Padres hijos y las pantallas - Jonathan McKee - E-Book

Padres hijos y las pantallas E-Book

Jonathan McKee

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Cómo mantener seguros a sus hijos en un mundo digital. Tal vez sus hijos sean como muchos otros; pasan mucho tiempo pegados a los teléfonos inteligentes, a las redes sociales y al entretenimiento en streaming. Sabemos que el tiempo excesivo frente a una pantalla, especialmente en las redes sociales, no es saludable, pero… ¿Cómo podemos enseñar a los niños pequeños y adolescentes a ser sabios con el uso de los dispositivos? Muchos padres se preguntan: • ¿A qué edad debería comprarle un teléfono a mi hijo? • ¿Cuánto tiempo debería permitirle a mi hijo jugar videojuegos cada día? • ¿Cómo puedo mantener seguros a mis hijos con los dispositivos que ya tienen? • ¿A qué edad debería permitir que mis hijos usen redes sociales? • ¿Qué hacer si mi adolescente insiste en tener su dispositivo en su habitación por la noche? Padres, hijos y las pantallas es una guía para padres que proporciona respuestas a preguntas esenciales y temas clave para ayudarles a establecer límites en el uso de los dispositivos para sus hijos. Aprenderán a dialogar de manera significativa con sus hijos sobre la seguridad en las redes sociales, el entretenimiento y el tiempo destinado frente a las pantallas, para que puedan conducirse con sabiduría en el mundo digital. Jonathan McKee es autor de más de veinticinco libros, entre ellos La guía para adolescentes para las redes sociales y dispositivos móviles. Tiene 30 años de experiencia en el ministerio juvenil y brinda conferencias para padres y líderes de todo el mundo. Como miembro del equipo Plugged In de Enfoque a la familia, Jonathan aparece regularmente en los podcasts The Plugged In Show y Plugged In Entertainment Reviews. Él y su esposa Lori tienen tres hijos y residen en el norte de California.

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Seitenzahl: 296

Veröffentlichungsjahr: 2024

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«Este es el libro que ayudará a los padres a crear un hogar seguro con respecto a internet y las redes sociales; es el libro que les dará las herramientas para guiar a sus hijos a que tomen buenas decisiones en cuanto al mundo digital. En mi opinión, Jonathan McKee es uno de los hombres más expertos del mundo para orientar a nuestros hijos en esta importante etapa de sus vidas. De ahora en más, este será mi libro de referencia.»

JIM BURNS, PHD, presidente de HomeWord; autor de The Purity Code [El código de la pureza] y Understanding Your Teen [Comprendiendo a tu hijo adolescente].

«Creo que llevaré varios ejemplares de Padres, hijos y las pantallas de Jonathan McKee en mi auto para entregárselos a los padres con los que converso cada semana, ya que aborda exactamente los problemas sobre los que ellos me consultan: «¿Cuándo debo darles un teléfono celular a mis hijos?» «¿Debo permitirles tenerlo en su habitación?» «¿A cuántas redes sociales pueden acceder?» Me encanta la sabiduría y la practicidad con las que Jonathan aborda su libro. Desearía haberlo tenido cinco o diez años antes.»

SHAUNTI FELDHAHN, autora de superventas, como For Women Only [Solo para mujeres] y For Parents Only [Solo para padres].

«Padres, hijos y las pantallas es el libro que estaba esperando. Como padre de estudiantes de escuela secundaria y primaria, me ayudó enormemente a pensar en los límites tecnológicos razonables que debía ponerles a mis hijos. Aprecio que Jonathan ofrezca algunas sugerencias prácticas basadas en su investigación, pero también que se centre en la importancia de las relaciones. Todos los padres deberían leer este libro y debatirlo con otros.»

SEAN MCDOWELL, PHD, profesor asociado de apologética en Talbot School of Theology; autor de Chasing Love: Sex, Love and Relationships in a Confused Culture [Persiguiendo el amor: Sexo, amor y relaciones en una cultura confusa].

«Si su hijo está a punto de graduarse de la escuela primaria o secundaria, o se encuentra en cualquier punto intermedio, debería tener una copia de Padres, hijos y las pantallas, de Jonathan McKee. El autor transmite sabiduría práctica en cada página, e incluso propone preguntas para debatir al final de cada capítulo que servirán para iniciar conversaciones entre usted y sus hijos adolescentes. Consiga este libro, ¡y recuperará a sus hijos!»

DAVID R. SMITH, autor de Christianity… It’s Like This: An Uncomplicated Look at What It Means to Be a Christ-Follower [Cristianismo… es algo así como: Un sencillo pantallazo acerca de lo que significa ser un seguidor de Cristo].

«En un mundo en el que la edad promedio a la que los niños obtienen su primer smartphone es de diez años, los padres luchan por mantenerse al día sobre la interacción de sus hijos con el mundo digital. Padres, hijos y las pantallas brinda las herramientas necesarias no solo para establecer límites saludables con respecto al uso de las pantallas sino también para involucrar continuamente a sus hijos en conversaciones acerca de cómo ser sabios en el tema.»

