Odisea pyme - Francis Rimmele - E-Book

Odisea pyme E-Book

Francis Rimmele

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Beschreibung

Una historia sobre cómo aportar a la sociedad desde una pyme, en un país hostil para la actividad empresarial privada. ¿Por qué en Argentina, a la hora de emprender, es habitual remar contra la corriente? ¿Por qué se convierte en una odisea cuando un empresario, además de desarrollar un negocio, quiere contribuir con la sociedad de una forma comprometida y sustentable? Las respuestas están en este relato descarnado, contado en primera persona por Francis Rimmele, quien, junto con su equipo de trabajo, fundó dos escuelas de enseñanza inicial y primaria, un colegio técnico secundario, un instituto de enseñanza terciaria y un programa para formar en valores a niños y a adolescentes. Una historia tan real como inspiradora que ayudará a los emprendedores a entender y a superar sus propias odiseas empresariales.

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Seitenzahl: 184

Veröffentlichungsjahr: 2025

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Odisea PYME

Francisco Rimmele

Con la colaboración de Ariel Ferraro

Rimmele, Francisco

Odisea pyme : una historia sobre cómo aportar a la sociedad desde una pyme, en un país hostil para la actividad empresarial privada / Francisco Rimmele ; Editado por Ariel Ferraro ; Prólogo de Daniel A. Darrieux. - 1a ed revisada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Temas Grupo Editorial, 2025.

Libro digital, Amazon Kindle

Archivo Digital: descarga

ISBN 978-987-8387-92-5

1. Cultura Emprendedora. 2. Valores Sociales. 3. Estrategias Empresariales. I. Ferraro, Ariel , ed. II. Darrieux, Daniel A., prolog. III. Título.

CDD 338.7

© Francisco Rimmele, 2025

© TEMAS Grupo Editorial SRL, 2025.

Cerrito 136 Piso 3°A. Ciudad Autónoma de Buenos Aires C1010AAD. República Argentina Teléfonos: (5411) 4381.1182 o 4383.6336www.editorialtemas.com

ISBN 978-987-8387-92-5

1ra. edición, marzo de 2025

Colaboración en redacción: Ariel Ferraro

Corrección: Virginia Cinquegrani

Arte de cubierta: Pablo Bombicini

Diseño de cubierta: M&A Diseño y comunicación S.R.L.

Fotografías del autor: Martina Paganuchi

Diagramación: Editorial Autores de Argentina

Comité TEMAS Grupo Editorial

Dirección: Jorge Scarfi

Supervisión general: Betiana Cabutti

Imágenes de interior: Archivo Diario Río Negro y propias del autor.

Conversión a formato digital: Numerikes

Queda hecho el depósito que previene la ley 11.273. Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de este libro en cualquier forma y medio sin previo permiso por escrito de los autores y/o titulares del copyright.

 

PRÓLOGO

 

Aun en contextos favorables, se requiere determinación para iniciar un emprendimiento. Los cambios en las preferencias de los consumidores, en la tecnología, la competencia, los proveedores y la incertidumbre propia de toda acción humana hacen que la actividad empresarial implique un riesgo. El desafío es aun mayor cuando el intervencionismo estatal modifica las reglas de juego, restringe el derecho de propiedad, deprecia la moneda, genera una tramitología burocrática y una carga tributaria excesiva sobre el sector privado productivo. Por ello, ODISEA PYME resulta muy indicado como título del presente libro. Según una de las definiciones del diccionario, una odisea es una sucesión de peripecias, por lo general desagradables, que le ocurren a alguien. De allí la importancia de tomar mayor conciencia y valorar el esfuerzo que implica emprender.

