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Una introducción detallada al ciclo de vida de los plásticos —cómo impacta en nuestras vidas, en nuestro futuro y en nuestro planeta— y a las acciones que podemos llevar a cabo. Donde quiera que miremos, estamos rodeados por plástico: quizás tienes un libro en una mano y, en la otra, tu teléfono fabricado con varios metales, plásticos y vidrio; o estás leyendo esto sobre tu colchón de poliuretano, luego de haber encendido la luz presionando un interruptor de plástico. En este volumen de la serie Conocimientos esenciales de MIT Press, Imari Walker-Franklin y Jenna Jambeck ofrecen una exploración profunda de toda la vida de las cosas de plástico: producción, uso, generación y gestión de desechos plásticos, los impactos medioambientales y sociales de los plásticos en nuestro entorno, y, finalmente, las políticas que nos pueden ayudar a reducir la contaminación causada por nuestro uso intensivo de este material. Plásticos es uno de los resúmenes más actualizados y completos sobre la materia; abarca no solo la contaminación de los océanos y de la tierra, sino también los daños potenciales de los microplásticos para el cuerpo humano. Las autoras también explican por qué usamos plástico para tantos productos; cómo la basura termina hasta en los lugares más remotos del mundo, y las alternativas e intervenciones que nos pueden ayudar a enfrentar nuestra excesiva dependencia de este material prácticamente imperecedero. Este libro es tan fácil de leer como importante: empodera a sus lectores con el conocimiento y la información esenciales para tomar decisiones de consumo bien fundadas, influir en el cambio y provocar inspiración.
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Seitenzahl: 150
Veröffentlichungsjahr: 2025
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EDICIONES UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE
Vicerrectoría de Comunicaciones
Av. Libertador Bernardo O’Higgins 390, Santiago, Chile
lea.uc.cl
PLÁSTICOS.
MIT Press / Conocimientos esenciales
Imari Walker-Franklin
Jenna Jambeck
© 2023 Massachusetts Institute of Technology
Inscripción N° 2025-A-9568
Derechos reservados
Noviembre 2025
ISBN 978-956-14-3475-2
ISBN digital 978-956-14-3476-9
Traducción: Programa de Magíster en Traducción - Facultad de Letras UC
Ilustración de portada: Joaquín Rosas Sotomayor
Diseño y diagramación: versión productora gráfica SpA
CIP - Pontificia Universidad Católica de Chile
Nombres: Walker-Franklin, Imari, autor | Jambeck, Jenna, autora.
Título: Plásticos / Imari Walker-Franklin, Jenna Jambeck (autores).
Descripción: Santiago, Chile : Ediciones UC
Incluye bibliografía.
Materias: CCAB: Plásticos. | Desechos de plástico. | Polímeros.
Clasificación: DDC 620.1923 –dc23
Registro disponible en: https://buscador.bibliotecas.uc.cl/permalink/56PUC_INST/vk6o5v/alma997685458503396
La reproducción total o parcial de esta obra está prohibida por ley. Gracias por comprar una edición autorizada de este libro y respetar el derecho de autor.
Diagramación digital: ebooks [email protected]
Prólogo de la serie
Capítulo 1Introducción
Capítulo 2Producción y uso del plástico
Capítulo 3Gestión de residuos plásticos
Capítulo 4El descubrimiento de los desechos plásticos
Capítulo 5Químicos en el plástico y asociados con este
Capítulo 6Los impactos medioambientales del plástico
Capítulo 7El impacto del plástico en la sociedad
Capítulo 8Políticas sobre plásticos
Capítulo 9Alternativas e intervenciones para el plástico
Glosario
Lecturas adicionales
Índice
La serie de Conocimientos esenciales de MIT Press ofrece libros de bolsillo accesibles, concisos y atractivos sobre temas de interés actual. Escritos por destacados pensadores, los libros de esta colección ofrecen una visión general de expertos sobre los más variados temas que van desde lo cultural e histórico a lo científico y técnico.
