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En un mundo lleno de prisas, expectativas y sombras, ¿Quieres ser mi girasol? te invita a hacer una pausa para conocerte, mirar hacia la luz, crecer en la belleza de tu propio ser, abrazar tu potencial y encontrar tu camino hacia una vida más plena y auténtica. Con reflexiones profundas y ejercicios prácticos, descubrirás cómo transformarte, cómo encontrar paz en la incertidumbre y cómo, al igual que el girasol, seguir siempre la luz —o iluminar a quien lo necesite, incluso en los momentos de mucha oscuridad—. ¿Quieres florecer? Este viaje hacia el crecimiento personal comienza por responder a esta pregunta: ¿quieres ser mi girasol? Si tu respuesta es sí, prepárate para un despertar que transformará tu vida.
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Seitenzahl: 231
Veröffentlichungsjahr: 2025
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Un viaje de expansión y equilibrio para tu felicidad
© Andrea Bertolino
© ¿Quieres ser mi girasol?
Junio, 2025
ISBN Libro en papel con solapas: 978-84-685-8911-4
ISBN eBook en ePub: 978-84-685-8910-7
Depósito legal: M-12760-2025
SafeCreative: 2506031973187
Editado por Bubok Publishing S.L.
Tel: 912904490
Paseo de las Delicias, 23
28045 Madrid
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A ella, por enseñarme muchos de mis valores.
A él, por estar a mi lado y ser mi apoyo incondicional.
A ellos, por enseñarme lo que no quiero ser.
Prólogo
ESPIRITUAL
Mi propósito personal
La atención y tú
Tu atención
Tomarnos un momento de paz
Atención vs. automatismo
Enemigos de la atención
Dale alpause
Niveles lógicos
¿Sé quién soy?
El poder de descubrir tu porqué
¿Qué son los siete niveles de profundidad?
EMOCIONAL
Inteligencia emocional
¿Cómo se logran los resultados?
Claves de estabilidad emocional
Triada de la vida emocional
Liberación emocional
Ego
Triángulo dramático
Características de cada rol
Enganches de cada rol
¿Cómo salir del triángulo dramático?
MENTAL
El camino del ser
Ley de habilidades necesarias
Autoconcepto
Asertividad
Toma de decisiones acertadas
Planificación 360: caminos al ser
Pasos que seguir para establecer nuestra P360
Pilares importantes de la P360
Ventajas frente a los métodos tradicionales
Matemos a nuestro villano
Alimentando al villano: la importancia de las palabras
Hacer lo mínimo no es suficiente
Evita las distracciones negativas
Crea confianza convirtiéndote en tu yo heroico
FÍSICO
Triada del éxito
Acción a pesar del miedo
Lidérate a ti mismo
Entrenamiento de la atención
Habilidades para la comunicación
Escucha activa
Claridad y concisión
Empatía
Asertividad
Lenguaje corporal
Control emocional
Feedbackconstructivo
Optimiza tu círculo social y transforma tus hábitos
El poder de las relaciones
Rodéate de personas positivas
No te estanques en los hábitos
La importancia de la conciencia y la adaptabilidad
La clave es no quedarnos atrapados en la rutina
La adaptabilidad como una herramienta para el éxito
La adaptabilidad y la apertura a nuevas oportunidades
El secreto está en el equilibrio
Capítulo final
Por un amigo que la vio florecer...
No sé en qué momento exacto Andrea decidió escribir este libro, pero sí sé cuándo empezó a hacerlo sin saberlo: el día que eligió levantarse una vez más, cuando rendirse parecía lo más fácil. Desde entonces, cada caída, cada silencio, cada reinvención suya fue tomando forma en estas páginas.
Andrea no habla desde un pedestal, ni viene a decirte cómo vivir. Escribe como quien se sienta a tu lado, sin juicios, con mate en mano, y te dice: «Yo también estuve ahí y esto fue lo que me ayudó». No hay una sola línea en este libro, ni un solo ejercicio, que no haya pasado primero por su piel, por su historia, por sus ganas insaciables de encontrar respuestas.