Con una narrativa ágil, amena y auténtica, Francisco “Francis” Rimmele nos muestra el detrás de escena de la actividad empresarial, lo que genera empatía y un incentivo para la lectura. El autor plantea temas cruciales: la educación como factor clave en el desarrollo personal y profesional, y la necesidad de contar con seguridad jurídica y de remover obstáculos burocráticos simplificando trámites para incentivar la actividad productiva. También destaca un aspecto clave: fomentar la actitud emprendedora en las escuelas y la atracción de capitales extranjeros para la generación de empleos genuinos y la transformación tecnológica.

En el capítulo “Mi aventura de emprender”, resulta muy estimulante leer sus inicios, arrancando de cero, con el apoyo de su padre, al que considera su mecenas. “La actividad empresarial implica optimismo”, resalta el autor. La determinación de producir, a pesar de un medioambiente hostil. El nacimiento de Clusterciar, producto de una decisión para crecer en un contexto turbulento, representa un gran testimonio de estrategia aplicada.

El ejemplo de su padre, primer ingeniero nacido en Cipolletti, quien desarrolló una vasta actividad docente, fue una fuente de inspiración para Francis, lo que lo impulsó a crear emprendimientos vinculados con la educación. La creación de Fundación Potenciar fue el primer paso, producto de dicho legado y en congruencia con una idea rectora: la relación directa entre la educación y el nivel de desarrollo de quienes integran una comunidad. Un reflejo de la responsabilidad empresarial traducida en acciones concretas que impactan positivamente en su entorno. Es muy meritorio que una pyme regional haya desarrollado este gran emprendimiento educativo. Máxime en un entorno tan turbulento y desfavorable para la actividad empresarial.

ODISEA PYME también muestra la capacidad de reacción del Grupo Clusterciar para responder al cisne negro de la pandemia y a una cuarentena primitiva. Representa un gran testimonio en materia de gestión muy útil para los lectores. El autor comparte su experiencia de cómo la comunicación, la resiliencia y el trabajo en equipo resultaron claves para sobrevivir. La creación del gobierno corporativo de Clusterciar, con el objetivo de hacer sustentables las empresas que lo conforman y hacerlas crecer, es otra experiencia muy valiosa que pueden reproducir las pymes de la región. Francis también reflexiona sobre un tema crucial: la sustentabilidad de estas y el desafío de la transición generacional. También expresa un anhelo que comparto plenamente: que en los colegios se enseñe que la libre iniciativa privada es la base del desarrollo.

ODISEA PYME es un libro inspirador, escrito con pasión por un hacedor nato que lidera con su ejemplo y que comparte con generosidad su nutrida experiencia. Es de suma utilidad para empresarios y emprendedores en actividad o que estén planeando hacerlo. Es una autobiografía auténtica, de gran honestidad intelectual, en la que el autor comparte sus logros, expectativas y sinsabores. La autocrítica, también presente, es un ejemplo de dicha honestidad intelectual. Un testimonio de cómo la pasión, el elegir el camino menos transitado, el foco y la perseverancia permiten que los sueños se transformen en realidades.

Mi actividad periodística me permitió ser testigo de buena parte del crecimiento de Clusterciar. Ese crecimiento constante siempre tuvo cimientos sólidos: el respeto por los valores, traducidos en acciones. Además de la dimensión profesional, me une a Francis una relación de amistad de varios años. Es una persona impecable, por su honestidad, integridad, inteligencia, determinación y creatividad. En mi opinión, el empresario pyme más relevante de la región por su éxito y por su responsabilidad y compromiso con la comunidad.

En su libro El contenido de la felicidad, el filósofo español Fernando Savater nos habla del héroe como proyecto moral. Y destaca que “héroe es quien ejemplifica con su accionar la virtud, como fuerza y excelencia”. Los empresarios genuinos, que arriesgan y compiten sin privilegios de gobiernos y sindicatos en nuestro querido país, son verdaderos héroes. Francisco Hugo Rimmele es un verdadero representante de la Argentina productiva, que inspira con su ejemplo y testimonio.

Daniel A. Darrieux Director de Impacto Económico Forum Leader de REF Patagonia

Dedicatoria

A Andrea, mi gran amiga, esposa y compañera en esta odisea.

