Queen & Freddie Mercury - José Luis Martín - E-Book

Queen & Freddie Mercury E-Book

José Luis Martín

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Beschreibung

La historia de uno de los mejores grupos de todos los tiempos. Un aprendiz de dentista, un técnico electrónico, un futuro astrónomo y un estudiante de diseño desubicado, congeniaron sus intereses, inquietudes y anhelos para cambiar el mundo a base de canciones. Roger Taylor, Brian May, John Deacon y Freddie Mercury, cuatro jóvenes británicos, consiguieron crear la banda de rock más admirada del planeta, que hoy en día, medio siglo después de que subieran por primera vez a un escenario como Queen, siguen provocando pasiones, llenando estadios y siendo uno de los grupos más importantes del universo rock. Pero mucho más allá de construir esa maravillosa maquinaria llamada Queen, estos cuatro jóvenes consiguieron levantar un mito, la leyenda más importante del mundo del rock: Freddie Mercury. Esta es la historia de todos ellos. • Freddie Mercury: Una voz prodigiosa. • Brian May: La guitarra galáctica. • Roger Taylor: El alma rockera. • John Deacon: El héroe tímido. Todo lo que se pueda escribir sobre Freddie Mercury se queda corto para reflejar lo que significó para Queen, la música y el espectáculo en general. Farrokh Bulsara, más conocido como Freddie Mercury, ha sido sin duda alguna una de las figuras más importantes del mundo de la música del pasado siglo, un personaje carismático capaz de iluminar con su personalidad el universo musical, encandilar a millones de fans y ganarse el respeto de la gran mayoría de compañeros de profesión. Su trágica desaparición, siendo la primera gran celebridad de la música que fallecía a consecuencia del SIDA, no hizo otra cosa que encumbrar su figura hasta lo más alto, traspasando las barreras de lo estrictamente musical. En efecto, Freddie Mercury ha sido uno de los mejores vocalistas del siglo XX, su voz ha maravillado a millones de personas y su forma de cantar no ha dejado de sorprender desde que apareció con Queen en 1973. Contiene una playlist al final del libro con las canciones más conocidas del grupo.

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Veröffentlichungsjahr: 2017

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Queen & Freddie Mercury

Queen & Freddie Mercury

José Luis Martín

Contenido

Introducción

1. Miembros de QueenFreddie MercuryBrian MayRoger TaylorJohn Deacon

2. Historia de Queen

3. Discografía oficial

4. Proyectos individuales

5. Filmografía recomendada de Queen

6. Conciertos memorables

7. AnexosSustituir a MercuryWe Will Rock You. El musicalMercury Phoenix Trust2017. El año de Bohemian RhapsodyEl revival interminable. Bandas tributo

Bibliografía

Playlist

Introducción

La importancia del universo Queen

La primera vez que tuve conciencia de que estaba escuchando a Queen tenía dieciséis años y estaba en una desaparecida tienda de discos de L’Hospitalet, Barcelona, llamada Discomanía, donde iba a pasar los ratos libres del instituto viendo carátulas, leyendo los créditos y sin comprar nada. El encargado era lo más parecido al Profesor Bacterio de Mortadelo y Filemón y se lo tomaba como una adopción filantrópica digna de una ONG, «Capullos sin fronteras». Allí escuchaba Pink Floyd, Led Zeppelin, Deep Purple, Supertramp, Motörhead, Thin Lizzy y muchos más, prefabricando un background mental que me ayudaría a componer mi discografía cuando tuviera pudientes.

Allí estaba con algún descerebrado más, cuando sonó algo que parecía la banda sonora de una película de Fu Manchú, un gong anunciando una melodía oriental que se iba desvaneciendo para ¡¡boom!! un riff de guitarra demoledor y una prodigiosa voz que provocó que mi imberbe testosterona hiciera de las suyas. Salí escopeteado hacia la mesa del encargado, que al verme llegar desencajado sonrió, me impidió hablar con un gesto y señaló su oreja para que escuchara. Fueron los tres minutos más largos de mi pubertad, escuchando con algo más que el bello de punta y sin poder soltar algún improperio digno de mi insolente ignorancia como: «¿qué cojones es esto?». Igual que el maestro Kwai Chang hacía con El Pequeño Saltamontes en la serie Kung Fu, me dijo suavemente: «Tie Your Mother Down... Queen».

Hice novillos porque puso todos los discos de Queen (hasta Jazz), tras la audición reveladora. El Dr. Bacterio me aseveró en sentencia incuestionable: «Tu eres de Brian May», porque mis temas favoritos eran «Keep Your Self Alive», «Brighton Rock», «Now I’m Here», «We Will Rock You» y la parte rockera de «Bohemian Rhapsody».

Me convertí en un obsesionado fan de Queen, hasta el punto que cuando me pude comprar un tocadiscos decente, mi primera adquisición fue The Game, siendo el único álbum que he comprado en vinilo, cassette y CD.

Pero Queen, como podréis comprobar en el libro, despierta sensaciones viscerales contradictorias; les puedes amar u odiar, que es lo que sucedió con el álbum Hot Space; dejé de ser un fan reconociendo que habían sido grandes en otra época. Ni siquiera presté atención a los demás trabajos, más allá del interés profesional, pues estaba sumergido en el ultramundo de la radio musical no comercial.

La actuación del Live Aid, que disfruté por televisión y en una cassette grabada del concierto –hasta que un reproductor traidor de un Talbot Horizon se la comió–, me reconcilió con la banda, y pude disfrutar más de lo que recuerdo de la gira de A Kind Og Magic en el Mini Estadi del FC Barcelona. También he de reconocer que se me escaparon unas lágrimas cuando me enteré de la muerte de Freddie Mercury. Más que por ser una muerte por sida, que a todos nos tenía aterrorizados durante aquellos años, porque llegué a la conclusión de que había formado parte de mi vida de una forma importante.

