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Este libro plantea cómo las condiciones de mutación de los humanos, a partir de la incorporación a su cuerpo de las máquinas de comunicar, avanzan sin cesar y que las mismas nos traen preguntas a cada paso. Intenta demostrar en cada capítulo que esta mutación, esta hibridación de máquinas de comunicar y la placenta mediática conducen al desvalimiento dado que la misma aceleración con que se produce la mutación lleva a que el usuario sea más cyborg a cada paso. El progreso tecnológico puede desconcertarnos y llevarnos a la fascinación constante, lo que suele impedir salir del entusiasmo tecnofílico. El texto está organizado en cuatro partes. En la primera parte, se sostiene que las modificaciones que estaban en marcha antes de la pandemia del Covid aumentaron las condiciones facilitadoras para que la vida, durante un largo período, estuviese gobernada por una relación entre el encierro y la virtualidad. La segunda parte, trabaja sobre los jóvenes para luego dar algunas perspectivas sobre el desarrollo de los androides. La tercera parte, se divide en dos secciones. La primera señala las posibles consecuencias de una tormenta solar que llegue a la Tierra. En la segunda hace una genealogía sobre lo que el autor denomina las luchas por el cielo donde señala cómo el campo de batalla se expande cada vez más alto y llega hoy hasta la estratósfera. La cuarta parte, reúne diferentes textos sobre la problemática que viene trabajando. Su autor nos dice que Planeta Cyborg está lejos de ser un libro que promueve o pregona anular los desarrollos tecnológicos que se renuevan sin cesar. Es inútil y retrógrado dicho debate. Sí es su propósito poner a trabajar el pensamiento crítico. Por ello afirma que sin desnudar al rey es imposible construir alternativas que puedan transformar el modelo capitalista en que vivimos.
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Seitenzahl: 272
Veröffentlichungsjahr: 2024
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Planeta CyborgDe humanos a usuarios
César Hazaki
Este libro plantea cómo las condiciones de mutación de los humanos, a partir de la incorporación a su cuerpo de las máquinas de comunicar, avanzan sin cesar y que las mismas nos traen preguntas a cada paso. Intenta demostrar en cada capítulo que esta mutación, esta hibridación de máquinas de comunicar y la placenta mediática conducen al desvalimiento dado que la misma aceleración con que se produce la mutación lleva a que el usuario sea más cyborg a cada paso. El progreso tecnológico puede desconcertarnos y llevarnos a la fascinación constante, lo que suele impedir salir del entusiasmo tecnofílico.
El texto está organizado en cuatro partes. En la primera parte, se sostiene que las modificaciones que estaban en marcha antes de la pandemia del Covid aumentaron las condiciones facilitadoras para que la vida, durante un largo período, estuviese gobernada por una relación entre el encierro y la virtualidad.
La segunda parte, trabaja sobre los jóvenes para luego dar algunas perspectivas sobre el desarrollo de los androides.
La tercera parte, se divide en dos secciones. La primera señala las posibles consecuencias de una tormenta solar que llegue a la Tierra. En la segunda hace una genealogía sobre lo que el autor denomina las luchas por el cielo donde señala cómo el campo de batalla se expande cada vez más alto y llega hoy hasta la estratósfera.
La cuarta parte, reúne diferentes textos sobre la problemática que viene trabajando.
Su autor nos dice que Planeta Cyborg está lejos de ser un libro que promueve o pregona anular los desarrollos tecnológicos que se renuevan sin cesar. Es inútil y retrógrado dicho debate. Sí es su propósito poner a trabajar el pensamiento crítico. Por ello afirma que sin desnudar al rey es imposible construir alternativas que puedan transformar el modelo capitalista en que vivimos.
Colección Fichas para el Siglo XXI
César Hazaki
Psicoanalista y editor de Topía Revista. Escribió numerosos trabajos de su especialidad. Es autor de los libros El Cuerpo Mediático (Topía, 2010) y de La Crisis del Patriarcado (Topía, 2012), cuya compilación dirigió. También es autor de obras de ficción: Cuentos de amor, tripas & diván (Topía, 2003), Cuentos para después del diván (Topía, 2006), El Psicoanalista Perdido (Topía, 2008) y La última sesión y otros relatos (Topía, 2015) y Modo Cyborg (Topía, 2019). Es co-autor de la obra de teatro Pena Maleva (Typos Editora, 2006), escrita conjuntamente con Carlos D. Pérez. Escribió la obra de teatro El Blues del Psicoanalista (finalista del certamen “Mis escritos”, 2014), cuya puesta se realizó en el Complejo La Plaza, en el “Cavern Club” (2011).
Colección Fichas para el Siglo XXI
Diagramación E-book y arte de tapa: Mariana Battaglia.
Hazaki, César
Planeta Cyborg : de humanos a usuarios / César Hazaki. - 1a ed - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Topía Editorial, 2024.
Libro digital, EPUB - (Fichas para el siglo XXI ; 54)
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-4025-91-3
1. Capitalismo. 2. Pandemias. 3. Nuevas Tecnologías. I. Título.
CDD 303.483
© Editorial Topía, Buenos Aires, 2024.
Editorial Topía
Juan María Gutiérrez 3809 3º “A” Capital Federal
e-mail: [email protected]
web: www.topia.com.ar
Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723
La reproducción total o parcial de este libro en cualquier forma que sea, idéntica o modificada, no autorizada por los editores viola derechos reservados. Cualquier utilización debe ser previamente solicitada.
Planeta CyborgDe humanos a usuarios
César Hazaki
Colección Fichas para el Siglo XXI
INDICE
Agradecimientos
Introducción
Primera parte
Planeta Cyborg
Capitulo 1
Planeta Cyborg Recargado
Capitulo 2
Dinero, inteligencia artificial y ciberguerra
Capitulo 3
Claustrofilia y Tempo
Capitulo 4
La imposición de la felicidad o la rebeldía
Capitulo 5
El usuario como Pokemón
Segunda parte
De jóvenes y androides
Capitulo 6
Joven Quebrado
Capitulo 7
El sexo tecnológico y los célibes de Internet
Capitulo 8
El otro, un androide
Capitulo 9
Pinocho corre
Tercera parte
De las tormentas y de la Guerra
Capitulo 10
Las tormentas solares y la tecnología
Capitulo 11
Las luchas por el cielo
Cuarta Parte
Medicina, Marketing y Útero Artificial
Capitulo 12
De la cigüeña al útero artificial
Capitulo 13
El negocio de la sangre
Capitulo 14
Medicamentos y Publicidad
Capitulo 15
La epidemia de opioides y el OxyContin
A Malena, Luna y Dolores
agradecimientos
A los compañeros de la revista Topía: Alejandro Vainer, Enrique Carpintero, Susana Toporosi, Susana de la Sovera, Alicia Lipovetzky, Alfredo Caeiro, Carlos Barzani.
A Mariana Battaglia por la diagramación del libro y el diseño de tapa.
A Andrés Carpintero por su mirada amplia y abarcadora que siempre permite enriquecer el proyecto tanto de la editorial, como de la revista.
A Beatriz Moreno secretaria de Topía que estuvo atenta a todo el proceso del libro.
A los compañeros del Grupo Cafetín por sostener el pensar juntos.
A la memoria de Héctor Freire cuyas observaciones siempre me permitieron crecer.
A todas las personas, a las instituciones y los grupos de trabajo que me invitaron a presentar y debatir las ideas aquí expuestas.
Guildenstern: La espontaneidad y la fantasía figuran en la orden del día. Otras ruedas han girado, pero muy lejos de nuestro ámbito. Podemos respirar. Descansar. Decir lo que queremos a quien nos plazca, sin restricción alguna.
Rosencrancrantz: Dentro de ciertos límites, claro está.
Guildenstern: Por suerte, dentro de ciertos límites.
Rosencrantz: Entonces ¿es esto? ¿es esto?
Guiderstern: Ha debido haber un momento, al principio, el que pudimos decir NO. Pero, no sé cómo, lo dejamos pasar
Tom Stoppard
Hoy es cuando podría decirse que el allende ya no existe y que todo el mundo tiende a uniformarse
Ítalo Calvino
Sueño con serpientes
La mato y aparece una mayor
Silvio Rodríguez
Introducción
El éxito de las innovaciones tecnológicas depende en primer lugar de la máquina política. (…) Antes de depender de la innovación tecnológica y organizativa, el éxito ‘económico’ depende de una máquina política global que divide y conecta el trabajo global, jerarquizando por valoración y desvaloración de cuerpos y subjetividades. Las máquinas técnicas están siempre subordinadas a máquinas y estrategias políticas
Maurizio Lazzarato
Planeta Cyborg continúa los desarrollos que iniciamos con El Cuerpo Mediático (Editorial Topía, 2010) y continuaron con Modo Cyborg (Editorial Topía, 2016). Podemos pensar los tres textos como una trilogía donde fuimos poniendo la lupa en distintos aspectos del tecnocapitalismo. Los tres libros son insistencias para hacer del pensamiento crítico la nave insignia ante las transformaciones que las nuevas condiciones sociales, culturales y subjetivas que produce el desarrollo tecnocientífico, es decir se trata de acceder desde distintas vertientes al núcleo del capitalismo de plataformas para, como en el cuento infantil, “demostrar las desnudeces del rey”.
Planeta Cyborg demuestra cómo las condiciones de mutación de los humanos, a partir de la incorporación a su cuerpo de las máquinas de comunicar, avanzan sin cesar y que las mismas nos traen preguntas a cada paso. Intentamos demostrar en cada capítulo que esta mutación, esta hibridación de máquinas de comunicar y la placenta mediática conducen al desvalimiento dado que la misma aceleración con que se produce la mutación lleva a que el usuario sea más cyborg a cada paso. El progreso tecnológico puede desconcertarnos y llevarnos a la fascinación constante, lo que suele impedir salir del entusiasmo tecnofílico.
Hemos organizado el libro con una primera parte, Planeta Cyborg, donde tratamos de pensar temas más amplios y generales.
Entendemos que las modificaciones que estaban en marcha antes de la pandemia del Covid aumentaron las condiciones facilitadoras para que la vida, durante un largo período, estuviese gobernada por una relación entre el encierro y la virtualidad.
La segunda parte: De jóvenes y Androides, aúna trabajos en primer lugar sobre los jóvenes y en un segundo término damos algunas perspectivas sobre el desarrollo de los androides. Estos capítulos aspiran a ser señaladores, balizas que esperamos sirvan para pensar los múltiples problemas que enfrentamos.
Los jóvenes quebrados que quedan atrapados en el aislamiento o en el suicidio, entendemos, nos muestran los dolorosos caminos de un mundo lleno de formas comunicativas que generan ilusiones de un mundo abierto y amplio cuando, en realidad, es un planeta que se angosta dado que no hay mucho futuro para las nuevas generaciones de sostenerse en las condiciones que el capitalismo impone. La historia nos demuestra que sin rebeldías que se vayan hacia otros caminos será imposible detener las condiciones que impone el capitalismo de plataformas.
El tema de los androides es sin duda un tema candente y que avanza a pasos agigantados. La construcción de androides a “imagen y semejanza” del hombre es una historia que viene de lejos y que dadas las condiciones actuales es necesario ponernos a pensar que consecuencias se avizoran.
Lo que enlaza esta sección es la intención de mostrar que los jóvenes de hoy vivirán un mundo cada vez más poblado de androides, que nos permita cotejar que el futuro de los jóvenes es altamente complicado mientras que el de la tecnología que crea androides supuestamente es cada vez más promisorio.
La tercera parte, De las tormentas y de la Guerra, agrupa dos trabajos. El primero sobre las tormentas solares y la tecnología donde señalamos las posibles consecuencias de una tormenta solar que llegue a la Tierra y circule por el infinito cableado que transporta electricidad por el mundo.
En el segundo hacemos una genealogía sobre lo que denominamos las luchas por el cielo donde señalamos cómo el campo de batalla se expande cada vez más alto y llega hoy a hasta la estratosfera con naves diseñadas para intervenir desde allí en las guerras en el planeta, estas naves de última tecnología están diseñadas para estar allí arriba sin desgaste, es decir para siempre.
Por último la cuarta parte, Medicina, Marketing y Útero Artificial, reúne trabajos sobre el desarrollo de úteros artificiales que están siendo puestos a punto en diversos países en este momento. Un proceso que de ser exitoso traería al mundo niños cyborg desde un útero no humano.
A continuación mostramos una de las estafas más resonantes en el campo de las extracciones de sangre y su particular relación con el momento en que las acciones de las empresas tecnológicas cayeron en picada. Una increíble relación entre el delito y el poder.
Después nos adentramos en el marketing y sus formas de modificar nuestro tiempo. Partiendo del primer aviso televisivo de un remedio de venta libre, Anacin, y la aceleración del tiempo de la publicidad. Por último culminamos el libro con la epidemia de opioides desatada a partir de un producto medicinal, OxyContin, y cómo los dueños de la empresa pudieron acumular enormes sumas de dinero y ser absueltos en la justicia.
Para finalizar debemos reiterar Planeta Cyborg está lejos de ser un libro que promueve o pregona anular los desarrollos tecnológicos que se renuevan sin cesar. Es inútil y retrógrado dicho debate. Sí es su propósito poner a trabajar el pensamiento crítico interdisciplinario. Entendemos que el mismo es imprescindible para conocer a cada paso las consecuencias del tecnocapitalismo en el que vivimos. Como ya sabemos sin desnudar al rey es imposible construir alternativas que puedan transformar el modelo capitalista en que vivimos.
Primera parte
Planeta Cyborg
En un retrato de Van der Weyden, De Icona, realizado por una técnica muy popular la mirada de Cristo sigue la mirada del espectador, sigue atento a su camino, lo acompaña al caminante. Así se cumple el objetivo del artista: “Dios no te abandona donde tu vayas”. Hoy la multitud de ojos de control social ampliaron la idea Van der Weyden, el control social se multiplica exponencialmente con cámaras, grabaciones y registros faciales
Capitulo 1
Planeta Cyborg Recargado
Hannibal: Por cierto, de este mundo no podemos caernos, estamos definitivamente en él
Christian Dietrich Grave
La Universidad de Stanford está ubicada en el corazón mismo de Silicon Valley (…) es allí donde tiene su sede el Persuasive Tech Lab, o Laboratorio de Tecnología Persuasiva (…) La meta de las investigaciones no es secreta. Está explícitamente declarada apenas uno ingresa a su página web: El Laboratorio de Tecnología Persuasiva de Stanford crea con conocimientos acerca de cómo productos computacionales -desde páginas web hasta aplicaciones de telefonía celular- pueden ser diseñados para cambiar lo que la gente piensa y lo que hace
Santiago Bilinkis
The winner is…
Entre los múltiples eventos económicos ocurridos durante el largo período de la peste señalaremos dos: Wall Street ha marcado un nuevo record de operaciones, las empresas que han salido beneficiadas en este ir y venir de ese dinero especulativo son: Microsoft, Apple, Alphabet y Facebook las que, según la versión impresa del diario LaNación del 19 de agosto de 2020, son las más elegidas por los fondos de inversión. Las cinco empresas acaparan el 22 por ciento de ese enorme volumen de dinero. Del mismo diario extraemos dos días después el segundo hecho significativo: “Apple duplicó su capitalización de mercado en poco más de dos años y se convirtió ayer en la primera empresa norteamericana en bolsa de superar un valor de dos billones de dólares (…) Las acciones de Apple subieron aproximadamente un 60% en lo que va del año. (…) Ahora la tecnología se ha convertido en el petróleo del siglo XXI.”1
De acuerdo a esta caracterización es imposible pensar modelos de negocios que se sostengan por fuera de las plataformas digitales. Son ellas las que agregan constantes desarrollos para lo que se denomina ecommerce.
Estas inversiones de bolsa indican que las empresas tecnológicas han dado el zarpazo para hacerse del conjunto de la economía mundial. Para ello han recibido la sorprendente e inesperada ayuda del devastador virus microscópico. La enorme crisis tuvo ganadores, la pandemia les ha permitido coronar su dominio del mundo. El capitalismo, que, pese a sus heridas, vuelve recargado de una nueva manera, lo mismo pero muy distinto. Con lo que habrá que lidiar de aquí en más. No es posible comprender las transformaciones sin saber quiénes son los ganadores de las grandes ligas.
Del petróleo a las plataformas
Las inversiones en la bolsa reafirman que el “petróleo del siglo XXI” hace girar a toda la humanidad a su compás, es lo que emerge ganador después del colapso de la pandemia. Lo que no sólo establece lo que llegó para quedarse, sino que trae sus propias lógicas para vivir. Como no hay triunfo sin barbarie que acompañe tenemos las amenazas de guerra que anidan en su seno, la de Ucrania y Rusia es la manifestación clara de lo siniestro e impredecible.2 En la misma dirección el conflicto entre Estados Unidos y China se intensifica más y más. Es decir, la guerra se hace presente en este mundo en que Fukuyama trató de convencernos de que la historia había detenido su curso. Que sus paradas finales nos esperan las ilusiones del individualismo y de la felicidad. En esa paradisíaca estación final la humanidad se detendría a gozar del maná capitalista: ya no habría hacia donde evolucionar. Consumo, finanzas especulativas y la psicología positiva imponiendo el modelo de la felicidad para vivir en el seno de esta cultura de plataformas. Las plataformas tecnológicas han demostrado su eficacia para producir los nuevos usuarios y llevarlos al consumismo sin cesar, los niños pequeños, por ejemplo, han sido un nicho de una enorme cantidad de negocios desconocidos hasta ahora3.
Las plataformas son, sin duda, el sector más dinámico de la economía mundial: “La economía digital se está volviendo sistemáticamente importante, en muchos aspectos en el mismo sentido que las finanzas. Dado que la tecnología es una infraestructura que se expande por la economía contemporánea, su colapso sería económicamente devastador (…) debido a su dinamismo, a la economía digital se la presenta como un ideal que puede legitimar más ampliamente el capitalismo contemporáneo”4, queda claro entonces hacia dónde se dirigió el capital financiero para buscar nuevos caminos. ¿Vale preguntarse qué presente griego nos trae entre sus brazos?
El inicio del capitalismo, el de la manufactura, traía un bagaje cultural arrollador que modificó la sociedad feudal y constituyó al proletariado, además trajo un sinnúmero de “buenas intenciones”, que no dejaban entrever que en su seno habitaba una barbarie que fue necesario poner a la luz. Hubo movimientos y pensadores que lograron mostrar su lado B, ocupan un lugar preponderante en el siglo XIX los maestros de la sospecha:Nietzsche, Marx y Freud. Ellos nos permitieron ejercer una crítica aguda del modelo que iba expandiéndose por el mundo, las que nos abrieron un panorama que distaba mucho de ser solamente ese que la modernidad declaraba en sus postulados. Dentro de ese movimiento donde “todo lo solido se desvanece en el aire” nada paró las modificaciones que eran necesarias para que los humanos de la sociedad medieval devinieran en sujetos modernos. Es lícito, entonces, seguir preguntándose cómo ocurren y cómo se manifiestan las condiciones del sujeto moldeado por el laboratorio tecnocientífico, ese al que la Universidad de Stanford propone cambiar permanentemente de acuerdo a los intereses del capitalismo.
Se trata de que cada vez haya más usuarios, ergo cada vez más cyborgs adaptados y consumistas. Entender estos acontecimientos desde el pensamiento crítico nos permite no ser víctimas pasivas de los acontecimientos, por el contrario, avala la posibilidad de intervenir en ellos. Hoy el sentido común se reviste de sobreinformación y la misma casi siempre explota hasta la saturación en el espectáculo del hecho cruel del día: un asesinato, un robo, drogas, es decir que propagan el miedo. La reiteración inyecta temor u odio al usuario que mira cautivado la misma noticia, una y otra vez, por distintas plataformas.
Este proceso histórico donde la economía en su conjunto se hace ecommerce, ha sido acorde con el tiempo nanosegundo en que vivimos. Todo ocurrió en periódico histórico muy corto. En el mismo es muy grande la transformación de las personas, lo demuestra la aceptación y el interés por las prótesis comunicativas incorporadas al cuerpo del usuario que el usuario cyborg no para de colocase.
Este usuario estuvo desde los inicios de este desarrollo en estado de fascinación con las máquinas de comunicar, por ello nunca cesó de incorporar prótesis comunicativas a sus cuerpos y convertir las mismas en el eje de sus vidas. Las prótesis son el milagro que nos hace creernos dioses con un yo que se agranda a cada paso, traen de todo: entretenimiento, posibilidad de trabajar desde ellas, controles de salud, sexualidad a la carta, brújulas instantáneas para viajar, comunicación en tiempo real, en definitiva, trajo ese yo inflado donde se alimentó que se podía ser famoso, en ir y venir por el mundo con solo sacarse una selfie y hacerla circular. Para cotejarlo usan los “me gusta” y las apps que le informan cuan feliz en cada momento.
Y en eso llegó la pandemia
Las nuevas condiciones que planteó el virus obligaron a renovar con urgencia los dispositivos tecnológicos: hubo que comprar o renovar un Smartphone, una notebook más moderna y ultrarrápida, micrófonos, auriculares etc. La pandemia obligó a los usuarios a invertir mucho dinero personal para mejorar sus comunicaciones y así poder trabajar o estudiar desde su casa -por ejemplo, los docentes de primaria, secundaria y universitaria han invertido de su bolsillo mucho dinero para equiparse tecnológicamente en tiempos pandémicos - es decir que la relación con las máquinas, más precisamente con las prótesis comunicativas, es cada vez más obligada. Los trabajadores tuvieron que poner dinero de su bolsillo para poder realizar sus tareas, así se los fue conduciendo a ser cada vez más emprendedores individuales y menos trabajadores en relación de dependencia. Lo que no hace más que mostrar las tiranías a las que nos obliga el capitalismo de plataformas. No es un dato menor que el empleado devenido en “emprendedor” pague de su propio bolsillo las máquinas, internet, luz, gas, teléfono, etc. para trabajar desde su casa. Gastos que antes de la pandemia eran de la empresa en la cual trabajan. No hay que ser adivino para descubrir que un trabajador que paga estos dispositivos tecnológicos de su bolsillo le deja mayor rentabilidad a la empresa. Por si esto fuera poco existen increíbles luchas entre empleados y jefes dentro de esta supuesta panacea del trabajo en casa: “No son pocas las empresas que están embarcadas en un proceso de reflexión sobre si hay que volver al sistema de antes (…) Es en ese proceso de cambio en el que han aparecido nuevos fenómenos como el de la paranoia de la productividad: los jefes creen que sus empleados trabajan lo mínimo indispensable (a pesar de los resultados) y sospechan que están mirando una serie, los empleados se agobian con esa sospecha” y continua El País Ideas: “ Microsoft hizo una encuesta con 20.000 trabajadores de 11 países, en la que el 87% dijo que era igual de eficiente cuando trabajaba desde su casa que cuando lo hacía en la oficina. Al ser preguntados los jefes, solo el 12% dijo fiarse de que sus equipos fueran productivos en remoto”.
Pese a los datos que recoge El País está demostrado que el trabajador en su casa rinde más, trabaja más tiempo en la supuesta comodidad del trabajo en casa. Lo que demuestra que durante la pandemia las empresas no perdieron un segundo en tratar de sacar mayor plusvalía de sus empleados y, al mismo tiempo, acotar sus gastos en electricidad, mantenimiento, etc. Pese a todo ello la denominada paranoia de la producción sigue avanzando y existen aplicaciones para que el jefe vea el movimiento del mouse del empleado trabajando en remoto, de ese movimiento implantado secretamente en la computadora del empleado saca la conclusión del rendimiento. Como la lucha entre patrones y empleados sigue distintos canales conocido este sistema de control patronal los empleados han contraatacado con otro dispositivo secreto que mueve el mouse sin que el empleado esté haciendo la tarea. El dispositivo de espionaje mostraría si el trabajador está en plena tarea o no.
Nosotros, los cyborgs
Objetos novedosos interesantes se combinan con dispositivos de control social, cosas incesantes que los laboratorios tecnocientíficos no paran de producir. Es que la enorme cantidad de dinero invertido en él ha conducido a que el sujeto moderno fuese borrado del horizonte: “Poco a poco, quien se disuelve es el sujeto moderno, aquel que había surgido de la tradición humanista e instituido al individuo como ser singular y libre, plenamente consciente y responsable de sus actos”5. Por eso sostenemos que: “Una sociedad mundial digitalizada que volatiliza hasta el papel moneda de las naciones -el bitcoin es un ejemplo- promueve y necesita más habitantes cyborg. Los construye, como la sociedad medieval necesitaba herreros”.6Es decir que no hay posibilidad de que los humanos no muten al compás de este proceso histórico social. Quien no tome esta mutación radical en sus teorizaciones erra y queda detenido en corpus teóricos que no permiten desarrollar más pensamiento crítico. Vale la pena reiterar la consecuencia: estamos en un tiempo de hibridación entre la tecnología y los seres humanos. Más rápido de lo imaginado el cuerpo se modifica con los chips que se le incorporan.
La mayoría de quienes investigan estos temas van cambiando la caracterización de los individuos de esta cultura, cada vez más se los define como usuarios. Una descripción que en sí misma contiene el abandono del concepto de ciudadano. Pero son pocos los que le agregan la condición cyborg al usuario. Definición que consideramos necesaria. Pese a ello aparecen menciones a esta condición cyborg: “Hay momentos en que nos sentimos como cíborg incapaces de desconectarse de la redes digitales (…) o seres conectados con una realidad virtual y atrapados en la Matrix”7. Se ha caracterizado a las jóvenes como: Generación X, Generación Z, millenials, centennial, etc. pero no se termina de instaurar un nombre que englobe a la mayoría de las personas que viven dentro de la cultura impuesta por el capitalismo y basada en lo cibernético. Lo que plantea una cuestión importante: cómo definimos los dispositivos tecnológicos: ¿herramientas? ¿Prótesis? Un rico debate8 no del todo desarrollado, dado que nos cuesta reconocer las mutaciones que se van estableciendo en nuestros cuerpos y en nuestras maneras de ser.
