Niebla (nivola) (Edición resumida) - Miguel de Unamuno - E-Book

Niebla (nivola) (Edición resumida) E-Book

Miguel de Unamuno

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Beschreibung

Niebla, publicada en 1914 y subtitulada nivola, relata la peripecia de Augusto Pérez, quien al enamorarse de Eugenia descubre que su vida es materia de ficción. La trama, casi esquemática, sirve para pensar libre albedrío, identidad y muerte. Unamuno rompe la ilusión con diálogos socráticos, monólogos y la escena en que Augusto se enfrenta al autor en Salamanca. El perro Orfeo habla. En plena Generación del 98, la obra desafía el realismo. Miguel de Unamuno, ensayista, novelista y rector de Salamanca, hizo de la inquietud su programa. Obsesionado por fe y duda, ansia de inmortalidad e identidad personal, y lector de Kierkegaard, concibió la nivola contra el psicologismo naturalista. El clima tras el 98 y sus debates públicos sobre libertad de conciencia y sentido de España nutren la audacia formal y el filo existencial de este libro. Recomiendo Niebla a lectores que buscan una ficción que piensa y obliga a pensar. Es ideal para seminarios de teoría literaria y filosofía de la existencia, y para todo curioso de la metaficción. No promete aventuras, sino lucidez, ironía y una perplejidad fértil que perdura más allá de la última página. Quickie Classics resume obras atemporales con precisión, preserva la voz del autor y mantiene la prosa clara, ágil y legible: destilada, nunca diluida. Extras de la Edición enriquecida: Introducción · Sinopsis · Contexto histórico · Biografía del autor · Análisis breve · 4 preguntas de reflexión · Notas editoriales.

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Veröffentlichungsjahr: 2026

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Miguel de Unamuno

Niebla (nivola) (Edición resumida)

Edición enriquecida. Diálogos filosóficos y existencialismo español en narrativa introspectiva: autor y personaje entre realidad, ficción y tensión metafísica.
Introducción, estudios, comentarios y resumen de Valentina Hernández
Editado y publicado por Quickie Classics, 2026
EAN 8596547891550
Quickie Classics resume obras atemporales con precisión, preserva la voz del autor y mantiene la prosa clara, ágil y legible: destilada, nunca diluida. Extras de la Edición enriquecida: Introducción · Sinopsis · Contexto histórico · Biografía del autor · Análisis breve · 4 preguntas de reflexión · Notas editoriales.

Índice

Introducción
Sinopsis
Contexto Histórico
Biografía del Autor
Niebla (Nivola)
Análisis
Reflexión
Notas

Introducción

Índice

Entre la libertad de inventarse a sí mismo y la obediencia a un destino que parece dictado desde fuera, esta obra sitúa a un hombre que, al enamorarse de manera súbita, comienza a sospechar que su vida tal vez no le pertenece del todo, que sus decisiones resbalan como pasos en la niebla, que la pasión y la conciencia se entrelazan como voces que lo llaman y lo contradicen, y que cada gesto íntimo —amar, dudar, elegir, renunciar— puede ser a la vez acto y apariencia, impulso propio y eco ajeno, desafío y rendición ante un orden que nadie nombra con claridad.

Niebla, de Miguel de Unamuno, publicada en 1914, se ofrece como una nivola, término con el que el autor bautizó su experimento narrativo para apartarse de la novela realista de su tiempo. Su marco es la España urbana de comienzos del siglo XX, un espacio de cafés, tertulias y paseos donde las convenciones sociales pesan, pero dejan resquicios al ensueño. Inserta en el horizonte intelectual de la llamada Generación del 98, la obra comparte su impulso de examen crítico y existencial del país, aunque lo canaliza hacia un territorio íntimo y literario, atento a las encrucijadas del individuo y a la fragilidad de su voz.

El punto de partida es sencillo y fecundo: un hombre de vida acomodada y hábitos solitarios, movido por un arrebato al cruzarse con una joven, decide cortejarla y descubrir qué significa realmente amar. A partir de ese impulso, el relato se despliega como una investigación de sí mismo que avanza entre conversaciones, monólogos y escenas cotidianas cargadas de doble fondo. La experiencia de lectura combina la inmediatez de una comedia sentimental con un trasfondo de interrogación filosófica constante. Nada es rimbombante: la prosa es clara, puntuada por ironías sutiles, y el ritmo alterna pasos ligeros con pausas de reflexión intensa.

