Motines de indios - Severo Martínez Peláez - E-Book

Motines de indios E-Book

Severo Martínez Peláez

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Beschreibung

¿Pueden ser considerados los motines como movimientos de emancipación, de independencia local o regional, concebida esta por los indios de una manera propia y particular? ¿Fueron conscientes los indios de dicha participación o fueron instrumentos manipulados por grupos cercanos al poder? Son algunas de las preguntas que el autor de esta obra plantea, con agudo tino y meditada prudencia, para hablarnos de la violencia en la vida cotidiana colonial, distinguiendo la que se manifestó en las luchas de los indígenas de la que ejercieron sus represores. Martínez Peláez nos expone esa realidad sin tapujos ni reservas. Al mismo tiempo que precisa las causas de los motines, los considera claves explicativas para desentrañar lo que pasaba durante aquella época en las sociedades de Chiapas y Centroamérica. Más allá de la labor narrativa y analítica que contiene, este libro nos da herramientas para pensar y reflexionar sobre los movimientos indígenas y su contención, para luego relacionar "eso que pasó" con la realidad actual de la región. Unos meses después de que Severo Martínez Peláez partiera a mejor vida, su viuda Beatriz Martínez de Mazariegos nos convocó, a Félix Ernesto Godoy Dárdano y a quién esto escribe, para proponernos dar continuidad a la obra de su esposo. La primera encomienda fue reparar una edición crítica de Motines de indios. La violencia colonial en Centroamérica y Chiapas,1 teniendo a la vista lo rústico de su primera edición. En el verano de 2003, el impresor recibió el manuscrito, con lo cual el encargo se cumplió. Lamentablemente, esta edición crítica, que ahora presentamos, no salió al público. Godoy Dárdano falleció en 2013. En el cincuentenario de La Patria del Criollo. Ensayo de interpretación de la realidad colonial guatemalteca, la obra clásica de Martínez Peláez, y gracias al estímulo de Irene Piedrasanta y de Iricel Martínez de Mata, se ha retomado el proyecto de publicar lo preparado hace casi dos décadas. Sigo pensando, como muchos otros estudiosos de Chiapas y Centroamérica, que Motines tienen aún bastante que enseñarnos de la vida de los indígenas en el período colonial, más importante todavía, la obra de Martínez Peláez plantea una variedad de temáticas de investigación por acometer, que se proyectan con gran fuerza sobre el presente. Particularmente, en países como Guatemala, en donde 22 grupos mayas, integran el 41.7% de la población (según el censo nacional de población 2018), cuya mayoría sigue luchando por hacer valer su dignidad como seres humanos. Se ha vuelto a revisar todo el manuscrito, procurando un trabajo impecable, como el autor lo deseaba. En esa tarea me ha auxiliado Mary Cruz Calderón Goiz. También he contado con el juicio, informado e inteligente, de Manuel Fernández Molina, que trabajó muy cerca de Severo Martínez Peláez, haciendo la paleografía de los expedientes en el Archivo General de Centroamérica y sosteniendo con él provechosas discusiones. En consideración a que esta edición crítica fue preparada en conjunto con Godoy Dárdano, he decidido dejar la Advertencia necesaria a esta segunda edición tal cual se presentó a la editorial hace dieciocho años. En cambio, la presentación historiográfica sí estuvo bajo mi exclusiva responsabilidad. Coralia Gutiérrez Álvarez, Xonaca, junio de 2021

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Veröffentlichungsjahr: 2021

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Martínez Peláez, Severo

Motines de indios, la violencia colonial en Centroamérica y Chiapas / Severo Martínez Peláez.-

Segunda edición, con presentación y notas de Coralia Gutiérrez Álvarez y Ernesto Godoy Dárdano.

Guatemala, 2021: Editorial Piedra Santa, 524 pp.

Guatemala - Historia - siglos XVIII, XIX y XX

www.piedrasanta.com

EditorialPiedraSanta

@editorialpiedrasanta

© 2021 Titular de los derechos de la obra

© 2021 Editorial Piedrasanta

5.acalle 7-55 zona 1,

Guatemala, C.A.

PBX: (502) 2422-7676

ISBN: 978-9929-562-54-7

Cuidado de la edición

Coralia Gutiérrez Álvarez

Diseño de interiores

Jairo Choché

Diseño de portada

Michelle Orozco Blanco

Dirección

Irene Piedrasanta

Crédito de ilustraciones:

Portada: Muerte de los frailes Pablo de Rebullida y Antonio de Zamora en manos de los indígenas talamanqueños que se levantaron contra los españoles, en 1709. "El Álbum de Figueroa" © Archivo Nacional de Costa Rica.

Contraportada: Ejecución de un indígena rebelde de Talamanca, probablemente el cacique Pablo Presbere, a raíz del levantamiento de los indígenas talamanqueños, en 1709. "El Álbum de Figueroa" © Archivo Nacional de Costa Rica.

Prohibida la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier método, digital, fotográfico, fotomecánico sin el consentimiento por escrito de Editorial Piedrasanta.

Sobre la obra

MOTINES DE INDIOS

LA VIOLENCIA COLONIAL EN CENTROAMÉRICA Y CHIAPAS

Severo Martínez Peláez

Edición, presentación y notas de

Coralia Gutiérrez Álvarez y Ernesto Godoy Dárdano

Índice

Brevísima historia de esta edición crítica

Coralia Gutiérrez Álvarez.............................................................. IX

Advertencia necesaria a la segunda edición

Coralia Gutiérrez Álvarez y Ernesto Godoy.................................... XI

El estudio de la rebeldía indígena en el Reinode Guatemala: antes y después de Severo Martínez Peláez

Coralia Gutiérrez Álvarez............................................................... XV

NOTA

Severo Martínez Peláez.................................................................. 67

INTRODUCCIÓN 71

¿Por qué los motines?..................................................................... 71

Las fuentes y su problemática......................................................... 74

El concepto de indio....................................................................... 81

PRIMERA PARTE

EL FENÓMENO COLONIAL LLAMADO MOTÍN

ANÁLISIS INDUCTIVO DE FACTORES Y PROTAGONISTAS

Capítulo I. LAS CAUSAS DE AMOTINAMIENTO 98

La causa primordial............................................................ 98

Causas determinantes y desencadenantes.......................... 102

Tributos............................................................................... 103

Conflictos por tierras.......................................................... 117

Trabajo forzado................................................................... 121

Contra repartimientos de algodón y mercancías................ 126

Contra esbirros indios......................................................... 133

Contra esbirros ladinos....................................................... 139

Contra el cura..................................................................... 141

Epidemias............................................................................ 145

Resumen............................................................................. 148

Capítulo II. VIOLENCIA DE INDIOS 150

Caso de amotinamiento...................................................... 150

Crisis de autoridad.............................................................. 160

Los instrumentos de la violencia......................................... 167

Imagen de los cabecillas..................................................... 173

Las mujeres en el motín...................................................... 181

Duración y enlaces.............................................................. 184

Capítulo III. REPRESIÓN 192

Corregidores y curas como represores locales.................... 192

Ladinos y caciques como represores locales....................... 200

El ejército colonial.............................................................. 206

Gente de tropa.................................................................... 220

Conducta de la tropa........................................................... 225

Las armas............................................................................ 234

Proceso judicial................................................................... 240

Condenas............................................................................ 257

A) Azotes...................................................................... 257

B) La cárcel.................................................................. 261

C) Los trabajos públicos............................................... 263

D) Castigos económicos................................................ 264

E) La pena de muerte................................................... 266

Las causas de la represión................................................... 270

SEGUNDA PARTE

EL CICLO DE LA VIOLENCIA RESEÑA CRÍTICA DE DOS MOTINES DE INDIOS

Capítulo IV. MOTÍN DE VIEJO, NICARAGUA 1759 MOTÍN MIXTO: INDIOS Y LADINOS COMPACTADOS 277

Capítulo V. MOTÍN DE MACHOLOA, HONDURAS 1801 OCULTACIÓN DE TRIBUTARIOS 301

TERCERA PARTE

LA REBELIÓN DE LOS ZENDALES, CHIAPAS 1712

Capítulo VI.LA REBELIÓN DE LOS ZENDALES, CHIAPAS 1712 333

Rebelión y motines.............................................................. 333

Las fuentes.......................................................................... 335

Los zendales........................................................................ 338

Las causas........................................................................... 347

Gestación y estallido........................................................... 370

La violencia zendal............................................................. 376

La trama religiosa del poder............................................... 384

Resistencia y reconquista.................................................... 395

