Poder en África - Daniel Vargas Olarte - E-Book

Poder en África E-Book

Daniel Vargas Olarte

0,0

Beschreibung

Este libro presenta un estudio acerca de África desde el ámbito histórico, político y económico, identificando los problemas estructurales que afectan a su población y sus Estados, con el fin de proponer vías de solución. De igual forma, despliega una mirada desde América, así como la retroalimentación de los dos continentes, con aportes de doble vía, lo cual le otorga un componente innovador a la investigación. Poder en África inicia con la presentación de su proceso de elaboración, un marco de conceptos y planteamientos teóricos que facilitan el ingreso al análisis. Después, desarrolla un acercamiento histórico, hace referencia a las invasiones y seudoindependencias, trata la nación-estado y los conflictos armados, los sistemas económicos y la globalización. Asimismo, presenta un capítulo dedicado a la mujer africana y, por último, plantea un decálogo de soluciones. La obra toma como puntos de partida el origen de las civilizaciones en África y el estudio del impacto de la invasión árabe y europea, con una revisión de los valores, las culturas, las cosmovisiones, los desarrollos económicos y la incidencia política que desembocaron en la organización actual del continente.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern

Seitenzahl: 343

Veröffentlichungsjahr: 2022

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Poder en África

Poder en África

Daniel Vargas Olarte

Instituto de Investigación Sociojurídica

“Gerardo Molina” - Unijus

Bogotá D. C., 2022

CATALOGACIÓN EN LA PUBLICACIÓN UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

Vargas Olarte, Daniel Alejandro, 1983-

Poder en África / Daniel Vargas Olarte. -- Primera edición. -- Bogotá : Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales. Vicedecanatura de Investigación y Extensión. Instituto de Investigación Sociojurídica “Gerardo Molina” (Unijus), 2022.

ilustraciones (principalmente a color), facsímiles, mapas. -- (Colección Gerardo Molina ; 97)

Incluye referencias bibliográficas e índices analítico y onomástico

ISBN 978-958-505-048-8 (impreso). -- ISBN 978-958-505-050-1 (en línea) ISBN 978-958-505-049-5 (impresión bajo demanda).

1. Desarrollo económico y social -- Investigaciones -- África 2. Globalización -- África 3. Economía política -- Investigaciones -- África 4. Resolución de conflictos 5. Relaciones internacionales -- África 5. Derechos humanos -- África I. Título II. Serie

  CDD-23  320.96 / 2022

Poder en África

Colección Gerardo Molina

© Universidad Nacional de Colombia - Sede Bogotá

© Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales

© Vicedecanatura de Investigación y Extensión

© Instituto de Investigación Sociojurídica “Gerardo Molina” - Unijus

© Daniel Vargas Olarte

Primera edición, 2022

ISBN (impreso): 978-958-505-048-8

ISBN (IBD): 978-958-505-049-5

ISBN (digital): 978-958-505-050-1

Dolly Montoya Castaño

Rectora Universidad Nacional de Colombia

Hernando Torres Corredor

Decano Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales

Alejo Vargas Velásquez

Vicedecano de Investigación y Extensión

Preparación editorial

Instituto de Investigación Sociojurídica

“Gerardo Molina” - Unijus

Alejo Vargas Velásquez

Director Unijus

Hernando Sierra

Coordinador editorial

John Fredy Guzmán

Gestor editorial

Sandra Milena Méndez Niño

Asistente administrativa en procesos editoriales

Luis Miguel Solórzano

Asesor administrativo y financiero

Christian Camilo Rodríguez

Corrector de estilo

Juan Sebastián Bazzani Delgado

Diagramador

Bronce del Reino de Benín. Representación de un Oba (rey)

[Obra de dominio público bajo licencia CC0]

Imagen de cubierta

Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin la autorización escrita del titular de los derechos patrimoniales.

Conversión ePub: Lápiz Blanco S.A.S.

Hecho en Colombia

Made in Colombia

Agradecimientos

Con especial gratitud a todas aquellas personas que de una u otra manera hicieron posible la materialización de este escrito: trabajadores de las bibliotecas Luis Ángel Arango, Universidad Nacional de Colombia y Universidad Santo Tomás, especialistas entrevistados, investigadores que con sus publicaciones han alimentado el soporte bibliográfico. Agradezco eternamente el apoyo, la colaboración y el estímulo de Betty Olarte Alcántar y Bercely Vargas Hernández.

Dedicado a los pobladores de Tumaco y del Triángulo del Telembí.

CONTENIDO

Prólogo

Preludio

Parte 1

Fundamentos metodológicos de la investigación, el marco conceptual y las orientaciones teóricas

Capítulo 1. Metodología, conceptos y planteamientos teóricos

Metodología

Marco conceptual

Marco teórico

Parte 2

Génesis y evolución

Capítulo 2. Acercamiento histórico

Exploraciones europeas

La Conferencia de Berlín (1884-1885)

Capítulo 3. Acercamiento histórico: la invasión, el despertar y las seudoindependencias

Establecimiento del sistema invasor

Nacionalismo y seudoindependencia

Parte 3

Sistema político

Capítulo 4. Nación, Estado y conflicto

La cuestión nacional y el surgimiento de los Estados

Génesis de la guerra

De la “diagonal de la muerte” a la Primavera Árabe

Capítulo 5. Sistemas económicos y globalización

De la economía tradicional a la economía de mercado

Globalización e integración económica en África

África en el sistema internacional

Parte 4

La mujer en África y alternativas de solución a la problemática africana

Capítulo 6. Mujeres en África: sistemas culturales y globalización

Situación de las mujeres africanas

Alternativas para las mujeres africanas

Capítulo 7. Alternativas de solución a los problemas estructurales del continente

