Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
Cuando somos adolecentes y nos queremos comer al mundo, estamos plenamente seguros de lo que debemos hacer de cuales son los pasos a seguir para alcanzar el éxito. Pero luego cuando nos enfrentanmos al mundo real descubrimos en realidad cuan poco preparados estamos. De alli nacen muchas de las frustraciones de nuestra vida adulta. Este libro es la hoja de ruta hacia una vida consciente y plena en la que desarrollaremos todo el potencial que tenemos para poder cumplir nuestros sueños y metas.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 284
Veröffentlichungsjahr: 2021
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
No somos tan diferentes
© Armando Iachini 2021
© Cámara de Editores 2021
© Derechos Reservados
Espacio Duida
P.O. Box 490097 FL 331678
Telf: (1)(305) 554 8609
Key Biscayne - USA
Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida ni almacenada en ningún sistema de grabación, ni transmitida de manera alguna, así sea por medios electrónicos, mecánicos, de fotocopiado, de grabación o cualquier otro, sin el previo consentimiento por escrito del propietario de los derechos de autor.
Primera Edicion: Agosto 2021
ISBN: 978-980-7964-00-5
Depósito legal: MI2021000364
Diseño y diagramación
Peterssendesign.com
Diseño de portada: Susana Santos
Fotografía del autor: Oriana Milu Lozada
Diseño de lámina representación del Sistema: Alessia Iachini
Armando Iachini
www.armandoachini.com
Instagram: @nosomostandiferentes2020 | Facebook: nosomostandiferentes
Impreso en Venezuela por Gráficas Lauki
Diseño epub:Hipertexto–Netizen Digital Solutions
Pasaje de
No somos tan diferentes
Armando Iachini
Es posible que este material esté protegido por copyright.
La vida está hecha de etapas por las cuales debemos transitar desde el mismo momento en que somos concebidos hasta que podemos ver qué tan importante es ir superando cada una de éllas de la mejor forma posible. No es algo sencillo, aunque parece tan natural y suele ocurrir sin darnos cuenta. Ya de por sí nacer es un milagro, apenas superar la etapa en la que damos el primer respiro es un triunfo. Vivir una vida larga, lo más.
De cada etapa de la vida hay que sacar lo mejor. Pero para lograr esto debemos visualizar cada peldaño a escalar, saber cuál es y donde está. Una vez lleguemos allí debemos visualizar el otro y luego el siguiente y así, hasta ir avanzando con el transcurrir del tiempo.
Para mí, llegar a esta etapa de mi vida representa entre otras cosas la constante búsqueda de producir y superarme profesionalmente más y más, pero pensando también en ir construyendo el legado que quiero dejar a las generaciones que me siguen, a mis hijos, sobrinos y jóvenes en general. Escribir este libro siempre lo vi como el peldaño siguiente que visualicé, el inicio de otra etapa, donde ya con mis canas, que no son precisamente de viejo, sino de experiencias, alcance de metas, sabiduría y aprendizaje que me ha ido dejando el transcurrir de la vida.
Estoy eternamente agradecido. Me siento afortunado y satisfecho de haber podido vivir mi vida tal como se presentó: con necesidades, dificultades, logros y triunfos, altos y bajos, angustias y alegrías. Me siento feliz de vivir en este mundo a plenitud. Agradezco haber tenido unos padres maravillosos: Pasquale y Grazia, rígidos y exigentes que me dieron todo, incluso lo que no había. Unos hermanos: Antonio y Gabriel, insuperables, amigos y compañeros, aliados incondicionales. Mi esposa María Andreina, hermosa compañera, pilar de apoyo. Mis hijos: Alessia, la Reina de Todos, tal como la llamaba mi papá, su Abuelo Pasquale; mi hijo Armando, mi símil masculino, de igual signo acuario, gran entusiasta del arte y la música al igual que yo. Agradezco a mis socios, con los que he podido construir y desarrollar juntos infinidad de proyectos, unos fallidos y otros con éxito. También contar con una gran familia que me apoya a toda prueba y me brinda amor y respeto. Agradezco tener tantos buenos amigos y estar rodeado y acompañado siempre de gente bella y especial. Finalmente, agradezco a Dios por esta vida, la que he sabido vivir, querer, apreciar y disfrutar, desde su más absoluta sencillez hasta su complejidad.
