Reflexiones en tiempos convulsos - Luis Monferrer-Catalán - E-Book

Reflexiones en tiempos convulsos E-Book

Luis Monferrer-Catalán

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Beschreibung

Este volumen de Reflexiones en tiempos convulsos tiene su origen en el trabajo del autor como profesor en Institutos de Barcelona, y está destinado a ayudar tanto a los jóvenes que atraviesan ese periodo crítico tan lleno de dudas, mientras están en institutos y universidades, como al profesorado que realiza esa compleja tarea educativa dentro de las aulas, y al público en general.    Intentando cumplir con ese hermoso mandato moral enunciado por Robert Baden-Powell —fundador de los Boy Scouts—, de que debemos 'dejar un mundo mejor que el que recibimos', el autor presenta una selección de textos breves, donde plasma su pensamiento subjetivo sobre distintos temas, con los que intenta estimular a los lectores para que realicen una toma de posición ante diversas cuestiones.    Para su argumentación, el autor frecuentemente se apoya en una considerable variedad de material aforístico —pequeñas píldoras de sabiduría—, procedentes tanto de autores concretos como de la tradición cultural de muy diversos países y periodos históricos.   

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Seitenzahl: 238

Veröffentlichungsjahr: 2022

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Reflexiones en tiempos convulsos

Luis Monferrer-Catalán

Barcelona 2022

Ficha catalográfica

MONFERRER-CATALÁN, Luis. Reflexiones en tiempos convulsos. BubbleBooks Editorial. Barcelona, 2022, primera edición. 214 pp., 15 x 21 cm

Primera edición: junio de 2022

© Luis Monferrer-Catalán, 2022

BubbleBooks EditorialBarcelona (Spain)[email protected]

Diseño de cubierta e interiores: Grafime Digital, S. L.

ISBN: 978-84-124513-7-5

Reservados todos los derechos sobre esta obra. De conformidad con lo dispuesto por las leyes vigentes sobre propiedad intelectual, queda prohibida toda forma de reproducción total o parcial, por cualquier medio y soporte, la grabación o incorporación de su contenido a cualquier sistema informático, la distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, (incluyendo la distribución de ejemplares mediantealquiler o préstamo público), sin la preceptiva autorización por escrito del titular del copyright.

Para Lorenzo Llardén,Antonio de la Puerta y Sunsi Sanahuja,pues vuestra amistad y vuestras palabras siempre fueron un estímulo para mí.

Para Elena Mei,deseando que la vida sea generosa contigo.

Fortuna te brindó este hermoso viaje,sin ella no habrías emprendido el camino:tenla siempre en tu mente.Pídele que la travesía sea larga,que muchas sean las mañanas de veranoen que llegues —¡con qué placer y alegría!—a puertos nunca antes vistos.Mas no apresures el viaje,mejor que dure muchos añosantes de atracar tu barco en aquel puerto,enriquecida con las experiencias de tu viaje.

[recreación sobre el poema Ítaca, de C. Kavafis].

Tu… eres lo que haces y defiendes

Un aforismo es una novela en una línea —Leonid S. Sukhorukov—

‘Debemos escribir sobre lo que vemos y sentimos. Ésta es nuestra obligación moral con las futuras generaciones’. —Romualdo Sancho, profesor republicano, exiliado en México—