Este libro es tan Andrea que, si la conoces, la vas a escuchar entre líneas; y si no, vas a sentir que te la estás encontrando: auténtica, luminosa y comprometida al máximo consigo misma. Como un girasol que aprendió a buscar su propia luz cuando afuera todo se había nublado.
¿Quieres ser mi girasol? no es una propuesta cualquiera, es un manual de autoliderazgo: dejar de esperar que otros te alumbren y empezar a convertirte en tu propio sol.
Gracias, Andrea, por ponerle palabras a tu coraje y valentía de transformación.
Pablo Soler
Podría empezar este libro de infinitas formas y todas serían válidas; sin embargo, prefiero y me merezco empezar con un agradecimiento sincero hacia mi persona, por no flaquear y por, cuando lo hacía, hago y haré, levantarme, secarme las lágrimas, limpiarme las heridas y seguir pensando que la vida es maravillosa y que tengo que poder lograr muchos hitos antes de que acabe. Faltan dos días para mi cumple. Mis 48 primaveras han llegado y lo hacen de una manera alegre, vívida y feliz.
El término girasol es una manera simbólica de referirse a personas que iluminan nuestras vidas con su presencia, como lo hace el sol con los girasoles. Esta metáfora tiene varias interpretaciones, pero generalmente se asocia con la idea de alguien que aporta alegría, energía positiva y calidez a quienes la rodean, tal como un girasol sigue la trayectoria del sol, buscando siempre lo mejor, la luz y el calor. Y yo quiero, con este libro, que seas tu girasol, que te hagas brillar a ti mismo. Así que, cuando leas ¿Quieres ser migirasol?, te hables a ti mismo y aceptes el reto de darte luz y brillar como tú solo sabes.
La idea no es buscar el sentido a las cosas, sino introducir nosotros mismos el sentido en ellas.
Nietzsche
El propósito de la vida es una vida con propósito.
Robert Byrne
Este ejercicio está diseñado para ayudarte a reflexionar sobre tu propósito y para que tomes conciencia de los elementos que influyen en tu vida. A menudo, nos sentimos perdidos o desconectados de lo que realmente queremos lograr, ya sea en nuestra carrera, relaciones o crecimiento personal. Este ejercicio de autoconocimiento te permitirá identificar las barreras que te impiden avanzar, así como las fuentes de energía que te impulsan y las que te agotan. A través de este proceso, tendrás una visión más clara de lo que realmente importa para ti y cómo puedes vivir una vida más alineada con tu propósito.
Instrucciones que seguir:
1. Dibuja un círculo grande y divídelo en cuatro secciones iguales, como si fuera una pizza o un gráfico de porcentajes. Cada sección representará una de las áreas clave que vamos a explorar en tu vida: lo que te limita, lo que te drena, lo que te revitaliza y lo que te apasiona. Tómate tu tiempo para reflexionar profundamente sobre cada aspecto mientras llenas cada sección.
2. Primera sección: lo que me impide lograr lo que meapasiona. En esta sección es importante reflexionar sobre los obstáculos internos y externos que sientes que te están impidiendo avanzar hacia lo que realmente te importa. ¿Existen creencias limitantes, miedos o inseguridades que te frenan, tal vez falta de confianza o miedo al fracaso, o hay circunstancias externas que dificultan tu progreso, como un entorno poco favorable o falta de recursos? Sé honesto contigo mismo y anota todo lo que sientas que está bloqueando tu camino hacia la realización personal. Este es un paso importante, porque reconocer tus limitaciones te permitirá enfrentarte a ellas y superarlas con mayor facilidad.
3. Segunda sección: descargas de energía. Esta parte está enfocada a identificar las situaciones, personas o hábitos que te drenan la energía. ¿Hay actividades que te agotan sin aportarte ningún beneficio real? ¿Hay personas en tu vida que, en lugar de apoyarte, te causan estrés o desconfianza? ¿Existen tareas que te hacen sentir agotado, sin motivación o con la sensación de estar perdiendo el tiempo? A veces, nos mantenemos atrapados en relaciones o rutinas que no nos sirven, por miedo al cambio o por comodidad. Aquí es importante hacer un inventario de las descargas que pueden estar impidiendo que uses tu energía de manera más productiva y alineada con tus objetivos. Reducir o eliminar estas fuentes de agotamiento es clave para mejorar tu bienestar.
