No son sueños - Andrés Hübner Mandiola - E-Book

No son sueños E-Book

Andrés Hübner Mandiola

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Beschreibung

En este poema el autor comparte imágenes de sueños nacidas del inconsciente profundo, vetas hacia una interioridad de carácter mítico u "objetivo", donde la palabra consabida por el consciente personal sufre el accidente llamado poesía. Al aproximarse el sueño a la visión, surge un hablar poético como emergencia de la relación entre este y aquella dimensión desconocida. El verseo asiste como posibilidad de un diálogo entre lo insondable y la interioridad, resultando un panorama de los movimientos del alma donde llaman recuerdos más antiguos y originarios que las vivencias terrenas despertando añoranzas de a ella volver.

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Seitenzahl: 32

Veröffentlichungsjahr: 2024

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No son sueños

Andrés Hübner Mandiola

PRIMERA EDICIÓN Septiembre 2024

Editado por Aguja LiterariaNoruega 6655, dpto 132 Las Condes - Santiago - Chile Fono fijo: +56 227896753 E-Mail: [email protected] Sitio web: www.agujaliteraria.com Facebook: Aguja Literaria Instagram: @agujaliteraria

ISBN: 9789564091297 

DERECHOS RESERVADOSNº inscripción: 2024-A-8762Andrés Hübner MandiolaNo son sueños 

Queda rigurosamente prohibida sin la autorización escrita del autor, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, incluidos la reprografía y el tratamiento informático

Los contenidos de los textos editados por Aguja Literaria son de la exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan el pensamiento de la Agencia 

TAPAS 

Diseño de tapas: Jimena Cortés 

Índice 

Dedicatoria

No son sueños

Agradecimientos

Escribir aquí la dedicatoria,alineada a la derecha y con los saltos de línea que corresponda

Quiero agradecer a María José y mis cuatro hijos por el amor y alegría que irradian, bendición en fortaleza y ternura. Al monje John Campbell por su fe, oración y compañía, bendición de un corazón inflamado en Dios. 

A mis padres Andrés e Isabel por su apoyo, cariño y perseverancia. A mi hermano Pablo, Tomás y Pedro, por su afectiva comprensión y aliento. 

También a mi amigo Rodrigo Sánchez, por su amor a las raíces y el cavernario mar en su pupila.

Agradezco al equipo de Aguja Literaria el profesional acompañamiento que ha realizado para la materialización de las obras y el valor pedagógico que han tenido en mí como escritor, especialmente mi editor Alfredo Gaete Briseño, quien, en virtud de su larga y amplia experiencia y atenta comprensión de los textos, ha facilitado la sedimentación de nuevos criterios reflexivos en el campo literario

No son sueños 

Estuviste en los salones grandes

donde nadie había

objetos sobre la alta mesa talantes

hacia adentro ardían.

Pasas de un salón al otro despacio

mayor va siendo la amplitud

 más palpable un invisible zarpazo

el grito terrible no sale a luz.

¿Morada de quién donde caminabas?

No supiste porque no sabes de espacios

tu vanidad declaraba que por una vena te vaciabas

 fijando el atardecer en sentimientos de ocaso.

Acaso el mármol fuera severo y castigara…

nada

tu semblante iba sin cara

aunque quisieras no llorabas.

Leones corrían de un lado a otro sobre baldosas

la terraza boca cerrada entre pilares a cada extremo

 no miraste tal sino de mariposa

  torpe vuelo acuñando esperanza en el deseo.

Cuántos ojos que me acompañarían se retiraron

fueron por un baño de luz en solitaria cascada de arcoíris

los míos fijos en soledad abandonaron

terrores abrieron la tristeza del iris.

La puerta blanca en plena tarde apareció

advertido de no cruzar

tarde porque todo aconteció

antes de por ella salir a hablar.

Los caminos adentro se realizan

luego, cualquier detalle puede ser señuelo del recuerdo

confundimos cuanto anuncia

con lo que sobrevive entre lo muerto.

Andaba por una explanada interminable de hielo

acompañado por ese amigo resentido ignorándose enemigo

día y noche despertaban desde el gélido suelo

produciendo el mismo efecto, lo sombrío.

El tiempo letargo exquisito

andar bulto y acomodo

indiferente si precito

no había recodo. 

Castillo blanco, el negro, la casa de luces apagadas

horizonte cubierto por una ola trocado inmenso fuerte…

nadie podría ofrecer una secuencia asegurada

al recuerdo vivo todo le es patente. 

Sé de aquella blanca construcción escarpando la noche

entrar como espectros que no veo

el cielo gruesa telaraña azabache

escaleras móviles y alocadas hacen juego.

Una se desbroza de tal conjuración,

 empotra contra la pared derecha del recinto

veo la dama blanca sin dilación

bajando a paso nevecinto

níveo movimiento, pero no alado

a tono de conformación consonante

el carácter de su mentón me ha señalado

por donde bajaba sube y voy soñante.

En este segundo piso de varias puertas

no atino a cuál hizo ingreso

abro algunas como quien apuesta

encuentro cosas de las que mejor regreso: