Marx hoy - Julián Sabogal - E-Book

Marx hoy E-Book

Julián Sabogal

0,0

Beschreibung

La transformación de valores en precios no es solo un problema económico como es usual considerarlo en la teoría económica, es un proceso político. Dicho proceso hace parte integral de la estructura de poder creada por la economía política clásica. La explotación económica y la dominación psicológica son la representación de la forma como el liberalismo ejerce el poder sobre la sociedad y lo hace separando ciencia y política, filosofía y arte. La transformación de los valores políticos en intereses económicos, son la esencia del mencionado proceso.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern
Kindle™-E-Readern
(für ausgewählte Pakete)

Seitenzahl: 573

Veröffentlichungsjahr: 2023

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Sabogal Tamayo, Julián, autor

Marx hoy / Julián Sabogal [y otros cinco] ; editor, Fabio Giraldo Isaza. -- Bogotá : Academia Colombiana de Ciencias Económicas, 2022.

384 páginas.

Incluye bibliografía.

ISBN 978-958-5402-68-3

1. Marx, Karl, 1818-1883 - Crítica e interpretación 2. Economía marxista 3. Teoría económica 4. Marxismo I. Moncayo, Víctor Manuel, autor II. Jaramillo, Samuel, autor III. Maldonado Copello, Alberto, autor IV. Cataño, José Félix, 1951-, autor V. Otero Prada, Diego Fernando, autor VI. Giraldo Isaza, Fabio, editor

CDD: 335.4 ed. 23

CO-BoBN– a1101947

Marx hoy

© Fabio Giraldo Isaza - Editor

[email protected]

© Academia Colombiana de Ciencias Económicas

www.acceconomicas.org.co

Comisión editorial

Alcides Gómez

Jorge Iván González

Fabio Giraldo

César Ferrari

Producción editorial

Ediciones Aurora

[email protected]

Imagen portada:

Perro semihundido de Francisco Goya

ISBN: 978-958-5402-68-3

Impreso y acabados

Xpress Estudio Gráfico y Digital S.A.S.

Academia Colombiana de Ciencias EconómicasMiembro del Colegio Máximo de las Academias de Colombia, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas de España y de la International Economic Association (IEA)

Esta publicación se ha financiado en parte mediante transferencia de recursos del Gobierno Nacional a la Academia Colombiana de Ciencias Económicas. El Ministerio de Educación Nacional no se hace responsable de las opiniones expresadas en el libro. Son únicamente responsabilidad de los autores.

Diseño epub:Hipertexto – Netizen Digital Solutions

CONTENIDO

Presentación

Fabio Giraldo Isaza

I.Introducción

II.Marx y la Academia Colombiana de Ciencias Económicas –ACCE–

III.Marx y la crítica de la economía política

Bibliografía

Prólogo

Julián Sabogal Tamayo

Bibliografía

I

Marx: acontecimiento anti-capitalistaMarx: un acontecimiento filosófico político

1.Marx: acontecimiento anti-capitalista

Víctor Manuel Moncayo

1.1La necesaria crítica de todo marxismo

1.2Del conocimiento a la Crítica de la economía política

1.3Explotación y teoría del valor trabajo

1.4La actualidad crítica del “Fragmento sobre las máquinas”

1.5El desafío de la redefinición del trabajo y de la producción

2.Marx: un acontecimiento filosófico político

Fabio Giraldo Isaza

2.1Introducción

2.2Éxodo y la teoría del valor

2.3La revolución keynesiana

2.4Economía política y complejidad

Bibliografía

II

Hacia una renovación de la teoría marxista del valor. Debates recientes

Apuntes para una reformulación de la teoría marxista del valor trabajo abstracto de Samuel Jaramillo

—Comentarios al artículo anterior—

3.Hacia una renovación de la teoría marxista del valor

3.1Los avatares de la teoría marxista del valor

3.2Contenido y alcances de una teoría del valor

3.3La teoría del valor trabajo sacrificio-trabajo comandado de Adam Smith

3.4La teoría del valor trabajo incorporado de David Ricardo

3.5La teoría del valor trabajo abstracto de Carlos Marx

3.6La secuencia de la teoría del valor trabajo de Marx: neoricardianos y marxistas del siglo XX.

3.7El marxismo del siglo XX como cripto-ricardianismo

3.8Nuevos desarrollos de la teoría del valor trabajo

3.9Algunos elementos para desarrollar una moderna teoría del valor trabajo abstracto

Trabajo social ¿fuente de valor?

Hipótesis compuesta de la lógica de comportamiento de los agentes en el mercado

Hacia una teoría de los precios coherente con una teoría del valor trabajo abstracto

Formalización básica de interacción mercantil

Bibliografía

4.Apuntes para una reformulación de la teoría marxista del valor trabajo abstracto, de Samuel Jaramillo

Alberto Maldonado

4.1Introducción

4.2Resumen y planteamientos centrales

4.3Comentarios

4.4Conclusión

III

¿Qué nos dejó Marx en teoría económica? una perspectiva heterodoxa¿Es actual Marx?

5.¿Qué nos dejó Marx en teoría económica? una perspectiva heterodoxa

José Félix Cataño

5.1Introducción

5.2Conclusiones

Bibliografía

6.¿Es actual Marx?

Diego Otero Prada

6.1Introducción

6.2Análisis del capitalismo

6.3Globalización

6.4Cambio tecnológico

6.5Teoría de las crisis

6.6Tipos de crisis

6.7Conclusiones

Bibliografía

Notas al pie

Presentación

Fabio Giraldo Isaza*

Editor

“… Sería un gran error no leer y releer a Marx, no polemizar sobre él. Pero sería cada vez más una falta de responsabilidad teórica, filosófica y política”

J. Derrida.1

A la memoria de Enrique Low Murtra y Jesús Antonio Bejarano, miembros de número de la academia de economía —ACCE—, asesinados por los enemigos de la paz; agazapados en la ideología del Poder Político y Económico. Vieron la geografía del país bañada por una guerra de odios, violencias y transformaciones de valores en precios: un lugar y un tiempo, penetrados por los complejos procesos de acumulación de capital.

I.Introducción

En la celebración de los 200 años del nacimiento de Karl Marx, la Academia Colombiana de Ciencias Económicas —ACCE— realizó un foro sobre Marx Hoy, en el año 2018.2 Complementario a este, la ACCE había adelantado con la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia—UPTC—, en desarrollo del acuerdo de cooperación entre ambas instituciones, otro foro en torno a Marx, con motivo de los 150 años de la publicación de El capital en el año de 1867. En dicho foro, participaron Víctor Manuel Moncayo, Fabio Giraldo y Samuel Jaramillo. La academia se sumó así a las conmemoraciones realizadas en varios lugares del mundo sobre el pensamiento y la obra de Karl Marx. Los foros de la academia se centraron en discutir los aportes sobre la teoría del valor y la distribución, base de la discusión de filosofía política que vamos a desarrollar en esta presentación, indicando su importancia para los debates políticos y económicos del mundo contemporáneo.

La preparación del material objeto de esta publicación, pone como centro de gravedad un concepto, lo GLOCAL, crucial para abordar la discusión del presente libro y la forma como las ideas e ideologías construidas en el pasado, afectan el presente de las sociedades. En ellas la discusión teórica y práctica sobre ELTIEMPO y los diferentes tiempos con los que el ser humano actúa en la sociedad y su historia, son los aspectos más relevantes de la misma. La publicación del presente libro no es independiente de varios acontecimientos a nivel global y local, lo GLOCAL:3 el estallido de la pandemia del COVID-19 en marzo de 2020; las elecciones presidenciales en los Estados Unidos con el cambio de poder y la orientación de la política y la economía con sus efectos en la geopolítica global; las protestas en algunos países de América Latina, especialmente en Chile, Perú, Ecuador, Colombia; la compleja deriva creada como resultado del conflicto ruso-ucraniano con riesgos e incertidumbres aún por determinar y los efectos cruzados y diferenciados de dichos acontecimientos.