Índice

Proemio

1. El tiempo

1.1. Sobre el tiempo y el conocimiento

1.2. Sobre la sombra de la Historia

1.3. Sobre nuestra lucha contra el tiempo

1.4. Sobre la estacionalidad y los relevos

1.5. Sobre la prisa

1.6. Sobre la fotografía

1.7. Sobre la escritura

1.8. Sobre el agigantamiento de los actos de cada persona que proporciona el paso del tiempo

1.9. Sobre las sombras de la historia

1.10. Sobre la fugacidad del tiempo

1.11. Sobre el mejor uso del tiempo

1.12. Sobre el valor del tiempo

1.13. Sobre los escritores

1.14. Sobre el tiempo de vivir

1.15. Sobre el tiempo y el agua

1.16. Sobre la esencia del ser humano

1.17. Sobre Ibn Amira

1.18. Sobre Ibn Abbar

1.19. Sobre las imágenes

1.20. Sobre los recuerdos

1.21. Sobre los hachazos del tiempo

1.22. Sobre los nuevos tiempos

2. La condición humana

2.1. Sobre la igualdad del ser humano

2.2. Sobre el conocimiento de los seres humanos

2.3. Sobre los ‘indios salvajes’ de Norteamérica

2.4. Sobre la guía vital del ser humano

2.5. Sobre la arrogancia del ser humano

2.6. Sobre los caminos que sigue la vida

2.7. Sobre las voces minoritarias y los heterodoxos

2.8. Sobre jefes y líderes

2.9. Sobre viajeros y turistas

2.10. Sobre los supuestos ‘expertos’

2.11. Sobre la honradez de la gente

2.12. Sobre la escritura

2.13. Sobre el modo de hablar de la gente

2.14. Sobre el conocimiento de la gente

2.15. Sobre la voluntad del hombre

2.16. Sobre los anhelos de perfección

2.17. Sobre la experiencia personal

2.18. Sobre la maldad humana

2.19. Sobre la relación con nuestros conciudadanos

2.20. Sobre el mensaje de las olas en la tormenta

2.21. Sobre recuerdos e identidad

2.22. Sobre rivales y enemigos

2.23. Sobre el silencio

2.24. Sobre los otros

2.25. Sobre las metas de los hombres

2.26. Sobre la existencia humana

2.27. Sobre la vida del hombre

2.28. Sobre los pasos perdidos

2.29. Sobre las cebollas

2.30. Sobre la picaresca

2.31. Sobre los días vacíos

2.32. Sobre el sol del verano

2.33. Sobre las ocasiones perdidas

2.34. Sobre la decadencia de Occidente

2.35. Sobre la libertad

2.36. Sobre las fechas señaladas

2.37. Sobre las famas a corto plazo

2.38. Sobre las pasiones de los hombres

2.39. Sobre las cosas que lamenta la gente

2.40. Sobre la desnudez

2.41. Sobre la angustia del calvinista

3. Las cosas esenciales

3.1. Sobre lo excepcional que es la vida

3.2. Sobre la simplicidad de vida

3.3. Sobre la búsqueda de la esencia de las cosas

3.4. Sobre la cuestión fundamental

3.5. Sobre la necesidad del colchón familiar

3.6. Sobre el interés de la Nación

3.7. Sobre la constancia

3.8. Sobre los profesores

3.9. Sobre el interés de la gente por la ciencia

3.10. Sobre nuestros objetivos vitales

3.11. Sobre la necesidad de autoconocernos

3.12. Sobre la esencia de cada generación

3.13. Sobre el andamiaje de fondo del ser humano

3.14. Sobre la meditación

3.15. Sobre los recuerdos

3.16. Sobre los cofres de palabras hermosas

3.17. Sobre los puntos de referencia

3.18. Sobre el valor del silencio

3.19. Sobre los sueños

3.20. Sobre el prestigio personal

3.21. Sobre la necesidad de la confianza

3.22. Sobre la dulzura de las palabras

3.23. Sobre las cosas esenciales de la vida

3.24. Sobre las voces de los profetas

4. La felicidad

4.1. Sobre la búsqueda de la felicidad

4.2. Sobre la vida sencilla

4.3. Sobre los besos de la Fortuna

4.4. Sobre la prudencia en nuestros juicios

4.5. Sobre la posesión de objetos

4.6. Sobre algunos caminos hacia la felicidad

4.7. Sobre la música

4.8. Sobre la resistencia a la tristeza

5. La religión

5.1. Sobre la religión

5.2. Sobre la utilidad de la religión

5.3. Sobre nuevas oportunidades

6. La inteligencia humana

