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Federico Fabregat Vidrio (1975), escritor y cineasta mexicano, se encuentra en el bosque de diversa área de pensamiento. En Oda al simulacro el autor reflexiona sobre la esclavitud hacia dios (en minúscula), la pureza de la muerte y el poder de los sueños. El estudio, la decadencia y el trabajo se basan en el costo de la voz y el riesgo, así como el rendimiento irrelevante. El libro ordinario, el jardín de la escuela y el niño y la mujer son de origen: "La vida de la mujer se formó de forma inmediata".
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Seitenzahl: 88
Veröffentlichungsjahr: 2018
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Oda al simulacro
Federico Fabregat
Dirección editorial:
Felipe Ponce • Elizabeth Alvarado
D.R. © 2007 Federico Fabregat
D.R. © 2015 Arlequín Editorial y Servicios, S.A. de C.V.
Teotihuacan 345, Ciudad del Sol
CP 45050, Zapopan, Jalisco
Tel. (52 33) 3657 3786 y 3657 5045
www.arlequin.mx
ISBN 978-968-746-366-7
Hecho en México
Llegado al punto en que la sublime energía
de la oda se funde y se transfunde
en una sutilísima Babel.
(AFORISMOS, G. C. LICHTENBERG)
FE, DIOS Y OTROS FANTASMAS
ESCLAVITUD
El hombre debería ser un esclavo de dios pero no, dios es una extensión del desdoblamiento humano; una especie de espasmo físico-espiritual que le pone nombre y apellido a lo que parece extracorpóreo. Lo divino es sólo una reverberación de nuestros gritos internos (no escuchados por nadie) y de nuestra ínfima refracción individual en un todo colectivo. Y a final de cuentas, dios es nuestro esclavo porque a él se acude en la desesperación de lo intangible. Somos los usureros del alma, los adoradores de lo conveniente en lo invisible.
DIOS
Dios está omnipresente, es decir, su nada se encuentra en todas partes. Mejor dicho, dios es un omniausente.
ACTOS DE FE
Las religiones se sostienen por actos de fe. Por ende, ese tipo de decretos son el mejor pretexto para sustentar imbecilidades. La humanidad: el más elevado acto de fe.
INCAPACIDADES
Somos incapaces de acariciar la paz mental y, a su vez, no podemos montar por mucho tiempo en aquel desgaste corporal encontrado en todo incendio espiritual. De alguna forma olvidamos principios comunes como el de considerar a la naturaleza un motivo demente, y nuestra locura consiste, precisamente, en dotar de orden al caos primordial de toda nuestra especie embutida en divina anarquía. Somos turbación metafísica. Somos veneno de dios.
IDEAS DESPROPORCIONADAS
Dios es una de estas ideas formidables que nos habla de la desproporcionada habilidad de ensoñar colectivamente. ¿Qué intranquilidad debe invadir nuestro espíritu para generar enormidades indefinibles de tal simetría? ¿Qué desesperación y abandono nos orilla a reclamar un creador de creadores? ¿En verdad es tal el ansia de alivio que necesitamos? ¿Tal el ansia de unidad?
FE
Nuestra fe de fuego ha dejado nuestra alma hecha cenizas. Nuestro espíritu de piedra ha moldeado al mundo como la ruina más antigua.
SIMILITUDES
Nos hiciste a imagen y semejanza tuya. Qué pena y qué compasión me dan ambas partes.
DEPORTE METAFÍSICO
Qué absurdamente necesarias resultan ser las descabelladas teorías sobre la reencarnación o la muerte, donde las almas se dedican a ocupaciones allegadas a deberes espirituales o, en contraparte, deambulan en fantasmagorías errantes y dimensiones paralelas de la perdición… y ya obtenidos ciertos logros de conocimiento, o ya esclarecidos algunos de los laberintos existenciales, así y sólo así, es preciso renacer eligiendo la vida que más se desee experimentar: una mujer, un inválido, un asesino o un actor de cine.
