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El libro aborda diversas experiencias de participación de los grupos y kuagros juveniles de San Basilio de Palenque, Bolívar (Colombia). Dirigido a investigadores sociales, pero ante todo a la comunidad de San Basilio de Palenque reconocida como un tejido que posee valiosas e interesantes formas de interpretar el mundo. Este libro es resultado del proyecto de investigación doctoral titulado "Experiencias de participación juvenil en San Basilio de Palenque, Bolívar, Colombia: una aproximación hermenéutica desde los postulados de la comunicación para el cambio social". El proyecto, propuesto en el marco del programa de doctorado de Ciencias Sociales de la Universidad del Norte de Barranquilla (Colombia) fue realizado con fondos de la misma universidad. El eje central de la obra se estipula desde los postulados de la comunicación para el cambio social. A través de un diseño metodológico cualitativo, el estudio determina cómo estas experiencias de comunicación juvenil han generado dinámicas de transformación, fortalecimiento, recuperación, preservación y resistencia en el tejido social palenquero. Para tal fin la investigación que soporta la publicación se concibe a partir de la conjugación de enfoques etnográficos y teoría fundada desde los cuales las historias de los jóvenes palenqueros son protagonistas del estudio. El aporte al conocimiento se centra en la posibilidad de sistematizar parte del saber local juvenil como una apuesta teórica y metodológica emergente sobre comunicación, territorio y resistencia.
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Veröffentlichungsjahr: 2017
Navarro Díaz, Luis Ricardo.
Palenque : Comunicación, territorio y resistencia / Luis Ricardo Navarro Díaz ; prólogo, Daniel E. Aguilar Rodríguez. -- Barranquilla, Colombia : Universidad del Norte, 2017.
i-xii, 13-278 páginas ; 24 cm.
Incluye referencias bibliográficas.
ISBN 978-958-741-797-5 (impreso)
ISBN 978-958-741-798-2 (PDF)
ISBN 978-958-741-799-9 (ePub)
San Basilio de Palenque (Bolívar, Colombia)-Condiciones sociales-Siglo XX. I. Aguilar Rodríguez, Daniel E. II.Tít.
(986.114 N322 ed. 23) (CO-BrUNB)
Vigilada Mineducación
www.uninorte.edu.co
Km 5, vía a Puerto Colombia, A.A. 1569
Área metropolitana de Barranquilla (Colombia)
© Universidad del Norte, 2017
Luis Ricardo Navarro Díaz
Coordinación editorial
Zoila Sotomayor O.
Diseño y diagramación
Luis Gabriel Vásquez M.
Diseño de portada
Joaquín Camargo Valle
Corrección de textos
María Fernanda Rueda
Imageprinting (Bogotá)
© Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio reprográfico, fónico o informático, así como su transmisión por cualquier medio mecánico o electrónico, fotocopias, microfilm, offset, mimeográfico u otros sin autorización previa y escrita de los titulares del copyright. La violación de dichos derechos constituye un delito contra la propiedad intelectual.
Doctor en Ciencias Sociales de la Universidad del Norte (Colombia). Magíster en Comunicación de la misma institución. Filósofo y Comunicador Social con énfasis en periodismo de la Pontificia Universidad Javeriana (Colombia). Ha sido profesor e investigador de la Universidad del Norte, la Universidad Simón Bolívar y la Universidad Autónoma del Caribe (Barraquilla), la Universidad Sergio Arboleda (Santa Marta) y la Universidad Tecnológica de Bolívar (Cartagena). Su línea de investigación se encuentra relacionada con temas de comunicación para el cambio social y comunicación para el desarrollo.
Tuve la oportunidad de conocer a Luis Ricardo Navarro Díaz en la Universidad del Norte, en Barranquilla (Colombia), donde él impartía la cátedra de Filosofía de la Comunicación, dada su formación como comunicador social y filósofo. Años después nos reencontramos cuando daba inicio a su formación en el Doctorado de Ciencias Sociales de la misma institución, escenario donde me propuso acompañarle como director de su investigación, lo cual acepté inmediatamente, conociendo la rigurosidad y la calidad de su trabajo pero, sobre todo, porque su dedicación al estudio es ampliamente reconocida en el círculo académico del cual hace parte.
Así comenzó su travesía para aproximarse y comprender los procesos de participación de los grupos de jóvenes de San Basilio de Palenque, particularmente aquellos que desde el marco interpretativo que brinda la comunicación para el cambio social daban cuenta de transformaciones sociales en los actores y sus entornos. Procesos que hacían visibles a los jóvenes, evidenciando la emergencia de estos como sujetos políticos en el panorama social palenquero y algunos trascendiendo a otros espacios y escenarios de comunicación
Comunicación y cambio social invita a pensar, casi de manera inmediata, en procesos de transformación, movilización y empoderamiento en diferentes contextos sociales. Procesos participativos mediante los cuales grupos sociales, en tanto agentes, toman decisiones sobre sí mismos y en función de sí mismos. Así pues, un primer reto consistió en determinar cuál iba a ser el aporte que se iba realizar al conocimiento en el campo de la comunicación para el cambio social, sin caer en la lastimosa situación de decir lo que ya está dicho y hacer lo que ya está más que hecho.