DOUG FIELDS, autor de Intentional Parenting [Crianza intencional].

«Ninguna generación de jóvenes ha sido tan impactada por la tecnología como la actual. Pasarán años antes de que comprendamos el verdadero efecto que los dispositivos tecnológicos han causado en nuestros hijos. Mientras tanto, Jonathan McKee, el experto en jóvenes a quien tengo como referente, ha escrito un manual poderoso y conciso para ayudarlo a que usted navegue en el mundo de las pantallas. Padres, hijos y las pantallas lo ayudará a interactuar con sus hijos, a comprender sus desafíos y a establecer los límites adecuados. Si hay adolescentes en su familia, este es otro recurso esencial de Jonathan McKee.»

J. WARNER WALLACE, detective destacado en Dateline; autor de So the Next Generation Will Know: Preparing Young Christians for a Challenging World [Lo que la próxima generación sabrá: Preparando a los jóvenes cristianos para un mundo desafiante].

«¡Estoy muy agradecido con Jonathan por haber escrito este libro! Es literalmente una guía para intrducirnos en las diferencias culturales creadas por las pantallas. No solo es un gran recurso para los padres sino que también me gustaría animar a los abuelos a que lo lean.»

GREG ALDERMAN, pastor principal de Christ Community Church, California.

«Como padres, a menudo nos sentimos desinformados y abrumados cuando se trata del mundo de los smartphones y de las redes sociales. Jonathan nos proporciona otro recurso valioso, entretejiendo una información convincente con pasos a poner en práctica y sabiduría bíblica. Este es el manual que los padres hemos estado buscando, el cual nos ayudará a navegar por los desafíos que representa criar a la generación de las pantallas.»

ROB CHAGDES, pastor del ministerio familiar de Prairie Lakes Church, Iowa.

«El contenido de este libro lo equipará y guiará como padre o madre a entender el mundo digital. Creo que debería estar en manos de todos los padres, ya que los ayudará a guiar a sus hijos a tomar decisiones sabias.»

ANDREW MCCOURT, pastor principal de Bayside Church.

«El uso incorrecto de las pantallas es la amenaza más grande para la salud emocional, intelectual y física de nuestros hijos en esta década. Todos los padres sabemos que las pantallas pueden ser devastadoras para los niños, pero no tenemos ni idea cómo establecer límites que ellos en verdad respeten. Tenemos miedo. En Padres, hijos y las pantallas, Jonathan ofrece consejos que no solo disipan ese temor sino que también nos enseñan el paso a paso para saber cómo establecer esos límites. Lo más extraordinario es que su método ciertamente ayudará a que los niños se acerquen más a sus padres. Ningún padre o madre del siglo XXI debería dejar de leer este libro.»

MEG MEEKER, MD, autora del éxito de ventas a nivel nacional Strong Fathers, Strong Daughters [Padres fuertes, hijas fuertes].

«Jonathan McKee ofrece un regalo que todos los padres del siglo XXI deberían recibir: consejos prácticos acerca de qué decir y qué hacer para transformar la barrera de la tecnología, que separa a los hijos de los padres, en un puente que los una de un modo más estrecho.»

KARA POWELL, PHD, directora ejecutiva del Instituto de Jóvenes Fuller; directora de formación de liderazgo en el Seminario Fuller; coautora de 3 Big Questions That Change Every Teenager [3 grandes preguntas que transforman a todos los adolescentes].

«Si existiera algo parecido a un kit de supervivencia para la adolescencia, dirigido a los padres, este libro formaría parte de él. La sabiduría que encierra va mucho más allá de lidiar con los adolescentes y las pantallas. Llega al corazón de los padres y de su crianza. Lea este libro y no solo estará preparado para el camino que tiene por delante sino que también fomentará una relación más sólida con sus hijos.»

PETE SUTTON, pastor del ministerio de jóvenes en The Compass Church.

«Jonathan McKee se ha convertido en una voz confiable para padres y adolescentes que buscan navegar en la cultura del siglo XXI con sabiduría y discernimiento. En su último libro examina el uso de las pantallas e identifica las formas en las que las familias pueden sortear los mayores obstáculos en cuanto a la tecnología. Es un manual completo y debería ser de lectura obligatoria para cualquier padre cuyos hijos manejen pantallas.»

JIM DALY, presidente de Focus on the Family.

«Si bien hay mucho que decir acerca de las pantallas y del impacto que cruzar estas nuevas fronteras causa en los adolescentes, valoro aún más esta herramienta que Jonathan McKee está poniendo en manos de los padres. Nos recuerda que las conversaciones y las relaciones son mejores que las reglas, y que los padres pueden seguir siendo la mayor influencia en la vida de sus hijos adolescentes. No se apresure en darle una lectura rápida ni se centre en las reacciones que le provoca, sino que lo animo a que permita que todo ello se asiente para luego actuar. Aunque limitar su tiempo frente a las pantallas es importante, su comunicación con su hijo adolescente lo es mucho más.»