Unamuno construye una voz narrativa próxima y caprichosa, que invita a entrar en la mente del protagonista y, a veces, a observarlo con una distancia cómplice. Los diálogos se vuelven escenarios de ideas tanto como de afectos, y los soliloquios revelan una conciencia que duda, juega, se contradice y busca. El tono fluctúa entre lo humorístico y lo grave, con cambios que sorprenden sin quebrar la continuidad. Hay un deliberado juego con las convenciones del relato, una autorreflexión sobre lo que se cuenta y cómo se cuenta, que ensancha el horizonte de la novela sin romper el pacto básico con el lector.

La obra explora preguntas decisivas: qué lugar ocupa la voluntad ante fuerzas que nos superan, qué es la identidad cuando se mira en los espejos del deseo y del lenguaje, y hasta dónde llega la responsabilidad de elegir. El motivo de la niebla actúa como metáfora de la percepción incierta: ver es siempre adivinar contornos, y los sentimientos no aclaran, sino que espesan la atmósfera. Se examinan también las máscaras sociales del amor, la ilusión romántica frente al cálculo, la soledad como refugio y como abismo. Todo comparece con naturalidad, sin tesis cerradas, en una trama que piensa mientras avanza.

Leída hoy, Niebla ilumina tensiones muy contemporáneas: la búsqueda de autenticidad en medio de guiones sociales, afectivos y laborales que parecen ya escritos; la presión de los relatos que otros hacen de nosotros, desde la esfera íntima hasta lo público; la fragilidad de las decisiones en entornos saturados de información. También resulta actual su mirada sobre el amor como experiencia que revela, pero a la vez distorsiona, quiénes somos. Y su reflexión sobre la autoría y la forma literaria dialoga con prácticas actuales de autoficción y de ruptura de géneros, mostrando que la conciencia crítica puede habitar en la novela.

Esta introducción invita a entrar en un libro que, sin alardes técnicos, exige del lector una atención creativa: cada escena pide ser escuchada como experiencia y como pregunta. La nivola de Unamuno no busca la evasión, sino la compañía incómoda y fecunda de la duda, y por eso resulta tan perdurable. En su aparente sencillez sentimental late una arquitectura pensada para hacernos pensar, y ese latido mantiene el interés de principio a fin. Quien se asome a sus páginas encontrará una historia de enamoramiento y vacilación, pero también un laboratorio de conciencia donde la literatura pone a prueba la vida.

Sinopsis

Índice

Niebla (1914), subtitulada Nivola por Miguel de Unamuno, inaugura una forma narrativa deliberadamente esquiva entre novela y ensayo. Su protagonista, Augusto Pérez, es un joven acomodado y ocioso, huérfano y sin oficio definido, que vive en una ciudad española entregado a divagaciones sobre el yo, el tiempo y la voluntad. La rutina anodina de sus paseos y lecturas se ve impregnada de un humor grave, casi paradójico: nada parece ocurrir y, sin embargo, en su conciencia bullen preguntas urgentes. En ese clima de introspección y juego intelectual, el relato prepara el terreno para un conflicto afectivo que encenderá, a la vez, su vida y su pensamiento.

El desencadenante llega cuando Augusto, durante uno de sus paseos, repara en Eugenia, una joven independiente que despierta en él una fascinación inmediata. La visión se convierte pronto en una idea fija: amar es, para Augusto, una tarea que lo salva del tedio y le ofrece una causa. Comienza a seguir el rastro de Eugenia, a informarse sobre su vida y a buscar pretextos para acercarse, mientras convierte la imagen de ella en espejo de sus propias ansias. Entre cartas, tropiezos y frases pensadas más para sí que para la destinataria, su cortejo adquiere un tono entre cómico y trascendente.