Primera: desde África, respaldar el movimiento por la justicia global

Segunda: buscar soluciones durables a los conflictos africanos

Tercera: rechazar la pobreza en África

Cuarta: cobrar la deuda histórica por los daños causados al África

Quinta: profundizar el desarrollo sostenible en África

Sexta: confiar en el microcrédito y las empresas en África

Séptima: limitar la interferencia de las instituciones religiosas en los asuntos políticos africanos

Octava: defender y fortalecer las culturas africanas

Novena: replantear la educación estándar en África

Décima: insistir en el panafricanismo y el regionalismo en África

Epílogo

Bibliografía

Autor

LISTA DE TABLAS

Capítulo 4. Nación, Estado y conflicto

Tabla 1. Características de los conflictos armados en el siglo XXI

Tabla 2. Causas históricas, intermedias y desencadenantes de las guerras en África

Tabla 3. Algunas guerras en África finalizadas, con los Estados involucrados, la duración, los actores, causas y desenlace

Capítulo 5. Sistemas económicos y globalización

Tabla 4. Principales obstáculos a la integración regional en África Subsahariana

Tabla 5. Las diferencias entre los Acuerdos de Lomé y Cotonú

LISTA DE FIGURAS

Capítulo 1. Metodología, conceptos y planteamientos teóricos

Figura 1. África del siglo X al XV

Capítulo 2. Acercamiento histórico

Figura 2. Imperios, califatos, sultanatos y reinos de África antes de la Conferencia de Berlín

Figura 3. La Conferencia de Berlín y el reparto de África

Capítulo 3. Acercamiento histórico: la invasión, el despertar y las seudoindependencias

Figura 4. Copia del tratado británico con el jefe y otras autoridades de Itsekeri, Río de Benín, el 16 de Julio de 1884

Figura 5. Copia del tratado británico con el jefe y otras autoridades de Itsekeri, Río de Benín, el 16 de Julio de 1884 (continuación)

Figura 6. Copia del tratado británico con el jefe y otras autoridades de Itsekeri, Río de Benín, el 16 de Julio de 1884 (continuación)

Figura 7. Copia del tratado británico con el jefe y otras autoridades de Itsekeri, Río de Benín, el 16 de Julio de 1884 (continuación)

Figura 8. Datación del surgimiento de las Estados modernos en África

Capítulo 7. Alternativas de solución a los problemas estructurales del continente

Figura 9. Comercio triangular: África, América y Europa

PRÓLOGO

Asumir la tarea de estudiar el continente africano en Colombia es una empresa ambiciosa, pues existen muy pocos escenarios institucionales dedicados al campo de estudios africanos y muy pocas iniciativas centradas en el acercamiento a África. De igual forma, cualquier esfuerzo para llevar a cabo este tipo de labor se convierte en un gran desafío debido a las limitaciones existentes en el acceso a materiales bibliográficos en español, cuyo aumento es palpable en los medios virtuales, pero no en las bibliotecas y las bases de datos disponibles en físico, donde buena parte de los documentos están dedicados al estudio de América y Europa. A pesar de ello, es necesario emprender el estudio de África, y hacerlo con una mirada crítica y con una perspectiva que comparta elementos con el análisis histórico-estructural, poscolonial y decolonial, con el fin de participar en debates epistemológicos y académicos sobre el lugar y el papel de África en el escenario político actual. Además, este ejercicio investigativo es de especial importancia para empezar a mirar a África como un continente que debe seguir introduciéndose en la academia y en los centros de investigación de América como tema de estudio, lo que irá abriendo camino a su consolidación como área de estudio.

Por nuestra parte, pretendemos desarrollar esta idea con un curso de profundización en la Universidad Nacional de Colombia denominado “Sistemas políticos en países del tercer mundo: tendencias, retos y alternativas en África”, en el que se estructuran disertaciones partiendo de la siguiente premisa: muchas de las fortalezas del continente radican en sus comunidades tradicionales y buena parte de sus debilidades en el comportamiento prooccidental de sus élites. Los contenidos que, en mayor medida, aborda el autor en este libro han sido trabajados durante varios lustros, siendo materia de diálogo desde la profundización bajo mi supervisión en el semestre 2007-I, así como de su tesis de grado en Ciencia Política para la misma época. Sin duda, el trabajo presentado en este libro es una versión más madura, profunda y actualizada, fruto del trabajo a lo largo de los años posteriores a la presentación de la mencionada tesis de grado.

Con conocimiento de causa, se acomete este estudio de área de África a partir de los ejes fundamentales del devenir político y económico del continente, desde sus raíces históricas y culturales, elaborando un estado del arte y un análisis de coyuntura política que implica un acercamiento a distintas esferas geográficas del continente, teniendo en cuenta sus diversidades y complejidades.

Para el desarrollo de la investigación, se caracterizaron los procesos de independencias en el continente africano, se indagó sobre las fuentes y mecanismos de agudización de las crisis económicas de los Estados africanos, se analizó el papel de las mujeres africanas en los procesos políticos y económicos y su influencia en la construcción de alternativas para el continente en el siglo XXI, y se aportaron elementos de análisis para el estudio de África desde una perspectiva crítica con planteamientos alternativos, articulando los elementos anteriores a la luz de orientaciones teóricas y empíricas con el fin de generar una reflexión aguda en torno a la problemática abordada.