JONATHAN MEYER, fundador de Ignite Youth Leadership Conference; pastor de jóvenes veteranos con más de 25 años de experiencia.

¡Todo padre necesita tener este libro! No solo responderá a la multitud de preguntas que usted se hace, sino que también lo ayudará a formular y responder interrogantes que ni siquiera había pensado. El libro de Jonathan es la obra más práctica y completa que he leído sobre este tema. Una vez que lo haya leído, querrá regalárselo a todos los padres que conozca.»

CYNTHIA ULRICH TOBIAS, autora superventas de 14 libros, incluídos Every Child Can Succeed [Todo niño puede tener éxito] y A Woman of Strength and Purpose [Una mujer de fuerza y propósito].

«Le aconsejo que lea este libro, de fácil lectura y aprendizaje. Los conocimientos de Jonathan estimularán su corazón y su mente. Su compasión por los padres y los hijos de todas las edades se refleja en cada página. Sus ideas son importantes, fundamentadas en investigaciones sólidas y en muchas experiencias relevantes y absolutamente alcanzables. Lo mejor de todo es que muestra cómo involucrar a los hijos en la planificación para que sean más conscientes del uso de las pantallas. Tanto ellos como usted sabrán qué hacer, cuándo hacerlo, cómo hacerlo y por qué hacerlo. ¡Y todos tendrán plena esperanza para el futuro!»

DR. KATHY KOCH, fundadora de Celebrate Kids, Inc.; autora de Screens and Teens [Las pantallas y los adolescentes].

«Práctico. Concreto. Relacional. Realista. El nuevo libro de Jonathan McKee, Padres, hijos y las pantallas: Instruyendo con sabiduría en un mundo digital, ofrece sabiduría atractiva para los padres que luchan contra el omnipresente tema de los preadolescentes y adolescentes, las pantallas y las redes sociales. Si siente que ha cometido graves errores o si sus hijos están a punto de obtener su primer teléfono, los conocimientos de Jonathan McKee, basados en años de trabajo con padres, le ofrecerán a usted y a su familia orientación y esperanza.»

ADAM R. HOLZ, director Focus on the Family’s entertainment and technology website Plugged In.

«Estamos en medio de una revolución digital que está cambiando nuestro mundo de un modo trascendental, y nuestros hijos se encuentran en la primera línea. Como pastor y padre, necesito ayuda urgente para navegar en este paisaje digital desconocido y en continuo cambio. La capacidad de Jonathan para ver a través de los ojos de los adolescentes, además de que trasciende esta perspectiva como progenitor y experto en el ministerio juvenil, lo convierte en el guía casi perfecto para afrontar los desafíos que significa educar a la generación de las pantallas. Su enfoque práctico, centrado en las relaciones, y con mucho tiempo de investigación, me ha ayudado a invitar a mi familia y a mi congregación a tener conversaciones cruciales acerca de cómo podemos ser más conscientes del uso de las pantallas. Quisiera que este libro llegara a las manos de cada padre de mi congregación.»

PAUL ANDERSON, pastor principal de Grace Valley Fellowship.

«Sé que usted espera una recomendación, tal como: “Este libro es genial, debería leerlo”; sin embargo le diré que si tiene un hijo al que le gusta usar su teléfono, ¡este libro es fantástico así que le suplico que lo lea! Jonathan no solo brinda información privilegiada sobre temas de los que muchos padres no están al tanto, sino que también ofrece ideas súper prácticas para transitar por la vida con un celular. No es un “experto” distante; es un padre experimentado que ha aconsejado a progenitores de todo el país. Seguramente sabrá que la crianza de los hijos no es para débiles… Sin embargo creo que este libro puede aumentar su coraje y sabiduría, ¡y ayudar a que sus hijos triunfen!»

SCOTT RUBIN, director de la próxima generación de EastSide Christian Church.

«Ya no tendrá que criar a la generación de las pantallas con miedo, frustración o falta de conocimiento. Años de trabajo con adolescentes (y criar a sus propios hijos) han convertido a Jonathan McKee en la voz de la razón y en una fuente de sabiduría. En lugar de justificar las señales de advertencia de que su hijo pasa demasiado tiempo frente a las pantallas, se sentirá inspirado a interactuar con él con un propósito renovado. Hay demasiado en juego como para permitir que las pantallas controlen la vida de nuestros hijos. Es hora de que como familia volvamos a conectarnos, y este libro nos ayudará a hacerlo.»

ARLENE PELLICANE, autora de Parents Rising (Padres y crianza) y coautora de Screen Kids (junto con el Dr. Gary Chapman) [Niños pantalla].

