¡Quédate conmigo! - Javier Benavente Barrón - E-Book

¡Quédate conmigo! E-Book

Javier Benavente Barrón

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Beschreibung

¿Deseas conseguir o fidelizar clientes? ¿Quieres triunfar profesionalmente, emprender con éxito, prosperar en tu trabajo o hacer amigos? Aquí encontrarás las respuestas. Este es un libro autobiográfico con la fuerza de la experiencia y de la verdad. El autor muestra en 20 claves cómo lograr el liderazgo y la abundancia para que otros, como tú, lleguen más rápido y sin tropiezos al destino. Escrito por un emprendedor y empresario hecho a sí mismo que, desde la adversidad, logró el éxito. Aquí no hay teorías. Son páginas de experiencias reales convertidas en herramientas para:  - Construir tu propio destino. - Influir en el entorno. - Cambiar el mundo. "Este es un libro de superación, de principios y de éxito, para entender que detrás de cada obstáculo puede esconderse una gran oportunidad si sabemos identificarla. El autor habla a través de su propia experiencia. Extraordinario testimonio de entrega, pasión y éxito partiendo desde la adversidad". (Irene Villa, presidenta de Fundación Irene Villa). "Un tesoro de experiencias en forma de útiles consejos, revelados de forma extraordinariamente amena e intimista. Inspirador. Se lee de un tirón". (Alfredo Martínez Fornes, cofundador de TelePizza, empresario y emprendedor). Libro 100% solidario. Los derechos de autor están cedidos al programa "Ilumina una vida", de la ONG Fundación Alares, para combatir la soledad de las personas mayores y dependientes en sus domicilios, en toda España. ¡Contribuye a esta causa regalando solidaridad!

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Seitenzahl: 206

Veröffentlichungsjahr: 2020

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“Muy pocos libros se leen de un tirón, y si es sobre temas empresariales aún menos. Javier, de una forma llana, con valentía y sin secretismo nos cuenta su experiencia empresarial. Su libro rezuma valores, principios e infinidad de ejemplos que dan pautas claras para triunfar como emprendedor. Libro que sin duda será una excelente referencia para aquellos que decidan elegir el camino del emprendimiento”.

José Manuel Machado Alique Presidente de Ford en Venezuela-Colombia-Ecuador, México y España- Portugal (1995- 2016). Presidente Grupo Next (desde 2017)

“En ¡Quédate conmigo! Javier no nos habla de empresas, sino de la vida, y esa es su principal virtud. Porque, entre muchas enseñanzas personales y empresariales, deja traslucir las dos mejores cualidades del autor: la humildad y la bondad… y… ¿qué mejor forma de afrontar la vida hay? Un libro de obligada lectura para aquellos que quieran formar parte de un mundo mejor”.

Antonio Alonso Salterain Presidente de Exterior Plus y ex Presidente y CEO de CBS Outdoor International

“A través de la historia de una vida, Javier Benavente nos descubre las claves de su éxito empresarial. Es una obra escrita desde el corazón y por el corazón”.

Carlos de Aragón Balboa Sandoval Despacho Hernández Tasa–Aragón abogados

“Las experiencias de vida personal y profesional que Javier nos traslada en este libro son todo un ejemplo para nuestros hijos y para todos, entre los que me incluyo. Muchas gracias por tu talento y corazón”.

José M. García Prieto Partner & Managing Director de AIR RAIL

“Con sencillez, Javier refleja sus anhelos, experiencias y reflexiones como empresario, aportando 20 claves prácticas de extraordinario valor y otras grandes enseñanzas de vida que todos deberíamos leer”.

Carlos Verneuil Quesada V & A Economía y Consulting

Recomendación sobre cómo leer este libro

Este es un libro autobiográfico, y, por lo tanto, los aprendizajes sintetizados por el autor en las distintas claves han sucedido en un contexto y un orden determinados. Para sacarle el máximo partido es recomendable una primera lectura lineal de principio a fin (incluida la introducción), ya que cada capítulo se construye sobre vivencias previas, y los atajos, como en cualquier viaje, pueden restar valor a la experiencia final.

Escuchar audiolibro

narrado por el propio autor

¡Quédate conmigo!

20 claves para enamorar a tus clientes…¡y que se queden contigo!

JAVIER BENAVENTE BARRÓN

www.javierbenavente.com

8ª Edición

AUTOBIOGRAFÍA DE UN EMPRENDEDOR

www.medialunacom.es

8ª edición revisada: febrero de 2025

Primera edición: febrero 2020

© Título: ¡Quédate conmigo!20 claves para enamorar a tus clientes… ¡y que se queden contigo!