Presentación
Capítulo I
La naturaleza humana lleva al progreso
Potenciando al individuo
Venciendo el temor
Capítulo II
El sistema
Grupos de poder
El sistema financiero (La banca)
El sistema educativo
Los medios de comunicación y la publicidad
Las iglesias
El Estado
Los Panamá Papers nos pueden enseñar sobre el sistema
En profundidad
La otra lección
Capítulo III
¿Cómo prepararnos?
La formación
¿Entrar al mercado laboral?
Fortaleza personal
Hacer algo extraordinario
Capítulo IV
¿Cómo emprender?
Reputación crediticia
Formar un equipo de trabajo
Motivarlos
Dominio
Autonomía
Misión
Darles las herramientas para hacer lo correcto
Juzgar los resultados y las intenciones de los demás
Enfrentarnos a nuestras propias deficiencias
Celebrar los éxitos
Ganarse a los clientes
Ser un mensch
Presentarse, venderse, hacer una imagen propia
Hacer la torta más grande
Posicionarse, crear el propio prestigio
Capítulo V
El mundo en que vivimos
México: un país extraviado
Luces y sombras de la esperanza brasileña
El desafío asiático China/ Corea del Sur/ Japón/ Taiwan
¿Qué pasa con China desde el punto de vista geopolítico?
El caso de Corea del Sur
El milagro chileno
La apertura y la microeconomía
Era democrática
En 2019 estudiantes se revelan
¿Que resolvió el Foro de Sao Paulo en Caracas sobre Chile?
Estados Unidos: imperio, ley y decadencia
La primera república exitosa
Las dos caras de Estados Unidos
La guerra y la difícil neutralidad
La lucha por los derechos civiles
Décadas 1960-1980
La crisis de los misiles
Guerra de Vietnam
El programa espacial
Los años de Jimmy Carter
La elección de 1996 y su secuela política
Acecha el terrorismo
Elecciones del año 2000 y la guerra contra el terrorismo
La elección presidencial de 2004
Donald Trump
Elecciones igual a confrontación
Un coloso que muestra sus cicatrices
El 6-E que modificó la historia
Paz en la transmisión de mando
Poderes institucionales y poderes reales
¿Qué ha hecho este sistema con nuestras vidas?
El sueño americano
La llegada del outsider
¿Qué papel podrían cumplir esas empresas en el sistema norteamericano
Venezuela: el país (a veces) posible
¿Somos el país más hermoso del mundo?
Capítulo VI
La responsabilidad empresarial
Capítulo VII
¿Cómo lograr ver un gigante invencible?
Notas al pie
Al nacer en la década de los 60, sabía que si estudiaba, me esforzaba y ahorraba, tenía un futuro productivo y feliz. Hoy, cuando alcanzamos 20 años del siglo XXI, las personas y, fundamentalmente, los jóvenes, tienen una gran inquietud respecto a su futuro. Todo parece dominado por el nihilismo1. Fruto de la perpetuidad del hombre moderno frente a los vertiginosos cambios que ha vivido el planeta en los últimos años y que han modificado nuestra forma de comprender el entorno y de asirnos a la realidad.
Anteriormente, cuando salíamos de la universidad u obteníamos un título de doctor, licenciado o técnico nos esperaban ofertas laborales que, con trabajo, disciplina y formación, nos permitían aspirar a una vida mejor y construir familia y bienestar. Esa época ha pasado. El mundo es cada vez más rápido y avasallante. La tecnología, aunque nos informa e interconecta rompiendo fronteras, nos hace correr el riesgo de aislarnos y ser más impersonales. La economía se maneja con una rapidez inaudita que nos impide, por su vertiginosidad, velocidad y frenetismo, visualizar el progreso y la prosperidad.
Pareciera que estamos ante la disyuntiva de montarnos en un veloz tren que circula a toda máquina o quedarnos atrás y ver cómo el mundo nos pasa por encima. Frente a estas opciones, algunos han respondido con la desesperanza, entregándose a la anomia y quedándose de brazos cruzados.
Hoy es común escuchar a jóvenes hablar con un enorme desencanto del mundo que los rodea, un lugar que ya no les da respuestas, incluso, parece no valorarlos demasiado. Médicos, arquitectos, ingenieros, comunicadores, administradores o técnicos superiores se preguntan si valió la pena el esfuerzo de estudiar y graduarse. Toda la energía y la perseverancia en su juventud, parecieran en su adultez, atadas a un trabajo sofocante, viviendo al día y lidiando con la vida.