El avance de los pacificadores............................................. 403

El final de los dirigentes...................................................... 417

La visita del provincial........................................................ 427

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES......................... 441

ANEXOS........................................................................................455

Anexo 1. Plan general de la obra............................................... 457

Anexo 2. Expedientes del archivo de Centroamérica................ 461

Anexo 3. Motines en el siglo XIX y primera mitad del siglo XX................................................................. 479

Anexo 4. Motines en la época contemporánea.......................... 489

Anexo 5. El ladino..................................................................... 493

Anexo 6. Clase social y explotación........................................... 501

Anexo 7. Diagrama ilustrativo de las capas medias en la dinámica de clases............................................. 503

Índice Onomástico..................................................................... 505

Índice Toponímico...................................................................... 511

Índice Analítico......................................................................... 518

ÍNDICE DE MAPAS Y CUADROS

Mapa N° 1

Reino de Guatemala, a principios del siglo XIX........................ 69

Mapa N° 2

Motines, alzamientos, rebeliones y agitaciones previas al motín de indios en la Capitanía General de Guatemala, 1679-1821................................................................................. 76

Cuadro 1

Motines, alzamientos, rebeliones y agitaciones previas al motín de indios en la Capitanía General de Guatemala, 1679-1821................................................................................. 77

Mapa N° 3

Asentamientos y fortificaciones a fines del período colonial.... 209

Mapa N° 4

Fuerzas militares en la Capitanía General de Guatemala, 1680-1818................................................................................. 210

Cuadro 2

Fuerzas militares en la Capitanía General de Guatemala, 1680-1818................................................................................. 211

Mapa N° 5

Provincia de los Tzendales........................................................ 340

Mapa N° 6

Provincias tributarias del Norte de la Alcaldía Mayor de Chiapas................................................................................ 341

Mapa N° 7

Región rebelde en 1712............................................................ 343

IX

Brevísima historia de esta edición crítica

Unos meses después de que Severo Martínez Peláez partiera a mejor vida, su viuda Beatriz Martínez de Mazariegos nos convocó, a Félix Ernesto Godoy Dárdano y a quién esto escribe, para proponernos dar continuidad a la obra de su esposo. La primera encomienda fue preparar una edición crítica de Moti-nes de indios. La violencia colonial en Centroamérica y Chia-pas,1teniendo a la vista lo rústico de su primera edición. En el verano de 2003, el impresor recibió el manuscrito, con lo cual el encargo se cumplió. Lamentablemente, esta edición crítica, que ahora presentamos, no salió al público. Godoy Dárdano falleció en 2013.

En el cincuentenario de La Patria del Criollo. Ensayo de inter-pretación de la realidad colonial guatemalteca, la obra clásica de Martínez Peláez, y gracias al estímulo de Irene Piedra Santa y de Iricel Martínez de Mata, se ha retomado el proyecto de publicar lo preparado hace casi dos décadas. Sigo pensando, como muchos otros estudiosos de Chiapas y Centroamérica, que Motines tienen aún bastante que enseñarnos de la vida de los indígenas en el período colonial, más importante todavía, la obra de Martínez Peláez plantea una variedad de temáticas de investigación por acometer, que se proyectan con gran fuerza sobre el presente. Particularmente, en países como Guatemala, en donde 22 grupos mayas, integran el 41.7% de la población (según el censo nacional de población 2018), cuya mayoría sigue luchando por hacer valer su dignidad como seres humanos.

Se ha vuelto a revisar todo el manuscrito, procurando un trabajo impecable, como el autor lo deseaba. En esa tarea me ha

1 Severo Martínez Peláez, Motines de indios. La violencia colonial en Centroamérica y Chia-pas(México: Universidad Autónoma de Puebla, Cuadernos de la Casa Presno N°3, 1985).

X

auxiliado Mary Cruz Calderón Goiz. También he contado con el juicio, informado e inteligente, de Manuel Fernández Molina, que trabajó muy cerca de Severo Martínez Peláez, haciendo la paleografía de los expedientes en el Archivo General de Centro-américa y sosteniendo con él provechosas discusiones. En con-sideración a que esta edición crítica fue preparada en conjunto con Godoy Dárdano, he decidido dejar la Advertencia necesaria a esta segunda edicióntal cual se presentó a la editorial hace dieciocho años. En cambio, la presentación historiográfica sí estuvo bajo mi exclusiva responsabilidad.

Coralia Gutiérrez Álvarez,

Xonaca, junio de 2021

XI

Advertencia necesaria a esta segunda edición

Muchos de los que leímos repetidas veces Motines de indios. La violencia colonial en Centroamérica y Chiapas1, pudimos cons-tatar, una y otra vez, que se trataba de un cuaderno de trabajo, que contenía una obra más amplia y compleja, que todavía estaba inconclusa, pero ya bastante bien esbozada en su plan general y desarrollada de manera definitiva en algunas de sus partes. Al aparecer aquella primera edición el lector bien pudo suponer que pocos años después vendría una segunda, corregida y sobre todo completada por el mismo autor, lo cual no ocurrió. Mientras tanto, los ejemplares de esa primera edición se agotaron y fue tal la demanda, que se empezaron a hacer impresiones múltiples sin autorización, reproduciéndose las fallas que contenía esa primera publicación.

A pesar de sus quebrantos de salud, Severo Martínez Peláez detectó inmediatamente que el cuaderno publicado en Puebla estaba lleno de errores editoriales, los cuáles marcó, de puño y letra, en varios de sus ejemplares de trabajo. Asimismo, anotó allí algunas modificaciones que podían introducirse a los puntos desarrollados por él, las cuáles se han incorporado a la presente edición.

Los responsables de esta nueva edición también han revisado cuidadosamente el texto y elaborado e incluido un índice ana-lítico, otro onomástico y otro más toponímico, tal como era la intención del autor, según lo enunció en varios lugares de la ya citada primera edición. Además, agregaron dos cuadros y siete mapas, con el propósito de contribuir a orientar al lector en el

1 Severo Martínez Peláez, Motines de indios. La violencia colonial en Centroamérica y Chiapas(México: Universidad Autónoma de Puebla, Cuadernos de la Casa Presno N°3, 1985).

XII

espacio, período y tema estudiado por Severo Martínez Peláez. Igualmente, algunas pocas notas que se adicionan, pertenecen a los editores, van precedidas por uno o dos asteriscos, para respetar la numeración original que el autor dio a las suyas, tienen el fin de proporcionar información complementaria o aclarar algún asunto.

Al principio de la primera edición, Severo Martínez Peláez dio a conocer el plan general de la obra. Hemos preferido colo-carlo en una sección nueva, la de anexos, para que no se con-funda con el índice del libro. Allí también se han ubicado dos extensas referencias del autor (notas 2 y 3 de la introducción) acerca de motines en los siglos XIX y XX. Asimismo, se incluye en los anexos las listas de expedientes del Archivo General de Centroamérica relativos a movimientos de indios y otros docu-mentos utilizados en la investigación.

En la misma sección de anexos consideramos pertinente incluir el “Diagrama ilustrativo de la dinámica de clases” en la sociedad colonial, que originalmente fue publicado en La Patria del Criollo. Ensayo de interpretación de la realidad colonial gua-temalteca2, obra también del autor, cuya lectura recomienda reiteradamente a lo largo de estas páginas. Como Severo Mar-tínez Peláez manifestó en el plan general la intención de definir “el concepto de ladino”, pero no lo hizo en Motines, se pensó que era útil incluir un texto suyo, poco conocido, sobre el tema; también se incorporó en la misma sección un fragmento con su definición de clase social, por ser un elemento central de su enfoque teórico (ver anexo 6).

Los capítulos que fueron incluidos en la primera edición se presentan aquí en la misma secuencia, excepto en los casos de Viejo y Macholoa, en donde se modificó el orden en función del momento en que ocurrieron. El propio autor, dejo expresa-mente planteada, en las anotaciones a su ejemplar, la necesi-dad de reconsiderar el orden cronológico. Todos estos capítulos adquieren en esta nueva edición una numeración correlativa,

2 Severo Martínez Peláez, La Patria del Criollo. Ensayo de interpretación de la realidad colonial guatemalteca, (San José, Costa Rica: EDUCA, 1979).

XIII

independientemente de la que se tenía prevista en el plan gene-ral, debido a que los capítulos restantes ya no fueron elaborados por el autor, por su enfermedad y posterior fallecimiento, en enero de 1998.