Queen pasó a ser parte de mi background como una de las bandas que me habían ayudado a crecer, pero he aquí, que mi hija Sara descubrió por su madre «Bohemian Rhapsody» y como digo en varias ocasiones en el libro, se cerró el círculo.

Sara nació cinco años después de que Freddie Mercury falleciera y lo conocería en el mejor de los casos cuando habían pasado diecisiete años desde Innuendo, pero pasó a ser su inspiración, su estrella polar y una de las personas que más han influido en su vida. No me preguntéis el porqué, lo desconozco y escaparía incluso a las tesis de astrofísica de Brian May. Es algo mucho más grande que la sentencia de Freddie Mercury «la muerte vende más», no es negocio, es mágico, una conjugación de astros intergeneracional.

Mercury provoca un revival constante en la memoria de la gente que lo escucha y desde el momento que te atrapa, puedes escapar, pero tarde o temprano vuelves a caer en su red.

Me pasó al redescubrir los mismos discos que me habían marcado, pero ahora para influir en una generación que hablaba un lenguaje diferente, a años luz del nuestro, y para quienes posiblemente sea la música el mejor vehículo de cohesión y entendimiento mutuo. Discos, singles, entradas de concierto, vídeos, libros, la nueva generación post Mercury lo devora todo, lo asimila a su manera y lo externaliza como sabe, con su lenguaje, su idiosincrasia, su cultura, sus tatuajes y su entendimiento.

Eso es lo que vais a encontrar en este libro, el entusiasmo adolescente de quien descubrió a Queen cuando el mundo era casi todo en blanco y negro, el desengaño, la infidelidad, la frialdad del distanciamiento y el reencuentro con tu propia historia a través de los ojos de una nueva generación.

Ese es el mejor legado de Queen: su música, su historia, sus victorias y sus derrotas han traspasado el ámbito generacional. Cuando el pasado 22 de mayo del 2016 asistí con mi hija al concierto de Queen + Adam Lambert en el Palau Sant Jordi de Barcelona, comprendí qué es Queen. Se trata de una comunión intergeneracional a través de la música; abuelos, padres, hijos y nietos en perfecta sintonía, varias generaciones visualizando lo que un astrofísico, un dentista, un técnico electrónico y un diseñador pretendían: ¡conquistar el mundo y conquistarlo ya!

Tardé cuarenta años en entender qué significaba Queen y sobre todo Freddie Mercury, pero al final creo que lo asimilé, y me apoyo en unas palabras de Brian May para explicarlo: «Vivió la vida al máximo. Devoró la vida. Celebró cada minuto. Y, como un gran cometa, dejó un rastro luminoso que brillará para muchas generaciones venideras».

1. MIEMBROS DE QUEEN

FREDDIE MERCURY

Nacido para brillar

Todo lo que se pueda escribir sobre Freddie Mercury se queda corto para reflejar lo que significó para Queen, la música y el espectáculo en general. Se trata sin duda alguna de una de las figuras más importantes del mundo de la música del pasado siglo, un personaje carismático capaz de iluminar con su personalidad el universo musical, encandilar a millones de fans y ganarse el respeto de la gran mayoría de compañeros de profesión.

Su trágica desaparición, siendo la primera gran celebridad de la música que fallecía a consecuencia del sida, no hizo otra cosa que encumbrar su figura hasta lo más alto, traspasando las barreras de lo estrictamente musical.

Recordemos que Rock Hudson fue el primer famoso en reconocer estar afectado por el virus VIH, falleciendo el 2 de octubre de 1985, casi seis años antes que Mercury.

Freddie Mercury se convirtió en un icono de la lucha contra el sida, ayudado por el apoyo incondicional de sus compañeros de banda y la liturgia que se creó en torno a su figura una vez fallecido. Era una época donde el sida todavía se veía como una maldición, un castigo divino, una plaga que solo castigaba a quien lo merecía y los infectados eran apestados, expulsados y excluidos de cualquier actividad social; pero todo comenzó a cambiar cuando Freddie Mercury en rueda de prensa declaró su enfermedad.

«He procurado mantener oculta esta situación para proteger mi vida privada y la de quienes me rodean, pero ha llegado el momento de que mis amigos y fans de todo el mundo conozcan la verdad, y espero que todos se unan a mí, a mis médicos y a todos cuantos luchan por combatir esta terrible enfermedad, para luchar contra ella...».

¿Dónde está Zanzíbar?

Farrokh Bulsara, más conocido como Freddie Mercury, nació en el Shangani Govt. Hospital de Stone Town, Zanzíbar, el 5 de septiembre de 1946. Zanzíbar era un protectorado británico que se integró en Tanzania el año 1964 al unirse a Tanganica.

Sus padres Bomi (1908-2003) y Jer Bulsara (16 de octubre de 1922-13 de noviembre de 2016), eran miembros de la comunidad parsi en la región de Gujarat, perteneciente a la presidencia de Bombai, en la India Británica. El padre de Mercury, Bomi Bulsara, trabajaba para el gobierno británico como cajero de la Secretaria de Estado de las Colonias, tuvo que trasladarse a Zanzíbar para ingresar en la Oficina Colonial Británica como Tesorero del Tribunal Supremo (Korti Kuu). Zanzíbar fue donde asentó a su familia y nacieron Farrokh y su hermana pequeña Kashmira Cooke Bulsara.

Los Bulsara practicaban la religión zoroástrica, siendo su madre una persona muy respetada en dicha comunidad. El zoroastrismo, que recibe el nombre de su fundador y reformador iraní Zoroastro (Zarathustra), reconoce como divinidad a Ahura Mazda, considerado el único creador de todo.

