Meteoros - Álvaro Cuesta - E-Book

Meteoros E-Book

Álvaro Cuesta

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Beschreibung

Se ha hecho la noche, todo es quietud y silencio a mi alrededor, nada queda por decir. He abierto una puerta y la he dejado entornada para que miraras y entraras, para descubrir algo distinto. Seguridades y dudas, alegrías y temores. Quiero enseñarte mis pasados, presentes, y futuros que están recogidos en la cajita de mi memoria, son todos mis tesoros. No soy diferente a ti y solo puedo mostrarte sin engaños lo que soy. La realidad sigue marcando el camino, pero no estás solo, son muchos los que te acompañan. La luz, tu luz, brilla en el firmamento y no se extingue, ilumina tu vida y traza su recorrido en el cielo para que tus meteoros se muestren en todo su esplendor. Guárdalos en tu retina y mira hacia arriba, en la oscuridad, hacia el infinito pues ahí siempre los verás. La búsqueda de tus estrellas no debe tener fin, y el combustible que te impulsa debe contener una mezcla de ilusión, optimismo, felicidad y fantasía, y llegarás lejos, muy lejos, nada te detendrá hasta tu destino final, solo has cambiado de rumbo, detenido el tiempo e iniciado otra ruta. Muestra tu interior, no dudes, no corres peligro; enseña tu corazón a los tuyos, no tengas miedo y comparte tus destellos. Inicias una nueva vida, un nuevo tiempo, y hay que detenerse, parar los motores y revisar el equipo, y ajustarlo todo pues debes continuar, y que no se te olvide disfrutar y mostrar lo positivo que tiene tu fin de semana en el que vives, ilumina tu rostro y sonríe, siempre sonríe. El viaje debe seguir y tus meteoros brillar en el cielo.

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Seitenzahl: 376

Veröffentlichungsjahr: 2021

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METEOROS

Destellos en el corazón de un abuelo

Álvaro Mª Cuesta Terán

© Álvaro Mª Cuesta Terán

© METEOROS. Destellos en el corazón de un abuelo

Julio 2021

ISBN papel: 978-84-685-5994-0

ISBN ePub: 978-84-685-6006-9

Editado por Bubok Publishing S.L.

[email protected]

Tel: 912904490

C/Vizcaya, 6

28045 Madrid

Reservados todos los derechos. Salvo excepción prevista por la ley, no se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos conlleva sanciones legales y puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.

Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).

A Rosa, mi Universo y brújula de mi vida

A mis hijos Rosa, Marta y Álvaro auténticas estrellas de mi firmamento con luz propia

A mis nietos Martina, Guillermo, Lucas, y... nuevas constelaciones en mi Galaxia

“Si tu vida fuera como una semana… estás en pleno viernes”

Y alguien me dijo…:

¡Qué suerte!

Índice

PRÓLOGO

PERSEIDASConstelación de Perseo

meteoro

cosmonauta

punto de partida

la piel del otro

media botella

precio, valor y coste

tú sÍ me entiendes

SANTANDERES MURCIANOS

REGRESAR A CASA

palabras en la madrugada

PÉRDIDAS O GANANCIAS

anclado en tierra

ya es navidad

Fácil o dificil

trozucos en sepia

abrir y cerrar

flores en el jardín

amigos ausentes y presentes

subir el escalón

LÍRIDASConstelación de Lyra

la mariposa azul

un dia en new york

mi tablero de ajedrez

parar el reloj

ensayo entre palos

refugios y aficiones

vias DE HIERRO

cambio de paso

miedo a vivir

la noria

mi bicicleta

hacia adentro

babos y ovejitas

amaneceres y ocasos

mi risa

colorear

noche de insomnio

somos diferentes

sin rumbo fijo

GEMÍNIDASConstelación de Géminis

tarde de feria

nieva y nieva

nuestras alas

crecer y volar

partida de mus

maestros

una mancha en la camisa

rompo el fusil

dentro del cuadro

humo y gin tonic

faros, brújulas y luciernagas

bajo el agua

buen finde

huellas en la arena

mi blancanieves

arquitecturas económicas

el praduco

gota a gota

urgencias de valores

ORIONÍDASConstelación de Orión

leyendo “El principito”

políticos sin pueblo

ÁBACO Y NÚMEROS

el árbol de manzanas

TU BOLSO

cambio de estaciones

comerme el mundo

qué bonito madrid

futbolero

fiesta en casa

universidad, vino y almendrucos

causas y circunstancias

reparaciones sanitarias

religiones y creencias

música celestial

palabras y silencios

ruta del cares

inventario, muebles y cosas

trabajador PÚBLICO o privado

LEONÍDASConstelación de Leo

protagonista de película

días de examenes

estereotipos y modas

juegos malabares

haciendo la compra

subida de sueldo

juegos y puzles

bajada de peso

patines en el hielo

de un pais lejano

me han despedido

padres o hijos

hacer o no hacer

apago la luz, adiós

el libro no escrito

punto y seguido

PRÓLOGO

Lo primero que hay que decir sobre este libro, titulado “Meteoros”, que ahora ve la luz es que muestra con bastante claridad la personalidad de su autor, que ha sentido en este momento la necesidad de plasmar en el papel sus pensamientos, sus inquietudes, sus reflexiones sobre la vida en general y sobre la suya en particular.

Siempre es de agradecer que la comunicación se produzca, que alguien se desnude con sus palabras y las entregue para quien quiera recibirlas: Eso es lo que hace al ser humano un ser diferente y más avanzado que el resto de seres vivos que pueblan este planeta.

En cuanto al contenido del libro, lleno de reflexiones propias sobre la vida, de recuerdos personales y familiares, de (incluso) momentos emocionales muy profundos, cabría decir, paradójicamente, que en cierta medida trata de ser un intento “impersonal”, pues, salvo en contadas excepciones, no cita nombres propios de personas, dejando así en las manos y en los ojos del lector, en su propia capacidad de discernimiento, que éste saque sus propias conclusiones.

