Palabros 3.0 - León Arsenal - E-Book

Palabros 3.0 E-Book

Leon Arsenal

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Beschreibung

Demos a los ciudadanos la oportunidad de entender esos «palabros» que escuchan cada vez más a menudo: blockchain, criptomonedas, DeFi, inteligencia artificial… Porque, aunque suenen extraños, ya están aquí para cambiar el mundo y, por tanto, nuestras vidas, tal como las conocemos. Palabros 3.0 es la guía que necesitamos para no perdernos en ese bosque de neologismos. Con un estilo divulgativo y sencillo, ofrece al ciudadano de a pie las claves que muchos necesitan para explorar el presente y prepararse para el futuro. Existe un público amplio que no sabe y necesita conocer. Por eso este libro no se limita a explicar el significado de estos «palabros», sino que también aporta una mirada a sus implicaciones reales. Aquí encontrarán respuestas y contexto para desenvolverse con seguridad en la revolución tecnológica que estamos viviendo. Es necesario conocer qué son y qué importancia tienen estos términos, porque ya son parte de nuestra realidad. Y cada vez lo serán más.

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Seitenzahl: 197

Veröffentlichungsjahr: 2025

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Bitcoin, blockchain, chatbot… Hoy en día, llegan a nuestros oídos gran número de palabras (sobre todo en las noticias) que no solo nos resultan nuevas, sino que tenemos una idea muy vaga, o ninguna, de lo que significan ni a qué puedan estar asociadas. Y, a menudo, no les damos ninguna importancia ni tratamos de entenderlas. Están ahí y las descartamos, suponiendo que no nos afectan en nada. Al hacer eso, estamos cometiendo un gran error.

 

Las criptomonedas, el blockchain o las inteligencias artificiales son todas parte de una revolución tecnológica que está en marcha y que, como las precedentes de la informática o Internet, va a cambiar (ya lo está haciendo) nuestras vidas personales y profesionales, y nuestra sociedad en su conjunto. Por eso, debemos conocer qué significan y qué implican estos nuevos palabros, no ya ni siquiera para sacarles provecho, sino simplemente para sobrevivir en el nuevo escenario social y laboral que se está gestando.

 

Esa es la intención de este libro: explicar al ciudadano común qué hay detrás de estos palabros. Y hacerlo de una manera sencilla, clara y limpia, accesible al lector medio, sin grandes o ningún conocimiento de estas nuevas tecnologías disruptivas.

Palabros 3.0

León Arsenal y Rubén García López

Índice
Palabros 3.0
Aviso a lectores
La blockchain. Toda una revolución
Las criptomonedas
Ethereum: La plataforma para una Internet descentralizada
Los tokens
La minería de bitcoin, también llamada mecanismo de consenso
Y más criptomonedas…
Estafas con criptomonedas y criptomonedas estafa
Un intermedio: Las API y la Capa II
Los contratos inteligentes (Smart Contracts)
Los NFT
DeFi (Decentraliced Finances o Finanzas Descentralizadas)
Cómo empezar en DeFi de forma prudente
Inciso. Consejos de veteranos para explorar y experimentar con los Protocolos DeFi
Cómo empezar en DeFi de forma prudente (Continuación)
Aspectos clave de las DeFi
Las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAO) Un nuevo paradigma de colaboración y gestión
DAO, criptomonedas y tokens
La tokenización
RWA. (Real World Assets o activos del mundo real)
ETF. (Fondo Cotizado)
El Trading
La Inteligencia Artificial
Chatbots y agentes virtuales… ChatGPT y su extensa parentela
Un puñado de ejemplos de lo que nos dará la IA en los próximos años
Hogares inteligentes
El entretenimiento
Agentes virtuales
La medicina
Enseñanza y formación
La seguridad
La justicia
El comercio
Notas

Aviso a lectores

Hemos querido escribir un libro ligero. «Ligero» en el sentido de que pretendemos que sea fácil de leer y accesible a todos (o a una gran parte) de los posibles lectores. No «ligero» en el sentido de banal. Es cierto que el título que hemos elegido, Palabros 3.0, puede llamar a engaño en tal sentido. Somos conscientes de ello. Pero buscábamos algo corto, capaz de captar la atención en una fracción de segundo, y que fuera fiel al contenido real sobre el contenido del libro. Y creemos que Palabros 3.0 cumple los requisitos.

Porque por eso mismo este volumen está dedicado a esos términos (palabros, en sentido coloquial), a menudo procedentes del inglés, que nunca antes habíamos escuchado y que, en los últimos tiempos, llueven sobre nosotros. Palabros como blockchain, bitcoin, NFT, tokens…

Vivimos una realidad que ya no es cambiante, sino más aún, líquida (otra definición bien de moda en estos días), porque todo varía casi de forma continua y de un momento para otro y en el que casi cada día surge alguna novedad tecnológica destinada a modificar, en mayor o menor medida, nuestra economía, nuestra sociedad, nuestras vidas personales. Esos palabros encarnan tales cambios, porque lo que no tienen nombre no existe. Muchos los oímos y, como no los entendemos, los aparcamos ahí, en una esquina de nuestras cabezas, asumiendo que no son importantes para nuestra vida cotidiana y que nada tienen que ver con nosotros. Gran error. Cada vez van a afectarnos más en nuestro día a día, aunque todavía no nos percatemos de ello.

Quizá, como sociedad, estamos repitiendo el mismo error que ya hemos cometido dos ocasiones, en un pasado reciente. La primera vez fue con la llegada de los ordenadores personales. Entonces, muchos los desdeñaron, considerando que no era más que un divertimento; poco más que las antiguas máquinas de marcianitos de los bares y billares, solo que llevadas a casa. Y aunque, cuando se hizo patente el impacto que la informática estaba teniendo sobre personas y organizaciones, y aún la sociedad en su conjunto, muchos lograron subirse más o menos al carro, también fueron no pocos los que se quedaron descolgados.

El error se reprodujo con la aparición de Internet. De nuevo, muchos le dieron la espalda; se burlaron de todo aquello, catalogándolo como un capricho que servía poco más que para entrar en grupos de discusión y chats, sobre todo para ligar. Y otras vez, aunque una gran proporción de la ciudadanía se acabó incorporando al cambio (unos al comprender su equivocación y otros porque laboralmente se vieron obligados a ellos), de nuevo hubo miembros de nuestra sociedad que se vieron fuera o en los márgenes de toda esa revolución.

Aquellos que no pudieron sumarse a la nueva situación se convirtieron en analfabetos tecnológicos; personas ancladas en una realidad desfasada y privadas del acceso a los beneficios que ofrecen la informática y/o Internet. Somos conscientes de que el término analfabeto tecnológico suena fuerte, sobre todo en esto tiempos tan pacatos. Pero es algo que define muy bien a las víctimas de esos errores. Porque son víctimas (asunto distinto es el de aquellos que, conociendo, se mantienen al margen; en tal caso, es su elección y nadie tiene por qué importunarles por haberla tomado). Son analfabetos tecnológicos que, lo mismo que los analfabetos de siempre, se ven privados del acceso a un universo de conocimientos y experiencias, y también de desarrollo personal, laboral, económico y social.

Y ahora estamos ya inmersos en una Tercera Revolución Tecnológica. A esta podríamos además catalogarla de en abanico o arborescente, porque se está produciendo a varios niveles y en diversos campos. Quizá la parte más visible de la misma, que va a provocar (está provocando) un terremoto económico y social, sea la Inteligencia Artificial (IA). Pero también en ese ámbito, más en segundo plano o incluso invisible para gran parte de la población, se encuentran cuestiones como la blockchain, los contratos inteligentes o las finanzas descentralizadas.

Pero tengamos en cuenta que corremos el riesgo de que nos ocurra lo mismo que con las dos revoluciones tecnológicas precedentes. Que parte de nuestra población se quede descolgada de esta tercera, o que se incorpore tarde, a disgusto y de manera incompleta. Y, en esta tercera ocasión, el riesgo se ve agravado. Porque cabe la posibilidad de que una mayoría se quede al margen de todo lo que trae esta nueva revolución tecnológica.