La ausencia de estos capítulos no le quita unidad orgánica a este volumen que ahora presentamos y los grandes supuestos teóricos y metodológicos aquí se encuentran contenidos. Sin embargo, por voluntad del autor, de su familia y de la Benemé-rita Universidad Autónoma de Puebla los responsables de esta edición se encuentran trabajando también en la preparación de un segundo volumen, en donde se desarrollarán todos los demás casos de amotinamiento y puntos de reflexión contemplados en el plan general de la obra. Para ello, se han tenido a la vista las fuentes históricas e intelectuales de Severo Martínez Peláez. Así como otras nuevas, fruto de la historiografía reciente sobre el tema.

El lector de esta segunda edición encontrará, al principio, un ensayo a manera de presentación, sobre los estudios históricos que se produjeron antes, durante y después de que Severo Martí-nez Peláez abordara el tema, con el objeto de establecer el lugar y el valor historiográfico de su obra en este campo específico de los movimientos de indios.

Queremos agradecer al Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad Autónoma de Pue-bla, especialmente a su personal administrativo y a su director, así como al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, el apoyo que nos dieron para realizar este trabajo, como parte de nuestras actividades de investigación. La ayuda de Nadia Castillo, Marta Muñoz de la Mora, María Eugenia Beddoe y de Lizette Jacinto también fue valiosa, para hacer una búsqueda bibliográfica amplia sobre el tema y revisar y corregir, con la minuciosidad que se requería, muchos errores mecanográficos, tipográficos y ortográficos de la primera edición.

 

Coralia Gutiérrez Álvarez y Ernesto Godoy Dárdano,

Xonaca, Puebla, febrero de 2003.

XIV

XV

El estudio de la rebeldía indígena en el Reino de Guatemala: antes y después de Severo Martínez Peláez

La obra de Martínez Peláez, Motines de indios. La violencia colonial en Centroamérica y Chiapas, constituyó un hito, al menos en Guatemala y México. No obstante su carácter de inconclusa, ha sido una referencia obligada, que provocó polémica y motivó a otros a ofrecer obras alternativas con enfoques diversos. Por lo mismo, Martínez Peláez terminó siendo, sin proponérselo, uno de los pioneros que promovieron este campo fértil de la historiografía colonial de Iberoamérica.1Antes de 1985, cuando se publicó Motines de indios, la rebeldía indígena en el Reino de Guatemala había sido poco estudiada; después, se observó un mayor interés en los estudios sobre revueltas, rebeliones y, en general, la resistencia indígena en la colonia.2Aún más notable es que, a ese aumento, pueda agregarse una mayor riqueza en el análisis.

Asimismo, el interés en el estudio de los movimientos socia-les, especialmente los indígenas, estuvo asociado a una creciente

1 Esto, a pesar de los múltiples obstáculos de carácter institucional, financiero e incluso dis-ciplinarios que señala Murdo MacLeod, para la historiografía centroamericana colonial en general, y la de los movimientos indígenas, en particular. “Nuevas perspectivas sobre la historia colonial de Centroamérica entre 1520 y 1720” Mesoamérica, año 29, núm. 50 (enero-diciembre, 2008): 159-191. Entre los trabajos del propio Martínez Peláez previos a Motines de indios están: “Los motines de indios en el período colonial guatemalteco. Introducción y causas de amotinamiento” (Ponencia en Primer Congreso Centroameri-cano de Historia Demográfica, Económica y Social, San José Costa Rica, febrero 1973a); “La sublevación de los zendales. Carácter general y causas económicas”, Revista Economíanúm. 37, IIE, USAC (julio-septiembre 1973b): 79-113. Este último trabajo también fue publicado en diciembre de 1977, por la Universidad Autónoma de Chiapas. Más de este autor en la bibliografía.

2 Según la exploración realizada, a partir de 1951 hasta 1985 se publicaron 21 trabajos, incluyendo los artículos del propio Martínez Peláez sobre la sublevación de los Zendales y sobre la importancia de estudiar los motines. Después de que apareció Motines de indios, en 1985, hasta 2015, se publicaron cuarenta y siete trabajos. Ver gráficas al final de este documento.

XVI

presencia social y política de este sector de la población latinoa-mericana.3Tales movimientos fueron parte de varios procesos coincidentes en el área, arribando a la década de los setenta y en los años ochenta. Como la emergencia de una Teología de la Liberación, el propio auge de los movimientos sociales o el relevo de las dictaduras militares y el inicio de las “democracias de baja intensidad”, para sólo señalar algunos de los más relevantes.

A fines de los años ochenta y principios de los noventa, a pesar de las políticas conocidas como neoliberales y sus devas-tadoras consecuencias en las comunidades indígenas, estas re-existieron,4construyendo y ampliando su movimiento en todo el continente, con avances significativos en Mesoamérica y los Andes. Entonces, de nueva cuenta, las miradas analíticas se detuvieron a estudiar estos procesos; también la disponibilidad y consulta de nuevas fuentes, y la influencia de la teoría social en el análisis histórico, se pueden contar entre los factores más importantes que propiciaron la aparición de nuevas obras.

Este trabajo producto de una investigación realizada con-juntamente con Ernesto Godoy Dárdano, durante varios años, alude a esos tres factores propiciatorios. Después de algunos antecedentes, que buscan recuperar la tradición historiográfica que puso atención a las rebeliones y la resistencia indígena, entre 1883 y 1973, se trazan las líneas de fuerza en la historiografía hasta 2010,5examinando los temas, las preguntas centrales, las concepciones del espacio y las fuentes que algunos de estos trabajos ofrecen para continuar el estudio del tema, mostrando

3 Se podría sostener, como lo sugiere Aaron Pollack, que “el aumento en los estudios sobre las rebeliones indígenas en el Reino de Guatemala correspondía a un aumento de estudios similares en otras partes de Latinoamérica y de estudios sobre las rebeliones de las clases populares y grupos marginados a nivel mundial”. Una respuesta de los historiadores a la creciente movilización de estos sectores por mejorar sus condiciones de vida (Aaron Pollack, comunicación personal).

4 Enrique Leff, Arturo Argueta, Eckart Boege y Carlos Walter Porto González, Capítulo 22, “Más allá del desarrollo sostenible. La construcción de una racionalidad ambiental para la sustentabilidad: una visión desde América Latina” en La transición hacia el desarrollo sustentable. Perspectivas de América Latina y el Caribecompilado por Exequiel Ezcurra, Irene Pizanty, Patricia Romero Lankao, 477-576 (México: Instituto Nacional de Ecología INE-SEMARNAT, Universidad Autónoma Metropolitana, Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, 1ra edición 2002), 511-519.

5 No obstante, se incluyen algunos trabajos más recientes.

XVII

las diversas posibilidades que se han abierto y —gracias a lo anterior— cómo se empezó a modificar la visión del sistema colonial en su conjunto.

La reflexión está enfocada en aquellos trabajos que además de examinar lo que pasó y quienes estaban involucrados, han buscado una explicación de los motivos de los que se levanta-ban. Es decir, se concentrará en las obras que rebasan el nivel descriptivo y narrativo, propio de la historiografía tradicional, e incorporan perspectivas nuevas. Igualmente, se han selec-cionado los autores que estudiaron las rebeliones como tema específico, constituyéndolas en el foco de sus investigaciones. En casi todas ellas se estudia a los mismos núcleos humanos que los españoles encontraron y reestructuraron a su llegada en el siglo XVI, de los cuales, por lo mismo, existen documentos escritos u otra clase de vestigios útiles al historiador.

En números, la bibliografía sobre la rebeldía indígena citada aquí comprende más de 100 títulos; si se suma la básica y relacio-nada, como la relativa al régimen colonial, y para la comparación con otros mundos —sobre todo el andino—, el número se eleva a 420.6Una primera taxonomía, organizada cronológicamente y cuyo parteaguas es la obra de Martínez Peláez, empezando con la Rebelión de los Zendales(1973) y terminando con Motines de indios(1985), incluye trabajos de recopilación de documentos, con sus respectivos estudios introductorios, así como propia-mente libros resultado de investigación y análisis histórico.

Asimismo, comprende movimientos de principios del siglo XVI, que resistieron la guerra de conquista; algunos que se pro-dujeron ya asentado el régimen colonial y otros que tuvieron lugar en las postrimerías y, dentro de este periodo, especial-mente los comprendidos en el lapso 1808-1821; bajo el supuesto de que cada uno de ellos tiene su propio contexto y particulari-dad. Todo, con el propósito de colocar la obra de Martínez Peláez en sus condiciones de producción historiográfica.