6.1. Sobre la voluntad humana

6.2. Sobre el potencial de la inteligencia humana

6.3. Sobre la inteligencia humana

6.4. Sobre la renuncia a las fuentes del conocimiento

6.5. Sobre las oportunidades

6.6. Sobre el camino hacia el éxito

6.7. Sobre la subida a los trenes

6.8. Sobre los ‘olvidados’

6.9. Sobre el éxito

6.10. Sobre la chispa en la inteligencia de cada ser humano

6.11. Sobre el tiempo vacío

6.12. Sobre la capacidad de pensar

6.13. Sobre nuestra resistencia ante la adversidad

6.14. Sobre la iniciativa personal

6.15. Sobre la actitud realista

6.16. Sobre la sabiduría

7. La educación

7.1. Sobre la educación que debe realizar la familia

7.2. Sobre la responsabilidad familiar en la educación

7.3. Sobre el liderazgo intelectual

7.4. Sobre la instrucción de la mujer

7.5. Sobre el diálogo en la educación

7.6. Sobre los mandatos

7.7. Sobre los frutos pequeños

7.8. Sobre el corazón de la nación

7.9. Sobre la mala educación

7.10. Sobre los fallos de educación

7.11. Sobre los ciudadanos que queremos

7.12. Sobre la voz de cada ser humano

7.13. Sobre la mala educación

7.14. Sobre los viajes

8. El aprendizaje y la formación

8.1. Sobre la manera de estudiar y aprender

8.2. Sobre los métodos personales de documentación

8.3. Sobre nuestra actitud ante la información

8.4. Sobre el terreno de juego y las distancias psicológicas

8.5. Sobre la lógica de la formación

8.6. Sobre la formación esencial de los ciudadanos

8.7. Sobre el objetivo de la educación

8.8. Sobre las atalayas

8.9. Sobre la compra de nuestra libertad

8.10. Sobre lo que cultivamos

9. Los libros y las bibliotecas

9.1. Sobre la importancia de los libros

9.2. Sobre la importancia de las bibliotecas

9.3. Sobre el uso de libros

9.4. Sobre la ausencia de los libros en la vida de la gente

9.5. Sobre la importancia de los recuerdos escritos

9.6. Sobre las bibliotecas de carne y hueso

10. Los innovadores

10.1. Sobre el kaizen (innovación constante)

10.2. Sobre los innovadores

10.3. Sobre el mundo que viene

10.4. Sobre la revolución pendiente

10.5. Sobre el principio de novedad y la innovación

10.6. Sobre la visión de futuro

10.7. Sobre la anticipación en el tiempo

10.8. Sobre la utopía

10.9. Sobre las puertas que se cierran

10.10. Sobre el potencial perdido de los individuos

10.11. Sobre la disposición para la experimentación

10.12. Sobre la duda

10.13. Sobre la clave en la formación

10.14. Sobre la responsabilidad de la Iglesia Católica

10.15. Sobre el momento genial de la vida

10.16. Sobre los dogmas

11. La conducta de la gente

11.1. Sobre el trato que se debe dar a todos

11.2. Sobre el esfuerzo personal

11.3. Sobre la picaresca

11.4. Sobre el compromiso con nuestro propio país

11.5. Sobre la trascendencia futura de nuestros actos

11.6. Sobre el respeto con que debemos tratar a las personas

11.7. Sobre los icebergs

11.8. Sobre la buena presencia

11.9. Sobre la mirada del ser humano

11.10. Sobre el teatro en la vida

11.11. Sobre dar carbón en la nieve

11.12. Sobre el camino más directo

11.13. Sobre la gratitud

11.14. Sobre la importancia de los pequeños actos de consideración con las personas

11.15. Sobre la preeminencia del derecho como referencia

11.16. Sobre las razones del desengaño de los ciudadanos

11.17. Sobre la austeridad en nuestras vidas

11.18. Sobre el compromiso con nuestro país

11.19. Sobre las reglas de juego

11.20. Sobre la esclavitud ideológica

11.21. Sobre las cosas que no hay que hacer

11.22. Sobre la apariencia personal

11.23. Sobre barcos y mareas

11.24. Sobre el prestigio personal

11.25. Sobre la amistad

12. La fragilidad de todo

12.1. Sobre la fragilidad de todo

12.2. Sobre nuestra actitud en la adversidad