Maguemati Wabgou

Profesor Universidad Nacional de Colombia

Sociólogo, Universidad de Benín

Doctor en Ciencia Política, Universidad Complutense de Madrid

Posdoctorado, Estudios Étnicos, Université de Montréal

PRELUDIO

El objetivo de la presente investigación es llevar a efecto un estudio de área sobre África desde el ámbito histórico, político y económico, identificando los problemas estructurales que afectan a su población y sus Estados, con el fin de proponer vías de solución. Desplegar una mirada desde América es lo que captó nuestro interés. La retroalimentación de los dos continentes, con aportes de doble vía, será el componente innovador. El planteamiento del problema investigativo surgió a partir de la coincidencia de las comunidades indígenas y afrodescendientes en afirmar que la academia y los Estados latinoamericanos mantienen una concepción eurocéntrica que no responde a las necesidades de la sociedad mayoritaria, ni a las de sus comunidades respectivas, lo que prueba que el colonialismo no ha sido superado. Esta problemática particular suscitó el cuestionamiento de si, de forma paralela, ocurre lo mismo en África, continente que, al igual que América, soportó un periodo colonial. En consecuencia con lo anterior, este estudio busca analizar cómo operan el colonialismo, la colonialidad y el neocolonialismo en las sociedades contemporáneas africanas.

Si se quiere hallar respuestas, es necesario remontarse al origen de las civilizaciones en África, al estudio del impacto de la invasión árabe y europea, con revisión de los valores, las culturas, las cosmovisiones, los desarrollos económicos y la incidencia política que desembocaron en su organización actual. La estructura de la respuesta al problema planteado se diseña desde el primer capítulo con un making-of, pasando luego a un marco de conceptos y planteamientos teóricos que facilitan el ingreso al análisis. El segundo capítulo hace un acercamiento histórico; el tercer capítulo se ocupa de la invasión, el despertar y las seudoindependencias; el cuarto trata sobre la Nación-Estado y los conflictos armados; el quinto, sobre los sistemas económicos y la globalización; el sexto está dedicado a la mujer africana, y, por último, el capítulo séptimo plantea una línea base de soluciones.

La revisión de los trabajos de pensadores africanos a manera de “libros-faros” (Chaliand, 2019, p. 358) permite revelar un nuevo conocimiento desde el instante en que nos acercamos a la historia de la colonización/invasión escuchando al colonizado. Lentamente, se descubre otro rostro de nuestra afrodescendencia, forjado desde las primeras migraciones, transformado por los cambios morfológicos del ser humano en su adaptación a nuevos entornos y marcado por la historia. De ahí la pertinencia de los estudios de área africanos para ingresar en los múltiples universos de África distintas dimensiones de “un continente entero en el que se han yuxtapuesto y sucedido civilizaciones diversas” (Djait, 1982, p. 109), que, para la ocasión, se aprecian desde las ciencias humanas, sin perder de vista que existen otros caminos, como el análisis lingüístico, la música, la religión, la literatura o el arte.

Para esbozar cómo África puede asimilarse interdisciplinariamente, se hará una breve alusión a las últimas perspectivas mencionadas. La novela en África, menciona el nobel de literatura sudafricano Maxwel Coetzee, es corpórea y oral, es una crítica de la novela occidental que, con Henry James y Marcel Proust, llegó a los límites de la incorporeidad, alejándose de las cualidades que exaltan los novelistas africanos, quienes dan peso a elementos intangibles de la cultura, privilegiando:

La forma en que vive la gente en sus cuerpos. Su forma de mover las manos. Su forma de sonreír o de fruncir el ceño. La cadencia con que hablan. Su forma de cantar. El timbre de sus voces. Su forma de bailar. Su forma de tocarse. Cómo sus manos permanecen un momento en contacto con lo que tocan. Su forma de hacer el amor. La forma en que se quedan tumbados después de hacer el amor. (Coetzee, 2014a, p. 49)

Desde el arte como esfera epistemológica, la dedicación, el detalle, la recursividad y la exactitud se materializan en figuras de gran simetría, evidentes en el arte africano, principalmente en la escultura1. En definitiva, tal forma de expresión artística ha ido suscitando interrogantes con trasfondo político en torno a cómo África, un continente convulsionado históricamente, crea un arte lleno de armonía. Esto será, acaso, porque el arte africano representa el anhelo de sus pueblos.

Notas

1 Para un acercamiento visual, consúltese Arte africano de Iván Bargna (2000). Este equilibrio o armonía también se aprecia en las obras del arquitecto de Burkina Faso, Francis Kéré, y del egipcio Hassan Fathy.

"Que despierte el leñador"

…saldremos de las piedras y del aire

para morderte:

saldremos de la última ventana

para volcarte fuego:

saldremos de las olas más profundas

para clavarte con espinas:

saldremos del surco para que la semilla

golpee como un puño colombiano…

PABLO NERUDA, CANTO GENERAL (1983, P. 277)

“Tú, lector”

Tú, lector, palpitas de vida y orgullo y amor, como yo.

Para ti son, pues, estos cantos.

WALT WHITMAN, HOJAS DE HIERBA (2015, P. 133)

Parte 1

FUNDAMENTOS METODOLÓGICOS DE LA INVESTIGACIÓN, EL MARCO CONCEPTUAL Y LAS ORIENTACIONES TEÓRICAS

Capítulo 1

METODOLOGÍA, CONCEPTOS Y PLANTEAMIENTOS TEÓRICOS

Seguir la huella, in vestigium, es el origen de la palabra investigar.