6 La investigación bibliográfica fue realizada principalmente por el colega Ernesto Godoy Dárdano, quién desde 1999 rastreó y obtuvo casi todas las obras que se examinan aquí y otras más, que no se incluyeron.

XVIII

Los estudios sobre rebeliones y resistencia indígena en el Reino de Guatemala se han concentrado en tres áreas: Chiapas, los Altos de Guatemala y las áreas fronterizas de Costa Rica. En los últimos años han aparecido también algunos trabajos sobre la Provincia de San Salvador.7En las dos primeras y en esta última área, se concentró la mayor parte de la población en el período colonial. Esta circunstancia y las condiciones institucionales de cada lugar han contribuido en diverso grado al avance de la historiografía.

I. LOS PRECURSORES EN EL ESTUDIO DE LOS MOTINES, REBELIONES Y LA RESISTENCIA INDÍGENA (ANTES DE 1973)

Los más observados han sido los mayas de los Altos de Chiapas, desde la aparición de los primeros trabajos, a fines del siglo XIX, pasando por el incremento de la historiografía a inicios de la década de los setenta, hasta el franco auge en las dos siguientes, más aún después del levantamiento zapatista en 1994. A lo cual se ha sumado la publicación de documentos de archivo sobre las rebeliones en esa área.8Una de las primeras guías documentales fue la de Navarrete.9Más recientemente, se han publicado grupos documentales que interesan al estudioso de la rebeldía indígena en el Reino de Guatemala. A saber: Fray

7 Entre los que se cuentan los de María Eugenia López Mejía Velásquez, “Los motines populares de noviembre de 1811 contra el despotismo y “el mal gobierno” provincial y local. Una perspectiva diferente”, Revista Humanidades, Universidad de El Salvador V época, núm. 3 (enero-abril 2014): 23-50.

8 Ver: “Sublevación de los Tzentales. Año de 1713”, Boletín Archivo General de la Nación, XIX, 4, (1948):497-535. Fernando Castañón Gamboa, “Motín indígena de Ocozocuautla 1722” y “Motín indígena de San Marcos Tuxtla. El 16 de mayo de 1693”, Boletín del Archivo General de Estado de Chiapas2, (abril-junio 1953): 27-51 y 53-66. Respectivamente, en Documentos históricos de Chiapas, (edición facsimilar de los boletines 1 y 2) (México: Gobierno del estado de Chiapas, 1983). Juan Jaime Manguen, Irma Montesinos, comp., Fernando Castañón Gamboa, Motines indígenas en Chiapas, 1693 y 1722(México, San Cristóbal de Las Casas: Patronato Fray Bartolomé de las Casas, 1979). Jan de Vos, ed., La guerra de las dos vírgenes. La rebelión de Los Zendales (Chiapas, 1712) documentada, recordada,recreada (México, Mérida: Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, 2011).

9 Carlos Navarrete, “Documentos guatemaltecos I: un fichero sobre revoluciones, asonadas y motines en Guatemala y Chiapas, en el Archivo General de Centroamérica, Guatemala”, Tlalocan, UNAM, núm. 9, (1982): 313-338.

XIX

Francisco Núñez de laVega, Constituciones Diocesanas del Obis-pado de Chiapa;10Autos seguidos por algunos de los naturales del pueblo de Chamula en contra de su cura don José Ordóñez y Aguilar por varios excesos que le suponían,1779.11El curato de San Juan Ostuncalco. Tomo 1: Visitas pastorales (1684 a 1930), y las fuentes sobre el mismo y sobre otros pueblos de Quetzaltenango (1996), compiladas por Rainer Hostnig12y la más reciente com-pilación de visitas pastorales hecha por Mario Humberto Ruz y su equipo, que abarcan al Obispado de Guatemala y ofrece un magnífico estudio introductorio.13Se cuenta igualmente con dos estudios bibliográficos, de Víctor Manuel Esponda Jimeno y Juan Pedro Viqueira.14Las visitas pastorales constituyen una valiosa fuente de información de la vida en los pueblos y en particu-lar de las expresiones de rebeldía, ya que, como señala Edgar Esquit: “[…] tenían por objeto conservar la doctrina, fomentar las buenas costumbres, corregir las malas, promover la paz, la piedad y la disciplina en el pueblo y en el clero […]”, así como cuidar que los curas practicaran una buena administración de los bienes materiales y morales de sus parroquias.15

10 María del Carmen León Cazares y Mario Humberto Ruz, eds., Fray Francisco Núñez de la Vega, Constituciones Diocesanas del Obispado de Chiapa(México: UNAM, 1988). Murdo MacLeod, “Motines y cambios en las formas de control económico y político: los sucesos de Tuxtla en 1693”, Mesoamérica, Año 15, núm. 28 (diciembre, 1994): 233. “En la nota 4 MacLeod destacó la importancia de la obra de Nuñez de la Vega para comprender “la defensa, de los privilegios eclesiásticos y episcopales en contra de las intrusiones de los oficiales de la colonia [así como…] para conocer […] el comportamiento y moral de [los…] curas párrocos.”

11 Guillermo Floris Margadant, Autos seguidos por algunos de los naturales del pueblo de Chamula en contra de su cura don José Ordóñez y Aguilar por varios excesos que le supo-nían,1779, (México: Gobierno del Estado de Chiapas, Universidad Autónoma de Chiapas, UNAM, Facultad de Derecho, Miguel Ángel Porrúa, 1992).

12 Rainer Hostnig, El curato de San Juan Ostuncalco. Tomo 2: Fuentes históricas sobre el proceso social, económico y político del Pueblo Mam de Quetzaltenango (1560-1983)(Gua-temala: Centro de Capacitación e Investigación Campesina 1996).

13 Mario Humberto Ruz, coord., Memoria eclesial Guatemalteca. Visitas pastorales(México: unam-Instituto de Investigaciones Filológicas-Centro de Estudios Mayas, 2002-2008) Tomos I al IV.

14 Víctor Manuel Esponda Jimeno, “Las sublevaciones indígenas en Chiapas a través de algunas fuentes”, Anuario del Instituto Chiapaneco de Cultura, (1991): 156-175. Juan Pedro Viqueira, “Chiapas, la otra bibliografía”, Letras Libres (enero 2001).

15 Edgar Esquit, “Las visitas pastorales”, en El curato de San Juan Ostuncalco. Tomo 1: Visitas pastorales (1684 a 1930), comp., Rainer Hostnig (Guatemala: Centro de Capacitación e Investigación Campesina, 1993), 5-9.

XX

Otros escritos, de fines del XIX y principios del XX, se situa-ron casi todos en el ámbito de la literatura y el periodismo,16excepción hecha de Vicente Pineda. Su Historia de las subleva-ciones indígenas habidas en el Estado de Chiapas, es parte de la historiografía decimonónica y de la mentalidad porfiriana. Se trata de una serie de cuatro movimientos, cuyo eje unificador es la violencia desplegada por los indios hacia los españoles, a partir de su condición de “salvajes”, al margen de la “civiliza-ción”.17Esta obra quedó cubierta por la sombra de la guerra de castas.

La concentración de investigaciones en Chiapas se explica, en parte, por las condiciones que prevalecieron en México, al menos hasta comenzar los años ochenta del siglo pasado. La ideología y políticas de la Revolución Mexicana, en particular las políticas de gobierno de Lázaro Cárdenas y la fundación del Instituto Indigenista Interamericano en 1940, para sólo mencio-nar dos hechos relevantes, favorecieron el estudio de las culturas indígenas y en particular de sus rebeliones al irse adentrando el proceso colonizador.

Los pioneros fueron Vicente Casarrubias, con Rebeliones indí-genas en la Nueva España, así como Eduardo Flores Ruiz, que ini-ció el análisis de la sublevación de los Chiapas, al momento de la conquista militar del siglo XVI. Otros, como Fernando Castañón Gamboa, primer cronista oficial de Tuxtla Gutiérrez y fundador del Archivo General del Estado de Chiapas, contribuyeron con la recopilación de documentos y, otros más, como Rubén Navarro Castellanos, continuaron escribiendo los primeros ensayos.18

16 Ver Daniel G. Brinton, María Candelaria. An Historic Drama from American Aboriginal Life(Philadelphia: David Mackay, Publisher, 1897). Agustín Mencos Franco, Don Juan Nuñez García (Guatemala: Tipografía El Comercio 1898). Juan Pedro Viqueira, María de la Candelaria: india natural de Cancuc(México: Fondo de Cultura Económica, 1993). Ronald Flores, La rebelión de los zendales(Guatemala: Piedra Santa, 2008). Todos son sobre la rebelión de los tzeltales en 1712. Para ejemplo de artículo periodístico, ver nota 18.