© Autor: Javier Benavente Barrón

www.javierbenavente.com

www.vivofacil.com

Edita © Medialuna www.medialunacom.es

Promoción, Relaciones Públicas y Marketing Digital: Medialuna

© Maquetación y diseño: Medialuna

© Ilustraciones: Gorka Sampedro

© Fotografías de cubierta: Luis Malibrán

eISBN: 978-84-120252-9-3

Reservados todos los derechos

Medialuna

Av. Asturias 44, local, 28029, Madrid

Tfno: 91 578 46 53

www.medialunacom.es

[email protected]

A Jaime, mi primer nieto.

Contenido

Introducción de la editora

Prólogo

Introducción del autor

Clave 1: Habla poco, escucha mucho

Clave 2: Persevera hasta encontrar tu océano azul

Clave 3: Da y recibirás

Clave 4: Gánate su confianza

Clave 5: Mira atentamente a tu alrededor

Clave 6: Supera sus expectativas

Clave 7: Ocúpate de lo que les preocupa

Clave 8: Házselo fácil… pero no a toda costa

Clave 9: Sé honesto: los engaños salen caros

Clave 10: Además de actuar bien… ¡Comunícalo!

Clave 11: Si un cliente dice que se va, ¡demuéstrale que lo quieres!

Clave 12: Pon el corazón en lo que haces

Clave 13: Innova desde la diversidad de equipos y personas

Clave 14: Atrae capital… humano

Clave 15: Participa positivamente en tu sector, en tu comunidad y en tu país

Clave 16: Piensa siempre en modo "guerrilla"

Clave 17: Adelántate a los cambios

Clave 18: ¡Atrévete!

Clave 19: Regala tiempo

Clave 20: Busca amigos para siempre

Otras experiencias que se me han quedado en el tintero

Agradecimientos

Introducción de la editora

Menudo gran Javier

Recuerdo con nitidez la primera vez que hablamos. Estabas sentado en la esquina de una gran mesa, rodeado de una docena de jóvenes que lanzaban ideas como si quisieran comerse el mundo, el mercado laboral o a nosotros, los de la agencia de Relaciones Públicas. Recuerdo tus gafas grandes de pasta de color marrón oscuro, tu traje ejecutivo, tu impecable camisa tan bien planchada. Recuerdo, sobre todo, tu silencio. Imposible sospechar, entonces, cómo nuestras vidas se cruzarían tantas veces, tanto tiempo después. 

Nos habías convocado, aquella primera vez, para proponer un plan de comunicación. Esa tarde de 1995 ni era editora de tu libro, ni empresaria, ni sospechaba nuestro destino. Tenía 28 años y trabajaba en la americana Edelman Public Relations. Acudí a aquella cita acompañada de Fernando Encinar, jovencísimo y sonriente becario, dispuesta a que te quedaras conmigo, con nuestras ideas, simplemente. Así fue. Un lustro después, Fernando se convertiría en un gran emprendedor, y yo fundé Medialuna… Los puntos siempre se conectan hacia atrás y lo que está escrito acaba cumpliéndose, aunque desconozcamos las razones del azar. Desde aquel primer encuentro profesional, nos seguimos de cerca la vida. Años después, hicimos de nuestra amistad bandera. 

Leo en este libro al mismo menudo gran Javier de aquella tarde, silencioso, escuchador, y me asombra que te hayas atrevido a desvelar tanta vida. Lo haces, además, muy bien. Te felicito.

No es casualidad que tu primer capítulo rinda homenaje a tu principal virtud: la escucha activa. Valoro tu capacidad para ayudar, simplemente, prestando atención, aportando un punto de vista con escasas e inteligentes palabras. Eres de esa minoría de personas que, si te descuidas, te escucha hasta lo que no dices y nunca lo desvela. Reconozco que este es mi gran aprendizaje contigo, además de otros muchos: el de callar más a menudo, aunque cueste, dejando espacio a los otros.

Siempre hay un punto y aparte, un punto y seguido, un punto de inflexión. Después de tu fatídico accidente de tráfico, te vi rejuvenecer, abandonar el tabaco y volver a fumar, hacer deporte y seguir emprendiendo, quitarte las gafas y agrandar tu campo de visión para no perderte ninguna oportunidad, consciente de que vivir es tu mayor milagro. ¡Cómo amas la vida!