Esta obra, escrita por un economista que ha dedicado su vida a pelear y a “revolcarse” con los números, muestra a un hombre muy luchador, que ha priorizado el concepto de la familia como uno de los valores esenciales de su vida, pero también a alguien con una ternura muy especial para tratar de comprender a quienes le rodean y empatizan con él.

En la actualidad, Álvaro ha alcanzado ya el noble “status” de abuelo, algo nuevo, y se le ve ejercer tal condición con la fidelidad habitual con los suyos, impregnada también de un orgullo tranquilo y dichoso. Es la hora de disfrutar con una segunda generación, pero de una forma diferente…

Y lo consigue, indudablemente, no hay más que ver sus ojos cuando habla de sus nietos: se trata de enseñarles un camino, de ir junto a ellos y de, posteriormente, dejarles volar….Creo que, al igual que con tus hijos, sabrás hacerlo, hermano.

Es naturalmente, el libro escrito por alguien de convicciones liberales, y por lo tanto también claramente individualista en muchos de sus planteamientos. La mayor contradicción que se puede encontrar, en ese sentido, es que en ocasiones hay un excesivo afán didáctico que choca con el famoso adagio liberal de “Laissez faire, laissez passer”, (Dejad hacer, dejad pasar).

En cualquier caso, desde mi atalaya poética y escritora, que es también fraternal, alabo el esfuerzo y el atrevimiento que estos escritos muestran, y que nos dan la posibilidad de conocer un poco más a la persona que los ha querido lanzar al viento.

Este prologuista, que es también poeta y, además, viejo amigo y compañero del autor, le escribió, hace unas tres décadas, algo parecido a esto: “nadie te llamaría, por lo que en tu vida haces, poeta”.

Como yo intuyera entonces, sí muestra un sentimiento poético especial que quiere volcar con las palabras y derramarlas hacia los demás, en una clara vocación de querer trasladar su generosidad; aunque su camino haya estado plagado de cálculos y cuentas, antes y después de colgar los trastos en su vida profesional. Constituye un claro y valiente salto, un punto de inflexión de búsqueda de su nuevo rol y cambio de rumbo. No se siente diferente a los demás y sus pensamientos y reflexiones positivas buscan acercarse y ser compartidas y entendidas por el lector.

Con sensibilidad, con descaro, más también con humildad (no es contradictorio), debemos seguir aprendiendo, haciéndonos así, si no más sabios, si más libres y más críticos, incluso con nosotros mismos.

De las dudas, y de las preguntas a veces surgen respuestas. De éstas, surgen, deben surgir, nuevas preguntas…Así es el caminar humano, así es la eterna lucha de la Humanidad.

Fernando Cuesta Terán

“Seguimos resistiendo unidos, seguimos a estas alturas de la vida queriendo ser nosotros, y a veces ser uno.

Con palabras o sin ellas, late un solo corazón, hermano.

¡Gracias por existir!”

“Juntos caminaremos siempre en el recuerdo presente, pasado y futuro de nuestras vidas”

(Plaza Mayor, Madrid 6/6/2021)

PERSEIDASConstelación de Perseo

meteoro

Una definición, origen, descripción y tipos. Su razón

“Ilumina con tu luz el cielo, y con su camino trazado en el firmamento, dibuja una imagen que puedan recordar los observadores de la noche”

Del latín “meteorus”, y este del griego antiguo , a su vez de “μετέωρος” (metéoros), “elevado”, de μετά (metá), “después de,entre, junto a”, y αείρω (aeíro), “elevar, que flota en el aire”.

Que está en el aire, en la atmosfera, o en el cielo. Es una traza de luz en el firmamento que se produce durante la noche cuando un meteorito golpea la atmosfera terrestre. Dícese de los fenómenos atmosféricos, como las lluvias, rayos, relámpagos, granizo, arco iris, halos solares, auroras boreales, etc. Su sinónimo sería “estrella fugaz”, y su hipónimo sería “bólido”.

Meteoro proviene del término francés entre los siglos XIV a XVII “meteore”, derivado a su vez del latín medieval “meteorum”, del griego “meteöra”, plural de “meteöron” y su significado “cosas o fenómenos que están o suceden en lo alto o en el cielo”

Son múltiples estas lluvias de estrellas y que se repiten año tras año. Así aparecen y como representativas las Perseidas o lágrimas de San Lorenzo las cuales son los trazos de luz que dejan pequeños fragmentos de roca, sobre todo procedentes de cometas, al entrar la atmósfera terrestre a gran velocidad y desintegrarse; éstas se producen hacia el 10 de agosto, por los trozos del cometa Swift-Tuttle que chocan con la Tierra a más de 200.000 km/h., lo que produce otras lluvias de meteoros, y cuando estos se vean venir de una misma dirección del cielo, a ese punto se le denomina radiante, y el mismo en este caso se encuentra hacia la constelación de Perseo. Y así sucesivamente, por ejemplo en abril, se observan las Líridas, en la constelación de Lyra, en octubre están las Oriónidas en la constelación de Orión, en noviembre las Leónidas en la constelación de Leo y alrededor del 13 de diciembre se pueden ver las Gemínidas, en la constelación de Géminis, seguramente la más activa de todas. Estos nombres dados a las lluvias de estrellas, se asocian a algunas constelaciones, y por tanto reciben con ello su nombre y denominación.