A mis hijos, que son mi combustible y mis grandes inspiradores.

A mis padres, que fueron mis mecenas y me dieron la oportunidad.

A todas las personas que me han ayudado a transitar y a superar la odisea.

Epígrafe

Nunca empieces un negocio solo para “hacer dinero”.

Empieza un negocio para hacer una diferencia.

Marie Forleo, emprendedora

El éxito de un empresario depende de su inteligencia, su conocimiento, su capacidad productiva, su talento económico y del acuerdo voluntario de todos con quienes trata: sus clientes, sus proveedores, sus empleados, sus acreedores o sus inversores. El éxito de un burócrata depende de su influencia política.

Ayn Rand, filósofa y escritora

Las sociedades que esperan su felicidad de la mano de sus gobiernos esperan algo que es contrario a la naturaleza humana.

Juan Bautista Alberdi, autor intelectual de la Constitución argentina de 1853

Un empresario no te puede obligar a comprar su producto; si comete un error, él sufre las consecuencias; si fracasa, él asume la pérdida. Un burócrata te obliga a obedecer sus decisiones, sin importar si tú estás de acuerdo con ellas o no, y cuanto más avanzado sea el nivel de estatismo de un país, más amplios son los poderes arbitrarios esgrimidos por el burócrata. Si él comete un error, tú sufres las consecuencias; si él fracasa, él te pasa las pérdidas a ti en forma de mayores impuestos.

Ayn Rand, filósofa y escritora

El gobierno no ha sido creado para hacer ganancias, sino para hacer justicia. No ha sido creado para hacerse rico, sino para ser guardián y centinela de los derechos del hombre.

Juan Bautista Alberdi, autor intelectual de la Constitución argentina de 1853

1. LA EMPRESA COMO INSTITUCIÓN SOCIAL

Nuestra primera escuela de enseñanza inicial y primaria

El sentido de emprender

Tarde o temprano, todos sentimos curiosidad por darle un sentido a la vida. Ahora bien, cuando uno dedica su vida a desarrollar una empresa, esa búsqueda se traslada al emprendedurismo. Entonces, me pregunto para qué emprendemos, para qué nos arriesgamos, nos esforzamos y nos comprometemos a crear una organización, a pesar de todos los desafíos que implica hacerlo en Argentina. La respuesta a esta duda surgió como una revelación apenas abrí los ojos y me levanté de la cama aquella mañana de marzo de 2019. “Hoy es un día distinto —pensé—. Hoy voy a ir a la escuela, pero no para acompañar a mis hijos, ni para participar en una reunión de padres, ni para estudiar como cuando era chico. Hoy, por primera vez en mi vida, voy a ir a la inauguración de una escuela creada por la Fundación que expresa y materializa el compromiso social de mis empresas”.

Los primeros rayos del sol entraban por la ventana de mi habitación cuando aquel pensamiento iluminó un sentido trascendente de mi emprendimiento empresarial: la contribución con la sociedad. Sobre todo, porque esa no era una escuela más: la habíamos ideado nosotros, la habíamos construido durante todo un año e íbamos a abrir sus puertas como un sueño que se realiza, como un futuro que comienza. Aquel día era único porque significaba para mí la realización de un importante proyecto educativo. Sin embargo, no soy docente ni trabajo en educación. Soy un empresario pyme de la Patagonia argentina que valora desde siempre la importancia de la educación y que un día tuvo la iniciativa de crear una escuela.

Con alegría y entusiasmo, aunque también con los nervios que preceden a todo evento en el que uno está comprometido, desayuné junto a Andrea y nos preparamos para ir al acto previo al primer día de clases. Andrea Segovia es mi esposa, la madre de mis hijos, la gran mujer que me acompaña desde el inicio de mi aventura empresarial, pero, también, es la persona que, como directora ejecutiva de nuestra Fundación, lideró el proyecto de desarrollo y apertura de la escuela. Subimos al auto y, durante el viaje, compartimos el recuerdo de tantas experiencias vividas, valoramos la pasión que demostró nuestro equipo de trabajo para llevar adelante el proyecto y también reflexionamos sobre el significado más profundo del logro.