Eugenia, musicista y trabajadora, carga con responsabilidades familiares y con la disciplina de quien se ha hecho a sí misma. Su situación económica y su horizonte vital no encajan con las fantasías abstractas de Augusto, y además existe en su entorno una relación amorosa previa que condiciona decisiones y lealtades. El contraste entre la idealización del enamorado y las urgencias prácticas de ella introduce tensiones: promesas, malentendidos y tiempos distintos para entender qué significa elegir. Unamuno muestra, sin estridencias, cómo la psicología de los protagonistas se moldea por contratos sociales, dinero y orgullo, elementos que sitúan el deseo en una arena concreta.

Alrededor de Augusto orbitan figuras que funcionan como coro y contrapunto. Víctor Goti, amigo y escritor, discute con él sobre el arte de narrar y sobre cómo la ficción puede desnudar la verdad mejor que la crónica de hechos. El propio Augusto sostiene parlamentos memorables con su perro, Orfeo, convertidos en ejercicios de lógica afectiva donde se tantean el libre albedrío y la obediencia. Criados y conocidos opinan, aconsejan, advierten. Estas voces le devuelven a Augusto su imagen deformada y, a la vez, lo empujan a seguir adelante, como si el pensamiento necesitara del azar cotidiano para probar sus hipótesis íntimas.

El cortejo se intensifica con visitas, favores y propuestas que quieren traducir en gestos lo que Augusto argumenta en su fuero interno. La presencia de un rival celoso y las necesidades materiales de Eugenia sitúan la historia en una encrucijada de conveniencia, orgullo y afecto. Cada intento de avanzar abre un nuevo pliegue de duda: ¿se ama a una persona real o a un concepto? ¿Cuánto hay de voluntad y cuánto de costumbre en la decisión de unirse a alguien? El relato administra malentendidos, silencios y pequeños desafíos con un vaivén entre comedia y esbozo trágico, sosteniendo siempre la ambigüedad.

Fiel a la etiqueta de nivola, la obra avanza menos por peripecias que por diálogos y soliloquios que disecan ideas en movimiento. La trama se adelgaza para poner en primer plano la conciencia: aquí pensar es actuar. Se difuminan las fronteras entre narrador, personaje y lector a través de guiños autorreferenciales y cambios de tono que sacan a la superficie el artificio literario sin romperlo. Unamuno explora así la posibilidad de que la vida de Augusto sea, al mismo tiempo, experiencia y experimento, y que el relato funcione como laboratorio de nociones sobre identidad, destino, fe y escepticismo.

Con el vínculo ya tensado, se acumulan los plazos y las exigencias de definición. Se barajan compromisos formales, se ponen condiciones y se tantea el precio de renuncias posibles. Eugenia afirma su voluntad y reclama ser vista más allá del papel que Augusto le asigna en su drama personal. Él, por su parte, se debate entre obedecer a un impulso que siente propio y reconocer que lo arrastra una corriente mayor. Busca consejo en quienes le rodean y en sí mismo, y empieza a sospechar que la vida que lleva podría ser un escenario donde otros poderes deciden el curso.

La crisis existencial culmina cuando Augusto, llevado por la necesidad de saber si elige o es elegido, intenta ir a la raíz de su propia historia. El relato ensaya entonces un movimiento inesperado hacia el plano de quien crea y de quien es creado, y hace de ese contacto una interrogación sobre el poder, la responsabilidad y los límites de la libertad. Sin detallar resoluciones, basta decir que este tramo obliga al protagonista a medir su deseo de amar contra la posibilidad misma de existir por cuenta propia, y que de ese enfrentamiento brota una lucidez tan perturbadora como inevitable.

Niebla permanece vigente por la intensidad con que funde relato amoroso y filosofía práctica en un dispositivo literario que se mira a sí mismo. La figura de Augusto encarna la pregunta por la autonomía del individuo en sociedades que presionan, miradas que idealizan y relatos que encuadran. El libro sugiere que amar puede ser conocerse o perderse, y que la voluntad necesita contrastarse con límites para saberse libre. Como experimento narrativo, abrió camino en la literatura española del siglo XX y, como fábula intelectual, sigue invitando a leer la vida con sospecha creadora, sin clausurar del todo sus interrogantes.