De esta manera, si nos remontamos a la mitología griega nos encontramos el nombre original de Perseidas como lluvia de estrellas. Perseo, cuenta la mitología, es el hijo de Zeus y Dánae, la hija única de Acrisio, rey de Argos y de Eurídice. Zeus bajó a la Tierra para engendrar a Dánae por medio de una tormenta dorada -ya que se encontraba encarcelada en una torre por su padre, que se negaba a que tuviera descendencia por temor a ser destronado. Por eso, Zeus convirtió a Perseo en constelación, y cada verano lanza una lluvia de destellos dorados para recordar la forma en la que fue engendrado.

cosmonauta

Caminante y observador del Universo, nuestro comienzo del viaje a través del Cosmos

“El nitrógeno presente en nuestro ADN, el calcio de nuestros dientes, el hierro de nuestra sangre, el carbono en las tartas de manzana….todos fueron creados en el interior de estrellas que chocaron entre sí. Estamos hechos del material de las estrellas”. Carl Sagan.

Es el cosmonauta el viajero del espacio, un ser privilegiado que nos observa con su mirada profunda y que con sus ojos ve ese mundo donde habitan millones de seres vivos. Es un privilegiado, un observador que piensa para sí todas las diferentes historias que cada uno puede estar viviendo en esos momentos.

Alegrías y tristezas, luces y sombras, muerte y vida; todo conjugado a la vez como un carrusel continuo que nunca se detiene. Gira su vista a través de su casco en sentido opuesto y ve la inmensidad de un firmamento oscuro alumbrado por un océano de millones de luces parpadeantes que iluminan ese infinito donde habita su galaxia. Cae el día y la luna brilla con toda su belleza, y él se siente por un momento, con una sensación eléctrica que le recorre todo el cuerpo, el hombre más afortunado y poderoso del universo.

Regresa a su nave, su cohete protector, donde vuelve a sentirse seguro; incorporándose a su rutina diaria de pasajero del espacio; pero no puede olvidar ese momento efímero vivido, en que se ha sentido dichoso. La vida está llena de sensaciones, recuerdos y pensamientos que muchas veces entran en conflicto entre sí. Recogiendo algunas frases de Carl Sagan, gran divulgador científico, queda verdaderamente enmarcado el espíritu del ser humano “En algún lugar, algo increíble está esperando ser descubierto”. Toda la vida, todo el tiempo y cada camino nos someten a la aventura de lo desconocido, disfrutemos del viaje y sorteemos los meteoritos que nos podamos encontrar, porque en las estrellas encontraremos la luz. Somos mucho más de lo que cada uno pensamos, nuestro material si bien es frágil y temporal, es rico en su fortaleza y origen; todo viene de un sitio concreto, y regresará al mismo sitio. La posibilidad de romper los grilletes del tiempo, está en los libros, y de su buen uso, podríamos incluso hacer magia. Debo buscar ansiosamente conocer el pasado, para poder comprender mejor el presente, no apoyarme en la ignorancia y enfrentarte a los problemas y dificultades de cara, no hay que ser un avestruz con tu vida, no me servirá de nada.

¿Qué tengo en el espacio exterior al otro lado de ese cristal de nuestra nave? Incógnitas y meteoros. ¿Qué busco ser? Algo muy simple, quisiera ser sólo un esplendido meteoro en que cada átomo en su brillante resplandor ilumine el cosmos, más que ser un aburrido y oscuro planeta. Preferiría ser más cenizas que polvo, que mi chispa se queme en una hermosa hoguera a que sea extinguida por seca desintegración. “Si hay solamente espacio, sin soles o planetas en él, entonces el espacio pierde su esencia” Buda

Quiero invitarte a ti, a que me acompañes en este viaje, a que observes conmigo mis meteoros, mis tesoros escondidos, mis luces y pensamientos ocultos, y obtengas con ello un poco de mi realidad compartida y seas consciente de la suerte que nos da la vida, porque esto no lo debo ni debemos olvidar, es una aventura.

Todo está ya en silencio, pero no se puede descansar, mi paseo espacial ya ha terminado; debo estar atento en la lejanía, pues la traza de luz se apaga, y cuando aparece tarda sólo unos pocos segundos en perderse en el espacio sideral. No hay que dejar que se te escape y atraparlo en tu retina. Aprender si crees que te ayuda, y olvidar si crees que te perjudica. Todos llevamos luces interiores, y yo lector quiero enseñártelas; al menos las mías, pues has estado o estás en mi vida, y me siento feliz de que sigas estando, yendo conmigo pero como diría Michel de Montaigne en 1580 “... yo mismo soy el contenido de mi libro...” y piensa siempre como afirma este mismo autor “Las arrugas del espíritu nos hacen más viejos que las de la cara”

¡Amigo y compañero, tripulante de mi nave, vas a mi lado, sueña despierto, no tengas miedo, y compartamos con alegría la luz de nuestros meteoros, y no nos escondamos en el universo, el infinito nos espera y llegaremos a él porque vamos juntos!

punto de partida

Un arranque general, los motivos que justifican mi viaje, los porqués

“La vida es como una caja de bombones…Nunca sabes lo que te puede tocar”. Forrest Gump

Hoy he vuelto a sentarme conmigo mismo frente al espejo del tiempo, y he visto la figura de un hombre diferente, al que casi no reconozco. ¿Quién es? No ha pasado tanto tiempo y sin embargo he cambiado mucho. Mi cabeza ya no es la misma, el pelo es quizás un poco más blanco, observo que han aparecido arrugas en la cara y tengo la percepción de que mi vida, ya larga, ha avanzado en un entorno que a nivel personal se está haciendo más rico día a día.

Me siento como una estrella que aparece fugaz en el firmamento y que pasa rápida en el cielo trasladando su luz, y que todos la ven en ese momento hermosa y espléndida, llena de resplandor; pero termina extinguiéndose en la lejanía. ¿Y qué queda luego? Tan sólo el recuerdo de una imagen muy bonita que te ha acompañado y alegrado la vista en un momento de tu vida.