En la era actual de información instantánea, tenemos fácil acceso a opiniones, racionalizaciones y descripciones superficiales, mientras que el conocimiento fundamental que entrega una comprensión del mundo basada en principios es mucho más difícil de encontrar. Los libros de esta serie satisfacen esta necesidad. Al sintetizar conceptos especializados para un público no experto y abordar temas críticos a través de los fundamentos, cada uno de estos volúmenes compactos ofrece a los lectores un punto de acceso a ideas complejas.
Bruce Tidor Profesor de Ingeniería Biológica e Informática Instituto de Tecnología de Massachusetts
Introducción
Donde sea que estés en este momento, mira a tu alrededor. ¿Quizás tengas este libro en una mano y tu teléfono, hecho de varios metales, plásticos y vidrio en la otra? ¿A lo mejor estás reposando en el banco de una plaza hecho de bolsas plásticas recicladas o sobre tu colchón de poliuretano? ¿Prendiste la luz para leer esto? Diariamente entramos en contacto con muchos artículos hechos de plástico, tales como el teléfono (o partes de él), alfombras, muebles e interruptores de luz. No siempre es evidente que un artículo sea de plástico, donde se incluyen los materiales mixtos que contienen plástico. Por ejemplo, tu ropa puede ser una mezcla de poliéster o polar, un vaso desechable para café está hecho de papel forrado con polietileno y las bolsas de snacks que parecen metálicas son en realidad bolsas plásticas con una delgada capa de aluminio.
Aunque el término plástico todavía se usa como un adjetivo en la ciencia del suelo, es ahora un sustantivo más conocido por denominar a “cualquiera de los numerosos materiales orgánicos, sintéticos o procesados, que son, en su mayoría, polímeros termoplásticos o polímeros termoestables de alto peso molecular y que pueden emplearse en la fabricación de objetos, películas o filamentos”.1 De acuerdo con Google, el uso de la palabra plástico guarda directa relación con la cronología de la historia y el desarrollo del material común que usamos hoy (Figura 1). Desde su descubrimiento en la década de 1860 y su introducción al mercado público en la década de 1950, el plástico se ha vuelto omnipresente es nuestra vida diaria.
El plástico, como nombre del material que conocemos hoy, literalmente impactó el mercado cuando los humanos estaban buscando un reemplazo para materiales naturales tales como el marfil. La materia prima de la mayor parte de los plásticos actualmente son los combustibles fósiles, el petróleo y el gas, pero la invención del plástico tiene su origen en una materia prima vegetal: la celulosa. La celulosa es el compuesto orgánico de mayor prevalencia en la tierra, ya que se encuentra en la madera y el algodón. Está compuesta por una cadena de moléculas de azúcar y conforma las paredes celulares de las plantas verdes. El papel que proviene de la madera es flexible gracias a la celulosa. Otros materiales naturales que se pueden moldear o manipular son el ámbar y el caucho (hecho de la savia de árbol).
Figura 1. El uso de la palabra plástico en el tiempo, de acuerdo con Google Books.
Un profesor de química alemán, Christian Friedrich Schönbein, descubrió que la mezcla de la celulosa del algodón con azufre y ácido nítrico se vuelve altamente inflamable; esta mezcla se denominó “algodón pólvora” o nitrocelulosa. La celulosa parcialmente nitratada era un poco más estable, se denominó piroxilina y sirvió de base para dos materiales plásticos inventados a comienzo de 1860, la parkesina y la xilonita, ninguno de los cuales se mantuvo por mucho tiempo en el mercado. Sin embargo, al disolver nitrocelulosa en solventes orgánicos, se volvía un líquido muy espeso denominado colodio, que también era inflamable y también de poca utilidad. Al añadir alcanfor a la mezcla resultaba un material similar al plástico, más estable y moldeable. John Wesley Hyatt, un inventor estadounidense, llamó a esta mezcla “celuloide” y la presentó como una creación para ganar una competencia que premiaba con diez mil dólares a quien hallara un reemplazo para el marfil en las bolas de billar. John ganó la competencia, aunque nunca cobró el dinero del premio. Estos materiales comenzaron a reemplazar rápidamente al marfil. Y, aun cuando el celuloide, de uso popular en las bolas de billar, peines y otros artículos, era más estable que la nitrocelulosa, las bolas de billar de celuloide todavía podían ser explosivas cuando se usaban. Además, la nitrocelulosa era un polímero de base biológica creado a partir de la celulosa de origen vegetal; los materiales plásticos completamente sintéticos con origen en el petróleo o el gas aparecieron después.
