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Conocer la historia de quienes somos nos permite saber cuál es nuestro origen, de qué estamos hechos y cuáles son las motivaciones que nos hacen seguir hacia adelante, pero lo más importante es que nos ofrece la oportunidad de tomar decisiones estratégicas, porque quien no reconoce que todo es perfectible corre el enorme riesgo de caminar con una venda en los ojos, perdiéndose de las infinitas posibilidades que hay para mejorar, sobre todo cuando la tarea es cuidar a quienes le rodean. La experiencia técnica y operativa que aportan los años de servicio es esencial en la actividad policial: agudiza por completo los sentidos. Los ojos, oídos, el olfato, el gusto y el tacto de un oficial se entrenan para reconocer un delito y cómo tratar a la víctima; su adiestramiento lo lleva a dar la atención que establece la ley en la materia, pero su mente exige mucho más: se reconoce en la posibilidad de aportar a la construcción de una mejor sociedad. Además, las dinámicas sociales son cada vez más complejas y se enfrenta a la titánica tarea de resolver cada vez con menos recursos. César Cuevas, autor de este libro, pone sobre la mesa una innovadora propuesta sobre la gestión estratégica de una corporación policial, y para ello explora y demuestra la eficiencia y eficacia de herramientas como la planeación, la inteligencia y la prospectiva. Los lectores tienen en sus manos una profunda y detallada investigación sobre la gran tarea que implica ser policía en Guadalajara —una de las ciudades más importantes de México—, los retos que ello significa y las opciones que tienen frente a sí. Este libro, además de ofrecer conceptos técnicos y aportar la experiencia de más de 26 años al servicio de la sociedad, es un mensaje contundente para las nuevas generaciones de policías y estudiosos de la seguridad, pues en él encontrarán consejos prácticos y rutas a seguir como parte de un método desarrollado entre el aprendizaje en las calles y la formación académica en las aulas. Las posibilidades son infinitas, las oportunidades se crean y las decisiones son estratégicas.
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Seitenzahl: 252
Veröffentlichungsjahr: 2020
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Portada
Policiamiento. Planeación, inteligencia y prospectiva aplicadas a la seguridad
Una oportunidad para superar el síndrome de Penélope en la función policial
Enriquecer el debate sobre los modelos y las estrategias
Venimos de corazones rotos, de cuerpos devastados, venimos de espacios vacíos de almas golpeadas
Prefacio
Introducción
Policiamiento
Modelos policiales
Conceptos de seguridad en el mundo
La Policía Municipal de Guadalajara: modelos y estrategias
Identificando el modelo de seguridad ideal
Reorganización de la Policía: perspectiva de la administración pública
El Sistema Operativo, una versión para solucionar problemas con base en la inteligencia
Red de análisis criminal
La planeación en el ámbito policial
Oportunidades en seguridad
Referencias
@CesarCuevas_
Primera edición, 2020
D. R. © César Cuevas
ISBN 978-607-8676-50-7
Editorial Página Seis, S.A. de C.V.
Teotihuacan 345, Ciudad del Sol,
CP 45050, Zapopan, Jalisco
Tels. 33 3657 3786 y 33 3657 5045
www.pagina6.com.mx • [email protected]
Quedan prohibidos, dentro de los límites establecidos en la ley y bajo los apercibimientos legalmente previstos, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, así como el alquiler o cualquier otra forma de cesión de la obra sin la autorización previa y por escrito del autor, titular del copyright.
Una oportunidad para superar el síndrome de Penélope en la función policial
Guillermo Raúl Zepeda Lecuona1
«Quien ha visto la esperanza, no la olvida. La busca bajo todos los cielos y entre todos los hombres. Y sueña que un día va a encontrarla de nuevo, no sabe dónde, acaso entre los suyos».
OCTAVIO PAZ
He recibido la honrosa invitación del oficial, licenciado y maestrando César Cuevas para escribir estas líneas iniciales de su investigación: Policiamiento. Mucho le agradezco esta amable distinción.
He disfrutado mucho la lectura de este libro, tanto como ciudadano guadalajarense como académico dedicado a los temas de seguridad. Contrario a lo que me pasa con las lecturas sobre la seguridad y la justicia penal en México, el texto del licenciado Cuevas me ha dado motivos para el optimismo y la esperanza.