Luces que iluminan el camino, faros que te guían hacia tu destino, sólo es eso, es tu vida. Para aceptar el destino tienes que ser fuerte, para ordenar tu cabeza tienes que estar seguro; parece fácil, pero no lo es, tu objetivo es alcanzar el equilibrio entre ambos Hay que seguir el camino sin vacilar con tus luces y tus sombras, seleccionar y cargar en tu mochila todo aquello que necesites para poder llegar a tu meta: sueños, ilusiones, recuerdos, sentimientos y personas, pero un consejo, no hay que lastrar tu realidad con cargas o pesos innecesarios, mira bien lo que añades.

Realmente la vida es algo muy simple, aunque nos empeñemos en hacerla complicada. Si las oportunidades no acuden a ti, constrúyelas y aprende de tus propios errores y los ajenos, es posible que no se viva lo bastante para cometerlos todos.

Es por eso por lo que cojo mi lápiz y papel, busco trasladar un pensamiento, una reflexión y que quede reflejado un mensaje sin mayor pretensión que dejarlo escrito, y que alguien un día cualquiera pueda leerlo.

Es una realidad que nacemos para vivir, vivimos para crecer y crecemos para morir; principio y fin, origen y destino, nuestro alfa y omega.

Puedo hacerlo o no, elegir qué es lo que quiero, compartirlo o callarlo, atreverme o no. Mí osadía y descaro construirán mi camino. Hay que respetar la decisión adoptada, esta es la mía, y espero sea entendida y pueda servir realmente para algo pues mi objetivo sí es ambicioso, que es transmitir un poco de mi yo, para alguien. Yo soy el único responsable de todos mis éxitos y fracasos y tengo que asumir todas mis consecuencias.

Quiero dejar aquí como homenaje a mi abuela materna Delfina Matilde del Valle que ya en 1931 elaboró un manuscrito que me ha impulsado a realizar este libro, y que sin duda posiblemente haya sido la semilla de mi vena escritora, y que en su comienzo dice con una elegancia poética exquisita y yo comparto como un excelente prólogo e inicio a este libro:

Me asomo al recuerdo de mi vida, mojo la pluma en ella y con su puntita, voy trazando aquí algo que creo os ha de interesar. Si al leerlo pasáis un buen rato, ello será el premio…

la piel del otro

Tú y yo, entender que no somos los mismos y saber ayudarte

“Cada uno tiene sus propios zapatos y debe vivir su propia existencia, aceptar su realidad y entender la que vive el que está a nuestro lado, esto nos permitirá acercarnos a él”

Haciendo un acto de introspección, es fácil pensar en tu yo. Valorar, cómo crees que eres, y descubrir cuáles son tus virtudes y tus defectos, y llegas a la conclusión, puede ser que de forma ingenua, que te conoces y que por añadidura, los demás te conocen. Craso error cometes, es sin duda una clara equivocación que puedes considerar que no tiene importancia, pero esto no es así. No valoro que el egocentrismo me impide ver la autentica realidad “Mis árboles no me dejan ver mis bosques”. Juzgo y me atrevo a juzgar a los demás; la sabiduría adquirida después de tantos años, no me sirve para nada, es más actúa de forma negativa. Sigo considerando que me asiste la verdad absoluta.

Vivo en un mundo marcado por el egoísmo, en el que el recibir se prima por encima del dar. Pero yo no soy ni mejor ni diferente, aunque me vista de forma permanente de auto justificaciones. No debo olvidar de que todo retorna, y con frecuencia tus propias acciones pueden llegar a ser sólo un acto de mera autocomplacencia.

Desde fuera es sencillo valorar las situaciones, porque son las del otro, dar consejos porque son para el otro, y opinar pues es sobre el otro. Si todo esto lo tuviera que aplicar sobre yo mismo, es seguro que tendría serios problemas para decir nada, o tan siquiera abrir la boca.

Alguien me dijo, y desde entonces lo intento tener presente, que yo no llevaba puestos “sus zapatos”, y que por tanto nunca podría saber cuánto me dolerían mis pies. Y es cierto, la realidad y percepciones propias de cada uno son diferentes, y todos somos seres únicos.

Estamos educados en unos cánones con los que perseguimos y deseamos que los demás sean como nosotros somos, y que nuestro ejemplo sea una referencia para su vida; en resumen nos constituimos como ejemplo, qué acto de prepotencia. Somos capaces de ver desde fuera lo que somos ciegos desde dentro.

Día a día avanzo en mi trayecto y lo hago solo, compartiendo circunstancialmente un tramo del mismo con otras personas extrañas que me acompañan. ¿Quiénes son? ¿Qué piensan? ¿Hacia adonde van? ¿Realmente te preocupan?

Yo ya tengo bastante problema con conocerme, como para atreverme a aventurar cómo es el otro; pero eres osado, y antes de mirarte, prefieres ver al otro, te resulta más fácil. Somos escorpiones de nuestra propia cabeza, siempre nos traiciona nuestro propio carácter. Y nada cambia, nada cambiará nunca, y forzamos conseguir voluntades ajenas que no son las suyas propias. Somos capaces de ver “la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el nuestro”. Veo con facilidad los defectos en los demás sin fijarme en los míos. Todas estas frases constituyen una paremia que ilustra un comportamiento desgraciadamente común.

Y hay que aprender, aprender de ti, aprender del otro y que las sinergias creadas consigan un efecto multiplicador; no estoy sólo, no soy tan exclusivo o excepcional, y debo aplicar un poco más de humildad en mis pasos, y pensar que juntos, con ese otro, seguro, llegaré siempre más lejos hasta otros destinos; entendiendo que tú y yo no somos iguales y que nuestros pies y zapatos son diferentes.

media botella

Llegar a tu objetividad y alimentar tu vida a través del optimismo de tus cristales

¡Haz que tu presente sea tan genial, que tu pasado se muera de envidia!