A principios del siglo XX, al igual que varios otros científicos, Leo Baekeland se encontraba desarrollando nuevos materiales usando mezclas de fenol y formaldehído. Durante el proceso, aplicó varias temperaturas y presiones. En 1909, anunció públicamente su invención: la baquelita, el primer material plástico sintético del mundo. Leo explica que el proceso de polimerización es similar a los procesos biológicos que se parecen a la “naturaleza fenólica de sustancias resinosas” encontradas en plantas como el árbol de la laca japonés. En lo que ahora se considera un giro irónico, el proceso para elaborar el primer material plástico completamente sintético fue, en sus palabras, una imitación de la naturaleza a través del biomimetismo.
La baquelita tenía ventajas sobre el celuloide pues, una vez moldeada, el producto mantenía su forma cuando era expuesto al calor o a productos químicos. Como este plástico termoestable era tolerante al calor, resistente a los productos químicos y no conductivo, la baquelita rápidamente se utilizó en muchas aplicaciones de la industria eléctrica y automotriz, en infraestructuras tecnológicas (teléfonos, partes de máquinas lavadoras, etc.) y en artículos de regalo (joyería, envases de cosméticos, etc.). Sin embargo, la baquelita no se podía colorear de manera fácil y, en algunos casos, el aserrín se usaba como relleno para hacerla lucir opaca. Además, por ser termoestable, no se podía derretir ni volver a moldear. Con el tiempo, se inventaron los materiales termoplásticos que se podían moldear y derretir, como el poliestireno y el nylon. Estos materiales plásticos tenían una mejor estética y su uso se extendió ampliamente.
Como material nuevo, rápidamente los plásticos fueron usados por el sector militar, en particular durante la Segunda Guerra Mundial, cuando paracaídas, partes de cascos, piezas y carcasas de armas de fuego, componentes de aeronaves y hasta los peines entregados a los soldados eran todos hechos de nuevos materiales plásticos.2 Luego de la guerra, empresas como DuPont, que se habían dedicado a la elaboración de materiales de plástico, estaban ansiosas por ver estos productos también siendo adoptados por la sociedad civil. Y lograron lo que querían publicitando una nueva sociedad desechable, como la tristemente célebre portada de la revista Life de agosto de 1955: “Throwaway Living” (vida desechable). No se podía negar la utilidad de los materiales de plástico (moldeables, durables y livianos), así que se expandieron rápidamente a los utensilios domésticos, reemplazando inicialmente materiales naturales como el marfil y el caucho. Un excelente ejemplo es el celofán, que se inventó a principios del siglo XX y se usó para almacenar alimentos.
Desde 1950, el sector del embalaje ha sido el sector que, con creces, más usa plástico. Varios factores impulsan su uso en este sector. Primero, el mundo se ha vuelto cada vez más globalizado. Debido a que la cantidad de bienes y alimentos que se transporta a nivel mundial es considerable, el sector del embalaje ha adoptado especialmente al plástico como un material funcional. Es durable para proteger bienes y alimentos, a la vez que liviano, lo que disminuye los costos de transporte; además, fácilmente se le puede dar forma, colorear y diseñar tanto para protección frente a pérdidas como para propósitos comerciales. Otro factor impulsor es la distribución y la protección de los alimentos. Los materiales plásticos nos han facilitado la vida con artículos envasados que son fáciles de tomar y llevar, y que nos pueden proveer porciones de comida o bebida cuando sea necesario. En términos de protección y empaque de alimentos, no hay otro material todavía que entregue las ventajas que brinda el plástico. Sin embargo, se podría decir que hemos ido demasiado lejos cuando envolvemos en plástico alimentos que son protegidos de manera natural por sus cáscaras. El plástico, como material para el empaque de alimentos ha significado una ventaja económica al permitir que las empresas comercien de manera efectiva, con diseños de empaques atractivos y que permiten sentir el contenido, y con empaques que evitan pérdidas en los estantes de los almacenes, y que abaratan el costo del transporte con materiales más livianos.