Soy testigo de tu gran capacidad para perseverar; tanto y tanto trabajo, siempre a lo grande; organizando congresos, emprendiendo por primera vez en sectores vírgenes, como el de los cuidados a las personas. ¡Hasta me embarcaste en la creación de un nuevo partido político! Quieres una política sin izquierdas, sin derechas, con personas, con respeto, con sentido común. Lo tuyo, no son los barquitos pequeños ni los veleros. A ti te gustan los transatlánticos. Nos gusta pensar fuera de la caja.

Tu actual empresa, Vivofácil (antes Alares), es pura innovación. Las cosas, nuestras vidas, han cambiado mucho mientras escribo estas líneas para esta nueva edición revisada. Somos un lustro más mayores, estamos en nuestra última parada empresarial, más cerca del final que del principio. Y lo más sorprendente e insospechado, juntos. Hemos tomado perspectiva. A menudo, incluso, discutido sobre el origen y el porqué de tanta hiperactividad. Ya no queremos comernos el mundo, sabemos que el mundo nos comerá sin avisarnos cualquiera día y, como bien dices, “nadie hablará de nosotros…”. 

Nos ha pasado por encima una pandemia, el confinamiento, las separaciones de seres queridos. Nosotros, como un roto para un descosido o una descosida para un roto, hemos acoplado nuestras vidas como piezas de un puzle incompleto; conscientes de que vivir la vida, es eso, la capacidad de ilusionarse, de seguir sonriendo. 

Eres un empresario hecho a sí mismo, que señala el camino de la abundancia para que otros puedan conseguirlo. No eres una construcción de laboratorio ni de escuela de negocios, aunque seas economista y hayas estudiado los mejores masters, sino el producto de una madre buena, de un padre ideado en tu cabeza, a tu manera, de un niño peleón que tomaba sus propias decisiones soñando con emprender o con contratar a miles de personas… 

Eres el nacido y criado en Vega de Tera, inundado de amor; el de la bronca oportuna de tu tío Aurelio para que volvieras al instituto; la admiración a tu tío Eutiquio; las mujeres que te enseñaron los detalles. Eres el joven de quince años que aprendió la medida de las cosas con tu amigo del pueblo, Estebica, y tu vecino José, el gallego. El gallego se tumbó todo lo largo que era sobre la sepultura del cementerio que Estebica y tú estabais excavando a pico y pala. Os tocaba hacerlo por rotatoria. Así eran las cosas del pueblo. Teníais que estar seguros de que el cuerpo de Emilio, recién fallecido, entraría al día siguiente, en su entierro. ¡La leche!

Estas páginas están llenas de verdad, de experiencias iniciadas en Vega de Tera, uno de los pueblos de la España olvidada que tanto te preocupa; de una buena madre, del amor de una familia que lo dio todo para que pudieras construir un destino profesional certero, exitoso, próspero. Eres un hombre fuerte. El más fuerte. Por eso, yo misma te regalé la frase ¡Quédate conmigo!, gran título para una vida maravillosa. La que nos queda por vivir, sin olvidar tu origen, mirando adelante. Gracias. Siempre.

Prólogo

Ningún empresario que quiera tener éxito puede dejar de pensar un solo momento en las personas. Parece una obviedad, pero no lo es y a veces se nos olvida en las empresas. Cuando eso ocurre, el final no suele estar lejos

Solo hay que pensar que las empresas nacen de los sueños de una o varias personas; para cubrir las necesidades de alguien; se nutren del trabajo de plantillas de carne y hueso, y producen bienes y servicios que se ofrecen a un consumidor final.

En ese recorrido, es fácil olvidarse de las caras, los ojos o las manos que intervienen a cada paso, tan enfrascados en estrategias, facturas, impuestos o nóminas como estamos.

Sin embargo, el valor de este libro es recordarnos que la dimensión más humana es la que nos hace ser mejores empresarios. Al final, lo que funciona y nos hace crecer es actuar con el corazón y actuar con generosidad y buena voluntad. Lo contrario, la mezquindad o el oportunismo acaban cobrándose un precio.

Lo que escribe Javier Benavente es la aplicación permanente de un sentido común aplastante, que le ha servido para ser un empresario de éxito. La pasión desborda estas líneas. La de una persona nacida para emprender, la de alguien que no cree en los atajos, sino en el esfuerzo y el trabajo bien hecho.

También nos recuerda el autor que las empresas tienen un papel fundamental en la sociedad. Los empresarios debemos recordar que nuestra acción tiene la capacidad de cambiar la sociedad que nos rodea. Ser empresario no es solo un modo de vida, un recorrido laboral o un status, es además una responsabilidad para los que nos rodean.