Esta obra hace un aporte altamente significativo al campo, en particular desde la perspectiva del cambio social; realiza una aproximación profunda a experiencias de participación de los jóvenes en la población de San Basilio de Palenque, Bolívar (Colombia), tomando los conceptos de esferas pública, cultural y política como elementos rectores del marco, lo que permite hacer una lectura comprensiva de esas otras formas de comunicación desde las cuales están inter-locutando los jóvenes palenqueros. Con esta óptica, se propone “el mundo de la vida” como escenario posible de generación de procesos de transformación apoyados en la comunicación. En este marco interpretativo se evidencian los diferentes mecanismos que los jóvenes de la comunidad han encontrado para interpelar su contexto y a sí mismos, y para reconocerse como sujetos políticos con capacidad de acción, organización y de interlocución. Estos jóvenes han encontrado, en diferentes prácticas, la forma de establecer contacto con su entorno, tanto el inmediato como el nacional, para hacer sentir su presencia, validar sus sentidos, construir una narrativa particular desde sus necesidades, sus experiencias, sus expectativas.
Ubicándose en el campo de las Ciencias Sociales, el trabajo de Navarro constituye, en palabras del autor, una apuesta por consolidar una matriz teórica que aporte al discurso de la comunicación y al cambio social, que amplíe el marco interpretativo desde el que se abordan los procesos de comunicación que grupos sociales, en este caso particular de jóvenes, utilizan para hacerse sentir, dando paso a procesos de transformación social.
En ese sentido, este libro presenta un desarrollo juicioso y riguroso de cada uno de los pasos del proceso de investigación. La aproximación a la comunidad, la comprensión de sus prácticas, sus particularidades y, sobre todo, la cosmovisión de esta, permitió un acercamiento profundo a los diferentes grupos juveniles que participaron del proyecto; abrió las puertas de agrupaciones y colectivos que, más allá de ser objetos de estudios, fueron sujetos participantes, cuyo aporte fundamental llevó a la construcción del documento final.
La revisión del estado del arte de la investigación constituye, por sí sola, un aporte relevante pues presenta un barrido de las diferentes tendencias académicas en el campo de la comunicación para el cambio social en el país, y de manera específica, realiza un mapeo de las experiencias de comunicación para el cambio social en el departamento de Bolívar (Colombia), hasta aterrizar en experiencias particulares en el corregimiento de San Basilio de Palenque.
Un aspecto fundamental que cabe resaltar en estas líneas es la participación de la comunidad y de las diferentes organizaciones que la conforman en el desarrollo de la investigación. Las narraciones aquí contenidas, así como las lecturas sobre estas, evidencian una aproximación inédita a las formas de organización juvenil y sus prácticas de comunicación. Es un trabajo que contó, desde el principio hasta el final, con la mirada atenta de una comunidad que ha sido sobreexplorada por una academia que la ha mirado desde afuera, con actitud soberbia y no les ha retroalimentado en torno a los hallazgos realizados. Así pues, el trabajo sí logró establecer una relación dialógica con los participantes y entre ellos mismos, permitiendo que fuesen sus discursos los que construyeran las categorías que darían cuenta del mundo de la vida y de su participación en las esferas pública, cultural y política. Este diálogo condujo al diseño de actividades de validación del trabajo y, posteriormente, de retroalimentación de la comunidad, con los resultados del mismo. Ese proceso fue de vital relevancia para la investigación, que encontró en la comunidad la validación de los hallazgos realizados y la solicitud de la publicación de este libro que ahora está en sus manos, y que da cuenta de las formas de participación de sus jóvenes y las maneras como desde la comunicación se han dado procesos de transformación en sus vidas.
Finalmente, no queda más que agradecer a Luis Ricardo Navarro Díaz por haberme hecho partícipe de este proceso de aprendizaje, que es el punto de partida de muchos trayectos por venir. Un trabajo que el lector apreciará por la calidad y rigurosidad como producto de investigación, también por la calidad de su narrativa y por el aporte teórico que hace al campo de la Ciencias Sociales y, en particular, al de la comunicación para el cambio social.
Daniel E. Aguilar Rodríguez, PhD.
Bogotá, abril de 2017
Este libro estudia diversas experiencias de participación juvenil en San Basilio de Palenque (Bolívar, Colombia) que utilizan formas de comunicar asociadas al campo de la comunicación para el cambio social. A partir de allí, el estudio determina cómo dichas experiencias de participación, desde la comunicación, han generado dinámicas de transformación y resistencia en el tejido social de este corregimiento. Se pretende a partir de un marco teórico ubicado en las Ciencias Sociales, especialmente en áreas como Filosofía, Sociología y Comunicación Social, elaborar un estudio interpretativo de las experiencias de comunicación de los jóvenes palenqueros, aunque de manera específica la investigación establece sus límites en el área del conocimiento denominada “comunicación para el cambio social”.
Antes de sustentar este tipo de comunicación es pertinente subrayar que los resultados de este ejercicio académico no son generalizables a cualquier experiencia de comunicación para el cambio social o a cualquier comunidad de afrodescendientes de la región Caribe de Colombia. Sin embargo, este trabajo construye una propuesta teórica que se ofrece como aporte a la conformación del discurso teórico de la comunicación para el cambio social en Colombia, que bien podría ser utilizado en contextos diferentes al estudiado en este caso. De igual manera, este estudio ofrece los resultados de la aplicación de técnicas de recolección de información cualitativa, entre ellas el taller de colcha de retazos, que se convierten en experiencias metodológicas adoptables por parte de la comunidad para sus intereses de formación y sistematización de los procesos comunicación y memoria histórica que desarrollan actualmente.
Por lo anterior, y antes de exponer el plan de trabajo que desarrolla el libro, es necesario precisar que este estudio se propone como un ejercicio hermenéutico desarrollado para pensar las dinámicas de comunicación presentes en los procesos de participación juvenil específicos de la población estudiada. Con el fin de delimitar el territorio y la población a estudiar, la investigación realizó una revisión de las experiencias de comunicación para el cambio social en la región Caribe de Colombia construidas desde lo público, la participación y la ciudadanía. A partir de la experiencia del “Colectivo de comunicaciones línea 21 de los Montes de María” liderado por Soraya Bayuelo (2012, 2013), se constituye el “Colectivo de comunicación Kuchá Suto de San Basilio de Palenque”, núcleo primordial para el desarrollo de esta publicación (Ver anexo 2).
El libro está estructurado en cuatro capítulos. En el primero se abordan los aspectos fundamentales del estudio, es decir, se sustenta la apuesta por la comunicación para el cambio social, se contextualiza la historia y el territorio de San Basilio de Palenque como epicentro de la investigación, se identifica y justifica el problema, y se proponen los objetivos.
Así mismo, se presentan los referentes teóricos de la investigación, lo cual se ofrece a partir de dos perspectivas: por una parte se sustenta, desde el discurso latinoamericano de la comunicación, la denominación “comunicación para el cambio social”, apuesta de este trabajo; posteriormente son centrales los sistemas de pensamiento construidos por Hannah Arendt, Jürgen Habermas, Chantal Mouffe y Guillermo Hoyos para sustentar la propuesta de un modelo teórico que asume como concepto matriz el mundo de la vida, y propone que la fundamentación del discurso conceptual de la comunicación para el cambio social pueda ser considerada a través de tres esferas: esfera pública, esfera cultural y esfera política. Esta perspectiva teórica fue complementada con conceptos estudiados por Arturo Escobar en comunidades afrodescendientes, en particular desde sus reflexiones sobre los lugares, la discusión entre modernidad y colonialidad y su propuesta a partir de la concepción de un mundo plural y diverso; y por la perspectiva comunicativa que otorga vital importancia a las mediaciones y a las matrices culturales de Jesús Martín Barbero.
En el segundo capítulo se ofrecen los aspectos metodológicos de estudios asociados con el diseño, enfoque, población y los criterios para seleccionar la muestra. En esta parte de libro se describen algunas experiencias etnográficas vividas en el territorio durante la recolección de información. El trabajo de campo es sistematizado a través de tres fases: exploratoria, focalizada y de profundización. Así mismo, se explica el proceso de validación al que fueron sometidos los diseños de los protocolos para la recolección de información entre los cuales se encuentran la entrevista semiestructurada, los grupos focales y la colcha de retazos. De igual forma, el capítulo contempla una breve descripción del proceso de revisión de la propuesta por parte del comité de ética de la Universidad del Norte.
En el tercer capítulo se exponen los resultados del estudio, los cuales se organizaron a través de claves interpretativas otorgadas por los mismos actores sociales sobre sus esferas públicas, culturales y políticas. En el cuarto y último capítulo se presenta el análisis de los actores y algunos planteamientos a manera de discusión en los que se cruzan las voces de los teóricos que sustentan el estudio, las voces de los actores sociales palenqueros que participaron, y los análisis que desarrolla el propio investigador. Todo ello con el fin de recoger, a modo de conclusión, respuestas a la pregunta problema y a los objetivos del trabajo, vinculados siempre con el rastreo interpretativo de los procesos de participación juvenil en San Basilio de Palenque, especialmente los relacionados con la comunicación para el cambio social.
Cuando se habla de comunicación para el cambio social, las investigaciones aluden a una gama muy amplia de posibilidades. El papel de la comunicación se traslada al proceso y no al mensaje, “la comunicación para el cambio social es un proceso vivo” (Gumucio, 2011, p. 38; Herrera et ál, 2011, p. 103). En este estudio se asume que este tipo de comunicación debe propiciar la participación de las comunidades, asignar un papel preponderante a aspectos intangibles como la educación, la cultura, los derechos y la identidad; otorgar la importancia de la relación entre y con las instituciones, y dar prioridad a la capacidad de integración y sinergia de las comunidades. Por esta razón, la apuesta de este libro en el marco de la comunicación se fundamenta en la denominación “comunicación para el cambio social”.
El objetivo será interpretar las dinámicas comunicativas de los procesos de participación insertos en las pretensiones de transformación comunitaria de los jóvenes palenqueros1. Se asume así, como punto de partida de este estudio, que la comunicación se puede definir como un ejercicio básico de participación y de orientación teleológica de la acción hacia la emancipación social. Entendida así la comunicación, es comprensible que para esta propuesta investigativa los miembros de la comunidad de San Basilio de Palenque pasen de ser asumidos como objetos de cambio a ser reconocidos como sujetos gestores de sus propios procesos sociales.
Ante ello, San Basilio de Palenque se asume en este estudio como un texto social que va a ser interpretado desde sus dinámicas de comunicación. Esta es la principal tarea de la investigación. Los procesos de comunicación basados en construcciones de diálogo y debate, expresiones estéticas, culturales e históricas se identificarán a lo largo de este libro. Por consiguiente, en esta investigación no se apuesta por la comunicación para el cambio social como un mero mecanismo para cambiar comportamientos, sino como la posibilidad de transformar las relaciones sociales y sus dinámicas mediante la reconstrucción de sus procesos narrativos, la resignificación de su vida cotidiana, el fortalecimiento de la esfera pública, de su historia, su memoria, su lengua, sus diferencias, sus formas de ver el mundo, de asumir la realidad, sus mitos, sus mensajes:
Es importante tomar en cuenta esto en los procesos de comunicación: hay que lograr que el mensaje se inserte en medio de esa telaraña, que haga alianzas con algunos significados que están ahí y entre en choque con otros y que, en todo caso, empiece a hacer parte del universo cultural de las audiencias. Es de esta manera como se puede generar un cambio cultural. (Rodríguez, Obregón y Vega, 2002, p. 10)
Aquí cabe, sin embargo, hacer una aclaración. En este trabajo no se pretende dar la impresión de que solo desde la comunicación se logra la ampliación de la democracia, la participación, la generación de ciudadanía política o el cambio social. Son necesarios los contextos, las interrelaciones con otras áreas y la posibilidad de asumir al ser humano como un actor complejo (Morin, 1994). Por su parte, para que la comunicación contribuya a esta tarea debe formar parte de procesos más amplios, de prácticas y de institucionalización de mecanismos apropiados que reemplacen privilegios por equidad y justicia social. Esta idea, central para este estudio, se puede sustentar con la siguiente cita:
Es necesario trabajar para promulgar y desarrollar otras estrategias y políticas económicas y sociales, para mejorar las condiciones de vida, las oportunidades, como prioridad ciudadana. Pero también es necesaria una comunicación ciudadana que impulse la participación, contribuya a crear condiciones generales favorables para identificar y promover desde la vida cotidiana y la población civil, el desarrollo y el bienestar social, con participación y veeduría; por tanto, con mayores dosis de democracia. (El Gazi, 2011, p. 311)
En coherencia con la tesis propuesta por El Gazi en el fragmento citado, este trabajo de investigación también parte de la necesidad de reconocer las diversas maneras en que se construyen las relaciones entre los actores sociales, y la forma de abordar los procesos de participación política juvenil en el ámbito local de San Basilio de Palenque. Se toma como punto inicial del discurso la idea de que estos procesos generan ciudadanía política cuando son mediados por interacciones comunicativas. Antes de abordar esta discusión es pertinente contextualizar a San Basilio de Palenque como lugar en donde se producen estas experiencias de comunicación y cambio.
San Basilio de Palenque2 es un territorio ubicado en medio de las estribaciones de las faldas de los Montes de María3, al que llegaron algunos esclavos a refugiarse como consecuencia de un proceso de resistencia y fuga. Este corregimiento se encuentra ubicado 50 kilómetros al suroriente de la ciudad de Cartagena, en la zona media del canal del Dique (ver anexo 1). Este territorio es un corregimiento del municipio de Mahates (Bolívar), y por lo tanto no tiene autonomía administrativa y presupuestal ni capacidad de interlocución oficial con otras instancias estatales en los ámbitos departamental y nacional.
Fue el lugar perfecto para los esclavos, que cansados de su situación decidieron emprender un nuevo camino, lejos del poder avasallador de los españoles. San Basilio de Palenque, después de haberse librado del yugo español en 16914, sigue librando algunas luchas contra la explotación cultural y la inclusión social. Hoy todavía conserva parte de sus costumbres, tradiciones, ritos culturales e instituciones (Navarro, 2012), lo que se convierte en una razón de pertinencia para desarrollar esta investigación.
Palenque nació hace más de tres siglos, como población cimarrona constituida por esclavos fugitivos de las casas señoriales, las estancias agrícolas, los trapiches, los hatos y las minas aledañas al puerto negrero de Cartagena de Indias, Departamento de Bolívar, Caribe colombiano, que fundaron en el siglo XVII un foco de resistencia al poder colonial. (Schwegler y Maglia, 2012, p. 290)
Sobre su fecha de fundación no hay precisión. Al visitar Palenque, la placa colocada por la Unesco en la estatua que se encuentra en la plaza informa que fue 16035. Sin embargo, estudios como los de Navarrete (2008, p. 171, citado en Schwegler y Maglia, 2012, p. 291) aseguran que la fecha se encuentra ubicada entre 1655 y 1674.
Desde 1714 se denominó San Basilio Magno. La persecución de los cimarrones acabó casi por completo los palenques a finales del siglo XVII. En la sierra de María sobrevivió el poblado San Miguel Arcángel, capitaneado por Domingo Criollo y defendido por cimarrones de castas, a mano de Pedro Mina, que se convirtió más tarde en el poblado de Palenque que conocemos hoy. (Schwegler y Maglia, 2012, p. 291)
Para profundizar en esta aproximación histórica sobre San Basilio de Palenque a continuación se presentan dos perspectivas acerca de su historia: por una parte, se ofrece la narración histórica extraída de algunos de sus actuales habitantes y, por otra, se reseña la narración histórica consignada en algunos de los trabajos e investigaciones que se han desarrollado en San Basilio de Palenque.
Los elementos históricos que se reconstruyen a continuación tienen como función en este trabajo exponer una aproximación a la historia de la población fundamentalmente a partir de la perspectiva de sus habitantes. Se recurrió a la visión de los jóvenes, teniendo en cuenta que ese es el segmento poblacional que aborda la presente investigación. Para lograr tal propósito se entrevistaron tres actores sociales palenqueros: Jhon Jairo Cáseres Flores, licenciado en Ciencias Sociales; Gabino Salas, joven líder, miembro de la Asociación de Jóvenes Palenqueros (ASJOPA); y Rodrigo Miranda Márquez, licenciado en Ciencias Sociales y coordinador de la institución educativa INSETAB.
El hecho de que Palenque sea un territorio especial para Colombia y el mundo no es nada fortuito. Ello obedece a una cantidad de hazañas que hicieron palenqueros y palenqueras durante la época de la esclavitud y que dieron como resultado que se considerara, desde la perspectiva de sus pobladores, como “el primer pueblo de hombres y mujeres libre de América”. Además, fue declarado Patrimonio oral e inmaterial de la humanidad por la Unesco en 2005, consecuencia, a su vez, de variadas expresiones y manifestaciones culturales que se han logrado mantener desde épocas de la Colonia hasta nuestros días, gracias a la lucha que han librado tanto los ancestros como sus actuales pobladores.
Un punto de referencia para los palenqueros se remonta a la llegada de Cristóbal Colón a América. Los palenqueros cuentan que a medida que fueron llegando los españoles comenzó a escasear el oro, y con ello llegó la necesidad de tener mano de obra fuerte con capacidad de hacer extracciones de este metal.
Ellos empiezan a saquear ese oro y a llevarlo a Europa, pero una vez que ese oro que se encontraba sobre la superficie terrestre empieza a escasear someten a los hombres aborígenes, a los amerindios, a trabajar en minas en condiciones inhumanas, acompañados de enfermedades traídas por el europeo, enfermedades de transmisión sexual, como la sífilis, gonorrea, por nombrar algunas, la varicela, el sarampión, entre otras enfermedades. (Entrevista a Jhon Jairo Cáseres, noviembre de 2014)
De esta forma, los indígenas enferman y fallecen, y eso produce una escasez de mano de obra indígena en América, y se genera en los colonizadores la necesidad de reemplazar la mano de obra perdida. En este contexto,
[…] ellos comienzan a secuestrar hombres y mujeres africanas para traerlos a América; más que por su condición física, que le permitía un mejor desempeño en el trabajo, también era por el conocimiento que traían esos africanos y africanas que ya tenían experiencia en la minería y todo el trabajo fuerte para la extracción del oro, níquel, hierro y demás. (Entrevista a Jhon Jairo Cáseres, noviembre de 2014)
En conexión con esta idea, otro de los historiadores palenqueros, Gabino Salas, asegura que América no pudo ser descubierta por nadie, dado que no se descubre lo que desde siempre ha existido.