Una escuela creada por empresas

El hecho visible era que íbamos a inaugurar un establecimiento educativo, pero la realidad subyacente era el camino que habíamos transitado desde nuestra Fundación, sumado al esfuerzo de mis empresas para hacerlo posible. Este origen le otorgaba un significado más amplio a la inauguración porque representaba no solo la apertura de una nueva escuela, sino también la reafirmación del papel que hoy ocupa la empresa como institución social. Entendida de esta manera, una compañía es una organización de personas unidas por un objetivo común que las motiva, que las compromete, que les da oportunidades de crecimiento y que abre ante sus ojos horizontes de integración con el contexto social que las rodea.

Cuenta la historia que, unos siglos atrás, las empresas nacieron como organizaciones destinadas a producir bienes o servicios para abastecer las necesidades de determinados mercados. En ese abordaje inicial, el único objetivo era generar ganancias, pero el concepto fue evolucionando. Hoy, una empresa es una organización social que busca, más allá de hacer negocios, lograr un equilibrio entre el desarrollo de las personas que la componen, la generación de riqueza sustentable y el bienestar de las comunidades donde opera. Además de trabajar con objetivos comerciales, hoy una compañía alcanza su dimensión integral si verdaderamente ayuda a crear valor para resolver los grandes desafíos de la sociedad. Uno de esos desafíos es la educación.

—Si hubiéramos sabido el esfuerzo que nos costó crear esta escuela, ¿nos habríamos embarcado igual? —me preguntó Andrea, mientras viajábamos.

—Ningún logro se nos dio sin tener que sortear obstáculos.

—¿Te imaginabas abrir con solo diecinueve alumnos?

—Estoy tranquilo porque, dentro de la situación de riesgo financiero, es la opción menos arriesgada.

Una escuela dentro de un club deportivo

La oportunidad había surgido un tiempo atrás, de la mano de un club al que acompañábamos desde hacía varios años: el Club Cipolletti, ubicado en el corazón del Comahue, una región formada por las provincias de Neuquén y Río Negro. Un día de abril de 2018, el presidente de la institución me consultó sobre la idea de utilizar todas las instalaciones del club con fines educativos durante gran parte del día, ya que la mayoría de las actividades deportivas —según me contó— se realizaban a partir de las cinco de la tarde. Mi respuesta se convirtió en una propuesta: “¿Qué te parece si fundamos una escuela y la llamamos Instituto Potenciar Albinegro?”. Ese fue el punto de partida de una institución que, en su nombre, integra la marca de nuestra Fundación —Fundación Potenciar— con los colores del club: blanco y negro.

A partir de aquel acuerdo de palabra, pusimos en marcha el proyecto de unir la educación con la práctica deportiva en un mismo establecimiento. Andrea, como directora ejecutiva de la Fundación, lideró el equipo que desarrolló el proyecto educativo de la escuela y lo presentó ante el Consejo Provincial de Educación de Río Negro en las fechas estipuladas de ese año. Aun sin haber leído la propuesta, el consejo nos indicó que la aprobación de este tipo de proyectos demoraría, al menos, dos años. Toda una paradoja si tenemos en cuenta que la educación es una necesidad prioritaria en nuestro país. Además, un plazo tan extendido significaba un golpe muy duro para nosotros, ya que sostener el proyecto a puertas cerradas, habiendo comenzado a construir las instalaciones y manteniendo los sueldos de las personas involucradas, suponía un costo casi imposible de sustentar.