17 Ver Vicente Pineda, Historia de las sublevaciones indígenas habidas en el Estado de Chiapas (México, Chiapas: Tipografía del Gobierno, 1888). La “tercera sublevación” es la de los tzeltales y comprende el Cap. III.

18 Vicente Casarrubias, Rebeliones indígenas en la Nueva España (México: Secretaría de Educación Pública, 1945), 94. Eduardo Flores Ruiz, “El Sumidero, la leyenda de los Chia-pas”, Revista de Cultura Mexicana Abside, vol. XVIII, núm. 4 (1954): 3-23. Publicado también en Jan de Vos, La Batalla del Sumidero.

XXI

La obra de Casarrubias, publicada dentro de la Colección Biblioteca Enciclopédica Popular, de la Secretaría de Educación Pública, abonó a la formación de una conciencia patriótica y contribuyó, junto con otras publicaciones, a “crear la imagen de una sociedad colonial en la cual sólo la amenaza del castigo mantenía una apariencia de orden”.19No obstante, tuvo el mérito de cuestionar el difundido concepto de pax colonial, señalando que en la vida de ese período menudeaban los conflictos y que “la resistencia, la rebeldía y la violencia, fueron prácticas frecuentes, y muy frecuentes, en el nada sosegado ambiente colonial”. Para demostrarlo, presentó una serie de casos, desde las primeras décadas del régimen colonial, hasta sus postrimerías y en diver-sos puntos de lo que hoy es la República mexicana.20

La política del nacionalismo revolucionario no fue ajena a lo que pasaba en Centroamérica por esos años, en particular en Guatemala, donde tenía lugar la llamada Revolución de 1944-1954. Entonces, se fundaron el Instituto Indigenista Nacional y el Seminario de Integración Social Guatemalteca, que publicó las principales obras de antropología que se produjeron en esa década y en las siguientes. Asimismo, en 1951, el Ministerio de Educación del Presidente Jacobo Árbenz Guzmán, dentro de la colección Biblioteca Guatemalteca de Cultura Popular, editó Rebelionesde Casarrubias, con un prólogo de Daniel Contreras, sobre las rebeliones indígenas en Guatemala.21En aquel mismo año Daniel Contreras presentaba su tesis de grado sobre la rebe-lión de Totonicapán, en los Altos de Guatemala.22

Antología de documentos relativos a la rebelión de los chiapanecas, 1524-1534(México: Editorial Katún, 1985). Rubén Navarro Castellanos, “Los tzeltales y sus epopeyas, guerra de castas de 1712”, Diario de Chiapas (septiembre-noviembre, 1958).

19 Felipe Castro Gutiérrez, “Rituals of Defiance: Past Resistance, Present Ambiguity”, en New approaches to resistence in Brazil and México, ed., John Gledhill y Patience A. Schell, 44-62 (Durham: Duke University Press, 2012).

20 Casarrubias, Rebeliones, 22.

21 Vicente Casarrubias, Rebeliones en la Nueva España (Guatemala: Ministerio de Educa-ción Pública, Biblioteca guatemalteca de cultura popular 18, 1951). Dentro de la misma colección se haría la tercera edición de la novela de Agustín Mencos Franco, sobre la rebelión de los tzeltales (1898). Asimismo, notar la semejanza entre los nombres de las colecciones y que ambas incluyeron el concepto de “popular”.

22 J. Daniel Contreras, “Una rebelión indígena en el partido de Totonicapán en 1820: el indio y la independencia” (tesis de Licenciatura, Universidad de San Carlos de Guatemala, 1951).

XXII

Sin embargo, después del golpe de estado de 1954, que inau-guró, casi inmediatamente, una era de gobiernos militares y de injerencia imperialista estadounidense en Guatemala y Centro-américa, el curso de ambos países fue cada vez más contras-tante. En México, uno de los mejores resultados de los estudios antropológicos inclinados hacia la historia fue el surgimiento de una antropología y etnohistoria orientadas localmente, con figuras como Angel Palerm, Pedro Carrasco, Gonzalo Aguirre Beltrán y Guillermo Bonfil. Junto a ellos, otros antropólog@s como Arturo Warman, Daniel Cazes, Margarita Nolasco, Enrique Valencia y Mercedes Olivera produjeron una renovación discipli-naria, desde la Escuela Nacional de Antropología e Historia, el Centro de Investigaciones Superiores del Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Departamento de Antropología de la Universidad Iberoamericana, que, podemos suponer, condicio-naría de algún modo el trabajo de los mexicanistas interesados en conocer las rebeliones indígenas en Chiapas. Según Viqueira (2001), también en años recientes, la convergencia de la histo-ria y la antropología produciría un desarrollo formidable de la historiografía en Chiapas. Es posible que Martínez Peláez haya recogido algo de esas tradiciones.23

Uno de los primeros académicos en ocuparse de la rebelión de los Zendales de 1712, el movimiento rebelde más estudiado en Chiapas, fue Herbert S. Klein,24quien destacó la utilización que hicieron los indígenas de las estructuras civiles y religiosas creadas por los españoles, para sus propios fines subversivos,

23 Ciertos indicios, como la publicación de algunos trabajos de Palerm en Centroamérica, permiten suponerlo. Ver: Nota biográfica de Ángel Palerm por Jorge Alonso en: http://www.ceas.org.mx/index.php/index.php?option=com_content&view=article&id=228:an-gel-palem-vich&catid=36:destacados&Itemid=56

Sí tuvo a la vista algunos textos como: El proto-tzeltal-tzotzil de Terence Kaufman, Cambio y continuidad entre los mayas de Chiapasde Henri Favre y el clásico Rebeliones campesinasde Leticia Reina. Además de varias obras acerca de la guerra de castas en Yucatán. Todas ellas figuran en uno de sus ficheros bibliográficos.

24 Herbert S. Klein, “Peasent Communities in Revolt: The Tzetzal Republic of 1712”, Pacific Historical Review, vol. XXV, California University Press (1966): 247-263. Publicado en español, Herbert S. Klein, “La Rebelión de las comunidades campesinas: la República Tzeltal” en Ensayos de Antropología en la zona central de Chiapas, comp., por Norman McQuown y Julian Pitt-Rivers, 149-170 (México: INI/CONACULTA, 1989). Prudencio Moscoso Pastrana, Rebeliones indígenas en los Altos de Chiapas, (México: UNAM, 1992). También incluye un capítulo sobre la rebelión tzeltal.

XXIII

gracias al relajamiento del gobierno español, sin dejar de lado la forma socio-religiosa de la rebelión. Unos años después, Henri Favre en Changement et continuité chez les Tzotzils-Tzeltalsse ocupó más extensamente de ese movimiento.25Su trabajo fue la principal referencia de Saint-Lú, quién teniendo a la vista algunos documentos del Archivo de Indias y otros materiales claves, se preguntó por el significado histórico de la rebelión. Subrayando el “comportamiento revolucionario” de los suble-vados, encaminado, no a reestablecer sus antiguos modos de religión o gobierno, sino a trasponer el sistema religioso y políti-co-administrativo español en su provecho.26

A diferencia del curso que siguieron los estudios en México, en Guatemala las políticas públicas y la fuerte influencia de la antropología cultural estadounidense dejaron poco espacio para historiar a los mayas en general y sus expresiones de resistencia y rebeldía en particular.27Si a esto se agrega, que las condiciones en que se ha desenvuelto la historiografía en Centroamérica han sido de mucha precariedad material, intelectual y política, se comprende por qué, hasta mediados de los años setenta, los dedos de una mano alcanzaban a contar a los que se habían ocupado de estudiar las rebeliones indígenas de manera siste-mática.28De ahí que Contreras hiciera notar la importancia de emprender estos estudios, señalando que

en [el] trasfondo [de la historia, hallaríamos] forzosa-mente al artesano y al pequeño industrial, al artista y

25 Henri Favre, Changement et continuité chez les Mayas du Mexique; contribution à l’étude de la situation coloniale en Amérique latine, (Paris: Éditions Anthropos, 1971). La primera edición en español es de sólo dos años después por Siglo XXI (México) que, a su vez, como se señaló arriba, fue la consultada por Martínez Peláez. Saint-Lú citó el manuscrito mecanografiado de 1968.