América todo el tiempo ha existido, entonces siempre lo he mirado desde la cosmovisión que ha sido una llegada infraganti de los españoles aquí, sometiendo a duros procesos esclavistas a los primeros habitantes de este territorio que eran los amerindios, llamados indígenas. En momentos determinados, esa mano de obra indígena empieza a escasear y estos optan por ir al continente africano a capturar negros para traerlos aquí a América y someterlos a dichos procesos esclavistas. (Entrevista a Gabino Salas, octubre de 2014)
Narra el mismo actor social que
[…] esos negros y negras son traídos a América, y que relatos de historiadores y antropólogos dan cuenta del ingreso a América de más de 15 millones de esclavizados de manera legal, eso sin mencionar los que entraron de manera ilegal. Los primeros procesos de fuga arrojan como resultado la conformación de los primeros palenques, lo cual condujo a algunos de estos rebeldes a ubicarse en lo que hoy es el sector de la Matuna en la ciudad de Cartagena. (Entrevista a Gabino Salas, octubre de 2014)
Allí, donde relata Salas, se formó uno de los primeros palenques que existieron en esta zona del Caribe colombiano.
Sin embargo, este palenque no duró mucho tiempo debido a su cercanía al centro amurallado, que era el espacio donde habitaba la élite española junto a su ejército. Esto condujo a una dispersión de fugados a lo largo y ancho de lo que hoy comprende el departamento de Bolívar y la zona conocida como los Montes de María, creando nuevos asentamientos y dándole el mismo nombre de Palenque.
Cuentan que en un embarque de esclavos africanos llegó un príncipe procedente de Guinea Bissago, o de los Bijago6, llamado Domingo Benkos7 Biohó. “La historia cuenta que Benkos tuvo nueve hijos, pero solamente protagonistas de la historia aparecen dos. Orika y Sando fueron sus nombres, los otros no aparecen, si me preguntas el nombre de los otros yo te diría no sé” (entrevista a Jhon Jairo Cáseres, noviembre de 2014).
Precisamente, Biohó se rebela contra la corona española, de manera específica contra el régimen esclavista, y después de varios intentos de fugas por fin logra su propósito de escape. En esa época, Cartagena era considerado el principal puerto negrero en América, es decir que gran parte de los negros y negras que llegaron a América entraron por esa ciudad, y desde allí se distribuían a otros territorios.
[…] pero bueno, cuando Benkos se fuga de Cartagena con un grupo de hombres y mujeres no superior a 30 personas, en un primer momento funda un palenque cerca a Cartagena que se llamó Palenque de la Matuna, ese palenque por estar muy cerca al puerto militar de Cartagena fue destruido con mucha facilidad por el ejército español, lo que obliga a Benkos y a sus hombres buscar un sitio apartado de Cartagena y que fuera también de difícil acceso para el ingreso del ejército español, y es así como Benkos en un día de un año que no me acuerdo llega a San Basilio de Palenque; estoy hablando, para precisar, en 1713. (Entrevista a Jhon Jairo Cáseres, noviembre de 2014)
Cuentan los palenqueros que con la llegada al territorio de sus primeros pobladores no terminó el éxodo, el tormento o la persecución contra el hombre y la mujer africana; es más, se agudizó. Esto debido a que la corona inició un proceso de recaptura o exterminio de quienes se fugaron de Cartagena. Según los jóvenes entrevistados, dicen los relatos de los abuelos que en esa lucha el ejército de Benkos se enfrentó al ejército español más de veinte veces, saliendo victorioso el ejército de Benkos. Los cruentos enfrentamientos obligaron a instaurar negociaciones entre el ejército español y el ejército de Benkos con el objetivo de lograr un proceso de paz. Entre las condiciones de esa negociación se incluyó, por una parte, que Benkos no debía aceptar más hombres y mujeres fugados de Cartagena en Palenque; por otra, aceptar un proceso de evangelización.
Eso también le permitió a Benkos ir a Cartagena vestido a la vieja usanza española, con daga y con hombres custodiándolo. Ese privilegio que le dieron a Benkos despertó celos por parte de unos líderes militares en Cartagena que le dicen al gobernador en Cartagena que Benkos se creía rey, lo que era considerado una ofensa en un territorio español porque no pueden existir dos reyes. Entonces el gobernador de ese entonces da la orden de capturar a Benkos. Alrededor de cómo murió Benkos se tejen varias hipótesis, entre las que se encuentra que Benkos fue capturado y amarrado en medio de dos mulas para que abriera su cuerpo y el resto del cuerpo fue esparcido, la cabeza la pusieron en la entrada de Cartagena como escarmiento para el resto de personas que siguieran el ejemplo de Benkos. Otros cuentan que Benkos fue ahorcado, en fin, hay varias teorías sobre la muerte de Benkos. (Entrevista realizada a Jairo Cáseres, noviembre de 2014)
En medio de esa lucha se produjeron una serie de batallas campales entre el ejército español y los negros cimarrones. No obstante, mediante estrategias efectivas, finalmente los españoles se dieron cuenta que era imposible vencer a los cimarrones en esa selva espesa. De hecho, es posible afirmar que la estructura territorial jugó un papel significativo en favor del proceso de conservación de la libertad, debido a que Palenque está localizado en un valle rodeado de montañas y alrededor de estas se ubicaban chakeros (mensajeros) con unos tambores llamados “pechiche” que miden cerca de metro y medio. Esos chakeros eran los encargados de dar aviso a los demás cuando detectaban la incursión de un enemigo, lo que desencadenaba toda una estrategia y ofensiva bélica que permitía blindar el territorio.