“La dicha o la desdicha no dependen tanto de los avatares de la vida como del significado que los demos” Luis Rojas Marcos

Todo en tu vida es elección, más bien óptica, apreciación. Desde que naces se te obliga a elegir: blanco o negro, alto o bajo, bonito o feo. ¡Ya está bien, dejadme en paz! Así estamos todo el día, teniendo que discernir y elegir entre alternativas. Cuántas veces he escuchado ¡no te salgas nunca del carril, pues no llegarás a ninguna parte! La historia se repite, nuestros padres nos educaron para ello, como a ellos les educaron los suyos, y no nos va a ser fácil romper con esos moldes.

¡Qué absurdo! Cómo puede ser que una frase pueda tener a la vez un sentido tan contradictorio. Media botella vacía y media botella llena tienen objetivamente la misma cantidad de líquido, pero ambas expresiones tienen un contenido muy diferente, recogiendo un espíritu negativo una y positivo la otra. Así tiene sentido aquello de que “en este mundo cruel, nada es verdad o mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Y sin embargo es algo definitorio de cómo es el ser humano, un ser condicionado por todas sus subjetividades y temores. Somos capaces de levantarnos un día tristes en que todo lo vemos oscuro, y otros días felices en que todo es luminoso, y el día siempre será el mismo.

No debo limitarme tanto, y no depender de las inclemencias del tiempo o las veletas; no me debo dejar llevar por las circunstancias pues me impedirán disfrutar de la vida. No tengo que perseguir utopías pues no existen, buscar, eso sí, mis sueños, pues se traducen en ilusiones, y mientras camino en el tiempo debo guiarme por mi luz, esa sí me alumbra. Esto no se vive más que una vez, y necesito ser consciente de que yo soy el piloto de mi vida, no hay que equivocarse y dejar que los demás te manejen, pues cuando pase el tiempo, te darás cuenta de todo lo que has perdido. No merece la pena y el tiempo no vuelve, y no esperes que regrese nunca.

¡Espera amigo, no corras, tú que vas conmigo, no me dejes sólo! Ya te siento, agárrame fuerte de la mano que tú y yo llegaremos lejos. Como se decía en la película de Toy Story “Hasta el infinito y más allá”. Así somos, niños indefensos e ingenuos desde que nacemos hasta que morimos, siempre la misma persona, con nuestros ángeles y demonios. Debo guiarme por mi corazón, y él guiará mi cabeza. La óptica de mi alma me ayudará a contemplar la luz de esa botella cada vez más llena de vida; y confiar en que todo pasa, y pensar que a un momento de tristeza le sucederá otro a continuación de alegría, nada permanece inalterable en el tiempo.

Poder ser dueño de nuestros cristales, y amar la vida que tienes para poder vivir la vida que amas, pues jamás ésta podrá ser positiva si conservas una mente negativa.

Seguir esa filosofía oriental de la vida expresada por Buda “No vivas en el pasado, no sueñes sobre el futuro, concentra tu mente en el momento presente” y buscar actuar ante ella como decía el músico George Gershwin “La vida es como el jazz…es mucho mejor si es improvisada”. Hay que vivir tu propia aventura, pues desconozco lo que me encontraré después de la siguiente curva, pero tengo tantas ganas de llegar a ella.

“Cuando la situación se vuelve insoportable, cuando a nadie le importas ni le importaste nunca…tiras una botella al mar y con ella se va una parte de tu soledad” Theodore Sturgeon. Si eres un hombre bajito sólo alcanzarás a ver la parte de la botella llena y debo pensar y sentir que una botella siempre estará totalmente llena, mitad de líquido y mitad de aire.

No es un sueño, ni un simple deseo, busco huir de la oscuridad y hacer que mi meteoro cruce el firmamento arrojando un surco de luz que ilumine el cosmos y busque las estrellas evitando los agujeros negros, y deje en mi horizonte algo más de media botella que hay que llenar de forma continua de optimismo y felicidad. ¡Tengo que luchar contra la tristeza y mis nubes negras! ¡No hay que dudar, y vencer tus miedos!

¡Qué tu propia luz te ilumine y acompañe siempre!

precio, valor y coste

Aproximación económica a un mundo en constante transacción y valoración

“No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”

“No todo se puede comprar o vender, pero sí tener”

Adam Smith es considerado el padre del pensamiento económico moderno. Su obra cumbre “La riqueza de las naciones” escrita en 1776 sienta las ideas sobre el origen de la riqueza y las bases del liberalismo económico y del estado de bienestar.

Determina en su obra que somos “seres económicos” porque somos “seres morales y sociales”. Desde el análisis de su taller industrial de alfileres definió el papel motor de la división del trabajo: un obrero que realizara el trabajo completo de elaborar un alfiler, era mucho menos eficaz, que una cadena de trabajadores en los que cada uno realizara una función concreta.

Puedo ver y reflejar su pensamiento de forma sintetizada en dos frases que le definen “si abordas una situación como un asunto de vida o muerte, morirás muchas veces”, que traducido a tu propia vida significa que todo lo tienes que asumir con moderación y tener paciencia. Si no lo conseguimos a la primera, será a la segunda, o tercera…..Y otra podría ser “¿qué se puede añadir a la felicidad de un hombre que tiene buena salud, no tiene deudas y cuenta con una conciencia limpia?”.

Yo en mi vida profesional he tenido clara la diferencia existente entre precio/valor/coste, ya que son conceptos muy distintos que tendemos a confundir entre sí. ¿Cuál es el precio, valor o coste de un vaso de agua en el desierto? ¿Cuál es el precio, valor o coste de ese mismo vaso de agua en el grifo de tu casa? Su apreciación o depreciación se ve afectada por las circunstancias y otros factores exógenos. Unos controlas y otros no. Subjetividades frente a objetividades.