12.3. Sobre la importancia de las pequeñas cosas y los pequeños seres

12.4. Sobre los hombres vencidos

12.5. Sobre la fragilidad humana

12.6. Sobre la memoria de los seres humanos

12.7. Sobre la firmeza en tiempos de mudanza

12.8. Sobre la fragilidad de las cosas

12.9. Sobre las hojas

12.10. Sobre los frutos breves y la larga espera

12.11. Sobre el reconocimiento a los héroes en el cementerio de Faliro (Atenas)

13. Los espacios vitales

13.1. Sobre las flores

13.2. Sobre la plantación de árboles

13.3. Sobre las mesas

13.4. Sobre libros y las bibliotecas familiares

13.5. Sobre la educación musical

13.6. Sobre la organización que siguen los individuos

13.7. Sobre la mejora de los espacios vitales

13.8. Sobre los jardines de Cresques

13.9. Sobre los recuerdos

13.10. Sobre la armonía

13.11. Sobre la luz de Medina Mayurca

13.12. Sobre las historias

13.13. Sobre el efecto de las ciudades

13.14. Sobre las limitaciones de las ciudades

13.15. Sobre las ciudades con boina

13.16. Sobre la autonomía de los ciudadanos

14. La estética

14.1. Sobre la educación estética

14.2. Sobre la estética cutre

14.3. Sobre la información que comunicamos con nuestro vestido

14.4. Sobre algunos ‘artistas’

Proemio

Puesto que raramente podemos disponer de toda la información para conocer las cosas, tal como sucede con los icebergs, tendremos que aprender a conocer la realidad sólo por algunas escasas señales: tendremos que aprender a leer icebergs…

1. En tiempos convulsos…

Es muy posible que, a la vista de la gran cantidad de acontecimientos, conflictos, noticias y los millones de actos desconocidos que se producen en cualquier sociedad durante un breve periodo de tiempo, enseguida surja en nuestro pensamiento la impresión de que estamos ante un ‘periodo convulso’, ante un ‘tiempo turbulento’.

Y esta misma conclusión creemos que es también la que se puede extraer fácilmente al revisar la evolución colectiva española durante este casi primer cuarto del siglo XXI —con crisis económicas, conflictos políticos, efectos de una guerra europea, y otros—. Sin embargo, durante dicho periodo es cuando se han escrito estas Reflexiones…, y en él se incardinan. Y…, contra viento y marea, hay que seguir viviendo y reflexionando sobre todo cuanto nos rodea, cualquiera que sea el decorado de fondo que nos pongan los acontecimientos en cada momento histórico.

2. Nuestras circunstancias…

Seguramente a nadie se le escapará tampoco que, tal como ya sucedió en otras épocas, ahora también se cumple con nosotros el aserto orteguiano de yo soy yo y mi circunstancia. Así pues, las Reflexiones… aquí recogidas son fruto de la circunstancia del autor —un integrante de ese amplio grupo humano que compone el magma de la intrahistoria1 española.

Desde su trabajo como profesor de inglés en varios Institutos de Bachillerato, el autor ha ido transitando por este periodo de la historia reciente, compartiendo las mismas vicisitudes que la ciudadanía española, y viviendo al ritmo de la vida diaria junto a sus coetáneos.

Sin embargo, con la madurez de cada persona llega un momento adecuado para intentar hacer algún balance, sistematizando u ordenando algunas de las ideas y pensamientos que nos gustan, o que han guiado nuestra vida y han dado sentido a las actividades que en ella hemos desarrollado —esto son también estas Reflexiones…

3. Modelos, referentes…

Repetidamente constatamos que los seres humanos siempre han/hemos necesitado modelos o referencias de conducta, y de valores que quizás puedan facilitar el camino —especialmente quienes transitan por la juventud y miran desnortados hacia el horizonte, sin poder atisbar aún cuál será el camino que acabarán tomando.