El libro se divide fundamentalmente en tres partes: primero hace una introducción a la ciudad de Guadalajara y su policía, así como una referencia a las características de algunos de los modelos policiales aplicados en el mundo; posteriormente presenta una valiosa y muy bien documentada trayectoria de las políticas públicas, los mandos directivos y los acontecimientos policiales en Guadalajara durante los últimos 35 años. Cada periodo está aderezado con las noticias y acontecimientos policiales de la ciudad, de la región, del país y del mundo.
La tercera parte (casi la mitad del libro) presenta una muy sólida propuesta de lo que debe ser el modelo policial para la ciudad, el cual está basado en la inteligencia, la evidencia y orientado a resultados.
El neologismo policiamiento, que da título al libro, es definido por el autor como «el uso de las capacidades intelectuales, técnicas, tácticas y de gerencia para la planeación y diseño de estrategias que permitan la atención de conductas, situaciones y entornos sociales que den origen a la violación de reglamentos municipales y delitos que afecten a la comunidad y policías».
El oficial César Cuevas, licenciado en Seguridad Ciudadana, maestrando en Administración Pública y con una experiencia policial de 26 años, presenta la trayectoria bien documentada de las políticas públicas de seguridad ensayadas y de sus resultados. Recurrió para ello a entrevistas informales con los policías más antiguos de su corporación, con el estudio de las doctrinas subyacentes en las prácticas policiales instrumentadas y en la revisión hemerográfica del extenso periodo analizado.
César Cuevas tiene una mente analítica y estratégica que busca integrar, organizar y articular las buenas experiencias de la policía tapatía, así como las buenas prácticas comparadas en modelos policiales efectivos de otras latitudes. En las primeras páginas nos comparte sus sensaciones de frustración por las malas prácticas y por constatar la intermitencia de algunas buenas medidas, al igual que por la inconsistencia e incongruencias de algunas políticas y algunos malos liderazgos. Refiere: «me di cuenta de que se trabajaba improvisando, especulando e intuyendo […] siempre estuve convencido de que había formas más efectivas para dar seguridad a la ciudad».
A pesar de que la seguridad es un área vital para la ciudadanía y para los políticos, Cuevas muestra la evidencia de siete lustros en los que ha operado ese péndulo que ha ido y venido, así como de las incipientes políticas de seguridad basadas en evidencia, buscando acercarse a la ciudadanía, a la ocurrencia, la improvisación y la intuición escasamente informada. El autor también describe periodos de franco extravío de los directivos y de algunos policías. Ilustra de igual forma lo intermitente de las políticas al referir que la gestión policial en el trienio del alcalde Cesar Coll Carabias (1995-1997) vio desfilar a cuatro directores de la corporación.
Se describen prolongados periodos en los que el patrullaje fue aleatorio/intuitivo (pensar que los delitos de alto impacto se pueden combatir con patrullaje es como pensar que los bomberos deberían salir a buscar incendios).
El autor señala que la agenda no la marcaban los diagnósticos y las estrategias integrales, sino las notas periodísticas del día, en ocasiones se buscaba satisfacer los intereses de la comunidad, en otras, se pretendía complacer a los medios de comunicación e, incluso, se debían satisfacer los requerimientos de los líderes vecinales con derecho de picaporte en el palacio municipal.
En el discurso predominaba una política de seguridad comunitaria y proximidad policial, y en los hechos una inercia hacia las prácticas «estándar reactivas». Este último modelo apuesta por incrementar el número de detenciones para aumentar la probabilidad de captura y disuadir a los posibles delincuentes. Al leer esto me hizo recordar a un extitular de esa corporación que me refería que su principal indicador de efectividad era el incremento en el número de personas encarceladas. Fue ese final del siglo pasado en el que Jalisco cuadruplicó el número de internos en los centros penitenciarios (de 4 000 a 16 000), sin que los jaliscienses se sintieran cuatro veces más seguros.
El municipio y su policía se reinventan cada tres años, y se da lo que el doctor Sergio García Ramírez ha denominado, en el ámbito de la política penal y criminal, como el «síndrome de Penélope»: deshacer al día siguiente lo que se ha costruído la víspera. Por sesgo ideológico o por ese acto-reflejo político de desestimar lo realizado por los antecesores, durante 35 años se han tirado por la borda las experiencias y el aprendizaje organizacionales.