¿Qué vale una ilusión, un sueño, una sensación, un olor o un momento? Difícil y en algún caso imposible, asignarle un valor a los bienes inmateriales.

¿Qué vale un café, un coche, una casa, un bolígrafo o un periódico? Fácil, y siempre lo que alguien está dispuesto a pagar por esos bienes materiales.

En nuestro mundo real, en lo que todo se compra y se vende, hasta las voluntades y las personas, es triste pensar que en este mercadeo, los valores éticos y morales que realmente no se pueden comprar o vender, son tan escasos que llegan muchas veces a brillar por su ausencia, y esto en la ley de oferta y demanda en la que estamos inmersos, hace subir su precio y valor.

No tengo que equivocarme, la pobreza o riqueza está en cada uno, no en sus cosas sino dentro de él. Te hace rico adquirir valores, principios, educación, moral; y prescindir de todo lo artificial, de las luces y colores que lo único que hacen es ocultar y enmascarar con purpurina brillante, el óxido que podrías tener debajo.

Hay que ser autocritico y exigente, y adquirir valor, tu valor. Ponlo tú y no dejes que sean los demás los que digan lo que vales, pues con total seguridad, ¡No tienes precio!

tú sÍ me entiendes

Un pequeño homenaje a nuestra compañera y amiga, un autentico animal racional

“Dicen de ti: es un ser humano. Dicen de mí: es un animal. Y no se han dado cuenta de que nuestra diferencia está en algo muy simple: tú, piensas que me quieres, y yo…, te quiero sin pensar”.

Quiero recordarte como eras, y cómo la nostalgia de tu ausencia llena mi corazón. Te fuiste físicamente hace años, y tu imagen sigue viva, tanto que me ha acompañado de forma continua. Imborrable, irrepetible, con esa mirada tan triste/feliz que yo no he vuelto a encontrar en ningún ser vivo.”Doris”, allá donde estés e incapaz de ladrar, decirte que siempre has ido a mi lado, ni te olvido ni te olvidaré.

¿Te acuerdas cuando salíamos juntos por la mañana e íbamos a pasear? Ambos obteníamos del otro algo que nos hacía sentir plenos. Siempre nos entendimos y sin palabras caminábamos juntos. Busco en mis recuerdos vivir ese tiempo otra vez, y sonrío con ello, era un momento de proximidad compartida entre tú y yo que se terminaba en unos minutos, cuando yo me iba a trabajar y tú te quedabas en casa esperándonos.

Separar la realidad de la ficción suele ser más fácil, que separar el corazón de los sentimientos, pero hay que ser justos y no creernos lo que no vivimos; pero nuestra cabeza suele traicionarnos.

Quiero con este pequeño homenaje volverte a decir que te quiero, no te has ido ¿me entiendes? Seguro que sí; las cosas, nuestras cosas han cambiado mucho, nuestro cuerpo, nuestra cabeza y nuestro tiempo han avanzado, posiblemente nos hemos hecho mayores; y tú te quedaste ahí en el espacio con esa fotografía inmovilizada, mirándome fijamente expectante esperando mi respuesta.

Un día leí algo escrito por Anatole France que estoy convencido, de que si lo hubieras podido escribir seguro que lo habrías hecho y tan sólo pensarlo me llena de emoción “Hasta que no hayas amado a un animal, parte de tu alma estará dormida”. Tú compañía, tus silencios, tu acostarte a mis pies, me hacían sentirme seguro de mi mismo, y jamás nos pediste nada a cambio, y creciste a nuestro lado como uno más de la familia, sin darnos cuenta.

Contigo descubrimos el paso del ciclo vital de un ser vivo. Nos diste y entregaste tus catorce años y medio de vida a todos, aportándonos una alegría infinita. Cuando eras cachorrito y luego cuando fuiste creciendo; después te hiciste muy pronto joven y corrías por todos lados de forma inquieta, y más tarde adulta ya, con un buen tamaño de golden retriever con tu pelo blanco como la nieve, y principalmente tus ojos que no puedo olvidar. No tuviste descendencia, pero creo que no te importó, nos tenías a nosotros. Seguiste creciendo y te hiciste madura, para luego llegar a vieja, tu ciclo completo.

Pasó el tiempo y empezaste a no poder subir las escaleras de casa y te quedabas a dormir en el salón. Me producía tristeza pensar que tu camino se iba acabando, y aunque creo que no sufrías, veía como día a día aumentaban tus dificultades, aunque tu mirada, no cambió nunca, la nuestra un poco sí.

El día de tu despedida aún lo recuerdo, nos observabas no sé si triste o como diciendo que no entendías nada. Yo creo que nunca nos reprochaste o que consideraras que actuamos injustamente contigo. Estuvimos todos los tuyos dándote un beso y un abrazo, agradeciéndote todo el cariño que nos diste, y que también te intentamos dar, y más de una lágrima surcó nuestro rostro.

Y no te fuiste porque no te podías ir. Sigo triste cada vez que te recuerdo porque no te veo. Allá en el cielo donde seguro estás, nos esperarás, y juntos de nuevo, continuaremos con nuestros paseos.

Tu camino sin duda será el nuestro, y cuando queramos establecer la frontera entre la racionalidad e irracionalidad nos costará ponerla, pues la racionalidad de muchos animales supera con creces, la irracionalidad de tantos humanos.

Cierro los ojos y te veo junto a mí, y claro que me entiendes, hablamos el mismo lenguaje del corazón y de los sentimientos. Ambos es imposible que nos engañemos con nuestras miradas, pues nunca lo hicimos. Pero estamos juntos, o al menos te sigo sintiendo cada vez más a mi lado, para nunca separarnos ya. ¡No volveré a dejar que te vayas!