4. Tercera sección: cargas de energía en mi día a día. A continuación, reflexiona sobre las actividades, personas y situaciones que te aportan energía y motivación. ¿Qué cosas te hacen sentir inspirado, lleno de vida y enérgico? ¿Hay proyectos, pasatiempos o relaciones que te renuevan la pasión y te dan un propósito claro? Estas son las fuentes que te recargan y te permiten seguir adelante incluso en los momentos difíciles. Identificar tus cargas de energía te ayudará a incorporar más de estas experiencias en tu vida diaria, creando un entorno que apoye tu bienestar y crecimiento. Asegúrate de cultivar estas fuentes de energía, ya que son esenciales para mantener una mentalidad positiva y productiva.
5. Cuarta sección: lo que me motiva, me mueve y meapasiona. Esta es, posiblemente, la sección más importante de todo el ejercicio, ya que se refiere a lo que realmente te impulsa y te da sentido. ¿Qué es lo que te apasiona, lo que te hace sentirte realizado y lleno de propósito? Tal vez se trate de una meta profesional, una causa social, el deseo de crecer como persona o de tener un impacto positivo en el mundo. Reflexiona profundamente sobre las cosas que te mueven desde lo más profundo de tu ser. ¿Qué actividades o aspiraciones te hacen sentirte más alineado con tu verdadero yo? Aquí es donde reside tu propósito personal, y conectar con él te dará la motivación y la dirección necesarias para transformar tu vida. Anota todo lo que encuentres en esta sección, ya que esto te permitirá visualizar claramente lo que verdaderamente quieres lograr.
Una vez que hayas completado el ejercicio, tendrás una fotografía clara de lo que está influyendo en tu vida actualmente. Los obstáculos, las fuentes de agotamiento y las energías renovadoras que has identificado te ofrecerán una guía para tomar decisiones más conscientes y alineadas con tus verdaderos deseos. Este ejercicio no solo te ayudará a reconocer lo que te limita, sino también a focalizarte en lo que realmente te inspira, para que puedas dedicarle más tiempo y energía a esas cosas que te acercan a tu propósito.
La clave de este ejercicio es la reflexión constante y la acción deliberada. No basta solo con identificar lo que te motiva y lo que te drena, el siguiente paso es trabajar activamente para aumentar las cargas de energía y reducir las descargas de energía en tu vida. Esto puede implicar hacer ajustes en tus rutinas, en tus relaciones, e incluso en la forma en que percibes los obstáculos a los que te enfrentas. Al tener claridad sobre lo que te apasiona y lo que te frena, puedes tomar el control de tu vida y hacer que cada día esté más alineado con lo que realmente te importa.
Este ejercicio lo he querido poner al principio del libro porque es una herramienta poderosa para empezar a ver tu estado inicial, modificar algunos ítems según vas leyendo y poder después hacer revisiones regularmente de cómo te sientes en cada área de tu vida. A medida que cambian tus circunstancias, tus deseos y tus objetivos, realiza este ejercicio de manera periódica para mantenerte en sintonía con tu propósito y asegurarte de que estás tomando decisiones que favorezcan tu bienestar y crecimiento.
El estado general de una persona depende de la calidad de su atención.
Deepak Chopra
Allí donde está tu atención estás tú, es un hecho. Cuando estamos físicamente con una persona pero mentalmente estamos en otro lugar, suele preguntarnos dónde estamos, qué pasa o dónde nos hemos ido.
Los humanos identificamos el estar en un lugar según donde esté nuestra mente, no donde esté nuestro cuerpo físicamente, de ahí que a veces los notemos ausentes, estando muy cerca de nosotros. Esto conlleva que nos pasen o simplemente pasen situaciones o eventos que ni notemos, debido a que suceden estando nosotros físicamente, pero no con la atención en ese preciso lugar.