GÓMEZ DE SILVA, DICCIONARIO ETIMOLÓGICO

METODOLOGÍA

La presente investigación se efectúa siguiendo los planteamientos de Sabino (1992), de acuerdo con los cuales el diseño de la metodología investigativa implica 1) formular el marco teórico de la investigación y 2) elaborar el diseño correspondiente. Con el fin de conseguir lo anterior, se debe tener en cuenta que la formulación “[…] tiene por finalidad analizar el objeto en tanto que construcción teórica, para permitir una clara aproximación conceptual”, y que “la elaboración del diseño que se ocupa del abordaje de ese mismo objeto en tanto que fenómeno empírico, para lograr confrontar así la visión teórica del problema con los datos de la realidad” (Sabino, 1992, p. 217). Por ello se habla de un momento específicamente metodológico de la investigación, pues en este punto las preocupaciones esencialmente lógicas y teóricas de la fase anterior ceden el paso a los problemas más prácticos de la verificación o del diseño. Además, existen unos tipos básicos de diseños de investigación que se utilizan en el trabajo científico: diseños bibliográficos y diseños de campo.

El presente estudio sobre África se ha guiado principalmente por el primer diseño, puesto que “[…] los datos a emplear han sido ya recolectados en otras investigaciones y son conocidos mediante los informes correspondientes” (Sabino, 1992, p. 217). Se trata, entonces, de datos secundarios, al ser informaciones contenidas en documentos escritos. Por ello, la secuencia de las etapas siguientes ha sido necesaria para este fin:

1. Estado del arte. Elaborado a partir de la recolección de datos. Acudimos a centros de documentación, bibliotecas físicas y virtuales para conocer y explorar todo el conjunto de fuentes pertinentes y de utilidad. Estas fuentes abarcaron libros, artículos científicos, revistas, publicaciones, boletines diversos y, en general, toda la variedad de material escrito respecto al tema investigado.

El estado del arte de la presente investigación requiere una mención especial que concierne a un hito de la historiografía compuesto por ocho tomos que dan vida a la Historia General de África. En interpretación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, se trata de un corpus pionero, sin paralelo en su ambición de abarcar la historia de todo el continente africano, desde la aparición del ser humano hasta los desafíos contemporáneos que enfrentan los africanos y sus diásporas en el mundo, donde se destaca la contribución de las culturas africanas al progreso general de la humanidad.

La Historia General de África es un proyecto de dos fases emprendido por la Unesco en 1964 y que continúa en la actualidad. La “Fase I” finalizó en 1999 y contó con el apoyo de 230 historiadores, supervisados por un comité científico internacional de 39 intelectuales, entre los que participaron africanos como Joseph Ki-Zerbo, Gamal Mokhtar, H. E. M. El Fasi, Tamsir Niane, Bethwell Ogot, Jacob Festus Ade Ajayi, Adu Boahen, Ali Mazrui, Hichem Djait, Boubou Hama, Hampâté Bâ, Théophile Obenga, Bassey Wai Andah y Cheikh Anta Diop. Este proyecto tuvo como resultado la redacción y publicación de la Historia General de África en ocho volúmenes, en los que destacan el patrimonio común de los pueblos de África. La “Fase II”, iniciada en 2009, se plantea como reto la redacción de tres nuevos volúmenes de la obra (IX, X y XI), en los que se introducirá el concepto de África global. Mediante este, el nuevo Comité Científico Internacional buscará abordar la historia de las relaciones entre africanos y afrodescendientes como un proceso interconectado y continuo, que comprende la circulación de personas, saberes y producciones culturales, y cuya matriz es la herencia africana. De esta manera, se espera condensar las aspiraciones de las nuevas generaciones africanas y sus diásporas, en un afán de contribuir al Renacimiento africano y a la construcción de un Panafricanismo del siglo XXI. Geográficamente, la presencia africana ya no se contemplará simplemente desde la perspectiva del mundo atlántico (Europa, las Américas y el Caribe), sino de un modo verdaderamente globalizado, teniendo en cuenta las diásporas del océano Índico, el Oriente Próximo y Medio, y Asia (Unesco, 2021).

2. Análisis de datos. Se reflexionó de manera crítica acerca de las informaciones recogidas y se obtuvieron datos con respecto a los ejes temáticos con el fin de elaborar visiones, teniendo especial cuidado en esclarecer la problemática planteada por la investigación en torno a los cuestionamientos siguientes: a) ¿cuál es el funcionamiento general de los sistemas políticos de los países africanos después de las independencias?; b) ¿en qué medida el surgimiento de los Estados modernos africanos en los cincuenta y sesenta se ha visto limitado en su funcionamiento por el peso del legado del sistema colonial?; c) ¿cómo estos Estados y sus pueblos han ido enfrentándose a las crisis económicas?; d) ¿de qué manera, pese a las restricciones de índole cultural, las mujeres africanas se constituyen en actores políticos notables en las economías, estando todavía las esferas de poder bajo el dominio de los hombres?; e) ¿qué alternativas de solución se pueden formular a los problemas políticos y económicos actuales?

Adicional a este procedimiento, se buscó complementar el proceso de investigación mediante entrevistas estructuradas con personas relacionadas con la materia. Luego, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, se localizaron las embajadas y los consulados de países africanos con sede en Bogotá D. C. De esta manera, se contactaron funcionarios de las representaciones diplomáticas africanas con sede en Bogotá para que expresaran sus ideas acerca del tema tratado. Debido a sus experiencias profesionales en el ámbito político (política exterior y relaciones internacionales) y su contacto directo con la realidad africana, se decidió recoger sus testimonios y percepciones sobre la situación sociopolítica y económica de los países africanos mediante sesiones de diálogo1.