26 André Saint-Lu, “Significado histórico de la sublevación de los indios Zendales (Chiapas, 1712)” Anales de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, núm. 4, (1981): 93-98. Publicado diez años antes en: Actas de Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, 1971. Las cursivas son mías.

27 Lo cual no fue óbice para que autores formados en esa escuela, como Robert Carmack y Ricardo Falla, pronto desentonaran de tal perspectiva. Agradezco a Jorge Arturo Taracena Arriola haber llamado mi atención sobre este asunto.

28 Un buen ejemplo de tales condiciones institucionales fue la ausencia de una escuela de historia en la Universidad de El Salvador, hasta el año 2000.

XXIV

al agricultor, a la clase parda y mestiza […] y, desde luego, a los conglomerados indígenas, los cuales, aunque apartados de los grupos principales de criollos y mesti-zos, no por eso son menos importantes para el estudio completo de nuestra historia […].”29

El triunfo de la Revolución Cubana y la utilización del terri-torio guatemalteco para preparar militarmente la intervención de Estados Unidos a la Bahía de Cochinos, así como los prole-gómenos del régimen oligárquico-militar, que —aun con sus transformaciones—, ha llegado hasta nuestros días, propiciaron el comienzo de la lucha guerrillera en la zona norte del istmo. En los años sesenta enraizaron varias posturas contrarias al régimen. Dentro de los simpatizantes del socialismo, destacaron dos posiciones, siendo una de ellas la que Severo Martínez Peláez asumía en La Patria del Criollo.30

Esta obra contribuyó en mucho a centrar el análisis en las clases sociales y el conflicto histórico que las constituye y repro-duce. Sus críticos, en cambio, resaltaron la importancia de las identidades étnicas y raciales. Este debate se prolongó a todo lo largo de los años setenta,31al mismo paso que se conforma-ban las grandes vertientes del movimiento popular y político, anti-oligárquico y antiimperialista.32La vida académica se vio permeada profundamente por las condiciones económicas, socia-les, políticas, institucionales y de conflicto polarizado, desde Guatemala hasta Nicaragua.33

29 J. Daniel Contreras R., Una rebelión indígena en el partido de Totonicapán en 1820. El indio y la independencia(Guatemala: Editorial Universitaria, 1ra., edición 1968): 25-26. Aaron Pollack, “Reseña Una rebelión indígena en el partido de Totonicapán en 1820. El indio y la independencia” Boletín de la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica, AFEHC, núm.32 (abril 2007).

30 Severo Martínez Peláez, La patria del criollo. Ensayo de interpretación de la realidad colonial guatemalteca, (Guatemala: Editorial Universitaria, 1970).

31 Dialogo entre Severo Martínez y Robert Carmack, acerca de qué es el indio guatemalteco. Escuela de Historia, Universidad de San Carlos de Guatemala, grabación realizada en 1978, cinta magnetofónica, inédito. Transcripción propia.

32 Carlos Figueroa Ibarra, “Ciencias Sociales y Sociedad en Guatemala”, Historia de las Ciencias Sociales en Centroamérica, Revista de Ciencias Sociales Universidad de Costa Rica, núm. 33 (1986):13-39.

33 Ver George Lovell, and Christopher H. Lutz, Historia sin máscara: Vida y obra de Severo Martínez Peláez, (Guatemala: Centro de Estudios Urbanos y Regionales y Facultad Lati-noamericana de Ciencias Sociales, 2009).

XXV

Para ese momento, Martínez Peláez estaba retomando las preguntas que había formulado en La Patria del criollo, acerca de la participación indígena en la independencia y presentaba los primeros avances de su investigación sobre la rebeldía indí-gena en el Reino de Guatemala. Al mismo tiempo, Ricardo Falla y Robert Carmack, como Contreras, presentaban escritos que situaban la rebeldía indígena en los años de la independencia.34En las siguientes décadas las historias acerca de la rebeldía indí-gena en México y Centroamérica irían in crescendo, al ritmo del ascendente movimiento indígena continental.

De modo que, más allá del escaso número de obras publi-cadas, al comenzar la década de los setenta, es significativo constatar, como ya se ha hecho por un par de colegas, que tales condiciones dieron lugar a que la historia tradicional, liberal-po-sitivista, todavía mantuviera una influencia considerable en este campo de estudio35y la ruptura con esa manera de hacer his-toria fuera un proceso paulatino, forzado por los estudiosos de dentro y fuera del área; debido a la necesidad de comprender las causas estructurales de las crisis que han aquejado a sus naciones, en el caso de la mayoría de estudiosos centroame-ricanos, y por el interés de los centroamericanistas, ya fuesen profesores o estudiantes de doctorado de Norteamérica y Europa.

34 Ricardo Falla. “Actitud de los indígenas de Guatemala en la época de la independencia 1800-1850. El problema de los límites entre las comunidades de Santa María Chiquimula y San Antonio Ilotenango” Estudios centroamericanos, Revista de la Universidad Cen-troamericana José Simeón Cañas, núm. 278 (diciembre 1971): 702-718. Robert Carmack. “Motines indígenas en Momostenango en tiempos de la independencia de Guatemala” Revista Estudios Sociales, Instituto de Ciencias Político-Sociales de la Universidad Rafael Landívar, núm. 9 (1973): 49 -66. Contreras, Una rebelión indígena, 1ra., edición.

35 Jean Piel menciona lo siguiente: “La historiografía es un dato reciente. Lo que ha existido es una historiografía contemporánea criolla, de los “linajes”, que parte de la década fun-dadora 1820-1830. Las otras clases no se estudiaron más que por los antropólogos sociales norteamericanos (1940-70). La concepción misma de la disciplina histórica practicada por la elite de historiadores guatemaltecos —por ejemplo, la Academia de Geografía e Historia y la Sociedad de Genealogía— ha permanecido tradicionalmente conservadora o liberal positivista, asentada en una narrativa, en donde solamente los hechos políticos, militares, institucionales y diplomáticoson dignos de ser calificados como históricos. “Tendances historiographiques récentes à propos du XIX siècle guatémaltèque”, Histoire et sociétés de l’Amérique latine, Francia, núm. 2, (1994). Traducción propia. Fecha de consulta (20 de septiembre 2008). Para una crítica relativa al El Salvador, véase a Xiomara Avendaño Rojas, “La independencia en Guatemala y El Salvador: una nueva visión sobre los actores” en Debates sobre las independencias iberoamericanas, ed. , por ManuelChust y José Antonio Serrano (Madrid/Frankfurt: Iberoamericana/Vervuert, 2007), 237.

XXVI

La renovación-innovación de los estudios históricos provino de ambos grupos, como veremos para el caso de las rebeliones indígenas en el periodo colonial.

El panorama historiográfico descrito vale, en términos gene-rales, para el conjunto de países centroamericanos, a excepción de Costa Rica, cuyas condiciones político-institucionales, favo-recieron los estudios históricos desde las primeras décadas del siglo pasado. En suma, el auge de los estudios históricos centro-americanos de las últimas décadas, tiene detrás una situación precaria, de la cual sólo este país queda relativamente fuera. Aunque existen dos trabajos precursores en el estudio de los movimientos indígenas coloniales (Fernández Guardia y López Leal),36ha sido Juan Carlos Solórzano quién se ha ocupado, desde los años noventa, de estudiar la resistencia, la rebelión e incluso las guerras de los indígenas de Costa Rica en la larga duración.37

II. HACIA UNA NUEVA FORMA DE HISTORIAR

Martínez Peláez y otros estudiosos concebían la historia en forma explicativa, por lo que buscaban las causas, lo que los condujo a la construcción de marcos conceptuales y, por lo mismo, a echar mano de enfoques teóricos diversos. En esta perspectiva, cabe incluir a algunos de los autores mencionados párrafos más arriba y a otros como Victoria Reifler Bricker y Murdo J. MacLeod, que estarían al centro del auge de la produc-ción historiográfica sobre la rebeldía indígena en las décadas de los ochentas y noventas.

En las obras mencionadas hasta aquí, ya empezaban a que-dar claramente enunciados los temas, las preguntas centrales, las concepciones del espacio y algunas fuentes indispensables para adentrarse en el estudio de los movimientos indígenas

36 Ricardo Fernández Guardia, Reseña histórica de Talamanca(Costa Rica: Instituto Geo-gráfico Nacional, primera edición 1918). Carlos Roberto López Leal, Una rebelión indígena en Talamanca: Pablo Presbere y el alzamiento general de 1709, (tesis de Licenciatura, Universidad de San Carlos de Guatemala, 1973).