La irrupción del COVID-19 alteró la vida cotidiana de la totalidad de la población del planeta, obligando a postergar la publicación definitiva de este libro. Adicionalmente, la realización de las discusiones sobre el pensamiento de Marx, coincidió con la aprobación de los nuevos estatutos de la ACCE, donde se reiteró en sus objetivos centrales, la naturaleza sistémica de los procesos sociales, objeto de la actividad teórica y práctica de la mayoría de los miembros de la entidad. La presente publicación hace parte de los objetivos misionales de la ACCE en particular y a nivel más general, del Colegio Máximo de las Academias de Colombia. Hace parte igualmente, de una reflexión personal sobre las complejas relaciones entre psique y sociedad, enfatizando en la dimensión subjetiva —simbólica—, sin la cual no es posible comprender la minoría de edad —la bebequización política—, de una población atrapada en la heteronomía radical. Esta, la podemos discutir a nivel teórico sin poder dar cuenta “científicamente” de cómo sus movimientos tienen “esa suave eficacia de la gente acostumbrada a la realidad”.4

La ACCE adelanta discusiones sobre teoría y política económica, realizando foros de interés glocal. Entre ellos se puede consultar los realizados sobre teoría de la regulación económica y el foro con la cooperación de la República Popular China.5 Este foro y los trabajos de cooperación con la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia —UPTC—, establecen un vínculo fecundo para las discusiones de la geopolítica global del mundo contemporáneo. Son centrales, igualmente, para visualizar el papel de la teoría económica en relación con las causas de la riqueza de las naciones y sus desigualdades. La discusión teórica conceptual, objeto de una gran cantidad de trabajo intelectual, se aplica desde nuestra visión, a la lectura de la practica económica para desde otro ángulo, abordar las desigualdades económicas y la corrupción política, con su papel a nivel territorial, en la fractura y fraccionamiento de las instituciones básicas de la sociedad: la democracia liberal representativa, animada por las instituciones de la Economía y el Derecho.

La teoría económica, para los fines de este escrito, la consideramos como una ciencia social que entra en relaciones complejas con la filosofía política; filosofía política y ciencia social, mantienen relaciones de separación e integración a través de las pretensiones de cada uno de estos saberes. Las ciencias como la física, la biología, la historia, la arqueología, etc. y a su manera la filosofía, hacen parte de esta compleja discusión, dando lugar a la creación de escuelas de pensamiento y a una determinada concepción del universo —weltanschauung—. En ella, la dimensión científica da cuenta de la vida material y la dimensión filosófica lo hace indagando sobre la forma como nos pensamos a nosotros mismos, cómo individuos y cómo sociedad. El marco institucional —las reglas de oro del sistema de la democracia representativa— ocupa un lugar central. Si este cumple los patrones básicos de lo que consideramos una sociedad democrática, este es un elemento clave para la disminución de las desigualdades y la corrupción, animadas por la política.

Por esta vía, llegamos a uno de los aspectos neurálgicos de los textos de esta publicación: ni sin estadísticas ni solo con ellas; ni sin ciencia ni solo con ella. Las visiones, producto de nuestras creaciones políticas y económicas no son necesariamente ciertas. Como todas las teorías y sus aplicaciones se basan en afirmaciones abiertas al debate y que por lo tanto pueden ponerse en duda, incluidas sus predicciones y prioridades. Este es el espíritu que anima a una institución como la ACCE, donde varios de sus miembros trabajan con el pensamiento complejo para realizar reflexiones conceptuales y así poder incidir en las políticas públicas. Igualmente, las comparaciones a nivel local y global son básicas para discutir con otras sociedades los problemas de la distribución del ingreso y la corrupción política, utilizando el trabajo intelectual y su forma de retroalimentación por medio de ideas e ideologías.

Las dos visiones, la científica y la filosófica, responden a las formas como pensamos, vivimos y habitamos en los espacios del hogar, la familia, las empresas, los territorios y cómo las políticas públicas y demás espacios donde se desarrolla la vida personal y colectiva, abrigan complejamente las instituciones de la sociedad. Su tratamiento diferencial y separado a nivel teórico, lleva al núcleo central de la complejidad para actuar en la realidad social instituida, evitando caer en lo que Karl Popper sentenció, como una trampa para cazar ratones y su idea que el capitalismo, como lo describe Marx, nunca ha existido. Es solo una invención, un sueño que soñó un demonio.6 Dicha trampa es común en las filosofías políticas que giran alrededor de círculos tratando de encontrar su cuadratura y lo más importante, en las falacias del tiempo y su circulación para acceder a las disputas entre filosofía y ciencia, base de las ideologías políticas y las escuelas de pensamiento; dan lugar a diferencias, convergencias y antagonismos, íntimamente ligados a las ideas e ideologías propias de toda construcción intelectual. En el mundo de hoy, seria más apropiado hablar de familias de ratones transformadas por la institución social en familias de conejos, o en cualquier especie con la cual el ser humano utiliza la biología de la vida como zoológico. El mapa del cuerpo, con su conjunto de síntomas, representa el territorio inmaterial del inconsciente.

Detengámonos un momento en la idea de Karl Popper. Según el epistemólogo de la ciencia, dicha idea del capitalismo era una idea que en su tesis principal no podía reformarse, sino que sólo podía ser destruida. La cuestión crucial de la historia, la principal razón para toda acción, la justificación de toda elección y el punto principal de su visión es la de que los comunistas luchaban por lo que tenía que suceder al final. Esa era la trampa, y por un momento muchos, no solo Popper, estuvimos presos en ella; para cazar el ratón como aún creen algunos marxistas, había que tumbar la casa. En esta discusión encontramos un ángulo esencial del libro, Marx Hoy, en acción: lo singular personal a nivel de las ideas, busca imponerse a nivel ideológico en las políticas públicas.

En este contexto, el presente libro no es independiente de los trabajos que ha realizado la ACCE a lo largo de los años. Se han publicado dos libros que recogen aportes de algunos de sus académicos sobre esta problemática: Controversia actual sobre teoría y políticas económicas7y Piketty y los economistas colombianos.8Marx hoy, hace parte de esta tradición. Pone el acento en la distribución y la desigualdad, mostrando como estos problemas no son solamente económicos o tecnológicos sino también ideológicos y políticos. Como lo sostuvo Keynes, las ideas personales y las ideologías políticas cuentan en la historia y son la base sociocultural de las estructuras de la explotación y la dominación social. Para muchos de los más importantes economistas de la actualidad, Stiglitz, Krugman y recientemente Piketty, el hilo conductor de la historia de las sociedades humanas y sus creaciones políticas y económicas sobre la libertad y justicia no es la lucha de clases del marxismo real —Rusia, China, Cuba, etc.— sino la búsqueda de transformaciones en las relaciones sociales y en la democracia real representativa. Una democracia donde una pequeña porción de la población apropia para sí, los frutos del desarrollo humano.