Tras expresar la situación ante el Consejo, logramos conectar con la sensibilidad de algunos funcionarios y empleados, y conseguimos la autorización en tiempo récord. Quizás, el verdadero motivo de la rapidez fue que se trataba de una escuela privada, con aportes únicamente privados y con riesgos y compromisos asumidos al 100 % por la Fundación y por mis empresas. Entonces, el Estado no tenía nada que perder, más allá de no permitirse contar con una institución tan imprescindible como una nueva escuela.

De todas formas, la aprobación final nos llegó recién el 23 de diciembre de 2018, cuando ya era tarde para abrir las inscripciones correspondientes al ciclo lectivo 2019. Por eso, recibimos la noticia con la alegría de un regalo de Navidad, pero con la resignación de poder abrir las inscripciones solo a partir de febrero, sabiendo que así íbamos a contar con muy pocos alumnos. Con ese panorama, la decisión era empezar las clases en marzo con pocos inscriptos —asumiendo una fuerte pérdida económica— o demorar la apertura un año más, con el lucro cesante que supondría mantener una estructura armada e inactiva durante todo un año.

Finalmente, como si el destino hubiera hecho confluir todo en un mismo número, aquella mañana de marzo de 2019, íbamos a inaugurar la escuela solo con diecinueve alumnos. Bajamos del auto y nos detuvimos un instante para contemplar la fachada. Allí no solo estaba la materialización de un sueño, sino también la prueba visible de la responsabilidad social empresarial aplicada a un proyecto concreto, a un emprendimiento social creado y desarrollado con recursos privados, con capitales genuinos producidos por compañías que sostienen el Estado a través de los impuestos y que, además, cumplen una función en el desarrollo de la comunidad: un valor agregado que las convierte en organizaciones sociales virtuosas, porque se autoabastecen y no dependen de fondos públicos para sobrevivir.

La inauguración

El salón del instituto estaba colmado de personas: medios de prensa, profesionales de la comunidad educativa, alumnos y padres que presenciaban el acto. De pie junto al micrófono, Andrea dijo ante los presentes: “Con emoción y con orgullo hoy inauguramos el Instituto Potenciar Albinegro, una escuela de jornada extendida que brindará acceso a una educación integral basada en la enseñanza académica y en la formación en valores humanos a través de la práctica deportiva. —Después, explicó—: el idioma inglés, la tecnología aplicada a la robótica y diversos talleres de arte y arquitectura se sumarán a la propuesta educativa para ayudar a los alumnos a desarrollar su creatividad, fortalecer sus habilidades y prepararse para construir el mundo que vendrá”.

Luego tomó la palabra el presidente del club: “Nuestra institución posee una amplia trayectoria en deportes como fútbol, tenis, natación, básquet, hockey, vóley, patín y pelota a paleta, entre otros, y, desde hacía varios años, yo tenía en mente la idea de dotarlo también de un colegio. —Tras expresar su alegría por la inauguración, comentó—: realizamos este proyecto junto con Fundación Potenciar porque es una institución comprometida con la educación y el desarrollo de las personas, y acompaña desde hace años a nuestro club con un programa de formación en valores. Esperamos que, en 2026, cuando el club cumpla cien años, podamos estar celebrando la graduación de la primera promoción”.

Finalmente, cuando me tocó hablar, destaqué el valor de un proyecto desarrollado por una institución que se enfoca en la educación y en la enseñanza de valores, como es Fundación Potenciar, junto con un club que trabaja en el desarrollo físico de la comunidad, como es el Club Cipolletti. Esta sinergia entre la formación académica y el deporte le otorga al colegio una integralidad que las escuelas en general no poseen. Después, expliqué que se trataba de un concepto único en la región del Alto Valle de las provincias de Neuquén y Río Negro: un colegio dentro de las instalaciones de un club, con un modelo de educación integral inspirado en el que utilizan los países más desarrollados.