37 Véase la nota 65 aquí, en donde aparecen las referencias de todas las obras de Solórzano Fonseca.

XXVII

coloniales con más amplitud y profundidad. La participación de los indígenas en la independencia, por ejemplo, fue destacada por Contreras, que propuso considerar las “protestas, motines y rebeliones” indígenas como parte del descontento popular que sirvió de fondo a la independencia, en Guatemala y en América.38

Victoria Reifler Bricker, develó que la dimensión étnica con-centraba gran parte de la conflictividad, que a su vez llevaba a las sublevaciones. MacLeod consideró desde el principio de sus estudios esta dimensión, pero también anotó determina-das características estructurales de las relaciones económicas y étnicas, entre indios y españoles y entre la propia elite hispana y llamó la atención hacia las consecuencias de los cambios polí-ticos, demográficos y económicos.39Varios de estos aspectos habían sido estudiados por él mismo y Martínez Peláez, años antes.40Promediando la década de los setenta, este último empezó a construir un marco interpretativo general para estu-diar las manifestaciones violentas de la rebeldía indígena.41Así, estos tres últimos autores, principalmente, se constituyeron en un puente hacia una nueva forma de historiar la rebelión.

La obra de Martínez Peláez cuestionó la visión prevaleciente, que suponía una tranquilidad colonial y la vocación “civilizato-ria” de la política hispana. El proceso de estudiar la sociedad colonial lo condujo a estudiar la problemática de las rebeliones. Algo semejante ocurrió a otros, no muchos. Entre ellos, justa-mente, Bricker y MacLeod.42Los tres abonaron a la hipótesis de

38 Contreras, Una rebelión, ver capítulo cuarto.

39 MacLeod, “Motines y cambios”.

40 Ver Martínez Peláez, La patria del criollo. Murdo MacLeod, Historia socio-económica de la América Central Española, 1520-1720(Guatemala: Editorial Piedra Santa, 1980).

41 MacLeod presentó una iniciativa semejante años después en: “Indian Riots and Rebe-llions in Colonial Central America, 1530-1720: Causes and Categories” en Columbian Consequences. The Spanish Borderlands in Pan-American Perspective, ed., por David Hurst Thomas, vol. 3, 375-387 (Washington y Londres: Smithsonian Institution Press, 1991).

42 Victoria Reifler Bricker. “Les insurrections des mayas: la pensée sauvage”, Actes du XLII Congrès International des Américanistes, vol. III (1978): 33-43. Victoria Reifler Bricker, The Indian Christ, the Indian King: The Historical Substrate of Maya Myth and Ritual, (Texas, University of Texas Press, 1981). Murdo MacLeod, “Motines y cambios en las formas de control económico y político: los acontecimientos de Tuxtla, 1693” (confe-rencia presentada en Segundo Coloquio Internacional de Mayistas, Campeche, 12-21 agosto,1987). Publicada años más tarde en Mesoamérica, núm. 28, (1994). Juan Pedro Viqueira, Mario Humberto Ruz, eds., Chiapas.Los rumbos de otra historia, (México: Instituto de Investigaciones Filológicas, CIESAS, UNAM, 2004): 87-102.

XXVIII

un modelo de rebelión para el área maya en su conjunto; una gran región que —junto con el Alto Perú— se caracterizó por una muy difícil implantación de las reglas administrativas y fiscales impuestas por la corona castellana y la Iglesia católica; que se expresó, de manera muy particular, en la búsqueda de formas organizativas comunes para resistir esta dominación.

A Martínez Peláez le interesó estudiar las expresiones de rebeldía indígena del Reino de Guatemala en su conjunto —más allá del área maya— y enfocarlas desde el punto de vista de la violencia colonial. De ahí el imperativo de buscar un modelo explicativo, teórico y metodológico, cuyos alcances quedaron planteados en Motines de indios.43Se pueden enumerar sus aportaciones de la siguiente manera: 1. Mostró de manera con-tundente la pertinencia e importancia de estudiar los motines de indios, para un mejor entendimiento de la situación colonial global; 2. Por lo anterior, contribuyó notablemente a que muchos otros investigadores se ocuparan del tema, en algunos casos para contraponer su visión a la de él; 3. Propuso una manera de definir y conceptuar al indio, diferenciándolo del nativo; 4. No sólo concibió al indio como un producto colonial, sino también al motín como un efecto estructural y, por lo mismo, concomi-tante y recurrente;445. Vio la necesidad de estudiar no sólo un

43 Severo Martínez Peláez, Motines de indios. La violencia colonial en Centroamérica y Chiapas, (México: Universidad Autónoma de Puebla, Cuadernos de la Casa Presno 3, 1985). En los siguientes años, se hicieron consecutivas reimpresiones de esta obra en Guatemala, sin introducir las múltiples correcciones que requería esa primera y única edición, quedando además inconcluso el trabajo que se anunciaba en el plan general de la obra. Una nueva edición se le encomendó a Coralia Gutiérrez Álvarez y Ernesto Godoy Dárdano, al fallecer Martínez Peláez, en 1998. La reedición quedó terminada en 2003. En ella se corrigieron los errores ortográficos, tipográficos e imprecisiones de fechas en esa primera edición, previo cotejo en el Archivo General de Centroamérica. Asimismo, se le incorporaron observaciones hechas por el propio autor, de puño y letra; se le dotó de algunos elementos comprensivos —como mapas, cuadros, cronologías y tres tipos de índices—, así como de notas explicativas de terminología y contexto. Este trabajo fue entregado, desde aquel año, al Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, a F&G Editores, en Guatemala y a la Vda. de Martínez Peláez, con quienes se tenía el convenio para su publicación. Sin embargo, de manera unilateral, por intereses que no se han hecho públicos hasta ahora, esta nueva versión finalmente fue desautorizada para su publicación.

44 La categoría de indio como resultado de la situación colonial fue planteada también por Guillermo Bonfil Batalla en su artículo “El concepto de indio en América: una categoría de la situación colonial” Anales de Antropología, Revista del Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM, vol. 9 (1972): 105-124. Asimismo, la de motín, como conse-cuencia estructural del propio régimen, quedó planteada por algunos como Saint-Lú, “Significado histórico”, 1981, y Macleod, “Indian Riots and Rebellions”, 1991.

XXIX

motín sino varios y analizarlos en conjunto, por lo que debió ampliar la delimitación espacial, administrativa, institucional y política, así como analizarlos en la larga duración; 6. Como consecuencia de lo anterior supuso la necesidad de comparar cada movimiento, de acuerdo a los factores que intervinieron como causas, a las circunstancias, instrumentos y protagonistas que los posibilitaron, así como a los límites que se imponían a sus alcances, especialmente aquellos asociados a la represión del propio régimen colonial, y a las huellas que todo ello dejaba en la subjetividad y en la memoria colectiva. Todo lo cual, a su vez, lo llevó a distinguir entre motín y rebelión.

Así, según Martínez Peláez, el primero fue la forma de vio-lencia india más frecuente, se desarrollaba generalmente dentro de los límites del pueblo y con ella se pretendía aminorar los excesos de las autoridades civiles y eclesiásticas. La rebelión suponía la concertación entre varios pueblos, para enfrentar al régimen colonial y, en algún modo, reivindicar su autonomía.

MacLeod va a coincidir con Martínez Peláez en caracte-rizar la violencia indígena como respuesta a los excesos en la explotación y, por lo tanto, como parte estructural del régimen colonial. Los indígenas recurrían a diversas manifestaciones de fuerza —hasta el asesinato de los oficiales—, porque se había rebasado el nivel “normal” de explotación por parte de los españoles y la situación se había vuelto intolerable.45La idea de una normalidad hasta cierto punto aceptada, será desarrollada posteriormente por otros autores, como se verá más adelante en este mismo capítulo.