La información se obtuvo en el transcurso del año 2007. Con el primer secretario de la embajada de Marruecos, Hassan Madra, se llevó a cabo una entrevista con preguntas abiertas durante treinta minutos, diálogo que se ha transcrito2. Después, se mantuvo otra entrevista con el primer secretario de la embajada de Argelia, Djamal Habtiche. A continuación, se entrevistó al cónsul honorario de Sudáfrica en Colombia, Fred Jacobsen (el 22 de noviembre de 2007). Por último, la entrevistada fue María Eugenia Correa, cónsul honoraria de Costa de Marfil en Colombia.

Finalmente, la metodología, a su vez, está orientada por una axiología: se siguen las ideas del maestro senegalés Amadou-Mahtar M’Bow (1987, p. 2), quien aconseja conciliar las profundas tradiciones de los pueblos con las más recientes aspiraciones del pensamiento científico. Este respeto entre la trayectoria histórica de las naciones y el progreso se logra con una reciprocidad fecunda entre educación y cultura, educación y ciencia, educación y tecnología, y educación y medioambiente.

MARCO CONCEPTUAL

A continuación, se definen algunos conceptos, necesarios para la conexión de los ejes temáticos de la investigación:

Poder

El Poder en África parte de múltiples definiciones que permiten el estallido de épocas inamovibles. Los acontecimientos del continente africano dejan de ser simples encasillamientos, y abren paso a la divergencia, el contraste y la renovación. El poder no se aprecia como un simple concepto o como una categoría analítica de este estudio, sino como el objeto de estudio de la Politología.

Achille Mbembe plantea la idea del poder en articulación con la soberanía, mientras se distancia de las consideraciones tradicionales desde las ciencias políticas y las relaciones internacionales según las cuales la soberanía reposa en el seno de las fronteras y el Estado-nación, en el interior de las instituciones sometidas a la autoridad del Estado o en el contexto de las redes o las instituciones supranacionales. En efecto, el pensamiento mbembiano aborda el tema del poder haciéndose la pregunta sobre quién toma la decisión de dar vida o dar muerte. Las respuestas que encuentra identifican los grupos de poder o micropoder que surgen de las políticas esclavistas, invasionistas, coloniales, neoinvasionistas, neocoloniales y neoliberales. Asimismo, propone un planteamiento acerca de la categoría de la “necropolítica”, que concibe la política como la labor para/de la muerte. Es decir:

[…] detrás de la política de vida de los Estados modernos y del proyecto de la ilustración, yace la política de dar muerte […] porque la historia de la colonia no está en el pasado del sujeto africano, se encuentra en su edificación psíquica actual. Y en el sujeto negro, toda la condición humana se coloca como interrogante. Desdoblamiento absoluto en el encuentro con el Otro. (Chacón y Umaña, 2018, p. 69)

Entonces, para Achille Mbembe:

[…] la expresión última de la soberanía reside ampliamente en el poder y la capacidad de decidir quién puede vivir y quién debe morir. Hacer morir o dejar vivir constituye, por tanto, los límites de la soberanía, sus principales atributos. La soberanía consiste en ejercer un control sobre la mortalidad y definir la vida como el despliegue y la manifestación del poder […] Frantz Fanon propone una descripción sorprendente de la espacialización de la ocupación colonial. Para él, la ocupación colonial implica ante todo una división del espacio en compartimentos. Supone el despliegue de límites y fronteras internas, representadas por los cuarteles y comisarías; está regulada por el lenguaje de la fuerza pura, la presencia inmediata y la acción frecuente y directa, y está fundada sobre el principio de exclusividad recíproca. Pero más importante es la forma en que opera el poder de la muerte […]. (Mbembe, 2011, pp. 19-45)

Michel Foucault, en una de sus múltiples definiciones de poder, considera que el poder es estrategia. Lo explica de la siguiente manera:

Se trata en cierto modo de una microfísica del poder […] Ahora bien, el estudio de esta microfísica supone que el poder que en ella se ejerce no se conciba como una propiedad, sino como una estrategia, que sus efectos de dominación no sean atribuidos a una apropiación, sino a disposiciones, a maniobras, a tácticas, a técnicas, a funcionamientos; que se descifre en él una red de relaciones siempre tensas, siempre en actividad, más que un privilegio que se podría detentar; que se le dé como modelo la batalla perpetua más que el contrato que opera un traspaso o la conquista que se apodera de un territorio. (2014, p. 36)

Thomas Hobbes en el capítulo X del Leviatán escribe:

El poder de un hombre consiste en sus medios presentes para obtener algún bien manifiesto futuro. Puede ser natural o instrumental. Poder natural es la eminencia de las facultades del cuerpo o de la inteligencia, tales como una fuerza, belleza, prudencia, aptitud, elocuencia, liberalidad o nobleza extraordinarias. Son instrumentales aquellos poderes que se adquieren mediante los antedichos, o por la fortuna, y sirven como medios e instrumentos para adquirir más, como la riqueza, la reputación, los amigos y los secretos designios de Dios, lo que los hombres llaman buena suerte. (2014, p. 69)

Mientras, para Hobbes, como se ha destacado antes, el poder es una capacidad o una facultad abstracta, para Baruch Spinoza, en su obra Ética, la potencia es un concepto práctico, sintetizado con precisión al referirse a Dios y a la naturaleza contenida en él:

“El vulgo entiende por potencia de Dios una voluntad libre y un derecho sobre todas las cosas que existen, y que son, por ello, comúnmente consideradas contingentes. Dicen, en efecto, que Dios tiene la potestad de destruirlo todo y reducirlo a la nada. Y comparan, además, muy frecuentemente la potencia de Dios con la de los reyes. Pero esto lo hemos refutado […] hemos mostrado que la potencia de Dios no es otra cosa que la esencia activa de Dios y, por tanto, nos es tan imposible concebir que Dios no actúa como que Dios no existe” (Spinoza, 1987, p. 103, como se citó en Múnera, 2005, p. 45). […] El poder, visto como potencia, sólo podía ser entendido como una fuerza actuante que producía resultados y que no podía ser limitada al gobernante, sino que por el contrario se extendía a todos los seres humanos como forma de realización individual y colectiva. (Múnera, 2005, p. 45)