Por eso, a día de hoy, ya pocos cuestionan que las empresas deben ser responsables y sostenibles. De nuevo, las personas nos lo demandan cada día, y quien no lo sepa ver, no podrá seguir el ritmo de los tiempos.

El compromiso social o medioambiental son hoy elementos inherentes a nuestro trabajo y, más allá de la imagen que puedan proyectar, son ya algo que siempre está en el acervo de un buen empresario: rentables.

Es lo que nos relata el autor, que se dio cuenta de ello hace muchos años, que ha predicado con el ejemplo y que, por ello, ha resultado ser empresario de éxito.

Lejos de los manuales para emprendedores, tiburones de los negocios y promesas de dinero rápido y fácil, Javier Benavente nos regala una vida de aprendizaje y nos enseña que no hay más clave que querer a quien queremos que nos quiera. En la vida y en los negocios. Disfrutemos de esta lectura y aprendamos.

Antonio Garamendi LecandaPresidente de la Confederación Española deOrganizaciones Empresariales (CEOE)

Introducción del autor

Monté mi primer negocio con diecisiete años: una discoteca en Vega de Tera, el pequeño pueblo de Zamora donde nací. Estábamos a mediados de los setenta y todavía no había video-juegos ni redes sociales, así que los jóvenes españoles de provincias no teníamos muchos más recursos para pasarlo bien que reunirnos a tomar algo en los bares o en casa de alguien con un tocadiscos. Atento a la oportunidad, como buen emprendedor precoz que era, decidí aprovechar el piso superior de un almacén vacío, equiparlo con unas luces y unos bafles y montar La Paloma, la primera discoteca en la historia de Vega de Tera y alrededores, con pinchadiscos (aún no se llevaba lo de DJ) y música en directo.

Tuvo un éxito inmediato. Rápidamente empezó a correr la voz y a venir gente de los pueblos de los alrededores. Los fines de semana el local se ponía hasta los topes, tanto, que cualquier noche de aquellas pudo acabar en desgracia. Además de no tener licencia de apertura ni nada que se le pareciera (mi ignorancia en cuestión de trámites y permisos era total), el local no reunía las condiciones mínimas para una actividad de aquel tipo. Cuando entrada la noche los parroquianos se animaban y empezaban a bailar al ritmo de los Bee Gees, Boney M. o Gloria Gaynor, el suelo temblaba y amenazaba con venirse abajo. Con la ayuda de un gran amigo del pueblo, Cándido, lo apuntalé desde el piso inferior con unos soportes de esos que se usan en las obras, pero aun así el equilibrio era menos que precario. A un inspector de los de ahora se le hubieran puesto los pelos como escarpias. ¡Y a mí hoy también! Fue un milagro que no pasara nada…

Como negocio fue bastante ruinoso (suele suceder con la mayoría de los primeros negocios). Tenía clientes, sí, y muy fieles, pero muchos se colaban o hacían lo imposible para ahorrarse la entrada, así que al final apenas salían los números. Me daba para pagar al de las bebidas, a los grupos que venían a actuar y poco más. O sea, para cubrir gastos. Aun así, aguanté con entusiasmo casi dos años, hasta que me fui a estudiar la carrera a Madrid. Y aprendí un montón de cosas que me sirvieron más adelante para montar otras empresas, estas sí bastante rentables.

¿Por qué te explico eso? Pues para que veas que mi vocación emprendedora arranca de lejos. En el momento de escribir este libro tengo sesenta y dos años, así que llevo cuarenta y cinco montando empresas. O lo que es lo mismo, buscando cómo conseguir clientes y luchando para que se queden conmigo. Aquella discoteca de mis años mozos fue una primera escuela excelente y en ella aprendí, entre otras cosas, que al final un cliente es aquel que paga por un producto o servicio. Si no pagan, o no traen algún tipo de beneficio, no son clientes, sino fans, y de los fans no se vive.

En este casi medio siglo de vida emprendedora y empresarial, el mercado y los consumidores han cambiado mucho, como lo ha hecho también el país. De la España todavía gris de mediados de los setenta, con teléfonos de hilo empotrados en la pared, televisores en blanco y negro y trenes borregueros que cruzaban la piel de toro a ritmo cansino, hemos pasado a la España colorida de la disrupción digital, los smartphones, las smart tv y los trenes de alta velocidad. De los pasquines en la tienda del barrio y los bandos municipales hemos pasado al marketing online, el big data y la inteligencia artificial. Toda una revolución y un cambio de paradigma.