En las anteriores disputas sobresale la idea de verdad, esgrimida no solo por disciplinas como la filosofía, la política y la ciencia, sino por sus teorías y prácticas. La hipótesis utilizada para la comprensión y explicación de sus diferentes contribuciones son las creaciones de las que se ha valido el ser humano para comprender quién es y el lugar que ocupa en el mundo por él habitado. El de la filosofía no es el mundo material o físico; para decirlo en términos clásicos, es el mundo metafísico y los instrumentos creados para pensar y razonar como lo hacemos hoy en día, utilizando la información disponible con el método científico del ensayo y error, para extraer inferencias y hacer predicciones, separando lo verdadero de lo falso o dicho en términos ético-morales, lo malo de lo bueno, lo blanco de lo negro. El llamamiento a la metafísica se debe realizar con cautela. Este es un término que se vincula a doctrinas medievales y a sectas satánicas. Hoy en día, es utilizado con mucha frecuencia para descalificar y agraviar al otro. También y en su máxima expresión ideológico-política, poner ideas personales para ejercer un poder político.

La realidad no es solo binaria. También es bífida. Ciencia, política, arte y religión establecen una compleja interacción para crear la realidad social. Una realidad producto de complejas mezclas. Estas, descartan una ciencia al margen de la ideología y de los procesos de fabricación psicológica de las instituciones de la sociedad. El sistema de precios y el manejo del derecho moderno, íntimamente ligados a la aceleración del mundo de la vida, cada vez más se levanta como un bloque que impide pensar la realidad como un proceso en permanente actividad y en comunicación polifónica. En breve; en este diálogo complejo, de acuerdo con la antropología filosófica política de Cornelius Castoriadis, se debe establecer la distinción entre imaginación e institución imaginaria de la sociedad, para abordar la diferencia entre Psique y Sociedad. Sus ideas son de utilidad para acceder a estos complejos procesos donde actúan en un mismo movimiento, el tiempo y el espacio.

Individuo y sociedad al actuar en la realidad instituida, dan cuenta de un proceso complejo donde las nociones teóricas de psique y sociedad se van transformando en imaginación radical e imaginario social instituyente, significaciones centrales para la reflexión y su aplicación a los diferentes tiempos de la sociedad. El mundo hoy requiere de una educación democrática orientada con valores sustantivos que promuevan ideologías de la esperanza y la amistad, para crear más justicia y libertad. La cooperación y no solo la competencia, permite actuar positivamente en sociedades atrapadas en ideologías propias de la forma de ser del ser humano, como persona y como institución política. La educación en democracia es una búsqueda, un horizonte para que los individuos singulares y las instituciones políticas de las cuales hacen parte puedan ir creando las bases para actuar con conocimiento de causa, en una sociedad orientada hacia un futuro incierto.9

Desde otro ángulo, ver y mirar no son lo mismo. Vemos con los ojos y miramos con la mente en un proceso complejo de emergencia y alteridad en la relación cuerpo–psique: “La tarde avanza lentamente, y yo mirando quiero ver”.10 La imaginación radical del ser humano singular, la psique y el imaginario social, imaginario radical instituyente, están permanentemente en acción en el tiempo y el espacio. Hablar de imaginación en la terminología de Castoriadis lleva a la discusión nuclear de su conexión con la imagen, —no simplemente visual— es decir con la forma y su articulación compleja con el contexto básico de su propuesta teórica, su ontología de la creación. La imaginación viene antes de la distinción de lo real y lo imaginario o ficticio. Es radical porque crea ex-nihilo, es creación de significaciones e instituciones siempre solidarias. Para Castoriadis, desarrollando el inconsciente de Freud, la imaginación radical es la dimensión determinante de la psique y en cuanto imaginación social instituyente, es el colectivo anónimo y más generalmente, el campo social histórico. Este campo da lugar a una antropología filosófico política de la condición humana.

La anterior discusión nos lleva al núcleo filosófico político del libro Marx hoy. La transformación de valores en precios no es solo un problema económico, como es usual considerarlo en la teoría económica moderna. Al pasar los valores nominales a valores reales en términos monetarios, por medio de los precios básicos, se realiza también un proceso político, una indagación sobre la estructura del Poder en la sociedad. Dicho poder se basa en la explotación económica y en la dominación psicológica. La transformación de los valores políticos en intereses económicos es la base de la teoría del fetichismo de la mercancía y, por tanto, de la teoría del valor trabajo de Marx. Como lo sostengo en mi comentario al texto de Víctor Manuel Moncayo, dicha transformación es el equivalente al Santo Grial del cristianismo, donde se transforma el agua en vino o en la terminología marxista, las relaciones sociales en relaciones económicas. La fuerza de trabajo se considera solamente como una mercancía, ocultando los complejos procesos de creación del mundo hoy, donde muy pocos tienen mucho y muchos tiene muy poco. El trabajo no es solo una categoría económica. Es, esencialmente una categoría social e histórica.

Marx y Keynes, filosofía y economía política en las teorías filosófico políticas modernas, como es el caso de la filosofía moral de uno de los más grandes filósofos políticos de la modernidad, John Rawls —1921-2002—,11 permite pensar de otra forma, para actuar en un mundo donde la secularización no es una creación singular —privada— y tampoco una dimensión puramente irracional. Habermas, como lo sostienen los compiladores de una obra clave para esta discusión El poder de la religión en la esfera pública, muestran como el sociólogo y filósofo alemán crítica, pero también aprecia los argumentos de Rawls, que aparece aquí como un modelo de una concepción en la que no podemos confundir la secularización del Estado con la secularización de la sociedad.12 Esta posición es clave para evitar caer en una ideología dogmática, en la que se confunde el acento personal con el diseño de políticas públicas. Estas, orientan la búsqueda del bien común y son la esencia del trabajo que adelantan los miembros de una institución como la ACCE.

II.Marx y la Academia Colombiana de Ciencias Económicas —ACCE—

La teoría económica en su dimensión política esencial, como ciencia de las relaciones de poder en la sociedad instituida, ha evolucionado de la mano de las disputas filosóficas y políticas a través del tiempo. El determinismo económico y la lucha de clases derivada de los planteamientos básicos de Marx, ocupa un papel central en dicha evolución, precipitando a las sociedades a una visión compleja donde los conflictos políticos y económicos no llevan, como lo pensaba Marx, al supuesto tácito de una ciencia de la historia orientada inexorablemente a un destino.13 La lucha de clases era considerada como el motor de la historia y no como una creación animada por la innovación tecnológica, fundamento de la destrucción creativa de la teoría convencional, en sus diferentes versiones. Las disputas entre las visiones radicales del marxismo y las de la socialdemocracia de izquierda keynesiana, hacen de la discusión con el pensamiento de Marx y sus seguidores políticos, los marxistas —Lenin, Stalin, Mao, Fidel Castro, etc.—, una discusión de difícil clasificación.

Las disputas teóricas, se pueden seguir en textos utilizados en la actualidad en algunas universidades del país. La introducción a la economía colombiana de Mauricio Cárdenas,14 permite comprender el funcionamiento de la economía colombiana con cifras y conceptos de una manera simple y clara, logrando un texto que explica con rigor, no solo el comportamiento de la economía sino el funcionamiento de las instituciones políticas y jurídicas, centrándose en su idea nuclear: primero los hechos y luego las teorías. En términos de la teoría de Marx, es útil consultar el manual del profesor y académico Julián Sabogal, encargado por la ACCE para la realización del prólogo del presente libro, su trabajo sobre Marx y la economía política,15 útil para introducir las ideas de Marx en la universidad. Los texto de Cárdenas y Sabogal, muestran las diferencias en la enseñanza universitaria de la teoría económica moderna y la enseñanza de la crítica a la economía política de Marx.

Las diferencias entre las teorías modernas y las de Marx, centradas en las disputas entre valores y precios, son la clave de bóveda para abordar las diferencias políticas y económicas del mundo Glocal.