No obstante, así como en torno al plástico creció la cultura de lo desechable, también creció la preocupación por la gestión de los residuos. ¿Cómo podría nuestro sistema de gestión de residuos manejar un material que nunca antes había visto? Incluso la industria sabía que esto podría ser un problema cuando lo discutían en reuniones donde la información nunca salió a la luz en ese entonces.3 Cuando, en Estados Unidos, los plásticos comenzaron a “fugarse” del sistema hacia las orillas de las carreteras y el medio ambiente, una organización llamada Keep America Beautiful (KAB), fundada por la industria, comenzó una gran campaña para prevenir que se arrojara basura en lugares inadecuados. Aunque fue importante que las empresas entregaran recursos para la limpieza de un problema al que ellas contribuían, también llevó a la gente a pensar que la responsabilidad de mantener el medio ambiente limpio era solamente de ellas. No era solo que las empresas no contribuyeran con recursos para infraestructura o prevención de residuos y, por lo tanto, de la basura en primer lugar, sino que combatían activamente políticas tales como requisitos de reusabilidad y esquemas de depósito, devolución y retorno. Responsabilizaron de las fugas y de la limpieza directamente a las ciudades y los miembros de la comunidad. Hasta hoy, seguimos tratando de ponernos al día con los problemas que la contaminación por plástico ha causado.
Este libro aborda la producción y uso de plástico, la generación y gestión de residuos plásticos, y los impactos de los desechos plásticos en el medio ambiente y la sociedad. Nos ocuparemos de las políticas y de las intervenciones que buscan reducir la contaminación del medio ambiente a causa del uso de plásticos. En el capítulo 2, trataremos su rápido crecimiento y uso a través del tiempo, incluyendo estadísticas sobre producción. Dado que muchos plásticos se utilizan rápido y se desechan, la gestión de residuos también ha sido un problema desde el comienzo de su uso. En el capítulo 3, discutiremos los desafíos de la gestión de residuos plásticos, desde las razones por las que el reciclaje de plástico ha sido tan desafiante, hasta el por qué un material que es tan valioso para las empresas, desde el punto de vista económico, tiene tan poco valor luego de ser usado. En el capítulo 4, se discute dónde y cuánto plástico se ha encontrado en nuestro medio ambiente.
A continuación, en el capítulo 5, se discute que los plásticos no son solo un polímero, sino que también contienen aditivos y modificadores que pueden liberarse al medio ambiente. En el capítulo 6 analizaremos los impactos medioambientales de la contaminación por plástico. El capítulo 7 está dedicado a los impactos del plástico sobre diferentes aspectos de la sociedad. A causa de los muchos titulares y resonantes preocupaciones acerca de la contaminación por plástico alrededor del mundo, muchos gobiernos han actuado. En el capítulo 8 se discuten las políticas y regulaciones que se han diseñado para encargarse de los plásticos. El capítulo 9 trata sobre las intervenciones para reducir la cantidad de plásticos que entran en nuestro medio ambiente y el océano, así como las acciones que podemos realizar para enfrentar este problema individual y colectivamente, mientras reflexionamos sobre cómo se ve nuestro futuro con los plásticos.