Ha cambiado incluso el concepto mismo de cliente. Ahora es cliente cualquier público con el que nos relacionamos y nos trae algún tipo de beneficio, no solo el comprador de nuestros productos o servicios (cliente externo), sino también los empleados, los accionistas e incluso los proveedores (clientes internos). De todos ellos, de su talento y su compromiso, depende nuestra supervivencia como emprendedores, autónomos, empresarios, directivos y trabajadores en general.

Pero una cosa no ha cambiado: las empresas y los autónomos, para prosperar y salir adelante, seguimos necesitando clientes. O sea, alguien que compre nuestros productos o contrate nuestros servicios. Después de cuarenta y cinco años montando empresas, sigo luchando cada día para atraer nuevos clientes y mantener los que ya tengo, que es la base para que mis empresas prosperen y cumplan con su misión principal: dar beneficios y generar progreso social. Sigo atento a mi alrededor y tratando de superar siempre las expectativas de los consumidores, que son cada vez más altas. A diferencia de hace unos años, ahora no basta con cubrir sus necesidades: hay que superar sus expectativas y sorprenderles. Y ocuparse no solo de su bienestar, sino del bienestar de la sociedad que compartimos, con especial atención a las necesidades sociales, la igualdad de oportunidades y el medioambiente. Si una empresa de hoy no tiene en cuenta criterios medioambientales y éticos, no dura mucho tiempo, básicamente porque se queda sin clientes. Y esto último, el poder del consumidor, es lo que hará que mejoren mucho más rápidamente la sociedad y el medioambiente.

Todo esto y mucho más es lo que me gustaría transmitirte en las siguientes páginas. A fin de resultar lo más práctico y útil posible, he resumido mis aprendizajes de medio siglo de vida empresarial en veinte sencillas claves, un ideario de vida que todos pueden aplicar, desde un emprendedor que empieza o un autónomo hasta un directivo de una multinacional, desde el dueño de una pyme al empleado o profesional que busca mejorar su posición dentro de una empresa. Cada clave o aprendizaje va acompañado de historias o anécdotas vividas en primera persona que sirven para ilustrarla, porque, como verás pronto, este es un libro muy personal, de una desnudez absoluta. Aclaro al lector que no hay en ello afán de protagonismo ni de ego, ni mucho menos de sentar cátedra, sino más bien ganas de transmitir experiencia usando lo que tengo más a mano: mi propia trayectoria como persona, profesional, emprendedor y empresario. Mis aprendizajes surgen sobre todo de esa experiencia, por eso en muchas claves incluyo historias propias y las lecciones que con ellas descubrí. Espero de todo corazón que te resulten útiles.

Como emprendedor he conseguido, partiendo de la nada y gracias a las claves que voy a contar, llegar a los sesenta y cinco con la satisfacción de, tras fracasos vividos,  haber alcanzado importantes logros. Agradezco el apoyo incondicional de mi familia a lo largo de tantos años. Sin todos ellos no hubiera sido posible. Guardo en mi corazón todo el amor recibido, y agradezco cada día la existencia de mis hijos, Daniel y Sergio, las dos mejores personas que podría soñar, y ahora también mi primer nieto, Jaime, que acaba de cumplir su primer año. Eso es lo que más feliz me hace.

Por tanto, en las siguientes páginas te voy a dar mis veinte claves y algunos otros aprendizajes que me ha regalado la vida, para atraer clientes y que se queden contigo. Son muchas más las que podría decirte, pero he intentado concentrarlas en estas veinte, las más importantes, las imprescindibles que me han servido a lo largo de la vida y que me siguen funcionando hoy, siempre manteniendo los principios básicos de integridad, responsabilidad y ética, principios que mi madre siempre me trasmitió (esa fue la mejor herencia que me dejó), así como el respeto a toda persona con independencia de su origen, lugar donde vive, cultura, nivel social o económico. Todo ello es lo que me ha ayudado a conseguir lo que tengo, a ser feliz y a tener una familia y una tranquilidad interior que me permite ser libre de verdad. La vida del emprendedor comporta trabajo duro, paciencia, perseverancia, asunción de riesgos, creatividad, innovación constante y sacrificios, pero a cambio te da libertad. Y, al menos en mi caso, una gran felicidad.

De todos los aprendizajes que he cosechado a lo largo de mi vida, hay uno que los resume todos y que da coherencia al conjunto del libro:

Lo más importante son siempre las personas.