Al llegar a mis sesenta años de vida, con experiencia empresarial y social, que me permitió relacionarme, escuchar inquietudes y puntos de vista de amigos y colegas, de economistas, banqueros, políticos, estudiantes y profesionales, así como de obreros y trabajadores provenientes de mis relaciones laborales y de participación en foros y congresos en diversas áreas, aunado a la lectura de libros referidos al análisis de situaciones de la vida, economía y filosofía, me llevaron a ver la evolución del mundo y a sentir que compartía muchas ideas con personas cercanas.
Con frecuencia me veía respondiendo preguntas como ¿Qué piensas? ¿Qué crees que va a pasar? ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué debemos hacer? Desde entonces, comencé a considerar compartir las respuestas y opiniones. No estaba seguro cómo hacerlo, si a través de un libro o en foros y reuniones, pero sí consciente de que tenía que ordenar mis ideas.
Parto del conocimiento de la vida, del día a día, no necesariamente, académico y teórico, pero sí, cargado de la experiencia vivida, de la intuición, del manejo de información y del análisis de la vida práctica, que suele ser muy cercana a los sucesos que acontecen a nuestro alrededor. Ello ha contribuido a que sea previsivo, a escudarme, llevar un paso adelante y ayudarme en nuestras acciones.
Décadas de actividad económica al frente de mis empresas me han dejado momentos que formarían un buen anecdotario, pero que al trascender, en realidad conforman un cumulo de aprendizaje que podría ser de utilidad a personas alrededor del mundo que, aunque no estén en mi red de contactos, podrían tener las mismas inquietudes y que, en algunos casos, estarían agobiadas por no tener claro cómo montarse en el frenético tren.
Aclaro que no es un texto académico, no por desprecio a la academia. Más bien, podría leerse como un testimonio personal. Las ideas, por muy complejas que sean, pueden ser difundidas en un lenguaje llano y cercano a la gente, a fin de que puedan entenderse en forma directa. Mi obra no busca ser un manual o decirles qué hacer. Se trata de compartir concepciones e inquietudes porque también he sentido inseguridad e incertidumbre ante el camino que ha tomado el mundo. Preciso entenderlo para poder vivir en él, pero si la meta es muy ambiciosa, que por lo menos, esté mejor preparado en el entorno para desarrollar mi potencial y alcanzar mejor calidad de vida.
La condición natural del ser humano es la evolución. Al ser competitivos, buscamos mejorar cada día para convertirnos en ganadores y alcanzar el progreso. Aun siendo todos seres humanos, tenemos distintas condiciones. Entre ellas, la raza, religión, condiciones físicas, entorno socio cultural y nivel socioeconómico, entre otros. Somos seres humanos pensantes, pero también discurrimos en formas diferentes aun cuando tenemos como fin una naturaleza de progresión constante.
En el mundo moderno algunos parecieran ser conformistas y han preferido no hacer nada. ¿Por qué? ¿Cómo se suprimió una de las características del ser humano que es evolucionar? La respuesta podría ubicarse en que esa actitud ha sido provocada por el sistema en que vivimos, que pareciera estar diseñado para que renunciemos a nuestras potencialidades y nos integremos como piezas en un engranaje, que repite la misma función hasta su desgaste, sin posibilidad de cambiar o evolucionar.
Considero, en primer lugar, que el sistema tiende a aislar a las personas. La tecnología nos coloca solos frente a una pantalla que nos separa unos de otros. Nos incomunica con el entorno más próximo y de nuestros problemas cotidianos. Poco a poco vamos perdiendo nuestra capacidad de comunicar, compartir, dialogar o discutir. Va disminuyendo la habilidad para interpretar, analizar y decodificar los mensajes que recibimos a diario, que en ocasiones, nos hacen daño al vendernos antivalores y convertirnos en compradores impulsivos, mutantes del sistema.
En segundo lugar, nos hace conformistas. El sistema aniquila la capacidad de interpretar la realidad circundante con criterio crítico. Nos vamos acostumbrando, nos rendimos y aceptamos la reducción de nuestra naturaleza.
En tercer lugar, nos convierte en consumistas. No es que alguien compre mucho porque tiene y gasta dinero. Al contrario, se trata de quien tiene poco y dilapida más de lo que gana, vive al límite de sus necesidades y derrocha con poco criterio y sin planificación.