César Cuevas describe que no ha sido un problema de falta de presupuesto, pues se ha invertido mucho en recursos humanos y materiales. Afirma que Guadalajara se ha dado el lujo de hacer inversiones millonarias en capacitación sin llegar a la «profesionalización por convicción». Describe cómo algunas administraciones hicieron una buena apuesta por la tecnología (como en el Centro de Comunicaciones y Observación Electrónica, CECOE) y por construir bases de datos e introducir áreas en las que se operaran ciclos de inteligencia (incorporadas a partir de 2001) para sacar el mayor provecho de la información.
También a partir de 2010 se consolidaron procedimientos y modelos de gestión. Estos elementos son destacados por el autor, en virtud de que constituyen los cimientos de un modelo policial basado en inteligencia y orientado a resultados y a resolver problemas, consistente con su mentalidad estratégica, que lo llevó a ser comisario de planeación de la corporación en el periodo 2016-2018.
En su análisis de siete lustros de políticas de seguridad en la ciudad, el autor analiza los mecanismos que generan la cohesión de la corporación y la articulación en torno a liderazgos efectivos. De igual forma, refiere diversas etapas en las que se dio desaliento y apatía en los policías, ante la exclusión en la toma de decisiones y la desestimación de la experiencia y trayectoria de muchos oficiales. Con frecuencia los mandos y directivos actuaban de manera improvisada y presionada por los requerimientos de resultados inmediatos por parte de las autoridades políticas del municipio.
El autor destaca lo realizado en el periodo 2015-2018 siendo alcalde Enrique Alfaro Ramírez y comisario Salvador Caro Cabrera, en la que, refiere, se dio un «gran salto» al dar «forma al modelo mixto de seguridad, es decir, tenía sus bases en el modelo de policía orientada a problemas, pero basada en la inteligencia, teniendo como estrategia el policiamiento por cuadrantes. Los cambios para adoptar el modelo deseado se elevaron a nivel de reglamento», incorporando el «Sistema Operativo por Cuadrantes (SOC), además se creó un Sistema de Evaluación y Rendición de Cuentas (SERC) que reforzaría todo lo plasmado en ese reglamento y con el cual se realizaban evaluaciones periódicas a fin de observar los resultados en las regiones, polígonos y cuadrantes». Además, señala la creación de la Unidad para la Defensoría de los Derechos de los Policías (una especie de «ombudsman policial»).
César Cuevas dedica casi la mitad de la investigación a presentar una rica propuesta que no tiene desperdicio. Una vez que ha descrito aciertos y desaciertos de las diversas administraciones municipales y sus gestiones policiales, se presenta un modelo ideal de políticas de seguridad y servicio policial que permitirán brindar seguridad y protección a los guadalajarenses, que merecen «resultados y vivir en plenitud de gozar sus derechos humanos […] [establecidos] en la Constitución Mexicana».
Como punto de partida establece:
Las instituciones policiales, hoy en día enfocadas la gran mayoría en la seguridad ciudadana, se caracterizan por brindar seguridad tomando como pilares, tal y como se instruye en el modelo antes mencionado, a instituciones como lo son las de salud, empleo, educación, mejoramiento urbano, parques y jardines, desarrollo social, construcción de comunidad, deportes, cultura y las enfocadas al fortalecimiento de la familia, entre otras. Es así que una institución policial se convierte en un facilitador de servicios al ciudadano y las colonias, así como un permanente evaluador de las condiciones de seguridad, pues al detectar lo contrario, estará actuando en consecuencia de forma trasversal y resolviendo problemas antes de que estos ocurran involucrando a las instancias antes mencionadas.
Consistente con esta visión integral y transversal de la seguridad ciudadana, el autor relata la conformación del gabinete de seguridad ciudadana (creado en octubre de 2015), que contempla la participación de otras instancias gubernamentales, tanto del municipio como metropolitanas, estatales y federales, en todos los rubros de política pública (económico, social, educativo, de salud, cultural, deportivo, políticas de juventud, entre otros). De igual forma, refiere la pertinencia de diagnósticos situacionales en los que, además de las instancias gubernamentales, tengan una activa participación la sociedad y las organizaciones civiles y vecinales. Con estos diagnósticos se podría hacer prevención situacional.