Sí. Una mayoría. Podemos llegar a una sociedad en la que solo una minoría (o, peor aún, una élite, en el mal sentido de tal palabra) sea la que conozca, emplee y saque provecho a estas novísimas tecnologías. Y que el resto de la ciudadanía se quede, unos totalmente fuera, y otros en el extrarradio de las mismas, obteniendo de ellas mucho menos beneficio de lo que podrían.

Puede ocurrir, sí. Y es fácil encontrar explicaciones para ello. Lo vertiginoso de los cambios, el desconocimiento general, la desinformación y el sensacionalismo de ciertos medios de comunicación… Pero también está el hecho de que estamos sufriendo una avalancha de términos tomados directamente del inglés y que, a veces, son abreviaturas o acrósticos. Palabros que nada significan para nosotros y que no podemos conectar con nada que conozcamos. Y eso es algo que hace que muchos se pongan en guardia contra ellos, los desdeñen o les den la espalda.

Queremos ayudar a remediar ese error. No queremos vivir en una sociedad 3.0 formada por una élite tecnológica y una mayoría atecnológica. Los autores de este libro somos, nosotros mismos, buena muestra de las dicotomías de nuestro tiempo: uno, un empresario tecnológico, con amplia experiencia en las finanzas online; otro, novelista y divulgador, usuario de las nuevas tecnologías, pero ajeno a todo ese mundo 3.0. Pero ambos nos hemos fijado dos objetivos relacionados con los Palabros 3.0.

El primero es explicar de manera clara y fácil qué significan esos términos. Que los lectores sepan qué hay detrás de cada uno de ellos. Y el segundo, e igual de importante, explicar qué implicaciones tiene cada una de ellos, qué alcance y efectos tienen o van a tener esas tecnologías y sistemas definidos mediante esos vocablos. Alcances y efectos tanto sobre nuestras vidas personales como sobre nuestra sociedad en su conjunto.

Para ello recurriremos a algunos recursos literarios, como, por ejemplo, a las analogías. Porque uno de los grandes problemas de todo esto es algo que ya hemos dicho: que, a menudo, no logramos conectar tal o cual palabro con nada que tenga que ver con nuestras experiencias previas. Pero ahí podemos acudir a algo tan maravilloso como el idioma. Si mediante una analogía (u otro recurso literario) logramos establecer esa conexión entre lo nuevo y algo ya conocido, todo cambia de golpe. El palabro ininteligible se vuelve algo fácil y accesible.

Y eso es fundamental porque, para poder desenvolvernos en un entorno nuevo, tenemos que entender los elementos que lo componen. Y eso es lo que queremos ayudar a hacer con estas tecnologías 3.0. Hacerlas accesibles a todos (o a una mayoría) aclarando los palabros que las definen.

Por eso hemos escrito este libro.

La blockchain.Toda una revolución

Y vamos a comenzar fuerte, cogiendo al toro por los cuernos, con uno de los tecnopalabros que más circulan de boca en boca, y también por los medios de comunicación. Un término que, sin embargo, muchos de los ciudadanos (y no necesariamente de cierta edad) no es solo que no lo comprendan, sino que ni siquiera llegan a rozar lo que significa. Pero la verdad es que no es tan difícil de entender qué es la blockchain, y lo que puede aportarnos, y la importancia que puede tener en el futuro. Todo es cuestión de usar palabras sencillas y de la forma adecuada.

Así que, para empezar a entender qué es la blockchain, nada mejor que comenzar por cómo nació. Porque la blockchain no es un divertimento. No es un juego de ingenieros en busca de algo nuevo. No es un experimento. Es algo que ha llegado para cubrir una necesidad provocada por los cambios tecnológicos que está viviendo nuestra sociedad.

¿Por qué necesitamos algo como la blockchain?

Porque, en esta era digital, se multiplican tanto las oportunidades como las amenazas. Por eso, la seguridad y la transparencia de las transacciones que realizamos en línea son más importantes que nunca. Esa es la necesidad que ha dado alas a la blockchain. Porque esa es la tecnología revolucionaria que ha cambiado la forma en que ahora se plantean los intercambios de valor e información en Internet. Si comprendemos que esta es la razón de existir de la blockchain y, si tenemos en cuenta cuál es su función (asegurar la seguridad y la fiabilidad de los intercambios materiales e intelectuales en Internet), nos será muy fácil entender qué es.