Nuestra atención rige nuestra vida entera, la condiciona y redirecciona, puesto que, dependiendo de dónde la ponga, alterará o modificará un evento concreto, pudiendo cambiarlo por completo, lo que nos hará seguir por otro camino y variar el rumbo de nuestras decisiones. Allí donde ponemos nuestra atención eso crece en nuestra mente y en nuestras vidas, alterando su curso, a favor o en contra. Por eso nos pasa lo contrario: de donde retiramos nuestra atención decrece de nuestra mente y nuestras vidas. E incluso mucho más avanzado: aquello a lo que nunca presto atención simplemente no existe para nosotros.
Un momento de paz es un espacio que puede durar menos de cinco segundos. Se trata de poner nuestra atención en el momento presente sin pensar en nada, sin centrar nuestra atención en nada en especial, con los ojos abiertos...
Es una experiencia que queremos llevar a nuestra vida diaria y que queremos hacer que se alargue. Si somos capaces de mantener ese momento, aunque nos estemos moviendo o haciendo cosas, mejor que mejor; pero la idea es empezar por tomarnos en cualquier situación de la vida, dos segundos, un instante, para estar en el momento presente.
Dedicarnos ese momento de paz es una práctica simple pero poderosa que nos permitirá conectar con el presente, sin distracciones ni pensamientos que nos desvíen. Es un respiro breve que, aunque solo dure unos segundos, puede ayudarnos a recobrar la calma y claridad mental en medio de nuestras actividades diarias.
Con el tiempo, podemos ampliar estos momentos, integrándolos de forma natural en nuestra rutina, y convertirlos en una herramienta eficaz para reducir el estrés y aumentar nuestra conciencia. La clave está en comenzar con pequeños instantes y, gradualmente, permitir que se conviertan en una parte esencial de nuestra vida diaria.
Por supuesto ambos tienen ventajas e inconvenientes; sin embargo, a largo plazo uno de ellos trae más desventajas. En automático, simplemente reaccionamos, no damos respuestas variadas, diferentes. Nuestras respuestas son repetitivas, siempre lo mismo, una y otra vez, sin pensar.
He de decir algo a su favor, y es que tiene menos gasto de energía a corto plazo, cosa que no está nada mal, la verdad, viendo lo que se gasta hoy en día en todo lo que hacemos. Ejemplo: gasto menos energía respondiendo sí, no o lo que sea, según la situación que esté viviendo, que tomándome el tiempo de analizar la situación y pensar qué sería lo mejor en cada una de ellas.
Cuando vivimos en modo atento, pensamos, recapacitamos, decidimos, aunque sea por un segundo, y estamos dando una respuesta personal y consciente, que nace de nuestra visión propia de las cosas en ese momento.
En modo consciente, valga la redundancia, estamos dando respuestas conscientes. A corto plazo se gasta más energía, pero, si miro hacia el futuro, al tomar decisiones y llevarlas a cabo de manera atenta y consciente, se evitan muchos errores y fracasos que, a largo plazo, son mucho más costosos en frustración, felicidad y, por supuesto, en gasto energético personal.
Desde el hombre de las cavernas, cuando nos enfrentamos a un peligro extremo, inminente o súbito, para poder salvar nuestra vida nuestro cerebro reacciona de forma automática. Es necesario y muy importante ante situaciones en las que requerimos una reacción rápida; sin embargo, en la vida diaria, el día a día, no necesitamos respuestas automáticas ni, por supuesto, inconscientes continuamente.
Lo ideal es entrenar en ser cada vez más conscientes de lo que estamos haciendo en cada momento, para así evitar ese automatismo, que nos aleja de la realidad y nos hace perdernos momentos mágicos. Con este entrenamiento lo que pretendemos es aumentar el número de estados de atención al cabo del día, en lugar de seguir viviendo en piloto automático.
Por ejemplo, ¿no os ha pasado que vais tan en piloto automático que pensáis: «¿Dónde he dejado las llaves?, «No recuerdo si cerré la puerta» o «¿Dónde están mis gafas?»?