En esos momentos de zozobra, se agradece alguna idea, alguna voz amable que recuerde razones y puntos de vista cargados de experiencia, para no caer derrotados por el desaliento; o que refresque consejos, comentarios y mensajes en forma de píldoras de esa sabiduría eterna de la gente que nos precedió, para apoyarnos en ellos y poder elegir mejor, o recorrer más cómodamente nuestro camino vital. Así pues, estas Reflexiones… también pueden ayudar a dar mayor seguridad en la conducta a quienes ven ejemplos en sentido contrario a ellas, o son criticados por su conducta correcta.

Esta fue la función inicial de algunas de las ideas aquí reunidas: para apoyar nuestro trabajo en y alrededor de aulas llenas de una juventud vital, trepidante, entusiasta, y a veces frágil y desnortada… Algunas ideas surgieron en momentos delicados, cuando había que apuntalar torres humanas llenas de futuro, pero que corrían un riesgo cierto de hundirse; o cuando se podían perder viajes en trenes formidables… Otras surgieron mientras librábamos angustiosas batallas de manera silenciosa, tratando de conseguir que alguien no se hundiera. Otras veces las reflexiones surgieron en partidas más fáciles, o de situaciones dolorosas —pues también hubo partidas perdidas—. Pero en todo caso, utilizamos siempre los únicos instrumentos de que disponíamos: la razón, la palabra y el recuerdo de la sabiduría que otras generaciones nos legaron.

4. No existe progreso sin esfuerzo…

Sin embargo, el problema siempre fue el mismo. Para ser convincentes y efectivos, ¿qué proponer?, ¿qué destacar? Necesariamente había que elegir entre muy diversas opciones y materiales; y por eso nuestra selección es subjetiva. Con ella intentamos ayudar a muchos jóvenes a recorrer un trecho de su camino vital. Y para ello, el recuerdo de valiosas experiencias y admoniciones que nos dejaron los hombres y mujeres más preclaros, bien podían servir de ayuda y estímulo a la hora de buscar salidas posibles para superar el desánimo.

Y es que, más allá de la hiperideologización desbocada y los adoctrinamientos extemporáneos que ahora campan por las aulas españolas, ciertas cosas muy esenciales había que mencionarlas para que no se olvidase su existencia; y repetirlas muchas veces, para que no se perdieran de vista. Entre ellas, que el fin de la instrucción en la escuela no puede ser otro que la transmisión de conocimientos para alcanzar la mejor preparación posible para la vida de adulto…; que todo tiene un coste de producción, por lo que nada es gratis aunque tu no lo pagues; que nada consiguen los seres humanos sin sacrificio y sin un esfuerzo largo y continuado; que la fuerza de voluntad es una de las armas más poderosas que tenemos los humanos para conseguir nuestros fines; que si no nos proponemos unos objetivos precisos, nunca seremos eficaces, porque entonces no sabemos para qué corremos ni en qué dirección; que si no ponemos la búsqueda de la excelencia en el centro de nuestras vidas, nunca podremos hacer trabajos excelentes; o que hemos de hacer las cosas de manera que trabajemos, en paralelo, por nuestro propio bienestar y progreso económico, y también por el de nuestra Nación…

Decir otras cosas quizás pueda ‘estar muy de moda’, y ser muy chic; pero a lo mejor también podría implicar negligencia grave, cuando no algún engaño a quienes están bajo nuestra influencia, tutela o responsabilidad —y de ello se podría derivar una grave responsabilidad moral.

Porque… si todos los países más desarrollados están jugando una partida con cartas de mucha exigencia y esfuerzo durante la formación de su juventud, nosotros no podemos alentar a los futuros ciudadanos para que no jueguen de la misma manera, porque entonces los estaríamos condicionando para que pierdan en la futura competición laboral con otros adultos —provocaríamos que en el futuro no sean iguales a sus iguales de otros países—. Y ésta ya es cuestión muy grave. Conseguir la excelencia en la educación de cada persona no es ningún capricho; ya nos la está demandando la Humanidad entera, para poder solucionar muchos de sus angustiosos problemas. Y ése debe ser el objetivo central y prioritario de todo nuestro sistema educativo.