Porque al final, detrás de una empresa hay personas; detrás de un producto hay personas; detrás de un anuncio hay personas; detrás de una estadística o un dato hay personas, detrás de una marca hay personas. Los empleados son personas, los directivos son personas, los proveedores son personas y los clientes son personas. Y eso es lo que nunca tenemos que olvidar: que tratamos con personas y que las personas tenemos necesidades y problemas, sentimientos y anhelos. Que queremos que nos tengan en cuenta, que nos traten con respeto y consideración, que sean honestos con nosotros e incluso que nos traten con cariño. Las personas queremos relaciones sinceras, cercanas, auténticas, de tú a tú, de persona a persona. Queremos que las empresas, o sea, sus propietarios, sus accionistas, sus directivos y sus empleados, nos traten bien, nos miren a los ojos e incluso nos abracen. Pero con abrazos de verdad, de corazón. Y, por si esto fuera poco, también queremos que las empresas sean socialmente justas, que respeten el medioambiente, que se comprometan con la sociedad y con el planeta.

Desde el punto de vista de las empresas y de las personas que las formamos, hace falta un cambio de mentalidad. Ya no basta con hacer productos o prestar servicios de calidad. Ni con distribuirlos bien y a un precio competitivo. Ni siquiera con crear una marca potente y comunicar sus atributos de manera adecuada y oportuna. Ahora hay que mirar a los ojos de la persona que está detrás del consumidor, llamarla por su nombre e interesarse por su bienestar en un sentido amplio. No se trata de crear un nuevo departamento de atención al cliente ni de hacer ofertas especiales. Esto ya no es suficiente. Tal vez sirva para ir tirando, para “tapar agujeros”, pero si ese foco en el cliente y en su bienestar no impregna a toda la organización, la nave hará aguas tarde o temprano, sobre todo porque su competencia se le adelantará. Y ya sabes: el que da primero, da dos veces. Se trata de que la competencia nos siga, no de seguirla; de ser líder, no de dejar que otros lo sean.

Como ves, es un gran reto el que tenemos por delante: atraer al cliente del siglo XXI y conseguir que se quede con nosotros. Es poco menos que encontrar la piedra filosofal de los negocios. Eso sí, la recompensa está a la altura del reto: el que lo consiga tiene el reconocimiento y el futuro en sus manos.

Clave 1:Habla poco, escucha mucho

Clave 1: Habla poco, escucha mucho

Nací el 24 de marzo de 1957 en Zamora. Mi madre, Paca, vivía y trabajaba en su pueblo natal, Vega de Tera, pero como se preveían complicaciones en el parto la trasladaron a la capital. Afortunadamente, al final todo fue bien y vine al mundo sin problemas.

Mi padre, Maximiliano, no estaba allí con ella. Se habían separado a los pocos meses de casarse. Él, por no contrariar a su familia, ni siquiera vino a verme, algo que nunca entendí y que todavía hoy me produce cierto resquemor. La familia de mi padre no quería a mi madre, por eso, cuando él murió tres años después en Avilés, mi abuela paterna, Matea, sus hijas y sus maridos intentaron que yo no heredara. Iniciaron un procedimiento de reclamación de deudas argumentando que mi abuela había dado a mi padre alubias, garbanzos y no sé qué más. Ganaron y el juez decidió subastar los bienes de mi padre, que por herencia me habrían correspondido a mí.

Yo era demasiado pequeño para entender de qué iba todo aquello, pero sí percibía la rabia y el rencor de unos y otros. Como supe luego, en aquel momento mi abuela materna, Natalia, y los hermanos de mi madre decidieron que yo tenía que tener la herencia que me correspondía, como cualquier otro hijo de vecino, aunque fuera poca cosa, así que reunieron el dinero necesario, acudieron a la subasta y compraron los bienes. Alguno intentó pujar, como un tal Felipe, pero mi tío Aurelio lo echó a la calle con cajas destempladas. Recuerdo estar sentado, con solo seis años, en una silla donde los pies me quedaban muy lejos del suelo, en medio de la sala del juzgado observando las caras serias de unos y otros y sintiendo el ambiente crispado, los nervios, el enfado…

Al final acabé teniendo mi pequeña herencia, si bien no heredada, sino comprada. Y creo que ahí empecé a darme cuenta de que las cosas en la vida rara vez son fáciles y que si uno quiere algo tiene que luchar por conseguirlo.

Una persona resiliente