En su visión de la policía ideal, Cuevas menciona una corporación bien capacitada, con sensibilización y desarrollo de competencias para atender la amplia gama de servicios y atribuciones legales; con apoyo tecnológico suficiente y efectivo; y basada en la inteligencia policial. Posteriormente, consistente con su enfoque y experiencia en la planeación estratégica, presenta las diversas líneas de acción que pueden estrechar la brecha entre lo que se tiene actualmente y el modelo ideal (con personalidad propia) que presenta y visualiza. Apuesta por un modelo policial integral que contemple las diversas aristas de la seguridad humana, un enfoque sistémico del sistema de justicia y una visión de la policía orientada a la resolución de problemas; aborda el sistema operativo, la reingeniería de procesos al interior de la comisaría y el sistema de evaluación; propone una red de análisis criminal; y establece las directrices de un programa rector de profesionalización, con definición de perfiles, manuales y capacitación vinculada y articulada con ellos. En cada uno de estos subtemas se presentan ilustraciones y esquemas sumamente útiles y didácticos. Además, en cada uno de estas líneas de acción el autor presenta su descripción y alcances; los principales ejes; sus componentes; consideraciones generales; y requerimientos mínimos para su implementación.
Al abordar los componentes de cada línea se abordan los diversos ámbitos de acción en los que se desempeña e incide el policía, recordando a Herman Goldstein2, quien refiere la amplia gama de responsabilidades y atribuciones del servicio policial.
En un recuento que se hizo hace una década,3 en la legislación federal, en la de la Ciudad de México (entonces Distrito Federal), en Jalisco, en Estado de México y en Nuevo León se contemplaban hasta 22 atribuciones encomendadas a las policías estatales y municipales.4 Entre ellas: salvaguardar la integridad y derechos de las personas; preservar las libertades; conservar el orden y la paz públicos; orientación y protección ciudadana; prevención de la criminalidad; aplicación de leyes y reglamentos; detención de delincuentes y recuperación de bienes; limitación de derechos por vía reglamentaria sujeta a revisión judicial; salubridad; seguridad; ética social (estética social y pública); seguridad ciudadana; colaborar en la investigación y persecución de los delitos (hoy lo referente a su actuación como primer respondiente); auxiliar a la población en siniestros; apoyo en eventos multitudinarios; vigilancia en espectáculos; seguridad de contingentes en manifestaciones pacíficas; atención y contención de disturbios; fomentar valores; y cultura de legalidad; entre otros.
Por ello, la propuesta de César Cuevas es muy sólida y completa, ya que en cada subtema de su propuesta presenta las acciones concretas que abonan a esa materia, en los diversos ámbitos de actuación de los policías. Así, por ejemplo, al abordar el modelo policial orientado a la solución de problemas, refiere que en su intervención en casos de faltas administrativas: «Las faltas administrativas no serán toleradas, pues estas generan la percepción de que no hay policía, se prevendrán y, en caso de ser necesario, se atacarán, previo uso de las herramientas de información y/o mediación». En el mismo sentido, refiere los lineamientos de acción en otros 13 componentes o ámbitos de acción (por ejemplo, delitos graves, problemas vecinales, entre otros).
El autor apuesta decididamente por el capital humano de la policía preventiva de Guadalajara. No duda en decir que la mayoría de sus compañeros son policías comprometidos, con experiencia y capaces. Es, después de la policía de Zapopan, la policía con menor rotación en Jalisco. Guadalajara tiene la fortuna de contar con este amplio núcleo de buenos policías. El autor señala que se requiere la profesionalización y estabilidad laboral, así como articular los esfuerzos de los policías y sus competencias en torno a directrices derivadas de un modelo policial integral como el que se propone.
La investigación del oficial César Cuevas constituye una excelente contribución para la reforma policial y la implementación de políticas públicas de seguridad ciudadana que resisten el análisis de factibilidad, pertinencia y viabilidad. Viene a enriquecer el debate social sobre cómo revertir la espiral de impunidad y violencia que aquejan a nuestra ciudad y a nuestro país.
La profunda investigación del maestrando Cuevas da motivo para el optimismo y la esperanza porque encuentran fundamento en la evidencia, el rigor científico y la experiencia. Cuando se leen los fundamentos, las propuestas, objetivos, resultados esperados y los requerimientos para su instrumentación, se da el convencimiento de lo asequible y lo pertinente de la propuesta.
Como sociedad, no podemos darnos el lujo de dejar pasar este sólido análisis de 35 años de aciertos y desventuras en materia de seguridad en nuestra ciudad. No podemos echar por la borda los 26 años de experiencia y de reflexiones del autor de esta obra.