No hay duda que los grandes capitales apuestan por este nuevo viaje, van apurados hacia las mutaciones que el aislamiento en la cuarentena trajo, los hace restregarse las manos al son de estas empresas sin edificios, sin gastos de mantenimiento, funcionando desde las casas de los empleados, etc. Un modelo sin paredes, ni localizaciones. La crisis sanitaria les permitió desplegar cada vez más el mundo Uber y aumentar sus ganancias. De esta manera se rompió la separación física entre la oficina y el hogar, también aumentó la exigencia de estar siempre conectado con el trabajo. Estamos en presencia de uno de las mayores aspiraciones de los capitalistas: un trabajador prácticamente insomne que produce desde su hogar en un tiempo laboral sin principio, ni fin. Agregamos que no debemos olvidar que los controles faciales aumentaron exponencialmente el control social.
Los mismos, pero distintos
La pandemia funcionó como un test, demostró que los usuarios están preparados para que la virtualidad sea el eje central de sus vidas. Mejor dicho, los usuarios cyborg son parte necesaria del abracadabra que hace que el mundo virtual sea una voraz máquina cultural que precisa y produce usuarios adaptados acríticamente a la misma. Otro gran triunfo de la universidad de Stanford y del Silicon Valley en su conjunto.
El trabajo virtual modificó radicalmente las relaciones laborales: “Aunque mis compañeros y compañeras volaban a la sede central de vez en cuando, a mí se me hacía extraño verlos de cuerpo presente, me resultaba confuso que existieran de cuello para abajo. Nuestras relaciones, forjadas al calor del software, no tenían correspondencia inmediata con la realidad física. En persona nos sentíamos todos más incómodos que en los chats de la empresa y en la videoconferencias, donde la conversación fluía.”9
Las contrariedades de la cuarentena terminaron de establecer esta hegemonía del mundo virtual. Con el ecommerce como buque insignia, también se resaltaron fisuras de los usuarios con la vida virtual. Como inevitablemente ocurre emergieron las contradicciones que se van gestando en este Planeta Cyborg. Muchos usuarios comienzan a romper con el encanto tecnológico con en el que han vivido hasta ahora, perciben que el ser, finalmente, un trabajador 24/7 es el lado B del malestar de esta cultura global, numerosos síntomas que se manifiestan en la vida familiar, laboral, las caídas estrepitosas de las criptomonedas, etc. así lo indican. Si este proceso no tiene vuelta atrás hay que animarse a pensarlo de otros modos, como hicieron en siglos anteriores Los Maestros de la Sospecha y tantos otros. Tenemos la responsabilidad de generar pensamiento crítico para poder operar y transformar este siglo XXI.
Es necesario no caer en observaciones catastrofistas, apocalípticas. Entender que se pueden transformar las condiciones de vida, pero las mismas requerirán establecer conceptos que nos permitan bucear y desentrañar cómo se desenvuelve el Planeta Cyborg, de las contradicciones que en el mismo se van produciendo. Asimismo, entender qué mitologías antiguas se han actualizado y estar preparados para amortiguar el efecto mágico que producen las nuevas tecnologías.
No existe mundo virtual sin la placenta mediática y el invisible cordón umbilical que lo une al dispositivo Smartphone al que se le agregó el reloj pulsera que informa lo que llega al celular, lo que nos vuelve a informar que el sujeto de esta época es el usuario cyborg, una hibridación entre máquinas y hombres10. Una articulación entre el cuerpo y el infinito que resuena con creencias muy antiguas, “todo avance científico es indisoluble de la magia” decía Arthur Clarke. Estas creencias que aún se hallan en nosotros siempre fueron remedios fallidos ante la limitación y la muerte. Veamos un ejemplo.
Acuérdate de Él antes que se rompa el hilo de plata. Eclesiastés 12:6
La idea del cordón de plata está en textos antiquísimos, en los años sesenta del siglo XX Lobsang Rampa (seudónimo del inglés Cyril Henry Hoskin, quien fue un mentiroso serial sobre su vida) vendió multitud de libros hablando del tercer ojo y de los viajes astrales, mitos que estaban desde hace milenios en las culturas previas.