Marx, se encontraba familiarizado con la física de Newton y con el pensamiento de Darwin, sin los cuales es imposible seguir sus ideas y las ideologías que lo inspiraron en constante confrontación y desarrollo. Obligan, aunque de paso, a distinguir entre los aportes de Marx y los desarrollos de las diferentes corrientes marxistas que su pensamiento impactó y continúan impactando a nivel de las ideas e ideologías de los principales actores políticos, de la geopolítica global. Las controversias actuales sobre teoría y política económica, objeto del presente libro, son aquellas que trabajan sobre un marco común: la teoría y la práctica económica. Ciencia y política en tensión permanente, consideran a la teoría como ciencia, actuando ideológicamente a nombre de una ciencia social, la macroeconomía moderna, convertida en ideología política. No advierten en muchos casos, la compleja articulación entre ciencia y filosofía, economía y política, para poder actuar en el mundo de hoy de la mano de la teoría y la práctica, en su compleja forma de circularidad de la duplicidad instituida de la sociedad, la democracia política y la institución social del mercado capitalista, circulando y haciendo funcionar a la sociedad, con un “saber neutral” políticamente.

La anterior discusión es de utilidad para distinguir las aplicaciones de política económica que dan lugar a diferentes escuelas de pensamiento. Estas actúan dentro del statu quo o estructura de Poder de la sociedad, base de la confrontación a nivel de la filosofía política con otras escuelas de actuación en la realidad. Particularmente con la ciencia política y con los desarrollos de la filosofía del derecho. Política, economía y derecho, desde esta perspectiva, dan lugar a un complejo marco institucional en permanente tensión con las diferentes corrientes críticas de la sociedad.16 En ella “el pensamiento crítico de ensayo y error”, es una creación social para intervenir política y civilizadamente en la sociedad, buscando crear un proceso de autonomía no solo individual sino colectiva, sin omitir que muchas de las ideas e ideologías propias del mundo de la vida, están atravesadas por opiniones comunes sobre la religión y la vida pública.

La ciencia en general y la economía en particular, son sistemas que se perfeccionan constantemente y cuyos resultados envejecen en forma rápida, planteando interrogantes complejos sobre la vida personal y sociohistórica del ser humano. En Marx, las relaciones entre fuerzas productivas y relaciones sociales de producción han ocupado muchas de las lecturas exegéticas de su obra. Desde el prólogo a la Crítica de la economía política, escrito en 1859, hasta las exigencias planteadas por el Partido Comunista chino en la actualidad, hunden sus raíces en esta problemática: la liberación de las fuerzas productivas para lograr que los frutos del desarrollo beneficien más y con mayor equidad a todos los miembros de una colectividad, independientemente de su hábitat territorial y su lugar en la geopolítica del mundo hoy. Enfrentan a dos visiones políticas y económicas construidas sobre una misma raíz: el ser humano y la sociedad.

La ciencia económica, como ciencia social, no es una ciencia de la vida como lo es la biología. Es la ciencia de la vida económica en la sociedad, producto de la evolución humana. Hace parte de la evolución, pero una cosa es la teoría de la evolución en términos biológicos y otra es su aplicación a nivel filosófico para la comprensión de los asuntos de la sociedad. En términos económicos, no sobra insistir, hay varias escuelas que utilizan la teoría de la evolución, pero su utilización desde nuestra visión confunde el carácter sistémico de los modelos matemáticos con el mundo de la vida, no solo biológica sino ante todo de la vida en sociedad. Biología y economía, son creaciones humanas, pero una cosa es pensar en términos como lo hace la biología como ciencia y otra muy diferente como lo hace la economía. La visión de la complejidad que desarrollo en este texto, en esencia, enfatiza el uso pertinente de cada disciplina, para no mezclar mecánicamente la teoría y la práctica al interior de las ciencias del hombre. Para ello, me apoyo en la antropología filosófica política de Castoriadis, sin omitir los desarrollos y críticas de otras corrientes de filosofía política, en especial las desarrolladas en la teoría de la acción comunicativa de Habermas.17

En breve. La separación entre teoría y práctica, ciencia y filosofía, hace parte de la separación de todas las dimensiones de la sociedad y que, para simplificar, está presente en la separación entre la ciencia y el arte y la forma como se bifurcan a través de la historia. La teoría de Castoriadis, al romper con la noción de origen de la filosofía occidental, sale a su manera, del cerco que crea el círculo de la institución como representación de los diferentes círculos de la creación. Para salir de ellos, se requiere de un ejercicio teórico de abstracción que permita pensar la institución en la cual el ser humano existe, haciendo parte él mismo de ella. Castoriadis desarrolla su Ontología de la creación pensando el círculo de las instituciones imaginarias de la sociedad con su concepto nuclear, el MAGMA. Con este concepto, se articula y se diferencia en un mismo movimiento ELTIEMPO y los diferentes tiempos sociales en una especie de ecuación universal. Esta “ecuación” es útil para observar la interacción entre lo hecho y lo por hacer, lo que se conserva y lo que se crea en los procesos de desarrollo humano. En especial, los procesos que tiene lugar en el territorio cuando se actúa sobre sus recursos naturales, observando la realidad social instituida a través de la institución imaginaria en su doble dimensión, la material o científica y la propiamente imaginaria o POIÉTICA.18

Hay irreductibilidad entre la biología y la economía a nivel teórico, pero son inseparables cuando es pertinente su articulación en la realidad social. La economía como saber humano, al igual que la biología, es objeto de tratamiento científico, a nivel teórico y metodológico. Empero, en economía, la utilización de la información estadística se hace bajo métodos y procedimientos resultantes de un conjunto de indicadores y variables que permiten observar, a través de múltiples índices de seguimiento político, económico, social y urbano-territorial, el comportamiento de la actividad social a nivel económico. Estas observaciones dan lugar a diferentes calificaciones para comparar el desempeño económico de los hábitats territoriales a nivel glocal. Los diferentes índices de uso múltiple en economía representan las falacias, opacidades, asimetrías, desigualdades y tensiones en la producción y distribución de los ingresos y patrimonios, base de la riqueza o pobreza, en las dimensiones básicas de la sociedad. En la coyuntura actual, la inflación ocupa un lugar central en la actuación política y nos revela como esta, en todo tiempo y lugar en la vida de la sociedad capitalista, es un problema político.

La filosofía política de la complejidad es una vía implícita para entrelazar las diferentes dimensiones de la sociedad, distinguiendo los medios de los fines y en última instancia la lógica matemática de los valores ético-políticos de la sociedad. Los instrumentos técnico-científicos de la ciencia económica de utilización universal en el mundo contemporáneo no mantienen una relación de uno a uno con los instrumentos de la filosofía, pero ambos hacen parte de la realidad social. Una realidad, producto de la evolución biológica en tanto proceso complejo de emergencia y alteridad.19

Desde mi perspectiva, los procesos evolutivos son procesos autopoiéticos en biología y de auto creación en la sociedad, como lo plantea Castoriadis en su Ontología antropológica. Dicha ontología, como lo señalamos, describe un proceso de auto creación en un círculo de interacción compleja entre individuo y sociedad, entre el ser y el tiempo, donde el tiempo es inseparable del ser.20 Su aplicación práctica en una coyuntura específica para un manejo político como la inflación, el crecimiento económico, el desempleo, la pobreza, la desigualdad y la informalidad, son problemas macroeconómicos. Como tales, ocupan un lugar central en la actuación política y son en su esencia el objeto central de la vida en comunidad, un problema complejo.

El concepto de Magma crea las bases para esta discusión; es si se quiere, un método de indagación para mantener la posibilidad de crear sociedades que al balancear y contrabalancear los riesgos y las incertidumbres de la separación entre ciencia y filosofía estética, permiten crear un horizonte intelectual donde el esfuerzo conjunto de la ciencia, la filosofía política y el arte, sirven para orientar la economía política de la política, buscando la convergencia hacia una civilización universal. Un proceso complejo de resocialización, de educación democrática, buscando crear la mayoría de edad, donde la lógica de la heteronomía de pastores y ovejas, amos y esclavos —los que mandan y los que obedecen— den lugar a una ciudadanía moderna habitando una polis democrática.