5. Un pequeño legado…

Así pues, éste es el principal objetivo que queremos alcanzar con nuestro volumen: entregar un pequeño legado de reflexiones para que cada lector empiece a posicionarse ante diversas cuestiones. Y lo entregamos gustosos para el posible beneficio de nuestros coetáneos y de otras generaciones que vengan en el futuro, en un intento de hacer efectivo ese pensamiento altruista que nos plantea la obligación moral que todos tenemos de dejar un mundo mejor que el que recibimos2.

Sin embargo, el autor también quiere dejar bien sentado que con estas Reflexiones… no se pretende establecer ninguna doctrina, dogma, ni punto de vista exclusivo o inalterable. Se entregan, entendiendo que serán valoradas, aceptadas, rechazadas o criticadas, enteramente al gusto de cada lector. Pero, frente a todas las discrepancias que puedan surgir por estas páginas, debe continuar existiendo un gran objetivo irrenunciable de fondo: Con una buena educación, hemos de conseguir que cada persona halle su propia voz interior para hablar del mundo que le rodea.

Como bien se verá, estos escritos no aspiran a proponer otra cosa sino lo que a juicio del autor ya es un wishful thinking3. Son unos puntos de vista o propuestas que, subjetivamente, nos parecen deseables para la juventud de nuestra Nación y para la ciudadanía en su conjunto.

Sin embargo, la realidad que nos rodea difiere bastante de cuanto aquí se argumenta. Y, si estas páginas tienen algún valor, o un potencial de guía o ayuda para alguien, ése es justamente el de proponer desde nuestra verdad subjetiva un estado de cosas deseable, unos objetivos de actuación que creemos que nos iría bien alcanzar colectivamente en nuestro país.

6. Unas pequeñas píldoras de sabiduría…

Estas Reflexiones… han ido surgiendo al examinar el presente y un pasado reciente; pero, como sucede con las columnas o las estatuas, se apoyan en un basamento o en un pedestal de pensamiento y de cultura clásica, entendidos lato sensu, en forma de material paremiológico.

Casi todos los textos de este volumen se apoyan en algunas sentencias breves —proverbios, aforismos, apotegmas…—. Se ha hecho así, porque ellos son una especie de píldoras de sabiduría, de experiencia antigua acumulada, que nos han dejado las generaciones precedentes, de diversas formas —por las que el autor siente particular gusto e interés.

Este puñado de aforismos recuperados en estas páginas se comporta como cables que unen el presente con el pasado, como un continuum cultural utilitarista —pues así es como cada generación usa el legado de conocimiento que dejaron las generaciones precedentes.

Tal como indica el diccionario de la Real Academia Española, aforismo es una palabra procedente del griego que quiere decir ‘sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte’. Pero los aforismos también comparten características con otros dichos y sentencias, procedentes de distintas épocas y culturas, que pueden considerarse igualmente un material aforístico, de interés para la paremiología o ciencia encargada de estudiar y recopilar este tipo de sentencias breves. También existen los adagios, que son ‘sentencias breves, de origen popular, que suelen tener un significado moralizante’. Las máximas son ‘frases que expresan brevemente una regla de enseñanza o principio moral generalmente admitido’; los proverbios son ‘sentencias de origen popular que expresan un consejo, enseñanza o crítica’. Asimismo, los refranes son ‘dichos de tradición popular que contienen una enseñanza moral o consejo’; y las sentenciasson ‘dichos o expresiones breves que contienen una opinión, juicio o parecer sobre una cosa, y suelen encerrar doctrina o moralidad’. Los apotegmastambién son otra categoría de material aforístico procedente del griego y significan ‘dichos breves y sentenciosos; dichos felices, proferidos o escritos por algún personaje ilustre o famoso’. Y, efectivamente, en todo este abanico de posibilidades se apoyan los escritos que aquí presentamos, acompañandos de esas ‘breves sentencias con intención doctrinal’ y de esos ‘dichos felices, breves y sentenciosos’, con escuetos comentarios y reflexiones al hilo de su significado e implicaciones.