«Criar a adolescentes es lo más difícil que he hecho en mi vida. Cualquier padre que no esté de acuerdo con esto seguramente no lo estará haciendo bien, y casi ningún progenitor diría que las pantallas y los smartphones (y todo lo que eso incluye) lo hacen más fácil. ¡Necesitamos ayuda! Y eso es lo que nos ofrece Jonathan: Principios para la crianza prácticos, sencillos, honestos y arraigados en la excelencia que supera los detalles.»

MARK OESTREICHER, fundador y socio de The Youth Cartel; autor de Understanding Your Young Teen, A Parent’s Guide to Understanding Teenage Brains [Comprendiendo a tu hijo adolescente, una guía para que los padres entendamos la cabeza del adolescente].

«El título de este libro podría ser: Todo lo que necesito saber acerca de cómo establecer límites en el uso de las pantallas y construir una relación con mis hijos. En serio, no he conocido una guía más práctica y fácil de leer que ayude a los padres a comprender todo lo que necesitan saber sobre los niños y las pantallas, y aun así gestionar la relación de una manera respetuosa y no controladora. Este manual responde todas las preguntas que alguna vez usted se formuló acerca del tiempo que pueden estar frente a las pantallas, y le proporciona las herramientas para construir la confianza en sus hijos, mientras los ayuda a aprender a ser responsables. Todos los padres deberían leer este libro antes de comprarles un teléfono celular a sus hijos.»

JOSHUA STRAUB, PHD, cofundador y presidente de Famous at Home.

«Todos los padres necesitan esta guía esclarecedora y fácil de usar para navegar en el confuso, y a veces peligroso, mundo digital de las pantallas. Jonathan McKee es una fuente confiable para los padres, y en Padres, hijos y las pantallas: Instruyendo con sabiduría en un mundo digital, está en su salsa. Utilizando las investigaciones más recientes, y a través de muchos años de experiencia, entrelaza consejos reflexivos sobre la crianza, una planificación detallada para esas conversaciones difíciles y la sabiduría que lo llenará de esperanza, poniendo en sus manos el éxito al establecer límites al mismo tiempo que les enseña el “por qué” sin dañar la relación. Estos son algunos de los muchos hilos de sabiduría entretejidos a lo largo de este libro: los límites no funcionan sin amor; las barreras carecen de significado sin vínculo; la corrección es ineficaz sin conexión. Jonathan utiliza magistralmente estos principios en todo el libro para ayudarlo a mantener lo principal: que su relación con sus hijos se fortalezca, mientras los guía a través del laberinto digital. ¡Es imprescindible que lleve este libro en su caja de herramientas para la crianza!»

CARRIE ABBOTT, presidenta de The Legacy Institute; presentadora de Relationship Insights en radio y podcast.

«Una vez más, Jonathan McKee ofrece un recurso útil para los progenitores. Padres, hijos y las pantallas debería ser de lectura obligatoria para los padres, mientras navegan por las aguas inciertas de los smartphones y los adolescentes. Las pantallas y las redes sociales, y los niños mal preparados que las usan, son un dilema del siglo XXI. En este libro hay mucha sabiduría para los padres, que les permitirá abordar este problema al que se deben enfrentar a diario de un modo bien pensado.»

BOB JOHNS, pastor de jóvenes en First Woodway Baptist Church.

Padres, hijos y las pantallas:

Instruyendo con sabiduría en un mundo digital

© 2024 por Jonathan McKee.

Publicado por Editorial Patmos,

Miramar, FL 33027, Estados Unidos.

Todos los derechos reservados.

Publicado originalmente en inglés por Tyndale House Publishers, Carol Stream, Illinois 60188, con el título Parenting Generation Screen: Guiding Your Kids to Be Wise in a Digital World. © 2021 Jonathan McKee.

A menos que se indique lo contrario, el texto bíblico ha sido tomado de la versión Reina-Valera 1960® © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso.

El texto bíblico indicado con «NVI» ha sido tomado de la Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® © 1999, 2015 por Bíblica, Inc.® Usadas con permiso de Bíblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo.

El texto bíblico indicado con «NTV» ha sido tomado de la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Usada con permiso de Tyndale House Publishers, Inc., 351 Executive Dr., Carol Stream, IL 60188, Estados Unidos de América. Todos los derechos reservados.

Traducido por Loida Viegas Fernandez.

Revisado por Florencia Himitian.

Adaptación del diseño en español por Adrián Romano.

ISBN: 9781646913145

ISBN: 978-1-64691-314-5 (eBook)

Categoría: Vida cristiana / Familia.

Conversación para libro electrónico: Cumbuca Studio

Contenido

CAPÍTULO 1: Nadie me habló acerca de esto

Todo lo que usted desearía haber sabido antes de comprarles a sus hijos su primera pantalla

CAPÍTULO 2: Primero conexión, después corrección

Cómo sustituir una reacción exagerada por una adecuada interacción

CAPÍTULO 3: ¿A qué edad?