Los pequeños Bulsara comenzaron sus estudios en un colegio de misioneros en Zanzíbar, pero su familia se sentía muy orgullosa de su descendencia persa y siguieron practicando el zoroastrismo.

Buscando su camino

Mercury comenzó a tomar clases de piano a los 7 años, alentado por su madre que veía en el niño actitudes especiales para las artes. En febrero de 1954, con 8 años, lo trasladaron con su abuela y su tía Sheroo Khory a estudiar al St. Peter's School, un internado de estilo británico para niños en Pachgani, cerca de Bombay, en la India. Aquí fue donde empezó a ser más conocido como Freddie, sobrenombre que adoptó definitivamente desterrando el de Farrokh, incluso con su familia. El joven Bulsara era un gran aficionado al deporte y en concreto al boxeo, disciplina que comenzó a practicar de forma muy seria en el St. Peter’s, hasta el punto de entrar en el equipo de la escuela y ganar numerosos combates en su primera temporada. No obstante la insistencia de Jer, su madre, le hizo recapacitar y abandonar un deporte que a su progenitora le parecía muy violento, cambiando los guantes por las raquetas de ping-pong, que tampoco se le daban mal, llegando a ser campeón escolar de esta disciplina.

Freddie Mercury ha sido una de las figuras más importantes del mundo de la música del pasado siglo.

Jer Bulsara, su madre, siempre ejerció una gran influencia sobre su hijo Farrokh, siendo una de las personas más importantes de su vida. Jer, siempre pensó que su hijo tenía actitudes artísticas y no cesó en su empeño de moldearle para que su camino fuera por esos derroteros. Los estudios de piano eran muy importantes para ella y convenció al pequeño Bulsara para que se apuntara a clases de interpretación y danza, algo que dejaría marcado a Freddie y le trasformaría la vida.

El talento musical de Mercury llamó la atención del decano, que convenció a sus padres para que le pagaran clases adicionales de música, llegando a alcanzar el cuarto grado de piano. Durante la permanencia en esa institución Freddie montó su primer grupo musical, The Hectics, banda que actuaba solamente en fiestas y cumpleaños escolares y que interpretaba canciones de Cliff Richards y Little Richard.

En esta formación, ejercía de pianista y le acompañaban Derrick Branche a la guitarra, Bruce Murray vocalista y líder de la banda, Farang Irani como bajista y Victory Rana de batería. Las primeras influencias musicales de Farrokh llegaron de la mística música hindú, de los sonidos clásicos y algo del rock and roll que por entonces se producía en otras partes del planeta.

Una de sus primeras influencias musicales fue la estrella de Bollywood Lata Mangeshkar, cantante india que inició su carrera musical en 1942, cuando solo tenía 12 años, y que llegó a grabar canciones en más de 1.000 películas y en 20 lenguas diferentes de la India, principalmente el hindi y marathi. Freddie Mercury nombró a Lata como una de sus influencias musicales más importantes desde que la vio en un concierto en la India.

En septiembre de 2016, el magazine Scroll.in consiguió hablar con los componentes de The Hectics que explicaban lo caótica y divertida que fue esa experiencia. Bruce Murray, quien creó el grupo, decía: «Empezamos la banda principalmente para impresionar a las chicas. Ciertamente no éramos músicos. Sí, Freddie era un gran músico, pero el resto de nosotros solo hizo mucho ruido. Pero conseguimos nuestro objetivo, porque las chicas realmente nos amaban».

La personalidad de Freddie en aquella época ya dejaba imprenta por donde pasaba, como asegura Farang Irani, el bajista de la banda: «The Hectics se hizo muy famoso en Panchgani. Todos los chicos de la escuela acostumbraban acudir a nuestros conciertos, especialmente las chicas. Pero la razón principal de nuestro éxito fue Freddie». En aquella época, fue cuando sus amigos del colegio comenzaron a llamarle Freddie, traducción más o menos fiel de Farrokh al inglés, y él firmaba en ocasiones como Frederick.

La anécdota la contaba Peter Patrao, su antiguo profesor de matemáticas en el St. Peter’s, en una entrevista en The Aerogram en el año 2013: «Era un muchacho bastante indeciso con dientes de ciervo. Los niños lo llamaban Buckie, lo que él odiaba, por eso comenzó a utilizar el nombre de Freddie».

En febrero de 1962, con 16 años, se mudó de nuevo a Zanzíbar con sus padres.

La llegada a Inglaterra

En 1963 el gobierno británico había concedido la independencia a una serie de islas que se encontraban en la costa oriental de Tanganika, entre ellas la isla de Zanzíbar. El 12 de enero de 1964, 800 insurgentes la mayoría de origen africano, ayudados por policías despedidos tras la independencia, atacaron las comisarías, armerías y estaciones de radio dando comienzo a una cruenta revolución que duró tan solo 12 horas en las que murieron más de 80 personas y resultaron heridas otras 200, la gran mayoría de origen árabe.

Ese mismo día fue derrocado el sultán Jamshid Bin Abdullah de Zanzíbar y su gobierno principalmente árabe. El gobierno británico evacuó a la población británica y el cuerpo de empleados públicos inmediatamente, completándose dicha evacuación el 17 de enero. El 23 de abril Tanganika y Zanzíbar se unieron, pasando a ser lo que hoy se conoce como Tanzania.

La familia Bulsara se trasladó a Inglaterra huyendo de la violencia en Zanzíbar; curiosamente, Freddie Mercury no volvió a visitar Zanzíbar ni la India en toda su vida.