Parte de los ejemplos seleccionados pertenecen a autores concretos bien conocidos; pero otra parte del material aforístico también procede de la abundante tradición de la filosofía popular de diversas partes del planeta. En ellos se hallan múltiples consejos llenos de sabiduría y sentido común, que a veces pueden ser altamente inspiradores. Con frecuencia, la estructura de dichas sentencias se resuelve en un par de versos con la misma rima —y, al escribirlos en prosa, se presentan como sentencias con homoioteleuton4—, que tiene la finalidad de facilitar su recuerdo o memorización.

Pero…, al hablar de estas referencias también hay que clarificar que el material paremiológico utilizado en estas páginas no tiene el propósito u objetivo último de centrar todas las reflexiones sobre él, ni de ser la materia primordial y central de todo. Por el contrario, dicho material aforístico se utiliza las más de las veces como un complemento, como un apoyo circunstancial en un momento dado para alguna argumentación.

A lo largo de la historia son muchos los autores que han escrito diversos tipos de obras con proverbios, aforismos, apotegmas, etc., de manera que cuanto aquí se incluye no es más que volver a caminar por una senda que ya nos resulta conocida; pero recordarlos nos permite volver a refrescar aspectos de un género inserto en una ya larga tradición cultural en múltiples países.

Si acaso hay algún aspecto que diferencie a estas páginas y las aparte de lo hecho previamente por otros autores, ése es que en la selección de referentes aforísticos no nos hemos centrado exclusivamente en un ámbito geográfico-cultural o en un periodo histórico determinado, sino que el mundo entero —todas las culturas y todos los tiempos históricos— han sido fuentes potencials de documentación e inspiración.

L. M.BCN, 4 de abril de 2022

1. El tiempo

1.1. Sobre el tiempo y el conocimiento

Dice el adagio clásico que el tiempo es oro; y a ello habría que añadir, que la acumulación de conocimiento significa acumulación de dinero, de riqueza material y espiritual, para quien la lleva a cabo. Muchos conocimientos son como vales al portador que se cobran en el futuro, cuando son cambiados por trabajo, y éste por dinero en efectivo para poder llevar a cabo todos esos proyectos vitales que bullen en la mente de cualquier ser humano.

1.2. Sobre la sombra de la Historia

La sombra de la historia es alargada. La historia no sucede sólo de manera puntual, sino que los hechos históricos proyectan en el tiempo una sombra larga —el recuerdo—, como la sombra de un ciprés, que acoge, alcanza o en todo caso influye en las personas largo tiempo después de haber sucedido determinados hechos. En realidad, mientras hay gente viva que fue testigo de determinados acontecimientos, la historia está viva; todavía no se ha convertido en datos asépticos.

A veces, revisar al Historia es como recorrer descalzo un camino lleno de ascuas que hay que pisar. Repetidamente hemos podido comprobar en diferentes personas con las que hemos ido hablando estos últimos años, cómo hechos antiguos estaban todavía muy frescos, allá en el sótano de la memoria. Aún recuerdo la consternación de mi anciano abuelo materno a finales del siglo XX cuando describía la horrible sensación que le causó tener que estar enterrando muertos en Oeste de Marruecos, cerca del río Lucus, tras el desastre de Annual (1921).

A principios del siglo XXI, en Villahermosa, aún sorprende el cuidado con que se desea que se trate el periodo revolucionario de la Guerra Civil, no queriendo mencionar nombres de víctimas ni de verdugos, para no excitar pasiones soterradas o quizás mal enterradas por el tiempo.

1.3. Sobre nuestra lucha contra el tiempo

Mientras vivimos, los seres humanos acumulamos experiencias, aprendizaje y conocimientos, como si estuviéramos llenando una jarra grande con agua y tiempo… Y, al final, cuando la jarra ya está llena, llega el fin de nuestra efímera vida. De hecho, larga es ya la lucha del ser humano con el tiempo; tan larga como lo es la existencia del mismo ser humano. El tiempo es nuestro mayor problema, pues a lo largo de nuestra vida siempre andaremos dándole vueltas a la cuestión de qué hacemos con el tiempo en que hemos tenido la fortuna de vivir.

