manual puede proporcionar unos cuantos orgasmos extra a la sorprendida mujer sin que su marido haya empezado a leerlo. Ya ha ocurrido más de una vez, no es nada mágico ni excepcional, simplemente se desencadena un efecto placebo: se empieza a creer que es posible.
Junto con la demolición de limitaciones mentales que ya se habrá iniciado a estas alturas, quizá lo más tranquilizador para el lector perezoso y desencantado por sus intentos con otros métodos sea que este no es un tratado de sexo académico, esotérico ni acrobático con ínfulas espiritualoides, de esos que difunden promesas de logros inútiles o de realización imposible, sino un método práctico, sencillo y rápido de entrenamiento al alcance de cualquiera que lo desee, como ya han comprobado numerosos practicantes. Un método que se apoya en sólidos fundamentos científicos y que ofrece resultados en un par de meses... o en dos o tres días si eres especialmente espabilado. Y ya no serías el primero en lograrlo, se te han adelantado unos cuantos.
Además, como ya has podido comprobar, vamos a terminar de invitar a ese primitivismo sexual que hemos colocado al borde del abismo a dar un decidido paso adelante hablando de la sexualidad con absoluta naturalidad, sin pelos en la lengua, tal y como se desarrollaría una conversación sobre estos temas con un amigo, sin incómodos lenguajes política y sexológicamente correctos. Por lo tanto no utilizaremos los términos anatómicos «pene», «vagina» y similares más que cuando no haya más remedio, porque no son de uso común por más que se empeñen algunos en colarnos eufemismos y tecnicismos. No, no le des vueltas, no tienen razón, ¿acaso se refieren los intelectuales del sexo a la oreja como pabellón auditivo que es su correcta denominación anatómica? ¿llaman globo ocular al ojo? Estoy convencido que tras esa parafernalia terminológica se esconde una dolorosa realidad: en su propia sexualidad son como los demás, ni más ni menos, quizá por ello necesiten distinguirse y distanciarse del resto de los pobres mortales con artificiosos y petulantes lenguajes académicos.
A lo largo de este manual de entrenamiento científico hablaremos de hombre a hombre, de amigo a amigo, no de terapeuta a paciente. No te voy a arreglar nada porque no tienes ningún problema sexual, sólo un considerable desconocimiento, una barrera mental que te impide ver más allá de tu cotidianeidad sexual y que te arroja inevitablemente a las garras de la insatisfacción. Un desconocimiento que impulsa a demasiados a usar la sexualidad como catarsis animal de sus frustraciones, como elemento de compra-venta de afectos, de reforzamiento de débiles autoestimas o de droga psicotrópica que ayuda de vez en cuando a huir de esa dolorosa realidad: la desorientación esencial en la que viven.
¿Quieres un ejemplo para terminar de entender que no tienes ningún problema sexual? Tú consideras que sabes correr, ¿verdad? Sin embargo, dos o tres horas de práctica de técnica de carrera te harían correr mucho más rápido, mucho más elegantemente, y además cansándote menos. Esto no implica ni mucho menos que tengas problemas para correr, sino que puedes mejorar tu habilidad. ¿A que ya te ha quedado claro? Nada mejor que hablar con naturalidad.
Digo que hablaremos de hombre a hombre consciente de que es una incorrección −hombres somos tanto varones como mujeres− porque este es un manual para varones, aunque encantará a las mujeres que también descubrirán entre sus páginas valiosos puntos de vista destructores de limitaciones mentales. Pero aunque ellas encuentren en él la posibilidad cierta de alcanzar un nuevo horizonte de satisfacción y de mejora de las relaciones sexuales, es el varón quien deberá adquirir la habilidad necesaria para convertirlas en cienorgásmicas. Fémina, este libro te abrirá la mente −sin que se te caiga el cerebro por la abertura− pero si tú te niegas la posibilidad de explorar más allá de tus creencias limitantes y tus hábitos erróneos de actitud sexual, o si tu marido no practica contigo las sencillas técnicas que propone, no pasará de ser una lectura más para él y una gran frustración para ambos.
Ventajas de la Cienorgasmología
Veamos, ¿cómo pinta a largo plazo la vida sexual de un matrimonio que necesita varios eternos minutos de preparación para que la mujer pueda lograr un orgasmo −si lo consiguen− y consecuentemente la satisfacción sexual deseada? A mí me produce pereza sólo imaginar las calladas críticas al otro bullendo en la mente de cada uno ¿verdad? Y más si recordamos esos días grises de invierno en los que cada uno llega a casa exhausto, entumecido de frío y con la libido −no es ni lívido ni líbido, sino «la libido», femenino y con acento en la segunda «i» aunque sin tilde por ser palabra llana terminada en vocal− por los suelos después de toda una jornada haciendo de laboriosa hormiga, uno de esos días en los que uno se enfrenta con terror a la idea de tener que complacer a su voraz esposa o en los que ella afronta con el mismo pánico el rutinario desahogo egoísta y torpe de su esposo.
Si la sabiduría ancestral popular es tan acertada en la mayor parte de los casos como casi todos hemos podido comprobar a lo largo de nuestra vida, podemos suponer que la vivencia de estos temores repetidos día tras día y año tras año puede situarnos en los inicios de la crisis de la potencia sexual masculina, y quién sabe si no de verdaderos problemas de erección, traducido a sequedad vaginal y dolores de cabeza crónicos sin relación con la menopausia en el caso femenino, o en el caso de ambos la búsqueda de estímulos más poderosos fuera del hogar.
