Monólogos de una pringada - Susana Carneiro - E-Book

Monólogos de una pringada E-Book

Susana Carneiro

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Beschreibung

Monólogos de una pringada relata en clave de humor las experiencias vividas por una mujer que alcanza la cuarentena intentando cumplir con todos los convencionalismos sociales establecidos: el matrimonio, los hijos, el éxito profesional... Un viaje a través de situaciones que van de lo ridículo a lo absurdo pasando por lo bochornoso para lograr una única meta: descubrir a la pringada que lleva dentro.

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Veröffentlichungsjahr: 2019

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Susana Carneiro

© Susana Carneiro

© Monólogos de una pringada

ISBN ePub: 978-84-685-3090-1

Impreso en España

Editado por Bubok Publishing S.L.

Reservados todos los derechos. Salvo excepción prevista por la ley, no se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos conlleva sanciones legales y puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.

Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).

 

ÍNDICE

 

El fracaso me persigue y da igual lo que corra

La familia: tú de quién eres

El trabajo: eso que te dignifica

Buscar trabajo y ser mujer: quién dijo machismo

Entrevistas de trabajo

La pareja: ese imprescindible para ser feliz

Técnicas de ligoteo

Los chats

Noche de singles

Citas a ciegas

Tips para no cagarla

El fracaso me persigue y da igual lo que corra

Ayer dijeron en la tele que llegaríamos a vivir cien años, y me agobié bastante, porque con la mierda de vida que tengo solo me faltaba que durara un siglo.

Es triste ser una fracasada, pero más triste es saberte una decepción para los tuyos: sorprender a tu abuela en las reuniones familiares mirándote con los ojos vidriosos, sin saber si es tristeza por lo poco que has logrado en la vida o si es efecto del orujo.

Antes, de una mujer solo se esperaba que se casara y cuidara de los hijos y la casa, y del marido, que le pasara el sobre a final de mes y se muriera antes que ella.

De ahí el dicho de «Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer». Quién si no iba a ir recogiendo los calcetines sucios que el tío va dejando por el suelo y a pasar la escobilla al váter.

Hoy en día la sociedad te exige que seas una empresaria exitosa, mamá abnegada y buena amante. Todo esto sin celulitis ni arrugas, cobrando menos que el hombre. Y si quieres que tu marido te pase el sobre tienes que ponerle una demanda de divorcio.

Así es como hemos evolucionado hacia la igualdad. Si antes, un domingo, la mujer planchaba y el marido veía el fútbol bebiendo cerveza, ahora ella también puede ver el fútbol y beber cerveza. Mientras el lunes tenga la colada lista, a nadie le importan sus aficiones.

Como progenitores modernos, mis padres me educaron para triunfar. Ellos querían que estudiara una carrera y aprendiera un idioma, para vivir mejor que ellos, que eran simples funcionarios. Yo estudié Económicas y aprendí inglés. Trabajo limpiando váteres en una estación de autobuses. Me ahorro una pasta en papel higiénico, pero me como muchos marrones, la verdad. No sé si no me lo he montado bien o si los padres españoles no se curraban mucho los consejos.

Aunque todo está en la actitud, según dicen. La suerte hay que salir a buscarla, aseguran los triunfadores. Yo salgo cada noche a buscar en los contenedores y nunca me he encontrado una tapa de yogur con premio, por ejemplo. Dicen que el cambio hay que provocarlo. Yo lo intento, solo que siempre cambio a peor.

Para los triunfadores los fracasos son oportunidades. Una intoxicación colectiva, por ejemplo, es una gran oportunidad para vender mogollón de papel higiénico, mientras que para los perdedores como yo es una gran cagada, sobre todo si ocurre en la estación de autobuses donde trabajo.

Pero, queridos fracasados, no perdamos la esperanza, porque el éxito se puede alcanzar desde la nada. Microsoft la crearon unos chavalines americanos en un garaje. Si eres español, para cuando tengas un garaje habrás dejado de ser un chavalín, pero no te desanimes. Siempre puedes crear tu propio Microsoft debajo de un puente.

Otro ejemplo es IKEA, que la fundó otro jovencito con el dinero que le dio su padre por sus buenos resultados académicos. En Suecia con cincuenta euros te da para escriturar una empresa de diseño de muebles. Aquí con ese dinero también te montas un negocio… Si no que se lo pregunten a los trileros de la puerta del metro.

Pero, ojo, que también los triunfadores fracasan. Sin ir más lejos, hay un tío cabezón que es el más rico de la China que fue rechazado diez veces para ir a Harvard, que te da para pensar dónde está la fina línea entre triunfador y tío pesaoʼ.

Para triunfar en la vida debes luchar por lo que quieres. Esa tanga rebajada que deseas la debes pelear, aunque acabe por los suelos totalmente desgarrada y tú, espelujada en comisaría por hostiarte con tres pendejas por conseguirla.

Y es que en el mundo hay dos tipos de personas: las que siempre apuestan por el caballo ganador y las que vamos pisando los mojones que este deja por el camino.