Podemos beneficiarnos de este logro intelectual del autor que vislumbró «que había un área de oportunidad y que si encontrábamos la forma de hacer que esa teoría y la práctica se cruzaran en un punto con éxito, podríamos encontrar soluciones verdaderamente efectivas para combatir el crimen y sus causas».
Se demuestra lo que refiere Herman Goldstein en el sentido de que hay una enorme reserva de capacidad y compromiso en la policía, especialmente entre sus agentes operativos.5 Capitalicemos el enorme esfuerzo de documentación, análisis, síntesis y exposición de César Cuevas.
Celebro sinceramente esta excelente aportación e invito al lector a adentrarse y disfrutar esta obra, a reflexionar sus argumentos, a analizar y discutir sus propuestas e informar la discusión pública del tema de mayor relevancia para los guadalajarenses y los mexicanos.
1 Profesor-investigador de El Colegio de Jalisco, miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Actualmente se desempeña como Director General del Instituto de Justicia Alternativa del Poder Judicial de Jalisco. Doctor en derecho por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
2 Herman Goldstein. (1998). «La nueva orientación policial: confrontando la complejidad».Pena y Estado, año 3, número 3. Buenos Aires, pp. 117-127.
3 Si bien estos cuerpos normativos han sufrido cambios significativos, nos permite ilustrar la amplitud y complejidad de la función policial.
4 Guillermo Raúl, Zepeda Lecuona. (2010). «El Desafío de la Reforma de la Policía». Colección análisis plural, segundo semestre de 2009, Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente, Guadalajara, pp. 76-93.
5 Goldstein, obra citada, p. 120.
Enriquecer el debate sobre los modelos y las estrategias
Mayra Hernández6
EnMéxico,cadatresoseisañossereinventanlasestrategiasdeseguridad y se olvida el trabajo de mujeres y hombres valiosos que con vocación y servicio portan el uniforme para ser el rostro humano de la autoridad, con la aspiración de encontrar un trabajo digno que conlleva el cuidado más allá de sus familias a costa de susvidas.
Con ello, la policía ha sido la agenda inconclusa de cada gobierno desde la aprobación de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública (2009), pero la primera en el tintero del discurso político y muy poco en la inversión del talento humano, pese a los miles de millones de pesos que se asignan a seguridad año con año, pues el gasto per cápita promedio destinado a la policía es menor a $ 250 pesos.
Fortalecer a la policía en México requiere de una visión que trascienda voluntades políticas y de una sociedad preocupada por sus instituciones, que asegure que la policía cuente con un blindaje ante el control político y que permita garantizar que los cambios de gobierno o de mandos no destruyan el gran trabajo ni sus buenos resultados.
Para superar estos obstáculos institucionales, y como una primera ruta para el fortalecimiento de las policías, Policiamiento: planeación, inteligencia y prospectiva aplicadas a la seguridad, acompaña la visión del Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica como el primer paso por dar y la enriquece con la experiencia de un policía como César Cuevas, con más de 25 años de carrera, que incorpora las lecciones aprendidas de un policía que se levanta a las cinco de la mañana y que describe desde las entrañas de una corporación cómo son las condiciones laborales y los retos a los que se enfrentan las policías en México.
Policiamiento: planeación, inteligencia y prospectiva aplicadas a la seguridad, es un libro escrito por un policía de carrera para las policías en México, que enriquece el debate sobre los modelos y las estrategias policiales y obliga no solo al diagnóstico, sino a la toma de decisiones que pongan como primera prioridad de todo gobernante fortalecer el quehacer diario de las policías desde lo local, desde cada municipio y desde cada rincón de México.
Es también un relato de las vivencias, los aciertos y los fracasos de una policía que no ha terminado de definirse en nuestro país y es, a la vez, una apuesta por corporaciones policiales que trasciendan más allá de un periodo de gobierno, por policías confiables orientadas a la solución de problemas, y por una policía que investigue como primera herramienta contra el crimen, la violencia y la impunidad, desde la voz de un policía que busca construir mejores policías y honrar la memoria de hombres y mujeres que ofrecieron a cambio de una placa y un uniforme: sus vidas.