No es el lugar para una discusión ontológica y su pertinencia para pensar los aportes de la democracia griega al mundo contemporáneo, base de la filosofía política de Castoriadis. Empero, es bueno retener lo sustantivo de la problemática filosófico político cuando se involucra el tiempo y la forma como este penetra todas las relaciones de Poder en la sociedad. Lo hace a nivel teórico y a nivel práctico, remitiéndose a la historia hecha y a la historia por hacer: el ser humano y la sociedad son un tipo de seres histórico-sociales con capacidad de crear representaciones de las instituciones y sus significaciones a través del tiempo y del espacio.21

La confrontación de fuerzas políticas y económicas en la sociedad contemporánea, forman círculos de gravedad donde interactúan valores y precios animados por la democracia liberal representativa; lo personal y lo colectivo, con sus falacias de composición y descomposición, dan lugar a un entramado de alta complejidad en el que se mueven las teorías y prácticas que disputan a nivel filosófico y económico, la conducción política de la sociedad. En términos de la democracia liberal, en las disputas electorales para acceder al poder del Estado primero y a la conformación con los arreglos previstos en la ley en un momento posterior, para crear la gobernabilidad con el diseño de sus planes y programas.

En teoría económica, los procesos de destrucción creativa, desarrollados en la obra pionera de Joseph Schumpeter y aplicados para el caso colombiano por Lauchlin Currie, son cruciales para comprender los procesos básicos de la economía moderna. Currie, elabora una teoría del crecimiento donde su potencial es pensando en un círculo dinámico. El proceso de producción y de distribución del excedente social a nivel teórico, es pensado en un mismo movimiento; interactuando la oferta y la demanda hace circular la actividad económica en un diálogo complejo. A diferencia de Keynes, Currie no habla de superar la ley de Say. Construye su reflexión a partir de los aportes filosóficos de Adam Smith, permitiendo captar la forma en que las tensiones sociales se mueven en los diferentes ciclos de destrucción, creación e innovación, de la sociedad considerada como un todo. Estos procesos, con las tensiones políticas y las volatilidades económicas que le son propias, hacen emerger círculos positivos o negativos, por donde circulan las tensiones y conflictos de la sociedad real o socialmente instituida.22

Una discusión como la anterior se trabaja más fácilmente en una institución como la ACCE que en una institución universitaria convencional.23 En la ACCE, resulta siempre más fácil distinguir las teorías de las prácticas, pero esto nos lleva a problemas complejos, presentes en los debates del mundo contemporáneo entre teoría y práctica, política y economía. El pensamiento de Marx y los marxistas, como el de muchos economistas y sus desarrollos de economía política durante toda la historia del pensamiento económico, a partir de la obra canónica de Adam Smith La riqueza de las naciones, mantienen la tensión entre teoría y práctica, enfrentando todo el tiempo confrontaciones ontológicas y epistemológicas base de las disputas éticas, políticas, estéticas y de forma más general y compleja, de las discusiones entre ciencia, arte, política y religión.24

Pensamiento y acción no puede omitir el conflicto. Las reglas de juego de la ACCE, donde por la propia naturaleza de la institución se respetan las diferencias a nivel teórico y a nivel político, no puede, por más que se impida la violencia física, prescindir de los egos del mundo intelectual, donde se quiere una “obra” como si se tratara de un hijo. Por tanto, evitar polémicas es omitir las dificultades de todo planteamiento teórico en su desarrollo para incidir en la sociedad. En ella, la separación entre objeto y sujeto es una aporía que cubre la historia del desarrollo de la filosofía y la ciencia, donde todas las doctrinas de filosofía política contienen conceptos y principios normativos entrelazados con elementos de psicología humana, sociología, economía política e historia, entre otros. Esto no ocurre solo con Marx. Está presente en todos los pensadores que, con su visión, han transformado el curso de los acontecimientos sociales con implicaciones en las estructuras de Poder, de la sociedad.

En la ACCE, no es usual abordar discusiones sobre la obra de Marx. A algunos de sus miembros, les puede parecer irrelevante dicho pensamiento, para la elaboración de sus trabajos profesionales y/o para participar en los eventos que promueve la academia. Los académicos, por ejemplo, con intereses en la historia, mantienen un enfoque implícito con la obra de Marx o lo hacen indirectamente.25 La importancia de Marx en la política y en la economía del mundo contemporáneo se centra más en lo primero que en lo segundo, pero como lo hemos sostenido, la separación entre política y economía, válida a nivel de la formación académica profesional, no se sostiene fácilmente en los análisis del mundo real. De allí la importancia para la elaboración de políticas públicas con una visión sistémica e instrumental de la economía, el diálogo con visiones complejas de filosofía política e historia. En estas, el conocimiento del pasado es esencial para darle sentido y orientación al mundo socialmente instituido y a las formas de vida que de su aplicación se derivan, para animar toda acción comunicativa a través del lenguaje, como vehículo de comunicación e interacción, sobre los asuntos básicos del ser humano.

La ideología política como vehículo de creación humana anima toda esta discusión. Al establecer en el presente texto las interacciones entre la filosofía política y la economía política, abordamos las relaciones entre Marx y Mill hijo, para ir al corazón de cómo las diferentes formas de interpretar la realidad crean diferencias que se van profundizando en un complejo movimiento del pasado al presente. Por ello, las relaciones entre Marx y Mill son la clave en tiempo histórico, para comprender la nueva era que se inicia con la revolución keynesiana y la creación de la filosofía política de la nueva economía política. La antítesis entre la vieja y la nueva económica, tiene lugar no solo en la dimensión política, sino que es la base de la guerra de guerrillas a nivel intelectual y psicológico, de personalidades tan disimiles como Keynes y Lenin, desarrolladas en el mundo universitario y académico con sus seguidores disputándose la validez de sus construcciones intelectuales.

La práctica universitaria y académica en las teorías y sus aplicaciones concretas, se encuentra animada por las estructuras de poder de las instituciones de la sociedad, revelándonos una realidad compleja. La vida de unos dedicados a la elaboración de las políticas económicas para alterar el curso de la realidad social y otros refugiados en las torres de marfil de una academia con fuertes inhibiciones psicológicas para entrar en las disputas políticas sobre la forma de actuar en la democracia liberal burguesa. La discusión académica tiene importancia para este debate. La publicación del presente libro, Marx hoy, es una puesta en acción del objetivo misional de la ACCE como expresión libre del pensamiento económico colombiano. Las reglas del juego de sus estatutos promueven el debate pluralista y no partidista propio de las disputas ideológicas e intelectuales, erradicando la descalificación, el uso de argumentos falsos y lo más importante, la utilización de la fuerza bruta o psicológica con su dialéctica de amigos y enemigos, buenos y malos, propios de los mecanismos y disputas religiosas trasladadas a la vida política.

