Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
El Imperio de las Preguntas quedó derrumbado cuando los bárbaros de las Respuestas irrumpieron esgrimiendo productos de neuronas perfumadas, hermosos, mas no inocuos, ni incoloros, ni inodoros, hijos de la nueva violencia. La Revolución de la Lógica, en su cíclica resurrección, intentó recuperar el agónico terreno arrebatado, debilitada, difusa, maltrecha, tarde llegó, con armas oxidadas y arcaicas, hazmerreír del colectivo, con defensores vacilantes, tartamudos por el miedo.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 35
Veröffentlichungsjahr: 2023
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
El Imperio de las Preguntas quedó derrumbado / cuando los bárbaros de las Respuestas irrumpieron / esgrimiendo productos de neuronas perfumadas, / hermosos, mas no inocuos, ni incoloros, ni inodoros, / hijos de la nueva violencia.
La Revolución de la Lógica, en su cíclica resurrección, / intentó recuperar el agónico terreno arrebatado, / debilitada, difusa, maltrecha, tarde llegó, / con armas oxidadas y arcaicas, hazmerreír del colectivo, / con defensores vacilantes, tartamudos por el miedo.
Nadie y yo
© 2023, Miriam Sánchez Perdomo
© 2023, Ediciones Oblicuas
EDITORES DEL DESASTRE, S.L.
c/ Lluís Companys nº 3, 3º 2ª
08870 Sitges (Barcelona)
ISBN edición ebook: 978-84-19246-67-7
ISBN edición papel: 978-84-19246-66-0
Edición: 2023
Diseño y maquetación: Dondesea, servicios editoriales
Ilustración de cubierta: Héctor Gomila
Queda prohibida la reproducción total o parcial de cualquier parte de este libro, incluido el diseño de la cubierta, así como su almacenamiento, transmisión o tratamiento por ningún medio, sea electrónico, mecánico, químico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin el permiso previo por escrito de EDITORES DEL DESASTRE, S.L.
www.edicionesoblicuas.com
Dedicatoria
NADIE Y YO
Nadie y yo
Lucha de poder
Disociados
LO Y YO
Mal de muchos
Contradicción
Pretensiones del ridículo papel
Confesión
Un problema visual
Desde el balcón
Respuestas
La luz
EL-OTRO / ELLA-OTRA Y YO
Algarabía
Canción de cama
Allí…
Orificios
Pichilito y los buitres
Al tapicero
Pertenecer
Pide…
Cita entre 5 y 6
Hielo y calor
Atlas
Alfombra
ÉL Y YO
Tu última cena
La autora
Si creer en Dios no es fácil,
creer en los humanos aumenta la dificultad.
Por eso, agradecida estoy hacia dos seres
que han apostado por esta obra:
José Luis Zerón, poeta oriolano, por asumir ser mi tutor, y
Roberto Vázquez, mi primo, paciente lector de mis rarezas
e inversor a fondo perdido.
Si estas huellas limpian parte de mi trayectoria,
mi dedicatoria amorosa a mis hijas Mayra, Andrea y Sofía,
por sus intentos para entender mis osadías y desvaríos.
A mis amigos, familia de la vida, a los de aquí y a los de allá,
por nunca ausentarse en mis altos y numerosos bajos,
dedico este emotivo esfuerzo, en particular, a la leal Filomena Almarcha, compañera de recitales, por animarme a publicar, y a los esposos Castelló Cerda, impulsores de mi integración y apego actual.
Por el legado ibérico de su riquísimo idioma,
agradezco a España permitir a mi mentalidad caribeña
expresarse y ser leída en castellano.
Cuando crees que nada te sorprende,
Nadie te sorprende. Aunque en persona no conozco a Nadie,
Le tengo más admiración que a Alguien,
Por aquello tan absurdo que escucho por doquier:
«No eres Nadie», lo que es obvio y evidente,
Pues él es él y yo aún indago… ¿Quién soy?
Jeremías en 1.8 afirma con contundencia
«No le tengas miedo a Nadie».
En verdad, no se lo tengo.
Mas podría ser un vehemente chismoso,
Del que provecho podría sacar,
Porque Nadie me lo dijo,
Pese a mis intentos de deducirlo yo.
Infiero su afán de protagonismo,
Cuando en público se presenta, según cuentan,
Agitando voz y manos, todo lo que tiene:
«¡Soy Nadie para todos, mucho gusto, es un placer!».
Exquisito, sin duda, debe ser, pues con frecuencia escucho:
«Esto no le gusta a Nadie» y yo, por si su confianza gano,
Confirmo que, en efecto, del montón Nadie no es.
¿Será posible que, sin saberlo, Nadie me ama?
Entro en casa y pregunto:
¿Nadie me llamó? «Nadie te llamó», contestan.
Descubro esa contradicción, ya que también sospecho,
Algo bien conocido, como que Nadie me espera.
¡Tiempo de soledad decidida, que quieren comparta con él!
Entonces, para irritarlo, le grito y Nadie me responde,
habituado a escurrir su cara, del misterio su estrategia,
Quizás porque ninguna tenga, quizás por respirar dolor.
Yo prefiero creer en Nadie que creer en Alguien,
sin caer en inútil debate sobre infidelidad.
Sin embargo, no quiero parecerme a Nadie,
Aunque sé que existe y está en acecho.
Mi egoísmo no deseo compartirlo con Nadie,
Suficiente debe de tener con el suyo y parece que lo disfruta así.
El mío, nació conmigo y lo uso para sobrevivir sin Nadie.