El momento perfecto para que les dé a sus hijos un dispositivo (y qué hacer si ya lo hizo)

CAPÍTULO 4: «Mamá, ¿puedo llevarme el teléfono a mi habitación?»

El vínculo entre las pantallas, la pérdida del sueño, la depresión… y lo que usted puede hacer al respecto

CAPÍTULO 5: Los efectos no deseados de las redes sociales

Y cómo construir la autoestima de sus hijos

CAPÍTULO 6: El problema del tiempo frente a las pantallas

Cómo ayudar a sus hijos a tomar decisiones sabias acerca del tiempo que pasan frente a las pantallas

CAPÍTULO 7: «Te veo»

Cómo enseñar a sus hijos a reconocer las conductas depredadoras y a las personas inquietantes

CAPÍTULO 8: Dónde es importante poner controles parentales

Las configuraciones que lo ayudarán a mantener a sus hijos a salvo y a bloquear las distracciones

CAPÍTULO 9: Cuando rompen las reglas

Corregir sin destruir la conexión

CAPÍTULO 10: Poniéndolo en práctica

Historias de la vida real de madres y padres de la generación de las pantallas

CAPÍTULO 11: Hora de comer una pizza

Compártales el plan que tiene sobre cómo convertirse en una familia sabia con respecto a las pantallas

Notas

capítulo 1

Nadie me habló acerca de esto

Todo lo que usted desearía haber sabido antes de comprarles a sus hijos su primera pantalla

«PAPÁ, ¿ME PRESTAS LAS LLAVES DE LA CAMIONETA?» Esta pregunta no parece inusual, a menos que provenga de su hija de diez años.

Imagine la situación. Su hija entra a su habitación y le dice: «Papá, me gustaría que me prestaras las llaves de la camioneta para poder llevar a mis amigas a encontrarnos con un montón de chicos que nunca habíamos conocido antes y ver qué pasa».

¿Qué le respondería?

La respuesta es bastante clara. No conozco a ningún padre que le daría a su hija de diez años este tipo de libertades.

Pero la mayoría de los padres lo hacen… cuando les dan un teléfono celular.

Buenas intenciones

No se sienta mal si ya le dio un smartphone a su hijo. La mayoría de los padres y las madres no tenían ni idea de los peligros que esto representa cuando lo hicieron. De hecho, la mayoría de los que conocí en mis talleres para padres me dicen que la razón principal por la que lo hicieron era para mantenerlos a salvo.

«Solo quería que pudieran llamarme en caso de una emergencia».

«Así puedo conectarme con ellos en todo momento».

«Mis hijos practican un deporte y necesitan llamarme para que los busque y los lleve a casa».

Sinceramente, creo que las intenciones de estos padres eran puras. Simplemente no tenían ni idea de que estaban «abriéndole una puerta» a su hijo de diez años.

Estoy utilizando este ejemplo de manera intencional, porque los diez es la edad promedio en la que un niño adquiere un teléfono celular. De hecho, el número de niños que poseen un smartphone va aumentando con la edad:

El 53 % de los niños de once años.El 69 % de los niños de doce años.El 72 % de los niños de trece años.1

Esos números representan a los niños que ni siquiera han llegado aún a la secundaria.

En la secundaria, la abrumadora mayoría de los adolescentes están «conectados». El ochenta y nueve por ciento de los adolescentes (de trece a diecisiete años) tiene un smartphone,2 y el noventa y cinco por ciento tiene acceso a las plataformas de las redes sociales3 más populares.

Los niños que no tienen dispositivos se sienten fuera de lugar, y los demás se burlan de ellos. «¿Cómo es que no tienes un teléfono celular? ¿Estás bromeando? ¿Eres amish o algo así? ¡Oigan todos, miren esto! ¡La mamá de Braden no le permite tener un celular!»

Así que, por la razón que sea, la mayoría les dimos a nuestros hijos un dispositivo con un potencial mucho mayor al que nunca hubiéramos imaginado.

Así sucedió con la mamá de una niña a la que llamaré Christine. Ella se acercó a mí en uno de mis talleres para padres, luego de que todos los demás ya se habían ido. La había visto de pie a lo lejos, notablemente ansiosa.

«¿Puedo hacerle una pregunta?», inquirió.

«Por supuesto».

«Se trata de mi hija Christine». 

«¿Cuántos años tiene?», le pregunté.

 «Trece. Y en este momento no tiene permiso para usar su celular. Se lo he quitado.» 

«¿Cuándo obtuvo su primer teléfono?» 

«Hace un año. Pero le dije que no podía usar redes sociales ni nada de eso». 

«¿Le funcionó?» 

«No, no me funcionó», respondió con sinceridad. «Descargó una aplicación de redes sociales que yo ni siquiera conocía». 

«¿Tenía controles parentales configurados en su teléfono?» 

Bajó la cabeza. «No. No sabía cómo hacer eso». 