La esencia de la presente publicación es una discusión con la teoría del valor de Marx, desarrollada en el tomo 1 – capítulo 1 de El capital y su problemática sobre “el fetichismo de la mercancía y sus secretos”. De allí, la utilidad de problematizar la visión del positivismo filosófico y su intento por equiparar los valores políticos con las orientaciones económicas, donde la producción y el consumo ocupan el valor central de la vida social, transformado la discusión de valores en precios en una valoración que se realiza complejamente a través de los precios básicos de la economía en términos monetarios. Estas disputas, como lo señalamos, son la esencia de las confrontaciones políticas e ideológicas del mundo contemporáneo. Separación e integración de diferentes visiones políticas y económicas observadas en un mismo movimiento en la realidad social, permiten captar las relaciones entre la filosofía política y la economía. La teoría del fetichismo de la mercancía circula a través de la historia, conectando por los estrechos pasillos las ideas e ideologías de las instituciones de la sociedad.26

A nivel económico, la reflexión entre teoría y práctica es central. Por ello, he de reiterar lo planteado en un reciente texto.27 En él, tomo el trabajo de algunos académicos representativos y con reconocimiento público en la elaboración y puesta en acción de políticas económicas, ya sea como directores de planeación o ministros de hacienda. Su escogencia busca igualmente insistir en la importancia del pensamiento sistémico para poner en acción en un mismo plano la política, la economía y la historia.28 Los trabajos del exministro Junguito, arbitraria como todo punto de referencia, es central para lo esencial de la discusión que desarrollamos a continuación. Como se recordará, Junguito fue ministro de Hacienda de ideología conservadora, bajo cuya responsabilidad se realizó un plan de choque de política económica durante el gobierno del presidente Betancur. Dicho plan, mostró cómo una buena formación en economía es útil para establecer un diálogo entre el político, Belisario Betancur, y el tecnópolis, el ministro de Hacienda.

El encuentro Betancur–Junguito, es menos arbitrario que los trabajos históricos del ilustre académico. Este diálogo de política económica produjo uno de los ajustes con mayor discusión en la economía colombiana para resolver una crisis fiscal de grandes proporciones, siendo de utilidad para establecer un balance sobre la forma como un académico, con responsabilidades políticas, aborda un aspecto central de la política pública hoy. El ajuste fiscal es un camino para discutir cómo se pueden financiar las necesidades de las políticas sociales del Estado. En dichas políticas, la política de empleo y seguridad social es crucial para el manejo económico de los problemas básicos de la sociedad, sin omitir la realidad social instituida: una sociedad orientada política y económicamente por una economía mixta de mercado. En ella, las relaciones entre el ejecutivo y las instituciones socialmente instituidas para la elaboración y control de los presupuestos públicos son, en todo momento y lugar, una decisión política.

Para la discusión anterior, es de utilidad la lectura de los dos últimos libros de Junguito. En ellos, expone su visión histórica y las razones políticas de los ajustes macroeconómicos. En el primero de ellos, realiza su versión de la Historia económica en el siglo XX, concentrándose en la política macroeconómica y su incidencia en los indicadores usuales para diagnosticar el crecimiento y el desarrollo humano de una sociedad. En el segundo, profundiza y califica los episodios de economía política como la forma en que se interrelacionan y determinan las políticas económicas.29 Su visión no se basa, como es usual en los historiadores económicos,30 en el uso del PIB a largo plazo para el análisis de historia económica. El enfoque de Junguito podríamos calificarlo como un pragmatismo–institucional de economía política o ciencia que se ocupa del estudio y el análisis de los sistemas económicos.31

Esta manera de abordar la historia económica es utilizada igualmente por el académico Carlos Caballero en su obra La economía colombiana del siglo XX, donde presenta un interesante recorrido por la historia y sus protagonistas. En la presentación del libro de Caballero, Miguel Urrutia, otro ilustre historiador y tecnópolis con gran incidencia en las políticas públicas del país, advierte cómo los problemas del siglo XXI colocan a Colombia en unas circunstancias en la cual, no puede aislarse del exterior y a su vez, se ve afectado por lo que sucede más allá de sus fronteras, insistiendo con razón que “los problemas de la Colombia del siglo XXI son de naturaleza enteramente diferente a los que se enfrentaron en el siglo XIX como en el XX…; a nivel doméstico, los cambios de los últimos 25 años fueron muy profundos y con el fin del conflicto lo van a hacer más”.32

Esto nos lleva a indagar otras formas para abordar la política económica del país, donde economistas profesionales con ideologías políticas diferentes a las de Junguito, Caballero y Urrutia, pero con un enfoque más global, guardan grandes coincidencias en el análisis histórico sobre los problemas de la sociedad colombiana. Si consultamos el prólogo de José Antonio Ocampo al último libro de Miguel Urrutia Política social para la equidad en Colombia,33 podemos constatar la coincidencia filosófico-política de los dos autores. En su comentario al libro de Urrutia, Ocampo señala: “…un libro excelente con cuyo análisis, además, coincido…”.34 De las obras de los anteriores protagonistas se desprende una conclusión obvia: las ideas e ideologías de los principales protagonistas en política económica y social son cruciales para dialogar sobre la aplicación de estas en el tiempo histórico.

La diferencia fundamental entre ambos historiadores económicos se encuentra en el énfasis que le otorgan a la geopolítica. El trabajo de Ocampo aborda directamente la historia latinoamericana para darle contenido a las historias nacionales. Transciende las fronteras y por ello mismo, reviste un especial interés para comprender la interacción entre lo local y lo global. En su libro Hacia la reforma del [no] sistema monetario internacional, desarrolla la tesis de la no existencia de “Un sistema coherente, sino de un ordenamiento ad hoc, que emergió al principio de entre los escombros que dejó el derrumbe del edificio erigido en Bretton Woods”.35 El argumento de Ocampo es útil para el estudio de las economías latinoamericanas y su poca incidencia en la creación de liquidez internacional, reforzada por la inequidad de la obligación que tienen dichas economías de acumular reservas en el fondo monetario internacional a modo de “autoseguro” y con una participación mucho más limitada en dicho organismo, como el autor lo viene desarrollando en sus trabajos con Joseph Stiglitz.36

A nivel de la teoría económica contemporánea, un lugar privilegiado para dicha discusión, lo constituye los tratamientos y formas de actuación en política económica, frente a las políticas antiinflacionarias y el lugar de los espíritus animales para actuar frente a las expectativas. La intervención sobre el precio del dinero y las expectativas inherentes a dicho manejo, son la llave para establecer las relaciones entre los bancos centrales y los demás vehículos de actuación política, a disposición de los gobiernos socialmente instituidos. La articulación entre los diferentes momentos con los que se filtra la actuación real de una política económica concreta no es independiente del diagnóstico de las causas y los efectos sobre el fenómeno inflacionario, que no sobra insistir, es en todo momento y lugar, un problema político. La inflación objetivo y el manejo de las expectativas psicológicas basadas en la confianza en las instituciones de intervención y regulación de la sociedad, son las claves de dicho proceso. En él, a nivel económico se abordan las falacias del mercado como institución social, sin olvidar que “el diablo está en los detalles” del manejo de la oferta y la demanda de los diferentes mercados.37

El proceso de actuación con los diferentes instrumentos de política económica es como todos los problemas básicos de oferta y demanda de los mercados, vehículos que deben ser compartidos por los diferentes agentes de la sociedad, para poder transmitir la confianza y seguridad de las señales de las diferentes autoridades para la orientación del manejo sobre los efectos de los precios básicos sobre la sociedad. Estos procesos pueden desencadenar procesos de seguridad individual y confianza colectiva a nivel territorial, acompañados a nivel psicológico de los procesos agregados para una gobernabilidad entre valores y precios, entre política y economía.