¿Es en este extraño deporte divino donde uno goza de una metaconciencia sublimada o de un entendimiento supremo? La humanidad debería estar en grave desacuerdo con estas raras reglas que se imponen desde no sé qué coliseo del divertimento vivencial. Nosotros, superiores, deberíamos sentirnos avergonzados de ser las piezas de un patio escolar metafísico. Ahora resulta que nuestra vida fue comprada o seleccionada en una especie de supermercado celestial.
POLÍTICA Y RELIGIÓN
El animal político es también la bestia religiosa. El hombre de las cavernas (con su diplomacia animal) que adoraba el rayo o el fuego, lo hacía por temor más que por admiración. Por ello, no es un secreto que la política y la religión operan conjuntamente para lograr una compleja legislación del miedo, porque tienen muy claro que el terror representa unidad. La civilización es entonces el progreso del pánico y el preciosismo de la costumbre de la holgazanería (la comodidad). De hecho, los gobiernos de conciencia laica son una mentira o un sin sentido. Las masas necesitan algo mucho más poderoso que la pena de muerte o el estado de sitio para permanecer maniatadas, y dios se erige como uno de los estratos más puros y sofisticados del miedo.
Además, religiones como el catolicismo nunca se han caracterizado por esparcir amor al conocimiento, ni por cultivar un refinamiento espiritual sensato; de hecho, la adoración a dios no es otra cosa que el distanciamiento del autoconocimiento —si es que tal cosa existe—, a través de una moral de la evasión que reza más o menos así: «Yo soy tu dios, olvídate de ti porque yo ando entre tus sombras. Yo te pacificaré desde afuera». Arcaica pero funcional fórmula: dios es un simple enervante, una farmacia celestial que nos evita el encuentro decisivo con nosotros mismos. Dios es el oasis del cobarde.
ERÓTICA RELIGIOSIDAD
Hay más religiosidad en el sexo que en cualquier otro culto. Todo ese despliegue de energía y éxtasis elevan más que cien oraciones. Pocas cosas abstraen tanto como este poderoso ritual, y eso es mucho pedir en un mundo donde ya todo está contagiado por la debilidad. Debemos estar agradecidos por tanta beatitud. Pero como todo en la naturaleza tiene dos polaridades, el sexo también nos aterroriza con uno que otro bemol: las enfermedades, particularmente la de engendrar (la más antigua y potente de todas).
DIOS CON «D»
Empato con Cioran: Dios debe escribirse con «d» minúscula. Si no, que cada cosa por menor o mayor que sea, tenga el privilegio de iniciar con una mayúscula o hasta con una bellísima capitular.
MISTICISMO OCCIDENTAL I
La violencia es nuestra forma concreta de oración. No me sorprende entonces que nuestro gran templo sea la guerra, porque es en ella donde encontramos una oscura catarsis que nos lleva ineludiblemente a una contra-iluminación.
MISTICISMO OCCIDENTAL II
En Occidente la locura sigue siendo una forma de misticismo; una iluminación de la cual no se puede regresar. Por eso, las historias o el seguimiento obsesivo de la trayectoria de asesinos, dementes y criminales nos embriaga. Permanecemos a tal grado maniatados por los sistemas que hemos engendrado y preservado que cualquier rompimiento violento con ese régimen nos fascina muy en el fondo. Todo trasgresor es admirado secretamente. Son nuestros verdaderos santos o los mártires perfectos para nuestra búsqueda de clímax espectacular.
FORMAS DE ILUMINACIÓN
Es evidente que nuestra contra-conciencia estalló en la furiosa energía de una bomba atómica.
SEXO Y RELIGIÓN
La religión prohíbe el sexo porque reconoce en éste una fuerza y una amenaza mayor que toda la historia milenaria de salmos, mandamientos y otras normativas del coliseo de lo etéreo. Qué vulnerabilidad. El intercambio de fluidos es más poderoso que todos y cada uno de los rituales de sumisión.
ERRORES
Dios es un defecto de la conciencia que nos orilla a la rendición de una idea brutal.
ANALFABETISMO ESPIRITUAL
Religiones occidentales como el catolicismo, han sumergido al mundo en un analfabetismo espiritual sin precedentes. Nada místico hay en un practicante promedio.