Por otra parte, frecuentemente acabaremos pensando, como les sucede a tantas otras personas, que la opción que hemos tomado no fue la mejor y, a veces, acabaremos preguntándonos si no habría sido más conveniente tomar otra opción que en su momento rechazamos. Luego viene la reflexión que, desde antiguo, han hecho distintos filósofos, y los matices que a veces aportan personas un tanto descreídas o escépticas, que vienen a decir que, hagas lo que hagas en tu vida, al final siempre tendrás la sensación de que has estado perdiendo el tiempo.

Consumimos (pasamos) el tiempo como algunos consumen cervezas; así que es también pertinente hacerse una pregunta en relación con él: ¿a dónde va a parar el tiempo consumido?

Por eso tambien es importante que decidamos cuál es nuestra máxima prioridad, y aprendamos a decir no a otras cosas, para no perder el tiempo.

1.4. Sobre la estacionalidad y los relevos

El tiempo es la sustancia de la que estamos hechos (Jorge Luis Borges). Como si de una larga obra de teatro se tratase la vida, atrás quedaron ya los momentos de la Navidad, en que unos determinados actores hicieron su papel intentando hacer realidad los sueños de muchos pequeños, entre cánticos de esperanza y una alegría real de los más menudos, pero las más de las veces ficticia o fingida para los adultos.

Con la llegada del carnaval, otros actores suben al escenario con nueva obra, y con ropa ligera cubriendo su cuerpo en tales días de invierno, con sus bailes, su ruptura de la monotonía diaria y su locura particular.

Cuando estos bailes y saraos terminen para conducir a todos al recogimiento de la cuaresma, invadirán los escenarios nuevos actores mortecinos cargando cruces y flagelándose su cuerpo de mil sufrientes maneras, entre ellas cargando el peso de las estatuas de santos y vírgenes.

Y así siguen dando vueltas las ruedas del carro del sol, hasta que los actores deciden hacer un alto, ponerse ligeros de ropa y representar nuevas escenas tumbados sobre la arena junto al mar.

La larga obra teatral continúa con otros actores tomando el relevo de los anteriores, cuando los acordes de Vivaldi van marcando el paso de las estaciones: a veces con momentos brillantes y alegres; otras con momentos tristones y decadentes, premonitorios de realidades que nos aguardan ocultas en la oscuridad del tiempo, esperando que llegue la hora…

1.5. Sobre la prisa

Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa, dice el proverbio irlandés. La prisa expresa el perpetuo combate del ser humano con el tiempo. Sí, es bueno ser diligente —pues ya se sabe que, a quien madruga, Dios le ayuda, según recuerda el refrán—; pero también es bueno saber dónde está el límite de las cosas. Da pena ver a tanta gente llenándose la vida de actividad vacua, banal. Nosotros mismos hemos podido hacer esto en diferentes ocasiones. Pero al final, hay algo importante que no se hace: no nos encontramos con nosotros mismos, no dialogamos con nosotros mismos, no nos escuchamos. De hecho, parece que todo esté organizado para que no nos encontremos con nosotros mismos y no hagamos un alto y decidamos hacer un cambio radical en nuestra vida, concluyendo con aquel antiguo aforismo, que dice, que no es más feliz quien dispone de más riquezas, sino quien menos necesita.

1.6. Sobre la fotografía

Ahora es fácil hacer fotografías. De ahí que tanta gente disfrute con esta actividad que ya se ha vuelto tan sencilla de hacer. Pero cada fotografía congela su motivo en un invisible cloroformo de tiempo, eternizándolo y librándolo de la destrucción; y ahí queda para informar al futuro de aquel momento preciso en que fue tomada y del motivo que llevó a apretar el disparador. También informa del autor, porque