El 5 de agosto de 2006, un mes antes de que se cumplieran los sesenta años del nacimiento de Freddie Mercury, Simai Mohamend, dueño de un restaurante de Zanzíbar llamado Mercury en su honor, organizó una fiesta en homenaje al cantante de Queen, proclamando el orgullo de tener un compatriota en lo más alto del universo rock. Azan Khalid, líder regional de la Asociación por la Movilización y la Propagación Islámica, agrupación pseudo política que tiene el poder en Zanzíbar, prohibió la celebración porque: «Mercury violó el Islam con su estilo de vida extravagante. Por eso lo tildaron de «reina». Cualquier cosa que lo vincule con Zanzíbar es ofensiva y repugnante al mismo tiempo que va contra la fe islámica». Consiguieron que no se celebrase la fiesta en su honor y prohibieron a todos los medios de comunicación que divulgaran cualquier noticia que tuviera que ver con su cumpleaños y con el hecho de ser nacido en Zanzíbar, bajo penas de multa y encarcelamiento a los que desobedecieran la prohibición.

A su llegada a Inglaterra, los Bulsara se establecieron en una pequeña casa en Feltham, en Middlesex, cerca del aeropuerto de Heathrow, en Londres. Freddie continuó su educación en la escuela politécnica de Isleworth (desde 1993 College West Thames); además de sus estudios de arte, en sus primeros años ingleses trabajó en un servicio de catering cerca del aeropuerto y en un almacén en la zona comercial en Feltham.

En 1969, Mercury comenzó a compartir piso con Roger Taylor, con quien tenía un puesto del mercadillo de Kensington vendiendo ropa y pinturas.

Freddie se matriculó en el Isleworth Polythecnic y, durante las vacaciones, se empleaba en trabajos eventuales para ganar un dinero extra. Hacia 1966, Freddie ingresó como alumno de la Ealing Art School, donde comenzó a estudiar para convertirse en diseñador gráfico, aunque su interés por la música había ido creciendo. Con todo, consiguió graduarse en Arte y Diseño Gráfico en Ealing Art College (actualmente el campus de Ealing de la Universidad de West London).

El entorno de Smile

Freddie abandonó su casa y alquiló un piso en el barrio de Kensington, cerca del mercado, centro neurálgico de bohemios y gente de la farándula que modificaron la forma de ver las cosas del joven Bulsara. El apartamento lo alquiló junto a un compañero de Ealing Art School llamado Chris Smith. Por aquellos días, el joven diseñador Freddie Bulsara creó una línea de ropa y comenzó a venderla en el Kensington Market, lugar donde los nuevos creadores tenían un hueco al amparo de las nuevas tendencias y movimientos del underground contracultural. Se inicia una época turbulenta con muchos cambios en su vida. Al parecer militó en varias bandas sin importancia, intentando encontrar su camino en la música. Se unió a una banda de Liverpool llamada Ibex que más tarde se rebautizaron como Wreckange. El 23 de agosto de 1969, Freddie debutó en público con Ibex, formada por Mike Bersin, John Tupp Taylor y Mick Miffer Smith.

Un mes más tarde, el grupo cambió de batería y de nombre. Miffer abandonó la formación y dejó su sitio a Richard Thompson, ex componente de 1984, la banda de Brian May. Con la banda Wreckange, Farrokh Bulsara comenzó a componer algunos temas, entre ellos el embrión de lo que años más tarde sería «Stone Cold Crazy», pero ningún tema tuvo excesiva repercusión salvo un tema menor llamado «Green», insuficiente para detener la separación de la banda.

Se trasladó a Liverpool, malviviendo en una habitación sobre el pub The Dovedale Towers, intentando que la aventura musical llegara a buen puerto. Duró poco esa estancia en Liverpool, ya que como la cosa no cuajó se volvió a Kensington, donde tenía formalizado su cuartel general.

Por entonces también trabó muy buena amistad con Tim Staffell, otro amigo de Ealing que formaba parte de un grupo llamado Smile, en el que tocaban Brian May y Roger Taylor. Freddie se convirtió en seguidor y fan número uno de la banda. En 1969 comenzó a compartir piso con Roger Taylor, con quien tenía un puesto del mercadillo de Kensington vendiendo ropa y pinturas.

Fueron los días que conoció a una jovencita que trabajaba en una tienda de moda llamada Biba, en pleno barrio de Kensington, muy cerca de donde él y Taylor tenían el chiringuito de ropa. La joven se llamaba Mary Austin y tenía 17 años, mientras que Freddie ya alcanzaba los 24. Provenía de una familia bastante humilde del oeste de Londres, el padre trabajaba como cortador en un telar de tapices y su madre era empleada de hogar.

Mary dejó el colegio a los 15 años para ponerse a trabajar y tras varios tumbos laborales fue a parar a Biba, tienda por la que pasaban muchas de las celebridades del universo musical de Londres.

La eterna novia

En un principio Mary conoció a Brian May tras un concierto de Smile y, si bien no llegaron a tener una relación como pareja, sí que se les veía juntos en todas partes. Con el paso de las semanas Mary se fijo en el muchacho que acompañaba a la banda pero no era componente, Freddie Bulsara.

Mary y Freddie se convirtieron en algo más que novios. Mary siempre fue la persona en la que más confió Mercury, la persona a la que más quiso y que siempre procuró tener a su lado, la persona que comprendió su homosexualidad y la que lo cuidó cuando tuvo sida.

Después de su madre, Mary fue la persona más importante en la vida de Freddie Mercury. Tal como él declararía años más tarde: «Todos mis amantes me preguntan por qué no pueden reemplazar a Mary, pero es simplemente imposible».