¿Y qué es la blockchain?

Pues vamos a explicarlo con una analogía muy simple.

Imaginemos un libro de contabilidad. En dicho libro, en cada página, se anotan las diversas entradas: ingresos, gastos, movimientos de algún tipo. E imaginemos también que ese libro de contabilidad se puede consultar al tiempo que resulta imposible de alterar. Es decir: no se puede hacer ningún cambio en las entradas que se van haciendo.

De la misma forma que las hojas, colocadas por orden, unas detrás de otras, según se han ido registrando las entradas, forman ese libro de contabilidad, así la blockchain1 es una cadena de bloques que, al igual que las hojas, no se pueden alterar ni cambiar de orden sin hacer perder su sentido al libro.

Cada bloque está encadenado al anterior y al posterior, creando así la «cadena de bloques» o, en inglés, blockchain. Esa estructura inamovible e inalterable es la que garantiza que toda la información que contiene la cadena sea transparente y segura.

Transparente y segura. Esas son las dos características de la blockchain, que garantizan las transacciones materiales e intelectuales de las que hablábamos antes.

Sabiendo ya qué es, veamos cuáles son las...

Características principales de la blockchain

1. Seguridad. Porque utiliza técnicas criptográficas avanzadas para asegurar que los datos no se puedan alterar ni hackear.

2. Transparencia. Porque, aunque gracias a la criptografía se protege la privacidad de los usuarios, la blockchain permite que las transacciones realizadas puedan consultarse.

3. Inmutabilidad. Porque, una vez que una transacción se añade a la cadena (se anota una hoja más, en la analogía del libro de contabilidad), es prácticamente imposible modificar los datos o la posición.

Y, teniendo ya claro, no solo qué es la blockchain, sino también para qué sirve y cuáles son sus características principales, tenemos que llegar a la siguiente pregunta:

¿Cómo funciona?

Para saber su funcionamiento, vamos a usar otra analogía. Pensemos ahora en un grupo de amigos que se dedica a intercambiar libros entre ellos. Para llevar un registro que sea justo, certero y transparente de todos esos intercambios, y evitar así conflictos personales entre ellos, anotan cada cambio o préstamo en una hoja de papel. Y cada hoja, una vez llena, se guarda en una carpeta.

Pero, y aquí viene lo interesante, cada hoja nueva incluye un resumen de la hoja anterior, de forma que es posible seguir la secuencia, porque se crea así un enlace seguro entre ellas, y es imposible alterar tanto el contenido de las hojas como el orden de las mismas.

Pues bien, cada hoja es un bloque (block), y la forma en que se han ido introduciendo en la carpeta es la cadena (chain) que las une.

No es tan difícil cuando se contempla así, ¿verdad? Y ahora, visto cómo puede ser clave en algunos aspectos de nuestra sociedad actual, vamos a adentrarnos en la importancia de la blockchain. En el…

Impacto de la blockchain en nuestro mundo actual

Porque la blockchain tiene aplicaciones que van mucho más allá de las transacciones financieras (por si habías pensado que su utilidad se limitaba sobre todo a eso). De hecho, con la blockchain se puede desde asegurar la cadena de suministros de alimentos hasta proporcionar una identidad digital segura. La posibilidades de esta tecnología no son ilimitadas, pero sí casi. Vamos a ver algunas, a modo de ejemplo:

1. Contratos inteligentes (smart contracts). Son programas que se ejecutan de forma automática cuando se cumplen determinadas condiciones, que se habrán definido previamente. Algo así es posible mediante la blockchain, lo que es fácil de entender gracias a lo que ya hemos visto. Esto es algo que no solo elimina incertidumbres y discusiones, sino que además hace innecesarios a los intermediarios.

2. Cadena de suministros. La blockchain asegura que los movimientos de cada producto se puedan rastrear desde su origen hasta el consumidor final, algo que garantiza la seguridad y aumenta la confianza del cliente en el producto.

3. Identidad digital. La blockchain proporciona una forma segura y eficiente de gestionar las identidades en línea. Nos protege contra los robos de identidad y los fraudes, que se han convertido en una de las principales preocupaciones de los ciudadanos, las empresas y las administraciones en este tipo de gestiones en red.