Esta actitud la observo, principalmente, en adolescentes. Hay un impulso natural en jóvenes que salen del liceo con ganas de estudiar. Se esfuerzan en la universidad durante los primeros años. Es probable que tengan un trabajo a medio tiempo, pero a medida que empiezan a avanzar en sus estudios, los va invadiendo la duda.
Antes, sabía que después de la universidad venía un empleo. Mi principal preocupación era si encontraría un trabajo en una buena compañía, en una transnacional o en una gran empresa. Mi brega era obtener las mejores calificaciones para lograrlo. Era la meta más inmediata que podía tener. Después, me haría camino con más formación y experiencia.
Ya no es posible. Ahora, los jóvenes perciben que, probablemente, no consigan ese buen trabajo. Podría, quizás, ser un empleado mal pagado, subvalorado y hasta maltratado. Su realidad es que saldría a un mercado de trabajo empobrecido, en un mundo que lo mantendría dependiente, aislado y con solo sus necesidades básicas cubiertas, si tuviera suerte.
En estas circunstancias sus posibilidades de crecimiento son pocas. Pronto tocará techo y eso lo saben los estudiantes universitarios por lo que es probable que, en plena formación, comiencen a desmotivarse, a desanimarse o al menos, a convertirse en presas de incertidumbre respecto a qué va a ser de ellos cuando cumplan este ciclo. Y si se suma la falta de recursos, podrían en algunos casos, conducirlos a la deserción en sus estudios, agravando la situación personal, lo que ocurre en muchos países.
Desde niños les dijeron que estudiar, trabajar, ahorrar y ser honrados es el deber ser de las personas, por lo que es posible que los jóvenes sientan desesperanza o rabia al percatarse de que esa no es su realidad. Pueden sentirse frustrados o estafados. Han sido arrojados a un mundo en el que eso no es suficiente. Probablemente de pensar y actuar como “el deber ser” los coloca en un estado de indefensión ante las dificultades que tienen que afrontar.
Puede ocurrir que si alguna persona tiene suerte y consigue un buen trabajo, pasará sus días sirviendo a los sueños de otros. Le asignarán una actividad que, probablemente, realizará bien, pero sus habilidades creativas y el impulso de su progreso natural se estancarán. Como dicen los deportistas: músculo que no se ejercita, se atrofia. El cerebro es similar a un músculo que requiere mantenerse activo. En paralelo, en su vida laboral comenzará a pagar impuestos, y entre los directos e indirectos, podrán pecharle hasta la mitad de su salario. Se incluye también un seguro de pensión por vejez, vehículo y vivienda, entre otros.
Del mismo modo, adquirirá una tarjeta de crédito y una deuda en un banco para pagar la casa y el vehículo, luz, agua y condominio, entre otros. Paulatinamente gastará su dinero en satisfacer sus necesidades básicas. Dejará su ingreso salarial, bonos laborales y utilidades para honrar sus compromisos con los bancos acreedores, compañías de seguros e impuestos al Estado. Así se dará cuenta a final de mes, que el dinero percibido no le alcanza para cumplir con todas las obligaciones.
Todo esto sucede mientras el tiempo transcurre y los hace mayores, más viejos, más lentos. En consecuencia, es factible que esta persona se mire al espejo y, cual conejillo de Indias, se descubra dando vueltas en un laberinto del cual no saldrá, pero que le da la ilusión de estar en constante movimiento, aunque no sea cierto. La realidad es que está estancado.
“Existe una conocidísima fábula para mostrar nuestra dificultad de adaptación a los cambios incrementales; aquellos que no son súbitos. Incluso, se dice muchas veces que está basada en probados experimentos. Hay dos autores, realmente solventes (a ambos los considero maestros), que la publican en dos de sus libros: Primero fue Peter Senge, en La Quinta Disciplina y, algunos años más tarde, Manfred Kets de Vries, la incluyó en Life and Death in the Executive Fast Lane”.2
“Si echamos una rana en una olla con agua hirviendo (a veces dicen agua muy caliente), esta salta inmediatamente hacia fuera y consigue escapar. En cambio si ponemos una olla con agua fría (a veces dicen temperatura ambiente) y echamos una rana esta se queda tan tranquila. Y si a continuación empezamos a calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona sino que se va acomodando a la temperatura hasta que pierde el sentido y, finalmente, morir achicharrada”.3
Estoy persuadido que esto se debe a que los batracios tienen la habilidad de modificar la temperatura de su sangre para que se adapte al entorno. Por lo tanto, la rana podrá hervirse hasta morir y nunca se dará cuenta de ello.