A Victoria Reifler Bricker46también le interesó el tema de las rebeliones. De sus exploraciones acerca de la mentalidad indígena resultó una de las obras más importantes para com-prender la rebeldía, en particular en el área maya (Chiapas, Guatemala y la península de Yucatán). Bricker sostiene que, en los movimientos que ella estudió intervinieron factores

45 MacLeod, Indian Riots and Rebellions, 381-382.

46 Reifler Bricker, Les insurrections des mayas.

XXX

económicos, políticos y sociales, pero como ya había ocurrido en el pasado, esas causas variadas se concentraron en el con-flicto étnico, en la oposición irreductible entre los intereses del grupo ladino dominante y los intereses y aspiraciones del grupo indígena maya. La obra de Bricker contribuye a develar dos aspectos cruciales: el cemento que unificó a los rebeldes fue la religión y los movimientos se representaron por medio del mito y el ritual. De ahí que la autora descubra que en los ritos y dramas indígenas del carnaval y la Semana Santa se simbolizan acontecimientos históricos efectivamente ocurridos, pero difíciles de reconocer a primera vista, porque aparecen mezclados, trastocados en el tiempo y el lugar y también los personajes que los representan; estos sucesos dramatizados tienen en común el conflicto étnico.47

A Martínez Peláez se le ha criticado por su concepción del indio como “producto colonial”, sin considerar que sus ideas no sólo respondían a una inquietud teórica, sino, y principalmente, a sus convicciones políticas y a las propias condiciones históricas de América Latina, en los años sesenta y setenta. Las resonancias de la Revolución Cubana estimularon la discusión acerca del cambio político y social, en particular acerca de cuáles serían sus fuerzas motrices.48

Desde fines de la década de los sesenta se buscaba conocer el potencial revolucionario de los indígenas, motivación intelectual que se mantuvo en las siguientes dos décadas y se revela, por ejemplo, en el título que Henri Favre, dio a un trabajo suyo en 1978.49De ahí las preguntas que se formularon, de si éste podría ser sujeto revolucionario y de si el conflicto social debía interpre-tarse en términos de lucha de clases o de enfrentamiento étnico —mestizo vs indígena—, debate que en Guatemala transcendió a la discusión académica; una de las más importantes fue la

47 Enrique Florescano. “La versión indígena de la historia” Nexos(noviembre 1989): 227-254.

48 Ver Ana Lorena Carrillo Padilla. “Debates latinoamericanos en La Patria del Criollo”, en La primavera en la memoria. Historia y política en Severo Martínez Peláez, coord., Coralia Gutiérrez Álvarez, 91-126 (México: Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”-BUAP, 2020). Para una síntesis de la crítica a Martínez Peláez.

49 “A propos du potentiel insurrectionnel de la paysannerie indienne: opression, aliénation, insurrection”, Actes du XLI Congrés International des Américanistes.

XXXI

sostenida entre Martínez Peláez, por un lado, y Carlos Guzmán Bockler y Jean-Loup Herbert, por el otro.50Ni una corriente ni la otra incorporaron la dimensión que privilegiaba su oponente, al menos en esos momentos. Así, como señala Taracena Arriola: “el rico debate entre Martínez Peláez y el dúo Herbert-Guzmán Böckler se vio empañado por prejuicios mutuos, que no permi-tieron ver el diálogo dialéctico que en el caso de Guatemala hay entre clase y etnia”.51

Martínez Peláez, había venido trabajando el tema de la inde-pendencia y uno de sus objetivos era dilucidar si las “sublevacio-nes de indios” (así las llamó entonces), habían sido “movimientos de independencia” y aclarar también, si “los del último periodo colonial tenían algún vínculo con el proceso […] que culminó en 1821”. Las preguntas que orientaban su investigación, esta-ban dedicadas, casi todas, a la relación entre motines e inde-pendencia, a saber: ¿Existe alguna relación entre los motines y los movimientos de independencia en general? ¿Es posible considerar los motines como movimientos de emancipación, de independencia local o regional, concebida ésta por los indios de manera propia y peculiar? En caso de que los motines ocurridos en la segunda década del siglo XIX hubiesen tenido relación con el proceso político que culminó en septiembre de 1821, ¿fueron conscientes los indios de dicha participación o fueron instru-mentos manipulados por grupos cercanos al poder? En el caso de que no hubiera habido intención de independencia en los motines ¿qué perseguían entonces los indios al manifestarse violentamente, en todas partes y en todo tiempo, contra sus opresores?; ¿Obtuvieron algunas ventajas por medio de sus acciones violentas?52

50 Martínez Peláez, La patria del criollo. Carlos Guzmán Böckler, y Jean Loup-Herbert, Guatemala: una interpretación histórico-social, (México: Siglo XXI Editores, 1970). Son las obras de referencia del debate. También ver nota 31.

51 Comunicación del historiador Dr. Jorge Arturo Taracena Arriola.

52 Martínez, Motines de indios, 9. Edgar Esquit. “Rebeliones y motines: sobre la (in) visibi-lidad y la heterogeneidad de las identidades políticas mayas en la historia y el presente” en Motines y Rebeliones indígenas en Guatemala. Perspectivas historiográficaseditado por Ana Lorena Carrillo Padilla, 115-156 (México: BUAP-Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”, FLACSO, primera edición 2015). El autor ha citado tales preguntas a modo de epígrafe al inicio de su artículo.

XXXII

Otro indicador de las condiciones sociales y políticas en las que Martínez Peláez produjo su obra —y que aquí se han tratado de describir a vuelo de pájaro— es que, en 1977, cuando se publicó en Chiapas La Zublevación de los Zendales, hacía ya varios años que trabajaban allí algunos que adscribían a la teología de la liberación —entre ellos el obispo Samuel Ruiz, el investigador social Andrés Aubry y el historiador Jan de Vos— y se iniciaba la formación de lo que llegaría a ser el Ejército Zapatista de Libera-ción Nacional. En Guatemala, otras organizaciones semejantes habían empezado a contar con muchos indígenas dentro de sus filas; la organización político militar había conseguido más soli-dez que en Chiapas, estando más claramente orientada hacia un levantamiento armado.53Estos acontecimientos vinieron a sumarse a otros que, durante toda la década de los ochenta, influyeron en la re-conceptualización de su objeto de estudio y específicamente de sus ideas sobre el indio.

En 1978 Martínez Peláez reconoció que, Robert Carmack tenía razón al señalar que en La patria del criollose presen-taba “un indígena muy sumiso, muy conformista con lo que el régimen español quiso”. Tres años más tarde, a propósito de la guerra que se vivía en Guatemala, aceptó que la incorporación de los indígenas a

un movimiento iniciado por sectores medios avanza-dos y populares no indios. […] requisito indispensable para el desarrollo y triunfo de la revolución popular en Guatemala [… que] parecía totalmente imposible […hacía poco más de una década, ya estaba] ahí, [era…] una realidad.

Al comenzar la década de los ochenta, Martínez Peláez seguía escribiendo acerca de cómo las lealtades étnicas se iban erosionando en los pueblos debido a la estratificación social y al propio conflicto derivado de ella, pero ya admitía lo complejo

53 Agradezco a Aaron Pollack el haberme sugerido marcar estas diferencias entre Chiapas y Guatemala.

XXXIII

de la interrelación entre etnia y clase, entre “raza” y cultura en el proceso social guatemalteco.

A diferencia de La Patria y de textos como “Racismo y análisis histórico en la definición del indio guatemalteco”, en donde, en sus propias palabras, había “sobrestimado el factor económico”, en 1981 señalaba que, aunque las consecuencias del desarrollo capitalista de las últimas cuatro décadas del siglo XX en Guatemala, habían producido:

[…] la proletarización acelerada de amplios sectores indios, [que a su vez habían…] sido factor determinante de una creciente disposición para incorporarse a formas violentas de lucha con proyectos políticos avanzados, [no se podían…] suprimir de golpe ni totalmente ciertas cargas ideológicas y psicológicas que son sedimentos de procesos seculares muy complejos; […] Hay poderosos motivos para conjeturar que […] no va ser suficiente el principio político que incorporar en lugar eminente las reivindicaciones étnicas al programa revolucionario. Tampoco bastará la confianza puesta en que los tra-bajadores no indios –los ladinos– vinculados cada vez más a los indios por la función económica común en el trabajo salariado, abandonaran prejuicios y hábitos de discriminación arraigados desde siglos. Por tal razón concluía: […] el conocimiento de los procesos configu-rados de etnias y clases en el país, y particularmente el conocimiento de la Historia del indio y de sus luchas pasadas, ha de servir, a través de diversas mediaciones, para enriquecer la visión que indios y ladinos pobres tienen de sí mismos, de sus relaciones con el pasado y en las condiciones completamente nuevas del presente.54

De acuerdo con lo que se ha venido exponiendo, ya en estos años, Martínez Peláez aceptaba que en Guatemala la categoría

54 Coralia Gutiérrez Álvarez, “El estudio de la rebeldía indígena según Severo Martínez Peláez” Bajo el Volcán, núm.19, año 12, (septiembre 2012, febrero 2013): 65. La cita es de Severo Martínez Peláez.