Me enseñaste a mí, y a todos nosotros muchas cosas sin palabras o ladrido alguno, y sinceramente, desde mi memoria, he de decirte que tu luz sigue brillando e iluminándome como una estrella en mi recuerdo y en mi vida.

SANTANDERES MURCIANOS

Un recorrido por mis lugares, tierras y paisajes de adopción

“En La Cavada y Solares, donde cuatro huevos son dos pares” Dicho popular.

Nací en los Madriles, y aunque mis orígenes se encuentran en la capital, mi corazón es santanderino y fui adoptado por la huerta murciana. Este sentimiento de ser un poco de muchos sitios, me produce una sensación de orgullo de no ubicarme en un único destino. Hago propias mis raíces y me considero un poco ciudadano de un mundo cada vez más loco y cosmopolita. Pasé largas temporadas de mi infancia en el norte, y todavía guardo los olores a hierba recién cortada de esa tierra húmeda. También viví muchos veranos en levante, en ese vergel lleno de frutas, verduras y luz. Soy agradecido, y me siento de aquellos lugares donde me he encontrado a gusto.

Por ello y un poco como la canción “no soy de aquí, ni soy de allá”, y tampoco quiero trasladar, como dicen en Cantabria ser una persona “lumia” cuyo verdadero significado es ser un resabidillo, descarado. Es cierto que los lugares nos identifican con personas, al igual que los nombres; y muchas veces los evocamos asociados a momentos y sensaciones vividos con ellos. Dicen que la infancia y adolescencia construyen la “caja negra” de cada uno, y ésta la llevamos a rastras toda nuestra vida.

Recuerdos y recuerdos, son los que llevamos y vamos acumulando con nosotros año tras año, junto a las imágenes como fotografías archivadas en nuestra cabeza. No podemos, no debemos olvidar lo ya vivido, pues sería engañarnos a nosotros mismos y renunciar a nuestro pasado. Ser un chulapo paseando por el Sardinero y caminando firme por el Malecón es un privilegio que muy pocas personas pueden permitirse, y yo lo he hecho, pues tu tierra es aquella en donde has querido, donde eres y has sido feliz, donde has compartido con grandes personas unas enseñanzas que hoy, gracias a Dios, no has olvidado, y por eso me siento tan acompañado por ese aroma de la tierruca y ese aire de huertano, y estoy contento.

En ambos sitios, desde Cabo Mayor a Cabo de Palos me siento arropado y arrullado por olas frías unas y cálidas otras, pero ambas son cómplices de mis sueños. Cuando vuelva al polvo de donde vine, me gustaría que el aire esparciera a los cuatro vientos mis cenizas en estos lugares tan importantes en mi vida. ¿Tú de dónde eres? , le preguntaron a un viajero y respondió rápidamente: del mundo y ¿a dónde quieres llegar? y contestó: sólo a un lugar donde pueda ser feliz.

Pido firmemente a la Virgen de la Bien Aparecida y a Nuestra Señora de la Fuensanta que guíen mis pasos y me acompañen siempre; y que cuando desfallezca, o mi caminar se vaya haciendo más lento, me den ese empujoncito que pueda necesitar. No quiero olvidarme de la gastronomía y de esas rabas y ese caldero, que te hace girar los ojos y el paladar hasta límites insospechados.

Mi diccionario cántabro se enriquece con palabras nuevas: “espais” zapatillas deportivas; “flamen” algo muy guapo, genial;”pindio”que tiene mucha inclinación; o el diccionario murciano “pijo” demostrar que se es murciano, énfasis de enfado; “acho” apelativo de muchacho; “bambo” zapatilla deportiva.

Así pues, ésta ha sido y es la geografía de mi vida; habiendo nacido en la capital y siendo gato, en realidad me siento un poco de pasieguco y otro poco de murcianico.

REGRESAR A CASA

Profundo recuerdo y añoranzas del lugar donde viví mi infancia y adolescencia

“Los mismos lugares, los mismos recuerdos nos hacen viajar en el tiempo sin pretender que nada pueda volver a ser lo mismo”

He abierto mi memoria y he regresado a mi barrio de las Letras y cruzado el umbral de ese 2º izquierda donde pasé mi infancia y adolescencia. Todo es distante y diferente; tal vez el que ha cambiado soy yo. ¡Ha pasado tanto tiempo! Nada está en su lugar, no hay nadie de los que allí vivieron, y la casa está ya vacía. La verdad es que no sé muy bien por qué he ido, y no sé lo que buscaba y lo que me podía esperar encontrar. Voy recorriendo sus habitaciones y la soledad y las ausencias llenan mi espíritu. Me pregunto entonces si fui feliz, si el amor abrazó esa fase de mi vida y me contesto rápido, con el matiz de todos los claroscuros y esa balanza que todo lo mide, que sí, y además lo hago de forma rotunda, pues hoy seguramente tengo el grado de entendimiento suficiente para valorar y ponerme a mí mismo las cosas en su sitio, no tengo dudas.

Observo las mismas ventanas y otras puertas, con otros muros de separación y ambientes creados, ya que los espacios han cambiado con la llegada de los nuevos propietarios que tan amablemente me han permitido el paso. Nada es igual a ayer, ni tan siquiera esa imagen que se refleja en el espejo del cuarto de baño. ¿Ese soy yo? No me reconozco y lo que veo es una figura extraña que mira sorprendida a ese desconocido ¿quién eres tú, le preguntas? Me fui hace mucho tiempo pero ahora he regresado, siempre se regresa.