¿Por qué pasa esto? Porque nuestro cerebro, como ha ido en automático todo el rato que ha durado esa acción, y no ha puesto atención en ella ni ha sido consciente, para poder solucionar su inquietud se debe preguntar qué estaba haciendo en el momento de cerrarla. Entonces reaccionamos y nos damos cuenta de que estábamos en otra, que nuestra atención estaba centrada en otra cosa y que hemos cerrado sin darnos cuenta.
Este automatismo no sería un problema si solo apareciera en estas pequeñas e insignificantes situaciones; no obstante, la realidad es otra: la más común es que esa actitud automática dirija y presida nuestras vidas, nuestra existencia y, por lo tanto, nuestras decisiones, causando problemas serios a distintos niveles.
Deberíamos poder dirigir nosotros este automatismo e, igual que soy yo quien dice si mi brazo sube o baja, debería ser capaz de decirle a mi cerebro que prestase más atención y que no funcionase tanto tiempo en automático. Deberíamos poder dirigir nuestra atención a nuestra voluntad y hacia pensamientos más positivos y más motivadores, soñadores o realistas. Llámalo como quieras, pero lo importante es no caer en pensamientos negativos automáticos y repetitivos, que llevan años viviendo con nosotros. Y cierto es, no te voy a quitar la razón, porque sé que estás pensando ahora mismo algo tipo: «Si fuera tan fácil...». Sé que sencillo no es, porque llevamos años así y ya forma parte de nuestra rutina; sin embargo, con atención, disciplina y constancia se puede.
De hecho, es tan necesario que consigamos ser capaces de dirigir nuestra atención a nuestra voluntad, porque aquello en lo que pongo mi atención (energía mental) florece, se favorece, se expande, crece; y aquello a lo que se la retiramos decrece, entra en el olvido e, incluso, puede hasta desaparecer. Así que, literalmente, con cada decisión pequeña que tomamos en nuestro día a día decidimos qué queremos que crezca, se haga más fuerte en nuestro cerebro y, en consecuencia, influya en nuestras experiencias, nuestra vida, nuestro futuro y viceversa.
Ya lo hemos dicho antes: la atención funciona y retroalimenta las situaciones buenas y malas. Estas se ven influenciadas por las reacciones que tengamos según los circuitos neuronales que hemos previamente alimentado con nuestro pensamiento a lo largo de nuestra vida. Así, hemos ido decidiendo a lo largo de los años qué serie de conexiones neuronales fortalecemos y cuáles debilitamos, con lo que llegamos a la conclusión de que todo hábito, reacción ante una situación, creencia limitante que tengamos, actitud ante la vida, trabajo, relaciones, etc. depende de nosotros y de la energía o atención que le ponemos a ello. Una de las leyes de la naturaleza es que lo exterior depende de lo interior. Siempre mirarás el mundo a partir de lo que hay dentro de ti.
Como hemos dicho anteriormente, reconocemos dos estados de nuestra atención: piloto automático y atención enfocada. Sin ir muy lejos ni pensar demasiado, nos daremos cuenta de que toda nuestra actividad humana, relaciones, trabajo, convivencia... conlleva el uso de estos niveles de atención. Esto es muy importante y desde luego necesario en el aprendizaje, en el estudio y en el trabajo, en la comunicación, en las relaciones, en los hobbies o en las profesiones que sean creativas (arte, discernimiento, solución de problemas, investigaciones, ciencia...); pero lo más importarte para nosotros los humanos es la atención que ponemos para experimentar la vida en sí misma, para vivirla y extraer de ella lo mejor.
Desde hace años se han ido publicando estudios sobre este tema y en numerosos de ellos encontramos respuestas, cuanto menos sorprendentes. Utilizamos nuestra energía mental de la siguiente manera:
- Un 40% del total en problemas futuros que no ocurrirán, o al menos estamos seguros 100% que no sabemos si ocurrirán; es decir, me preocupo, no me pre-ocupo.
- Un 30% en problemas del pasado sobre los que no puedo hacer nada. No los puedo cambiar, ni mejorar ni arreglar; es decir, un gasto innecesario de energía.