ASCETAS
Entonces: ¿Convertirse en asceta es la solución? ¿Adorar la ausencia? ¿No será el hastío una especie de metasensibilidad incomprendida? ¿O será que la mitificación y la aceptación de la planicie de la vida es un evento por demás noble, que ha sido malinterpretado y relegado por siglos? Asumir la hondonada es asumir la vacuidad. Adorar la superficie es reverenciar la posible cima que existe en ella.
NATURALEZA SUPERIOR
Un templo puede ser derribado por un temblor.
ERA DE PIEDRA ESPIRITUAL
Una prueba irrefutable de que no somos una civilización avanzada, es que no sabemos qué sigue después de la muerte. De hecho, es una aberración que no tengamos la menor idea de lo que es el espíritu, esa cosa que tanto somos y que supuestamente es nuestro rostro ante la eternidad.
DIÁLOGO DIVINO
«¡Sí, dios, envenénanos de fe!»
ETERNIDAD SUPERADA
La eternidad es una invención sencilla. A final de cuentas, todos los hombres se ganan ese lugar-alucinación.
PARAÍSO
El Edén es una de esas alucinaciones colectivas más vulgares jamás antes concebidas.
DESAPARICIÓN DE DIOS
¿Llegará el día en que reclamemos nuestra atención? ¿Cuándo morirá en nosotros esa capacidad de idolatrar fantasmas? ¡Qué placer encontramos en la adoración!
FUERZA ESPIRITUAL
Que todo se torne absurdo, hasta lo que más amas o solías amar, es sinónimo de salud y fuerza espiritual. Todo debe estar destinado al temblor y al movimiento interno.
RECLAMO
Es el cielo el que debería estar turbado por conocernos y no a la inversa. Es el cielo el que debería estar ardiendo en supersticiones menores, en pos de explicar con disparates metafísicos el funcionamiento del orden terrenal.
ADOPCIONES
Occidente adoptó la paranoia y después la elevó al grado de expresión religiosa sostenida.
SUPERSTICIONES
Las supersticiones no tienen nada de malo. Son las voces primarias devoradas por un espíritu demasiado hambriento; y con el tiempo, estas inventivas corren el riesgo de convertirse en religiones complejas. Porque, siendo sinceros, ¿quién puede asegurar que el dios católico o islámico está por encima de un ídolo menor de la santería cubana? En lo que a mí concierne, toda forma divina tiene el mismo derecho de competir por la fe de sus adeptos.
SINÓNIMOS
En Occidente, todo síntoma de espiritualidad es sinónimo de extravío.
DIOS ESCLAVO
El dios salido de los esclavos, es necesariamente un hacedor de esclavos.
DEFINICIÓN DEL ALMA
El alma es la ebria demente de la materialidad. El fantasma de lo concreto.
ORACIÓN I
Alimentar el poder de la oración es asumir la magnificencia de la médula existencial.
ORACIÓN II
No hay religión, hay oración, y en la oración se encuentra un lenguaje alado.
ORACIÓN III
La oración se refiere a una meditación sublimada que va dirigida a uno mismo. En este caso, se pudiera pensar en una religión Egoteísta.
DEFINICIÓN DE ORACIÓN
Todo aquel diálogo interno (superior a la meditación) canalizado a la conciliación de cinco elementos no religiosos: tiempo (o fuerza exterior), naturaleza (o mundo exterior), cuerpo (abanico de sensaciones o fuerza emocional), mente (abanico de pensamientos o fuerza de las ideas) y espíritu (o fuerza interior).
OCURRENCIA
Si el hombre es un hacedor de cataclismos, dios es el cataclismo en sí.
LA CANCIÓN DE LA MUERTE
NIRVANA VIOLENTO
En accidente perpetuo se disfruta vivir en Samsara, es decir, en la indiscriminada y dolorosa acumulación de todo tipo. Nuestra gran renunciación, nuestro Nirvana, sólo llega de forma inconsciente y violenta, es decir, en la muerte, en ese gran arrebato que es la muerte.
MIEDOS