¿Solo tres aplicaciones? Claro que no. Hay muchísimas. Estos son solo tres ejemplos, porque reseñar todas las posibilidades de estas tecnologías nos exigiría casi un libro por sí solo. Ahora bien, nada es un camino de rosas y también se presentan problemas y desafíos para esta tecnología que hay que abordar, como casi todo en la vida. Pero, al mismo tiempo, se abren de continuo nuevas posibilidades a explorar.

Uno de los principales retos de la blockchain se encuentra en la escalabilidad del sistema y en el consumo de energía que requiere. Debemos encontrar la forma de extender a nivel masivo esta tecnología, evitando que se nos quede por el camino una parte considerable de la ciudadanía, por desconocimiento de la misma (esperamos estar poniendo nuestro granito de arena en tal aspecto). Pero además tenemos que planificar y gestionar el incremento de consumo energético que esta tecnología supone, porque nada sale del aire. Resolver estos nudos es crucial para que la blockchain se adopte de manera generalizada.

El futuro de la blockchain

La blockchain es, de verdad, una de las Nuevas Fronteras de la Tecnología. El potencial que tiene para transformar industrias de lo más diversas es enorme. A medida que superemos los desafíos que nos presenta, veremos innovaciones que harán que las transacciones materiales e intelectuales sean más seguras, eficientes y justas para todos. Será una pequeña revolución dentro de un mundo inmerso en una revolución tecnológica casi perpetua desde hace tres décadas.

Y, sabiendo que esto es una pequeña revolución (o no tan pequeña, ya veremos), intentemos profundizar un poco más en la blockchain. Vamos a ver la tecnología subyacente al mismo y las aplicaciones avanzadas que tiene.

Cómo funciona la blockchain y en qué se está usando

Porque la blockchain funciona mediante la distribución de lo que, en la analogía, hemos definido como su Libro de Contabilidad, y eso es posible gracias a una red de ordenadores. Cada uno de esos ordenadores verifica y valida las transacciones que se realizan de forma independiente. Esto es algo clave, puesto que elimina la necesidad de un controlador central (como es, por ejemplo, un banco tradicional) que supervise las transacciones. Y eso, a su vez, reduce y mucho las tasas y el tiempo de procesamiento. He aquí otra ventaja más de esta tecnología.

¿Y en qué se está usando? Por ejemplo, en algo que está en boca de muchos y que la mayoría no tiene claro qué es con exactitud. Estamos hablando de las criptomonedas. Sí, las famosas criptomonedas, siendo las más conocidas de ellas el Bitcoin y Ethereum, aunque existen cientos o miles de criptomonedas distintas. Las criptomonedas o monedas digitales usan la blockchain para facilitar transacciones dinerarias seguras y anónimas en Red. Como ya hemos explicado cómo funciona la blockchain, no nos vamos a extender aquí, porque el alcance de la tecnología va mucho más allá de las famosas criptomonedas, de las que ya hablaremos dentro de poco.

Ahora, lo que vamos a detenernos es en sus…

Usos innovadores

1. En la salud. Porque la blockchain puede revolucionar la gestión de los registros médicos al proporcionar un sistema seguro y accesible para almacenar y compartir, entre los facultativos, la información sobre los pacientes. No hace falta decir los beneficios para estos últimos, y las facilidades para los médicos que esto supone.

2. En las votaciones. Porque nos ofrece una plataforma para votaciones tanto seguras como transparente. Esto es algo que reduce los riesgos de fraudes como de manipulación, y aporta seguridad en la limpieza de los comicios a la ciudadanía.

3. En la educación. Porque permite la verificación segura de las credenciales académicas, lo que facilita el proceso de validación y comprobación de los títulos y certificados.