Después de esta fuga, hubo varios intentos de recaptura por parte de la corona española, los cuales fueron fallidos dada la resistencia que oponían estos esclavos. Los palenques brindaban a otros esclavos la posibilidad de resguardarse allí. Entonces ¿qué le quedaba a la corona española? No podían recapturar a los esclavos fugados y a la par se incentivaban cada vez más las fugas. Ante ello, decidieron firmar un tratado, un pacto, un tratado de libertad; por eso es que Palenque como tal es el primer pueblo libre de América, y ese proceso se dio en 1713, aproximadamente 100 años antes de que se diera inicio el proceso de emancipación aquí en las Américas. El tratado consistió en libertad de transitar todo el territorio de la provincia de Cartagena sin temor a ser capturados, pero con la condición de no incentivar nuevas fugas, ni permitir que nuevos esclavos que se fuguen y penetren su grupo. Los españoles les dijeron a los palenqueros: ustedes van a ser libres, pero nosotros en su territorio vamos a colocar una sede eclesiástica para ayudar, para evangelizar a los esclavos. (Entrevista a Gabino Salas, noviembre de 2014)
Por su parte, las mujeres cumplieron un papel determinante en todo el proceso de búsqueda y mantenimiento de la libertad del pueblo palenqueros. En sus cabellos, por ejemplo, se tejieron todas las rutas de la libertad, las cuales lucían en sus cabezas, ante el desconocimiento de los españoles.
Se trataba de peinados que se hacían las mujeres cuando iban a los diferentes espacios donde estaban los negros, y desde ellos marcaban toda la movilidad, que en un momento determinado ellos podían utilizar cuando se pudieran fugar de la mano de sus amos. (Entrevista a Gabino Salas, octubre de 2014)
De las dos propuestas que fueron presentadas a Benkos para pacificar el territorio de la corona española solo fue aceptada una, la de evangelización. Benkos no corresponde a la condición de rechazar a los esclavizados y esclavizadas en su territorio, “porque ese era su sueño, liberar a todos sus hermanos y hermanas africanas” (Joven palenquero, 2015). Lo que sí se cumplió fue la aceptación del envío de un sacerdote de nombre Antonio María Cassiani, con quien se inició el proceso de evangelización. Con él llegaron los bautizos católicos a los palenqueros y palenqueras, así como la imposición de nombres.
Por ejemplo, supongamos que yo me llamara Cuntaquinte, y entonces el sacerdote me decía, ya no te llamarás Cuntaquinte, sino que te llamaras Jhon Jairo Cásseres Flórez. Todo esto me permite decirte que hoy los apellidos que tenemos en Palenque son apellidos prestados. (Entrevista a Jhon Jairo Cáseres, noviembre de 2014)
Esta situación también se puede contextualizar con el siguiente fragmento:
Si alguien llega a hacer una investigación sobre apellidos africanos en Palenque, no lo va a conseguir, no va a encontrar apellidos como Yoruba, Balanta ni Kikongo ni nada por el estilo, va a encontrar apellidos como Hernández, Cáseres, Reyes Cassiani, Herrera, Cañate etc., que son apellidos europeos. Una vez que se termina ese proceso de evangelización, dice el sacerdote ´bueno ya ustedes aceptaron a Dios como su creador, ahora deben aceptar un representante de Dios en su tierra, se retira, vuelve y regresa, abre una bolsa y dice este es el representante de Dios ante ustedes San Basilio´. Es por eso que San Basilio se convierte en nuestro santo patrono. La comunidad celebra su fiesta con una procesión todos los años el 14 de junio, ya estamos a 13 días de la procesión que sale por la calle de las flores, sube y baja por la calle principal. Esa procesión es un momento que permite integrar a los palenqueros y palenqueras que están por fuera y que son devotos a San Basilio. (Entrevista a Jhon Jairo Cáseres, noviembre de 2014)
A pesar de toda la imposición religiosa establecida como condición, los palenqueros nunca se apartaron de forma absoluta de su cosmovisión religiosa tradicional traída de África, la cual se condensa dentro de un marco ritual llamado lumbalú. El lumbalú incluye cantos, bailes, juegos y rezos. En Palenque no existe un escenario destinado al lumbalú. Sin embargo, sus expresiones se desarrollan de forma muy tradicional en las calles y casas de la población.