En este sentido, mencioné que la unión del deporte con la enseñanza académica establece una referencia clara sobre el nivel de cultura y la calidad de vida de las sociedades. “En los Estados Unidos, por citar un ejemplo, un alumno puede estudiar una carrera y, al mismo tiempo, formarse como deportista en una misma universidad, jugando en el equipo de la institución y defendiendo sus colores. —Para enfatizar la idea, agregué—: a esto se suma el permanente estímulo que el alumno recibe para superarse en ambas actividades, lo que produce un círculo virtuoso al lograr que cada una potencie la otra”.

Yendo de lo global a lo local, luego comenté que un fenómeno distinto se registra en países como el nuestro, donde la educación y el deporte aún corren por caminos separados. “En esta realidad, las iniciativas como el Instituto Potenciar Albinegro adquieren un valor aún mayor, porque no solo están hechas sobre la base del esfuerzo y la perseverancia de emprendedores privados, sino también materializan un pequeño aporte para construir una Argentina donde las personas puedan desarrollarse como seres integrales y estén mejor preparadas para dejar su huella en el mundo”.

Algunos detractores

A pesar del logro que significaba la apertura de la nueva escuela, no todos los presentes manifestaron alegría durante el acto de inauguración. Algunos mostraron dudas sobre el sentido de abrir un colegio dentro de un club. Quizás lo hicieron por desconocimiento, por miedo a lo nuevo o por una resistencia natural al cambio de paradigma que esto representaba. Quizás, también, porque, en Argentina, lamentablemente, mucha gente no considera la educación como una necesidad inmediata y, por lo tanto, no promueve ni valora emprendimientos de esta naturaleza.

Otras personas que no se mostraban felices fueron algunos de los viejos socios del club, porque sostenían la falsa creencia de que la escuela iba a invadir las instalaciones deportivas que ellos disfrutaban desde hacía muchos años. La realidad les demostraría todo lo contrario, porque habíamos construido la escuela en instalaciones que el club no estaba utilizando para prácticas deportivas. En este sentido, no solamente habíamos reciclado áreas que estaban desaprovechadas, sino que también habíamos potenciado al máximo las instalaciones deportivas existentes para que estuvieran activas durante todo el día, incluso fuera de los horarios en que los socios disfrutaban la práctica de sus disciplinas, algo que no sucedía antes de la existencia de la escuela. Lo cierto es que, a pesar de los detractores, la institución obtuvo una aceptación tan grande por parte de las familias que la demanda de vacantes superaría en poco tiempo la capacidad operativa disponible.

Hacia un nuevo modelo educativo

Finalmente, con el espíritu de apertura y crecimiento que les transmitimos a los presentes, culminamos la inauguración del Instituto Potenciar Albinegro, la escuela que empezó a marcar un camino hacia una educación más integral en el norte de la Patagonia argentina. Tras la ceremonia, durante el brindis, conversamos sobre el cambio de mentalidad que es necesario generar en la sociedad para transformar la manera de ver las corporaciones y empezar a valorar a aquellas que desempeñan su función como instituciones sociales. Minutos más tarde, con Andrea salimos de la escuela y, antes de subir al auto, nos detuvimos a contemplar nuevamente la fachada para disfrutar la imagen de ese sueño educativo hecho realidad.

2. EL ESTADO COMO FACILITADOR DE EMPRENDIMIENTOS

Don Hugo Rimmele, mi abuelo alemán

El apoyo al emprendedurismo

Mi abuelo paterno era alemán. Desde siempre, ese origen familiar me hizo sentir una conexión especial con Alemania. Y, más allá del vínculo afectivo, sobre todo luego de la caída del Muro de Berlín, veo a ese país como un modelo de excelencia en muchos aspectos relacionados con la estabilidad, la previsibilidad, la educación, el sistema de salud y el respeto a las instituciones. Desde mi perspectiva de empresario con compromiso social, también valoro la organización y la eficiencia que caracterizan a la sociedad alemana, así como la cultura de fomento y acompañamiento que ha desarrollado para el emprendedurismo y su liderazgo en la Europa contemporánea. Por eso, siempre me ha gustado indagar sobre la realidad empresarial del país germano.