6 Mayra Hernández, es especialista en seguridad y gasto público. Desde los municipios de la Zona Metropolitana de Monterrey ha contribuido al desarrollo de iniciativas para el fortalecimiento de las policías en México, como Justicia Cívica bajo el enfoque POP (Policía Orientada a Problemas) y la Policía Metropolitana de Investigación. Secretaria técnica de Mesa Metrópoli Monterrey. Contacto en Twitter: @Mayrae_Hdez
Venimos de corazones rotos, de cuerpos devastados, venimos de espacios vacíos de almas golpeadas, venimos de lugares oscuros con cobijas frías y ventanas rotas, venimos deshechos, arruinados, dolidos y minimizados.
Venimos, sí, de todo lo que no queríamos y llegamos; sí, a este espacio donde te has convertido en la gasolina para mi motor, en la adrenalina de mi corazón, en las palabras sabias, los regaños certeros, las caricias justas.
Venimos, sí, y aquí estamos, salvándonos constantemente.
A mi familia.
A los policías de México, por la dignificación policial.
Prefacio
Eran las cuatro treinta de la madrugada, mi alarma me decía que era tiempo de levantarme, había que darme un baño y preparar mi uniforme para irme a trabajar, era mi primer turno y sentía emoción. Me habían designado al grupo especial de reacción inmediata Centauros. Fueron ocho meses de preparación para ser parte del cuerpo de policía de la ciudad de Guadalajara, había pasado por un proceso de admisión que en ese momento fue muy rudo, pero creo que necesario. La Policía pasaba por momentos críticos y habían endurecido los procesos de selección.
Recuerdo todo como si fuera ayer… me integré a las filas y me presentaron junto con otros compañeros de nuevo ingreso, éramos la sangre nueva, los novatos. Centauros era un grupo de mujeres y hombres rudos que ya estaban perfectamente acoplados entre ellos, había que ganarse un lugar en su confianza y tomaría mucho tiempo para ser considerado un verdadero «centauro». Recuerdo que después de nombrar lista nos dieron la bienvenida. Nos «pasaron por filas», es decir, había una hilera de compañeros de un lado y otra del otro viéndose de frente, teníamos que pasar corriendo mientras puñetazos, patadas y gritos nos llegaban a los nuevos, apenas alcancé a llegar al final todo adolorido. Si eso se hiciera ahora, seguro habría varias quejas en derechos humanos, pero la verdad es que en su tiempo ayudaba al sentido de pertenencia y unión, algo que se está perdiendo en estos tiempos.
Me instruyeron para formar parte del Centauro siete (esa era la clave operativa), la unidad a la que debía integrarme a cargo de la Comandanta Xóchitl, una mujer de aspecto agradable pero ruda. Cuando me presenté con ella, pasó su brazo sobre mis hombros en un intento de abrazo y me dijo: «Mijo, vas conmigo, estás muy chiquito, te quiero trucha, vas a manejar y yo voy contigo». De ahí nos fuimos a patrullar la ciudad en los lugares más complicados, donde había más problemas de seguridad, ese era el encargo permanente para los centauros.
He de confesar que fue un día muy difícil, está de más dar detalles, solo diré que eran tiempos en que la supervisión era nula, los grupos especiales hacían lo que querían. Me tocó ver de todo, a distancia lo veo como una versión bizarra de lo que debería ser un cuerpo de policía actual. Llegué a casa después de 24 horas de trabajo y me senté en el borde de mi cama, treinta minutos viendo la pared y con la mente en blanco. Me recosté viendo el techo y reflexionando si eso era para mí, si valía la pena involucrarme en un mundo donde se suponía que teníamos que proteger y servir… y yo, prácticamente como observador desde el volante de mi patrulla y haciendo guardia en las intervenciones, veía lo contrario. Me cuestionaba si debería presentarme al día siguiente y si ese era mi lugar. Yo había sido educado con valores como la honestidad, el respeto, la amistad y el amor por la gente, eso me hacía pensar en que si regresaba debía esforzarme en intentar cambiar las cosas, y si no quería hacer el intento, lo mejor sería no regresar. Al siguiente turno estaba ahí, presente, erguido en filas y listo para entender y adaptarme a lo que sería mi profesión, han pasado ya 26 años de esos días, la Policía ha cambiado para bien.