Freddie Mercury y Mary Austin convivieron durante seis años como pareja sentimental, seis años en los que la relación estuvo marcada por la eterna devoción de Mary hacia Mercury. Una devoción que fue premiada con numerosas infidelidades que Mary soportó estoicamente sin rechistar.

Mary era una persona tímida, que no le gustaba destacar y que contrastaba con la personalidad pública de Mercury, aunque en el fondo también era un tímido y retraído; quizás por eso necesitaba a Mary cerca de él, para que le sirviera de punto de apoyo, de faro para no perder el puerto de retorno.

Seis años que se fueron debilitando a base de infidelidades, soledad y la llegada del éxito y la fortuna para Freddie, que disparó más su excentricidad y su libertinaje, y acabaron por separarles como pareja, pero jamás como confidentes y amigos, casi hermanos.

Freddie compró una majestuosa mansión de lujo en Holland Park llamada Garden Lodge, pero no quiso o no pudo separarse de Mary, por lo que le compró un apartamento justo al lado de la mansión y la convirtió en su secretaria personal y en la gestora de Queen.

Ella era la jefa, la chica para todos los caprichos de Freddie. Se transformó en su madre, su secretaria, su persona de confianza. Todo en uno. Freddie la llamaba la «vieja fiel».

Mary fue la primera persona que conoció la homosexualidad de Freddie, posiblemente mucho antes que él mismo. En una ocasión, tras una de las infidelidades de Mercury y al pedir explicaciones pensando que estaba con otra mujer, Freddie le dijo que pensaba que era bisexual, pero Mary le contestó: «No, Freddie, yo no creo que seas bisexual. Creo que eres gay».

Mary Austin y Freddie se convirtieron en algo más que novios. Mary siempre fue la persona en la que más confió, a la que más quiso y a quien siempre procuró tener a su lado.

Mary supo que Freddie tenía el sida, justo al saber que estaba embarazada de su segundo hijo. Tan fuerte era lo que sentía por Freddie que sin tener mucha información sobre la enfermedad, incluso desaconsejada por los médicos en su estado de gestación, bajo la creencia errónea de que el sida era una enfermedad de alto riesgo de contagio (en aquella época algunos apocalípticos anunciaban que se podía transmitir por el aire, por el sudor, con un apretón de manos…), ella decidió quedarse a su lado el resto de sus días. Pero de eso, ya hablaremos más adelante.

Mercury le escribió varias canciones a Mary. La más famosa de todas ellas, por supuesto, «Love of my life», escrita a mediados del año 1975 y que estaba incluida en el álbum A Night At The Opera:

«Amor de mi vida / me has herido. / Has roto mi corazón y ahora me dejas. / Amor de mi vida, ¿es que no lo ves? / Devuélmelo, devuélmelo / No te lo lleves / porque tú no sabes / lo que significa para mí. / Amor de mi vida no me dejes. / Has robado mi amor, ahora me abandonas. / Amor de mi vida, ¿es que no lo ves? / Devuélmelo, devuélmelo / No te lo lleves / porque tú no sabes / lo que significa para mí.

»Ya no recordarás esto / cuando haya terminado / y todo siga su camino. / Cuando yo llegue a viejo / estaré a tu lado / para recordarte cuánto / te amo todavía / te amo todavía. / No tardes en volver. / No te lo lleves / porque tú no sabes / lo que significa para mí. / Amor de mi vida, amor de mi vida.»

Sour Milk Sea, el trampolín a Queen

Tras la separación de Wreckage, Freddie comenzó otra vez a buscar un nuevo grupo y respondió a un anuncio publicado en el Melody Maker de la banda Sour Milk Sea.

Sour Milk Sea era una formación inglesa de blues rock creada en 1969 por Chris Chesney a la guitarra solista y líder, Jeremy Gallop como guitarra rítmica, Paul Miline como bajista y Boris Williams que años más tarde sería el batería de The Cure, anteriormente se habían llamado Tomato City, pero inspirados por un tema de George Harrison que grabó Jackie Lomax, decidieron cambiar su nombre.

Poco antes de la entrada de Mercury, se marchó Williams y fue sustituido por Robert Tyrell, con quien la banda alcanza el status de profesional abriendo conciertos para bandas como Deep Purple o los primitivos Taste de Rory Gallagher. El grupo alcanzó una considerable fama que le repercutía en poder disfrutar de numerosos conciertos con audiencias superiores a 100 personas, sin embargo la banda carecía de un verdadero cantante y frontman por lo que decidieron solucionarlo colocando un anuncio en la revista Melody Maker.

A dicho anuncio contestó el joven Freddie Bulsara, declarándose fan incondicional de Jimi Hendrix y Led Zeppelin, dos iconos que entusiasmaban a los miembros de Sour Milk Sea. Según los componentes de Sour Milk Sea, Freddie se presentó a la audición en el Club Juvenil de la Iglesia de Dorking, como si fuera una auténtica estrella del rock’n’roll, todo vestido de negro y con aires de grandiosidad; se presentó como Fred Bull.

Freddie Bulsara realizó una gran audición, más por garra y por puesta en escena que por la calidad de su voz, algo imberbe y sin pulir. Su compañero en la banda, Rob Tyrell, recuerda esa audición: «Freddie hizo una audición con nosotros en un club juvenil en Dorking. Estábamos todos impresionados. Estaba muy seguro. No creo que haya sido una gran sorpresa para él cuando le ofrecimos el trabajo».

Chris Chesney, confirma la impresión que causó Freddie: «Recuerdo que Freddie estaba muy enérgico y se movía mucho en la audición, subiendo y soltando el micrófono hacia mí durante los solos de guitarra. Era impresionante. Hubo una vibración inmediata. Tenía una gran gama vocal. Cantó el falsete y nadie más tenía descaro para hacer eso». De esta forma en febrero de 1970 se convirtió en el vocalista de Sour Milk Sea.