En 1999, en la película Belleza Americana, una bolsa plástica bailaba por el aire en un video mientras los personajes hablaban sobre la belleza. La escena no se trataba, en realidad, acerca de la hermosura de la bolsa plástica, sino que nos rogaba a mirar de cerca las cosas comunes, cotidianas, para apreciar el hecho de que existe toda una vida detrás de los objetos. Este libro es acerca del ciclo de vida completo de las cosas plásticas. Es imposible imaginar nuestras vidas sin el plástico. Aun así, es evidente que contaminan nuestro medio ambiente: lo vemos en casi todos los lugares a los que vamos. La culpa de la contaminación del medio ambiente, a menudo, se le asigna al consumidor o a los miembros de la comunidad, pero ellos son parte de un sistema con opciones limitadas. Este libro puede entregar a las personas las armas del conocimiento y la información acerca de los plásticos para tomar decisiones conscientes cuando sea posible, promover el cambio en el gran sistema e incitar inspiración.
Producción y uso del plástico
Puede ser bastante difícil imaginar nuestras vidas sin el plástico como un material que podamos usar. El plástico se puede moldear para que adquiera cualquier forma, nivel de flexibilidad y color; y se usa en sectores que han hecho avances enormes, como los sectores del transporte, la medicina y la electrónica. Sin embargo, aquello que la sociedad encuentra más útil del plástico (la gran variedad de cosas que podemos hacer con él) es precisamente lo que a menudo lo hace tan desafiante de capturar y gestionar una vez usado. Al pensar en cómo eliminar el plástico del medio ambiente, tenemos que pensar en cuándo, dónde y cómo lo usamos. Durante la pandemia del COVID-19, la magnitud de su uso se hizo muy evidente. Durante los primeros meses de la pandemia, muchos de nosotros permanecimos en nuestros hogares, en varios casos por mucho más tiempo que nunca antes en nuestras vidas, y nos dimos cuenta de la cantidad de plástico que usamos diariamente y de cómo su uso aumentaba los desechos que generábamos. La gente no estaba necesariamente generando más desechos, pero tanto el tipo de desechos como el lugar en donde los generábamos eran diferentes. Para el 2015, se habían producido 8.300 millones de toneladas métricas de plástico a nivel global desde 1950, cuando se habían producido solo dos millones de toneladas métricas de plástico.1
Los plásticos son un tipo de polímero, una gran cadena formada por miles de unidades moleculares entrelazadas conocidas como monómeros. Los plásticos provienen de materias primas, como el gas natural y el petróleo, que se refinan en componentes como el propano y el etano. Al aplicar temperaturas altas a estas materias primas, se forman los monómeros propileno y etileno, dos olefinas (con doble enlace) de uso común en la producción de plásticos y de materiales químicos. Las olefinas se producen mediante craqueo catalítico fluido (petróleo) o craqueo al vapor de gas natural. Las olefinas etileno y propileno son los hidrocarburos que funcionan como bloques de construcción de los polímeros y otros productos químicos (Figura 2, los polímeros aparecen resaltados en gris; otros químicos especializados, en blanco) y que, luego de la polimerización, pero antes de la extrusión, tiene forma granulada. Una extrusora combina aditivos con el polímero, mezclando y peletizando los plásticos para que queden listos para usar y luego manufacturar los productos plásticos finales.
El objetivo de craquear y producir olefinas no es solo obtener polímeros, sino también muchos otros productos químicos. Normalmente, los productos químicos especializados generan mayores ganancias para la industria petroquímica que la gasolina refinada, pero solo hay una cantidad limitada de demanda para esos productos, como el etilenglicol. Cualquier exceso de etileno obtenido sobre el que se usa para producir químicos fácilmente se puede polimerizar y convertir en pellets para la industria manufacturera, ya sea que los plásticos se necesiten inmediatamente o no. Algunas veces, los plásticos son considerados subproductos de la refinación de petróleo o gas, ya que son solo un componente del proceso petroquímico y se hacen con monómeros en exceso que no se usan directamente en químicos de mayor rentabilidad. Por esta razón, la simple existencia y potencial de los polímeros para aumentar las ganancias ha impulsado su uso más allá de lo que se podría considerar necesario.