Lo mismo ocurre con el ser humano. Las personas tenemos algo llamado resiliencia4, que es la destreza para habituarnos al entorno, por muy rudo que sea. Es más sencillo acostumbrarnos si se impone en forma progresiva. Es la manera en que el sistema va medrando nuestro impulso natural hacia el progreso. Es más bien, una lenta involución hacia el estancamiento, el conformismo y la anomia.
Podría pensarse que la intención es acabar con el progreso, igualar a todos, eliminar la competencia. Es la conclusión que el sistema quisiera que tuviéramos, pero es imposible porque sería transgredir la naturaleza misma del ser humano.
Las utopías igualitarias, en cualquiera de sus formas, (comunismo, socialismo, socialismo del siglo XXI, democracia, fascismo, maoísmo, progresismo, la izquierda, la derecha, la centroizquierda, la centroderecha, dictadura y hasta la llamada democracia participativa, así como las religiones, entre ellas, la ortodoxa y el feminismo) tienden a igualar a los seres humanos en su condición socioeconómica.
Además, esas tendencias político-filosóficas, usadas por nuestros representantes y líderes políticos, son simples etiquetas que persiguen lo mismo: el poder y el control del Estado y de la sociedad. No somos tan diferentes, aunque esas retóricas intentan vendernos el ideal de diferencia. Lo que logran, es igualarnos hacia abajo, propiciando sociedades más sumisas y empobrecidas.
Nuestra naturaleza es andar hacia adelante y evolucionar. Lo contrario es una empresa condenada al fracaso. Al final, no importa el nombre que se le dé al movimiento políticofilosófico. Se trata de un sistema perverso que nos persigue, oprime, controla cada vez más y crea súbditos.
Creo que la respuesta adecuada es entender el sistema, conocerlo para subvertirlo, fomentar la individualidad y desarrollar nuestro potencial al máximo. Usarlo para el beneficio personal, orientarnos a un mundo en el que haya un menor Estado, menos impuestos, trabas y control de las personas. Mientras, debemos subsistir y progresar.
Los seres humanos tenemos enormes potencialidades. Somos creativos, curiosos, inquietos, artísticos, científicos. Desde el principio de los tiempos nos ha fascinado el mundo que nos rodea. Nos hemos hecho preguntas y logramos las respuestas. Nos propusimos ir a la luna y lo hicimos. También nos habíamos propuesto salir de la órbita terrestre y lo realizamos. Mucho antes a unos hombres se les ocurrió que podíamos imitar a los pájaros en su vuelo y así nació el avión.
El motor de combustión, la electricidad, las vacunas, la televisión, Internet, las comunicaciones y la ciencia; absolutamente todo lo bueno del mundo ha surgido del ingenio humano y de nuestra naturaleza, de la ancestral necesidad de evolucionar. Somos los humanos, a diferencia de los animales, los únicos seres del planeta que hemos decidido que el entorno es mejorable. Por lo tanto, nuestro desafío no es acabar con ese impulso sino potenciarlo. Ahora bien, precisamos saber cómo lograrlo.
Si bien los líderes tienen la responsabilidad de construir un mundo que nos haga más libres, que ponga menos trabas a los individuos, a las personas nos corresponde darle rienda suelta a nuestra capacidad creativa y generar conocimiento. Falta mucho por hacer, pero podemos comenzar por desprogramarnos, quitarnos de la cabeza el chip que nos lleva a pensar que encontrar un trabajo es lo principal que tenemos que hacer. Urgimos emprender, armar proyectos, ser creativos, innovadores y visionarios.
Si en algún momento tuviste el ímpetu de cambiar el mundo o, por lo menos, de no seguir al pie de la letra las reglas impuestas, es probable que hayas sido el raro de tu grupo. Desafortunadamente, suele ocurrir que quien ve más allá de la realidad actual que le ha sido impuesta es etiquetado como raro, freak,5 extraño, osado, inconformista o loco. Nadie te va a decir visionario, genio o adelantado a tu tiempo. El sistema ha creado una presión social que nos hace creer que todo lo que no se adapta a él, tiene algún problema. La verdadera complicación es adaptarse y entregarse al sistema, al conformismo, por lo que te invito a que seas el loco, el inconformista, sin ningún rubor al respecto.