Aquellos que conservan y difunden estas creencias sostienen que el cordón de plata es parte de lo que denominan “cuerpo astral”, una supuesta parte inmaterial del cuerpo que puede volar y mirar el mundo desde afuera del mismo. El cuerpo astral estaría atado al cuerpo por un hilo o algo similar plateado que liga a ambos. Este hilo es el denominado “cordón de plata”. Mientras el cuerpo real duerme, el cuerpo astral se separa y comienza un viaje desde el que vería el mundo desde el aire, como si fuera un satélite. En ese viaje el cuerpo astral vería cosas del mundo que serían imposible de percibir en estado de vigilia. La flexibilidad del cordón permitiría un vuelo ilimitado, la percepción sería de otro orden, espiritualmente más elevado. Quien “vuele con su cuerpo astral” vería aquello que “es invisible a los ojos” a ras de la Tierra. En este mito subyace un derivado de la unión con la madre durante el parto entre madre e hijo. Cordón umbilical, cordón de plata, salir del cuerpo propio es sin duda la experiencia del bebé al salir del útero materno. También es una manera de explicar el mundo onírico, de las muchas que la antigüedad creó para explicar el mundo de los sueños.
No hay que andar mucho para señalar que Freud da fundamento al mundo de los sueños, (“es la vida nocturna en el sentido privado. La vida que uno sigue viviendo cuando apaga las luces y cierra los ojos, la noche que hay en dentro de la noche”)11 y establece bases distintas a todas las imaginerías que previamente los gobernaron. Conceptos que rompieron los enigmas del mundo onírico.
Nos interesa remarcar que la versión del cordón de plata tiene mucha similitud con la hiperconectividad en que vivimos, en este tiempo real es posible por la relación que el usuario establece con la placenta mediática por vía del Smartphone más el reloj acompañante, su replicante en la muñeca.
Esa unidad comunicativa dentro de lo virtual tiene una condición notoria y exigente: el usuario cyborg tiene que dormir cada vez menos, suplantar el mundo onírico por la develada hiperrealidad. Es decir, el consumismo propone que el cyborg casi no duerma y reemplace el mundo onírico por distintas formas de consumo y conexiones. Silicon Valley propugnó siempre tratar de lograr que el usuario se conectara y se sintiera viviendo en un particular “sentimiento oceánico” que lo aleje del desvalimiento primario: “La vida como nos es impuesta, resulta gravosa: nos trae hartos dolores, desengaños, tareas insolubles”12.
El “cordón de plata” gobernado por una cognición artificial anidó en el usuario cyborg. Acorde con los intereses de las grandes empresas de la comunicación, cree que el yo puede sobrevolar el mundo sin detenerse durante las 24 horas. Podemos señalar que este modelo insomne e hiperconectado con máquinas que nos guiarán hacia la tranquilidad, en realidad es exactamente lo contrario, lo que Enrique Carpintero, a nuestro entender, define como: “El exceso de realidad que produce monstruos”. La pandemia es un exceso en todos los órdenes si siguiéramos el modelo del historiador Charles Rosemberg sobre los pasos de las pandemias, cuatro actos de una obra dramática. La última se trató, desde el pensamiento crítico, de reflexionar sobre lo que pasó y de alguna manera avizorar lo que viene. Nuestro aporte es sostener que el Planeta Cyborg es la condición actual del mundo, en él las empresas que dominan la web han tomado el control de la dirección de la economía y el usuario cyborg. Por último, agregar que la enorme crisis que todo esto conlleva ha traído las primeras serias contradicciones entre el usuario y sus prótesis. Lo que nos lleva a afirmar que las máquinas de comunicar no son herramientas, que no tiene el usuario, como cree, el control de las mismas. Es sobre esta hibridación que se despliega lo humano convencido de que “su cordón de plata tecnológico” lo convierte en un dios-prótesis.
1 Diario La Nación edición impresa del día 20 de agosto de 2020.
2 Ver capítulo 5.
3 Hazaki, César, Modo Cyborg, editorial Topía, Buenos Aires, 2019.
4 Srnicek, Nick, Capitalismo de plataformas, Caja Negra Editora, Buenos Aires, 2018.
5 Sadin, Eric, La Humanidad Aumentada, la administración digital del mundo, Caja Negra Editora, Buenos Aires, 2017.
6 Hazaki, César, Modo Cyborg, op. cit.
7 Bär, Nora, Diario La Nación edición impresa, 23 de noviembre de 2020.
8 Ver Rodríguez, Marcelo, “La tecnología y el sentido del trabajo”, en revista Topía número 89, agosto de 2020.
9 Wiener, Ana, Valle inquietante, Libros del Asteroide, Barcelona, año 2022.
10 Hazaki, César, El Cuerpo Mediático, Editorial Topía, Buenos Aires, año 2010.
11 Álvarez, Al, La Noche, editorial Fiordo, Buenos Aires, año 2018.
12 Freud, Sigmund, El Malestar en la cultura. Obras completas, tomo XXI, Amarrarte editores, Buenos Aires, mayo de 1976.