Chesney se quedó maravillado con la personalidad de Freddie dentro y fuera del escenario y al cabo de pocas semanas eran inseparables, combinando sus ensayos con Sour Milk Sea con las visitas al local de Smile, la banda donde militaban sus amigos Roger Taylor y Brian May y por la cual Freddie se sentía atraído y sabía que era inevitable que le pedirían que fuera su cantante.

Freddie con Sour Milk Sea ganó maestría, destreza y pulió su descaro escénico, que no era otra cosa que una máscara para ocultar su enorme timidez. Durante un tiempo la banda ofrecía al menos tres conciertos a la semana, lo que ayudó a que Freddie educara su voz en directo.

Su eterna admiración por Hendrix le llevo a pasarse horas delante de un espejo imitando los solos del guitarrista zurdo con una regla como guitarra. De Hendrix le gustaba todo, no era convencional, era negro, es decir medio africano y medio americano, mientras que él era medio africano y medio inglés, no hacía nada previsto; los guitarristas hasta el momento eran aburridos, estáticos y ensimismados en verse a si mismos tocando la guitarra, tipos como Eric Clapton, Jeff Beck, David Gilmour, eran estupendos guitarristas pero tremendamente aburridos en escena. Él admiraba a Pete Townshend de The Who, a Jimi Hendrix o bandas como Led Zeppelin, pero sobre todo Hendrix, que tocaba con los dientes, se echaba la guitarra a la nuca, hacía el amor con ella, se contorsionaba lascivamente e incluso la llegó a quemar en alguna ocasión. Freddie era un auténtico fan de Hendrix hasta el punto de ver todas las actuaciones que el guitarrista ofreció en Inglaterra en su primera visita.

Farrokh (Freddie) Bulsara en los tiempos de Sour Milk Sea (1970).

La admiración que sentía por Hendrix le llevó a asumir en los conciertos el rol de guitarrista mudo, tocando los solos de guitarra de Chris Chesney en el atril del micro, echando el cuerpo para atrás como si estuviera en trance hasta que en un concierto el atril se arrancó del resto de la jirafa y se quedó con el micro y la mitad del atril colgando, y asi lo utilizó el resto del concierto como guitarra imaginaria. Esta anécdota se convirtió años más tarde en una imagen icónica del rock, ya que Mercury la popularizo en sus conciertos con Queen, cantando con un atril corto que todo el mundo reconoce hoy en día y que utilizan más vocalistas, como Axl Rose de Guns’n’Roses.

Sour Milk Sea creció mucho con Freddie en muy poco tiempo, pero también es verdad que al mismo tiempo crecía el vocalista y futuro líder y que la banda se le quedaba pequeña. Estuvieron juntos hasta abril de 1970, llegando a telonear a Black Sabbath, el grupo heavy más importante del momento, pero las discrepancias del resto del grupo con Freddie y con Chris Chesney, que le seguía a todas partes, cerraron la carrera de una prometedora banda.

Según cuenta Rob Tyrell: «Él era divertido, pero en cierto modo era intrigante. Estaba cocinando otros planes. Podía sentir en mis huesos que no estaba realmente interesado en nosotros. Sabía que era bueno. Nos usó como una especie de escalón. Freddie había pasado por tres grupos diferentes en menos de siete meses. ¿Qué sigue? Finalmente persuadió a Brian y Roger para formar esa banda».

La llegada a Queen

Freddie Bulsara y Chris Chesney se habían convertido en amigos inseparables y compartían piso además de su afición por la banda Smile, a la que seguían a todas partes. De hecho, Freddie, utilizando sus conocimientos de grafismo, les diseñó el logo de una boca sonriente, a la que le brillaba una dentadura blanca perfecta, acompañada de la frase «Don’t Forget to Smile». Desde siempre Freddie había sentido interés por cantar con Smile, pero la banda parecía que no le tomaba en serio.

En los conciertos de Smile se colocaba en primera fila con pompones a modo de animadora y les indicaba, sobre todo a Brian, cómo se debía mover para no parecer aburridos. Su relación con Roger Taylor iba creciendo día a día en detrimento de la amistad con Chris Chesney, que llegó a cuestionarse en más de una ocasión si entre ellos no había algo más que una amistad y no era el único, ya que por los ambientes de Kensington Market se les llamaba las Reinas por los cabellos largos que lucían, las baratijas y pañuelos que se colgaban, la ropa que se diseñaban y porque jugaban en ocasiones a la ambigüedad sexual.

Pero con Taylor además le unía su pasión por Jimi Hendrix y Led Zeppelin, se podían pasar horas escuchando sus discos y hablando de los conciertos, todo eso acompañado de la pasión por la moda y la gran capacidad de juerga que los dos albergaban. Según confesó años más tarde el propio Taylor: «Allí donde había diversión, travesuras y a ser posible algo escandaloso, Fred y yo estábamos metidos».

Al poco de separarse Soul Milk Sea, Smile perdió a su bajista y cantante Tim Staffell, decepcionado por el fracaso del primer sencillo editado por Trident Studios y lanzado en mayo de 1969 por Mercury Records en Estados Unidos. Un fracaso comercial que cortaba de raíz sus aspiraciones.

La primera reacción de Brian May y Roger Taylor fue la de abandonar y retornar a sus estudios, pero el fan número 1, Freddie Bulsara les convenció para seguir y admitirle a él como nuevo vocalista.