Mi segundo llamamiento es a que pierdas el miedo. ¿Temes al fracaso? El descalabro sería vivir como un zombi toda la vida. Pagar deudas, cumplir rutinas desgastantes, vegetar para los demás. Eso sí podría ser frustrante.
Entiendo los temores. Algunos son naturales, otros inducidos. El hecho de que te llamen el loco es una forma de sembrar vacilación. En este caso, podría referirme a la prevención al rechazo social, a quedarte sin dinero (Vives al día y eso te genera inseguridad), a quebrar, a no convencer a nadie o a lo desconocido.
No existen fórmulas infalibles para vencer el miedo, pero hay que dar el primer paso para dominarlo, dado que “es una emoción caracterizada por una sensación desagradable, provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso, pasado”6. Los psicólogos dicen que no hay una sola forma de vencer el miedo y ofrecen algunas fórmulas para abordarlo. La primera, es no huir del miedo, aceptarlo y enfrentarte a él. “Lo mejor que puedes hacer es actuar y no dejarte llevar por tus instintos. Y para conseguirlo, piensa fríamente en la situación en la que te encuentras y después decide qué pros y contras te puede aportar a lo que te estás enfrentando”7.
Esto quiere decir, que comiences, al menos, con la actividad más sencilla, que te llevará a la segunda y cuando te veas en el espejo, encontrarás que lo lograste, sin siquiera darte cuenta.
“Todo camino por más largo que sea, comienza con el primer paso”8, como dice un popular proverbio chino. El primer paso, evidentemente, es el más difícil. Algunos pueden creer que hay que estar en determinado estado o situación para darlo. Aguardan el momento correcto y lo cierto es que si lo esperamos no llegará nunca. El estado ideal para comenzar las cosas no existe y se puede perder la oportunidad para realizar un sueño o la posibilidad de comenzar a construir un proyecto.
Es probable que te frenes en el primer paso por dudas e inseguridades, pero el caso es que te puedes encontrar en el laberinto del hámster, que está en constante movimiento. Cuando se tiene como mascota, en su jaula o hábitat se le suele poner una rueda para hacer ejercicios, pero siempre está en el mismo sitio. Mientras esperas el momento, el tiempo corre y no cumples tus metas. Lo que estás haciendo es adaptándote al sistema, entregándote para al final, no hacer nada.
He fracasado muchas veces al empeñarme de determinados caminos que resultaron fallidos. No me arrepiento de haberlos tomado porque los fiascos enseñan muchas cosas. De pronto creía que era de una manera y al avanzar, descubrí que era de otra. Además, de haber aprendido respecto a las personas o a la actividad, en sí misma, la experiencia me sirvió como lección para otra oportunidad. El fracaso no existe. Si se aprende algo, no es un fracaso. Solo se fracasa cuando se tiene una vida gris, dedicada a algo que te consume y desmoraliza. Pero, si te arriesgas, lo intentas y te lo propones, lo lograrás. Cada golpe, cada fallo será una estación de aprendizaje.
Mi padre fue un gran hombre. Su legado de enseñanzas aún está vigente. Me decía que cuando cayera, me levantara y siguiera sin temor ni arrepentimientos, buscando superar lo ocurrido sin perturbarme el progreso y la evolución.
¿Cómo va a ser un fracaso, una vida llena de experiencias que me hizo crecer?
Estoy consciente que es muy importante estar informados, entender el sistema, adquirir conocimientos, ser precavidos, responsables y serios en todos los ámbitos. Es decir, ser el mejor individuo posible. Eso te ayudará.
En los próximos capítulos profundizaré en estos temas. No obstante, es preciso estar persuadidos que el mundo sigue su curso. No se va a detener por nosotros. Si nos paralizamos, nos subyugará. Así que adelante, a vencer el miedo. Lo peor que nos puede pasar es que nos llevemos algunos golpes que nos harán aprender y, aunque algunas personas no lo vean, es un éxito. Nos hará mejores personas y nos guiará al progreso.
Lupus est homno, homino non homo, quom qualis sit non novit.
Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro.
Leviatán, Thomas Hobbes
¿Qué es el sistema? ¿Es un ente o una confluencia de factores? En principio, lo entiendo como un ecosistema que tiene como eje central al hombre y a la sociedad, alrededor de la cual existen instituciones o entes que afectan su vida en los ámbitos de la educación, las finanzas, su capacidad y su forma de progreso.