Para Max Weber, “Poder significa probabilidad de imponer la propia voluntad” (2014, p. 183). Al respecto, nos dice:

El concepto de poder es sociológicamente amorfo […] El concepto de dominación tiene por eso que ser más preciso y solo puede significar la probabilidad de que un mandato sea obedecido. […] Por dominación debe entenderse la probabilidad de encontrar obediencia a un mandato. (Weber, 2014, p. 184)

Pierre Bourdieu entiende el poder como una movilización de capitales. En sus términos, “el rango social y el poder específico que los agentes reciben en un campo particular dependen en primer lugar del capital específico que puedan movilizar […]” (2012, p. 129). Su perspectiva de poder como una práctica puede desarrollarse de la siguiente manera:

Bourdieu parte por definir las fuerzas que constituyen el poder como capital en acción; es decir, energía social en movimiento, trabajo acumulado en forma de materia o en forma interiorizada dentro de diferentes campos sociales y orientado prácticamente a aprovechar las ventajas a las que permite tener acceso. En su calidad de capital, el poder es simultáneamente una relación social, que sólo genera efectos en el campo donde es producida o reproducida, y su producto, y el resultado de luchas por la apropiación de trabajo vivo o cosificado. (Múnera, 2005, p. 40)

Niklas Luhmann, en Ilustración sociológica y en Poder, obras citadas por Byung-Chul Han, señala:

Un sistema que como método de poder únicamente conoce la violencia resulta pobre a la hora de diversificar y solo es capaz de una productividad escasa. Un sistema complejo requiere mecanismos de control y de poder que estén estructurados minuciosamente. Ahí sirve de poco la mera fuerza muscular. En un sistema complejo surgen constelaciones en las que medios de poder indirectos y menos patentes funcionan de forma mucho más efectiva que amenazar con la violencia. […] El poder resulta entonces de que el soberano estaría más dispuesto que el súbdito a acarrear con las consecuencias de la sanción negativa. La posibilidad de promulgar sanciones negativas brinda poder precisamente porque no se hace uso de ellas y mientras no se haga uso de ellas. Por eso, el poder acaba cuando se lo puede provocar. El ejercicio de violencia física no es una aplicación de poder, sino una expresión de su fracaso.

[En el texto Poder, Luhmann afirma que] El poder es la oportunidad de incrementar la probabilidad de que se produzcan unos contextos de selección que por sí mismos serían improbables […] El poder del soberano es mayor si, para imponer su dominio, puede escoger entre decisiones más numerosas y más heterogéneas, y a su vez es mayor si puede hacerlo frente a una parte que, a su vez, posee alternativas más numerosas y más heterogéneas. El poder se incrementa con las libertades de ambas partes: por ejemplo, crece en una sociedad en la medida en que ella genera alternativas. (Luhmann, 1975, como se citó en Han, 2016, pp. 19-27)

Siguiendo a Leopoldo Múnera (2005), compartimos otras definiciones que, como las anteriores, comprenden el poder en cuatro acepciones: fuerza, consenso, capacidad o praxis. La política suele caracterizarse por la oscilación entre la fuerza y el consenso. La capacidad es inútil si no se materializa en una acción orientada a un fin. En consecuencia con lo anterior, Múnera señala que Hannah Arendt, en su libro Sobre la violencia,

[…] limitó el concepto de fuerza a “la energía desatada por los movimientos físicos y sociales”, el de poderío a la “propiedad inherente a una persona” y el de autoridad al “reconocimiento indiscutido por parte de aquéllos a quienes se les exige obediencia”. Sin embargo, su principal esfuerzo analítico consistió en deslindar los conceptos de violencia, entendida como los instrumentos diseñados y empleados “a fin de multiplicar la fuerza natural hasta llegar a sustituirla en la etapa final de su desarrollo” y de poder, “la capacidad humana de actuar y de actuar en concierto”. Culminó así el desplazamiento teórico del poder desde la fuerza hasta el consenso. (2005, p. 36)

Dentro de la misma línea de análisis de Arendt, aunque sin perder de vista sus limitaciones, Jürgen Habermas, en Facticidad y Validez, diferencia entre poder comunicativo, administrativo y social. El comunicativo correspondería al caracterizado por Arendt; el poder administrativo es el ejercicio mismo del poder dentro del sistema o jerarquía de cargos establecidos por las leyes, y que implicaría una lucha por las posiciones que facultan su uso. Por último, el poder social denotaría la fáctica capacidad de imponerse que tienen los intereses privilegiados (Múnera, 2005, p. 37).

La definición del poder realizada por Nicos Poulantzas, en Estado, poder y socialismo, textualmente expresa:

Se debe entender por poder, aplicado a las clases sociales, la capacidad de una o varias clases para realizar sus intereses específicos. […] El poder de una clase remite, ante todo, a su lugar objetivo en las relaciones económicas, políticas e ideológicas, lugar que abarca las prácticas de las clases en lucha, es decir, las relaciones no igualitarias de dominación/subordinación de las clases ancladas en la división social del trabajo y que consisten en relaciones de poder. (Múnera, 2005, p. 38)

Ahora bien, para el filósofo surcoreano Byung-Chul Han:

Un poder superior es aquel que configura el futuro del otro y no aquel que lo bloquea. […] Es un signo de poder superior cuando el súbdito quiere expresamente, por sí mismo, lo que quiere el soberano, cuando el súbdito obedece a la voluntad del soberano como si fuera la suya propia, o incluso la anticipa. […] Sin hacer ningún ejercicio de poder, el soberano toma sitio en el alma del otro. (Han, 2016, pp. 12-14)

Resultado del análisis de la sociedad contemporánea, de acuerdo con las líneas siguientes, el poder es “violencia neuronal”, “autoexplotación” y “guerra interiorizada” (Han, 2012, pp. 11, 30-31).