Las discusiones anuales sobre el incremento del salario mínimo son la evidencia del lugar de la política para resolver la pugna distributiva entre el capital y el trabajo. Representan a su manera la forma como la sociedad contemporánea aborda el debate que nos ocupa sobre la transformación de los valores en precios. El sector empresarial defiende casi siempre la mesura en el alza del salario mínimo, postulando que este se debería incrementar teniendo únicamente en cuenta la inflación causada más la productividad. Como nadie, ni siquiera en el corto plazo puede anticipar la situación que debe afrontar el país en una época de ajustes en la tasa de interés y en los cambios de la tasa de cambio por la alta dependencia del patrón de acumulación interno frente al precio del dólar y su impacto en la canasta familiar, llevan a la propuesta para que el valor del nuevo salario, se establezca a través de la suma de la inflación esperada y un estimativo de crecimiento de la productividad total de los factores y así definir su aumento. Este, con toda evidencia cuantitativa, tiene un sesgo complejo a favor de la estructura de poder, que utiliza las falacias de composición de todo proceso productivo, para mantener intacta la pugna distributiva en la sociedad, fuente de patologías materiales y psíquicas.

La presencia de problemas psicológicos de seguridad y confianza en toda discusión de política y economía, hacen pertinente indagar sobre otras construcciones teóricas y prácticas. Detengámonos rápidamente en los textos de Freud sobre El yo y el ello38 en su visión más contundente, la de Castoriadis como psicoanalista: “Donde estaba el ello, yo debo sobrevivir”; esta discusión, desarrollada por Freud con la metáfora metapsicológica del caballo y el jinete, es a este respecto esclarecedora para indagar sobre la teoría y la práctica como creaciones del trabajo y la imaginación del propio Freud. El padre del psicoanálisis la utilizó para mostrar que no existía ni caballo ni jinete y por ello no podremos saber “quién conduce a quién”.

Los textos de Freud sobre El yo y el ello39 iluminan la forma de actuación psicológica de los bancos centrales en el manejo de la tasa de interés y el crédito, para garantizar el financiamiento de las economías en el mundo contemporáneo. El sistema financiero es la sangre y la sabia de las economías y por tanto de la transformación de los valores en precios. Los valores éticos y morales de la sociedad se ignoran con las falsas noticias —fake news—, de tanto uso en la banca internacional y que son una amenaza contra la democracia, sus instituciones y la estabilidad política y económica del mundo glocal.

La anterior discusión nos lleva a la pregunta ¿Quiénes son los mercados? La gente del común, el pueblo, tiende a antropomorfizar los mercados y darle un estatuto de realidad tangible y concreta. Es difícil comprender que el mercado es una institución, una creación social animada por una significación, la tasa de interés, sin la cual no existiría la sociedad capitalista. Sociedad que es igualmente una creación de la política. El sistema de precios sin esta significación imaginaria base de la teoría del valor en las economías modernas, no funcionaría, ni podría hacer funcionar, circular y animar a la economía de la actual sociedad.

El individuo singular, devino en sujeto teórico fuente de ideas e ideologías. El sujeto como categoría filosófica, desde esta perspectiva, es la base de la transformación de valores en precios y esto lleva a una confusión muy presente en lo que podemos denominar la “cristología marxista”, donde la culpa y la fe se han convertido en nuestro medio, en teología de la liberación. La antropología filosófica de Castoriadis es una puesta en acción para pensar en la posibilidad de una sociedad que no idealice antropomórficamente las instituciones de la sociedad y permita el disfrute efectivo de los bienes comunes, —los menos comunes de los bienes—, los bienes públicos.

Podríamos escoger otros enfoques académicos, pero nos volveríamos interminables y con poca utilidad para los fines que nos hemos propuesto en esta presentación. El pensamiento sistémico y como lo desarrollaremos más adelante, el pensamiento realizado con los paradigmas de la complejidad, aplicado a los aspectos básicos de la sociedad, es de utilidad para abordar sus problemas políticos y económicos. Las diferentes formas de utilizar la historia en economía no deben impedir un diálogo entre filosofía y política económica. Al contrario, con su interacción y con el uso del pensamiento crítico se pueden potenciar. Para algunos, la visión histórica de Junguito puede ser más apropiada para los análisis de los ciclos económicos y políticos de la sociedad a largo plazo. Para otros, en nuestro ejemplo, los historiadores económicos Urrutia y Ocampo, que en algunos trabajos emplean como centro de gravedad una medida muy controvertida como el PIB,40 elaboran contribuciones a la historia económica más relevantes para estudios concretos de economía política.

El uso del PIB por los historiadores de la economía puede llevar a convertir el pensamiento económico en un pensamiento único para el análisis de los problemas de la sociedad. Las experiencias históricas no son experiencias unívocas. El uso indiscriminado del PIB hace parte de un intento por sobrevalorar la dimensión racional de la existencia humana y no tiene en cuenta la fragmentación de lo imaginario social en imaginarios múltiples y rivales. En esencia, es una operación de sacralización de la memoria que nos aparta problemáticamente del presente, impidiéndonos observar el poder de la memoria colectiva para el cuestionamiento de la heteronomía histórica y social.

Dejando a un lado las discusiones de historia y política económica aplicada, es bueno, aunque de paso, insistir en la dimensión psicosocial en el manejo del poder político. El “momento psicológico” es básico en toda intervención política. Como se lo recordó el expresidente Belisario Betancur a dos de sus amigos y admiradores, los académicos y economistas, Junguito y Pizano, “El día en que el doctor Junguito le dijo a usted: ‘presidente, ya hay que subir la gasolina y usted sabe qué pasa si no lo hacemos’, y el presidente le respondió: ‘Roberto, estamos en octubre, déjeme que el 11 de noviembre, durante las fiestas de Cartagena, yo veo el mejor momento y procedemos’. El ‘momento psicológico’ siempre hay que tener lo en cuenta. No pasó nada cuando se subió el precio”.41

El “momento psicológico” es básico para comprender las decisiones de política económica que realizan los tecnópolis y las decisiones de los políticos. Unos se guían por su profesión, la ciencia económica y los políticos, por sus ambiciones psicológicas, sus deseos y búsquedas consientes e inconscientes. La importancia que le damos a los técnicos con responsabilidades políticas es sin duda su formación académica y sus buenos conocimientos científicos. Empero, estos no son garantía para su desempeño técnico, como tampoco lo son los conocimientos jurídicos, económicos, políticos, filosóficos, estéticos, etc. Para una buena decisión política, la formación académica y la ciencia en general son importantes, pero ellas en sí mismas no son garantía para una buena decisión y mucho menos para el manejo de los espíritus animales, base del riesgo y la incertidumbre de toda decisión política y, por tanto, psicológica.

Lo decisivo desde mi visión es no confundir el modelo con la realidad, los instrumentos de medición con los males de la sociedad. La teoría económica es esencialmente un discurso sobre la estructura de poder de la sociedad contemporánea a través del estudio de los diferentes mercados cómo mecanismos de decisión colectiva, actuando en una red compleja de instituciones, regulaciones y leyes, producto de acuerdos y pugnas entre los diferentes agentes de la sociedad. Sus discusiones teóricas y prácticas se realizan en algunas de sus versiones con gran capacidad crítica y son la base de muchos planes y programas de gobierno que transforman la realidad.

Estas transformaciones no son independientes de las relaciones entre teoría y práctica y cómo la teoría económica crea su tiempo presente, actuando con sus instrumentos de medición y cálculo en un entrelazamiento complejo entre el tiempo pasado y el tiempo por venir, en la maraña infinitamente densa de miles y miles de personas en sus miles de millones de conexiones con los que se realizan los procesos de comunicación y manejo de los asuntos básicos de la sociedad, en tiempo presente.