Se trata de grupos de poder como pueden ser las grandes corporaciones, la banca, el sistema educativo, las iglesias, los medios de comunicación, los líderes políticos e incluso, el Estado.
Su origen económico es relativamente pequeño. Son élites poderosas que controlan el mundo en lo financiero, corporativo, mediático, filosófico, cultural y político. Han existido siempre, desde que el mundo comenzó a desarrollarse durante los imperios, el feudalismo y las colonias, pasando por la era industrial hasta nuestros días. Todo gira a su alrededor. Están conformadas por grandes corporaciones, bancos, gobiernos, mafias e iglesia, que funcionan bajo patrones y cánones ya preestablecidos.
En la actualidad, las élites se mantienen a la sombra. Pocos conocen dónde están y cómo actúan. Por ejemplo, si te gusta un artista popular y compras una canción, detrás de él, pudieran estar uno o dos grupos de esas élites que controlan la producción discográfica mundial. Igual pasa con los alimentos, medicamentos, ropa, tecnología, deportes y medios de comunicación, entre otros. Es poco lo que acontece al margen de estos grupos.
Puede ocurrir, que al analizar algunos conflictos, resultan ser solo enfrentamientos entre grupos que estarían peleando por parcelas de control en el mundo económico. Cuando observamos una aparente lucha existencial feroz entre políticos o grupos sociales, lo que hay detrás es una guerra de grupos de poder, los cuales utilizan a los políticos y estos, a la sociedad, algunas veces, por razones pueriles.
Algunos expertos definen el funcionamiento de los grupos de poder, como corporativismo. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española da dos acepciones. La primera dice es “Doctrina política y social que propugna la intervención del Estado en la solución de los conflictos de orden laboral, mediante la creación de corporaciones profesionales que agrupen a trabajadores y empresarios”. La segunda, lo refiere como “un grupo o sector profesional, actitud de defensa a ultranza de la solidaridad interna y los intereses de sus miembros”.
En efecto, el corporativismo es lo que permite la existencia y el poder de esos grupos, quienes defienden a toda costa sus intereses sin tener en cuenta la justicia o las implicaciones a terceros. Realizan alianzas entre ellos, siendo la más importante con el Estado y sus gobernantes, a quienes procuran controlar así como a otros sectores que afectan nuestras vidas. Además, impiden que sus verdaderos rostros sean conocidos, sus tentáculos y menos su origen.
Un buen ejemplo fue el escándalo de la Federación Internacional de Fútbol, FIFA, institución que en sus estatutos prohíbe cualquier intervención de los estates financiers de sus países miembros. Incluso, de existir una intervención o intromisión de cualquier tipo, es causal de expulsión del país. Sus finanzas son desconocidas y privadas, pero es sabido, que manejan mucho dinero. Esta área del deporte es tan lucrativa, que el Barcelona Fútbol Club, en Barcelona, España es una de las principales entradas de dinero en la región, por encima de otros sectores productivos. Las transacciones de futbolistas se cuentan entre las más millonarias operaciones que se ejecutan por persona alguna. Una gran tajada de este negocio se maneja tras bastidores. No todo el dinero es para el jugador. Buena parte es para rebajar impuestos, dado que se han creado leyes especiales de excepciones para descontar tributos a ciertos jugadores de algunos clubes, en algunos países tales como España e Italia. Todo esto ocurre a la sombra.
En la Copa del Mundo, la Copa América, la Eurocopa, Liga de Campeones u otras competencias, lo último que pensamos es en la operación económica. Más bien, observamos elementos positivos como la unión de razas, la sana competencia, la hermandad entre países, la alegría, la diversión y el orgullo nacional, cuando es nuestro país el que compite.
Pocos conocen que detrás existe un negocio millonario, de competencia entre poderes económicos, que a través de sobornos obtienen desde el puesto en la federación, derechos de transmisión, sedes, privilegios de ciertos países hasta el manejo de arbitraje de los juegos y compra de votos, como se han revelado algunos casos conocidos, entre ellos, en Italia, en el que se generó un escándalo en las televisoras privadas, que competían para obtener los derechos de transmisión del fútbol italiano, Copa del Mundo y Liga de Campeones, sin dejar de hablar de la venta de juegos por parte de jugadores y árbitros.