El siglo XXI, menciona Han (2012, pp. 11-32), será el siglo del animal laborans, el del hombre depresivo que se explotará a sí mismo. Al observar que la sociedad disciplinaria estudiada por Michel Foucault —caracterizada por instituciones de sometimiento, como cárceles, cuarteles, fábricas, psiquiátricos y hospitales— está siendo complementada por otros espacios, como centros comerciales, oficinas y gimnasios, que han transformado las sociedades contemporáneas produciendo cambios psíquicos, propone una nueva teoría del poder. El prefijo hiper- describe el cambio social que se está produciendo, con el hiperrendimiento, la hiperproducción, la hipercomunicación y la hiperactividad, la categoría de análisis que se instaura es la sociedad del cansancio, en la que la vida contemplativa sucumbe ante la vida activa. Las categorías sociedad disciplinaria y sociedad de control, que centraban su atención en el sujeto obediente y vigilado, se desplazan en la sociedad del cansancio, al animal laborans o sujeto de rendimiento. El individuo que estaba encerrado entre muros ahora se encuentra libre de un dominio externo, pero está sometido a sí mismo, y los excesos de trabajo y rendimiento lo conducirán a la autoexplotación.

En la sociedad del cansancio, el poder se sofistica, la negatividad del poder se reemplaza por la positividad del hacer, la positividad del poder resulta más eficiente que la negatividad del deber, las sociedades adquieren la convicción de que nada es imposible, el inconsciente social pasa del deber al poder. El plural colectivo de este exceso de positividad es yes, we can.

La sociedad del cansancio (o de la fatiga, según la traducción de la palabra müdigkeit) provocará el lamento del individuo. El individuo caerá enfermo ante el imperativo del rendimiento, entrará en guerra consigo mismo al develar que la ambición de perseverar y no fallar exige renunciar y sacrificar. Frustrado, murmurará que nada es posible en una sociedad que le ha interiorizado lo contrario. De este modo, el animal laborans cometerá un acto de violencia al combinar voluntariamente la libertad y la coacción. En su narcisismo, el sujeto de rendimiento dejará de ser soberano y quedará indefenso frente a sí mismo.

La teoría del poder de Byung-Chul Han incorpora un panorama patológico: si la sociedad disciplinaria generó locos y criminales, la del cansancio producirá depresivos y frustrados. La depresión es un indicio de una sociedad que sufre por el exceso de positividad. Las sociedades superaron las épocas bacterianas con antibióticos, las épocas virales con técnicas inmunológicas, y ahora la sociedad de la fatiga enfrenta una época neuronal, con la particularidad de ser autoinflingida; no es un ataque que provenga de otro, este ataque no contempla la posibilidad de usar anticuerpos contra sí mismo. En estas circunstancias, se aumenta el riesgo de padecer, entre otras enfermedades, el síndrome de burnout, de desgaste por ocupación, o el trastorno límite de la personalidad, conocido como borderline.

Estado

El Estado es una institución conformada por una población asentada en un territorio, reconocida por otros Estados y organizada por el poder político. Este último elemento se caracteriza por el control de monopolios (bélico, tributario, jurídico, etc.) formados a partir de la imposición y fuerza de las élites.

Los Estados han sido las organizaciones más poderosas del mundo durante más de cinco mil años. La arqueología indica su existencia desde alrededor del año 6000 a. n. e., cuando surgieron ciudades-Estado como Jericó, Biblos (Medio Oriente) y Catal Hüyük (Anatolia). “En efecto, durante algunos milenios, los Estados en cuestión eran esencialmente ciudades-Estado, compuestas en muchos casos por una capital regida por sacerdotes y rodeada por un hinterland tributario” (Tilly, 1992, pp. 20-21).

Dada su pertinencia en el estudio de los sistemas políticos africanos, se expondrá una conceptualización que retoma diversas teorías del Estado: “El mayor de los poderes humanos es el que se integra con los poderes de varios hombres unidos por el consentimiento en una persona natural o civil; tal es el poder de un Estado” (Hobbes, 2014, p. 69).

Karl Marx, en La ideología alemana, menciona:

Si se ve en el poder el fundamento del Derecho como lo hacen Hobbes, etc., tendremos que el Derecho, la ley, etc., son solamente el signo, la manifestación de otras relaciones sociales sobre las que descansa el poder del Estado. La vida material de los individuos, que en modo alguno depende de su simple “voluntad”, su modo de producción y la forma de intercambio, que se condicionan mutuamente, constituyen la base real del Estado y se mantienen como tales en todas las fases en que siguen siendo necesarias la división del trabajo y la propiedad privada, con absoluta independencia de la voluntad de los individuos. Y estas relaciones reales, lejos de ser creadas por el poder del Estado, son, por el contrario, el poder creador de él. (Marx, 1975, como se citó en Múnera, 2005, p. 37)

Por su parte, Mijaíl Bakunin nos dice:

Los doctrinarios liberales, por lo menos aquellos que toman las teorías liberales en serio, parten del principio de la libertad individual, se colocan primeramente, se sabe, como adversarios del Estado. Son ellos los primeros que dijeron que el gobierno —es decir, el cuerpo de funcionarios organizado de una manera o de otra y encargados de ejercer la acción, el Estado— es un mal necesario, y que toda la civilización consistió en esto, en disminuir cada vez más sus atributos y sus derechos. Sin embargo, vemos que en la práctica siempre que ha sido puesta en tela de juicio la existencia del Estado, los liberales doctrinarios se mostraron partidarios del derecho absoluto del Estado, no menos fanáticos que los absolutistas monárquicos y jacobinos. (Bakunin, 2000, p. 81)

No vacilo en decir que el Estado es el mal, pero un mal históricamente necesario, tan necesario en el pasado como lo será, tarde o temprano su extinción completa, tan necesario como lo han sido la bestialidad primitiva y las divagaciones teológicas de los hombres. El Estado no es la sociedad, no es más que una de sus formas históricas, tan brutal como abstracta. Ha nacido históricamente en todos los países del matrimonio de la violencia, de la rapiña, del saqueo, en una palabra, de la guerra y de la conquista con los dioses creados sucesivamente por la fantasía teológica de las naciones. (Bakunin, 2000, p. 94)

Estado y poder

Relacionamos dos conceptos a partir de una definición de poder que eventualmente puede devenir en la consolidación de un Estado. Para Michel Foucault, en La voluntad de saber, el poder es una situación estratégica compleja:

Hace referencia a un entramado social compuesto por una multiplicidad de relaciones de fuerza y a un juego incesante de técnicas, estrategias y disciplinas, que desde orígenes sociales diferentes se confrontan entre sí o se encuentran y apoyan parcialmente unas con otras, dentro de un dominio específico, y van estructurando redes sociales jerárquicas y asimétricas que pueden cristalizar en diferentes instituciones, en el Estado, en formas discursivas o en universos de sentido. (Foucault, 1987, como se citó en Múnera, 2005, p. 39)

Resulta útil mencionar tres conceptos que han influido las relaciones internacionales: soft power, hard power y smart power. Estos, en sus inicios, fueron fundamentos de la política exterior de Estados Unidos (EE. UU.), empleados especialmente en las administraciones del Partido Demócrata (Clinton-Obama). Se trata del poder blando, duro e inteligente, teorizados por el geopolitólogo Joseph Nye. Soft power “es la habilidad de obtener lo que quieres a través de la atracción antes que a través de la coerción o de las recompensas” (Nye, 2010, p. 118). Surge como una teoría política estratégica para conseguir objetivos sin recurrir a la coerción y coacción que ofrece la fuerza militar (hard power). El soft power usa medios de persuasión como los diplomáticos (Plan Marshal), complementados con tácticas ideológicas y culturales para “conseguir que otros admiren tus ideales” (Nye, 2010, p. 118), por ejemplo, la difusión de valores como la democracia y los derechos humanos, la modernidad, o también el consumo de masas y el american lifestyle. Su premisa es: “la seducción es siempre más efectiva que la fuerza” (Nye, 2010, p. 118). El smart power es resultado de ambos, entendido como la capacidad de combinar la violencia y la persuasión o, eufemísticamente, la coacción con la atracción, como lo son las incursiones militares —preventivas o no— con coaliciones, relaciones públicas y uso de legitimidad.

Como se verá, después de la Segunda Guerra Mundial y el debilitamiento del control político directo de África Oriental Británica y la África Occidental Francesa, el continente africano no pudo disuadir la intervención de las potencias de la Guerra Fría, de ahí la pertinencia de mostrar la relación de Estado y Poder en un caso concreto, mencionando las tácticas de la política exterior del Estado vencedor tras la caída del bloque soviético, las cuales fueron desarrolladas a la manera de una partida simultánea de ajedrez con tres tableros —económico, diplomático y militar—, sin perder de vista la cautela de Nye (2010, p. 119): “Estados Unidos puede ser más poderoso que cualquier otra potencia desde el Imperio Romano, pero al igual que Roma, ni es invencible ni invulnerable”.

Nación

La idea de nación se puede entender con base en la combinación de componentes teóricos como la ideología de unificación basada en la cultura y el sentido de pertenencia, siendo la cultura un conjunto de costumbres, tradiciones, idiomas, normas de comportamiento, símbolos, entre otros. La cultura como base de una ideología de unidad posibilita el nacionalismo que, a su vez, conduce a la formación de la nación (Gellner, como se citó en Hobsbawm, 2000, p. 18), y constituye un elemento cohesionador con el cual el individuo se identifica con cada uno de sus compatriotas, pese a no conocerlos, pues, en su imaginación, tiene la idea de que están unidos y forman así una comunidad imaginada (Anderson, 1993, p. 23). En este contexto, la identidad nacional se vincula a la comunidad política, la cual se conforma de instituciones comunes, un mismo código de derechos y deberes, un espacio social y un territorio delimitado reconocido por un grupo de personas (Smith, 1997, p. 8).

Para ilustrar lo que se menciona sobre la ideología de unificación, me valdré de una cita de Rufino José Cuervo que destaca la construcción de los idiomas y naciones, especialmente a través de la lengua escrita: “Las naciones están formadas más de muertos que de vivos” (como se citó en Vallejo, 2012, p. 356).

El segundo componente concibe que “se tratará como nación a cualquier conjunto de personas suficientemente nutrido cuyos miembros consideren que pertenecen a una nación” (Hobsbawm, 2000, p. 16-17). Por consiguiente, la nación se define como un conjunto de personas que se sienten unidos, comparten una misma cultura, tienen sentido de pertenencia, obedecen unas mismas normas e instituciones, están determinados por un mismo pasado y se encaminan hacia un mismo futuro.

Élite

Cuando nos referimos a élites,