Lo primero que hicieron fue cambiar el nombre de la banda, ya que Freddie no iba a consentir ser el sustituto de nadie y quería una historia nueva donde él fuera parte del protagonismo, por no decir el protagonista principal. Según se dice fue Roger Taylor quien propuso el nombre de Build You Own Boat, que no acabó de cuajar entre el resto de los componentes de la banda. Brian May con el apoyo de Taylor propuso Grand Dance extraído de la trilogía Out of the Silent Planet de C.S. Lewis, nombre que entusiasmó a Mary Austin, la novia de Freddie, pero se impuso el criterio del nuevo vocalista y la banda se llamó Queen, no se sabe si se apoderó de los comentarios que hacían de él y Taylor en Kensington Market, pero el caso es que lo de Reinas en tono despectivo pasó a ser Queen, una de las bandas más grandes de la historia de la música de estos dos últimos siglos.

El vocalista de Queen

Freddie cambió su apellido Bulsara por el de Mercury, por ser más comercial y estar más occidentalizado ya que pensaba que Bulsara le podía proporcionar prejuicios injustos. El nombre de Mercury lo extrajo del tema «My Fairy King» que había escrito ya para Queen y que aparece como cuarto surco del álbum debut de la banda. En el texto se puede escuchar «Mother Mercury, look what they’ve done to me...» (Madre Mercurio, mira lo que me han hecho...). Según contaría más tarde Brian May, Freddie les presentó la canción como un diálogo con su madre y les dijo que hasta allí llegaba Freddie Bulsara y nacía Freddie Mercury. Se trató de la desconexión total de su pasado y su familia con el mundo que iba a conquistar, el del escenario. Tal y como se definía el propio Mercury, él era un monstruo extrovertido en el escenario y un tímido e introvertido hombre común fuera de las luces.

Freddie tocaba el piano desde niño y realmente no lo hacía mal, aunque no se le podía considerar un virtuoso del instrumento.

Precisamente esa canción, «My Fairy King», fue la primera donde apareció Mercury tocando el piano para Queen. El surco dos del mismo disco, «Doing Alright» contiene melodías de piano, aunque ese piano lo interpretó Brian May.

Freddie tocaba el piano desde niño y realmente no lo hacía mal, aunque no se le podía considerar un virtuoso del instrumento. El problema de Freddie con los instrumentos que tocaba era su enorme autocrítica y siempre le embargaba la sensación de desastre cuando debía enfrentarse a las tareas de tocar. Las composiciones de Mercury siempre estaban sacadas a piano o guitarra, instrumento que también dominaba y que era el escogido generalmente para componer, debido a que sus influencias de esos inicios eran bandas muy cargadas de guitarra, The Who, Jimi Hendrix y Led Zeppelin sobre todo.

No obstante, Freddie interpretó el piano en concierto hasta principios de los años 80 cuando prefirió delegar los teclados en directo a pianistas contratados y liberarse para volcarse en el show, pero siempre tenía sus momentos de gloria al piano en cada show, «Bohemian Rhapsody», «We are the Champions», «Somebody to Love», etc… así como la guitarra acústica en otras canciones, «Ogre Battle» o «Crazy little Thing Called Love».

Como suele pasar en el mundo del rock, las parejas compositivas siempre han dado las mejores alegrías a los fans al mismo tiempo que en algunas ocasiones los han dividido de forma absurda. Dúos de fuertes personalidades como Lennon-McCartney, Jagger-Richards, Page-Plant, Tyler-Perry, etc… En Queen quedaba claro desde el principio que el tándem Mercury-May era el que marcaba la diferencia; aunque poco a poco Taylor y Deacon fueron colaborando y colocando canciones, más de la mitad del repertorio de temas del grupo están compuestos por Freddie Mercury y Brian May, justo en ese orden.

Posiblemente se podría entablar una discusión muy entretenida sobre quién es el mejor autor de Queen y los más rockeros se decantarían por Brian May mientras que los amantes del sonido más ecléctico serían los que se decantaran por Mercury, pero si hemos de elegir al más emblemático este es sin lugar a dudas Freddie Mercury.

De las casi 70 canciones compuestas por Freddie Mercury podemos extraer suficientes temas como para componer un Grandes Éxitos sin apenas fisuras y el ejemplo más claro lo tenemos en la edición del disco Greatest Hits I de 1981 y que comprende los éxitos desde el inicio en 1973 hasta el álbum Flash Gordon en el 80. De los 17 temas que componen el recopilatorio Roger Taylor no tiene ninguna canción, John Deacon coloca dos temas, mientras que Brian May alcanza cinco, dejando los diez restantes para Freddie Mercury. Canciones como «Bohemian Rhapsody» considerada como una de las más bellas de la historia de la música rock, temas emblemáticos como «Killer Queen», «Bicicle Race», o himnos generacionales como «Don’t Stop me now», «Somebody to love» o «We Are The Champions», marcan la categoría de Freddie Mercury como uno de los mejores compositores de su generación.

Esta es la lista de las canciones compuestas por Freddie Mercury para Queen:

«Great King Rat», «My Fairy King», «Liar», «Jesus», «Seven Seas of Rhye»(Instrumental), «Ogre Battle», «The Fairy Feller’s Master-Stroke», «The March of the Black Queen», «Funny How Love Is», «Seven Seas of Rhye», «Killer Queen», «Flick of the Wrist», «Lily of the Valley», «In the Lap of the Gods», «Stone cold crazy», «Bring Back That Leroy Brown», «In the Lap of the Gods... Revisited»,«Death on Two Legs (Dedicated to...)», «Lazing on a Sunday Afternoon»,«Seaside Rendezvous», «Love of My Life», «Bohemian Rhapsody», «You Take My Breath Away», «The Millionaire Waltz», «Somebody to Love», «Good Old-Fashioned Lover Boy», «We Are the Champions», «Get Down, Make Love», «My Melancholy Blues», «Mustapha», «Jealousy», «Bicycle Race», «Let Me Entertain You», «Don’t Stop Me Now», «Play the Game», «Crazy Little Thing Called Love», «Don’t Try Suicide», «Ming’s Theme (In the Court of Ming the Merciless)», «The Ring (Hypnotic Seduction of Dale)», «Football Fight», «The Kiss (Aura Resurrects Flash)» (con Howard Blake), «Vultan’s Theme (Attack of the Hawk Men)», «Staying Power», «Body Language», «Life Is Real (Song for Lennon)», «Cool Cat» (con John Deacon), «Under Pressure» (con David Bowie), «It’s a Hard Life», «Keep Passing the Open Windows», «Is This the World We Created...?» (con Brian May), «Pain Is So Close to Pleasure» (con Deacon), «Friends Will Be Friends» (con Deacon) y «Princes of the Universe».