«Lo entiendo perfectamente», respondí, en un intento por consolarla. «Es difícil mantenerse al día en estos tiempos. ¿Qué sucedió después?» 

«Conoció a un chico que le decía todo lo que quería escuchar, y hablaba con él hasta altas horas de la noche». 

«¿Qué edad decía tener el chico?» (Palabra clave: decía). 

«Diecisiete», respondió. «Dijo que iba a la escuela secundaria local. Ella estudia en casa». 

Acabé su historia por ella: «Pero usted descubrió que, en realidad, no era un adolescente ¿verdad?»

 «Sí». Me miró con la expresión de: «¿Cómo lo sabía?», que suelo ver en mis talleres para padres. 

«Así que, ¿le pidió una foto de ella desnuda?» Nuevamente noté la misma mirada. «Se lo pregunto porque esto sucede todo el tiempo», le expliqué. «No está sola. He escuchado historias como la suya de mamás de todo el país.»

«Sí», respondió, contestando a mi pregunta acerca de la foto. «Lo hizo».

«¿Y ella le envió la foto?»

La mamá miró hacia abajo. «Sí. De… (se esforzó por acabar la frase) del busto». 

«Y todo cambió una vez que envió la foto, ¿verdad?» 

«Sí. El chico le empezó a insistir que se encontraran, o de lo contrario les mostraría la foto a todos.» 

«Entonces, ¿se encontraron?»

«Ella quedó a una hora, pero luego se lo contó a su amiga, quien se lo comentó a su mamá, que a su vez me lo contó a mí. Llamamos a la policía. Todavía están tratando de encontrarlo.» Limpió una lágrima que rodaba por su mejilla. «No te dicen estas cosas cuando le compras un teléfono celular a tu hijo». 

«No, ciertamente no lo hacen».

A la semana siguiente, otra mamá se me acercó después de uno de mis talleres al otro lado del país. 

«¿Cómo puedo hacer para que mi hijo deje de jugar videojuegos literalmente todo el día?», me preguntó. 

«¿Cuánto tiempo suele jugar?», le pregunté. 

«Durante la época escolar, desde que llega a casa hasta altas horas de la noche. La tarea es algo secundario. En verano es aún peor. Se despierta al mediodía y agarra el mando antes de que sus pies toquen el suelo. Si no lo llamamos para cenar no sale de su habitación para nada hasta acabar de jugar después de medianoche.» 

«¿Ha intentado limitar su tiempo de juego?», le pregunté. 

«Sí. Pero descubrimos que lo hace a escondidas cuando estamos en el trabajo o cuando llevamos a gimnasia a su hermana. Hemos intentado llevarlo con nosotros, pero solo se queja y nos entristece a todos. Odio admitirlo, pero es más fácil dejarlo en su habitación con sus estúpidos juegos.» 

Y entonces lo soltó: «Desearía haber sabido eso antes de comprarle ese dichoso sistema de juegos».

Unas semanas después, a mil doscientas millas de distancia, otra mamá me detuvo y me preguntó: «¿Cómo puedo convencer a mi hija de que sus notas siguen importando, aun cuando quiere ser una influencer en las redes sociales?»

«¿Qué plataforma utiliza?», le pregunté. «¿YouTube? ¿TikTok?» 

«YouTube. Publica un blog semanal y tiene alrededor de novecientos seguidores. Leyó en algún artículo que solo necesita quinientos seguidores para ser influencer. Ha abandonado sus planes de convertirse en maestra y ahora quiere ser influencer a tiempo completo. ¡Ni siquiera mira las solicitudes para la universidad!»

«No está sola», tranquilicé a la mamá. «El ochenta y seis por ciento de los adolescentes quieren ser influencers de algún tipo hoy en día.4 Pero menos de una vigésima parte de un uno por ciento puede hacerlo a tiempo completo.» 

Entonces ella lo largó: «La escuela no me advirtió estas cosas cuando le dieron una computadora portátil para su educación a distancia».

Un mes después, en mi estado natal, un padre me preguntó: «¿Qué se hace cuando uno descubre a su hijo mirando imágenes inapropiadas en su habitación a altas horas de la noche?» 

«¿Siempre tiene su celular en su habitación?», le pregunté. 

«Ahora no. Pero cuando se lo quité lo descubrí de nuevo, esta vez con un teléfono viejo que ni siquiera estaba activado. No recordábamos que seguía teniéndolo.»

«Sí, los celulares o las tablets viejas aún se pueden conectar al Wi-Fi incluso sin un plan de datos activo. Constantemente escucho a padres contándome historias de niños que usan dispositivos antiguos en sus habitaciones». 

Y entonces lo volví a escuchar: «¿Cómo es que nadie te dice estas cosas?»

Exactamente por eso escribí este libro.