Durante mis años en la seguridad he sido un observador, y al poco tiempo de haber ingresado me di cuenta de que se trabajaba improvisando, especulando e intuyendo. Estaba convencido de que así no se debían hacer las cosas, pero ¿Quién era yo para decir lo contrario? Con el tiempo fui descubriendo la forma de imponer mis ideas, las cuales no tenían nada que ver con la forma en que les gustaba trabajar a los compañeros y a los mandos. Siempre estuve convencido de que había formas más efectivas para dar seguridad a la ciudad.
Hoy entiendo que, en esos tiempos, ya sea porque no había la capacidad de hacerlo ni las ganas, la seguridad se hacía de forma descuidada, sin orden más allá de la disciplina, y que no existían ni procesos, ni manuales, ni una instrucción adecuada para ser policía. Eso era deprimente, pues yo estaba convencido de que al ser policías debíamos estar un paso delante de la sociedad para poder responderle como se merece.
Para la realización de este documento me vi en la necesidad de escuchar atentamente a quienes el policía tradicional considera los menos indicados para hablar del tema, a los académicos y expertos, esos que estudian los fenómenos delictivos y que ofrecen respuestas desde la teoría para solucionar la inseguridad. Encontré que había un área de oportunidad y que si encontrábamos la forma de hacer que esa teoría y la práctica se cruzaran en un punto con éxito, podríamos encontrar soluciones verdaderamente efectivas para combatir el crimen y sus causas.
Durante mi tiempo como policía recibí la oportunidad de tener mando en diferentes niveles y áreas, eso me dio un panorama más amplio de lo que es una institución de seguridad, comprendí su funcionamiento, sus fortalezas y debilidades, y fue en mi encargo como comisario de la División de Planeación y Gestión Estratégica que decidí escribir sobre mi experiencia en la seguridad y compartir lo que había aprendido durante ese tiempo. Fueron necesarias horas de charlas con mis compañeros policías de todos los niveles, a fin de capturar sus ideas respecto a la seguridad y poderlas absorber y contrastar con lo que yo tenía en mente. Busqué exmandos para que me platicaran cómo era en sus tiempos hacer policía, cómo operaban, cómo se organizaban, qué se hacía bien y qué se hacía mal según su forma de ver. La intención era comprender e identificar el modelo que se aplicaba en sus tiempos de mando. Me auxilié con policías profesionales de la seguridad que en ese tiempo fungían como jefes de la división que yo encabezaba, para también consultarlos y aprender de ellos, gente convencida de que se pueden hacer las cosas mejor si se hacen de la manera correcta y honesta.
Me di a la tarea de consultar documentos de todo tipo, dentro y fuera de la institución. La plataforma de transparencia fue una herramienta importantísima para obtener información, sobre todo para darle solidez a este texto, pues mucho de lo aquí relatado lo viví en primera persona.
En este texto encontrarán, pues, cómo es que la Policía tapatía ha trabajado por períodos de gobierno y qué tipo de modelo de seguridad se aplicaba. Algunos personajes de la política y la Policía serán nombrados solo con el propósito de remontar al lector al momento histórico. Después encontrarán la explicación a algunos conceptos con la intención de que al llegar a la parte media del documento podamos juntos hacer un recorrido por una propuesta para hacer seguridad en estos tiempos en los que los criminales están organizados y las policías desorganizadas. No es la intención de este documento el hacer ver esta propuesta como el descubrimiento del «arca de la alianza de la seguridad»; se trata de una propuesta que nace de la práctica y del conocimiento adquirido durante años de estudio y de observancia del fenómeno de la seguridad en primera fila, y que puede ayudar a estudiantes y a profesionales de la seguridad a comprenderlo, a los directivos a ponerlo en práctica y al lector interesado en el tema a responder por qué hay pocos períodos con resultados favorables en seguridad en los últimos 35 años en nuestra ciudad. Seguramente el texto sacará a muchos policías de la idea de hacer seguridad en la que viven, eso sería fabuloso, ayudaría a acelerar la inercia que hay en la aplicación de nuevas formas de hacer seguridad.
El fundamento metodológico para escribir este documento consiste en un paradigma empírico-analítico y deductivo. Sirvan pues estas ideas para que con creatividad sean adaptadas a las condiciones en que quieran aplicarse, están pensadas justo por eso. La seguridad no es un fenómeno estático, de ahí que lo planteado tampoco lo sea. Se pueden hacer adaptaciones por muy grande o pequeña que sea la institución policial.
Introducción
El acuerdo en lo fundamental, base de la unidad nacional