Cuando grabaron A Kind of Magic Brian May sugirió que las canciones fueran compuestas por los cuatro miembros, siendo la primera de ellas «One Vision». A partir de la edición de este disco, todos los temas fueron firmados como Queen.

Una voz prodigiosa

Es indudable que Freddie Mercury ha sido uno de los mejores vocalistas del siglo XX, su voz ha maravillado a millones de personas y su forma de cantar no ha dejado de sorprender desde que apareció con Queen en 1973.

Él mismo aseguró en varias ocasiones que jamás tomó clases de canto, aunque no debemos olvidar que en su etapa de estudiante en la India cantaba en el coro, al mismo tiempo que sus estudios de piano ayudarían a educar la voz.

Sus propios compañeros confirmaron que Mercury nunca fue un gran pianista, pero que tenía un extraordinario sentido musical, un exquisito oído y una maravillosa facultad de entender la música e interpretarla con su voz.

A finales de los años 70 un crítico británico describió su voz de esta manera: «En la escala de algunos compases va de un gruñido tipo rock gutural a tierno y vibrante tenor, y luego a un tono de alta coloratura, perfecta, pura y cristalina en la parte alta».

Su amiga y admirada Montserrat Caballé, con quien grabó el disco Barcelona, dijo refiriéndose a la voz de Mercury: «La diferencia entre Freddie y la mayoría de las estrellas de rock es que él vendía la voz».

Pero ¿cómo era la voz de Freddie Mercury, qué tenía de especial y cómo se entiende? Eso es lo que vamos a intentar explicar ahora, pidiendo disculpas previas al lenguaje algo técnico que se pueda emplear en el texto.

Antes de nada valdría la pena aclarar que la voz masculina puede ser de tenor, barítono y bajo con respectivos puntos medios, mientras que la voz femenina camina entre soprano, mezzosoprano y contralto, siendo muy complicado por no declarar imposible, que se mezclen los términos. De entrada ya podemos asegurar que Freddie Mercury no tenía voz de soprano como han escrito en numerosas biografías y artículos, ya que es imposible porque soprano corresponde a un rango de voz femenina.

La voz de Freddie Mercury se encontraba en el rango de barítono, pero sin embargo cantaba con el registro de un tenor, un contratenor o un tenor ligero.

La voz de Freddie Mercury se encontraba en el rango de barítono, pero sin embargo cantaba con el registro de un tenor, un contratenor o un tenor ligero, llegando a agudos que rozaban el ámbito de la mezzosoprano, que es una tesitura netamente femenina.

Un estudio realizado hace unos años por el Logopedics Phoniatrics Vocology y dirigido por el científico austriaco Christian Herbst, afirma que «contrariamente a lo que se pensaba, Mercury era un barítono que cantó como tenor con un excepcional control sobre su técnica de producción de voz. Entre los rasgos más peculiares del cantante figura la distorsión intencionada que Mercury usaba para producir el llamado sonido de rugido».

El estudio confirma que el rango de voz utilizado por Mercury no es habitual en los cantantes de rock e incluso es excepcional en los cantantes de ópera, con la salvedad de que estos si que tienen la voz educada. Sin embargo encontraron en la forma de cantar de Freddie Mercury un extraño fenómeno llamado subarmonía que describen de la siguiente forma: «No solo las cuerdas vocales vibran, sino también unas estructuras de tejido llamadas pliegues ventriculares, que normalmente no se utilizan para hablar ni en el canto clásico».

Mercury también se distinguía por su característico sello de vibrato, una variación rápida y ligera en el tono. La mayoría de los cantantes de rock mantienen un vibrato regular, mientras que el suyo era irregular e inusualmente rápido.

Durante su carrera Mercury tuvo algunos cambios de voz, sobre todo debidos al tabaco. A partir del disco The Game de 1980 la voz de Freddie se endurece y se vuelve más grave, perdiendo la facultad de llegar a tonos agudos que si que utilizaba en los discos anteriores. Este hecho provocaría que Roger Taylor y Brian May realizaran los coros más agudos y las segundas voces al mismo tiempo que Mercury canta más, utilizando lo que se conoce como voz de cabeza, menos sutil pero con más potencia.

En el disco A Kind Of Magic, se aprecia una nueva tendencia de Freddie Mercury, que es usar mucho menos el falsete y alcanzar las notas más altas con su registro más resonante, perdiendo así dulzura, pero ganando en potencia y volumen.

Freddie Mercury tenía una voz prodigiosa y extraordinaria para una persona que jamás recibió clases de canto, se trataba de un don natural en bruto. ¿Os imagináis por un momento a dónde podría haber llegado si no hubiera fallecido prematuramente?

Roger Taylor comento en una entrevista en 2006: «Mientras los años pasaban para todos, Freddie iba teniendo mejor voz cada día, y la de Brian y la mía empeoraban en todos los sentidos».