Por ejemplo, cuando fallece alguna persona aquí dentro del contexto palenquero se ponen en práctica todas las manifestaciones que hoy le dan sentido a nuestro ritual. Entre ellas, los cantos acompañados del golpe del tambor que se manifiesta cuando fallece una persona. Nosotros creemos que ese golpe es el hilo conductor para que el alma de nuestros difuntos pueda llegar al más allá, así como los rezos que allí se expresan y los ocho días de velorio que se acostumbran. Todo por el descanso eterno del difunto. De igual forma, toda esa lúdica recreativa expresada a través de los juegos tradicionales que se manifiestan allí también tiene un significado propio. La idea es que en medio de todo ese dolor expresado las personas acompañantes tengan la oportunidad de además de sentir dolor recrearse a través de los juegos tradicionales de la comunidad de San Basilio de Palenque. También se puede mirar que hay unas personas específicas en el momento que se finaliza el velorio que tienen un amplio conocimiento en lo tradicional palenquero y en lo católico, con lo cual se cierra el escenario. (Entrevista a Gabino Salas, octubre de 2014)
Estos son algunos elementos que determinan el espacio religioso de Palenque. Ahora bien, los palenqueros se consideran católicos no practicantes, dado que algunos de sus ritos no son seguidos de forma masiva por todo el pueblo, como la misa. Sin embargo, algunas procesiones sí cuentan con amplia participación de la población, como la procesión del santo patrono de los palenqueros, San Basilio.
Aquí se asiste a ese tipo de espacios cuando hay una misa específica de un difunto, cuando hay un matrimonio, cuando hay un bautismo; entonces todo eso nosotros lo hemos convertido en un sincretismo, es decir, tenemos una religión enmarcada en dos campos: lo africano y lo católico. (Entrevista a Gabino Salas, octubre de 2014)
Varios palenqueros cuentan que han conservado gran parte de las manifestaciones culturales de africanos y africanas, y existe un factor que relevante en el momento de hacer el análisis sobre las razones que han protegido la cultura palenquera desde sus orígenes hasta nuestros días.
Ellos emprendieron su fuga buscando siempre la cima de las montañas hasta llegar a lo que hoy es San Basilio de Palenque. Esta era una zona de difícil acceso, si lo miramos geográficamente, está en un bajo, y esto no le permitía a los españoles recapturarlos. (Entrevista a Rodrigo Miranda, septiembre de 2014)
Según sus pobladores, lo anterior ha evitado que la cultura palenquera sea permeada por culturas ajenas. Entre las hipótesis más importantes asociadas a esta idea se encuentra no solo su ubicación geográfica, sino también la distancia que hay desde Palenque a grandes centros urbanos como Cartagena y Barranquilla. Sin embargo, hoy Palenque está expuesto a lo externo, lo foráneo y lo urbano, y sus dinámicas sociales empiezan a convertirse en una mezcla de lo ancestral y lo contemporáneo. La lengua, en proceso de fortalecimiento, se asume como parte de la estrategia de la libertad, y como práctica ancestral, dado que nació a partir de una necesidad de comunicación.
Es importante subrayar que cuando los negros fueron traídos del continente africano, todos no provenían del mismo lugar, y África es el continente con mayor diversidad lingüística que existe en el mundo. Todo esto condujo a la creación de todas esas estrategias que se plasmaron en ese momento; había la necesidad de comunicarse y de unificar códigos lingüísticos llamados pidgin para darle origen a una nueva lengua. (Entrevista a Gabino Salas, octubre de 2014)
Esta nueva lengua tenía una base léxica española, dado que se comunicaban en dicho idioma con sus amos; de hecho, lo aprendían de ellos. A finales de los años cuarenta y comienzos de los cincuenta del siglo XX, momento en el cual los palenqueros comenzaron un proceso de emigración a centros urbanos en busca de otras condiciones de vida y estudio, se alejaron de una parte de su cultura, fundamentalmente de su lengua. Cuando los palenqueros llegaban a la ciudad hablando su lengua, los citadinos se burlaban de ellos porque no hablaban, según ellos, un español correcto. Esto hizo que el palenquero se avergonzara de su lengua y se cohibiera. Inclusive, los adultos le prohibieron a sus nietos hablar lengua: “Un chitiá andi lengua nú, chitiá andi kateyano numá pokke kumo bo chitía andi lengua bo tan Ndá pendolá ku ma kapuchichimanga” (Traducción: No hables en lengua palenquera, solo habla castellano, porque como hables lengua palenquera vas a quedar mal con los forasteros)8.
En este contexto, en la década de 1980 se plantearon en San Basilio de Palenque proyectos desde la etnoeducación que buscaban asumir procesos de formación de forma contextualizada al entorno social e histórico de la población. Con estos proyectos los palenqueros se propusieron, entre otros aspectos, recuperar la lengua palenquera, su sentido de pertenencia y cotidianeidad. Esta dinámica fue propuesta en dos momentos: la institucional y la comunitaria.