La casa era grande, porque allí vivíamos muchos, familia numerosa de las de antes. Días y años fueron cayendo en el calendario hasta nuestra independencia. Cada uno elegimos nuestro camino y nos fuimos marchando, uno tras otro a vivir una realidad diferente, cada uno la suya. Sin duda agradezco a mis padres el que me inculcaran sus valores éticos y me dieran el punto de referencia, para llegar a entender, que el concepto familia es tu brújula, y es lo que más te puede ayudar y orientar para encontrar tu norte y sin duda ese ha sido el mayor legado que ellos me han dejado.

Ya me voy contestando, he sido capaz de descubrirlo, han sido mis recuerdos los que han llevado mis pasos hasta allí. Ya no queda ninguno de los viejos muebles que aún tengo en mi memoria, y entro en las antiguas habitaciones que todavía puedo reconocer: ese despacho de padre, esos dormitorios de cada uno, ese pasillo que nos llevaba al final de la casa donde se encontraba la cocina. Pero ahora, todo ha cambiado un poco, ya que se han creado nuevos lugares que no siento míos. Yo me fui, pero hoy he vuelto y tengo la sensación de querer cerrar con ello algo que considero pendiente, no lo sé muy bien, posiblemente una fantasía.

Aquí estuve, en esa fase de mi vida en que todos mis problemas los resolvían otros, y cuando me marché, empecé a vislumbrar que los problemas no se resolvían solos, y que era yo quien tenía que hacerlo; sin duda un paso adelante en el necesario aprendizaje. ¿Nostalgia? No, vida vivida; con momentos de luz, seguro que muchos y momentos de sombras, puede que algunos. Todos los rincones de la casa guardan en mi memoria tantas cosas y cosas, que hacen aflorar sentimientos encontrados, impresiones, porque no olvido, no quiero olvidar, pues forma parte de mi pasado y de mi crecimiento, y las imágenes y sensaciones permanecen siempre a tu lado. Ha sido necesario el regreso, una buena terapia para el espíritu, ya no tengo nada pendiente ni deuda que pagar y me siento tranquilo y sosegado.

Cierro muy despacio la puerta sin hacer apenas ruido y bajo, pensativo, lentamente las escaleras, como si no quisiera abandonar la casa, con un cierto sentimiento de tristeza; llego al amplio portal y por un momento me detengo, y miro hacia atrás, y os veo a todos sonriendo conmigo otra vez, os recuerdo a todos y cada uno de vosotros con vuestro rostro de entonces, junto a nuestros padres en ese tiempo ya lejano, pero no olvidado; y ahora tanto tiempo después tengo la certeza que seguís a mi lado, cada uno en su realidad. Fuimos pequeños y ahora somos mayores y…algunos ya os fuisteis con ellos.

Ya estoy más relajado, después de las emociones sentidas y vividas, y salgo a la calle con un ánimo más renovado como si me hubiera quitado un peso de encima, y me incorporo a esa dinámica actual en la que todo es prisa y bullicio, y esbozo una sonrisa cómplice de satisfacción, al haber podido juntar mi hoy con mi ayer, y tengo la sensación de haber cerrado, que no olvidado una puerta de mi pasado.

palabras en la madrugada

Alguien a tu lado para empezar el día compartiendo palabras y sentimientos

“Mis palabras suben volando, mis pensamientos se quedan aquí abajo; palabras sin pensamientos nunca llegan al cielo”. William Shakespeare

Hoy, como tantos días, me he despertado a una hora que prefiero no contar; esa hora en la que es difícil discernir, si es pronto o tarde. Me he levantado rápidamente, pues me cuesta mucho permanecer en la cama mirando techos y observando oscuridades. Miro a mi lado y te siento dormida plácidamente, soñando tus sueños e intento no desvelar tu descanso. Bajo al salón en silencio, me preparo ese primer café, y me dispongo a seguir leyendo ese libro inacabado que empecé hace algunos días. Es todavía de noche y dentro de muy poco empezará a amanecer.

¿Qué sucede entonces? Al cabo de un rato indeterminado se cumple como cierta esa frase: “dos que duermen en un mismo colchón se vuelven de la misma condición”. Te empiezo a sentir trastear arriba en la habitación, con esa alerta permanente que mantienes que ha percibido mi ausencia, y te levantas y bajas a compartir conmigo el nuevo día. ¿Qué tal has dormido, estás revuelto, cómo te encuentras? Pueden ser algunas de las preguntas que nos hacemos pero ¡cuánto madrugas! Suelen ser las primeras palabras que pronunciamos para desearnos ¡Buenos días! Nos preparamos para iniciar la actividad cotidiana, con nuestra taza humeante, nuestro pan con mermelada, y ese clima intimista creado en nuestro escenario, en el que solos y juntos disfrutamos de un momento mágico, ¡llevamos tanto tiempo haciéndolo!

Amanece, la luz empieza entrar de forma tenue por la ventana y comenzamos uno y otro a abrazarnos con nuestras palabras, a trasladar nuestras reflexiones y preocupaciones matinales, posiblemente intranscendentes, pero comunes. El tiempo se detiene, el reloj para sus agujas, no importa, seguimos siendo los mismos, los que durante tantos días y tantos años hemos compartido este momento lleno de pensamientos tanto propios como conjuntos.

Ya hemos terminado de desayunar, y ambos para prolongar la conversación, empezamos a charlar animadamente, trasladando en este día cualquiera, como cualquier día un poco de nuestro yo, que ahora ya no es tan enteramente nuestro. Ciertamente creo que es una terapia que funciona, pues ayuda a que las dos medias botellas recuperen su nivel; si una está medio vacía tienda a equilibrarse con la otra y es verdad que funciona a través de nuestros vasos comunicantes, así es fácil tener la botella llena. Qué importante es sentirte a mi lado, saber que estás ahí y que siempre, siempre vas a soñar mis sueños conmigo. El tiempo pasa de forma inexorable y tengo la percepción de que todo se hace cada vez más sólido y firme. Los silencios, las soledades y los temores, son menos oscuros si se comparten.