Para no entrar en estos debates que nos podrían llevar a discutir el uso de las matemáticas en economía y las diferentes formas de utilizar la teoría y la practica a través del modelo i-s/l-m en trayectorias históricas, consideramos más pertinente hablar de una filosofía política de la economía política, para abordar la filosofía política que emerge y crea un relato como reacción a la crítica a la economía política realizada por Marx, contenida sustantivamente en el tomo I de El capital.42 Allí Marx discute con los principales teóricos del pensamiento político y económico y lo hace desde su visión filosófico-científica con un amplio contenido sistémico. En el mundo de hoy, los procesos de producción y distribución de la vida material y simbólica pasan por la dimensión económica y los procesos históricos de transformación y cambio lo hacen a través de los principales filósofos políticos —Donde se incluyen varios economistas profesionales— que impactan con sus ideas las disputas ideológicas en la sociedad.

Todavía hay más. Al profundizar en un rasgo central del trabajo profesional de los economistas que actúan en la política, conocido como las puertas giratorias entre lo público y lo privado, la ciencia y la política, la técnica y la ideología, abordamos desde la complejidad, lo que ha sostenido recientemente Eduardo Lora, en su Economía esencial de Colombia, “la Economía refleja siempre la estructura de poder de la sociedad”.43 Una tesis desarrollada por el ilustre académico, desde nuestra perspectiva de una forma ahistórica y aespacial. Hay una mezcla entre política y economía, omitiendo las discusiones históricas más complejas de filosofía política y su pertinencia para abordar las relaciones entre la política y la economía alrededor de las obras de Marx y Keynes. Sus desarrollos son todos trazos de un mismo cuadro para acceder a la anatomía política de la explotación y la dominación de la sociedad contemporánea, navegando en la cuerda floja existente entre la literatura académica y la vida que llevamos cuando pretendemos actuar ejerciendo la ciudadanía. La referencia a la filosofía política y al liberalismo político de Rawls, son una vía menos pragmática para enlazar ideología y ciencia, religión y esfera pública, ayudando a comprender lo que todavía podemos llamar “lo político” como algo distinto de la política y de las políticas. De las teorías y de sus prácticas.

La visión académica de Eduardo Lora que utiliza con destreza las teorías macroeconómicas del equilibrio general, se alejan de cierta forma a la teoría y práctica de algunos miembros de la ACCE, donde es frecuente omitir el peculiar estatus de la filosofía política en su doble carácter para dialogar fecundamente en términos de política y economía, imposible sin establecer los vínculos entre el todo y las partes, evitando caer en las dificultades propias de las falacias de composición y descomposición, advertidas en el método científico. En la sociedad contemporánea, los procesos de producción y distribución de la vida material y simbólica pasan por la dimensión económica, haciendo que los sujetos de esta sociedad actúen como si la economía, el dinero, la ganancia, el crédito, la tasa de interés, etc., fueran los únicos valores y significaciones del mundo de la vida, convirtiéndolos en centro y valores únicos. Empero, una visión sistémica, no nos libera de nuestras visiones ideológicas. En la sociedad contemporánea, la economía política de la política económica es una forma crucial para la discusión sobre el uso de las ideas e ideologías. Es una nueva forma de concebir la actividad profesional para abordar los acontecimientos básicos y sus efectos en la transformación de las instituciones políticas y económicas de la sociedad realmente existente.

Por tal motivo, la economía política de la política económica es una forma que consideramos de utilidad para nombrar hechos nuevos utilizando el pensamiento crítico. Este evita, hasta lo posible, ser presa de las ideas e ideologías que animan las discusiones políticas del mundo contemporáneo. Lora recientemente interviene como comentarista político en esta discusión académica, sin advertir que, para acceder a ella, no solo es necesario una buena formación en economía política sino también en filosofía. La primera, para comprender los alcances y limitaciones de una ciencia como la economía al abordar la complejidad social y la segunda, para comprender críticamente los alcances y limitaciones de la primera, sin omitir la diferencia entre explicar y comprender, entre ciencia y filosofía. La realidad desde nuestra visión, al abordarla como proceso complejo, permite observar la creación de un espacio, donde no se omite que todo compromiso intelectual debe estar alerta contra el esencialismo reduccionista, y así tratar de contextualizar el escenario político y cultural donde la diferencia es más grave que la oposición.

Para habitar en este espacio, hemos señalado algunas razones y aporías. En primer lugar, la necesidad de la Historia para poder realizar comparaciones con las historias de las sociedades, imposible sin comprender los complejos vasos comunicantes entre la academia, la política y el lugar de estos actores en el escenario político. El conocimiento técnico científico exige, cómo lo sostiene Lora, una buena formación teórica y lo más importante, cómo este saber es la base para la elaboración y puesta en acción de las políticas públicas. En su columna de opinión “Porque fracasan los economistas en la política”,44 Lora expone su ideología política, producto de su interés y preocupación por la coyuntura política y económica del país. Este interés y preocupación legítima, lo lleva a exponer, como suele ocurrir en este tipo de discursos, una visión contra fáctica para descalificar la filosofía política del adversario.

Las dificultades del discurso político son útiles para buscar un puente entre la filosofía del derecho del profesor Víctor Moncayo y la economía política del académico Eduardo Lora, al actuar en el nudo gordiano de la democracia liberal representativa, abordando “Las pasiones y los intereses”.45 No es el objeto de esta presentación detenernos en esta discusión. La literatura sobre el tema es tan larga como la Historia y las historias singulares. Acudimos a ella para señalar el papel de la teoría y la practica en la acción política de las diferentes sociedades. Lora anima esta discusión tratando de salir por el estrecho pasillo de la forma de ser de la institución, a través de su visión ideológica sobre la versión socialista del mercado. El ideólogo global sobre el tema, el político chino Den Xiao Ping popularizó el argumento, base pragmática del comunismo chino, “poco importa si el gato es blanco o negro, lo importante es que case ratones”. Este pragmatismo es útil para la elaboración de modelos económicos, pero dificulta la comprensión del momento psicológico de la política.

Las dificultades de Lora no son las dificultades de Moncayo. Ambas son formas diferentes de participar en el espacio público de la política que, por definición, no son exclusivas de la academia. Las encontramos igualmente y de una manera más expresa en la versión de Luis Carlos Sarmiento46 y más recientemente en la del político y banquero, Luis Alberto Moreno, al presentar su experiencia como expresidente del BID, nos advierte del “error” de Gustavo Petro al confundir según él, el buen gobierno con la ideología.47 La disputa al interior de las diferentes maneras para incidir en la política y la política económica pone en evidencia las dificultades de separar la ideología de la ciencia y la importancia del diálogo polifónico y pluralista para filtrar los puntos ciegos de la psicología zombi, ínsitos en cualquier actividad humana.

El trabajo académico y de divulgación ideológica de Eduardo Lora, se puede relacionar con trabajos más conservadores de economistas con orientación política más cercana a la autorregulación de los mercados que, a la regulación de estos, a través del Estado, con el fin de constatar las diferentes posiciones ideológicas presentes en la elaboración y puesta en marcha de una política económica. La divulgación económica que se adelanta en los centros de investigación de las universidades o en entidades de respetable trayectoria académica, como es el caso de Fedesarrollo en Colombia, nos permite profundizar en estas puertas giratorias entre la academia, la ciencia y la ideología. Podríamos igualmente tomar a ANIF, pero su evidente sesgo empresarial, nos lleva a explorar una entidad con mayor tradición académica.

ANIF, es un centro creado por el empresario Luis Carlos Sarmiento que, como El Tiempo, su reciente adquisición, son la puesta en acción entre el poder, los medios de comunicación y la forma como actúan los vasos comunicantes entre ideología y política. Estas relaciones no son fáciles de establecer, pero en ellas se encuentra el núcleo de la dominación psicológica y la explotación económica. Sirven como horizonte para comprender la forma de ser del liberalismo como ideología del poder instituido y la manera como se debería estructurar una sociedad en su dimensión política y económica. De allí la idea de Piketty en su libro, Capital e ideología,