- El 20% los gastamos en comentarios que nos hacen sobre nosotros y nosotros debatimos, le damos vueltas, analizamos... También pensamientos sobre nuestro estado de ánimo, que juzgamos, y eso hace que gastemos el doble.
- Y tan solo un 10% en pensamientos que llevan a la acción, a la obtención de resultados deseados, a ser mejores versiones de nosotros mismos, a dar luz y alegría a otros...
Por lo que deduzco de estos estudios, todo pensamiento que no lleva a la acción es un lastre y un gasto de energía innecesario. Vendría siendo como una losa que llevamos encima y no ayuda en nada, más bien frena. Y, pensando tan solo un poquito, observamos que el 90% de lo que pensamos lo es. Por lo tanto, deberíamos entender de una vez por todas la necesidad de poner el foco en la atención plena, en ser más conscientes cada día, en traer más situaciones del subconsciente al consciente, y así poder decir que, al menos, estamos cada vez más en el aquí y el ahora. Si no lo hacemos, si no ponemos foco en esa atención, nos vemos atrapados en el automatismo de nuestra mente.
Por excelencia, la gran antagonista de la atención. Se podría decir que es la madre de todos los hábitos. Siempre está presente en una normalidad habitual hoy en día, aunque no debería ser normal. Cuando bajamos el nivel de estrés y bajamos revoluciones en las prisas, el ritmo de vida se ve afectado, puesto que se reduce, mejorando así ítems importantes para nuestra vida, como son la alimentación, el descanso, la vida social, el trabajo, etc.
Un truco que se considera imprescindible para ayudarnos a mejorar la atención y el disfrute de estados básicos, como el no hacer nada o disfrutar de las cosas más simples, es abandonar progresivamente los hábitos que nos mantienen unidos o viviendo en sintonía con la prisa.
Para ello, es primordial observar, analizar todo lo que nos hace ir por ese camino, cómo funcionamos diariamente, cómo nos movemos, por qué tenemos la imperiosa necesidad de llegar a todo en vez de fraccionar o racionar las tareas, eventos... Se trata de ser consciente de por qué decido ir aprisa y qué puedo hacer para transformarlo, o ver de qué herramientas dispongo para poder hacer frente a un cambio.
No tener prisa no implica llegar tarde, ni ir siempre despacio, ni que nos llamen «hierbas». Tiene que ver más bien con transformar y cambiar el punto de vista desde el que vivimos, desde el que percibo las cosas, las situaciones..., ya que en la mayoría de los casos no se tiene prisa porque sea una necesidad, sino porque se tiene ese hábito, o simplemente nos dejamos envolver por la vorágine de la sociedad o del entorno. La prisa siempre va asociada a errores, automatismos y falta de resultados. Decía mi madre: «Vísteme despacio, que tengo prisa».
Ojalá fuera más desconocido de lo que es. Se produce cuando hay un desequilibrio entre las demandas del exterior (tipo vida social, hijos, vida social de los hijos, trabajo, relaciones, familia, etc.) y las habilidades que la persona posee para identificarlo y manejarlo.
En las últimas décadas, como todos sabemos, se ha producido un aumento considerable de los problemas y las enfermedades relacionadas con el estrés. Sabemos con seguridad que muchas de ellas se ven agravadas por el estrés crónico y mantenido, y que algunas otras son provocadas pura y exclusivamente por el estrés.
El estrés se manifiesta en los cuatro niveles del ser:
- Físico: tensión muscular, nerviosismo, temblor de manos, dientes apretados, tensión arterial alta, palpitaciones, etc.
- Mental: preocupación, mente en modo rueda de hámster, pensamientos negativos, ideas raras, obsesiones, falta de concentración, problemas de atención y bajo rendimiento, etc.
- Emocional: ansiedad, irritabilidad, aislamiento, hostilidad, agresividad, depresión, etc.
- Espiritual: falta de confianza en algo superior, falta de fe, ausencia de espiritualidad, abatimiento, ausencia de paz, etc.