De nuevo, solo hemos querido dar tres ejemplos de las posibilidades de esta tecnología. Hay muchas más y, además de aclarar concepto, queremos creer que, sin duda, una vez sabiendo qué es la blockchain, algunos de nuestros lectores van a encontrar aplicaciones concretas a la tecnología, en sus propias áreas de conocimiento y/o empresa. Pero no nos vamos a extender en exceso sobre esto, porque hay mucho de lo que hablar y queremos irnos con una…

Reflexión final sobre el impacto de la tecnología de la blockchain

Hay quienes consideran que la blockchain no es solo una tecnología, sino también toda una filosofía. Porque es algo más que un simple avance tecnológico más. Significa replantearse cómo la transparencia, y por tanto la confianza, se pueden integrar en los sistemas digitales. Esto es todo un vuelco a una situación en la que la opacidad, la incertidumbre y la desconfianza crónica han sido la tónica. Y hay algo más. Porque, a medida que exploramos y expandimos las posibles aplicaciones de la blockchain, se nos abren nuevas vías para una sociedad más justa, segura y eficaz.

Justa, segura y eficaz. Nada menos.

Y, con esta reflexión, dejamos estos apuntes sobre lo que es, las utilidades y los potenciales de la blockchain. No hay mejor comienzo, creemos, para ilustrar la necesidad y la utilidad de entender estos nuevos conceptos que se esconden tras términos que hace poco no oíamos. Y, partiendo de la blockchain, vamos a seguir con otros palabros 3.0 que son poco menos que el «ábrete sésamo» que nos da acceso a la cueva de los tesoros. Solo que, en este caso, no basta con pronunciarlos, sino que es preciso conocer su significado y entender qué hay detrás de ellos.

Las criptomonedas

Y vamos ahora con las criptomonedas, un palabro que se ha hecho popular, y no siempre para bien, puesto que a muchos, gracias al sensacionalismo y la desinformación de no pocos medios de comunicación, ha acabado sonándoles a ficción y venta de humo, cuando no directamente a estafa. Así que vamos a intentar disipar ese desconocimiento, porque puede que las criptomonedas estén, en un futuro muy próximo, en nuestras vidas, guste o no guste.

Usábamos antes, en el capítulo sobre la blockchain, la analogía de un grupo de amigos que intercambiaban libros. Ahora vamos a emplear la de ese mismo grupo de amigos, pero en esta ocasión intercambian cartas de juego.

Imaginemos que en ese juego de intercambio de cartas creamos una especial: una carta especial que no existe físicamente. Que solo se puede cambiar y guardar en el registro especial del que hablábamos (la blockchain). Registro que todos los jugadores comparten. Esa carta especial es, en efecto, distinta, y, si tiene algún valor, es porque todos los jugadores están de acuerdo en que tenga valor.

Esas cartas especiales, como hemos dicho, no tienen existencia física. Solo existen anotadas en el registro de intercambios. Son únicas. No puedes tocarlas. Pero sabes que son tuyas, porque tu nombre está al lado de las cartas especiales que te corresponden, en el registro. Pues bien: tales cartas especiales son en el mundo real las criptomonedas.

Las criptomonedas se pueden considerar algo semejante a tesoros digitales, dentro de un juego de intercambio tan amplio como complejo. Tal juego de intercambio es similar al de intercambio de cartas entre amigos del que hablábamos, solo que con dimensiones tecnológicas y financieras añadidas.

Porque las criptomonedas son monedas digitales o virtuales que utilizan la criptografía para dotarse de seguridad, lo que las hace extremadamente difíciles de falsificar. A diferencia de las monedas fiduciarias (como pueden ser el dólar o el euro), las criptomonedas operan en una red descentralizada, basada en la tecnología blockchain. Esta tecnología actúa como un registro público y distribuido en el que quedan consignadas todas las transacciones. Y eso es algo que asegura transparencia y seguridad de dichas transacciones, y elimina la necesidad de intermediarios, tales como los bancos o los gobiernos.

Los intercambios, por tanto, son directos, al haber eliminado a los intermediarios de los sistemas tradicionales.

¿Y cómo funcionan las criptomonedas?

Su funcionamiento se apoya en la tecnología blockchain que, como ya explicamos en el anterior capítulo, es en esencia una especie de libro de contabilidad distribuido (descentralizado). Cada bloque de la cadena contiene cierto número de transacciones, ordenadas según se han ido realizando. Cuando un bloque se llena, se agrega a la cadena mediante un proceso que exige la solución de complejos acertijos matemáticos y que se conoce con el nombre de minería.