En esta guerra hubo cruces de relaciones, manejos de intereses, pagos millonarios y demás corruptelas con el objetivo de favorecer a las grandes mafias en el gran negocio de las apuestas que existen en todas las disciplinas y competencias deportivas de las que nadie habla. De los grandes centros de apuestas y las bancas de apuestas clandestinas que manejan millones de dólares. Es como si no existiera este fenómeno en el mundo.
Este telón cayó. Luego de las investigaciones realizadas por el gobierno de Estados Unidos, la FIFA se reveló como una telaraña, en la que estaba involucrado su presidente, ex jugadores y presidentes de la Federación de Fútbol de algunos países, quienes vendieron su voto a fin de favorecer alguna prebenda, como la sede de la Copa del Mundo. Esto no sorprendió a nadie. Así funciona el sistema.
Si hay algo que funciona a la perfección es el sistema financiero internacional. Si no lo conocemos y no tenemos cuidado, puede afectar nuestras vidas, en lo que la banca desempeña un papel importante. Es casi imposible estar a su margen. Nos puede ayudar a crecer, requerimos de ella para evolucionar por lo que debemos prepararnos sobre el tema.
No se puede iniciar un negocio sin una cuenta bancaria y sin un préstamo. Es necesario para el futuro crecimiento y una buena reputación. Para tener una vida modesta, es ineludible una pequeña cuenta bancaria y una tarjeta de crédito. Desde luego, si la aspiración es la riqueza, es casi imposible sin entrar al sistema financiero y bancario.
Esto tiene su origen desde el mismo momento del nacimiento de la banca. Contrario a lo que se cree, tiene mucho que ver con las ansias de control y del manejo del dinero de los ciudadanos por parte de la banca y del Estado.
En sus inicios, las personas practicaban el trueque de bienes y servicios. Luego, se creó la moneda como forma de pago, mediante metales acuñados y eran muy apreciadas las monedas de oro tanto por su durabilidad y alto valor para usos monetarios y no monetarios. Se utilizaban para fines religiosos, pagos de ornamentación, esculturas y cuadros, entre otros.
Antes también se utilizaron los lingotes (Barras de oro o plata no acuñadas) que presentaban serias desventajas como medio de pago por su manejo, transporte y peso. Los equipos de prueba para garantizar su calidad no siempre estaban disponibles en el sitio de intercambio. La adulteración del peso y la clase del metal introdujeron un costo implícito de transacción.
Acuñar monedas era la solución para los problemas que generaba el uso de los lingotes como dinero, lo que marcó el ingreso del Estado en asuntos monetarios. Se creó la moneda fiduciaria representada en un papel especial de ciertas características y diferente valor, cuyo esquema ha continuado hasta hoy, con ciertas variables para nuestros males. El sello real era impreso sobre este papel y sobre un trozo de metal que certificaba un determinado peso o pureza del metal.
Aunque acuñar monedas representaba un avance importante, continuaban registrándose algunas desventajas. Entre ellas, la posibilidad de que el dinero fuera robado durante su traslado o almacenamiento, los costos de transporte y la ausencia de un retorno en la forma de intereses sobre las monedas. Sobre todo, la imposibilidad del Estado de asumir el control de los ingresos de las personas y el cobro de impuestos por cuanto no se podía constatar la realidad de sus ganancias.
Surgió la idea y la necesidad de crear un lugar donde resguardar el dinero, un banco9, en el que las personas se vieran obligadas a guardar su capital y este les prestaría un servicio de buen resguardo. Así no solo se resolverían los problemas mencionados, sino que el Estado adquiriría el control sobre los recursos de las personas. Ahora, el cobrador de impuestos, sabía cómo, dónde y cuánto tenía cada individuo de la región.
Así se logró un mejor control fiscal. El Estado y la banca adquirieron poder sobre los ciudadanos. Por supuesto, no ocurrió de la noche a la mañana, llevó años de variaciones, ajustes y adaptación hasta llegar al actual sistema financiero.
Los bancos modernos no son, exactamente, un calco de los que dieron origen al término. En la actualidad, no solo son intermediarios de las operaciones monetarias. También lo son de los convenios de crédito, colocaciones a plazo fijo, transacciones de compraventa de papeles, divisas y operaciones bursátiles, en general, junto a casas de bolsa, sociedades de corretaje, compañías de seguro y, prácticamente, en toda institución o ente financiero en el que circule dinero en el mundo. En algunos casos, la banca de hoy es más poderosa que el mismo Estado y, en principio, crearon una alianza para controlar a los ciudadanos.