A un clic de distancia

Es cierto. Nadie te avisa estas cosas cuando estás comprando las primeras pantallas para tus hijos en Navidad. Tampoco se les exige a los niños que aprendan nada acerca de cómo ser sabios en el uso de las pantallas antes de obtener un dispositivo. La mayoría de los padres se limita a entregarles las llaves.

Lamentablemente, los ejemplos que acabo de compartir no son los únicos. Estoy siendo totalmente sincero cuando digo que escucho historias como estas en cada ciudad en la que hablo, y no solo de parte de los padres. De hecho, cada vez que hablo de esto en asambleas escolares, los niños se acercan a mí después y me hacen preguntas sobre algo que acaba de suceder en su escuela… en su dispositivo… que mamá y papá no sabían… y que les está causando muchísima ansiedad, depresión y lágrimas sin precedentes.

¡Esa es la cuestión! No que las pantallas sean malas, pero innegablemente han expuesto a los niños a mayores riesgos en cuanto a su seguridad física y su salud mental. Y aunque muchos de nosotros nos enfrentamos a riesgos similares cuando éramos jóvenes, nuestros dispositivos modernos solo han amplificado los peligros por dos sencillas razones:

Han aumentado la accesibilidad a contenido perjudicial y a personas peligrosas.Han disminuido la responsabilidad.

La pornografía estaba disponible cuando yo era adolescente, pero los niños tenían que esforzarse para encontrarla. Hoy en día, está a solo un clic de distancia.

La pornografía estaba disponible cuando yo era adolescente, pero los niños tenían que esforzarse para encontrarla. Hoy en día está a solo un clic de distancia, gracias a los dispositivos que todos llevamos en nuestros bolsillos. Los pedófilos han existido durante milenios, pero ahora tienen acceso ilimitado a niños que comparten demasiada información sobre ellos mismos y que están desesperados por tener «seguidores». Los jóvenes siempre han luchado con la autoestima, pero ahora llevan consigo dispositivos que les dicen exactamente cuántos amigos tienen los demás, cuántos más seguidores tienen los demás y cómo compararse exactamente con todos los demás que son más populares, más guapos y más creativos que ellos. Y estos dispositivos siguen con nuestros hijos literalmente a todas partes: en la escuela, en el hogar, en el dormitorio, en el baño…

Mayor accesibilidad; menor responsabilidad.

No es de extrañar que muchos expertos en salud mental, como la Dra. Jean Twenge, afirmen que los smartphones pueden estar destruyendo a una generación de adolescentes.5 Pero no tiene que ser así.

No es demasiado tarde

Los padres pueden hacer algo para proteger a sus hijos. Y no, la respuesta no es prohibirles el uso de las pantallas hasta que sean adultos y se muden de casa. Todo lo contrario.

Pero, al mismo tiempo, no es necesario «entregarle las llaves» a tu hijo de diez años.

Consideremos por un momento a Christine, la historia real que mencioné con anterioridad acerca de la niña de trece años a quien su madre terminó quitándole el celular. Si la mamá de Christine pudiera volver atrás, sé que repensaría sus decisiones y probablemente manejaría los siguientes problemas de un modo diferente:

La mamá de Christine decidió darle un teléfono a los doce años, mientras que la mayoría de los expertos aconsejan a los padres que esperen hasta que sus hijos sean mayores y un poco más maduros. (Lo abordaremos en detalle en el capítulo 3). La mamá de Christine no sabía eso. De hecho, su hija fue una de las últimas niñas del grupo de jóvenes de su iglesia en tener un celular. La presión era grande. Así que su mamá acabó cediendo y le compró uno. Le entregó las llaves a su hija de doce años.La mamá de Christine le advirtió: «Nada de redes sociales ni nada de esas cosas malas», pero nunca le hizo cumplir la regla. De modo que no pasó mucho tiempo antes de que Christine mintiera y se uniera a las redes sociales. Muchos padres permiten que los niños pequeños usen redes sociales, como Snapchat, Instagram, TikTok y Twitter, pero desconocen que los niños menores de trece años ni siquiera pueden descargar esas aplicaciones sin mentir acerca de su edad. (Hablaré más sobre eso en el capítulo 3). Los niños menores de trece años no deberían estar en redes sociales. Punto. Al menos la mamá de Christine le dijo que no se metiera en las redes sociales, pero…No configuró ningún control parental. Christine era libre de hacer lo que quisiera con su dispositivo. Imagine si hubiese sido un automóvil. Sería libre de conducir tan rápido como quisiera, sin cinturón de seguridad, con la radio a todo volumen, con amigos asomándose por el techo corredizo, sin policías patrullando las carreteras. (Hablaremos más sobre los controles parentales útiles en el capítulo 8).No estableció límites. La mamá de Christine mencionó que su hija hablaba con este chico «hasta altas horas de la noche». Eso son muchas horas. Vivimos en un mundo en el que los adolescentes promedian nueve horas y cuarenta y nueve minutos al día consumiendo medios de entretenimiento, incluidas siete horas y veintidós minutos promedio en las pantallas.6 Pero casi todos los expertos recomiendan que los padres limiten el tiempo frente a la pantalla en cierta medida, en especial en las redes sociales. Sí, ha habido mucho debate sobre este tema, con reacciones exageradas en ambos lados, pero descubrirás que casi todos los expertos están de acuerdo en algunas pautas innegociables acerca del tiempo frente a la pantalla, incluido el punto de que definitivamente no se debería permitir un acceso ilimitado a las redes sociales durante toda la noche. (Mencionaré más sobre el tiempo frente a la pantalla en el capítulo 6).Permitió que Christine tuviera el celular en su habitación por la noche. La muchacha no solo estaba usando su teléfono por muchas horas; también estaba «desperdiciando las horas» cuando se suponía que debía estar durmiendo. Eso significa que era una del 79 por ciento de los adolescentes que guardan sus teléfonos en sus habitaciones cada noche,7 a pesar de que todos los profesionales de la salud mental opinan que eso es una pésima idea. (Hablaremos más sobre los efectos de permitirles que tengan los teléfonos en la habitación en el capítulo 4).La mamá de Christine nunca le informó a su hija acerca de los comportamientos de los depredadores. Por lo tanto, la chica no sospechó cuando un desconocido le envió un mensaje directo (DM), haciendo todas las preguntas correctas mientras evitaba FaceTime u otras plataformas donde ella pudiera verlo en tiempo real. Ni siquiera se alarmó cuando le pidió que le enviara una «foto desnuda» y finalmente se encontraran en persona. Este tipo estaba siguiendo el manual del depredador al pie de la letra, pero Christine no sabía cómo reconocer los comportamientos predatorios. (Hablaremos de esto en detalle en el capítulo 7).Christine no tenía idea de que algo de esto podría suceder, porque su mamá nunca le habló de ello. Incluso si su mamá hubiera establecido todos los límites y controles parentales disponibles (recuerde que Christine era una niña que se crió de manera muy protegida en su casa), la decisión sobre cómo usar las redes sociales era, en última instancia, de ella. Las reglas no educarán a sus hijos. Realmente debe enseñarles a tener discernimiento para que puedan tomar decisiones por ellos mismos. (Desarrollaremos esto a lo largo del libro).

Las reglas no educarán a sus hijos. Realmente debe enseñarles a tener discernimiento para que puedan tomar decisiones por ellos mismos.

No es demasiado tarde para Christine y su mamá. Ambas están comenzando de nuevo. La madre está esperando un tiempo antes de devolverle su teléfono. De hecho, ahora se reúnen para desayunar una vez a la semana, leen juntas mi libro La guía del adolescente para las redes sociales y los dispositivos móviles, y hablan acerca de los problemas del mundo real, incluido lo que Christine publica, de quién se está haciendo amiga y qué está viendo en línea. La madre está equilibrando los límites y la conexión emocional. No solo está haciendo cumplir las reglas; también está siendo proactiva al involucrar a Christine en conversaciones significativas acerca de cosas importantes.

Si usted es un padre (o tutor) que quiere ser proactivo en cuanto al uso de las redes sociales, es muy probable que se haya hecho estas preguntas:

¿A qué edad debería darles a mis hijos un teléfono o cualquier otro dispositivo? Después de todo, sus amigos ya tienen. Y si ya les he dado un teléfono a mis hijos, ¿qué debo hacer ahora? ¿Quitárselos hasta que sean mayores? ¿Debería configurar controles parentales? Y, en ese caso, ¿cuáles? ¿Deben cambiar esos controles a medida que mis hijos crezcan?¿A qué edad debería permitir que mis hijos usen las redes sociales? ¿Qué efecto tienen realmente en su salud mental? ¿Son seguras? ¿Y el tiempo frente a la pantalla? ¿Realmente afecta a los niños? ¿Cuántas horas son demasiadas? ¿Cambia el número de horas los fines de semana, durante el verano o cuando nuestro país pone a todos en cuarentena en sus hogares sin nada que hacer? ¿Y si mis hijos quieren llevar sus dispositivos a sus habitaciones por la noche? La abrumadora mayoría de los niños lo hace, ¿así que los míos serán los raros de la clase si les exijo que me entreguen sus teléfonos todas las noches? ¿Cómo protejo a mis hijos de los depredadores en línea? Todos los jóvenes quieren tener más seguidores hoy en día, así que «aceptan» como amigos a cualquiera y a todos. ¿Cuáles son las consecuencias y cómo puedo ayudar a mis hijos a reconocer comportamientos de depredadores? Lo más importante, ¿cómo se supone que debo ayudar a mis hijos con todo esto cuando parecen saber más que yo sobre tecnología? ¿Cómo puedo enseñarles discernimiento con un dispositivo que ni siquiera entiendo?

Buenas preguntas. Permítame tranquilizarlo de inmediato diciéndole que es casi imposible mantenerse al día con la tecnología…