Si la gestión del estrés no es adecuada y llegamos a lo que conocemos como estrés crónico, la salud, física y mental, se resiente y a la larga puede originar alguna enfermedad, alguna tan grave como el ictus, enfermedades del corazón, accidentes cerebrovasculares, cáncer, etc. De ahí que sea de vital importancia centrarse en la práctica para mejorar la atención, ya que su efecto preventivo y terapéutico es ideal, barato y fácil de llevarlo a tu rutina diaria. Basta solo con querer, poner el foco y ser disciplinados.
Al meditar o simplemente parar, un minuto o cinco, lo que cada uno pueda, se inicia el proceso de prestar atención a nuestro interior y a los detalles de la vida que nos rodea. La meditación no consiste en dejar la mente en blanco ni en levitar; sencillamente hay que parar, respirar y observar. Lo ideal sería que la atención plena fuese un rasgo o una característica de nuestra personalidad, pero por ahora nos podemos conformar con prestar atención a un número mayor de situaciones. Se trata de ser más conscientes en más situaciones vividas y en dirigir nuestra atención a las cosas o hechos que realmente importan y nos conducen al avance, el crecimiento y la felicidad. La meditación es un apoyo eficaz para esto, y como todos sabemos no requiere ni de dinero ni de mucho tiempo libre para iniciarnos en ella. Si respiras conscientemente un minuto antes de dormir, ya estás meditando. Hazlo como un juego. ¿Recuerdas cuando eras pequeño y jugabas a cualquier cosa? Pues este es el momento de retomar eso: juega a darte cuenta. ¿Cuántas veces has sido consciente hoy? ¿Te has juzgado o simplemente te has reído al darte cuenta de que ibas en piloto automático? Prueba y verás lo divertido y eficaz que es. ¡Ya lo creo que sí!
No olvidemos que, si el cerebro no tiene o no encuentra problemas, los simula, los imagina. Y esto viene en gran parte de vivir en automatismo y no mirar hacia nuestro interior, para poder sacar a la luz nuestras sombras. Debemos hacerlas visibles y darnos cuenta de ellas para poder identificarlas, gestionarlas y hacerles frente. Recuerda que es importante y que de ello depende tu calidad de vida. No has de vivir con prisa, tienes que evitar la multitarea, prestar atención a lo que estás haciendo y disfrutar del proceso.
Haz una pausa, respira y regresa a lo esencial.
Anónimo
En este capítulo os quiero hablar de algo que tiene enormes beneficios a coste prácticamente cero. Se trata simplemente de parar. Sé que me dirás que es fácil, pero que con las tareas y obligaciones del día se te olvida. Lo sé, es fácil y complicado a la vez, pero, poniendo consciencia, nunca mejor dicho, se puede conseguir.
Bien, pues darle al pause consiste en hacer una pausa consciente antes de reaccionar (contestar, saltar a la primera, accionar...), para que seas capaz de tener un espacio mental suficiente, de unos segundos, para elaborar una respuesta que se ajuste bien a la situación y no sea tan solo fruto de tu estrés, tu agobio, tu percepción, tus creencias, etc. Lo que queremos es que sea una respuesta donde esté alineado lo que siento, pienso, creo y, por último, hago.
Esta estrategia se puede usar también cada vez que te des cuenta de que estás en modo automático, que estás con la atención fija en algo que no es lo que estás haciendo ahora mismo. Cabe la posibilidad de que se nos pase alguna vez, pero, si ponemos foco en mejorar esto, nos va a servir para crear respuestas acordes a nuestra visión, opinión y pensamientos. Va a ser más representativa de mí y de cómo me quiero comportar conmigo y con los demás. Al darte esta pausa dejas que tu verdadera esencia sea la que responda. La acción que saldrá de ahí será clara, precisa y directa en relación con lo que buscas, sin menospreciar lo que quieres. Es esa actitud de comodidad con la incertidumbre y la espera la que hace que tus respuestas sean las correctas, porque salen de la atención, no del automatismo.
Para empezar a ponerlo en práctica puedes hacer
